21Dic/1561

MTC, una estafa de aquí a la China

Con la “medicina” alternativa, la paranoia farmacéutica y la occidentofobia orientalista de moda, es muy común oír hablar de los milagros de la “medicina” tradicional china (MTC). Y sí, realmente es artífice de milagros; el milagro consiste en sobrevivir a ella. Lejos de ser muy exagerado, este conjunto de disparatadas pseudoterapias además de no poseer ningún punto a su favor, posee múltiples en contra: desde muertes causadas por acupuntura hasta compuestos tóxicos y cancerígenos. Y por si fuera poco perjudicar a los humanos que recurren a ella, la medicina tradicional china va más lejos y llega a poner en jaque la existencia de una especie animal entera.

Si es viejo, es bueno.

Si le creemos a los artículos que circulan por la web, la MTC es un conjunto de prácticas medicinales desarrolladas en China durante milenios. Incluye remedios herbales, masajes, ejercicios y, por supuesto, acupuntura.  Como tantas otras nociones vitalistas precientíficas, se basa en la existencia de una “energía vital” (el Chi) y en que todas las enfermedades surgen de un “desbalance” entre la “energía negativa” (ying) y la “energía positiva” (yang).

Más allá del hecho de que es una falacia creer que algo al ser antiguo es bueno, en este caso hay que saber que en realidad, la MTC tal como la conocemos hoy, de milenario no tiene nada; más bien sólo tiene algunas décadas. El estudioso de la cultura china Paul Unschuld lo explicó en una entrevista del 2004:

[La MTC es] un sistema artificial de ideas y prácticas de atención de salud generados entre 1950 y 1973 por los comités en la República Popular de China, con el objetivo de reestructurar el vasto y heterogéneo patrimonio de la medicina tradicional china de manera tal que se ajustara al tipo de principios marxistas-maoístas, la democracia y la ciencia y la tecnología modernas sobre las que se iba a construir el futuro de la República Popular China.

En una entrevista más reciente, Unschuld manifestó:

Lo que se ofrece en nuestro país para los pacientes como MTC es una construcción que se ha creado en China en un escritorio de oficina que se ha alterado aún más en su camino hacia Occidente. Ya a principios del siglo 20, los reformadores y revolucionarios instaron a que la medicina tradicional en China debía ser abolida y que la forma occidental de medicina debía introducirse en su lugar. El pensamiento tradicional se veía como atrasado y se le responsabilizaba de la superioridad opresora de Occidente. La introducción de las ciencias naturales, la medicina y la tecnología occidentales también se pensaron más tarde, después de la fundación de la República Popular, como esenciales para hacer que el país fuera competitivo de nuevo. Dado que la medicina tradicional china no podía ser abolida totalmente entonces porque ofrecía el sustento para muchos ciudadanos, esta se redujo a un núcleo, que podía ser llevado casi en línea con la orientación científica de la futura sociedad comunista. En los años 50 y 60, una comisión especialmente designada había estado trabajando en esta tarea. El filtrado que crearon a partir de la tradición médica original, de ahí en adelante se llamaría MTC...

(Gracias a David Osorio de De Avanzada por popularizar dichas entrevistas)

El periodo de surgimiento y establecimiento de la MTC es esencial para comprender su impacto en occidente. En épocas de guerra fría, con el posmodernismo asentándose y el new-age cocinándose  es totalmente entendible el por qué este conjunto de supersticiones irracionales impactó de tal modo. Tanto como a comienzos de la década de los 60 como hoy, la idealización de lo oriental, lo anticientífico y alternativo estaba totalmente de moda.

El remedio peor que la enfermedad.

Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature (Combined DNA, toxicological and heavy metal analyses provides an auditing toolkit to improve pharmacovigilance of traditional Chinese medicine) concluyó que  el 92% de 26 compuestos utilizados en la MTC (siglas de medicina tradicional china) poseen contaminantes. En dicho estudio se realizó la detección de metales pesados, análisis toxicológico y secuenciación de ADN. El 50% de los remedios estudiados contenían medicamentos no declarados como diclofenac o paracetamol, se encontró uno con niveles de arsénico 10 veces superiores a los niveles aceptables y la mitad tenían ADN de animales o plantas no declaradas, incluyendo una especie de pantera en peligro de extinción.

Lo cierto es que en este estudio no hay en definitiva, nada nuevo. Hace tiempo se tienen bien conocidos los peligrosos de la MTC. Por ejemplo, un estudio de 1977 (Lead poisoning from ingestion of Chinese herbal medicine.) ya reportaba el alto contenido de plomo de varios compuestos utilizados por esta.  Y hay más, un estudio publicado en Science Translational Medicine y en el que participaron investigadores de Estados Unidos, Singapur, China y Taiwán llegó a la conclusión de que la Aristolachia, planta frecuentemente utilizada en la MTC para el tratamiento de las heridas mal cicatrizadas, úlceras y supuraciones, produce mutaciones de genes y tumores, llegando a ser más cancerígeno que el mismísimo tabaco. Incluso uno de los investigadores la clasifico como “el mayor agente genotóxico descubierto hasta la fecha”. Merecidamente la Aristolachia fue prohibida en muchos lugares desde comienzos del 2000, incluyendo Estados Unidos y Taiwán.

Para colmo, como  si ingerir plomo o correr el riesgo de remplazar una ulcera por un tumor fuera poca cosa, los defensores acérrimos de la MTC en China se dan el gusto de publicar estudios autocomplacientes de pésima calidad que dificultan o impiden una acción inmediata en la prohibición de estos peligrosos productos.

La acupuntura, sus riesgos  y sus…. ¿beneficios?

Uno de los pilares de la MTC actual es la famosísima acupuntura (sí, la de las agujas clavadas en el cuerpo). La noción es que los desbalances en el ya mencionado Chi pueden revertirse si se clavan pequeñas agujas en la piel en puntos específicos llamados “meridianos”. Originalmente basados en nociones precientíficas, muchos defensores de la acupuntura actualmente intentan relacionar los meridianos con la anatomía del sistema nervioso.

Pero lejos de remitir a filosofías milenarias, fueron reposicionados a principio de los años 30 por el pediatra chino Cheng Dan’an, quien, al proponer que el efecto de las agujas era nervioso y no vascular, decidió acercarlos cerca de los nervios y lejos de las venas. En efecto, es muy posible que la acupuntura antigua fuera una forma de medicina similar a la sangría. De hecho, en palabras de Unschuld, originalmente, “carecía de cualquier elemento espiritual en sus fundamentos teóricos”.  Dan’an también es el responsable del uso de agujas finas y delicadas en vez de gruesos cilindros.

Antiguas agujas de acupuntura

Antiguas agujas de acupuntura

Fue esta acupuntura reformada la que ganó popularidad en la China comunista, luego de haber sido eliminada de la lista de medicinas reconocidas por el Estado en 1822 y prohibida desde 1929 hasta 1949 por ser altísimamente ineficaz y peligrosa.

Por si su dudoso origen fuera poco, la acupuntura erra desde la base. Y cuando una teoría ya parte de sostenerse sobre una “energía” primitivamente supersticiosa e inexistente –en este caso el Chi-, pocas esperanzas quedan de su eficacia. Al igual que con el resto de la MTC, China produjo una montaña de basura compuestas de artículos engañosos que "probaban" su supuesta eficacia. Esto hace pensar en uno de lo más recurridos argumentos de los defensores de las pseudociencias, el alegar que la ciencia “está manipulada por los intereses comerciales”. Todo parece mostrar, que los que más se esfuerzan por falsificar estudios son los mismos pseudocientíficos, que también tienen un millonario negocio que mantener (con la diferencia es que la medicina de verdad al menos cura). Tal vez el mejor ejemplo es el lobby de los homeópatas, que todos los años publican una pila de estudios basura que luego son refutados.

