6Ago/139

El aborto y el riesgo de suicidio, o la falsificación de un estudio científico

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Publicado por:PabloDF.

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Hace bastante escribí un dossier en tres partes sobre la pseudociencia y las falacias pretendidamente científicas propagadas por Sexo Seguro, una organización anti-derechos reproductivos que no es más que una fachada de la Iglesia Católica. Sigo sus tuits, que son habitualmente consignas en un loop, sin fuente ni signo alguno de que tengan en cuenta lo que los demás les comentamos, y así llegué a ver esta rara gema:

sexoseguro-tw-alediener

Muy bien argumentada la respuesta de @AleDiener a un inconforme sobre el aborto http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog… … …

La referencia es a una columna escrita por una tal Alejandra Diener en el portal noticioso mexicano Animal Político, en respuesta a alguien que la cuestionó por su postura antiabortista. Diener es Maestra en Ciencia de la Familia por la Universidad Anáhuac y licenciada en Economía por la Universidad Iberoamericana. (Ambas son instituciones católicas. La Anáhuac es regenteada por la Legión de Cristo, orden fundada por el sacerdote y pederasta serial Marcial Maciel. La Iberoamericana es propiedad de la Compañía de Jesús.)

El núcleo empíricamente chequeable de lo que dice Diener contra el aborto se encuentra en el párrafo siguiente:

El aborto está generando un verdadero problema de salud pública, ya que la mujer que aborta padece trastornos mentales que las lleva incluso hasta el suicidio (Association between parity and risk of suicide among parous women. Chun-Yuh Yang PhD MPH www.cmaj.ca), mujeres que no puedan hacerse cargo de sus familias o que ni siquiera puedan continuar con sus vidas a causa del trastorno ocasionado por este drama de la eliminación de un ser humano en su vientre.

Aunque no se habla del síndrome post-aborto, casi se da por sobreentendido. El SPA correspondería a un conjunto de problemas psicológicos que padecerían casi todas las mujeres luego de interrumpir un embarazo. El SPA es una invención, un mito de la academia “pro vida” (puede comprobarse fácilmente que casi las únicas referencias al mismo ocurren en páginas apologéticas católicas y publicaciones de instituciones académicas ligadas a la Iglesia); ninguna organización científica del mundo ha encontrado evidencia de que exista ni lo reconoce como diagnóstico (véase por ejemplo este paper de la Harvard Review of Psychiatry y este reporte de la APA, mencionados en este post de Médico crítico). Pero Diener, en vez de hablar en términos generales, señala específicamente un estudio sobre “la relación entre la paridad y el riesgo de suicidio en mujeres” (paridad es la cantidad de hijos que ha tenido una mujer).1

El estudio, que existió y fue realizado por investigadores independientes, observó registros de 1,3 millones de mujeres taiwanesas a lo largo de casi tres décadas y halló que, corrigiendo por otros factores, el riesgo de suicidio de una mujer disminuye al aumentar su número de hijos. Esto es muy interesante, pero el problema para el argumento de Diener es que el aborto ni se menciona.

Hay varios motivos por los cuales un mayor número de hijos podría correlacionarse con un menor riesgo de suicidio. La depresión se correlaciona tanto con el riesgo de suicidio como con una tendencia a tener menos hijos. Tener una gran familia a su alrededor puede hacer que una mujer se sienta más valorada. Las causalidades no están establecidas y los autores del estudio lo reconocen, así como la imposibilidad de controlar otras variables que posiblemente influyan en la decisión de tener hijos (por ejemplo, el desempleo).

Alejandra Diener, como todos los columnistas “expertos” que publican contenido pseudocientífico al servicio de una ideología o religión, sabe que la inmensa mayoría de sus lectores jamás buscará confirmación independiente de lo que ellos afirman, especialmente si se trata de una publicación con una línea editorial afín a su propia ideología. Lamentablemente el mismo caso se da cuando académicos de esta calaña son llamados a exponer ante quienes hacen las leyes que regulan temas fundamentales, como el derecho al matrimonio, al divorcio, al acceso a la anticoncepción o al aborto.

Si no fuera por esto último, este artículo no pasaría de ser una válvula de escape para mi síndrome de SIWOTI2. Como están las cosas, esto no es simplemente alguien que miente por internet, sino alguien que representa un modelo de académico falaz que puede influir de forma decisiva en las políticas de salud de un país entero. Dejo aquí, entonces, mi granito de arena.

 

1 Association between parity and risk of suicide among parous women. Chun-Yuh Yang, PhD MPH. doi:10.1503/cmaj.090813

2 SIWOTI: Someone Is Wrong On The Internet (“Alguien Está Equivocado En Internet”), aunque en este caso debería más bien ser SILOTI: Someone Is Lying On The Internet (“Alguien Está Mintiendo En Internet”).

 

Nota: Este post es una versión revisada y aumentada de un artículo en mi blog, Alerta Religión, titulado “Aborto y riesgo de suicidio según la católica mentirosa Alejandra Diener”, publicado el día 3 de agosto de 2013.
16May/135

Médica católica “descubre” que el “gen gay” no existe

A medida que la autoridad doctrinaria de los ministros religiosos disminuye, como resultado de la secularización de la sociedad, se hace cada vez más difícil para éstos defender puntos de vista que chocan contra la realidad y el sentido común. Queda, entonces, recurrir a la ciencia para buscar en ella una validación de esas opiniones que antes bastaba declarar como creencias obligatorias. Un caso especialmente molesto para ciertos creyentes ha sido la constatación científica de que la homosexualidad no es una enfermedad psicológica o psiquiátrica ni una especie de deformidad, sino una variante minoritaria pero normal de la sexualidad humana.

Las estrategias de contraataque ante ese golpe han variado. En general los creyentes más devotos y las corrientes religiosas menos —digamos— sofisticadas simplemente niegan la autoridad de la ciencia o la descalifican como instrumento de ideologías demoníacas. Pero otro importante sector religioso reclama aún, y fabrica a su medida, validación académica y científica (o más bien pseudocientífica). Existe todo un ecosistema de think tanks, ONGs pretendidamente “civiles”, asociaciones médicas y psicológicas, universidades confesionales, etc., además de profesionales individuales, que canalizan o producen “hallazgos” científicos que validen falacias como, por ejemplo, que la homosexualidad está asociada con el consumo de drogas y la depresión o con la pedofilia, que los anticonceptivos orales aumentan el riesgo de infección por HIV o que el aborto produce en la mayoría de las mujeres un “síndrome post-aborto”.

