Médica católica “descubre” que el “gen gay” no existe
A medida que la autoridad doctrinaria de los ministros religiosos disminuye, como resultado de la secularización de la sociedad, se hace cada vez más difícil para éstos defender puntos de vista que chocan contra la realidad y el sentido común. Queda, entonces, recurrir a la ciencia para buscar en ella una validación de esas opiniones que antes bastaba declarar como creencias obligatorias. Un caso especialmente molesto para ciertos creyentes ha sido la constatación científica de que la homosexualidad no es una enfermedad psicológica o psiquiátrica ni una especie de deformidad, sino una variante minoritaria pero normal de la sexualidad humana.
Las estrategias de contraataque ante ese golpe han variado. En general los creyentes más devotos y las corrientes religiosas menos —digamos— sofisticadas simplemente niegan la autoridad de la ciencia o la descalifican como instrumento de ideologías demoníacas. Pero otro importante sector religioso reclama aún, y fabrica a su medida, validación académica y científica (o más bien pseudocientífica). Existe todo un ecosistema de think tanks, ONGs pretendidamente “civiles”, asociaciones médicas y psicológicas, universidades confesionales, etc., además de profesionales individuales, que canalizan o producen “hallazgos” científicos que validen falacias como, por ejemplo, que la homosexualidad está asociada con el consumo de drogas y la depresión o con la pedofilia, que los anticonceptivos orales aumentan el riesgo de infección por HIV o que el aborto produce en la mayoría de las mujeres un “síndrome post-aborto”.
Hay que reconocerles a estas organizaciones académicas y grupos activistas que al menos se toman un cierto trabajo en engañar y engañarse. Porque también hay algunos que ni siquiera se esfuerzan. Tal es el caso de la Dra. Maíta García Trovato, una psiquiatra peruana que aparece citada en estos días por los medios católicos clamando triunfante que ha descubierto que no existe un “gen gay” o gen que determine la homosexualidad, y por lo tanto es falso que la homosexualidad sea innata, lo cual autoriza (en su visión) a tratar la homosexualidad como una desviación o enfermedad moral. ¿Cómo lo “descubrió”? A causa de la salida del closet de Jason Collins, basquetbolista de los Boston Celtics. Resulta que Collins es gay pero tiene un hermano gemelo que no lo es. Esto “demuestra”, según García Trovato, que no se nace gay, porque para eso debería haber un “gen gay”, y entonces ambos hermanos, genéticamente idénticos, deberían tener la misma orientación sexual.
Parece increíble que haya que aclarar esto, pero aquí va. No existe un “gen gay”. Como casi la totalidad de las características humanas que consideramos importantes, la homosexualidad no está 100% determinada genéticamente. En eso tiene razón García Trovato. A partir de allí todo lo que dice es una simplificación burda de la cuestión que, francamente, resulta muy difícil de creer que no sea intencional. Los estudios realizados hasta ahora han mostrado que la homosexualidad tiene un componente genético importante; que muy probablemente haya un componente ambiental, dado por la exposición a hormonas durante la gestación; que la orientación sexual se define muy pronto en la vida y que no es susceptible de cambio; y que las técnicas usadas para intentar cambiarla son casi siempre inútiles y a veces dañinas, por lo que no es ético recomendarlas.
Ningún científico serio ha manifestado jamás creer que existe un “gen gay”, una especie de interruptor en un trozo pequeño de ADN que enciende o apaga una orientación sexual. De hecho casi nada (fuera de lo más trivial) en el cuerpo humano es producto exclusivamente de un gen.
Además de eso, hasta el menos atento puede darse cuenta de que los gemelos “idénticos” suelen no ser tan idénticos en realidad, y lo son cada vez menos a medida que envejecen. Las influencias ambientales pueden hacer que de dos gemelos “idénticos” uno sea más alto que el otro, por ejemplo, y sin embargo nadie puede negar que la altura tiene un componente genético importante. ¿Podemos, modificando las influencias ambientales, lograr que un gemelo sea más alto que otro? Sí, si supiéramos hacerlo, probablemente sí; pero para eso tendríamos que hacer experimentos con humanos in utero. De la misma manera podríamos, quizá, manipular la futura orientación sexual de un ser humano. Pero esa manipulación está prohibida, y no sólo por la doctrina eclesiástica: no sería ético realizarla, incluso con resultados garantizados, porque la homosexualidad no es una enfermedad o deformidad, de manera que no hay por qué “corregirla”.
El mito del “gen gay” nunca fue más que un mito. Regocijarse por haberlo “refutado”, empleando además un ejemplo falaz, es propio de pseudocientíficos deshonestos con una agenda ideológica a los que más vale no dar crédito (ni prensa).
El mito de las dietas ácidas y alcalinas
Si bien hace tiempo que circulan cadenas de e-mail sobre la temática de las supuestas alternativas para curar el cáncer mediante una dieta alcalinizante, una nueva viralización en las redes sociales me motivó a redactar este artículo. Existen dos puntos a analizar:
- La viralización está hecha bajo el nombre de una institución que está a la vanguardia de la investigación del cáncer: el Hospital Johns Hopkins.
- El mito de la dieta ácida/alcalina.
Está por toda la web, pero aquí les dejo este artículo para que lo lean ustedes mismos.
El primer punto está aclarado y muy bien argumentado en la página web oficial de la institución, donde se lee claramente:
«La información falsamente atribuida a Johns Hopkins llamada “ACTUALIZACIÓN ACERCA DEL CÁNCER” describe propiedades de las células del cáncer y sugiere maneras de prevenirlo. Johns Hopkins no publicó esta información que viene frecuentemente como un archivo adjunto de un e-mail y tampoco respalda su contenido. El e-mail también tiene el nombre de nuestra institución mal escrito como “John” Hopkins, pero la manera correcta de escribirlo es “Johns” Hopkins. Para más información acerca del cáncer, por favor lea la información en nuestro sitio web o visite la página del Instituto nacional del cáncer (National Cancer Institute) www.cancer.gov. Por favor ayúdenos a combatir la propagación de este engaño divulgando este comunicado.»

Por lo tanto, este artículo está enfocado en el punto 2.
Recuerdo cuando hace unos pocos años creía en esto de la dieta ácida/alcalina... Como estudiante de medicina magufo en ese momento, estaba fascinado con la idea y me dediqué a investigar más. Sin dudas, el resultado fue uno de los “clicks” más importantes que me llevaron a volcarme hacia el escepticismo científico.
Para los que no están al tanto, estamos hablando de la creencia de que ciertos alimentos pueden producir un cambio en el pH de los fluidos corporales como la sangre, causando estados de acidificación o alcalinización que influirían en la producción o curación del cáncer. Pueden ver los detalles en este artículo sobre “La causa primaria del cáncer”, en cuyas conclusiones se puede leer:
- Las células sanas viven en un entorno alcalino y oxigenado, lo cual permite su normal funcionamiento.
- Las células cancerosas viven en un ambiente extremadamente ácido y carente de oxígeno.
En ese momento leí varias cosas que me llamaron la atención y recuerdo muy bien lo que pensé, que fue algo así:
1) ¿¿¿Un científico recibió el premio Nobel por descubrir la causa primaria del cáncer??? ¿Cómo nunca me enteré de eso?
2) La acidez expulsa el oxígeno de la célula. Mmm, no tiene sentido, pero será una explicación básica supongo.
3) Privar a una célula de 35% de su oxígeno durante 48 horas puede convertirlas en cancerosas. Sigo sin poder creer que nunca me hayan enseñado esto en la facultad. ¡Qué fantástico! ¡Las “farmafias” siempre haciendo de las suyas!
4) Una vez finalizado el proceso de la digestión, los alimentos de acuerdo a la calidad de proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas que otorgan, generarán una condición de acidez o alcalinidad al organismo. Pero en el estómago todo se vuelve ácido y en el duodeno todo es alcalino... ¿?
