Guía para refutar mitos – Efecto Paradojal por Exceso
Un principio al que los divulgadores científicos muchas veces no se apegan es el de hacer que el contenido sea fácil de procesar. Esto significa que sea fácil de leer, fácil de entender y conciso. La información que es fácil de procesar es más probable que sea aceptada como cierta. Sólo incrementar el contraste del texto para que sea más legible, por ejemplo, puede aumentar la aceptación de una afirmación.
La sabiduría popular sugiere que se es más exitoso al refutar un mito cuantos más contraargumentos se provean. Pero resulta que lo contrario puede ser cierto. Cuando se trata de desmentir desinformación, menos puede ser más. Refutaciones de tres argumentos, por ejemplo, fueron mejores para reducir la influencia de la desinformación al compararlas con refutaciones de doce argumentos, las que terminaron reforzando el mito.
El Efecto Paradojal por Exceso ocurre porque procesar muchos argumentos requiere más esfuerzo que sólo considerar unos pocos. Un mito simple es cognitivamente más atractivo que una corrección excesivamente complicada.
La solución es mantener tu contenido simple y fácil de leer. Para hacer tu contenido simple de procesar usa todas las herramientas disponibles. Usa lenguaje simple, oraciones cortas, subtítulos y párrafos. Evita lenguaje dramático y comentarios despectivos que alejan a las personas. Atente a los hechos. Termina en un mensaje fuerte y simple que la gente pueda recordar y twittear a sus amigos, como “97 de cada 100 climatólogos sostienen que los humanos están causando el calentamiento global”; o “Estudio muestra que la vacuna triple viral es segura”. Usa gráficos para ilustrar tus puntos cuando sea posible.
Los científicos hace tiempo que siguen los principios del Modelo Deficitario, que sugiere que la gente sostiene nociones erróneas porque no tiene toda la información. Pero demasiada información puede ser contraproducente. Mejor seguir el principio KISS: Keep It Simple, Stupid! (Hazlo Simple, Estúpido)
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Guía para refutar mitos – Efecto Paradojal por Familiaridad
Para refutar un mito, en general hay que mencionarlo; de otra manera, ¿cómo sabrá la gente de qué estás hablando? Sin embargo, esto familiariza a la gente con el mito y, por lo tanto, facilita que lo acepten como cierto. ¿Significa esto que refutar un mito podría reforzarlo en la mente de las personas?
Para probar este efecto paradojal, se les mostró a unos sujetos un folleto que refutaba algunos mitos comunes sobre las vacunas contra la gripe.5 Luego se les pidió que separaran los mitos de los hechos. Cuando se les preguntó inmediatamente luego de leer el folleto lograron identificar los mitos satisfactoriamente. Sin embargo, cuando se les preguntó 30 minutos después de leerlo, algunos puntuaron peor que antes de la lectura. La refutación reforzó los mitos.
El efecto paradojal es real. El mecanismo involucrado es el hecho de que la familiaridad aumenta las probabilidades de aceptar la información como cierta. Inmediatamente después de leer el folleto recordaron los detalles que refutaban el mito e identificaron correctamente los mitos. Pero al pasar el tiempo la memoria de los detalles se desvaneció y todo lo que recordaron fue el mito sin la “etiqueta” que lo identificaba como falso. Este efecto es particularmente fuerte en adultos mayores debido a que son más proclives a olvidar los detalles.
¿Cómo se evita el Efecto Paradojal por Familiaridad? Idealmente, lo mejor sería no mencionar el mito al corregirlo. Cuando se busca corregir desinformación, lo mejor es centrarse en los hechos que uno quiere comunicar.
A veces no mencionar el mito no es una alternativa práctica. En ese caso, el énfasis de la refutación debe estar en los hechos. La técnica habitual de titular la refutación con una fuente grande y en negrita es lo último que quieres hacer. En vez de eso, comunica el hecho central en el título. Tu refutación debe comenzar con el énfasis en los hechos, no el mito. Tu objetivo es aumentar la familiaridad de los hechos.
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Guía para refutar mitos – Introducción
Hace un tiempo, John Cook de Skeptical Science y Stephan Lewandowsky publicaron una pequeña guía en la cual, basándose en la literatura psicológica, establecen algunas pautas generales a la hora de corregir ideas erróneas y no morir en el intento. Este "Debunking Handbook" tiene consejos muy útiles para quienes estamos interesados en comunicar información adecuadamente. Me contacté con John y le propuse hacer una traducción al español. Esta es la primera de cinco partes del cuadernillo que también está disponible para descargar en PDF con ejemplos adicionales y referencias. Agradezco las correcciones y consejos de Leonardo, Suyay y Carmen, quienes se tomaron el trabajo de leer mi primer borrador y señalar todos mis errores.
Refutar un mito es problemático. A menos que se tenga mucho cuidado, el esfuerzo por refutar desinformación puede reforzar inadvertidamente el mismo mito que se quiere combatir. Para evitar estos “efectos paradojales”, una refutación efectiva necesita tres elementos principales. Primero, la refutación debe centrarse en los hechos principales antes que en el mito, para no popularizarlo. Segundo, cualquier mención del mito debe estar precedida por advertencias explícitas de que tal información es falsa. Finalmente, la refutación debe incluir una explicación alternativa que dé cuenta de los problemas contenidos en el mito original.