Jason Collins - The Gay Athlete - Sports IllustratedHay que reconocerles a estas organizaciones académicas y grupos activistas que al menos se toman un cierto trabajo en engañar y engañarse. Porque también hay algunos que ni siquiera se esfuerzan. Tal es el caso de la Dra. Maíta García Trovato, una psiquiatra peruana que aparece citada en estos días por los medios católicos clamando triunfante que ha descubierto que no existe un “gen gay” o gen que determine la homosexualidad, y por lo tanto es falso que la homosexualidad sea innata, lo cual autoriza (en su visión) a tratar la homosexualidad como una desviación o enfermedad moral. ¿Cómo lo “descubrió”? A causa de la salida del closet de Jason Collins, basquetbolista de los Boston Celtics. Resulta que Collins es gay pero tiene un hermano gemelo que no lo es. Esto “demuestra”, según García Trovato, que no se nace gay, porque para eso debería haber un “gen gay”, y entonces ambos hermanos, genéticamente idénticos, deberían tener la misma orientación sexual.

Parece increíble que haya que aclarar esto, pero aquí va. No existe un “gen gay”. Como casi la totalidad de las características humanas que consideramos importantes, la homosexualidad no está 100% determinada genéticamente. En eso tiene razón García Trovato. A partir de allí todo lo que dice es una simplificación burda de la cuestión que, francamente, resulta muy difícil de creer que no sea intencional. Los estudios realizados hasta ahora han mostrado que la homosexualidad tiene un componente genético importante; que muy probablemente haya un componente ambiental, dado por la exposición a hormonas durante la gestación; que la orientación sexual se define muy pronto en la vida y que no es susceptible de cambio; y que las técnicas usadas para intentar cambiarla son casi siempre inútiles y a veces dañinas, por lo que no es ético recomendarlas.

Ningún científico serio ha manifestado jamás creer que existe un “gen gay”, una especie de interruptor en un trozo pequeño de ADN que enciende o apaga una orientación sexual. De hecho casi nada (fuera de lo más trivial) en el cuerpo humano es producto exclusivamente de un gen.

Además de eso, hasta el menos atento puede darse cuenta de que los gemelos “idénticos” suelen no ser tan idénticos en realidad, y lo son cada vez menos a medida que envejecen. Las influencias ambientales pueden hacer que de dos gemelos “idénticos” uno sea más alto que el otro, por ejemplo, y sin embargo nadie puede negar que la altura tiene un componente genético importante. ¿Podemos, modificando las influencias ambientales, lograr que un gemelo sea más alto que otro? Sí, si supiéramos hacerlo, probablemente sí; pero para eso tendríamos que hacer experimentos con humanos in utero. De la misma manera podríamos, quizá, manipular la futura orientación sexual de un ser humano. Pero esa manipulación está prohibida, y no sólo por la doctrina eclesiástica: no sería ético realizarla, incluso con resultados garantizados, porque la homosexualidad no es una enfermedad o deformidad, de manera que no hay por qué “corregirla”.

El mito del “gen gay” nunca fue más que un mito. Regocijarse por haberlo “refutado”, empleando además un ejemplo falaz, es propio de pseudocientíficos deshonestos con una agenda ideológica a los que más vale no dar crédito (ni prensa).

29Abr/134

El Top Five de los términos más irritantes en la divulgación periodística de la evolución

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Publicado por:PabloDF.

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Lo que sigue es la traducción de un artículo de Oliver Knevitt, un investigador en paleontología de la Universidad de Leicester en el Reino Unido (con permiso del autor). El original se llama “The Top 5 Most Irritating Terms In Evolution Reporting” y apareció el 17 de abril de 2013 en su blog Between Death and Data, en la comunidad Science 2.0. Yo llegué a él a través de una nota de PZ Myers en Pharyngula que lo citaba con gran aprobación (“Oh god yes yes”) y añadía el término “darwinismo”.

La evolución es un tema malentendido por millones de personas. Y hay que decir que gran parte del tiempo la manera en que se informa de las cosas en la televisión o las noticias no ayuda en nada.

Éstos son los cinco términos más comunes que al escucharlos me hacen morir un poco. Aunque su efecto es sutil, todos ellos perpetúan mitos comunes sobre la manera en que funciona la evolución. Cuanto más pronto se extingan, mejor.

1. Supervivencia del más apto

Este término se suele usar como sinónimo de la selección natural. De hecho no fue acuñado por el propio Darwin; lo usó por primera vez Herbert Spencer, aunque Darwin luego llegó a utilizarlo asiduamente.

El problema con la expresión “supervivencia del más apto”, según lo veo, es que representa bastante mal la manera en que la selección funciona realmente. Esto es porque no es en realidad la supervivencia del organismo más apto lo que impulsa la evolución: es la muerte del organismo menos apto.

Puedo entender cómo la “supervivencia del más apto” iba bien con las sensibilidades victorianas. En vez de implicar una visión brutal de la naturaleza, “roja en dientes y garras”, implica una lucha en pos de la automejora. Lo cual es, hay que decirlo, atractivo, pero desafortunadamente insostenible a la luz de la teoría y de los hechos.

2. Fósil viviente

Éste es otro término muy atractivo. Aquí abajo está el mejor ejemplo que pude encontrar luego de rebuscar un poco en los cajones aquí en Leicester. Es una hoja de arce junto a una hoja más o menos moderna de algo más o menos similar a un arce (un sicómoro).

Fósil viviente

Es tan atractivo porque algunos de los que llamamos fósiles vivientes realmente se ven como tales: como si un hechizo hubiera dado vida a un fósil inanimado. O como si el animal fósil hubiera estado todo el tiempo ahí, esperando su momento.

Sin embargo esto simplemente no refleja la realidad. Ningún organismo sobrevive sin adaptarse. Sí, puede ocurrir que la forma de su cuerpo parezca muy conservada, pero aún así es probable que haya muchos cambios que se nos escapan.

Creo que es muy improbable que el mismo ambiente exista por cientos de millones de años, y aún más improbable que el mismo organismo sea capaz de permanecer en carrera durante tanto tiempo. Por el contrario, estos organismos han tenido necesariamente que ser muy flexibles, listos para adaptarse a los cambios tumultuosos de su ambiente a lo largo de las eras.

Richard Fortey propone en cambio el uso del término “sobrevivientes”, que es muy preferible. Estos animales son simplemente muy exitosos y no una especie de dinosaurios.

3. Eslabón perdido

Éste es sin duda alguna el peor de los términos en uso. Hay muchos, muchos problemas fundamentales con esta expresión, como ya he escrito antes, pero uno de los principales es que un eslabón implica una cadena: una gran cadena del ser, con los animales más tontos en el extremo más bajo y el hombre inteligente en la cima.