5) Curiosamente todos estos alimentos nombrados, son ANTIFISIOLÓGICOS. Nuestro organismo no está diseñado para digerir todo esto! ¿Diseñado? Esto se está poniendo raro.
Evidentemente, todas las afirmaciones de este artículo van en contra de los conocimientos que nos ha aportado el estudio de la fisiología humana. Esto me llevó a investigar un poco más... Pero vayamos por partes y comencemos con lo que podríamos llamar “la causa primaria de este delirio”.
Aparentemente todo surgió con la manipulación de la información de un premio Nobel de Fisiología o Medicina llamado Otto Heinrich Warburg, galardonado por “el descubrimiento de la naturaleza y modo de acción de la enzima respiratoria”, que significó un hito en la comprensión bioquímica de numerosos procesos orgánicos y que algunos consideran como el más original y productivo del siglo XX. Esta enzima es una parte de la cadena de oxidación que se da en la mitocondria para obtener energía en forma de ATP, la “moneda” energética de la célula, a partir de la glucosa mediante un proceso llamado Ciclo de Krebs. Para que este proceso ocurra se necesita oxígeno. Esta forma de metabolizar la glucosa se denomina glucólisis aeróbica.
Warburg fue un gran científico y los resultados de muchas de sus investigaciones constituyen pilares en la química orgánica y la fisiología humana. Pero sus investigaciones sobre el cáncer fueron menos fructíferas. Observó que las células cancerígenas podí
an reproducirse sin oxígeno y lanzó la hipótesis de que la privación de oxígeno era la causa de la enfermedad. Según esta teoría, las células corporales que “no utilizan” oxígeno no desarrollarían cáncer, pero hoy sabemos que existen células que tampoco lo hacen y no son células cancerosas: los glóbulos rojos y las células de la córnea, el cristalino y ciertas regiones de la retina.
Warburg también observó que los tejidos cancerosos crecían en medios ácidos, es decir en medios con un pH menor al del organismo (7,4) y que las células normales metabolizaban la glucosa de forma distinta a las células cancerígenas. Lo que lo motivó a escribir “Metabolismo de los tumores” (Stoffwechsel der Tumoren).
Posteriormente, en 1956, redactó un artículo para la revista Science que tituló “El origen de las células cancerosas”, dando indicios de lo que se venía, para luego presentar 10 años más tarde su trabajo “La causa primaria del cáncer y su prevención” en la reunión de premios Nobel en Alemania.
Estas ideas fueron bien recibidas y calaron. Según él había que introducir en la dieta varias enzimas respiratorias, como vitaminas B y hierro, lo que ayudaría a prevenir la aparición del cáncer, anexándose así a los tratamientos mediante megadosis de vitaminas propuestos por otro ganador del premio Nobel (Química), Linus Pauling, que dió nacimiento a la “medicina” ortomolecular. Hoy esta teoría sólo tiene interés histórico.
Fue un muy interesante razonamiento teniendo en cuenta los conocimientos de ese momento. Pero lo que sabemos hoy en día es que la ausencia de oxigeno en las células tumorales se debe a su elevada tasa de crecimiento: unas 200 veces más que las células normales.
Para transformar la glucosa en energía, la célula debe realizar una serie de pasos sistemáticos, en donde si falta un componente, todo falla. Inicialmente la glucosa se transforma en una sustancia llamada ácido pirúvico, o piruvato, el cual puede seguir dos caminos:
- Cuando hay oxígeno, se realiza la glicólisis aérobica, que es lo que sucede en la gran mayoría de nuestras células con algunas excepciones (como mencionamos más arriba). El piruvato ingresa a la mitocondria para sufrir la fosforilación oxidativa, donde participan las enzimas que Warburg descubrió.
- Pero cuando no hay oxígeno nos encontramos en un un estado de hipoxia, por lo que el piruvato no puede ingresar a la mitocondria y es transformado en ácido láctico, o lactato. Este compuesto puede transformarse en piruvato e ingresar a la mitocondria para sufrir la fosforilación oxidativa si disponemos de oxígeno nuevamente.
El primer camino genera mucha energía, mientras que el segundo no. Pero esto no hace a uno mejor que el otro; son simplemente unos fantásticos mecanismos de adaptación a diferentes estados celulares. Por ejemplo, cuando hacemos una actividad física intensa —una carrera de 100 metros llanos o escapar de un león (¿?)—, la demanda de oxígeno para producir energía aumenta tanto que a veces no puede ser satisfecha, por lo que la célula debe valerse de la energía aportada por la glicólisis anaeróbica, por más pequeña que sea. Esta situación hace que aumente la concentración de lactato en la célula, que es expulsado hacia el exterior (este compuesto ácido hace que sintamos esa “quemazón” en los músculos).
En los tumores pasa exactamente lo mismo: las células cancerosas tienen un metabolismo tan alto que necesitan elevadas cantidades de oxígeno para funcionar. Al no poder satisfacer esa necesidad, realizan glicólisis anaeróbica para obtener su energía. Esto es conocido como Efecto Warburg, el cual lleva a una producción enorme de ácido láctico y la creación de un microentorno ácido.
Como podemos ver, esta acidificación no es entonces producto de la dieta, sino del metabolismo del cáncer. Además, la acidificación o alcanilización nunca ocurren en nuestro cuerpo -en situaciones normales-, ya que el pH es celosamente mantenido en un rango muy estrecho de entre 7,35 y 7,45 y salirse del mismo puede resultar en la muerte de la persona.
Recientemente se ha elaborado una hipótesis del origen del cáncer basándose en el Efecto Warburg, según la cual una alteración en la ruta de producción de energía provocaría una acumulación de formas reactivas de oxígeno que causarían a su vez un daño en el material genético de la célula, desembocando en la producción de cáncer.
Así que no crean que es importante si los alimentos son ácidos o alcalinos, ya que el medio interno del estómago es tan ácido que ningún alimento puede cambiar su acidez, y todos los alimentos que salen de ahí son ácidos. Luego entran al duodeno, donde las secreciones del páncreas e hígado neutralizan los ácidos del estómago y convierten los alimentos en alcalinos. La modificación de la dieta no puede cambiar la acidez de cualquier parte del cuerpo, con excepción de la orina.
Los promotores de estos productos dicen que las células cancerosas no pueden vivir en un ambiente alcalino y eso es cierto, pero tampoco puede ninguna de las otras células del cuerpo. Con todo esto no quiero decir que la dieta no sea importante, nada más lejos de la realidad.
Lamentablemente todavía sabemos muy poco sobre el cáncer. El cáncer no es una sola enfermedad ni tiene un origen único, sino que es un grupo de enfermedades multicausales. Muchas cosas en nuestros genes, nuestro estilo de vida y el medio ambiente que nos rodea pueden aumentar o disminuir el riesgo de padecer cáncer. Por lo tanto, en estos momentos podemos tomar medidas preventivas al respecto y así disminuir la probabilidad de contraerlo.
El estudio Alimentación, nutrición, actividad física y la prevención del cáncer: una perspectiva global publicado por la World Cancer Research Fund y el American Institute for Cancer Research, recomienda:
- Manténgase tan delgado como le sea posible, dentro de los rangos normales de peso.
- Haga entre 30 y 60 minutos de actividad física moderada diariamente, como caminar.
- Evite las bebidas endulzadas y la comida chatarra.
- Si es madre, amamante durante por lo menos 6 meses.
- No coma más de medio kilo de carne roja por semana y evite las carnes procesadas.
- Limite la ingesta de bebidas alcohólicas a una medida diaria, en las mujeres, y a dos, en los varones.
- Coma 5 porciones diarias de frutas y hortalizas.
- Limite el consumo de sal a 6 gramos diarios; evite ingerirla como conservante.