Refutando el primer mito sobre la refutación

Es evidente que las sociedades democráticas deben basar sus decisiones en información precisa. Sin embargo, existen muchos temas en los que pueden encontrarse segmentos de la comunidad profundamente desinformados, especialmente cuando hay intereses particulares involucrados. Reducir la influencia de esta desinformación es un desafío difícil y complejo.
Un error común es la noción de que eliminar la influencia de un mito es tan simple como insertar más información en la mente de las personas. Este enfoque asume que la desinformación se deba a la falta de conocimiento y que la solución es más información (en divulgación científica, es conocido como el “modelo deficitario”). Pero ese modelo es falso: la gente no procesa información como un disco duro descarga datos.
Refutar desinformación involucra tratar con procesos cognitivos complejos. Para transmitir conocimiento exitosamente, hace falta entender cómo las personas procesan información, como modifican su conocimiento previo y cómo sus cosmovisiones afectan su habilidad para pensar racionalmente. No sólo importa qué piensan las personas, sino también cómo lo hacen.
Primero, aclaremos qué queremos decir con el término “desinformación”: lo usamos para referirnos a cualquier información adquirida que resulta ser incorrecta, sin importar cómo ni por qué lo fue en un principio. Nos importan los procesos cognitivos que determinan cómo se procesan correcciones a la información adquirida; si encuentras que algo que crees es falso, ¿cómo actualizas tu conocimiento y memoria?
¿Es posible eliminar por completo la influencia de la desinformación? La evidencia indica que sin importar cuán vigorosa y repetidamente la corrijamos (por ejemplo, repitiendo la corrección una y otra vez) su influencia se mantiene detectable. El viejo refrán es cierto: hierba mala nunca muere. Una vez que se recibe desinformación, es muy difícil eliminar su influencia. Esto fue demostrado en un experimento de 1994 en el que se expuso a los sujetos a desinformación sobre un incendio ficticio en un depósito y luego se les dio una corrección que aclaraba las partes incorrectas de la historia. A pesar de recordar y aceptar la corrección, los sujetos mostraron un efecto de persistencia, refiriéndose a la desinformación a la hora de responder preguntas sobre la historia.
Hay también una complicación adicional. No sólo es difícil eliminar la desinformación, sino que tratar de refutar un mito puede terminar reforzándolo. Se han observado varios “efectos paradojales” que surgen de popularizar el mito, de proveer demasiados argumentos, o de proveer evidencia que amenaza la cosmovisión personal.
Lo último que quieres hacer al refutar desinformación es meter la pata y empeorar las cosas. Por lo tanto esta guía tiene un objetivo específico: proveer consejos prácticos para refutar desinformación exitosamente y evitar los varios efectos paradojales. Para lograrlo, es necesario conocer los procesos cognitivos relevantes. Explicamos parte de la interesante investigación psicológica en el área y terminamos con un ejemplo de refutación efectiva de un mito común.
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Por qué las medicinas alternativas no se llevan bien con los estudios científicos y no deberías confiar en ellas

Es increíble la variedad y cantidad de medicinas alternativas que existen, desde las más sutilmente disfrazadas de ciencia hasta las más bizarras y ridículas, como la hidroterapia de colon. Lo único necesario para crear una nueva terapia alternativa es tomar una palabra al azar del diccionario, anexarle el sufijo "-terapia" y afirmar que a los que la probaron les funcionó.
Vamos directamente al nudo de la cuestión, sin preámbulos ni vueltas filosóficas. Supongamos que alguien nos asegura, con evidencia irrefutable, que el noventa por ciento de las personas que comen manzana se curan de cierta enfermedad. Partiendo de esto, ¿podemos decir que las manzanas funcionan como tratamiento?
La mayoría afirmará que sí. Sin embargo, supongamos que se agrega nueva información al enunciado. Resulta que si paralelamente tomamos un grupo de personas con la misma enfermedad pero ahora no se les da de comer manzana, en lugar de curarse el noventa por ciento lo hace el noventa y nueve por ciento. Repetimos ahora la misma pregunta, ¿podemos decir que las manzanas funcionan como tratamiento? Claramente la respuesta es que no. De hecho todo lo contrario, es obvio que reducen un nueve por ciento la probabilidad de curarse.
Otro ejemplo. Vemos un titular en un diario: "Nuevo estudio revela que solamente el dos por ciento de las personas mejoran su salud si ingieren cierto medicamento". ¿Podemos decir que ese medicamento no funciona? No, no podemos porque no existe la información suficiente. Para responder eso habría que conocer además el porcentaje de las personas que se mejora sin vacunarse. Si este segundo número resulta ser menor que el dos por ciento entonces el medicamento evidentemente funciona, porque aumenta la probabilidad de curarse. Si resulta ser mayor, entonces el medicamento es perjudicial. Y si es igual, entonces el medicamento no hace ni bien ni mal.
¿Cuál es la conclusión? Que el porcentaje de personas que mejoran al hacer algo, en sí mismo, es un número que no dice nada. Tampoco en sí mismo dice nada el porcentaje de personas que mejoran si el tratamiento no se aplica. La información útil únicamente está en la comparación de los dos porcentajes.