Pero hay una razón más profunda por la cual me gustaría ver esta expresión muerta y enterrada. Es que es totalmente peyorativa. Sólo la usan aquéllos que desean denigrar la evolución. Automáticamente implica que estamos metidos en una especie de juego de “unir los puntos”; que pasamos el tiempo desesperadamente examinando piedras tratanto de encontrar justamente ese crocopato que completará nuestro árbol y finalmente dará legitimidad a nuestros planes mal concebidos.

La realidad es que ocurre todo lo contrario. Tenemos demasiados fósiles; saber cuáles están más cercanos y cuáles más alejados de la línea ancestral es la parte difícil.

Say "missing link" one more time!

Ésta es la única expresión sobre cuyo uso yo impondría una prohibición completa, estilo Corea del Norte. La principal razón es que los informes de los medios están obsesionados con esta idea. Lo que nos interesa es develar la historia de la vida en la Tierra y entender cómo funciona la evolución. No estamos simplemente tratando de probar que ocurrió.

En resumen, no hemos perdido nada y no estamos buscándolo, muchas gracias.

4. Más evolucionado / menos evolucionado

Tengo que decir que, en trabajos de divulgación pública que he hecho, he sucumbido a decir esto. Es demasiado conveniente. Pero en cambio prefiero el término “basal”. Una lamprea se considera un vertebrado más basal que un humano porque posee características similares a las que esperamos que tenga el ancestro común de todos los vertebrados. No evolucionamos de una lamprea; compartimos un ancestro común que dista tanto de las lampreas como de los humanos, sólo que es mucho más parecido a una lamprea.

Estrictamente hablando, no somos más evolucionados que una lamprea. Somos buenos en lo que hacemos, y las lampreas son buenas en lo que hacen.

5. Adaptación

Estoy seguro de que mucha gente me llamará pedante porque me desagrada este término. El problema de usar la palabra “adaptación” en vez de “característica” es que asume que apareció a través del adaptacionismo.

Es innegablemente cierto que la fuerza más importante de las que moldean la morfología de un organismo es la adaptación; es decir, cambiar evolutivamente de manera de que el organismo se adapte mejor a la tarea requerida. Sin embargo, ésta no es la única fuerza que da forma a las partes del cuerpo o a las conductas. Con frecuencia éstas son de una cierta manera debido a restricciones en la evolución; pueden aparecer en tándem con la evolución de otras partes del cuerpo. No me gusta el término “adaptación” porque nos induce a presunciones inadvertidas sobre el origen de las características de los animales.

En realidad quienes arruinaron este término fueron los psicólogos evolucionistas, quienes (supongo que es correcto decirlo) asumen con regularidad una visión casi totalmente adaptacionista del cuerpo humano. El peor ejemplo que puedo recordar es la hipótesis de que a las mujeres les gusta el color rosado porque es una adaptación para recoger frutos rojos. Al usar el término “adaptación” se implica automáticamente que debe haber una razón selectiva para esto. ¿Recuerdan lo que dije sobre "la supervivencia del más apto”? Éste es un ejemplo perfecto de una mala aplicación. No es simplemente que aquéllos que preferían el rosado tenían más chances de sobrevivir y reproducirse; debería significar necesariamente que aquéllos que no preferían el rosado tendrían que haber muerto. Lo cual es… improbable, para decir lo mínimo.

Conclusión

Ahí lo tienen. Ahora bien, me doy cuenta de que hay problemas más serios que éstos en los informes mediáticos. El problema es que, cuanto más nos rodean estas expresiones, a base de aparecer en un informe mediático aquí y allá, más insensibles a sus connotaciones erróneas nos volvemos. Si reemplazáramos este lenguaje por uno más correcto, no tendríamos los malentendidos generalizados sobre la evolución que hoy tenemos. O al menos no serían tan malos.

No es particularmente un problema para nosotros los paleontólogos y los biólogos evolucionistas, porque usamos terminología especializada. Por ejemplo, yo podría describir algo como un grupo troncal si es parte de una secuencia transicional: es un término que tiene una definición precisa, lo cual significa que podemos ser exactos y concisos al describirnos nuestras ideas.

Obviamente los periodistas no pueden ofrecer un glosario con cada artículo; esto contradice el objetivo del periodismo, que es digerir una historia compleja y condensarla en una pequeña y brillante pepita de información. Pero debe haber mejores maneras de reportar historias que usando términos con este bagaje de error.

Aquí termina la traducción del artículo. Quedan quizá algunas cosas que aclarar o puntualizar, pero en interés de no alargar más este post ni hacer una crítica editorial, invitamos al lector curioso o con dudas a que nos deje sus preguntas en los comentarios.

25Abr/1214

Sodoma y Gomorra descubiertas… otra vez

Destrucción de Sodoma y Gomorra (interpretación artística)

Destrucción de Sodoma y Gomorra (según una interpretación artística libre)

Sodoma y Gomorra son sólo dos de las cuatro ciudades que, según las biblias judías y cristianas, el dios tribal hebreo destruyó con “una lluvia de fuego y azufre” debido a las acciones inmorales de sus habitantes. (Las otras dos ciudades se llamaban Adma y Zeboim, nombres que no tienen la virtud, útil para el recuerdo de los mitos, de ser sonoras o rimar una con la otra.) Al igual que ocurre con el Arca de Noé, cada tanto tiempo algún “experto”, o bien un investigador serio, aparece diciendo que ha encontrado el emplazamiento de estos antiguos lugares y/o rastros de su destrucción. Luego puede ocurrir, y generalmente ocurre, que el mismo o algún otro, con intenciones que van desde la apologética religiosa hasta el marketing de un libro de pseudoarqueología o “misterios ancestrales”, propaga en los medios la afirmación de que se ha “probado” de esta manera la veracidad del texto bíblico.

Por ejemplo, en 2008 apareció un reporte —en medios de interés general, publicaciones cristianas y hasta en Muy Interesante— sobre el supuesto desciframiento de una tablilla cuneiforme asiria, copia del diario de un astrónomo sumerio, que detallaba con fecha exacta el impacto de un meteorito en el año 3123 a. C. Según los investigadores Mark Hempsell (profesor de aeronáutica en la Universidad de Bristol) y Alan Bond (director de una compañía aeroespacial), la trayectoria y la fecha coincidirían con un impacto que sería la causa del notable desplazamiento de tierras de Köfels (Umhausen, Austria). La reentrada de material proyectado hacia arriba a altísimas temperaturas habría caído, según dicen, sobre el Mediterráneo y Medio Oriente, y podría haber causado el efecto de una “lluvia de fuego” como la narrada en la Biblia, base de recuerdos que luego de generaciones serían puestos por escrito en forma de historia moralizante. Más allá de las especulaciones de Hempsell y Bond —factibles o no— los medios consistentemente publicaron el reporte con titulares del estilo de “Sodoma y Gomorra fueron destruidas por un meteorito, según expertos”.