La evaluación empírica de la acupuntura se ve dificultada por la enorme cantidad de variedades existentes, por lo difícil que es desarrollar una intervención placebo, y porque China y Japón inundan la literatura científica con, literalmente, un 100% de estudios favorables.  Pero lo cierto es que la evidencia en su conjunto (incluyendo cientos de estudios sobre problemas específicos y meta-análisis randomizados de correcta metodología y revisados por pares) indica que no es más eficaz que el placebo.

A la falta de eficacia, hay que sumarle los riesgos. La acupuntura está posiblemente asociada con el contagio de infecciones por la mala costumbre de no usar guantes   (por ejemplo, Hepatitis C o Hepatitis B). Estudios de los efectos adversos encontraron casos de neumotórax, daños en la columna vertebral y argiria localizada. En otro estudio  de más de 200.000 pacientes, un 2% tuvo complicaciones que requirieron tratamiento, y en los últimos 45 años existen reportes de 85 muertes relacionadas con la acupuntura.

Ante estos números hay que tener en cuenta que los acupunturistas no reportan las complicaciones que se dan durante el tratamiento, por lo que hay que considerar que los registros son casi con certeza una subestimación de los riesgos de un tratamiento que no tiene ningún beneficio.

Los acupunturistas, además, caen tan bajo que recurren a entrometerse y jugar con la vida y la salud de inocentes animales.

Acupuntura-veterinaria

 

Ni ética médica, ni de ningún tipo

Como si someter a un perro a múltiples agujas fuera poco, la MTC va muchísimo más allá. En gran parte gracias a la creencia estúpida y completamente infundada de que los cuernos de rinoceronte poseen propiedades curativas para el tratado de fiebre y convulsiones (contrario al mito popular de que se cree que es un afrodisiaco), en Sudáfrica se matan cerca de 400 rinocerontes al año corriendo serios peligros de extinción. Se estima que quedan tan solo cerca de 23.000 ejemplares, y solo en el 2012 se llegaron a matar 455 especímenes.

rinoceronte--575x323

Consecuencias de la superstición.

Como modo de salvar a los rinocerontes de esta despreciable horda de magufos millonarios (los cuernos llegan a valer hasta 100.000 dólares), un grupo de biotecnólogos se propuso la genial idea de remplazar en el mercado con productos sintéticos los cuernos de esta amenazada especie.   De todas formas, el efecto placebo seguiría siendo el mismo.

La MTC da material como para completar varios tomos enciclopédicos, ya dentro de la misma la variedad de prácticas es aterradoramente amplia. Finalizaremos el análisis aquí aunque debe saberse que amerita otros varios artículos. La conclusión es clara, la MTC no es más que un copilado de pseudoterapias absurdas sin ningún tipo de evidencia a favor pero con pilas de evidencia en contra. Los estudios que la demuelen son tantos que se podrían usar de ladrillos para otra muralla china.

18Nov/154

Como buscar información fiable

4 Comentarios    

Publicado por:drewjn.

Etiquetado con: ,

Con el acceso a internet las personas obtenemos muchísimos beneficios, como encontrar información sobre muchos temas, poder entretenernos, conseguir trabajo, etc. Pero como tiene su lado bueno también tiene su lado malo.

Por la web pulula todo tipo de información, mucha información falsa, muchos papers, muchos estudios, muchos mitos. Es necesario hoy más que nunca saber conseguir evidencia e información fidedigna para no sufrir los engaños de las webs sensacionalistas e irracionalistas. No hay reglas absolutas, pero sí se pueden identificar señales que nos tienen que hacer dudar de la veracidad de un artículo.

El primer acercamiento que tenemos con un artículo es su título y en él ya pueden aparecer los primeros signos de un artículo falso o tendencioso. La Ley de los Titulares de Betterige, por ejemplo, nos dice que:

Si el titular arroja una pregunta, pruebe a contestar: "no". Un titular expresado en interrogación implica, en la inmensa mayoría de los casos, que la noticia es tendenciosa o sensacionalista. El que algunos periodistas titulen así sus reportajes se debe a que, aunque saben que la noticia es probablemente un bulo, aun así quieren publicarla.

La advertencia se extiende a todo titular que suene extremo o a exageración. Recordemos la frase de  Carl Sagan al ver un título excepcional, ‘Afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria’. Y evitemos compartir cosas sin haber revisado el artículo o noticia, porque la desinformación puede producir reacciones en cadena. Ejemplos sobran, y la lista negra incluye Pijamasurf o RT.

rtcrap

Una selección de titulares en la sección “Ciencia” de Actualidad RT mostrando ejemplos de (de arriba hacia abajo) sensacionalismo, clickbait, Ley de los titulares de Betterige y exageración.

En la actualidad, también hay que evitar cualquier titular que caiga en el clickbait; el negocio de cazar nuestros clicks así obtener ingresos por las visitas.

Una mala costumbre en la mayoría de las webs es la de no citar las fuentes. Afirmaciones extraordinarias sin una fuente que las avale deben despertar nuestro escepticismo. También hay veces que la fuente citada es de otra web o blog que tampoco cita fuentes, o cuya fuente es otro web o blog y así en una regresión infinita. Este uroboros no es de confiar.

Es importante manejarse con sitios serios como: ScientificAmerican, Nature, NewScientist, LiveScience, Chequeado. Pero recordemos que siempre pueden fallar, por lo que es muy importante chequear la información, mirar las fuentes o intentar contrastarla con datos que ya tenemos.

Todo esto aplica a la evaluación de noticias en la prensa …. Quien quiera meterse más hondo en una cuestión científica, va a tener que irse a los papers.

La herramienta más básica que es Google Scholar, un buscador que se restringe a publicaciones en la literatura científica. Ahí podemos encontrar mucha información académica y también libros que están parcialmente disponibles. Aunque sea básica,  es altamente eficaz a la hora de conseguir información seria sobre algún tema en especial. Para temas de medicina, el mejor buscador es PubMed. Para otras disciplinas existen bases de datos específicas. Por otro lado una herramienta aún más avanzada es Mendeley que es un gestor bibliográfico, una aplicación gratuita la cual uno puede descargar y sirve para organizar, compartir y encontrar papers específicos.

Pero encontrar un paper en particular no significa poder leerlo. Por desgracia, gran parte de la literatura científica se encuentra detrás de una pared de pago y no está disponible para el público en general. Sin embargo, hay formas de burlar estas restricciones. La más legal es buscar el mail del autor y pedírselo. Los científicos no suelen tener problema con compartir sus trabajos.

Si esto no funciona o tarda demasiado tiempo, se puede pedir ayuda de los extraños bienintencionados de internet. En Twitter, se puede postear con el hashtag #ICanHazPDF con el link al paper o el DOI y un email y prontamente alguien con acceso institucional lo enviará a esa casilla. Luego, por supuesto, conviene eliminar el twit original, para que no haya evidencia de esta transacción que roza lo ilegal. De forma similar funciona el grupo de Facebook Grupo BPPF y otros similares.

Otros método es el uso de ciertas webs webs ‘activistas por el conocimiento’ como Sci-Hub y LibGen. En ellas podemos llegar a conseguir de forma totalmente gratuita aproximadamente el 90% de papers que encontremos, siempre y cuando tengamos el DOI.

A modo de ejemplo así sería una búsqueda promedio.

1) Elección del tema. Por ejemplo, consecuencias del castigo físico en niños en su comportamiento en la adultez.

2) Búsqueda. Escribimos en google scholar: ‘physical punishment consequences’

3) Después de evaluar varios resultados vemos que este es el que más nos interesa: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0145213401002393

4) Ubicamos el DOI, en este caso: doi:10.1016/S0145-2134(01)00239-3

5) Utilizamos el DOI, en alguna web en caso de querer el paper completo o si no estamos conformes con el abstract. Pegamos el doi en la web http://libgen.io/scimag/ y una vez conseguido el artículo podemos leerlo y revisarlo para sacar conclusiones basadas en evidencia!