Típica imagen que suele acompañar las publicidades de terapias alternativas, intentando asociar la imagen del producto con la naturaleza. Esto es caer en la falacia naturalista, es decir, la suposición de que una cosa debe ser mejor que otra simplemente porque es natural. Sin embargo el veneno de cobra, el excremento de vaca y la lava de volcán a rojo vivo también son productos naturales y no por eso son buenos. Por supuesto que también hay cosas naturales que son buenas, del mismo modo que algunas cosas artificiales son buenas y otras son malas, pero la cuestión es que las medicinas alternativas intentan engañar a la gente con la falsa idea de que, como sus productos están supuestamente más relacionados con la naturaleza, eso en sí mismo las hace automáticamente más eficientes, saludables o mejores en algún aspecto.
Lo más interesante de esto es que se trata de conocimientos de estadística general y no se aplica únicamente al caso de la medicina. Lo mismo vale si estamos tratando de averiguar la eficiencia de una pintura que evita la degradación de un chip electrónico, o algún tema relacionado con cuestiones sociales y políticas, por ejemplo si un periodista afirma: "en cierta región del país, una de cada cinco alumnas que abandona la escuela es madre soltera". Esa cifra por sí misma no implica nada. Para saber si el embarazo afecta la deserción escolar habría que tomar dos grupos de alumnas, las embarazadas y las no embarazadas, y comparar cuál de los dos grupos tiene mayor deserción.
Pero retomemos el tema de las medicinas alternativas. Típico caso, un amigo viene y nos dice: "Tenía cierto problema de salud. Probé tal medicina alternativa y me funcionó". Primero y principal: en muchos casos no hay constancia de que nuestro amigo haya estado realmente enfermo en lugar de simplemente sentirse mal. Y en caso de estar enfermo, es posible que tampoco haya constancia de que realmente se haya curado en lugar de simplemente sentirse bien de forma temporal. Hay que tener en cuenta que con frecuencia los simpatizantes de las medicinas alternativas, precisamente por ser simpatizantes de las medicinas alternativas, no consultan a médicos profesionales y se auto-diagnostican.
Superado este paso, supongamos que efectivamente nuestro amigo estaba enfermo y que realmente se curó. Aún así, ¿qué error hay en su razonamiento? Que una cosa es que se haya curado y otra cosa es que se haya curado específicamente como consecuencia de la medicina que tomó. Que un evento A (someterese al tratamiento) haya sucedido antes de un evento B (curarse), no significa necesariamente que A sea la causa de B. Bien podría ser que además de tomar la medicina alternativa hubiera bebido jugo de naranja, por poner un ejemplo cualquiera, y esa haya sido la verdadera causa. O tal vez de todas formas se habría curado sin comer ni beber nada especial, ni recurrir a ningún tratamiento, sino simplemente esperando que actuaran los mecanismos biológicos de su propio cuerpo (sin embargo, como tomó la medicina alternativa, piensa que esa fue la causa). O también podría ser que el tratamiento funciona y que nuestro amigo tiene toda la razón.
La cuestión, en definitiva, es que no alcanza con un caso particular para determinar si el tratamiento funciona o no. Tampoco con diez, ni cien, ni mil, ni un millón, ni ningún número. Lo que debe hacerse es tomar dos grupos numerosos de personas (dos grupos, no uno sino dos) en las mismas condiciones y con el mismo problema de salud, a uno administrarle la medicina que se quiere poner a prueba y al otro simplemente un placebo (es decir, algo que parezca una medicina pero que en realidad no lo sea, como una pastilla de azúcar, por ejemplo). El grupo que recibe el placebo se llama "grupo de control" y como ya vemos es absolutamente necesario, porque si no hay grupo de control no se pueden comparar dos porcentajes distintos para extraer ninguna conclusión. Esa es la idea central.

Los defensores del reiki (o cualquier otra terapia alternativa) ponen la excusa de que la ciencia "tradicional" no se puede aplicar para confirmar que sus terapias funcionan porque éstas se basan en algún tipo de energía misteriosa y espiritual. Pero incluso si ésto fuera cierto sería muy fácil ponerlas a prueba de forma científica. Si tomamos dos grupos de personas, a uno le administramos ese tratamiento y al otro no, entonces el primer grupo debería tener una proporción mayor de resultados positivos y eso efectivamente sería una demostración científica de que funciona, incluso aunque no comprendiéramos el mecanismo de acción. Lo cual, por supuesto, no sucede.
Y en realidad el asunto de determinar una relación de causa-efecto es aún más complejo, porque una correlación no necesariamente implica causa. Por lo tanto, hay muchas más estrategias que deben aplicarse para evitar errores de este tipo, como bien explica un artículo muy didáctico y recomendable del blog "Per ardua ad astra".
Otro de los trucos se llama doble ciego y consiste en que la persona que realiza el experimento sea alguien distinto de quien recolecta los resultados y analiza si hubo mejoría en cada paciente. La idea es que esta última persona (o equipo de personas) no debe saber cuáles pacientes fueron los que recibieron el verdadero tratamiento y cuáles no, para que no sea capaz de forzar la interpretación de los resultados -consciente o inconscientemente- a favor de sus teorías preconcebidas.