Zona del Mar Muerto y la región donde estarían Sodoma y Gomorra

Región donde habrían estado Sodoma y Gomorra según la Biblia.

La última reedición de este tema (hasta hoy) la publica el portal evangélico NoticiaCristiana.com bajo el titular «La NASA afirma que Sodoma y Gomorra fueron arrasadas “por un bombardeo cósmico”». Dado que el público no tiene por qué saberlo, es importante señalar que generalmente la NASA “afirma” muy pocas cosas y que los que leemos y deploramos esta clase de noticias aprendemos rápidamente a dudar de esa atribución. El autor de la afirmación sobre Sodoma y Gomorra es en este caso John S. Lewis, un profesor retirado de la Universidad de Arizona, experto en asteroides y meteoritos, y co-director de un centro de investigación asociado a la NASA. Lewis es respetado en su campo y lo que dice tiene sentido, pero no razón de ser.

Me explico. Casi siempre es posible inventar especulaciones que expliquen sucesos aparentemente sobrenaturales. A veces es posible ponerlas a prueba, con lo cual pasan a ser hipótesis científicas. Pero no vale ni siquiera la pena plantear una hipótesis cuando el suceso nunca ocurrió. Fuera de la Biblia no existe registro de Sodoma y Gomorra, ni mucho menos de su destrucción por medios que aparentarían ser sobrenaturales a los observadores de entonces. Lo mismo vale para las explicaciones “científicas” que se han querido ofrecer del Diluvio. Es posible, sí, que la historia del Diluvio o de la destrucción de Sodoma y Gomorra reflejen sucesos históricos exagerados y distorsionados. Pero no tiene sentido, y puede causar bastante daño a la ciencia, plantear estas hipótesis gratuitamente cuando la única fuente es un texto antiguo y manoseado… y más todavía cuando ni siquiera sabemos si existieron los lugares en cuestión.

Habrá quien sospeche que Lewis es un apologista cristiano que utiliza sus muy válidas credenciales científicas para apoyar una lectura literal de la Biblia. Que lo citen otros cristianos como prueba de la veracidad de sus escrituras sagradas sólo demuestra que no se han dado cuenta de lo obvio: si fue un meteorito, entonces fue un suceso natural, que podría haber ocurrido en cualquier otro momento y lugar. Por supuesto que según la teología más habitual, el dios hebreo dirige con su voluntad cada cosa que ocurre en el universo, y podría haber ordenado desde la eternidad ese meteorito para que cayera allí, sabiendo (porque es omnisciente) de antemano que debería destruir Sodoma y Gomorra por su iniquidad. Pero entonces las acciones de este dios se hacen indistinguibles de sucesos naturales, cosa que no sirve para los apologistas.

Sólo queda comentar que la “hipótesis” más creíble para explicar un suceso del estilo del de Sodoma y Gomorra es que un terremoto en la falla del Mar Muerto haya lanzado al aire grandes cantidades de polvo de azufre y/o gas natural, además de hacer surgir asfalto a la superficie, todo lo cual provocaría una conflagración catastrófica ante una mera chispa. No hay rastros de que algo así haya ocurrido, tampoco, pero al menos esta especulación se sustenta en la geología de la zona y no requiere un objeto extraterrestre apuntado precisamente por el dedo divino.

19Nov/1117

¿Extraño bicho encontrado en Zapala?

17 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

Archivado en: Misterios, Sensacionalismo

En nuestra página de Facebook nos hicieron notar una noticia más que interesante. Unas personas en Zapala, Neuquén, encontraron un "extraño bicho". Vean la foto y sabrán a lo que me refiero:

Carlos Catalán, uno de los que encontró el "bicho" lo describe como "Tiene la forma de una pelota de golf que larga unas hebras que se mueven rápido". Cuando lo descubrieron, y con una buena mentalidad científica, le pegaron con una pala y "Se abolló, le salió un líquido y se quedó ahí sin moverse". El video es interesante para observar el "comportamiento" del "bicho".

Verán como el "bicho" está quieto y suelta unas hebras que se mueven muy rápido cuando le pegan con la pala. Además es bastante duro. Sus descubridores lo metieron en un frasco "y ni en una veterinaria ni en Bromatología de la municipalidad [les] supieron decir qué es". En un post en Taringa! el autor especula con 4 opciones:

  1. Se trata de una farsa (bien hecha, por cierto)
  2. El ser es real, pero es producto de una mutación.
  3. El ser es real, no descubierto por la zoología.
  4. El ser es real, y de origen extraterrestre.

Nótese la omisión de una 5º, y más probable, opción: es algo real pero quienes lo vieron no saben qué es.

Mi primera especulación es que se trataba de algún tipo de parásito; algún gusano que se aglomeraba en grandes números de esa forma. En la foto se ve una cosa parecida a la que tenía en mente, pero no se acerca ni a los talones en densidad. Pero luego un comentario en el video de youtube señaló la posibilidad de que sea una pelota de golf.

Actualmente las pelotas de golf están hechas de varias capas de polímero sólido moldeado y rodeadas con la "piel" blanca con agujeros que todos conocemos. Pero buscando en internet me entero que algunas pelotas antiguas tenían un núcleo líquido rodeado de una masa compacta de bandas elásticas. Incluso en un foro mencionan la marca y modelo de una de ese tipo: Titleist Balata.

Eso parece bastante consistente con lo que vemos en el video y con la descripción de los testigos. Tiene tamaño de pelota de golf, es compacta y dura, tiene unas bandas que se mueven rápidamente, y cuando le pegaron soltó un líquido extraño. Y si esto no les resulta convincente, los invito a ver este otro video. Cerca del minuto 1 el tipo corta a la mitad una palota de golf de estas características.

Está todo. Las "hebras" que se mueven, el líquido que sale. Si se me permite, diría que el misterio está resuelto.

Claro que esto nos deja con otro misterio, ¿cómo hacían los fabricantes de pelotas para envolver un líquido con bandas elásticas? El video al final lo explica. Se usaban dos métodos; uno era congelar el líquido en forma de pelota y envolverlo antes de que se derritiera. El segundo era moldear una cáscara de polímero y luego inyectarle el líquido al mismo tiempo que se le quitaba el aire.