- Evite los suplementos dietarios, a excepción del ácido fólico durante el embarazo.
- Si sobrevive al cáncer, siga recomendaciones nutricionales de un profesional, realice actividad física y mantenga un peso adecuado.

Capítulo 33 – Pienso, Luego Dudo
Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio..
Leon C. Megginson, pero atribuida erróneamente a Charles Darwin

Antena supuestamente camuflada.
Pienso, luego dudoes el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.
Para escuchar online, hacer click en PLAY:
Descargar este capítulo en MP3
Temas:
- Chemtrails y antenas celulares (¡y flúor!)
- El ADN del celacanto (que no es un fósil viviente). El paper es de libre acceso.
Para comentarios, críticas, opiniones, sugerencias sobre este capítulo, o recomendar temas y compartir noticias para el próximo capítulo, pueden ir al foro o utilizar el formulario de contacto.
La isla de los parientes cercanos
Hace unos días me sorprendió un titular en la sección de teléfonos celulares de Slashdot: “In Iceland, Tap Cellphones To Avoid Incest” . Resulta que unos estudiantes de la Universidad de Islandia en Reykjavík desarrollaron una aplicación “anti-incesto” para el sistema operativo Android. Se llama Sifjaspellsspillir (¡en islandés todo suena a nombre de volcán!) y funciona así: si dos personas la tienen instalada, un toque basta para que los celulares compartan uno con otro los datos genealógicos de sus respectivos dueños, y la aplicación emitirá una alerta si los usuarios están —posiblemente— demasiado emparentados para propósitos reproductivos.

Islandia, una gran familia.
Más allá de las previsibles bromas sobre celulares que se aparean, Sifjaspellsspillir demuestra una de las facetas biológicamente interesantes de vivir en una isla. Islandia fue colonizada en el siglo IX por una pequeña cantidad de celtas y escandinavos; no hubo mucha inmigración desde entonces y la población actual, de unos 320.000 habitantes, es sumamente homogénea a nivel genético. (La lengua islandesa refleja también esta particularidad: en parte gracias al aislamiento, en parte debido a una planificación conservadora, ha cambiado tan poco que los islandeses pueden leer su literatura clásica —escrita del siglo X al XIII— en el original sin demasiada dificultad, cosa imposible en cualquier otra lengua europea.)
La homogeneidad genética causada por la endogamia significa que si uno toma dos islandeses cualesquiera es muy probable que sean parientes, como mucho, de sexta o séptima generación. Esta distancia es bastante segura y además los islandeses tienden a conocer bien a sus antepasados, pero evidentemente alguien debió pensar que nunca está de más cuidarse.
Sifjaspellsspillir fue el resultado de un concurso promovido por deCODE, una empresa que mantiene la base de datos genealógica Íslendingabók, donde están todos los datos filiatorios de los islandeses que se han podido hallar y verificar desde mil cien años a esta parte. (Los islandeses no sólo aman la genealogía, también son muy obsesivos con sus registros.) Íslendingabók es precisamente la fuente de consulta de la aplicación.
Fundada por un islandés en 1996, deCODE se propuso encontrar genes que puedan predisponer a distintas enfermedades. Islandia es el campo ideal para esta tarea. En una población más diversa es muy difícil determinar la responsabilidad de un gen determinado en una dolencia particular, porque un gen no tiene un efecto único y exclusivo sino que interactúa con muchos otros. Pero en Islandia, una variación en un gen resalta mucho más sobre el fondo comparativamente homogéneo de los demás.
deCODE planeaba ganar dinero con el desarrollo de terapias genéticas, obviamente. Cuando empezó a tener problemas financieros, en 1998, la farmacéutica estadounidense La Roche-Hoffmann ofreció pagar 200 millones de dólares por el derecho a desarrollar drogas basadas en los hallazgos de deCODE, que había logrado que el gobierno le diera acceso a los registros de salud de toda la población. A ciertas personas no les cayó demasiado bien que una empresa extranjera fuera a tener acceso a sus datos genéticos personales y encima hacer dinero con ellos. Así que, para seducir a los islandeses y convencerlos de compartir su información genética, deCODE les prometió a los que le entregasen una muestra de sangre que cualquier medicamento desarrollado gracias a los datos recopilados estaría disponible gratis para ellos hasta que caducase la patente. Eso hizo desde 2003 en adelante, ofreciendo entretanto servicios de screening genético. No le fue bien: en 2009 presentó quiebra, y poco después fue comprada casi en su totalidad por otra empresa.
Pese a esta desagradable parte de la historia, deCODE realizó varios descubrimientos importantes, como por ejemplo el gen que produce la proteína LTA4H o leucotrieno-A4-hidrolasa, la cual promueve la inflamación y la acumulación de colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos, siendo éstos factores de riesgo de los ataques cardíacos. Hoy en día deCODE es una de muchas realizando esta tarea, pero gracias a la particular historia de Islandia, la isla donde todos son parientes cercanos, pudo ser la pionera.
Falsas medicinas: el imperio del descontrol
En todos los países existen individuos que promocionan productos medicinales basados en pseudociencia y Argentina no es la excepción. Los vendedores de humo que promocionan tratamientos médicos sin eficacia ni seguridad comprobada científicamente ejercen su profesión sin mucho problema salvo algún que otro escándalo mediático. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) es el organismo responsable de regular estos productos y procedimientos y, si bien realiza acciones para regular la medicina basada en ciencia, se queda de brazos cruzados cuando se trata de pseudomedicinas.
Específicamente, alegan que formas medicinales “alternativas” como la homeopatía está fuera de su jurisdicción ya que ellos se encargan de la “alopatía”. Esto sucede a pesar de que la Ley de Medicamentos 16.463 establece que todo producto medicinal debe surgir “de los patrones internacionales y de los textos de reconocido valor científico” y la Ley 17.132 prohíbe a los profesionales de la salud procedimientos que no hayan sido probados en los centros universitarios o científicos reconocidos del país y anunciar por cualquier medio especializaciones no reconocidas por la Secretaría de Estado de Salud Pública.
Desde el Círculo Escéptico Argentino, en conjunto con el periodista Alejandro Agostinelli redactamos la siguiente carta abierta dirigida a este organismo firmada por profesionales de la salud, científicos y particulares entre los que se destacan Mario Bunge, Roxana Kreimer, Celso Aldao, Daniel Flichtentrei, Diego Golombek, Diego Sarasola y Ricardo Cabrera. La fue enviada por mail hace dos meses y entregada en persona por mesa de entradas el 18 de abril. Fue recibida (como varios otros intentos de conseguir información e incitar acción) con total indiferencia. Se agradece la difusión.
Buenos Aires, 18 de Marzo de 2013
Dr. Carlos Chiale
Dirección Nacional de la ANMAT
Avenida de Mayo 869
Ciudad Autónoma de Buenos Aires – Argentina
De nuestra consideración:
En la Argentina siempre han coexistido, junto con la medicina científica –o medicina basada en la evidencia–, una variable cantidad de prácticas no científicas, como la medicina folklórica o el curanderismo.
Desde hace más de dos décadas se han sumado a estas nuevas terapias, especialidades y servicios medicinales que basan su oferta en afirmaciones, técnicas de diagnóstico o tratamientos pseudocientíficos.
En ocasiones no sólo aseguran falsamente tener a la ciencia de su lado, sino que aplican tecnologías o suministran productos alegando haber realizado una serie de pruebas científicas que, en el mejor de los casos, no están documentadas.
Si bien a menudo sus promotores no presentan evidencias de que tales “alternativas” devuelvan la salud, calmen dolores u obtengan alguna de las promesas de cura prometidas a los pacientes, en cualquier caso estas supuestas medicinas suelen evadir el circuito legal y se sustraen a los controles del Ministerio de Salud y otros organismos, como la ANMAT.