16Oct/1526

Ariel Bosio: exponente nacional de la mas extremista charlataneria

Hace unos años, durante unas semanas de pocas noticias, las radios y los diarios argentinos comenzaron a hacer eco a un personaje local con la curiosa idea de crear una feria donde todo era gratis, donde cualquiera podía llevar y llevarse cosas sin pago ni trueque requerido. Esta gratiferia le dio sus 15 minutos de fama a su creador, Ariel Rodriguez Bosio, quién aparecía como un gurú del amor, la paz, la naturaleza y la armonía entre los pueblos.

La respuesta barrió el espectro entre la burla y la ridiculización hasta la apoteosis ciudadana, pasando por los que simplemente pensaban que era una buena idea. Pero es posible que si no fuera por su cuidadosa estrategia de márketing y la superficialidad con las que los medios cubren las noticias, la reacción hubiera sido la de temor, rechazo… y burla y ridiculización. Es que, lejos de ser un inofensivo loco lindo que busca una forma original de mejorar la vida de las personas, Ariel Bosio es un peligroso representante de la fauna de la charlatanería local.

carabosio

Este señor es una auténtica ametralladora de mentiras, retorica new-age, falacias naturalistas, paranoia risible y exageraciones monumentales. Un vistazo a su página es, para cualquier persona mínimamente culta, o un masoquismo intelectual, o una fuente infinita de risas.

La conspiranoia de Bosio es alucinante. En esta magistral charla sobre iluminatis, reptilianos y cine para niños se pueden apreciar alusiones a mensajes subliminales en películas. Por ejemplo, afirma que Superman es un superhéroe satánico de los iluminatis y, entre otras evidencias incuestionables, resalta lo reptiliano de su traje en las nuevas películas. Construye una conspiración, muy creativa debo decir, en base a pasaportes de la película “iluminati” Matrix y de la película “satánica” Lucy (cuyo nombre, según él, proviene del maléfico Lucifer). También afirma que los tatuajes son promovidos por los Iluminati y ni los Minions se salvan de su pensamiento conspirativo, afirmando que son herramientas del nuevo orden mundial por tener un solo ojo.

Pero no todo es tan alegre en las mentiras manipuladoras de Bosio, ya que aunque algunos de sus elocuentes y creativos disparates nos puedan dar risa, otros son bastante más oscuros.

MalÉtica

Entre las cosas que no salieron en las noticias, está que Ariel Bosio fomenta el odio hacia los judíos negando del holocausto y afirmando que se trata de un “montaje judío”. Cree que el zi en nazi proviene de zionism (en realidad proviene del alemán nationalsozialismus) y niega que haya habido una limpieza étnica. Una muestra más que detrás de todo su pseudo-progresismo new-age, se esconde una propaganda ultraconservadora digna del nega-sionismo.

Además de estas posturas repugnantes, acepta y promueve toda pseudociencia habida y por haber. Astrología, Ley de Atracción, numerología, lecturas del aura, predicciones de Nostradamus; pareciera que Bosio se esfuerza en creer cosas falsas. Y, como no podía ser de otra manera, esta política también la aplica a cuestiones de nutrición y salud.

Bosio es un anti-vacunas que le atribuye al trigo casi todas las enfermedades existentes, desde alergias hasta trastornos del comportamiento, pasando por depresión, fobias, y, obviamente, autismo. Su página web promueve la falsa idea que de que los veganos estrictos no tienen que suplementar su dieta con vitamina B12 siempre que coman tierra, cree en las bondades de la dieta alcalina y el consumo de la propia orina, está en contra de los transgénicos y promueve lavajes intestinales innecesarios para librarse de los metales pesados que él cree que aportan los inexistentes chemtrails. Estos enemas caseros diarios, según él, serían esenciales para no enfermarnos. Sus consejos escatológicos también incluyen fertilizar huertas con heces personales; algo riesgoso que puede causar brotes de escherichia coli, como el ocurrido en Alemania en 2011 que costó 22 muertes y más de 2.200 enfermos.

Además promueve la idea de que la diabetes se puede curar con una dieta cruda promoviendo testimonios de pacientes, algo que es falso, falaz, roza el ejercicio ilegal de la medicina y está explícitamente prohibido por la Ley 17.132.

diabetes

Dados estos pésimos consejos basados en mala ciencia, no deja de ser preocupante su promoción de la dieta cruda que tiene varios riesgos para la salud si no se planifica correctamente. Una planificación que debe basada en conocimiento nutricional sólido y no en mitos pseudocientíficos, falacias naturalistas y extrapolaciones sensacionalistas como su “dieta 80³”.

Aunque a cualquier persona inteligente le parezcan ridículas sus recomendaciones sobre salud y nutrición, Bosio va más lejos y realiza cursos-talleres por toda Argentina donde difunde sus fantasías, llegando a cobrar $333 por persona. Es curioso que alguien que reniegue del sistema monetario cobre por sus servicios y que alguien tan obsesionado con la numerología cobre la mitad del número de la bestia. Y si cobrar por sus servicios no fuera suficiente, también ha pedido que le regalaran propiedades.

Todo esto me hace pensar que Bosio es un charlatán muy peligroso y digno de atención por parte del movimiento escéptico, los grupos anti-sectas y las escuelas serias de salud y nutrición.


Gracias a Mauro Lirussi, Araceli Tartarczuk y Juan Drewjn por ayudar con algunos links.

11Ago/1536

Carrasco: un estudio más tóxico que el glifosato

carrasco smallIlustración:  Matt Suarez Holze

Hay dos cosas inevitables en la vida: la muerte y que en una discusión sobre transgénicos o glifosato, alguien cite Paganelli et al 2010; también conocido como el estudio de Carrasco. Se trata de, quizás, uno de los estudios más populares dentro de los círculos anti-transgénicos.

Promocionado como “la persona que demostró la toxicidad del glifosato”, Andrés Carrasco fue un investigador del CONICET que luchó contra los transgénicos y el glifosato. Su estudio tiene un carácter casi mitológico; ampliamente citado pero poco leído y casi nunca críticamente. En contra de su reputación, Paganeli et al tiene serias fallas y, aún sin ellas, no “demuestra” nada sobre la exposición de los humanos al glifosato.

El estudio en cuestión fue publciado en 2010 y consistió en un grupo de embriones de Xenopus laevis incubados en una solución con Roundup (un herbicida basado en glifosato) y otro al que se le inyectó glifosato directamente. Como era de esperar, las ranas que se desarrollaron flotando en herbicida mostraron defectos del desarrollo en comparación al grupo control y lo mismo sucedió con las que tuvieron la mala suerte de recibir las inyecciones de glifosato (aunque en este caso no hubo grupo control).

El principal aporte del estudio es que el efecto del herbicida parece estar mediado por el incremento en el ácido retinoico; un resultado potencialmente interesante desde el punto de vista de la ciencia básica, pero que poco tiene que aportar a sus efectos en los humanos.

Primer Round (up)

Lo primero que hay que notar es que se trata de un estudio hecho en animales, no en humanos. Dado que los estudios epidemiológicos no encuentran relación entre el uso de glifosato y básicamente ninguna enfermedad específica, hay que tener muchísimo cuidado en extrapolar en humanos los efectos encontrados en animales.

Además, estudios en animales hay de sobra. En 2004 la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) emitían un documento conjunto que analizaba la evidencia disponible en el momento sobre toxicidad de distintos pesticidas. Sobre el glifosato, la conclusión basada en cientos de estudios en ratas y otros mamíferos fue que no existía evidencia de carcinogenidad, genotoxicidad ni neurotoxicidad. La ciencia, por supuesto, siguió en estos 10 años, pero Paganelli et al, lejos de ser parte de ese avance, fue sólo una piedra en el camino.

Ya las primeras secciones del paper dan razones para preocuparse. En el tercer párrafo, Paganelli et al afirma que

Existe evidencia creciente que genera preocupacion sobre los efectos del glifosato en personas viviendo en áreas con extensivo uso de herbicidas. Mujeres expuestas a herbicidas durante el embarazo tienen hijos con malformaciones congénitas, incluyendo microcefalia, anacefalia y malformaciones craniales (3).