El problema de los generalmente bienintencionados -pero poco racionales- defensores de las medicinas alternativas es que no tienen ni siquiera el concepto de "grupo de control" ni por qué es necesario. Ni hablemos de doble ciego, ni estadística, ni nada de eso. Se basan en el argumento de "Yo lo probé y a mí me funcionó. La experiencia personal alcanza y sobra. Si a mí me funciona, entonces funciona y listo". Claro, por supuesto que "si funciona, funciona", la cuestión es cómo determinar que efectivamente funciona y que no estamos cayendo inocentemente en la trampa psicológica de que funciona pero que en realidad no lo hace. Como ya vimos, el simple hecho de que uno se haya curado luego de un cierto tratamiento no significa automáticamente que funcione, y viceversa, el hecho de que uno no se haya curado no significa que no funcione, porque tanto dentro de los tratamientos eficaces como ineficaces siempre habrá algunos resultados positivos y otros negativos por una cuestión de azar, al haber tantos factores internos y externos. Intentar esquivar esos errores precisamente es el objetivo del método científico, que las medicinas alternativas no aplican.
Como dice Tim Minchin en uno de sus actos humorísticos, "por definición, las medicinas alternativas no han demostrado funcionar, o se ha demostrado que no funcionan. ¿Sabes cómo llaman a la medicina alternativa que se ha demostrado que funciona?... Medicina".
Mass Effect y la quiralidad (3)
Los aminoácidos son los ladrillos moleculares que se apilan para producir las proteínas que forman nuestro cuerpo. Éstos existen en dos variantes (L-aminoácidos y D-aminoácidos) que son iguales en composición química pero organizados de forma simétrica (más detalles: Mass Effect y la quiralidad (1)). La biología en la Tierra utiliza casi exclusivamente L-aminoácidos, y las razones son todavía cuestión de debate (Mass effect y la quiralidad (2)).
En el juego Mass Effect existen dos especies extraterrestres cuya biología utiliza D-aminoácidos en vez de L-aminoácidos como nosotros: los quarians y los turians.
En varios momentos del Mass Effect se hace referencia a que los quarians y turians no pueden comer la misma comida del resto de las especies. Según el Codex del Mass Effect, si uno de ellos comiera comida con L-aminoácidos, lo mejor que podría pasar es que pasara sin digerirse ni proveer nutrición alguna y, en el peor de los casos, le daría una “reacción alérgica” posiblemente fatal. En la Citadel, una enorme estación espacial que funciona como la capital de la civilización intergaláctica, se mantienen estrictas normas de higiene para que estas especies no entren en contacto con comida con L-aminoácidos.
¿Pero qué pasa si una forma de vida basada en D-aminoácidos comiera L-aminoácidos?
Comiendo la D-manzana prohibida.
Para empezar, es probable que el quarian le sienta un sabor raro a la comida. En nuestro planeta, los mamíferos tenemos receptores en la lengua que reacciona con los aminoácidos. Este interesante paper por Nelson et. al publicado en Nature exploró el rol de la familia de receptores T1R. En células donde se expresan los receptores T1R1 y T1R3, éstas reaccionaban ante la presencia de casi todos los L-aminoácidos, cosa que no sucede con los receptores individuales. Lo que es curioso es que este receptor T1R1+3 no es sensible a ningún D-aminoácido. Por otro lado con otro tipo de receptores (T1R2+3) pasa lo contrario. Éstos son sensibles a una variedad de D-aminoácidos que son dulces para los humanos pero a ningún L-aminoácido.
Si esto se puede generalizar a los quarians y turians del Mass Effect, al comer comida con L-aminoácidos sus papilas gustativas (o estructuras análogas) activarían distintos receptores, haciendo que experimenten un gusto distinto al que normalmente están acostumbrados.
Habrán notado que más arriba dije que ciertos D-aminoácidos son dulces para los humanos, ¿pero no es que eran tóxicos? En realidad, al contrario de lo que dice el Mass Effect, la ingesta de D-aminoácidos no es necesariamente moral o carente de nutrición. De hecho, si bien se dice que la vida en la Tierra utiliza sólo los L-aminoácidos, esto no es estrictamente cierto. Existe una variedad de D-aminoácidos con función biológica en plantas, bacterias e incluso en humanos.
La dieta humana contiene cantidades medibles, y a veces significativas de D-aminoácidos. La fuente natural más importante probablemente sean las bacterias. Estas no sólo pueden usarlos sino que, en algunos casos, les son indispensables. La D-Alanina, por ejemplo, es un aminoácido presente en la pared celular de casi todas las bacterias y también está involucrada en la resistencia a los antibióticos. Quienes disfruten de la comida marina tienen que estar atentos ya que varias especies de bivalvos tienen cantidades irrisorias de D-aminoácidos. La Solemya reidi, por ejemplo, tiene prácticamente la misma cantidad de L- y D-Aspartato.
El procesado de la comida también es una gran fuente de D-aminoácidos. El calor combinado con un pH muy alto tienden a convertir L-aminoácidos en D-aminoácidos. Un análisis, por ejemplo, encontró que el un 17% del aspartato en café y el mate es D-Aspartato. El café que tomamos todas las mañanas contiene unos 20mg de D-aminoácidos por cada 100ml. El pan, los lácteos, el vinagre, las salsas, las frutas y verduras, los huevos, la carne; en todos estos productos –y más– se puede encontrar cantidades detectables de D-aminoácidos. Algunas especias pueden tener hasta 600mg de D-aminoácidos por cada 100ml.