No se nos escapa que entre los objetivos de la ANMAT está “autorizar dispositivos de uso médico, materiales y equipos de uso en medicina humana”, “autorizar, registrar, controlar y fiscalizar la calidad y sanidad de los alimentos, incluyendo los suplementos dietarios” y “vigilar los efectos indeseables, falta de eficacia y calidad de los productos de su incumbencia”.
Hoy están disponibles varios dispositivos sin que ninguna autoridad los fiscalice, controle, verifique o autorice. Entre los ejemplos más publicitados podemos nombrar: T.O.B. (Terapia de Campos Bio-Frecuenciales), Centro de Medicina Cuántica, Fundación Salud (Programa P.A.R.A. basado en terapias de Inteligencia Emocional y Psiconeuroinmunoendocrinología), LuzVida (Jugo de Pasto Orgánico) y los equipos de “Biorresonancia” utilizados por el Instituto Bioquántica Argentina.
En casos como la T.O.B. o P.A.R.A., en su web afirman poseer reconocimiento o certificados. Estos créditos, sin embargo, son inexistentes o inadecuados; pero contribuyen a crear una legitimidad que no poseen entre pacientes o familiares de pacientes con diversas enfermedades.
También es el caso del promocionado Tratamiento Inmunomodulador del Dr. Ernesto Crescenti.
No somos los primeros en descubrir la delicada situación de este “servicio”. En el documento “Salud, Ética y Medios de Comunicación” publicado en 2005 por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Dr. Carlos Gherardi (por entonces Jefe de la División Terapia Intensiva del Hospital de Clínicas de Buenos Aires y actualmente Director del Comité de Ética del Hospital de Clínicas) se lamentaba:
“Desde hace años se asiste a la difusión diaria (…) de un tratamiento oncológico basado en un producto constituido por un extracto de veneno de serpiente [que] no está aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Sin embargo, ningún organismo regulador oficial ha procedido a prohibir que continúe publicitándose”.
Más de siete años después, el pretendido tratamiento del Dr. Crescenti se sigue publicitando, comercializando y suministrando a pacientes pese a que sigue sin la aprobación de la ANMAT.
Si bien no existen ensayos clínicos que apoyen su uso, este tratamiento se comercializa como un “suplemento dietario" en su versión oral y como receta magistral en su versión endovenosa.
La comercialización de medicamentos no aprobados por la ANMAT no sólo es ilegal (Ley 16.463) sino que va en contra del Código de Ética de la Asociación Médica Argentina que, en su Artículo 321, reglamenta:
“No deben aplicarse nuevos sistemas o procedimientos especiales, curas o modificaciones, aún en discusión respecto de cuya eficacia no se hayan expedido definitivamente las instituciones oficiales o científicas.”
Los firmantes reclamamos que el Ministerio de Salud y los organismos dependientes de la ANMAT tomen cartas en el asunto para no permitir abusos inspirados en el desconocimiento, las urgencias y las necesidades de la población para urdir engaños que en muchos casos terminan con la pérdida de tiempo, dinero e ilusiones de personas que están atravesando una difícil situación personal.
ENLACES E INFORMACIÓN
El tratamiento Inmunomodulador del Dr. Crescenti. Por Elio Campitelli
Terapias Alternativas en el Paciente con Cáncer (pp. 865-879). Por A. Turek y A. Agostinelli
“Anmat, 20 años como garante de la protección de la salud”
ENTIDADES (QUE DEBERÍAN ESTAR) BAJO LA LUPA DE LA ANMAT:
Tratamiento Inmunomodulador del Dr. Crescenti
TOB (Terapia de Campos Bio-Frecuenciales)
Centro de Medicina Cuántica
Fundación Salud
LuzVida
Instituto Bioquántica Argentina
PARTICULARES E INSTITUCIONES FIRMANTES:
- Círculo Escéptico Argentino
- Alberto Clemente de la Torre, DNI: 7976936 / Físico.
- Aldo Birgier, DNI: 8.140.913 / Psicólogo Clínico, docente de Metodología de la Investigación, M.A. en Psicología Medica.
- Alejandro César Agostinelli, DNI: 16.639.423 / Periodista.
- Alejandro J. Borgo, DNI: 12.587.590 / Periodista y escritor.
- Alejandro Sánchez, DNI: 18.085.178 / Docente Investigador Universitario
- Branham, Richard L. Jr. DNI: 18.803.666 / Investigador Principal de Conicet en Astronomía
- Carlos A. Quintana, DNI:16.939.740 / Técnico.
- Carlos Antonio Domínguez, DNI: 13.431.631/ Psicólogo.
- Celso Manuel Aldao, DNI: 10.608.585 / Docente-Investigador
- Constancio Miguel Arizmendi, DNI: 10.141.526 / Docente Investigador Universitario
- Daniel Alejandro Mirabella, DNI: 18.028.957 / Docente Investigador Universitario
- Daniel Flichtentrei, DNI: 11.684.386, (UBA) MN: 54414 / Médico cardiólogo.
- Diego Golombek, DNI 17423592 / Doctor en Biología
- Diego Sarasola, DNI: 18.415.280 - MN 88266 / Médico Psiquiatra.
- Elio Campitelli, DNI: 34.080.541 / Estudiante.
- Enrique Márquez, DNI 12.094.623 / Ilusionista experto en fraudes
- Esteban Manazza Lezama, DNI: 28.749.355 / Empleado.
- Federico Schipani, DNI: 32.126.155 / Docente Universitario
- Fernando Saravi, DNI 11.264.548 / Vicepresidente del Comité de Bioética del Hospital Universitario, UNCuyo
- Fernando G. Toledo, DNI 23.949.288 / Periodista y escritor
- Fernando Trabadelo, DNI: 12.890.032 / Técnico Electrónico
- Gustavo Fernández Acevedo, D.N.I 16.012.590 / Docente Investigador Universitario
- Héctor Domingo Caffarini, DNI: 11.134.031 / Abogado
- Héctor Omar Mártin, DNI: 10.406.735 / Docente Investigador Universitario
- Hilda Angela Larrondo, DNI: 11.024.698 / Docente Investigador Universitario
- Javier Rodriguez Llarens, DNI 30.493.877 / Ingeniero
- Leandro Yampolsky, DNI: 34.142.852 / Estudiante.
- Lisandro M. Carnielli, DNI: 25.171.830 MP: 21043 / Médico.
- María Patricia Suárez, DNI: 11506716 / Docente Investigador Universitario
- Mario Bunge, CI: 1.652.657 / Físico y filósofo.
- Martín De Ambrosio, DNI: 25.851.184 / Periodista y escritor.
- Miguel Adolfo Ponce, DNI: 23.306.967 / Docente Investigador Universitario
- Miguel Hoyuelos, DNI: 17.338.883 / Docente Investigador Universitario
- Raúl José López, DNI: 13.726.057 / Diseñador grafico (Director de Goldpack)
- Ricardo Cabrera DNI 12780366 / Docente Universitario
- Roberto Stimler, DNI: 8.366.215 / Docente Universitario
- Rodolfo “Willy” Pregliasco, DNI 14.927.226 / Doctor en Física
- Rodrigo Parra, DNI: 23.706.283 / Docente Investigador Universitario
- Roxana Kreimer, DNI: 14.014.646 / Profesora de Filosofía
- Silvia Mónica Ganduglia, DNI:11.351.367 / Docente
- Valentín Muro, DNI: 34.666.707 /Estudiante
El Círculo Escéptico Argentino es una organización dedicada a la divulgación científica, el pensamiento crítico y la lucha contra las pseudociencias.
Alejandro Agostinelli es periodista, escritor y productor. Escribe en los blogs Ciencia Bruja y Factor 302.4 y es coautor con el oncólogo Alejandro Turek de “Terapias Alternativas en el Paciente con Cáncer”, incluido en “Introducción a la Oncología Clínica”. Por Adrián Huñiz, Daniel E. Alonso y Daniel E. Gómez (Ed. Universidad Nacional de Quilmes, 2009).