Ese “(3)”, que supuestamente es la referencia que justifica tal afirmación, nos lleva a un estudio con pocos casos que, crucialmente, no menciona al glifosato en ningún momento. Esta cita totalmente deficiente y una “comunicación personal” son las únicas referencias para justificar la idea de efectos negativos en la salud humana. Esto es a pesar de que existen múltiples estudios epidemiológicos publicados antes que Paganelli et al. Por ejemplo, un estudio publicado en 1998 concluyó que había un posible vínculo entre las malformaciones congénitas y la exposición de los padres a algunos agroquímicos pero no para los organofosforados – la clase de herbicidas a la que pertenece el glifosato. Es notable que esta conclusión no aparezca reflejada en el estudio de Carrasco.

El segundo punto crítico es que la ruta de exposición no es realista ni aplicable a humanos. Los embriones humanos se desarrollan en el vientre materno protegidos por la placenta, y no es esperable que queden flotando en una solución de herbicidas. Aún menos probable es encontrar una mujer que decida inyectarle glifosato a su hijo.

Peor aún, las dosis involucradas son extremadamente altas. En una de las tres cartas al editor criticando el artículo original, los autores calcularon que los embriones de rana incubados en la solución de glifosato habían sido expuestos a concentraciones de entre 70 y 120 mg/L de glifosato, lo que es entre 9 y 15 veces mayor a la concentración que mata al 50% de los animales expuestos (LC50).

Una década antes ya se había publciado un estudio realizado con la misma especie de rana expuesta al glifosato que concluía que

No se obsevó ningún incremento significativo en la incidencia de malformaciones para ninguna concentración de glifosato o surfactante que no fuese letal para los embriones luego de 96 horas.

En otras palabras, lo sorprendente no es que los embriones mostraran malformaciones, sino que no hubieran muerto.

Segundo Round (up)

A las tres cartas al editor que refutaron los métodos y conclusiones del estudio, les siguió una respuesta de parte de Carrasco y su equipo. Lamentablemente ésta, lejos de responder a las críticas siguiendo el espíritu científico, decanta en ataques ad hominem y pensamiento conspirativo; una lamentable indicación de que más que ciencia, lo que fundamenta la posición de Carrasco es la ideología – una motivación muchas veces más importante que el dinero.

El hecho de que una de las respuestas haya sido firmada por científicos asociados a la industria es lamentable, ya que queda abierta a las críticas de conflicto de intereses. Sin embargo, no sólo la evidencia que presentan y sus argumentos son correctos, sino que Carrasco y su equipo no lograron siquiera acercarse a refutarlos.

Knockout

En resumen, se trata de un estudio en animales que utiliza una ruta de exposición irrealista, concentraciones altísimas y que contradice el grueso de la literatura científica. Como tal no puede extrapolarse inocentemente y sus resultados no demuestran que el glifosato cause efectos negativos en las personas; especialmente cuando la epidemiología disponible dice lo contrario. Sin embargo, los grupos ideológicos no lo consideraron así y decidieron forjar el mito de El estudio de Carrasco.


Ni el artículo original ni las cartas al editor son de acceso gratuito, pero en este link pueden descargarlas

1Ago/156

Ministerio de Educación: Anti-evolución para todos

6 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

Etiquetado con: , ,

En 2012 el Ministerio de Educación editó la colección Piedra Libre como un recurso pedagógico para chicos de entre 7 y 15 años. Son 30 libros organizados por contenidos en vez de por "grados" y, si el fascículo en cuestión es representativo de la serie en general, con unas ilustraciones preciosas y contenido accesible para los chicos.

Más allá de lo loable en la elaboración y publicación de este tipo de contenidos, en el caso particular de "Un mundo perdido" hay algo preocupante: en medio de un libro sobre ciencia, entre páginas con dinosaurios y huevos fosilizados, el libro ilustra y describe la historia bíblica del Diluvio Universal sin ninguna referencia explícita a su carácter mitológico.

Siguiendo los pasos de Noé, en el libro nos encontramos, no con una, sino con dos enormes ilustraciones a doble página de la historia del diluvio universal. En las páginas 18 y 19 podemos ver, sin ninguna explicación, a "dos de cada especie" haciendo fila para entrar a un arca que es obviamente demasiado pequeña para tantos animales. Más adelante (páginas 30 y 31), los chicos pueden ver a las parejitas animales disfrutando de su crucero de 40 días y 40 noches. Esta vez, acompañado de una descripción del mito bíblico, sin ningún tipo de refutación científica y con una cita directa al capítulo 7 del Génesis:

En la Biblia se relata una catástrofe enviada por Dios y que afectó a toda la Tierra, eliminando casi toda la vida existente. Está allí escrito lo siguiente:

Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la Tierra […] Y las aguas subieron mucho sobre la Tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes.

Siguiendo la versión bíblica, algunos naturalistas creyentes explican la existencia de fósiles como producto de la muerte masiva de seres vivos durante el llamado “Diluvio Universal”. Los fósiles que se encuentran en las montañas serían también consecuencia de la subida de las aguas que los cubrieron.
Según esta creencia, Dios eligió a un hombre llamado Noé y le ordenó construir un enorme barco que se conoce como El Arca, antes de que las aguas invadieran toda la Tierra. En el Arca, Noé colocó una pareja animal de cada especie y a su propia familia.
Esta visión religiosa sostiene que toda la vida que actualmente existe en la Tierra es descendiente de los que se salvaron del diluvio, ingresando en el Arca.

Esta sección está desconectada del texto que la rodea y no parece atada a ninguna propuesta pedagógica. El libro no propone reflexionar sobre esta historia a la luz de los conocimientos científicos, sino que la misma parece planteada como una teoría o visión alternativa.

¿Cómo es que en un libro científicamente correcto hasta ese punto, a los autores les pareció pertinente presentar un mito religioso como si fuera una interpretación de la evidencia igual de válida que la visión científica?

creacionismo entero small

Si se me permite especular, parece como si el libro hubiese sido escrito sin el cuento del diluvio y alguien hubiese hecho presión para lograr aunque sea una mención de pasada a su mito de creación preferido. De cualquier manera, este contenido no tiene lugar en un libro de ciencia y debería ser quitado con premura.

¿Es posible que se trate de un error honesto de los autores queriendo usar el mito del diluvio para establecer un contraste entre el pensamiento religioso y el científico? Si lo es, no hay ninguna indicación de esto en el texto, a diferencia de la sección en la que invitan a los chicos a señalar los errores en Los Picapiedras.

También es notable el correcto uso de este contraste en otro libro de la colección donde se presenta la teoría de la Tierra hueca para luego aclarar que "ninguna de estas creencias ha sido confirmada jamás desde una perspectiva científica y, por ello, son consideradas un producto de la imaginación de algunas personas o culturas".

Cualquiera sea el caso, un libro de ciencia sólo debería hacer alusión a teorías pseudocientíficas con una clara y contundente refutación. Los invitamos a contactarse con el Ministerio de Educación y, por qué no, directamente con el Ministro Alberto Sileoni pidiendo explicaciones y que se revea la inclusión de estos contenidos.

1Jul/159

Influencias secretas en la investigación científica

Está ampliamente documentado que los ensayos publicados financiados por empresas con fines de lucro suelen ser más favorables que las financiadas por entes estatales o organizaciones sin fines de lucro.

Por ejemplo, en ensayos clínicos sobre enfermedades cardiovasculares, el 65% de los financiados por la industria dieron resultados que favorecían el tratamiento nuevo que querían evaluar, comparado con sólo el 50% de los ensayos financiados por organizaciones sin fines de lucro. Esta diferencia de 15% es significativa e importante. En el ámbito de la nutrición, un estudio encontró una relación similar de 65% vs. 45%.

Hay varias formas de explicar la diferencia. Siendo muy caritativos y dando mucho (¿demasiado?) beneficio a la duda, es posible que la industria financie ensayos para tratamientos para los cuales ya haya más evidencia de efectividad. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU (FDA) exige tres ensayos clínicos para aprobación de nuevas drogas y sólo las aprueba para su uso en enfermedades específicas y, a veces, en poblaciones específicas. Por esto la industria farmacéutica tiene que realizar múltiples ensayos sobre drogas que quizás ya se utilizan, por lo que es lógico pensar que es más posible que éstos den resultados positivos.

