13nov/149

Transgénicos: Más, mejor y más barato

Durante miles de años el hombre modificó su entorno. Al igual que cualquier otro ser vivo, nuestra existencia creó presiones que modificaron los animales y plantas que nos rodean. Ya sea por domesticación intencional o por influencias accidentales, los seres vivos de este planeta tienen nuestra marca en su ADN así como nuestro código genético también está influenciado por nuestro hábitat.

Sin embargo, con el tiempo fuimos aprendiendo a controlar esa influencia. Seleccionando las variedades más convenientes de plantas o animales, su evolución quedó en nuestras manos para bien o para mal. ¿Habrá habido movimientos en contra de la selección artificial en ese entonces? Me imagino agrupaciones en contra de que el hombre decidiera qué tipo de maíz plantar, alegando los inherentes peligros de la modificación genética de nuestros alimentos.

Hace algunas décadas, a nuestro armamento dedicado a la modificación genética se le agregaron técnicas que nos permiten intercambiar genes de una especie a otra. Es sólo una nueva herramienta pero, quizás como en épocas anteriores, existen grupos que se oponen a su uso.

Además de los argumentos basados en su supuesta inseguridad y daños a la salud (potenciales o reales), una de las bases del movimiento anti-transgénicos es que los productos de esta tecnología no son ventajosos. Algunos dicen que en realidad no son más productivos, o que incentivan el uso de pesticidas y prácticas dañinas. Incluso algunos argumentan que como las semillas transgénicas son más caras, al final los agricultores no ven aumento en sus ganancias.

Estas afirmaciones pueden ponerse a prueba y un meta-análisis (un estudio de estudios) recientemente publicado en PLoS ONE sintetiza la información disponible. Usando datos de 147 estudios, tanto de la literatura científica (que pasaron por el brutal proceso de revisión por pares) como la “literatura gris” (artículos de conferencias y reportes institucionales) los autores buscaron compilaron el efecto promedio de los organismos genéticamente modificados en términos de producción, uso y costo de pesticidas, costo total de la producción y ganancia para el agricultor.

El resultado es que los OGM, en promedio, dan más producción y más ganancia para los agricultores, al mismo tiempo que disminuye el uso y costo de pesticidas. Harder, better, faster, stronger.

image thumb Transgénicos: Más, mejor y más barato

Esto obviamente es un promedio y cada planta genéticamente modificada debe analizarse caso por caso. Por ejemplo, un gran grupo de organismos están modificados para producir su propio insecticida y, como pueden luchar sus propias batallas, necesitan un 40% menos de pesticida. Por otro lado, las plantas resistentes a los herbicidas (como la soja resistente al glifosato) no requieren menos pesticidas ya que no están diseñadas para eso. Sin embargo, el costo de los pesticidas es menor (un 25%). Esto puede ser que explique por qué algunos estudios no encuentran disminución del uso de pesticidas (o incluso aumento) por los transgénicos.

Es interesante que los (sustantivos) aumentos de las ganancias de los agricultores sean significativamente mayores en países en vías de desarrollo. Y, aunque parezca extraño, según los autores los estudios financiados por la industria no tienden a inflar los resultados.

Esto último es difícil de creer, pero es confirmado en cierta medida por un estudio publicado en 2011 que concluyó que la fuente de financiación no está relacionada con resultados favorables. Sin embargo, lo que sí está asociado con resutlados favorables es la afiliación de los autores con la industria, algo que este metaanálisis en particular no investigó.

De todas formas, aún considerando sólo los estudios sin conflictos de intereses, casi el 80% publicó resultados positivos.

Viendo este tipo de evidencia y dada la completa falta de estudios que demuestren daños a la salud, ¿cómo se puede negar que los transgénicos están en el futuro de la alimentación? La modificación genética está en el pasado, el presente y va a estar en el futuro, pero las técnicas han evolucionado. Podemos seleccionar genes específicos de funcionamiento conocido e insertarlo en las plantas para crear nuevas variedades. Es hora de dejar de irradiar semillas con material radiactivo para generar mutaciones a lo pavote.

Hay que cambiar la piedra filosa por el bisturí.

4nov/141

Este post va a hacer que te rasques

piojo thumb Este post va a hacer que te rasquesIlustración:  Matt Suarez Holze

Muchos de mis compañeros de trabajo creen en la homeopatía y tienen ideas muy elaboradas de cuánto hay que tomar de qué tintura y con cuánta dinamización. El otro día dos de ellos estaban charlando y la mujer (que llamaremos Graciela) dijo algo que me llamó la atención.