El Top Five de los términos más irritantes en la divulgación periodística de la evolución
Lo que sigue es la traducción de un artículo de Oliver Knevitt, un investigador en paleontología de la Universidad de Leicester en el Reino Unido (con permiso del autor). El original se llama “The Top 5 Most Irritating Terms In Evolution Reporting” y apareció el 17 de abril de 2013 en su blog Between Death and Data, en la comunidad Science 2.0. Yo llegué a él a través de una nota de PZ Myers en Pharyngula que lo citaba con gran aprobación (“Oh god yes yes”) y añadía el término “darwinismo”.
La evolución es un tema malentendido por millones de personas. Y hay que decir que gran parte del tiempo la manera en que se informa de las cosas en la televisión o las noticias no ayuda en nada.
Éstos son los cinco términos más comunes que al escucharlos me hacen morir un poco. Aunque su efecto es sutil, todos ellos perpetúan mitos comunes sobre la manera en que funciona la evolución. Cuanto más pronto se extingan, mejor.
1. Supervivencia del más apto
Este término se suele usar como sinónimo de la selección natural. De hecho no fue acuñado por el propio Darwin; lo usó por primera vez Herbert Spencer, aunque Darwin luego llegó a utilizarlo asiduamente.
El problema con la expresión “supervivencia del más apto”, según lo veo, es que representa bastante mal la manera en que la selección funciona realmente. Esto es porque no es en realidad la supervivencia del organismo más apto lo que impulsa la evolución: es la muerte del organismo menos apto.
Puedo entender cómo la “supervivencia del más apto” iba bien con las sensibilidades victorianas. En vez de implicar una visión brutal de la naturaleza, “roja en dientes y garras”, implica una lucha en pos de la automejora. Lo cual es, hay que decirlo, atractivo, pero desafortunadamente insostenible a la luz de la teoría y de los hechos.
2. Fósil viviente
Éste es otro término muy atractivo. Aquí abajo está el mejor ejemplo que pude encontrar luego de rebuscar un poco en los cajones aquí en Leicester. Es una hoja de arce junto a una hoja más o menos moderna de algo más o menos similar a un arce (un sicómoro).
Es tan atractivo porque algunos de los que llamamos fósiles vivientes realmente se ven como tales: como si un hechizo hubiera dado vida a un fósil inanimado. O como si el animal fósil hubiera estado todo el tiempo ahí, esperando su momento.
Sin embargo esto simplemente no refleja la realidad. Ningún organismo sobrevive sin adaptarse. Sí, puede ocurrir que la forma de su cuerpo parezca muy conservada, pero aún así es probable que haya muchos cambios que se nos escapan.
Creo que es muy improbable que el mismo ambiente exista por cientos de millones de años, y aún más improbable que el mismo organismo sea capaz de permanecer en carrera durante tanto tiempo. Por el contrario, estos organismos han tenido necesariamente que ser muy flexibles, listos para adaptarse a los cambios tumultuosos de su ambiente a lo largo de las eras.
Richard Fortey propone en cambio el uso del término “sobrevivientes”, que es muy preferible. Estos animales son simplemente muy exitosos y no una especie de dinosaurios.
3. Eslabón perdido
Éste es sin duda alguna el peor de los términos en uso. Hay muchos, muchos problemas fundamentales con esta expresión, como ya he escrito antes, pero uno de los principales es que un eslabón implica una cadena: una gran cadena del ser, con los animales más tontos en el extremo más bajo y el hombre inteligente en la cima.
Pero hay una razón más profunda por la cual me gustaría ver esta expresión muerta y enterrada. Es que es totalmente peyorativa. Sólo la usan aquéllos que desean denigrar la evolución. Automáticamente implica que estamos metidos en una especie de juego de “unir los puntos”; que pasamos el tiempo desesperadamente examinando piedras tratanto de encontrar justamente ese crocopato que completará nuestro árbol y finalmente dará legitimidad a nuestros planes mal concebidos.
La realidad es que ocurre todo lo contrario. Tenemos demasiados fósiles; saber cuáles están más cercanos y cuáles más alejados de la línea ancestral es la parte difícil.
Ésta es la única expresión sobre cuyo uso yo impondría una prohibición completa, estilo Corea del Norte. La principal razón es que los informes de los medios están obsesionados con esta idea. Lo que nos interesa es develar la historia de la vida en la Tierra y entender cómo funciona la evolución. No estamos simplemente tratando de probar que ocurrió.
En resumen, no hemos perdido nada y no estamos buscándolo, muchas gracias.
4. Más evolucionado / menos evolucionado
Tengo que decir que, en trabajos de divulgación pública que he hecho, he sucumbido a decir esto. Es demasiado conveniente. Pero en cambio prefiero el término “basal”. Una lamprea se considera un vertebrado más basal que un humano porque posee características similares a las que esperamos que tenga el ancestro común de todos los vertebrados. No evolucionamos de una lamprea; compartimos un ancestro común que dista tanto de las lampreas como de los humanos, sólo que es mucho más parecido a una lamprea.
Estrictamente hablando, no somos más evolucionados que una lamprea. Somos buenos en lo que hacemos, y las lampreas son buenas en lo que hacen.
5. Adaptación
Estoy seguro de que mucha gente me llamará pedante porque me desagrada este término. El problema de usar la palabra “adaptación” en vez de “característica” es que asume que apareció a través del adaptacionismo.
Es innegablemente cierto que la fuerza más importante de las que moldean la morfología de un organismo es la adaptación; es decir, cambiar evolutivamente de manera de que el organismo se adapte mejor a la tarea requerida. Sin embargo, ésta no es la única fuerza que da forma a las partes del cuerpo o a las conductas. Con frecuencia éstas son de una cierta manera debido a restricciones en la evolución; pueden aparecer en tándem con la evolución de otras partes del cuerpo. No me gusta el término “adaptación” porque nos induce a presunciones inadvertidas sobre el origen de las características de los animales.
En realidad quienes arruinaron este término fueron los psicólogos evolucionistas, quienes (supongo que es correcto decirlo) asumen con regularidad una visión casi totalmente adaptacionista del cuerpo humano. El peor ejemplo que puedo recordar es la hipótesis de que a las mujeres les gusta el color rosado porque es una adaptación para recoger frutos rojos. Al usar el término “adaptación” se implica automáticamente que debe haber una razón selectiva para esto. ¿Recuerdan lo que dije sobre "la supervivencia del más apto”? Éste es un ejemplo perfecto de una mala aplicación. No es simplemente que aquéllos que preferían el rosado tenían más chances de sobrevivir y reproducirse; debería significar necesariamente que aquéllos que no preferían el rosado tendrían que haber muerto. Lo cual es… improbable, para decir lo mínimo.
Conclusión
Ahí lo tienen. Ahora bien, me doy cuenta de que hay problemas más serios que éstos en los informes mediáticos. El problema es que, cuanto más nos rodean estas expresiones, a base de aparecer en un informe mediático aquí y allá, más insensibles a sus connotaciones erróneas nos volvemos. Si reemplazáramos este lenguaje por uno más correcto, no tendríamos los malentendidos generalizados sobre la evolución que hoy tenemos. O al menos no serían tan malos.
No es particularmente un problema para nosotros los paleontólogos y los biólogos evolucionistas, porque usamos terminología especializada. Por ejemplo, yo podría describir algo como un grupo troncal si es parte de una secuencia transicional: es un término que tiene una definición precisa, lo cual significa que podemos ser exactos y concisos al describirnos nuestras ideas.
Obviamente los periodistas no pueden ofrecer un glosario con cada artículo; esto contradice el objetivo del periodismo, que es digerir una historia compleja y condensarla en una pequeña y brillante pepita de información. Pero debe haber mejores maneras de reportar historias que usando términos con este bagaje de error.