Si bien es posible que haya algo de eso, la realidad es que lo que principalmente está pasando es lo que se denomina sesgo de publicación y no es difícil de entender. Para la industria, está más que claro que un resultado nulo no brinda beneficios económicos. Gastar millones en el desarrollo de un nuevo tratamiento para que después no resulte mejor que los tratamientos ya existentes no es negocio. El incentivo para ellos es el de ocultar los resultados nulos o negativos y resaltar los positivos.

experimenter-bias

Pero como esto sería desperdiciar el tiempo y dinero que llevó hacer el ensayo en un principio, se pueden usar técnicas más sutiles. Si se miden muchas variables, siempre se puede reportar sólo las que dan resultados favorables; si los sujetos varían en sexo, edad, condición social, o cualquier otra variable, se puede analizar cada subgrupo uno por uno hasta encontrar un resultado positivo. También se puede ir “espiando” los datos mientras son recolectados y decidir sobre cuales quedarte y cuales no, o cuando dejar de tomarlos. Simonsohn denominó a estas técnicas “grados de libertad del investigador” y en su paper demostró que más de la mitad de las veces se podía sacar resultados positivos que no eran más que falsos positivos.

Pero todos estos problemas no son necesariamente fruto de la perversidad de la farmafia, sino que pueden surgir del trabajo honesto de un investigador que no se da cuenta de lo que está haciendo. Como los resultados positivos son más llamativos y "venden" más, los investigadores están siempre incentivados a escribir y mandar a publicar más que nada resultados positivos. Los editores, además, tienen el incentivo de vender subscripciones a su revista y van a tender a rechazar publicaciones negativas.

Tanto sesgo de publicación como los grados de libertad del investigador son problemas muy serios en medicina donde la información puede salvar vidas. Si la información publicada está sesgada, entonces los médicos no pueden hacer bien su trabajo. Y si bien el problema no es exclusivo de la industria, el financiamiento y el rédito económico agregan un grado más de incentivos perversos.

La mejor recomendación para atacar el problema es, en mi opinión, la idea de pre-registrar los métodos de un estudio antes de siquiera ponerse a recolectar datos y obligar a que se publiquen todos los ensayos que se registren. Ben Goldacre hace tiempo lanzó la campaña All Trials que busca precisamente esto.

Ideología mata galán.

Pero si este artículo comenzó con algo que todos debemos reconocer como obvio, va a terminar con algo que quizás no todos saben. El sesgo y los incentivos no siempre tienen su origen en el vil metal; la ideología y las creencias muy aferradas son una fuente importante de distorsión en la literatura científica. Y no hay ejemplo más dramático, en mi opinión, que lo que sucede en la medicina alternativa.

La medicina alternativa también es una industria y también mueve dinero, pero es difícil pensar que el incentivo monetario sea suficiente para explicar que todos (si, todos) los ensayos clínicos sobre acupuntura publicados en China, Japón, Hong Kong o Taiwan hasta 1998 sean favorables, como encontró un estudio. Y esto no es por la efectividad de la acupuntura (que no es efectiva), ya que en el mismo estudio, en EE.UU. sólo el 53% arrojan resultados positivos.

Siguiendo con la temática, los ensayos clínicos sobre Medicina Tradicional China (MTC) en general son de mala calidad. La literatura médica está repleta de artículos evalúandolos y concluyendo unívocamente que sus métodos son malos; incluyendo uno que concluye que:

A pesar de que se publicaron muchas revisiones sistemáticas de MTC, la calidad de las mismas es preocupante. Como una potencial fuente de información para médicos e investigadores, no sólo muchas son incompletas, sino que algunas contenían errores o eran engañosas. Es urgente concentrarse en mejorar la calidad de las mismas en vez de continuar publicándolas en grandes cantidades si se quiere incrementar el valor de estos estudios.

Una situación similar ocurre en India con los ensayos sobre yoga, donde más del 99% arrojó resultados positivos (comparado con 75% en EE.UU.).

La magnitud de este sesgo es extremo, mucho más grande que el presente en la industria farmacéutica y debería hacer temblar a los defensores de la medicina alternativa.

En cualquier área de investigación con una fuerte componente ideológica, siempre hay que tener en cuenta todos los sesgos posibles. Que un estudio esté financiado por la industria es algo que nos tiene que hacer dudar y mirarlo con ojos críticos, pero lo mismo vale (y quizás más aún) cuando los autores tienen otras motivaciones que pueden ser menos tangibles que un fajo de billetes, pero no por eso menos reales.

3Jun/157

La dieta Atkins (o la guerra contra la glucosa)

7 Comentarios    

Publicado por:Autor invitado.

Etiquetado con: , , ,

Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: Rosario. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

El Dr. Atkins fue un cardiólogo que, afligido por su aumento de peso, en 1963 decidió poner sus conocimientos médicos al servicio de su propio plan de investigación y diseñar una dieta. Para este fin, aplicó sus conocimientos sobre el metabolismo humano; en particular, cómo el cuerpo maneja los azúcares.

dietaLos azúcares y las harinas se agrupan dentro de los glúcidos que, junto con las proteínas y los lípidos, forman los tres principales grupos de lo que se conoce como macronutrientes. Esto significa que son necesarios en grandes cantidades para la producción de energía. Comidas ricas en glúcidos son, por ejemplo, el azúcar de mesa, las medialunas, las papas o el arroz.

Al igual que las proteínas, los glúcidos están formados por pequeñas partes llamadas monosacáridos que pueden unirse para formar moléculas más complejas denominadas polisacáridos. En nuestra dieta podemos incorporar glúcidos simples como el azúcar de mesa, o complejos como el almidón de las papas. Pero cualquiera sea su formato, éstos entrarán al cuerpo por absorción intestinal y viajarán al hígado. Allí será donde indefectiblemente convertidos a glucosa, que es el único glúcido que la célula humana puede utilizar para generar energía.

La glucosa no circula tan fácilmente. Para su ingreso a las células de algunos tejidos, como ser el adiposo o el muscular, necesitamos una “llave” que le permita entrar a las células. La hormona que hace las veces de llave es la insulina proveniente del páncreas. Cuando este órgano detecta que el nivel de glucosa en sangre es elevado, libera insulina para promover el ingreso de glucosa al tejido que la requiera. A medida que el nivel de glucosa en sangre desciende, el páncreas libera menos hormona y el sistema se estabiliza. Cuando la concentración de glucosa en sangre disminuye, por el contrario, el páncreas le da piedra libre a la enemiga de la glucosa, el glucagón. Esta hormona se va al hígado y estimula la salida del almacenamiento de glucosa al torrente sanguíneo, proveyendo el aumento de la glucosa sanguínea.

En resumen, la insulina es hipoglucemiante (desciende la glucosa en sangre después de ingerirla), el glucagón es hiperglucemiante (nos ayuda a tener glucosa cuando estamos en ayunas).

El Dr. Atkins entonces razonó que si no comemos glúcidos, el páncreas va a liberar glucagón constantemente para aumentar el nivel de glucosa en sangre. Pero si no la ingerimos, el hígado se queda sin glucosa y el cuerpo tiene que ser un poco más creativo. Tenemos varias fuentes de energía que se producen aprovechando las moléculas almacenadas en el cuerpo (por ejemplo, las grasas almacenadas en el tejido adiposo) para crear o bien glucosa que no proviene de la dieta (es decir, producción de novo de la glucosa, de origen endógeno) o productos de la degradación de los ácidos grasos (recordemos para más adelante, sobre este punto, a los cuerpos cetónicos).

Hay varios tipos celulares que tienen predilección por la glucosa exclusivamente, como las células del encéfalo o los glóbulos rojos. Otros órganos como el hígado se contentan con las sobras, como los cuerpos cetónicos. La producción de la glucosa de novo y los productos de degradación de los ácidos grasos son estimulados por el glucagón principalmente entre otras hormonas, que, recordemos, teníamos alto por la ausencia de insulina a causa de que no estamos consumiendo glúcidos.