Eso quiere decir que en nuestra vida cotidiana ingerimos cantidades importantes de D-aminoácidos y no nos morimos ni tenemos “reacciones alérgicas a ellos”. Es que nuestro cuerpo tiene mecanismos para lidiar con los D-aminoácidos. Las D-aminoácidos oxidasas son enzimas que los convierten en L-aminoácidos. Sin embargo este proceso no es 100% eficiente y los D-aminoácidos, aunque no sean tóxicos, suelen ser menos nutritivos, aunque la variación es grande.

Tabla de valor nutritivo de algunos D-aminácidos (fuente: Origin, Microbiology, Nutrition, and Pharmacology of d-Amino Acids)
En realidad el efecto de los D-aminoácidos es, como todo en este mundo, más complicado que eso. Con 20 aminoácidos esenciales y cientos de derivados, es de esperar que haya una gran variabilidad en sus efectos. Algunos son dañinos, otros pasan directamente por nuestro organismo sin pena ni gloria, algunos incluso tienen efectos beneficiosos. Por ejemplo, la D-arginina (en ratas) protege contra el daño producido por radicales libres, inhibe el crecimiento de tumores y (en humanos) muestra actividad anticonvulsiva. La D-fenilalanina, por su parte, tiene actividad como analgésico. Esta excelente revisión de la literatura tiene mucha información al respecto.
Cabe aclarar que todo esto es válido sólo para los aminoácidos libres y que todavía no está claro su efecto cuando son parte de una proteína.
En resumen, podemos especular que si un quarian comiera una manzana terrestre no le pasaría nada tan dramático como una “reacción alérgica” mortal. A lo sumo le sentiría un gusto raro, pero podría alimentarse de comida humana por períodos cortos de tiempo. Los efectos a largo plazo probablemente no sean buenos pero quizás sí sean evitables con el uso de suplementos dietarios.
Posibilidades inimaginadas.
Aunque podría estar equivocado, no creo que los desarrolladores del Mass Effect hayan pensado todo esto. Lo más probable es que alguno de los escritores conociera un poco del concepto de moléculas quirales y considerada interesante agregarlo al juego. Pero opino que el guión se podría haber beneficiado enormemente de un análisis como este (o más profundo todavía). Quizás hubiera sido imposible por cuestiones de tiempo y recursos pero el potencial argumental de esto es enorme.
Sólo pensándolo por 5 minutos y no siendo escritor, ¿cómo se reflejaría en la situación social de una especie con esta extraña biología? En un universo cuyas leyes prefieren los L-aminoácidos (asumiendo que esa es la solución al problema de la homoquiralidad), sería interesante ver cómo viven individuos cuya biología es tan “anti-natural”. En el universo del Mass Effect ya existe un duro prejuicio en contra de los quarians, ¿cómo sería si para colmo se los tratara como una ofensa a las leyes del universo? Como mínimo sería algo para agregar al arsenal de insultos.
Si los desarrolladores hubieran sabido sobre las sutilezas de los efectos nutritivos de los D-aminoácidos en humanos, los quarians y turians, en vez de tener que evitar la comida de otras especies, podrían sentirse atraídos sus exóticos sabores. Podría ser una especie de exquisitez que sólo algunos pueden probar y que sólo se puede comer en contadas ocasiones por sus efectos negativos a largo plazo.
Como en tantas otras veces estamos ante un caso en el que la ciencia puede informar al escritor para brindarle posibilidades inimaginadas. La ciencia no es enemiga del arte.
Mass effect y la quiralidad
Primera parte - Segunda parte - Tercera parte
Somos primates – Día del Orgullo Primate
Somos primates. No sólo descendientes de primates. Somos primates. Y somos mamíferos y animales.
En general la gente comprende muy mal a la evolución. Muchos entienden la evolución como progreso, que el animal que evoluciona de otro es mejor y superior. De ahí surgen preguntas como: ¿Por qué existen todavía los monos? Para empezar, vamos a quitar eso del medio. No es así, la evolución no es progreso y nosotros no somos superiores. Somos un animal más; únicos y especiales, pero también son únicos y especiales los gatos, a su propia manera. Y los monos que viven hoy en día no son nuestros antepasados, no son menos que nosotros, no son inferiores. Vienen a ser algo así como nuestros primos.

La evolución da lugar a un árbol, no a una piramide.
El chimpancé y el bonobo (su especie hermana) no son nuestros antepasados. No, ellos tienen algunas cosas que nuestro antepasado común -nuestro “abuelo”- no tenía, como unos dientes enormes. Los dientes de nuestro abuelo por lo que sabemos eran pequeños como los nuestros. También hacen cosas que nuestro abuelo no, como caminar sobre nudillos en cuatro patas. Nuestro abuelo andaba por los árboles, en densas selvas, y por eso nos es tan difícil a los paleontólogos encontrarlo, porque son muy pocos los fósiles que se conservan en la selva.