Ella comentó que siempre antes de tomar un remedio homeopático pone una cucharadita del remedio en un vaso de agua, “la dinamiza un poco”, agarra una cucharadita de esa dilución y repite el proceso un par de veces antes de tomarlo. Pero luego dijo, asombrada, que la hija de un conocido se pone gotitas del remedio directamente en la boca. Algo que, dice ella, “la haría pelota”. “Es increíble cómo cambia según el cuerpo de cada uno”, terminó.

Lo que es increíble es escuchar una discusión sobre la diferencia entre tomar agua directamente o tomar agua previamente diluía en agua. (Dejemos de lado que según los principios de la homeopatía la dilución extra debería potenciar el preparado haciendo que pegue aún más duro).

Pero más interesante es que yo le creo. Estoy seguro que si ella tomara el remedio homeopático sin diluir le ‘pegaría duro’, por decirlo de alguna forma. Pero no tiene nada que ver con el cuerpo de cada uno o, mejor dicho, sólo tiene que ver con una parte específica del cuerpo: la cabeza.

Así como las personas se pueden emborrachar tomando agua tónica siempre que crean que tiene vodka, no tengo la menor duda de que si Graciela tomara 10 gotitas de agua bajo la lengua creyendo que es un remedio homeopático “puro” sufriría efectos adversos.

Esto es lo que se llama “efecto nocebo”, que vendría a ser el lado oscuro del efecto placebo. Si el efecto placebo es la pluma que le daba confianza a Dumbo para poder volar, el efecto nocebo es el pelotudo que dice que las mujeres son malas en matemática, afectando su rendimiento en esta materia (y sí, tiene espada láser color roja y la cara desfigurada).

NOCEBO thumb Este post va a hacer que te rasques

El efecto nocebo está ampliamente documentado aunque, por desgracia, no tan estudiado como su contraparte del lado luminoso de la fuerza.

Por ejemplo, en ensayos clínicos los sujetos muestran más probabilidad de sufrir efectos secundarios de una medicación si el médico hace mucho hincapié en ellos. Los efectos secundarios afectan incluso a los sujetos en el grupo control que sólo reciben una píldora inocua.; hasta un 10% de los individuos en el grupo control deciden dejar el tratamiento a causa de efectos secundarios. En un ensayo un 80% del grupo control reportó sufrir insomnio, a pesar de no estar recibiendo el tratamiento.

Estúpidos sujetos experimentales, ¿no? No; esto nos pasa a todos y es menos esotérico de lo que parece. Me arriesgo a pensar que cualquiera sentiría náuseas y vómito si le dicen que un delicioso jugo de manzana que acaba de tomar era en realidad pis de elefante aún si fuera mentira (salvo a quién le guste el pis de elefante; en ese caso, las náuseas serán si se le dice que la deliciosa orina en realidad era jugo de manzana).

O sino, ¿te diste cuenta que cuando alguien habla sobre piojos, te empieza a picar la cabeza? ¿Y te diste cuenta que ahora mismo te estás rascando la cabeza?

Otro caso en el que el efecto nocebo aplica y tiene un fuerte efecto negativo sobre las personas es en el caso de la Sensitividad Química Múltiple. Las personas que sufren SQM sienten que son alérgicas a una multitud de químicos aún en muy bajas concentraciones. En algunos casos severos, las personas se desmayan con solo estar cerca una lata (hermética) que contenga un químico al que supuestamente son sensibles. Sin embargo, varios estudios encuentran que la exposición a los químicos no produce reacción alguna mientras la persona no sepa de qué químico se trate.

De la misma forma, tampoco los que sufren de Hipersensibiliad electromagnética. Personas que tienen síntomas que afectan negativamente su vida cuando creen estar expuestos a campos electromagnéticos aún muy por debajo de los límites permitidos. Sin embargo, este también es un caso de efecto nocebo ya que los estudios realizados hasta la fecha encuentran que los pacientes sólo presentan síntomas cuando creen que hay un campo electromagnético y no puede detectar la existencia de uno si no lo saben de antemano.

Pero que el origen de estas (y muchas otras) patologías esté entre las ojeras de quienes la padecen no desmerecen su sufrimiento y la necesidad de tratarlos para reducir su efecto negativo en su vida diaria. Después de todo, aunque uno no esté infestado de piojos, eso no quiere decir que quiera ir por la vida con picazón en la cabeza… ¡Dejá de rascarte!