Por tanto, la conclusión a la que llegó Atkins era que si cortaba el suministro de glúcidos, el glucagón y las demás hormonas hiperglucemiantes (adrenalina, cortisol) iban a promover un estado continuo de aprovechamiento de la energía endógena del individuo. Al utilizar las propias moléculas de almacenamiento de energía, todo esto resultaría en una necesaria pérdida de peso.

Pero en la práctica esto no resultó así. Se encontraron fallas menores (aumento del colesterol LDL) y fallas mayores: habíamos hablado de los cuerpos cetónicos, cuya producción aumentaba considerablemente ya en ayunas ya en ausencia de insulina por restricción de glúcidos. Los cuerpos cetónicos son moléculas de naturaleza ácida y en el medio sanguíneo pueden llevar al descenso del pH de la sangre que, a pesar de no haberse observado casos severos en cantidad en los seguidores de la dieta Atkins, es un peligro potencial a evaluar, y tan es así que aquellos que siguen la dieta bajo supervisión médica deben orinar todos los días sobre una tirilla reactiva que les informará el pH de su orina y la cantidad de cuerpos cetónicos eliminados vía esta misma orina, de lo cual se puede extrapolar el estado del pH sanguíneo. Para ilustrar el peligro de la llamada cetoacidosis, consideremos que el coma diabético comparte las mismas bases moleculares.

¿Por qué fue tan popular, entonces, la dieta Atkins? Pura matemática. Se observó a aquellos que la seguían (a pesar de un aumento considerable en las cantidades recomendadas por Atkins de proteína pero cantidades reguladas de grasas saturadas) necesariamente reducían la cantidad total de calorías que consumían. En una dieta ordinaria los glúcidos suelen componer alrededor del 55% de la ingesta total. Y Atkins no permite comer cinco bifes y un kilo de queso; en otras palabras, las proteínas y lípidos están totalmente permitidos pero en cantidades regulares. Por tanto, si eliminamos el macronutriente que más consumimos en cantidad en nuestra dieta, el número de calorías diarias descenderá, por acción puramente matemática. Y ése es el motivo por el cual muchos pacientes que se sometieron a la dieta bajo supervisión médica pudieron lograr resultados de corto, mediano, o incluso largo plazo.

La dieta de restricción de glúcidos quedó, por tanto, en medio de un fuerte debate en la comunidad médica ya que todavía no se pudo probar su eficacia y seguridad. Existen estudios que concluyen que Atkins incrementa el riesgo cardiovascular a causa del aumento en el consumo de productos de origen animal ricos, en triglicéridos y colesterol. De esto surgen variantes bajas en glúcidos y además bajas o libres de productos de origen animal. Otros estudios afirman que los pacientes en dietas con restricción de glúcidos de hecho tienen menor riesgo cardiovascular, ya que se ve reducida la sensibilidad a la insulina. Hay investigadores furiosos porque la generación de cuerpos cetónicos es peligrosa y ¡hasta científicos que asocian la privación de glúcidos con la tristeza y la desazón!

Los más sensatos y admirados por los escépticos, como la Dra Harriet Hall apelan al simple principio de la termodinámica que indica que el total de sobrante o faltante de energía será la resultante de la diferencia entre la aportada y la consumida. El sistema biológico del cuerpo humano sin embargo tiene complejidades a tener en cuenta a la hora de aplicar este principio a dicho sistema. Aun así, se sostiene el famoso “delta de energía” para la pérdida de peso, las complejidades quizás estén más relacionadas con cuestiones inherentes a cada organismo humano en particular, como personas “ahorradores de energía” (proclives a la ganancia de peso), diferencias patológicas en las concentraciones sanguíneas de hormona tiroidea, etc...

Es seguro concluir entonces que la solución no reside en cortar ningún macro o micronutriente de la dieta sino simplemente ajustar el gasto de energía en función del aporte de ésta y está a la vista que la dieta Atkins no fue otra cosa que un experimento a escala global que nos habla de ecuaciones de matemática y física básicas y un montón de otros resultados confusos.

30Abr/153

La 440 Hz: La frecuencia Goebbels

3 Comentarios    

Publicado por:Gustavo Garay y Elio Campitelli.

Etiquetado con: , , ,

Existe una teoría conspirativa bastante perpetuada en internet, la cual afirma que el ministro de propaganda nazi Joseph Goebels impulsó la estandarización universal de la afinación musical en La=440 Hz. La afirmación es que, previo a este supuesto hecho, la afinación era La=432 Hz la cual:

Vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia. La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo.

Por lo tanto, el malvado ministro de propaganda nazi nos ha prohibido disfrutar de los beneficios inconmensurables de escuchar música afinada con patrón La=432 Hz.

goebbelsIlustración:  Matt Suarez Holze

¿Qué es el La=440Hz?

El oído humano es capaz de percibir frecuencias sonoras que vibran entre 20 y 20.000 veces por segundo (el Herz o Hz) . Este espectro audible lo dividimos en 10 secciones llamadas octavas. La octava es el intervalo entre dos sonidos de tal manera que uno tiene el doble de frecuencia que el otro y que corresponde a las doce notas de una escala musical cromática.

Esta definición de las octavas es relativa, por lo que para que distintos instrumentos sean compatibles, tienen que afinarse teniendo en cuenta una nota de referencia. Históricamente se ha utilizado la nota musical “LA” de la tercera octava. Y afinar a “La=440 Hz” significa que esa nota vibra 440 ciclos por segundo, produciendo un sonido determinado y consistente entre instrumentos.

Si bien el La=440 Hz es la afinación más usada actualmente, esto no es más que una convención. No sólo no tiene por qué ser así ahora, sino que a lo largo de la historia, la frecuencia de referencia fue increíblemente variada.

Antes del siglo XX, la afinación era increíblemente errática. Se cree que los primeros órganos en la Alemania medieval tenían afinaciones que podían llegar al La=567 Hz mientras que a principios del 1500, en ese mismo país estos instrumentos estaban afinados a un La=377 Hz. No había ningún estándar y tanto compositores como músicos tenían que adaptarse a las afinaciones de cada lugar.

Durante el siglo XVIII la afinación solía ser bastante grave para estándares actuales.  Se conserva un  diapasón de horquilla (que no se desafina con el paso del tiempo) inglés de 1720 que afinaba el LA en 380 Hz. Mientras que Bach, el padre de la música, tenía sus órganos afinados en 480 Hz, una diferencia de 4 semitonos en la misma época. Se ha encontrado también un diapasón de Händel del año 1740 afinado en 422,5 Hz, mientras que uno de 1780 estaba afinado en 409 Hz. Mozart, por su parte, favorecía la afinación en 422 Hz.

Pero esta costumbre cambió bastante y el siglo XIX experimentó una clara tendencia alcista en la afinación. Esto se debía a nuevas técnicas de fabricación de instrumentos y, principalmente, a salones de conciertos cada vez más grandes que podían sostener sonidos más agudos y brillantes. Las orquestas competían entre ellas para lograr el sonido más brillante y esta carrera armamentista se evidencia en los diapasones que se conservan de la época. Uno de 1815 del Semperoper da un La=423,2 Hz, mientras que uno de once años después producía 435 Hz. Se conserva un diapasón en el teatro La Scala de Milán que produce un La de 451 Hz.

Esta tendencia a notas cada vez más agudas era producto de críticas principalmente por parte de los cantantes que se debían esforzar y podrían dañar su voz. Entonces el gobierno francés dictó una ley el 16 de febrero de 1859 en el que establecía el La=435 Hz.

El camino al 440

Aparentemente el estándar de La=440 Hz parece haber surgido de un malentendido. En 1896, La Sociedad Filarmónica de Londres decidió adoptar el estándar francés pero erróneamente interpretó que el La=435 Hz se refería a la frecuencia del instrumento a una temperatura de 15°C que, a la temperatura normal de 20°C se transforma en La=439 Hz por la diferencia en la densidad del aire.