Antes de suponer que algo que es nuevo para uno es algo nunca antes visto (como lo hacía el usuario de Taringa!) primero hay que reflexionar en la propia ignorancia y reconocer que el mundo está repleto de cosas fuera de nuestro entendimiento.

10Jul/114

Sexo seguro (parte 3)

4 Comentarios    

Publicado por:PabloDF.

Archivado en: Medicina, Sensacionalismo

Sexo seguro - homosexualidadSexo Seguro (www.sexoseguro.mx) dice ser “una organización… que promueve la divulgación de información científica relacionada con el inicio de la vida sexual en la adolescencia y la juventud, la anticoncepción, el aborto…”. En anteriores entregas mostré cómo esta organización divulga desinformación apoyándose en estudios científicos irrelevantes o mal interpretados, cuando no simplemente mentiras.

En esta entrega le toca el turno a la información sobre homosexualidad.

El primer párrafo asusta:

Estudios indican que los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) tienen de 20[1] hasta 60 veces más posibilidadesde infectarse con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que los heterosexuales; así mismo, que son 61 veces más propensos a infectarse de sífilis que los heterosexuales.[2]

El primer estudio citado encontró que los HSH tienen mayores posibilidades de infectarse de HIV que el resto de la población en países de ingreso promedio bajo o medio. Estas “posibilidades” no se refieren a causas más o menos probables: son una medida estadística de correlación, nada más. Las cifras tampoco son simples cantidades que se puedan expresar como “tantas veces más probable”, sino odds ratios, medidas estadísticas complejas afectados por múltiples cualificaciones (en este caso, el nivel de prevalencia en el país, el uso de drogas inyectables y el nivel de ingreso). De hecho, agrupando por región (en vez de por país) los valores son bastante distintos. El estudio concluye que la situación de los HSH en países de bajos ingresos no está bien estudiada y no se los está atendiendo como debería.

No he podido encontrar los resultados del estudio [2]. La obvia falta de interés de parte de los editores de Sexo seguro por representar adecuadamente los hallazgos científicos, sin embargo, hace suponer que el dato sobre infección por sífilis también está sesgado.

El estudio [3], sobre prevalencia del virus del papiloma humano, es un estudio de los lugares donde se encuentra el virus en el cuerpo de hombres jóvenes que han tenido al menos 5 parejas homosexuales. Al no contar con medidas comparativas con otros hombres y con mujeres, es difícil asignarle un valor relativo a estos hallazgos. El estudio concluye que el factor de riesgo más controlable es la cantidad de parejas sexuales. Parece que a este respecto la intención de quienes citan el estudio es asustar más que advertir, ya que en el siguiente estudio citado se arrojan más cifras tremebundas, intentando pintar un panorama sombrío, algo así como una historia de terror de hombres que eligen tener sexo con otros hombres y no pueden detenerse hasta contagiarse y contagiar a todas sus parejas con diversas enfermedades.

En el siguiente párrafo hay cifras de parejas sexuales que parecen un poco altas. Los “estudios científicos” citados son sólo uno, realizado en Noruega, con una muestra autoseleccionada de HSH (se reclutó a través de un sitio web). Las respuestas al cuestionario presentado —incluso las referidas a enfermedades de transmisión sexual— también fueron dadas directamente por las personas encuestadas, en anonimato total. Ahora bien, si bien el estudio puede ser valioso como aproximación, una muestra autoseleccionada y respuestas sin confirmación independiente es siempre sesgada, y el hecho de utilizar la web, al incrementar el anonimato, empeora el sesgo. Finalmente, y como en los otros casos, no hay cifras comparables de cantidad de parejas para otros hombres (o para mujeres).

El estudio [5] confirma los hallazgos de otros estudios anteriores: los homosexuales, bisexuales y transexuales tienden a padecer depresión y a tener ideas suicidas. La depresión suele asociarse con el uso de alcohol y drogas, y ambas cosas, con riesgos mayores a la hora de una relación sexual. Los autores remarcan que no han estudiado causalidad sino correlación, y recomiendan promover un mejor acceso de los HSH jóvenes a la salud mental.

Nuevamente no tenemos cifras del resto de la población, pero sabemos que un porcentaje significativo de la humanidad sufre de trastorno depresivo mayor y que muchas personas sufren episodios depresivos, en sentido amplio, durante sus vidas.

Mi conclusión: no es difícil imaginar que los editores de Sexo seguro quieren asociar la homosexualidad con la promiscuidad, la depresión, las tendencias suicidas, el uso de drogas y las enfermedades. Tampoco es difícil, por otra parte, imaginar las causas de estas correlaciones. En una sociedad donde las tendencias homosexuales son vistas como anormales o inmorales, es común que los adolescentes que descubren en sí mismos esas tendencias sean rechazados o discriminados por la sociedad, por sus amigos e incluso por sus familiares cercanos; que no puedan formar parejas estables, que vivan asaltados por la culpa o por el miedo al fracaso sentimental, etc.  Añádase a esto la condena explícita de la mayoría de las religiones a la homosexualidad y al sexo no reproductivo en general. El terrorismo discursivo de entidades como Sexo seguro sólo empeora los estereotipos ya establecidos.

Ésta es la última entrega que planeo escribir sobre el tema. Espero haber dado al lector suficientes ejemplos de la deshonestidad y la malicia de sitios de “información científica” sesgados como Sexo seguro, y herramientas para sacar esa deshonestidad a la luz.

1Jul/1112

Asteroide casi destruye la Tierra, salvo que no

El sensacionalismo mediático, el amarillismo basado en el miedo, el catastrofismo innecesario, ya son bastante malos de por sí. Cuando se juntan con la mala religión, el resultado es terriblemente gracioso o terriblemente decepcionante, según quién. Como muestra, un botón. Hace pocos días  unos cuantos medios, aparentemente por el habitual procedimiento de cortar y pegar, publicaron la noticia de que la NASA, distraída por la observación del eclipse lunar del 15 de junio, había olvidado chequear que un asteroide estuvo a punto de chocar con nuestro planeta.  En NoticiaCristiana.com, un portal evangélico, agregan que se dieron cuenta dos días después y que “la ciencia humana falló y… sólo la misericordia de Dios nos pudo salvar de esta catástrofe”.

Signos evidentes de mal periodismo abundan. En primer lugar, mientras el titular y la bajada hablan de una supuesta (y absurda) distracción de la NASA o del público a causa de un eclipse lunar, en el cuerpo de la nota no hay mención de este imperdonable olvido. En segundo lugar, mientras en el titular se habla de un asteroide capaz de destruir la Tierra, en el cuerpo se dice que era del tamaño del objeto de Tunguska, que no sólo no era un asteroide sino que tampoco podría haber destruido la Tierra.