Assefi, S., & Garry, M. (2003). Absolut(R) Memory Distortions: Alcohol Placebos Influence the Misinformation Effect Psychological Science, 14 (1), 77-80 DOI: 10.1111/1467-9280.01422

Schmader, T. (2002). Gender Identification Moderates Stereotype Threat Effects on Women's Math Performance Journal of Experimental Social Psychology, 38 (2), 194-201 DOI: 10.1006/jesp.2001.1500

Winfried Häuser, Ernil Hansen, Paul Enck (2012). Nocebo Phenomena in Medicine Dtsch Arztebl Int : 10.3238/arztebl.2012.0459

DASMUNSHI, J., RUBIN, G., & WESSELY, S. (2006). Multiple chemical sensitivities: A systematic review of provocation studies Journal of Allergy and Clinical Immunology, 118 (6), 1257-1264 DOI: 10.1016/j.jaci.2006.07.046

Röösli, M. (2008). Radiofrequency electromagnetic field exposure and non-specific symptoms of ill health: A systematic review Environmental Research, 107 (2), 277-287 DOI: 10.1016/j.envres.2008.02.003

29oct/145

En casa de psicólogo, cuchillo de palo

5 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

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La historia de la medicina es la historia del placebo. Durante miles de años los galenos de las distintas culturas no usaban los resultados debidamente analizados de experimentos científicos bien diseñados para sus recomendaciones médicas sino que se basaban en los argumentos de autoridad y las analogías con la naturaleza pero, principalmente, sus observaciones clínicas informales.

Los médicos de antaño no dudaban ni por un minuto que los enemas de humo eran un excelente tratamiento para los casos de ahogamiento; o que lo mejor para <inserte cualquier enfermedad> era una profusa sangría (y no de la que te pone en pedo). Todos estas recomendaciones médicas estaban fundadas en el antiguo arte de la observación clínica. En el diario de Gui Patin, por ejemplo, se puede leer, sobre el caso de un noble de siete años “quien cayó enfermo de una grave pleuresía por haberse sobrecalentado en el juego de pelota” que “lo sangraron trece veces, y sanó en quince días”. Ese era el fundamento de la ciencia médica de estos tiempos.

Pero tanto los desastrosos resultados y el lento avance de la medicina antes de la aplicación del método científico como los resultados de la ciencia psicológica nos demuestran que la observación de casos clínicos sólo puede servir como semillas para nuevas hipótesis, nunca como prueba. Nuestras habilidades para llegar a conclusiones correctas a partir de lo que vemos deja mucho que desear.

Uno pensaría que los psicólogos, tan al tanto de la fiabilidad de nuestras inferencias, deberían entonces ser los primeros en pedir a gritos la revolución experimental en su práctica clínica. Por desgracia, este no es el caso. Si un reciente artículo publicado en Perspectives on Psychological Science es indicativo de lo que sucede, todavía hay muchos psicólogos que se quedaron en la era de Freud y creen que pueden determinar su su tratamiento funciona con sólo ver a los pacientes.

Pero los autores detallan una taxonomía de 26 distintos sesgos y problemas metodológicos divididos en tres categorías que plagan a la observación clínica.

Mejoría ilusoria

Para empezar, somos malísimos observadores. Tenemos un “realismo ingenuo” que nos hace creer que todo es como lo vemos y nos urge a ignorar que nuestra percepción y nuestra selección de lo que percibimos está fuertemente marcada por nuestras nociones previas. Nos sentimos perfectamente justificados en opinar que “las pibas se embarazan para cobrar la Asignación Universal por Hijo” por ver lo que pasa en las villas a pesar de que no hay evidencia que indique eso.

Este tipo de error entra en la primera categoría de sesgos: creer que el paciente mejoró cuando en realidad sigue igual o empeoró. Quizás el paciente salga del diván menos estresado por meterle los cuernos a la esposa, sí, pero luego de la terapia igual se va de trampas con los amigos. En cualquier caso, una supuesta mejora en el ánimo observada por el terapeuta no siempre está relacionada con una mejora en las condiciones objetivas del paciente como bien nos ilustra el siguiente testimonio:


(A partir del minuto 4:25)

Mejorías genuinas que nada tienen que ver con la terapia.

Aún estando en lo correcto sobre lo que creemos ver, en la vida diaria somos malísimos como científicos. Por ejemplo, en vez de considerar múltiples hipótesis que expliquen algo que vemos, rápidamente elegimos cuál es nuestra teoría y el resto del mundo puede irse al tacho. Entonces surgen expresiones como “El problema de Argentina son los corruptos” o “El problema de Argentina es la duplicación de registros” (escuchado por mis propios oídos) en vez de “Quizás el problema del país sean los corruptos, quizás la duplicación de registros o quizás alguna otra alternativa; habría que investigarlo a fondo para llegar a una conclusión”.