Ellos son nuestros primos lejanos, no nuestros antepasados
Igual al decir “abuelo” y “primos” estoy acercando mucho cosas que están muy lejanas. Antes de nuestra especie, el “Homo sapiens” hubo muchas especies de humanos, hubo parientes más cercanos a nosotros que un chimpancé, especies de humanos que sí son nuestros antepasados y especies que no, que son nuestras verdaderas “especies hermanas” y “primas”. Y aún antes de esos humanos, hubo muchas especies de Australopitecos, que son antepasados de los primeros humanos, pero no del chimpancé ni del bonobo. Como los chimpancés, los australopitecos tenían caras grandes y eran pequeños. A diferencia de los chimpancés, pero igual que los fósiles más antiguos que se conocen de simios, los australopitecos tenían dientes pequeños y piernas largas. Y al igual que nosotros, y aunque vivían mucho tiempo en los árboles, los australopitecos eran bípedos (caminaban en 2 piernas). Lo sabemos por sus caderas, pero sobretodo lo sabemos por sus fémures. El fémur cambia con nuestra forma de caminar, y el de ellos era como el nuestro.

Hubo muchos humanos antes que nosotros.
Por ser humanos no dejamos de ser simios, ni primates, ni mamíferos, ni animales. Somos todo eso y además somos humanos. Como todos los primates, necesitamos de los demás, jugamos, nos peleamos, nos abrazamos, nos cuidamos. La crueldad del hombre y la bondad del hombre también están en sus primos, que pueden hacer la guerra, maltratar a otro animal, o cuidar de un enfermo, o velar durante días a uno que acaba de morir. La creatividad del hombre también está en sus primos, en piedras usadas como martillos, o en palos como lanzas, o en robar cosas del frigobar de los hoteles, como hacen los monos cai en el Sheraton de Iguazú. Parece que nos distinguimos por ser extremos, extremadamente creativos, extremadamente crueles o bondadosos, pero sin dejar nunca de ser primates.

Un mono cai usa dos piedras para romper una semilla, una como yunque y la otra como un martillo.
Explicación del sonido de trompetas en el cielo
Un usuario subió un video grabado en Comodoro Rivadavia, Chubut de extraños sonidos en el cielo. Hay muchos otros ejemplos en youtube de este zumbido apocalíptico o "The Hum". Acá muestro que el audio está editado y el origen del sonido.
El filtro de Audacity lo conocí gracias a Rebecca Watson que en The Skeptics Guide to the Universe analizó uno de estos videos.
Créditos a V00D00SIXXX por notar los sonidos característicos que permiten reconocer el origen del audio. En este video de él tienen más detalles.
Mass Effect y la quiralidad (2)
Recapitulando mi artículo anterior, los aminoácidos que forman nuestras proteínas vienen en dos variedades (enantiómeros) que tienen los mismos átomos pero ordenados de forma reflejada llamados L-aminoácidos y D-aminoácidos. Son como las manos; ambas tienen cuatro dedos y un pulgar pero ordenados de forma distinta tal que uno puede diferenciar, sin dificultad, una mano izquierda de una derecha.
Lo que es interesante es que la vida en la Tierra, con muy pocas excepciones, utiliza exclusivamente L-aminoácidos. ¿Esta homoquiralidad será una constante en toda la galaxia? Asumiendo que haya otras formas de vida, ¿utilizarán también los mismos enantiómeros, o estarán intercambiados? ¿Podrá existir alguna forma de vida que no tenga esta preferencia y que viva en un medio con la misma cantidad de cada versión (es decir, un medio racémico?
En general se piensa que no. La replicación del ADN en un medio racémico parece muy difícil ya que los errores serían muy altos. Por lo tanto, se puede argumentar que la homoquiralidad es un prerrequisito para la vida. Cómo es que ésta surgió es un tema todavía abierto y muy interesante con varias explicaciones propuestas.
Explicación 1: Un feliz accidente.
En este artículo los autores argumentan que en presencia de actividad biológica, cualquier pequeño exceso enantiomérico se incrementaría hasta que sólo quedara una de las dos formas. Esto sucede por un proceso llamado inhibición cruzada enantiomérica. La unión de aminoácidos en largas cadenas de proteínas se ve cortado cuando en un extremo se encadena un aminoácido de quiralidad opuesta. A su vez, las cadenas largas de aminoácidos pueden comenzar la producción de aminoácidos de su misma quiralidad.
Es decir, largas cadenas de L-aminoácidos fabrican más L-aminoácidos, mientras que largas cadenas de D-aminoácidos fabrican más D-aminoácidos. A su vez, la presencia de L-aminoácidos dificulta la creación de largas cadenas de D-aminoácidos y viceversa. Esto hace que un pequeño exceso en la cantidad de alguno de los dos tipos de aminoácidos luego de cierto tiempo se transforme en una gran diferencia y finalmente en la extinción de los aminoácidos del otro tipo. Es algo así como cuando si un gallo pone un huevo en el borde de un techo a dos aguas y un pequeño corrimiento hacia la izquierda o derecha resultan en finales completamente distintos. Un equilibrio inestable.
Según en este modelo, en los primeros momentos de la vida de la Tierra, podrían haber habido continentes enteros con estructura pre-bióticas que usaran D-aminoácidos que eventualmente fueron llevados a la extinción por la proliferación de las formas de vida con L-aminoácidos. ¿Sería posible encontrar, en las profundidades del océano, formas de vida aisladas basadas en D-aminoácidos? Ciertamente es una excitante posibilidad, aunque remota.