Pero el estándar que conocemos actualmente no se logró hasta los ‘40. Gracias a la radio, el público era expuesto simultáneamente a muy diversas grabaciones y la industria de la radiodifusión entonces hizo esfuerzos para conseguir una verdadera estandarización. Éstos fueron exitosos en 1939 cuando en una conferencia internacional en Londres, se estableció el La=440 Hz como el estándar internacional y la BBC comenzó a transmitir en esa afinación. Un número que probablemente sea un punto medio entre la tendencia alcista del momento y los usos de siglos pasados, pero sospechosamente cerca del dudoso 440 de la Sociedad Filarmónica.

Aún hoy en día no se tiene la garantía de escuchar un espectáculo musical y que se encuentre afinado en 440 Hz.  Muchas orquestas eligen tocar la obra con la afinación con la que la tocaba el compositor (en los casos en los que esta información se tiene) mientras que otras afinan tomando como patrón el “La” del oboísta principal solista, o de acuerdo al órgano que se encuentra en el lugar. Ya que, mientras que todos los músicos utilicen el mismo patrón, no interesa cual sea el elegido, la música sonara afinada y hermosa, debido a que ésto tiene más que ver con intervalos de sonidos, que con patrones iniciales de afinación. Por lo tanto, resulta más práctico afinar la orquesta tomando como referencia el instrumento más difícil de afinar.

Conclusión

La afinación a lo largo de la historia nunca fue 432, más bien fue casi cualquier número entre 400 y 480. Los patrones de afinación dependían de muchos factores: las voces de los cantantes, las cuerdas volátiles de los primeros violines, la difícil afinación de los órganos (que requieren que se les corte los tubos), etc.

Actualmente los pianos o los oboístas solistas son los que dictan la afinación. Por lo tanto vemos que el esfuerzo de estandarizar una afinación universal no tuvo nada que ver con Goebels, quien debería haber viajado al pasado y haber colocado con malicia todos los diapasones en 432 Hz, para luego hacer su maldad de estandarizar a 440Hz y así arruinar nuestras mentes hasta el día de hoy a través de los sonidos impuros. Sino que fue un gran avance para la música, sobre todo para la construcción de instrumentos.

Este “La a 440hz” pudo haber sido cualquier otro número, no hay nada especial en él . De hecho, muchas orquestas, sobre todo europeas, siguen afinando en otros patrones sin ningún tipo de inconveniente. Es solo un estándar, no es una obligación ni una ley, por lo tanto, si te gusta el La=432 Hz o cualquier otro número, no hay ningún problema, sólo se debe tener la decencia de avisarle al resto de los músicos que tocarán con uno.

También se hace la afirmación de que la música tocada a 430Hz es más placentera para el humano ya que “vibra como la naturaleza”. Esta afirmación es relativamente fácil de poner a prueba con doble ciego. Ya se hizo, y resulta que una afinación más aguda resulta menos agradable mientras que no hay cambio alguno para afinaciones más graves.

preference_graph1

Por último, podemos ver que muchas veces se adjunta a esta conspiración una imagen de la “geometría” que produce la vibración de 432 Hz que es hermosa y magnánima, comparada a la horrible y despreciable de 440 Hz. Bueno, en tal caso, los invito a ver como el La=440 Hz también produce hermosas formas geométricas en este genial video.

8Abr/1521

El Glifosato contra la OMS

Hace unas semanas la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), una agencia parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tiró una bomba al anunciar que el glifosato entra en la Categoría 2A de su sistema de clasificación. Esto significa que el glifosato sería “probablemente cancerígeno”.

Glyphosate-2D-skeletal

Este anuncio obviamente fue celebrado y malinterpretado en igual medida por grupos anti-transgénicos, quienes vinculan al herbicida con el uso de Organismos Genéticamente Modificados. Estos grupos hace tiempo que tratan de vincular al glifosato con todo tipo de enfermedades y, a pesar de que el informe de la IARC sólo menciona que hay “evidencia limitada” que lo relaciona con el linfoma no-Hodgkin, fue recibido como la confirmación de todos sus miedos.

Por ahora no tenemos el documento con los detalles de la decisión de la IARC. Lo único que hay publicado es un brevísimo artículo en The Lancet que brinda poca o nada información. En particular, las citas a la literatura primaria brillan por su ausencia.

El artículo, por ejemplo, menciona los resultados de varios estudios en animales pero no cita a ninguno. Esto es altamente problemático porque no permite que uno evalúe si la evidencia presentada es suficiente para sustentar la afirmación. Las pocas citas que sí hay, por desgracia, no son prometedoras. En el texto del artículo se lee:

Un estudio reportó una tendencia positiva de hemangiosarcoma en ratones machos

Sin embargo, la literatura científica que citan es un documento de 2004 emitido en conjunto por la FAO y la OMS que era en sí mismo una revisión de la literatura. Sobre hemangiosarcoma y otras enfermedades, dice que:

Dada la falta de relación dosis-respuesta, la falta de significancia estadística y el hecho de que las incidencias registradas en este estudio están en el rango normal, no se considera que estos cambios hayan sido causados por la administración de glifosato. En conclusión, la administración de glifosato a ratones CD-1 durante 104 semanas no produjeron signos de potencial carginogénico a ninguna dosis.

En otras palabras, la IARC cita un reporte de la OMS que contradice la afirmación que quiere sustentar. Más aún, el reporte también concluye que

El potencial genotóxico del glifosato ha sido extensamente estudiado tanto in vitro como in vivo (...). En vista de la ausencia de potencial carcinogénico en animales y la falta de genotoxicidad en tests estandarizados, esta Reunión concluye que el es poco probable que el glifosato represente un riesgo carcinogénico a los humanos.

Sobre la exposición en humanos, el informe cita un estudio que supuestamente “reportó incrementos en los marcadores de daño cromosómico en residentes en muchas comunidades luego de rociar formulaciones con glifosato”. Sin embargo, el trabajo citado concluye:

Los datos sugieren que el daño genotóxico asociado con rociar glifosato para el control de plantas ilícitas es pequeño y parece ser transitorio.

Muchas de las otras afirmaciones sobre estudios en animales son imposibles de corroborar o analizar ya que no se dan referencias. Según Sí, Quiero Transgénicos y otras fuentes, hay rumores de que la IARC tuvo en consideración favorable el infame estudio de Seralini, que fue retractado por su mala ciencia y luego republicado por razones ideológicas sin cambio alguno. Esto es difícil de chequear sin un reporte completo y bien citado pero sería, en mi opinión, un golpe de gracia al violar la Regla Seralini: “Si citas el estudio de 2012 sobre las ratas alimentadas con maíz Roundup Ready, simplemente pierdes el debate”.

En el informe presente también brillan por su ausencia múltiples estudios que concluyen que el glifosato es seguro. En 2012 una revisión sistemática de la literatura había concluido que no hay “un patrón de asociación positivo indicando una relación causal entre incidencia total de cáncer ni ningún cáncer específico y la exposición al glifosato”. Este año, se publicó una revisión de estudios en animales que concluyó que “no hay evidencia de un efecto carcinogénico relacionado con el glifosato”.

Múltiples agencias reguladoras también contradicen las conclusiones del IARC. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE.UU. clasifica al glifosato en el Grupo E, que significa que no es carcinogénico en humanos. El Instituto Federal de Evaluación de Riesgo (BfR) de Alemania, por su parte, recientemente terminó el borrador de la re-evaluación del glifosato que concluye que “los datos disponibles no muestran propiedades carcinogénicas o mutagénicas del glifosato”.

El BfR emitió un comunicado sobre el anuncio de la OMS en donde afirman que “para la evaluación toxicológica de una sustancia se deben tener en cuenta todos los datos y no sólo una selección más o menos arbitraria de estudios”. Además reitera que el informe del Instituto, basado en más de 30 estudios epidemiológicos y miles de estudios en animales, concluye que no hay una relación significativa entre glifosato y cáncer.