La razón por la cual esa persona (que, repito, es real) creía que estaríamos viviendo en un nuevo jardín del Edén si tan sólo dejáramos de duplicar los registros también tiene explicación psicológica. El hombre trabaja como consultor para empresas diseñando y pensando qué registros llevar y cómo hacerlo. Esto se llama “heurística de disponibilidad” y es lo que nos empuja a creer que lo que vemos todos los días es lo más relevante para explicar cualquier situación.

Por otro lado, si las cosas nos tocan de cerca, es aún peor. Queremos creer que controlamos la situación y, pese a toda la evidencia al contrario, preferimos pensar que tenemos un mínimo de injerencia en lo sucede a nuestro al rededor. No hace falta pensarlo mucho para reconocer que elegir el número en la lotería es ridículo ya que (siempre que no haya fraude en el medio) el número que sale es completamente aleatorio. Sin embargo, no sólo sujetos experimentales prefieren elegir ellos mismos el número para apostar, sino que incluso en un grupo repleto de escépticos, más de la la mitad prefirieron eso a dejarlo al azar.

Todo esto es muy relevante para el terapeuta que quiere determinar si su terapia da resultado. Aún cuando la depresión de su paciente se mejore porque al fin consiguió trabajo, el psicólogo va a tender a creer que su tratamiento fue la causa de la mejoría. Es la explicación que tiene más a mano y la que le da más sensación de control. Cualquier otra explicación que no le de la razón será sometida a la más ardua crítica y racionalización.

Mejorías genuinas relacionadas con cualquier terapia.

Finalmente, aún cuando un paciente tenga una mejora genuina y ésta esté relacionada con lo que pasa en la terapia, no significa que sea trivial determinar qué parte de la terapia fue la responsable de la mejoría. El sólo hecho de tener a alguien con quien hablar puede ser terapéutico para una persona, sin importar si el terapeuta aplica las técnicas más rigurosamente probadas o es el más chanta de los lacanianos.

Todo esto importa porque su suma hace que cualquier opinión sobre la efectividad de un tratamiento en base únicamente a la observación clínica sea más sospechoso que billete de tres pesos. La práctica clínica simplemente no cumple las buenas condiciones para hacer este tipo de juicios. Pero eso no es malo, el diván está para aplicar las terapias, no para evaluarlas.

Sin embargo, existen muchos psicólogos que se oponen a esta idea. A pesar de que estos problemas ya se conocían en tiempos de Freud y se usaban para desacreditar sus teorías basadas fundamentalmente en las observaciones de sus pacientes, todavía quedan muchos psicólogos que siguen creyendo estar por encima de todos los sesgos mencionados. Pero esto no es más que otro sesgo más y seguramente producto de un Complejo de Edipo mal resuelto.


Lilienfeld, S., Ritschel, L., Lynn, S., Cautin, R., & Latzman, R. (2014). Why Ineffective Psychotherapies Appear to Work: A Taxonomy of Causes of Spurious Therapeutic Effectiveness Perspectives on Psychological Science, 9 (4), 355-387 DOI: 10.1177/1745691614535216

15oct/144

El elogio del éter

No es raro leer personas denigrando una teoría científica contemporánea diciendo que es “el éter del siglo XXI”. Muchas veces esta comparación se hace en relación a la materia oscura, esta misteriosa forma de materia que forma un cuarto de la energía del universo y que no sabemos qué es.

Yo creo que no sólo esto es falso en el caso de la materia oscura ya que sus propiedades son muy distintas de las del éter luminífero, sino que, peor aún, asume incorrectamente que la teoría del éter (el hipotético medio por el cual se transmitiría la luz) fue una idea ridícula de la física del siglo XIX que mejor olvidar; algo así como nuestros años de adolescencia con pelo largo y uñas pintadas de negro.

Pero así como no hay que avergonzarse por sus decisiones de estilo durante el secundario, yo sostengo que no hay que renegar el éter. Tanto el éter como las pulseras de tachas cumplieron su función y para se desechados requirieron una importante maduración del conocimiento pero para entender las razones detrás de estas nociones hay que conocer un poco sobre la tumultuosa adolescencia de la física.

La batalla de la luz

Durante varios siglos hubo un gran debate en la comunidad científica entre dos teorías rivales acerca de la naturaleza de la luz.

De un lado de la cancha estaban los que decían que la luz era una partícula. Liderados por el Newton (el famoso inglés), los campeones de la teoría corpuscular consideraban que en cada rayo de luz se escondía una infinidad de pequeñas ‘pelotitas’ que tenían características distintas según eran pelotitas azules, rojas, amarillas, etc… Esta teoría podía explicar una gran cantidad de observaciones, como la reflexión (entendible para cualquiera que haya jugado a los billares), la refracción y la división de la luz blanca en los colores del arcoíris.