En tercer lugar, aunque es cierto que hay que ser un poco más sutil para descubrirlo, el asteroide 2009 DD45 no estuvo cerca de la Tierra en estos últimos días. Ni en el último año. De hecho, su máxima aproximación a la Tierra ocurrió tres días después (no dos días antes, como implica la nota) de su descubrimiento en 2009, por parte del dos veces citado astrónomo australiano Robert McNaught, y está registrada, como corresponde, en el sitio web de la NASA. En este momento, 2009 DD45 está más bien lejos, de hecho más cerca de Marte que de la Tierra:

Órbitas y posiciones estimadas de la Tierra y de 2009 DD54 al 15 de junio de 2011.

Es de esperar que los medios implicados corregirán inmediatamente el error cometido y se disculparán con sus lectores por la zozobra que pudieran haberles causado y por su mal desempeño periodístico.

28Jun/1119

Sexo seguro (parte 2)

Sexo Seguro (www.sexoseguro.mx) dice ser “una organización… que promueve la divulgación de información científica relacionada con el inicio de la vida sexual en la adolescencia y la juventud, la anticoncepción, el aborto…”. En la primera parte de este dossier mostré con algunos ejemplos cómo esta organización, que a todas luces es un brazo de la Iglesia Católica, divulga desinformación apoyándose en estudios científicos irrelevantes o mal interpretados, cuando no simplemente mentiras.

En esta entrega le toca el turno a la información sobre anticoncepción.

Para empezar debemos aclarar los términos. Para la Iglesia Católica el estatus de persona humana existe desde la fecundación (unión del óvulo y el espermatozoide para formar el cigoto), y sus referencias al aborto se hacen dentro de esa visión. Para la medicina, no obstante, el aborto es la interrupción de un embarazo, y el embarazo se define desde la implantación del cigoto en la cavidad uterina (o, en el caso de los embarazos ectópicos, en otro lugar, siendo casi siempre inviables). Para quien comparta la visión de la Iglesia Católica, un método anticonceptivo que impida la implantación es abortivo. El DIU, por ejemplo, entra en esta definición, de ahí la cita [1] en la página de la que hablamos.

El caso de la “píldora del día después”, que en realidad no es una sola sino una colección de drogas diferentes, es más difícil de elucidar, pero parece que la duda sobre si podría evitar implantación del cigoto (cita [2]) es infundada: varios estudios recientes han demostrado que no es así en el caso de las píldoras que utilizan sólo la droga levonorgestrel, por lo cual éstas no son abortivas ni siquiera para la definición ad hoc que utiliza la Iglesia Católica.

Desde el momento en que se utiliza una definición de la palabra “aborto” que no se corresponde con el uso habitual en medicina y en salud pública, sino con la visión doctrinaria de una religión, se engaña a los lectores. Si esto se dejara explicitado, no habría objeciones que hacerle, excepto la observación de que esa falta de rigurosidad en las definiciones no se condice con la pretensión de divulgar “información científica”.

En cuanto a los efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales, que la página de Sexo Seguro enumera con detalle estremecedor, no son más que lo que viene impreso en los prospectos. Es debido a estos efectos secundarios que antes de utilizar cualquier droga, especialmente de forma prolongada, se debe consultar al médico, y controlarse periódicamente. La razón por la que se aprueban y se ponen a la venta medicamentos es que se considera que los efectos terapéuticos, positivos, balancean y sobrepasan los riesgos de los efectos adversos.

Hay mujeres que deben evitar quedar embarazadas por razones de salud; hay otras que no desean quedar embarazadas porque temen por la salud de su potencial bebé (en el caso de mujeres de edad próxima a la menopausia, por ejemplo, o mujeres que portan un desorden genético heredable). Muchas otras mujeres desean retrasar o evitar el embarazo simplemente porque no podrían sostener económicamente a un hijo. En todos los casos, si las repercusiones de quedar embarazadas son importantes, la mujer puede decidir que los riesgos asociados a los anticonceptivos valen la pena. (También puede recurrir a la abstinencia, por supuesto, pero habiendo alternativas no es ético presentárselo como la única opción.) Hay que decir también que los anticonceptivos hormonales actuales causan muchos menos trastornos que aquellos que se empleaban hace unas décadas.

De poco sirve arrojar ante el usuario potencial de un medicamento una lista de terribles riesgos, salvo que se desee asustarlo en vez de informarlo.

De la larga lista de efectos adversos podemos quizá tomar, por su relevancia, el cáncer de mama. El estudio citado en este caso [14] es un metaanálisis, es decir, su calidad depende de la calidad de los estudios fuente, que no conocemos, y además se restringe a algunas mujeres. Otros estudios han dado resultados opuestos (según el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos): los anticonceptivos orales no incrementan el riesgo de cáncer de mama, o bien lo incrementan muy levemente y dejan de producir este efecto al tiempo de ser abandonados. Los anticonceptivos orales también incrementan el riesgo de cáncer de cérvix, pero de hecho el factor de riesgo importante en este caso es la infección por virus del papiloma humano (HPV). Como para complicar más la cosa, resulta que los anticonceptivos hormonales reducen significativamente el riesgo de cáncer de ovario y de cáncer de endometrio.

Hasta aquí hay omisión de datos y simplificación exagerada. Pero la frutilla del postre es la frase final:

Varios estudios han demostrado que el consumo de anticonceptivos orales se asocia con aumento en la infección del VIH.

El lector no advertido supondrá que tomar anticonceptivos hace más probable que uno se enferme de SIDA. Ésa, obviamente, es la intención de estos vendedores de miedo. Pero ¿qué dicen esos “varios estudios” (dos)?

El primer estudio citado [16] es un metaanálisis de estudios sobre mujeres en riesgo de contraer HIV-1 y encontró una asociación significativa entre el uso de anticonceptivos orales y el contagio (técnicamente, seroincidencia) de HIV-1. No hay indicación de vínculo causal entre una cosa y la otra. Es posible que algunas mujeres, sin información sobre el tema, estén usando anticonceptivos como si fuesen un medio universal de protección contra todas las consecuencias de tener relaciones sexuales. La recomendación de los autores no es muy sorprendente: “Para mujeres en riesgo de infección de HIV-1, el uso de anticonceptivos orales para la prevención del embarazo debe ser acompañado por el uso de condones para la prevención de la infección por HIV-1”.