Pero aún si tomáramos el anuncio de la IARC como válido, la realidad está lejos de los titulares tremebundos y los anuncios de validación por parte de grupos anti-transgénicos.

La IARC concluye que existe evidencia limitada en humanos que coloca el uso del glifosato como un factor de riesgo para el Linfoma No-Hodgkins. “Evidencia limitada” no es una caracterización muy impactante ni algo que parezca tan definitivo.

Y es que poner al glifosato en la categoría A2 no dice que realmente sea peligroso. La lista de cosas en la A2 es larga e incluye al mate caliente, las emisiones de frituras a alta temperatura, el trabajo por turnos y ser peluquero. Que sea “probable” sea cancerígeno no dice nada sobre en qué dosis o forma utilización. La evidencia en humanos evaluada por la IARC es de trabajadores del campo, que son quienes tienen mayor contacto y, por lo tanto, mayores riesgos. En palabras de Kate Guyton, de la IARC, “es su uso en agricultura el que tiene el mayor impacto; por el momento, es sólo algo de lo que que las personas deberían estar conscientes”.

En resumen, el informe de la IARC es casi imposible de evaluar y habrá que esperar a la reacción de la comunidad científica. Por el momento, sus conclusiones se contradicen con las de otras agencias reguladoras y no indican que el herbicida sea particularmente peligroso o sea responsable de malformaciones y otras vejaciones.

Finalmente, es interesante recordar la posición de la OMS sobre el uso y consumo de alimentos transgénicos:

No es probable que los alimentos genéticamente modificados actualmente disponibles en el mercado internacional presenten un riesgo para la salud humana. No se observó ningún efecto en la salud humana como resultado del consumo de estos alimentos por la población general en países donde fueron aprobados.

Si la OMS lo dice, debe ser verdad, ¿no?

18Mar/1522

Homeópatas reconocen su dudosa evidencia

Hace pocos días, el Consejo de Salud e Investigación Médica de Australia, publicó una revisión de la evidencia científica sobre la homeopatía. Como era de esperar, concluía lo mismo que casi todas las demás revisiones: no hay evidencia de que la homeopatía funcione.

Ya deberíamos estar acostumbrados a esto. La evidencia científica no cambia según quién la lea, y revisión tras revisión se llega a la misma conclusión. La homeopatía —que consiste en tratar de curar un síntoma, tomando elementos que lo produzcan pero diluidos hasta la inexistencia—no sirve para nada ni puede servir para nada, a excepción de engordar las cuentas bancarias de quienes la venden.

No hay nada nuevo ni controversial en esto, a pesar de que el diario Clarín intente sembrar “polémica” con su bajada. Lo que es interesante es la reacción de los homeópatas que, a pesar de que tampoco es sorprendente, no deja de ser instructiva.

La respuesta local

El artículo de Clarín, por ejemplo, cita a varios médicos homeópatas intentando desesperadamente defender su profesión. Es difícil saber si es debido a la edición de la autora o por propia falta de los homeópatas, pero en ningún momento éstos hablan de evidencia o ciencia. De hecho, la nota abre de la manera más inepta posible:

Gustavo Cataldi terminó con honores la carrera de Medicina y fue, durante 17 años, jefe de Terapia intensiva del Hospital Churruca. Un día se contagió sarna de un paciente y un colega, también médico, le sugirió que tomara homeopatía. Cataldi pensó que era una burla pero se terminó curando con esos glóbulos y, poco tiempo después, decidió estudiar y ser, también, médico homeópata. Su historia es sólo una foto de una película mucho más amplia: mientras un nuevo informe internacional sostiene que la homeopatía “no sirve” para curar enfermedades, en Argentina cada vez más médicos la avalan

Es extremadamente notorio que la “conversión” del Sr. Cataldi involucre una experiencia personal. Cataldi comenzó a practicar la homeopatía, no producto de una lectura objetiva de la literatura científica, sino porque a él "le funcionó". Un médico supuestamente es una persona que se entrega a una práctica científica. Como tal, debe valorar la evidencia por sobre todas las cosas. Sin embargo, Cataldi fue engañado por uno de los sesgos más burdos: correlación no implica causa. Yo si fuera su paciente, huiría despavorido a toda velocidad.

Y si bien hay mucho hablar de “paradigmas” y la usual falsedad de que la medicina sólo trata los síntomas, lo que falta por completo en el artículo es hablar de qué es lo que dice la evidencia científica. Y ésta es clara: no hay evidencia de que la homeopatía funcione.

En el ojo de la tormenta

Pero mientras que en Argentina la repercusión de la noticia llegó bien diluida, en el epicentro el debate está más caliente. Tal es así que la Asociación Homeopática Australiana (AHA) emitió una respuesta más que interesante:

… no hay evidencia suficiente en investigación en humanos para establecer si la homeopatía es efectiva o no para tratar la mayoría de las enfermedades consideradas.

Sí. La Asociación Homeopática de Australia admite que no existe buena evidencia para determinar si la homeopatía es efectiva o no.

Su principal problema es que el reporte es “difícil de entender” y proponen cambiar algunas palabras para que, según ellos, sus conclusiones se apeguen más a la evidencia.

Si uno se pregunta cómo es que la AHA continúa promoviendo la homeopatía si no hay buena evidencia de efectividad, puede seguir leyendo su documento. La respuesta es que ellos aceptan la evidencia de baja calidad como suficiente para promover la homeopatía.

A pesar de que seguramente critiquen a las grandes farmacéuticas por sus continuos intentos de distorsionar la ciencia para vender sus productos, la AHA está perfectamente feliz de promover remedios cuya evidencia proviene de pequeñísimos estudios que no fueron replicados. Por ejemplo, toman como válido un meta-análisis (un estudio de estudios) que analiza datos de sólo 3 estudios con menos de 150 participantes cada uno y que fueron realizados por el mismo autor del meta-análisis. Osea, la opinión de un tipo sobre su propio pésimo trabajo.

La revisión del Consejo de Salud desestimó automáticamente estudios de menos de 150 sujetos por ser poco confiables. Sin embargo, en su respuesta, la AHA critica esta este criterio y propone uno que parece sacado del mundo bizarro: desestimar los estudios pequeños negativos pero aceptar los estudios pequeños positivos. Según dicen:

… si se detecta un efecto clínico en un ensayo pequeño con resultados estadísticamente significativos, esto es más impresionante [que un efecto positivo en un estudio grande].

Esto está mal en múltiples niveles. Es falso ya que los estudios pequeños y preliminares en general están sesgados a favor de encontrar un efecto (ver, por ejemplo el decline effect). Además un criterio de este tipo sería advocar explícitamente a favor del sesgo de publicación, del que tanto se aprovechan las grandes farmacéuticas. Publicar los resultados positivos con todas las fanfarrias y ocultar los negativos debajo de la alfombra.

Pero demostrando que continúan con los pies bien firmes sobre un planeta cuadrado, esto es lo que afirman sobre todos estos estudios positivos de mala calidad:

Para algunas enfermedades, algunos estudios reportaron que algunos tratamientos eran más efectivos que el placebo. Éstos deben ser confirmados por otros estudios grandes y bien diseñados antes de considerarse el uso masivo de el tratamiento estudiado.

Nuevamente, la Asociación Homeopatía Australiana está diciendo que no hay evidencia suficiente para recomendar el uso de tratamientos homeopáticos. ¿Por qué entonces los sigue recomendando?

Las propuestas de la Asociación Homeopática Australiana demuestran mejor que nadie el tipo de pseudociencia que es la homeopatía. Su respuesta al informe del Consejo de Salud e Investigación Médica, demuestra más un profundo desinterés por sus pacientes y un intento de aferrarse a una lógica retorcida, más que un verdadero entendimiento de la ciencia.

Recordemos que en nuestro país la homeopatía se vende tranquilamente en farmacias bajo el disfraz de “recetas magistrales”. El organismo que no debería permitir que esto suceda, la ANMAT, voluntáriamente le da rienda suelta esta pseudomedicina. Esperemos que en algún momento se despierte de su sueño y diga las cosas como son.