Del otro lado estaba Huygens (un neerlandés no tan conocido) quien comandaba a la patota ondulatoria, quienes defendían la idea de que la luz era mejor entendida como una onda. En vez de pensarla como pequeñas bolitas cruzando el espacio, concebían a la luz eran como olas sobre el agua. Esta teoría podía explicar otros fenómenos que eran difíciles de encajar en la teoría corpuscular como la difracción y los fenómenos de interferencia. El problema de esta teoría era que, como analogía a las olas en el mar o el sonido en el aire, estas ondas lumínicas tenían que propagarse en un medio. El éter luminífero era ese hipotetizado medio; ese océano que transporta las olas lumínicas a través del espacio desde las estrellas más distantes hasta nuestros ojos.

Huygens9 thumb El elogio del éter

Créditos: Apuntes de Óptica Astronómica por Enrique Campitelli (mi viejo)

Durante el siglo XVII, los instrumentos de medición no eran lo suficientemente precisos como para medir las predicciones de la teoría ondulatoria. Y esto, sumado a que Newton era más conocido y autoritativo –y, si se me permite, bastante forro con sus adversarios intelectuales– significó que su teoría corpuscular tuvo más éxito, fue más ampliamente adoptada y el éter no fue necesario. Gol para Newton.

Pero en la ciencia ningún partido dura sólo 90 minutos. A principios del 1800 Thomas Young (otro de los gigantes del pensamiento) revitalizó la teoría ondulatoria con su experimento de la doble ranura. Este gol a favor del nerlandés, sin embargo, significó el regreso del éter luminífero. Durante todo el siglo XIX la teoría ondulatoria se fue refinando más y más hasta que su formalización matemática en las ecuaciones de Maxwell en los ‘60 (del 1800) significaron un golazo de media cancha para el equipo ondulatorio.

Como consecuencia de esta brutal paliza propiciada por la teoría ondulatoria, el éter luminífero fue aceptado como un hecho. Ante la aceptación general de que la luz era una onda, no había otra conclusión posible que postular que esa onda debía propagarse a través de algo. Ese algo tenía que estar en todo el universo ya que de otra forma no podríamos ver estrellas a años luz de distancia. Lejos de ser un invento ridículo o un capricho de físicos ociosos, el éter era un elemento necesario de una teoría respetada e increíblemente exitosa.

Aún así, para esta época, estaba claro que el éter estaba en problemas. Sus propiedades resultaban cada vez más implausibles: tenía que ser extremadamente rígido para trasmitir la onda lumínica, pero a la vez debía fluir libremente en el espacio; además tenía que ser perfectamente transparente, y carecer de viscosidad para no influir en la órbita de los planetas. No sólo eso, sino que el las propias ecuaciones de Maxwell, gran éxito de la teoría ondulatoria, eran en cierta forma contrarias a la existencia del éter por demostrar que la velocidad de la luz era constante; algo que no sucede con otro tipo de ondas, como el sonido o las olas del mar cuya velocidad cambia si nos movemos con respecto al medio.

En este punto parecería que la caricatura del éter como una etapa olvidable de la adolescencia de la física es correcta, pero yo no creo que así sea. Simplemente la ciencia estaba siguiendo su curso, encontrando más y más agujeros en una teoría que en principio parecía necesaria; una crisis al estilo de Kuhn. Es muy fácil juzgar a los defensores del éter sabiendo cómo terminó la historia, pero yo desafío a cualquiera a nacer en el siglo XIX e inventar la noción de que una onda se puede desplazar en el vacío. La idea de que toda onda necesita un medio es razonable y no podemos culpar a los grandes científicos del pasado por no darse cuenta de que la luz era una excepción.

Y para demostrar que sabían lo que hacían, los físicos ya estaba remangados e inmersos en la difícil tarea de medir los efectos del éter. Uno pensaría que medir algo que está en todas partes tendría que ser una papa, pero uno tras otro los distintos e ingeniosos intentos para detectar esta escurridiza substancia fallaron miserablemente.

eterqepd thumb El elogio del éterEn 1887, Michelson y Morley famosamente fallan en detectar al éter y, aunque el debate continuó por varios años, en general se considera que este experimento fue el que puso el anteúltimo clavo en el ataúd del famoso éter luminífero. El clavo final, el entierro y el velatorio fueron responsabilidad respectivamente de las transformaciones de Lorenz, que ofrecieron una explicación a los resultados negativos de Michelson que mantenía la existencia del éter, la relatividad especial, que generó la misma explicación que Lorenz sin necesidad del éter, y, finalmente, la Navaja de Occam, que dijo que si no hacía falta postular un ente para explicar lo que observamos, entonces no tenemos por qué creer en su existencia.