Si este es el caso, entonces la prevalencia de D- o L-aminoácidos es accidental y aleatoria. Quizás en otros planetas, incluso dentro de nuestro sistema solar, podrían existir formas de vida, civilizaciones, cuya biología esté basada en D-aminoácidos. En el Mass Effect (ver el post anterior) hay más de una docena de especies pero sólo dos utilizan D-aminoácidos en su biología. Tal disparidad sugiere que en ese universo la preferencia de quiralidad no es aleatoria.
Explicación 2: Inhomogeneidades locales.
Existen procesos que dan preferencia a uno u otro enantiómero. La luz polarizada circularmente y los electrones de espín polarizado, por ejemplo, aceleran las reacciones químicas de forma preferencial según su quiralidad (este paper explora varios de esos procesos). En el espacio interestelar no faltan fuentes de este tipo; es posible, entonces, que vastas regiones de nuestra galaxia, afectadas por una fuente de electrones espín-polarizados o de luz polarizada circularmente estén enriquecidas con un exceso enantiomérico. Regiones distantes podrían estar enriquecidas con distintos enantiómeros.
Esto supondría una alta probabilidad de que la vida en el sistema solar y sus alrededores usaría la misma preferencia. No parece ser el caso en el universo de Mass Effect. El planeta natal de los quarians es Rannoch, que se encuentra prácticamente en al lado opuesto de la galaxia a Palaven, el planeta de los turians. Además Palaven se encuentra muy cerca de la Tierra.
![mapa[4] mapa4 Mass Effect y la quiralidad (2)](http://circuloesceptico.com.ar/wp-content/uploads/2012/11/mapa4.jpg)
Mapa de los principales sistemas estelares en el Mass Effect (por DWebArt)
Explicación 3: Una preferencia del Universo.
Pero también es posible de que la preferencia por L-aminoácidos sea una propiedad intrínseca del universo. Esta posibilidad es una de las más interesantes ya que relaciona a la biología con la física fundamental. En física hay tres simetrías: las leyes físicas no cambian si se invierten las coordenadas (Paridad), el sentido del tiempo Tiempo o la Carga electromagnética. El Teorema de simetría CPT dice que las leyes de la física se conservan si se realizan las tres transformaciones pero se sabe que existen violaciones de C, CP (que por el teorema CPT implica también violación de T) y, más importante para nuestro tema, de P.
La violación de la simetría P significa que, de alguna manera, las leyes físicas hacen diferencia entre la izquierda y al derecha. Esto es algo notable pero también sirve para encontrar explicaciones plausibles para la homoquiralidad. Existe una diferencia de energía por la violación de la paridad (PVED, por sus siglas en inglés) que es del orden de los 10-19 eV. Los L-aminoácidos, entonces, tienen menor energía, lo que los haría más estables que su contraparte. Esta diferencia, sin embargo, es muy pequeña y todavía hay debate sobre si es suficiente para explicar la homoquiralidad. Un extenso resumen profundo sobre esta temática puede leerse en este artículo de Laurence Barron.
De estas tres posibilidades, me parece que la más congruente con los hechos del Mass Effect es que la homoquiralidad se deba a la violación de la Paridad. En el universo del juego la gran mayoría de las especies usan L-aminoácidos y las dos únicas excepciones podrían ser explicadas por características locales.
La vida desde el cielo
Por desgracia, en la vida real la explicación de la homoquiralidad de la vida se nos sigue escapando. Sin embargo existen observaciones que podrían darnos pistas que favorezcan una u otra explicación. Además de el descubrimiento de una vasta comunidad galáctica de extraterrestres, una de estas observaciones es la del análisis molecular de meteoritos.
Cada año caen a la Tierra entre 37.000 y 78.000 toneladas de materia extraterrestre, mayormente en forma de polvo. Sin embargo es posible encontrar rocas de tamaño considerable que pueden ser recolectadas y analizadas. Si se pudiera encontrar aminoácidos en ellas podríamos ver la distribución de aminoácidos es uniforme o está sesgada. El primer caso favorecería la Explicación 1, en el que la decisión biológica de usar L- o D-aminoácidos es simplemente una cuestión de azar, mientras que el segundo caso favorecería la Explicación 2 o 3, según las cuales hay una preferencia hacia una de las dos versiones, ya sea local o universal.
Por desgracia, según me parece, la evidencia es inconclusa. Existen meteoritos, como el famoso Meteorito Murchison, contienen un exceso de L-aminoácidos, incluso en aminoácidos que no son utilizados por la biología. ¡Evidencia en contra de la aleatoriedad de la homoquiralidad! Pero tampoco faltan meteoritos, como uno caído en 2008, que muestran una mezcla homogénea de aminoácidos, ¡evidencia en contra de una preferencia universal o local!
Lo que estos meteoritos nos muestran sin lugar a dudas es que las moléculas básicas de la vida pueden sintetizarse naturalmente en el espacio exterior, lo cual tiene implicaciones para la investigación sobre el inicio de la vida.
Pregunta sin respuesta
En resumen, todavía no sabemos por qué la biología en la Tierra usa sólo L-aminoácidos ni sabemos si puede existir una civilización extraterrestre que utilice sólo la versión opuesta. Es uno de los fascinantes temas abiertos de la ciencia que abarca tanto la biología como la física elemental.