Aquí termina la traducción del artículo. Quedan quizá algunas cosas que aclarar o puntualizar, pero en interés de no alargar más este post ni hacer una crítica editorial, invitamos al lector curioso o con dudas a que nos deje sus preguntas en los comentarios.
Ciencia de Mass Effect: la reproducción asexual de las asari
Uno de los aspectos biológicos más interesantes en el Mass Effect es la cuestión de la reproducción de las asari. Es algo que ni los personajes del juego comprenden bien y que es incluso confuso para los propios miembros de esta especie.
En el Mass Effect se nos dice que las asari en realidad no son hembras sino que tienen un único sexo. Claro que esto no convence a nadie, dado que los desarrolladores y artistas las diseñaron con características bastante femeninas, para nada asexuadas y con prominentes “mamas no mamíferas”. Son esencialmente una variante más de los “sexy aliens verdes” (o azul, en este caso).
Durante la “cópula” las asari “unen sus sistemas nerviosos” con su pareja y no hay intercambio de material genético. Estos estereotipos femeninos ofensivos pueden reproducirse con cualquier especie de la galaxia (aunque la hija es 100% asari, no un híbrido), lo cual es un gran problema para la definición de especie.
Creo que está más que claro que la única motivación para la existencia de las asari es el fanservice pero aún así las cuestiones biológicas son interesantes. ¿Cómo se puede perpetuar una especie con un solo sexo? ¿Cómo es que se reproducen con otras especies?
Cuando mamá y papá se quieren mucho...
A menos que alguna bacteria esté leyendo esto, es seguro asumir que todos nosotros fuimos el resultado de la reproducción sexual. Esta se caracteriza por que el material genético de los hijos es una mezcla del de los padres. Quizás tengamos la nariz de nuestro papá y los ojos de nuestra mamá. Un padre de piel oscura puede tener un hijo del mismo color aún cuando la madre sea pálida como la porcelana. También se pueden heredar problemas genéticos como la talasemia (como es mi caso) o la anemia falciforme.
Esta mezcla del código genético puede darse debido a que las gametas femeninas (óvulos) y masculinas (espermatozoides) son haploides, es decir, contienen la mitad de los cromosomas que las células ordinarias. En el momento de la fecundación, estos dos pares de cromosomas se unen formando una célula diploide que luego se desarrollará en un ser humano con todas sus funciones.
Para hacer una analogía, imaginen que tienen dos mazos de cartas españolas (uno de dorso azul y otro de dorso rojo). La reproducción sexual involucraría mezclar cada mazo por separado, y luego agarrar una mitad de cada uno y combinarlos para armar un nuevo mazo. Éste va a tener una mezcla aleatoria de las cartas de cada mazo y va a tener la mitad de las cartas de dorso rojo y la mitad azul.
La reproducción sexual es muy importante en la evolución ya que es una excelente forma de crear variabilidad genética entre los individuos de una especie. Una mayor variabilidad implica mayor adaptabilidad, mayor resistencia a las enfermedades, menor probabilidad de expresar defectos genéticos.
La analogía del mazo de cartas permite ver por qué es muy difícil la reproducción entre distintas especies. Sería como mezclar un mazo de cartas españolas con uno de poker. Tienen distintas cartas y distinta cantidad. Cuanto más distantes sean las especies, más imposible se hace su reproducción. Cuando estamos hablando de seres extraterrestres de un planeta a años luz del sistema solar, reproducirse sexualmente con ellos sería más difícil que reproducirse con una petunia como decía el gran Carl Sagan.
Entonces, ¿cómo es que parejas interespecíficas de asari con humanos pueden tener descendencia fértil? Es que la descendencia de las asari no tiene un código genético que es mezcla del de sus padres sino que se reproducen de una forma más cercana a la reproducción asexual.
Barajando genes
La reproducción asexual clásica que se ve en bacterias es esencialmente una clonación. El “hijo” de una bacteria es una copia idéntica de su “padre”. En plantas y animales, también hay un tipo de reproducción similar denominada partenogénesis, y la reproducción asari podría entrar dentro de esta categoría.
Los genes de una asari provienen en su totalidad de su madre pero por alguna razón no son copias exactas de ella. Esto es porque éste fue “mezclado” utilizando la información en el material genético de tu padre. Esto tiene un poco de fundamento científico en la epigenética. En organismos complejos no sólo importa qué genes están presentes en el ADN sino que, en cierta medida, también importa cómo están ordenados. Un gen que crea una proteína en particular, por ejemplo, puede desactivarse o reducir su función si se mueve a una parte del ADN que está más enrollada.
Para volver a la analogía de los mazos de cartas. La reproducción asari vendría a ser como tener dos mazos de cartas, agarrar el primero y, utilizando el orden de las cartas como información, crear algún tipo de algoritmo para mezclar el segundo mazo de determinada manera. El nuevo mazo, entonces, va a tener las cartas de este segundo mazo pero en un orden distinto, determinado por el primero.
Como sólo se utiliza la información del orden de las cartas del primer mazo, éste puede ser de cualquier baraja. Puede ser española, de poker, tarot, de karuta, cartas Magic, o cualquier otro tipo de mazo que pueda inventarse en el futuro. Cómo es que funciona este proceso es algo que no se dice en el juego y es un poco de bio-magia.
Análogos terrestres
Quizás la biología de la reproducción asari sea similar a la de algunas especies de lagartos de cola látigo; ciertamente deben haber sido la inspiración creativa. Algunas especies de este grupo carecen de machos y, al igual que las asari, mantienen la diversidad genética mediante la recombinación de su propio material genético. Las asari probablemente utilicen algún proceso similar en el cual la información genética del “padre” es utilizada para asistir este entrecruzamiento; hay que repetir, sin embargo, que ningún gen del “padre” se transmite a su hija.
Existen algunos animales que realizan un proceso relacionado a la partenogénesis llamado ginogénesis o pseudogamia que quizás sea más similar a lo que hacen las asari. Esto refiere a un proceso en el cual el óvulo necesita la presencia de esperma para comenzar a desarrollarse pero en el que no hay aporte de material genético. El esperma no es necesariamente de un miembro de la misma especie, sino que puede ser de especies cercanas. Algunas especies de salamandras hacen esto y es común en plantas. Dado que las asari parecen necesitar la estimulación de una pareja, quizás tenga sentido decir que su reproducción es una forma extrema de ginogénesis.
En definitiva, el método reproductivo de las asari no es del todo absurdo. Hay fundamentos científicos que lo hacen plausible, especialmente si somos un poco laxos y damos por sentado esta idea de utilizar la información genética de cualquier especie para inducir la recombinación genética.
Nuevamente, la ciencia informando a la ficción
Este modelo de la reproducción asari abre algunos interrogantes. Por ejemplo, ¿puede una asari reproducirse con cualquier ser vivo? Si puede tener descendencia en pareja con un humano, ¿por qué no con una petunia? Está claro que no podrán “unir sus sistemas nerviosos”, sea lo que sea que signifique eso, pero no veo que haya razón alguna para que no pueda usar el material genético de cualquier animal o vegetal para asistir en la reproducción.
Quizás podría haber algunas asaris que deciden hacer esto y tienen descendencia mediante la “cópula” con plantas. Podrían ser una especie de versión extraterrestres de nuestros hippies terrestres y tener similares connotaciones en la cultura asari. Este agregado sin duda sería muy atractivo para los jugadores que quieran, literalmente, ser uno con las flores.
El engaño de los chemtrails
Todos nos hemos preguntado alguna vez qué son esas nubes blancas que dejan tras de sí los aviones. Muchos nos lo preguntamos de chicos y a otros la curiosidad les llegó más de grandes. Sea como sea, la realidad es bastante sencilla. Estas estelas son el resultado del funcionamiento de sus motores.