Pero si bien este es el final del camino para el éter luminífero, la épica batalla entre ondas y partículas no termina acá. A pesar de que el éter estuviera en problemas y eventualmente sufriera una muerte agonizante, la teoría ondulatoria de la luz siguió en vigencia durante todo el siglo XIX.

También en 1887 se descubre el efecto fotoeléctrico, sólo explicable desde la teoría corpuscular, y la pelota se acercó peligrosamente al arco de Huygens. Luego, ni bien comenzado el siglo XX, luego de que sus profesores le dijeran que en la física “lo esencial ya está todo descubierto”, Max Planck rompe todo y redescubrió la esencia de la física al fundar la física cuántica. Entre otras cosas, esto significó que la luz se dividía en “cuantos” de energía sospechosamente similares a los corpúsculos de Newton. Esa rápida sucesión de tanto para la teoría corpuscular dejó la cancha en un estado de honesta confusión.

Para los años 20, la teoría corpuscular parecía haber agarrado un segundo aire. Aparecían más y más fenómenos que la teoría ondulatoria no podía explicar. Al efecto fotoeléctrico se le sumaba la radiación de cuerpo negro, el efecto Compton, la producción de luz por colisión de partículas, la absorción y emisión de luz de los átomos y una larga lista que, con buena razón, ponían nervioso al espíritu de Huygens.

Sin embargo, en 1924 aparece en la cancha un jugador que pateaba para los dos lados. Luis de Broglie decide irse por la suya y postular que la luz es una onda y la luz es una partícula; es una “ondícula”. Todos esos siglos de confusión se debieron a que el universo es más complejo de lo que pensamos.

La luz, entonces, se comporta como partícula bajo ciertas condiciones y como ondas en otras. Eventualmente la física cuántica determinó que esta dualidad onda-partícula vale también para toda la materia y energía del universo. Marche premio Nobel para de Broglie y declárese empate. Archívese.

Más respeto que soy tu éter.

Quien se ría del éter por sus propiedades aparentemente mágicas y antiintuitivas, ¿qué tiene para decir de la física actual que permite meter un coche en un garage más chico que el mismo? ¿O que hace que el tiempo pase más lento si nos movemos rápido? ¿Realmente es más loco pensar en un éter luminífero que permea todo el cosmos que pensar que un electrón puede interactuar con sigo mismo y estar en dos lugares al mismo tiempo?

Es más, el campo de Higgs no es tan distinto a un éter con la única diferencia que el primero fue confirmado con el descubrimiento del Bosón de Higgs en 2012.

El éter, en mi humilde opinión, no fue un capítulo olvidable de la historia de la ciencia ni mucho menos un fracaso de la física. Fue un elemento que cumplió su función mientras las observaciones eran compatibles con su existencia y que para ser desechado necesitó nada menos que una reformulación total de nuestra idea del espacio y el tiempo protagonizada por la teoría de la relatividad.

29sep/140

El CEA presenta: Jornadas de Ciencia y Pensamiento Crítico

CEA Facebook thumb El CEA presenta: Jornadas de Ciencia y Pensamiento Crítico El Círculo Escéptico Argentino tiene el agrado de invitar a la comunidad a las Jornadas de Ciencia y Pensamiento Crítico a realizarse los días 4 y 11 de octubre de 2014 de 17 a 19hs en la sala Augusto Raúl Cortazar.

El primer día, la Magister María José Guzmán va a mostrar que no sólo vivimos en uno de muchos planetas en uno de muchos sistemas solares en una de muchas galaxias, sino que además no sabemos qué es el 75% de la energía del universo.

La segunda charla estará centrada en el debate al rededor de los Organismos Genéticamente Modificados. Juan Pablo Luppi explicará el detrás de escena de cómo se crean los transgénicos y Federico Espinosa, estudiante de Biotecnología, analizará mitos y verdades que hay sobre los mismos.

El evento en Facebook para el primer encuentro está en este link: https://www.facebook.com/events/302356709956760

¡Los esperamos!

27ago/14Off

Tres mitos sobre Monsanto.

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Yo no soy de esos que disfrutan defendiendo el nombre y honra de empresas multinacionales. No confío en las farmacéuticas, detesto a las empresas de agua embotellada (con saña), miro de reojo a las petroleras y además, me irrita de sobremanera la venta de suplementos vitamínicos y su gran negocio. Pero si hay algo que me irrita más que eso es cuando los críticos a una empresa hacen afirmaciones falsas ya que es doblemente perjudicial: por un lado se agrega desinformación en el mundo y por el otro, se pierde la oportunidad de una crítica honesta.

Monsanto, el gigante agroindustrial productor del tan querido glifosato (aunque la patente ya venció y es vendido por múltiples compañías) es protagonista de muchos de esos mitos y este artículo es para refutar algunos de ellos.