Lo que sí sabemos es que en el universo del Mass Effect no sólo hay civilizaciones que usan D-aminoácidos sino que éstas tienen contacto rutinario con nosotros. ¿Qué resultaría de un contacto de este tipo? Para no fastidiar al lector, eso quedará para el próximo post.
Mass effect y la quiralidad
Primera parte - Segunda parte - Tercera parte
Mass Effect y la quiralidad (1)
Y así termina una gran saga…Este fin de semana terminé de jugar el Mass Effect 3. Un juego sublime, en mi opinión, a excepción de los últimos 5-10 minutos; la resolución final parece sacada de otro guión, sin respeto por la mitología o los hechos previamente establecidos y poco satisfactoria. Pero no voy a quejarme ya que el resto del juego ofrece una historia apasionante, donde todos los conflictos y arcos argumentales quedan cerrados de la manera más excelente a la vez que mantiene la tensión a medida que la guerra contra los Reapers va avanzando. Quizás los momentos más emotivos, para mí, fueron las últimas escenas en Rannoch, el planeta natal de los quarians.
Los quarians son una de las tantas especies extraterrestres que conforman la comunidad galáctica. Con una historia tortuosa, son vagabundos espaciales que se vieron obligados a migrar de sistema estelar en sistema estelar luego de perder su planeta ante la raza de robots sintéticos que ellos mismos crearon, los Geth. Una de las cosas interesantes de los quarians es que, junto con los turians, son la única especie inteligente que utiliza dextro-aminoácidos en su biología. Si siguen este blog hace tiempo y leyeron mis artículos sobre Mass Effect y grafos y Skyrim y los anillos de hadas ya sabrán para donde apunta esto, ¿qué son los dextro-aminoácidos y con qué se comen?
En biología, la Derecha y la Izquierda también están Polarizadas.
Para entender esto primero conocer el concepto de quiralidad. Esencialmente la quiralidad es la propiedad de una estructura de ser derecha o zurda. Nuestras manos son quirales, obviamente, pero no nuestra cara. Una estructura quiral es aquella que no puede superponerse en su imagen especular.
Como se puede ver en la imagen, la palabra “Quiralidad” es quiral. No importa cómo roten su imagen reflejada, no va a quedar derecha. Muchas moléculas también tienen esta propiedad. Los aminoácidos –los eslabones que se encadenan para formar proteínas–, vienen en dos formas (o enantiómeros) , D-aminácidos y L-aminoácidos. Los azúcares también tienen esas dos versiones, dextro y levo azúcares. Hay varias nomenclaturas y, como siempre pasa con la química y sus nomenclaturas, son bastante confusas. La nomenclatura (+)/(-) está relacionada con la actividad óptica de la molécula, mientras que la nomenclatura D-/L- utiliza una molécula de referencia y no tiene mucha relación con la anterior. Ya que es la que se usa en biología, es probable que el Mass Effect usen esta última, aunque el sufijo dextro- y levo- se usan en la primera.
El descubrimiento de la existencia de moléculas quirales se remonta hace más de 200 años cuando Jean–Baptiste Biot observó que ciertas mezclas hacían rotar el plano de polarización de la luz. Si pensamos a la luz como una onda, podemos ver que ésta puede oscilar en un plano en particular.
Lo que Biot descubrió allá a principios del 1800 es que ciertos cristales y mezclas orgánicas cambian el plano de polarización. Por ejemplo, un haz de luz polarizado horizontalmente podría terminar polarizado verticalmente luego de pasar por un cristal de cuarzo. En general el cambio es menor y el plano sólo rota unos grados. Lo interesante es que cuando se hace pasar un haz de luz polarizada a través de una solución de moléculas quirales, éste giro es siempre en el mismo sentido (horario o antihorario) dependiendo si las moléculas son “derechas” o “izquierdas”.
Si se tiene una solución con igual cantidad de moléculas derechas e izquierdas (una mezcla racémica) la mitad de las moléculas van a girar el plano hacia la derecha y la mitad hacia la izquierda dando como resultado neto, una solución que no es ópticamente activa.
Lo que es interesante es que toda la vida en Tierra utiliza L-aminoácidos en su biología. Así como en Español escribimos exclusivamente de izquierda a derecha y nos resulta muy trabajoso leer al revés, también nuestra maquinaria molecular “lee” en un sentido preferencial y le cuesta hacerlo en el otro. Y así como existe el Hebreo, que se lee de derecha a izquierda, en el Mass Effect, la biología de los quarians y los turians “lee” en el sentido contrario a la humana.
Además de usar sólo L-aminoácidos, la biología terrestre utiliza sólo D-azúcares. Como dije antes, las soluciones homoquirales rotan el plano de polarización de la luz y el efecto es proporcional a la densidad de moléculas quirales. El sacarímetro es un instrumento que hace esto. Uno agarra una fruta y pone una gotita de su jugo en el aparato y, mediante una serie de láminas polarizadas se puede medir cuánto rota el plano de polarización y, por lo tanto, la concentración de azúcares en la muestra.
Esta homoquiralidad es un tema interesantísimo que será explorado en los próximos posts. Presenta profundas preguntas, desde el origen de la vida hasta las propiedades de las leyes físicas de nuestro universo. Y todo eso por un videojuego.
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