La otra referencia [17]  es un estudio sobre HIV-1 y virus del herpes simplex 2 (HSV-2) que encontró un vínculo significativo (aunque no una explicación causal) entre el uso de anticonceptivos orales y la incidencia de HIV-1, sin tener en cuenta el uso de preservativos. El único pequeño detalle es que dicho estudio se realizó sobre prostitutas africanas, un grupo de altísimo riesgo que difícilmente represente al común de las mujeres. Otro estudio, de gran calidad, no encontró tal correlación. Se han propuesto mecanismos por el cual el uso de anticonceptivos hormonales, al alterar el revestimiento uterino, podrían hacer de éste un medio más favorable para la infección por HIV, pero no se ha demostrado que esto ocurra realmente.

Los terroristas discursivos de Sexo Seguro parecen considerar que las personas utilizan anticonceptivos sólo a causa de una propaganda comercial incesante y de una cultura que alienta la promiscuidad. La promoción del uso de anticonceptivos (y su provisión gratuita por parte de los gobiernos) siempre debe venir acompañada de campañas de educación sexual honestas, que incluyan el aliento del uso del preservativo y la adopción de conductas de prevención y reducción de riesgos. Si a veces estas premisas no se respetan, se trata de una falla de las campañas, no de los métodos promocionados. La Iglesia Católica, sin embargo, se opone siempre por principio a estas campañas y a la educación sexual a nivel escolar, ya que la mera difusión de la existencia de alternativas a su doctrina se considera inmoral. (Otras iglesias cristianas también hacen su parte, pero notablemente, la mayoría de las iglesias evangélicas no consideran pecaminoso el uso de mecanismos de anticoncepción, en tanto no tengan efectos abortivos.)

En la siguiente entrega hablaremos de las falacias de Sexo Seguro sobre la homosexualidad.

14Jun/1123

Sexo seguro (parte 1)

www.SexoSeguro.mxRecientemente me topé con el sitio web de una asociación bautizada Sexo Seguro (www.sexoseguro.mx), que se promociona como

una organización de la sociedad civil sin fines de lucro, conformada por médicos especialistas en sexualidad y bioética, que promueve la divulgación de información científica relacionada con el inicio de la vida sexual en la adolescencia y la juventud, la anticoncepción, el aborto y otros temas vinculados con la sexualidad.

Su visión tiene como eje “el fortalecimiento de la dignidad de la persona humana desde la concepción y hasta la muerte natural”. Esta frase es signo prácticamente inequívoco de que esta “sociedad civil” es una fachada de la Iglesia Católica; eso en sí no tiene nada de malo, excepto por lo solapado de la estrategia: en todo el sitio web de Sexo Seguro no hay ni una sola mención de las palabras “iglesia” o “católica”, y por el contrario, las afirmaciones allí vertidas están profusamente documentadas por papers científicos.

El problema es que, cuando uno se toma el trabajo de leer los estudios citados, encuentra que Sexo Seguro recurre a casi todas las formas de distorsión conocidas: verdades a medias, comparaciones sacadas de contexto, valores extremos tomados como habituales, confusiones intencionales de correlación y causación, y en general una mezcla tan abrumadora de fuentes de calidad y cobertura dispares que a quien desee corroborar los datos y refutar sus conclusiones lo asalta el cansancio muy pronto —lo cual es sin duda lo que se busca. (Es casi un Galope de Gish, aunque al estar por escrito no nos deja tan indefensos.)

Para no agotarme ni agotar al lector, expondré solamente algunas de las falacias que encontré en las páginas de Sexo Seguro. En la página sobre el preservativo masculino o condón, comenzamos con el siguiente y tremebundo párrafo:

El condón nunca es 100% seguro para prevenir las infecciones de transmisión sexual (ITS). Su efectividad varía según la consistencia en su uso; y únicamente protege del algunas ITS entre el 60 y 80%,[1],[2],[3] es decir que en cada 1de cada 3 relaciones te infectas.[4]

Preservativos o condones masculinosLa cita [1] es un estudio publicado en 2003 sobre infecciones de transmisión sexual (ITS) en adolescentes afroamericanas. El estudio mostró que 17,8% de las adolescentes que tuvieron relaciones sexuales durante seis meses, con uso consistente de preservativo, contrajeron al menos una ITS de las tres estudiadas. Las que no usaron preservativo se contagiaron casi el doble que las que sí lo hacían. Los investigadores hacen notar que la protección encontrada a causa del uso de preservativo puede estar subestimada por tres factores: el preservativo puede no haber sido colocado correctamente, puede haber sido usado sólo durante parte de la relación sexual, y las participantes del estudio pueden haber mentido si creían que el investigador esperaba escuchar que habían usado el preservativo siempre. La recomendación del estudio: los preservativos no son 100% seguros pero sirven y mucho.

La cita [2] corresponde a una guía de prevención y tratamiento de ITS y recomienda todos los métodos que cabe razonablemente esperar. La abstinencia sexual sólo es recomendada para personas que están siendo tratadas por una ITS y para aquellas “que deseen evitar cualquier consecuencia indeseada del sexo”. Los preservativos masculinos de látex son recomendados para una variedad de ITS, siempre con la advertencia de que deben ser usados correcta y consistentemente. (Por contraste, la posición oficial de la Iglesia Católica es que el preservativo no debe usarse jamás, ni siquiera para evitar el contagio de HIV; el recurso a la doctrina del mal menor fue desautorizado por el Vaticano en este caso, luego de que algunos interpretaran que el Papa Benedicto XVI lo había utilizado.) El valor de 80% de protección se refiere indudablemente al de transmisión de HIV, pero no es el porcentaje de fiabilidad del preservativo para evitar la infección en una relación sexual. El estudio en cuestión encontró que en las parejas serodiscordantes (uno infectado, el otro no) que tienen sexo regularmente usando preservativo, se produce contagio en un 80% menos que en las parejas que no usan regularmente preservativo.

La cita [3] es de otro estudio de transmisión de HIV y encontró que el preservativo reduce el riesgo de contagio (en parejas serodiscordantes regulares) entre un 73 y un 83%, si se usa consistentemente. Como en los otros casos, las cifras están probablemente subestimadas. No es sencillo, tampoco, estudiar estas cuestiones, ya que por razones éticas no se puede contar con un grupo control (parejas a las que se les diga que no usen nunca preservativo).

La cita [4] refiere a un estudio de transmisión del virus del papiloma humano (HPV) en mujeres jóvenes, y encontró una incidencia de 37,8 por 100 años-paciente en pacientes cuyas parejas usaban el preservativo en todas las relaciones sexuales, contra 89,3 entre aquellas cuyas parejas lo usaban menos del 5% de las veces. Por supuesto, el estudio recomienda el uso de preservativo, al menos para mujeres jóvenes que inician su actividad sexual. En ningún punto se encuentra sustento a la frase terrorista “en 1 de cada 3 relaciones te infectas”. De todas formas el estudio sólo incluyó 82 mujeres, todas ellas universitarias, por lo cual no es muy significativo a favor o en contra.