1. Monsanto no causó suicidios masivos en India.

La leyenda cuenta que los agricultores en India vivían idílicamente hasta que el malvado Monsanto llegó y les vendió el algodón BT, una variedad de algodón genéticamente modificado para producir pesticida naturales. Pero como las semillas de Monsanto cuestan el doble que las tradicionales y no pueden usarse para replantar (por la ley de patentes), los agricultores se van a la quiebra y se suicidan en masa por el deshonor.

Esta vil historia, sin embargo, es completamente falsa. Si bien es cierto que el BT es más caro, éste requiere menos pesticidas y, por lo tanto, a la larga cuesta menos. El rotundo éxito comercial del producto es evidencia de que los agricultores lo consideran valioso así como el importante salto en la producción de algodón por hectárea cultivada luego de su introducción en 2001.

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Producción de algodón (toneladas por hectárea) en India. Se observa el importante salto luego de la introducción del algodón BT.

Es difícil pensar que si este algodón llevara a la quiebra a la mayoría de los que lo usan haya sido tan ampliamente adoptado; Monsanto debería haberse quedado sin clientes hace rato. De todas formas hay que tener en cuenta que el algodón BT no es una panacea y que no todas las granjas se beneficiaron de igual manera. Hubo problemas de información, por ejemplo, que llevaron a muchos agricultores a rociar cantidades innecesarias de insecticidas en las variedades resistentes, lo cual pudo haber negado gran parte de los posibles beneficios.

Pero más aún, el fenómeno de suicidios entre agricultores en el país asiático existe desde mucho antes de la venta de esta variedad de algodón y su tasa no se vio afectada luego de la introducción del algodón BT a pesar de que la tasa de suicidio total lamentablemente sí viene aumentando.

fjds a 492863 o f0005g thumb1 Tres mitos sobre Monsanto.

Suicidios de agricultores en India (línea negra oscura) y miles de hectáreas cultivadas con algodón BT (línea clara con triángulos).

Esto no significa que el algodón BT no haya estado involucrado en el suicidio de algún conjunto de suicidios de agricultores, sino que, en principio, no lo es en mayor medida que el algodón común.

Para un análisis detallado: BT Cotton and Farmer Suicides in India: An Evidence-based Assessment

2. Monsanto no hace juicios contra agricultores cuyos campos fueron contaminados con sus semillas.

Antes comenté que los agricultores indios no pueden resembrar las semillas que compran a Monsanto. Esto es porque éstas tienen genes patentados y cuando las compran tienen que firmar un contrato en el que acuerdan que no van a resembrarlas. El rol de las patentes en la biotecnología (y en los inventos en general) es más que cuestionable, pero esa cuestión va más allá de este humilde artículo.

Pero, ¿qué pasa si las semillas patentadas de un campo son transportadas por el viento y accidentalmente germinan en el terreno de un vecino que no le compró a Monsanto? Si le creemos a los activistas anti-transgénicos, esta malvada empresa va a caer con un ejército de abogados y lo va a llenar de juicios sólo por un accidente. Sin embargo, la idea de que Monsanto levante demandas contra agricultores que sufrieron contaminación accidental de sus semillas es falsa.

andrea geller car lawsuit chicago association of realtors ginger downs don battaglia battaglia law bob floss 300x195 Tres mitos sobre Monsanto.En la página del gigante agroindustrial se puede leer que “nunca fue ni nunca será política de Monsanto ejercer sus derechos de patente cuando se encuentren pequeñas cantidades de nuestras semillas patentadas como resultado de medios inadvertidos”. Obviamente, creerle a una multinacional a prima facie sería pecar de inocente, pero por suerte en 2011 una organización que nuclea a productores orgánicos (la Organic Seed Growers and Trade Association - OSGATA) inició una demanda contra Monsanto haciendo estas mismas acusaciones.

En la demanda, representando un gran conjunto de productores tanto orgánicos como no orgánicos que no tenían intención de usar semillas patentadas de Monsanto, la OSGATA exigía que la multinacional firmara una declaración cediendo el derecho a demandarlos por violación de patente. El juez desestimó la demanda y su declaración, que puede leerse libremente en internet, claramente (o con tanta claridad como lo permite un documento legal) reconoce que OSGATA no pudo mostrar ni un solo ejemplo en el cual Monsanto haya demandado a un agricultor por contaminación accidental.

Y a pesar de que los demandantes afirmaron que Monsanto realiza amenazas de litigación en ese sentido, ninguno de los agricultores había sido víctima de intimidación ni se pudo demostrar que esto haya pasado.