Para formar nubes se necesitan básicamente dos ingredientes: agua y polvo. El agua es la materia prima pero el vapor de agua necesita la presencia de pequeñas partículas sólidas para formar gotas y cristales de hielo. El motor de un avión produce ambas en grandes cantidades por lo que, si las condiciones son favorables, es fácil que forme nubes en su trayectoria. Las estelas en realidad están hechas de cristales de hielo, por lo que el nombre de estelas de condensación, (que en inglés se traduce como condensation trails, o contrails) quizás no sea del todo apropiado. En cualquier caso son simplemente eso, nubes.
No sólo las turbinas de los aviones generan contrails. Al aumentar por unos segundos la presión del aire gracias al empuje del avión, el vapor de agua que hay en el aire se condensa, formándose entonces un par de estelas extras, una en el extremo de cada ala. Es por eso que a veces se puede ver aviones que dejan tras de sí varias estelas, una por cada turbina más otras dos que “nacen” una en cada ala.
Los curiosos también se preguntan por qué algunas de estas estelas duran mucho y son tan largas que parecen tener kilómetros, mientras que otras se desvanecen en seguida, pocos metros detrás del avión que las generó. Esto se debe a las condiciones de humedad y temperatura del aire. Si el avión pasaba por una zona de aire “seco”, sin vapor de agua, no habrá estela. Si se forma una estela, pero el aire es cálido, las moléculas de agua volverán a separarse en poco tiempo y la nube desaparecerá. La altitud también influye, ya que a mayor altura el aire está más frío. En esta página se puede jugar con las condiciones del ambiente y ver cómo se comportaría un contrail.
Ciertas personas (que adoran las teorías de conspiración) aseguran, sin la menor evidencia sólida, que en realidad se trata de productos químicos mezclados con el combustible de los aviones como parte de algún plan para envenenar a la gente o testear productos químicos rociándolos sobre las grandes poblaciones. Como para ellos son estelas químicas, o chemical trails, los llaman chemtrails.
Si bien esta teoría nunca fue demasiado popular –posiblemente por lo fácil que es demostrar su falsedad—, a veces parece resurgir. Hace pocos meses una agrupación preocupada por los efectos nocivos de estos supuestos venenos presentó en Rosario un proyecto para analizar estas estelas en el aeropuerto. La misma gente se dedica a repartir volantes cada tanto en una esquina céntrica de la ciudad, donde montan carteles para difundir su lucha contra esta “amenaza”.
También circulan cadenas de mails o en las redes sociales advirtiendo a la población, y más de uno se hace eco “por las dudas” y la reenvía a sus contactos. Una más o menos reciente muestra un supuesto desfile de pilotos comerciales con carteles con fotografías de estas estelas. El texto de la publicación seguro da a entender que se trata de una protesta contra los chemtrails, o el uso de sus aviones para tirar vaya uno a saber qué sobre la gente. A algunos quizás les llame la atención que las pancartas que llevan los pilotos parecen tener más definición que el resto de la imagen, o que los bordes de las mismas parecen un poco demasiado nítidos. Una simple búsqueda en Google nos revela el engaño: en la fotografía original, los pilotos llevan carteles con mensajes como "¿Cuál es el valor de un piloto?" o “La gerencia está destruyendo nuestra aerolínea”. La realidad es que se trataba de un desfile de pilotos comerciales que protestaban en Wall Street, Nueva York, por la fusión de dos empresas aéreas. Nada que ver con los chemtrails.
La foto real y la falsa
En un sitio con el que me encontré hace poco, nos aseguran que una de esas empresas que “nos fumigan” lo admite públicamente en su página web. Nos muestran fotografías de un avión con unos agujeros en su parte inferior, de los cuales salen unos caños rojos. Fotos con más acercamiento hacen que parezca algo importante que a algún fotógrafo le costó lograr registrar, pero la verdad es que esos caños no parecen estar para nada disimulados, se ven a simple vista y de lejos. El avión resulta ser un Boeing 747 modificado, llamado Supertanker, que está adaptado para apagar incendios. Esos caños que tanto llaman la atención son en realidad las bocas de salida del agua. El sitio pone varias fotos donde se ve lo que ellos intentan hacernos creer que es el avión comercial, con pasajeros, liberando unos vapores densos a su paso. Pero lo que vemos no es más que un avión enorme, lleno de agua, soltándola sobre un incendio o sólo como parte de una demostración.
Otro asunto que preocupa a los conspiracionistas es que la empresa que usa estos aviones también “admite” que pueden ser usados para modificar el tiempo. Esto no es tan terrible como suena, todo lo contrario. La expresión weather modification se refiere básicamente a la técnica de “siembra de nubes”, que consiste en liberar partículas de hielo seco o ioduro de plata en la atmósfera para que sirvan de núcleos de condensación de humedad y así propiciar la formación de nubes y causar precipitaciones. Con esto se logra disminuir las probabilidades de caída de granizo u ocurrencia de nieblas cuando hace falta. Por ejemplo, cerca de los grandes aeropuertos. Sin emabrgo, existe considerable debate dentro de la comunidad científica sobre la efectividad de la siembra de nubes. Si les interesa, aquí hay un video del Supertanker en acción.

El Supertanker
Los creyentes de los chemtrails parecen tener un último as en la manga. Antes, según dicen, no se veían esas estelas y ahora son cada vez más frecuentes. ¿Qué hay de cierto en eso? Si se ven más estelas que antes, es porque cada vez hay más aviones y cada vez vuelan a mayor altitud. Pero resulta que las estelas sí existen desde hace varias décadas. En este álbum y en este artículo de la revista Popular Science de marzo de 1943 se pueden ver algunas pruebas.

Bombarderos B-17, 1943
Las pruebas no suelen convencer a quienes llevan mucho tiempo invertido en una teoría conspirativa, pero ahí están, al menos, para que cuando alguien te hable de los tenebrosos chemtrails sepas cómo responderle.
De supernovas y bacterias
Si una de las características más impactantes de la ciencia es cómo campos totalmente alejados se encuentran y confirman mutuamente, éste debe ser un excelente ejemplo. Un equipo de investigadores cree haber encontrado en bacterias fósiles, en el fondo del mar, el rastro de la explosión de una supernova que pudo acelerar la extinción de la fauna marina de hace dos millones de años.
La historia de este descubrimiento comienza en realidad hace más de diez años. En 1999 científicos en Alemania encontraron en sedimentos marinos pequeñas cantidades de hierro-60, un isótopo radiactivo del hierro que no puede formarse en la Tierra. Se creía que podía haber llegado allí al pasar el Sistema Solar por un área del espacio abundante en dicho isótopo.
Por otro lado, hace también bastante que los paleontólogos ponen el límite entre dos períodos geológicos recientes, el Plioceno y el Pleistoceno, en el momento de una gran extinción de organismos marinos (que dejó su rastro en forma de restos fósiles característicos). Se consideraba probable que una de las causas de esta extinción fuera un aumento en la radiación ultravioleta solar, que habría matado al plancton cercano a la superficie marina.
En 2002 un equipo liderado por Narciso Benítez (John Hopkins University) propuso que una o más explosiones de supernova cercanas habían emitido rayos cósmicos intensos que, al llegar a la Tierra, habían dañado la capa de ozono, dejando pasar más rayos UV de lo habitual, que exterminaron al delicado plancton del cual depende el ecosistema. Señalaron tentativamente a la Asociación OB Escorpio-Centauro, un grupo que incluye unas cuarenta estrellas gigantes jóvenes y activas, a 450 años luz de nuestro planeta. Las asociaciones estelares OB son bastante típicas: se forman a partir de nubes de gas dando origen a múltiples estrellas muy masivas que viven rápido, mueren jóvenes y a veces dejan un hermoso cadáver.