Dejo como tarea para el lector seguir descubriendo mentiras y distorsiones en la página de Sexo Seguro sobre los condones (¡al menos no dicen que tienen poros que dejan pasar el HIV, como otros sitios de su misma persuasión siguen repitiendo!). En la próxima entrega paso a la que trata sobre los anticonceptivos.

 

P.D.: Es bueno saber que nuestros lectores son verdaderos escépticos. Me aclara huyi23590, que no creyó todo lo escrito aquí sólo porque yo lo dijera, que en el sitio habla de los infames poros del látex que dejan pasar el HIV. Está en la página detallada sobre los condones. El estudio referenciado es antiguo (de 1992), utiliza una muestra bastante pequeña (89 preservativos) y no utiliza virus reales sino microesferas de poliestireno del tamaño aproximado del HIV, en condiciones simuladas. (Éste es uno de los casos en que Sexo Seguro no recurre a la distorsión maliciosa, sino que directamente miente.) El resultado es que 29 de los 89 preservativos dejaron pasar una cantidad pequeñísima de estas microesferas, y que la protección que brindan —en el peor de los casos— es cuatro órdenes de magnitud superior a la que se obtiene sin usar ninguna barrera. La recomendación (como siempre): usarlo, sabiendo que no es 100% infalible.

25Mar/112

Terremotos, tsunamis, apocalipsis nucleares y otras yerbas (parte 2)

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Publicado por:PabloDF.

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Como siempre que ocurre un terremoto imporante en algún lugar del mundo, lo primero que todo el mundo quiere saber es cuán intenso fue, y allí entra en escena la famosa (o infame) escala de Richter.

El problema con la escala de Richter, o escala de magnitud local, es que no se utiliza más hace varios años, porque (entre otras cosas) a partir de cierto punto se produce un efecto de saturación por el cual el método de medición arroja valores similares para sismos de energías claramente diferentes. En la actualidad se utiliza la escala de magnitud de momento, la cual no se satura y genera mediciones más correctas. Esto no solo es ignorado por los medios, los cuales siguen informando magnitudes como “de la escala de Richter”, a modo de latiguillo, si no que además hacen informes sobre cómo se calcula esta magnitud a pesar de ser obsoleta. En el caso del terremoto del noreste de Japón, que midió 9 de magnitud, la escala de Richter es prácticamente inútil.

Mapa del terremoto de Tohoku, Japón, 2011, y algunas de sus réplicas

Mapa del terremoto de Japón y algunas de sus réplicas

Los medios también aportaron a la sensación general de catástrofe con los ya trillados anuncios de que el eje de la Tierra se había movido a causa del terremoto, y más tarde, que el día se había acortado o alargado. Nadie se pregunta de qué manera se pudo medir esto. Lo cierto es que la Tierra no es de ninguna manera un cuerpo geométricamente perfecto ni homogéneo, y su eje se mueve constantemente. Los desplazamientos más regulares, causados por la influencia gravitatoria de la Luna, el Sol y de otros planetas, son conocidos, especialmente la precesión y la nutación.

Esos escasos centímetros que nos movió el terremoto de Japón fueron suficientes para ser medidos por medio de GPS, pero en general esto no es posible, y siempre se requieren cálculos complementarios para corregirlos. Estos movimientos en realidad no significan nada de importancia para el planeta en su conjunto, aunque sí para algunas cuestiones muy específicas. En una entrevista, Richard Gross, del Jet Propulsion Lab de la NASA, explicaba a Popular Mechanics:

Los terremotos pueden cambiar la rotación de la Tierra al reacomodar la masa de la Tierra. Esto es lo que hace un patinador sobre hielo que gira para lograr girar más rápido: mueve sus brazos más cerca del cuerpo. () Este terremoto debe haber movido la masa en promedio un poco más cerca del eje de rotación de la Tierra haciendo que ésta rote más rápido y que la duración del día sea un poco más corta.

Hay tres factores importantes en esto. Uno, por supuesto, es el tamaño. Si todo lo demás es igual, entonces cuanto más grande el terremoto, mayor será su impacto en la rotación de la Tierra. El lugar también importa. Si el terremoto ocurre en el ecuador, va a tener un efecto mayor que si ocurre en el polo norte o en el polo sur. Si se mueve masa hacia arriba o hacia abajo en el polo norte o sur, no tiene ningún efecto sobre la rotación terrestre en absoluto. Y luego, los detalles de cómo la falla se movió durante el terremoto, el ángulo de deslizamiento de la falla y en qué dirección ocurrió el deslizamiento, también son importantes. El movimiento vertical es mucho más efectivo para cambiar la duración del día que el movimiento horizontal que se obtiene en una falla de desgarre. Una falla de cabalgamiento como la que causó el terremoto de Japón tiene movimiento vertical; es más efectiva para cambiar la longitud del día que, digamos, un terremoto como el que tendríamos en la falla de San Andrés en California.

El eje cambia todo el tiempo. Todo lo que reacomode la masa de la Tierra cambia la posición del eje. Y los cambios más grandes de hecho se deben a la circulación de la atmósfera y el océano. (…) En el transcurso de un año el eje puede variar de posición alrededor de un metro, unas seis veces más que lo que causó este terremoto.

… La mayoría de la gente no se da cuenta de estos cambios. Pero aquí en el JPL nos preocupamos porque afectan nuestra capacidad de enviar naves espaciales a objetos distantes como Marte. (…) Si no los tuviéramos en cuenta, si asumiéramos que la Tierra está rotando de manera uniforme, podríamos errarle completamente a Marte al enviar una nave.

También se dijo que la costa de Japón se había movido un par de metros, lo cual es ciertamente impresionante, pero no muy misterioso: a fin de cuentas estamos hablando de placas que se deslizan unas sobre otras (o por debajo de otras, o en direcciones opuestas una de otra). Es la brusquedad del movimiento lo que llama la atención. América y África se están apartando una de otra a razón de un par de centímetros por año; Japón se movió diez veces más que eso en pocos minutos. Ambos son procesos naturales y bastante sencillos de graficar. Es difícil entender por qué tantas personas adultas se sorprenden o buscan “explicaciones alternativas” para un mecanismo que un niño de cinco años con un mínimo de imaginación puede entender. Evidentemente la naturaleza humana es más complicada que la geología y la astronomía combinadas…

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