Cuatrocientos cincuenta años luz es demasiado lejos para afectar la Tierra. Pero según han logrado determinar Benítez y sus colegas, hace dos millones de años algunas estrellas de Escorpio-Centauro podrían haber pasado a sólo 130 años luz. Y aunque no hemos visto ninguna supernova ahí, hay rastros de veinte explosiones en los últimos once millones de años.
Hace pocos días un físico, Shawn Bishop, reveló el hallazgo de hierro-60 en muestras del océano, por medio de un método que elimina las posibles fuentes inorgánicas, como por ejemplo, los minerales arrastrados por la lluvia desde los continentes. El origen de este hierro son bacterias magnetotácticas, que viven en el fondo marino y se orientan guiándose por el campo magnético terrestre, utilizando para ello cantidades microscópicas de magnetita (óxido ferroso-diférrico) que acumulan en sus células. Estos rastros fósiles tienen una antigüedad de 2,2 millones de años, exactamente lo que se esperaría si las bacterias vivieron durante la extinción del Plioceno-Pleistoceno.
Podemos imaginar cómo habrá sido: la explosión de la supernova, expulsando inmensas cantidades de átomos pesados; unos siglos después, una lluvia de rayos cósmicos que habrá hecho volar al espacio gran parte de nuestra capa de ozono; el plancton marino, frito por la radiación ultravioleta solar; la Tierra pasando por una nube de hierro-60 y otros isótopos radiactivos; y estas pequeñas bacterias capturando y utilizando ese hierro, ya oxidado, como brújula, para luego morir tranquilamente y dejar su huella en los sedimentos.
El objetivo de los investigadores es, ahora, encontrar más muestras del mismo tipo en otras partes del fondo marino. El sueño, encontrar a la culpable: el rastro en el cielo, ya débil, de la supernova que nos golpeó.
Pseudociencias y Supersticiones en Argentina
Hace unos días llegó un mail a la cuenta del Círculo Escéptico consultándonos por estudios sobre la prevalencia de creencias pseudocientíficas e irracionales en Argentina. Intenté encontrar algo, pero mi búsqueda fue infructuosa hasta que pedí ayuda y Alejandro Agostinelli (periodista y autor de Factor 302.4 y Ciencia Bruja) me mandó un link interesante.
Se trata de un artículo de Catholic.net en el que, luego de una extensísima sección con citas a la Biblia, pánicos morales y demás demonizaciones hacia el New Age, se detallan los resultados de una encuesta realizada por el Departamento de Documentación y Estadísticas de la Fundación SPES con más de 1.000 estudiantes de secundarios católicos de la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y ciudades del interior.
El Servicio Para el Esclarecimiento en Sectas es (o era) una entidad católica dedicada al estudio de las sectas y los nuevos movimientos religiosos. Sólo encuentro referencias a esta Fundación en medios de información y propaganda católicos; uno de sus sitios web no tiene nada de información y el otro está muerto, al igual que su fundador. Esto, sumado a que los métodos de la encuesta no los encuentro publicados seriamente en ningún lugar, hace que no pueda poner las manos en el fuego por su validez.
Pero, siempre teniendo estas aclaraciones en mente, ¿qué dicen los resultados?
Confirmando prejuicios
La encuesta preguntó el nivel de creencia de seis ideas paranormales: extraterrestres, astrología, magia y maleficios, adivinación del futuro, comunicación con los muertos y reencarnación. Hay que recordar que la muestra de esta encuesta no es bajo ningún punto de vista representativa de la población argentina en general, sino que se trata de estudiantes secundarios de colegios católicos. Me interesa ver qué porcentaje acepta cada creencia paranormal. Agrupando los que creen “mucho” y “poco” podemos ver un claro ganador:

Gráfico1: Porcentaje de creyentes en varias ideas paranormales.
(las barras de error son de ±3%, estándar en las encuestas)
Al no saber cómo fue realizada la encuesta, es difícil interpretar los números absolutos. Un ente católico dedicado en parte a combatir las sectas probablemente tenga incentivo para inflar los números. Pero tomando los valores como vienen, la aceptación de estas creencias paranormales me resulta preocupante. La creencia en OVNIS es de más de un 85%, la astrología entre 60% y 75% y ninguna categoría baja de un 50% de aceptación.
Cabe notar que no hay diferencias significativas entre hombres y mujeres a excepción de la astrología y levemente la adivinación del futuro. El prejuicio parece ser cierto (al menos entre los estudiantes de colegios católicos) y el horóscopo sí es algo más de mujeres que de hombres. De todas formas la diferencia es de sólo un 15%.
Algo que me causó mucha gracia, y vale la pena notar, es que entre los alumnos secundarios de escuelas católicas, la idea irracional menos aceptada es la reencarnación. Dejo para el lector saborear la ironía de que una entidad cristiana considere la reencarnación como una creencia irracional y que aún así sea la menos aceptada.
Si nos enfocamos sólo en los más fervientes creyentes, aparecen otros patrones:

Gráfico 2: Porcentaje de encuestados que dijo "Creer mucho" en cada idea paranormal.
Las diferencias entre los sexos aparecen más marcadas. Otra vez se confirma el prejuicio y la creencia en OVNIS parece ser cosa de hombres. Las mujeres siguen dominando la creencia en la astrología y se incrementa la diferencia en la adivinación del futuro. Se ve también que la creencia en los OVNIS y la astrología es más fuerte que para el resto de los temas, especialmente en los hombres.
Superstición no es lo mismo que pseudociencia.
Otra de las preguntas que hicieron fue sobre el fundamento científico de cada creencia. Y acá es donde aparece algo muy interesante, en mi opinión.

Gráfico 3: Porcentaje de encuestados que cree que cada tema tiene fundamento científico.
Aparecen dos claras categorías de creencias irracionales. Los OVNIS y la astrología son considerados con fundamento científico por un porcentaje mucho más alto de estudiantes; la magia, la adivinación, la comunicación con los muertos y la reencarnación quedan muy por detrás. Es decir, menos del 10% de los encuestados creen, por ejemplo, que hay base científica para creer en la reencarnación, pero el 55% aún así cree en ella.
Esta distancia entre la creencia y el fundamento científico percibido podría ser un buen fundamento para distinguir entre pseudociencias propiamente dichas por un lado y supersticiones por el otro. No me sorprende de los OVNIS entren en la primera categoría, pero yo siempre hubiera agrupado a la astrología en la segunda.
Ocho de cada diez creyentes en OVNIS afirman tener fundamento científico, pero nueve de cada diez creyentes en los maleficios no tiene problema en sostener que no hay razón científica que sostenga su creencia.
Elegir qué discutir
Salvo que haya una montaña de estudios que no haya encontrado, en nuestro país falta mucha información al respecto de las creencias irracionales. Tanto es así que me veo obligado a usar datos de una organización con fuertes motivaciones ideológicas cuyos métodos no están publicados. Si alguien conoce fuentes más confiables, ¡por favor compártanla en los comentarios!
Usando los datos que tenemos, aparece una distinción bastante importante. La mayoría de nosotros entendemos que el método científico es la mejor herramienta para entender la realidad empírica. Los creyentes en OVNIS y astrología parecerían compartir, en parte, este valor. Se puede debatir con ellos ya que nos manejamos dentro del mismo paradigma.
Si existe la comunicación con los muertos, la magia, o la clarividencia, entonces existen métodos para demostrarlo científicamente y hasta que no haya evidencia científica –fundamento científico- entonces no estamos justificados para creerlo. Pero no se puede decir lo mismo de quienes creen en las supersticiones. Ellos no tienen problema en creer cosas sin fundamento científico.
Si la lucha contra las pseudociencias es una lucha contra el analfabetismo científico, la lucha contra las supersticiones es más bien una lucha contra el analfabetismo filosófico… al menos entre los estudiantes secundarios de colegios católicos en Argentina.