Todos los ejemplos de juicios iniciados por Monsanto (sólo 144 iniciados y poco más de una decena llevados a término en un período de 13 años) eran casos en los que se violó la ley de propiedad intelectual de forma intencional. Por ejemplo, en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense demandado por Monsanto en 2001 y cuya sentencia también es de libre acceso, el demandado había sufrido contaminación accidental con canola resistente al glifosato y luego intencionalmente seleccionó las plantas resistentes (rociándolas con Roundup y usando las que sobrevivían) para resembrar usando sus semillas. Esto es una clara violación de la patente a sabiendas.

Lo que debería haber hecho Schmeiser es lo que testificaron dos agricultores en el juicio: avisar a Monsanto para que remueva las plantas sin costo alguno.

Otro caso interesante es el de Moe Parr, un estadounidense que se dedica a limpiar semillas para resembrar y que tenía la política de incentivar a los agricultores para que resiembren semillas patentadas y engañarlos diciéndoles que era legal. De hecho, como evidencia la sentencia del caso, sus facturas tenían una nota que afirmaba que reusar semillas patentadas era legal y varios agricultores declararon que Parr los convenció de que era seguro hacerlo.

Lejos de ser casos de violación accidental de la ley de patente, se trató de casos donde había clara intencionalidad y, como dije, en juicio contra Monsanto, los agricultores orgánicos no pudieron presentar ni un solo caso en el cual la multinacional haya demandado por contaminación accidental.

3. Monsanto no vende semillas “terminator”.

Considerando lo extendido que está el mito anterior, es sorprendente que los mismos anti-transgénicos que demonizan a Monsanto por el problema de la contaminación accidental estén en contra de la existencia de semillas que lo evitan.

La idea de las semillas “terminator” es que germinan en plantas estériles que no pueden usarse para reproducirse. Esto, para mí, sería una excelente forma de aplacar cualquier miedo de que haya contaminación de genes transgénicos en el ambiente. No sólo sería una forma de evitar potenciales problemas ecológicos sino que ¡justamente impediría los falsos problemas del mito anterior! Ningún agricultor tendría que temer una violación accidental de la ley de patentes porque ninguna semilla transgénica que contamine su campo podría germinar.

gmo Tres mitos sobre Monsanto.Sin embargo, los movimientos anti-transgénicos suelen acusar a Monsanto de usar esta tecnología para controlar el mercado de las semillas y que nadie pueda sembrar sin comprarles a ellos. Pero a pesar de las acusaciones, la realidad es que Monsanto no vende ni planea vender este tipo de semillas. Seguramente por una cuestión de publicidad más que otra cosa, en 1999 hizo ese compromiso. Nadie puede comprarle semillas estériles ni aunque lo desee.

Entonces, ¿salvador de la humanidad o villano de caricatura?

Los mitos en torno a Monsanto y la tecnología de los Organismos Genéticamente Modificados los hace quedar como una empresa que tiene la mano derecha del propio Satanás a su disposición. Una organización dirigida por psicópatas despiadados que se acarician su bigote a lo Dalí mientras observan cómo el mundo es destruido bajo sus comandos.

Pero esta idea es tan ridícula y sin fundamento como pensar que es una inmaculada empresa que está revolucionando la agricultura para acabar con el hambre mundial y cuyos altos mandos son almas desinteresadas que hacen todo por el bien de la humanidad.

Como siempre, la realidad es más compleja. Como toda empresa, el interés de Monsanto está en sus propias ganancias y por eso usa (y seguramente abusa) de la ley de patentes, va a tender a no publicar estudios con resultados negativos para sus productos (igual que las farmacéuticas) y, en general, va a tratar de usar las reglas del juego en ventaja propia. Eso en muchos casos va estar lejos de ser óptimo, pero no significa que Monsanto sea peor que cualquier otra empresa.

Por ejemplo, no es peor que la maquinaria detrás de la agricultura orgánica, que hace lo posible por maximizar la exposición de los estudios que encuentran mejoras nutricionales de sus productos pero ignoran los que no encuentran diferencias significativas con la agricultura tradicional. Es toda una batalla de industrias y en este caso los movimientos anti-transgénicos quieren mostrarse como opuestos a las grandes multinacionales pero en realidad se están oponiendo a unas en favor de otras.

20ago/14Off

Viva el flúor

TapWater feature

Los alarmistas parecen dedicar su tiempo a descubrir –o inventar– cada vez más propiedades insospechadas en los productos que usamos frecuentemente, como si quisieran añadirle algo de peligro a sus presumiblemente cómodas existencias. La lista es larga, y va desde la sal de mesa y el shampoo, hasta el bicarbonato y el vinagre. Desde hace mucho tiempo, hay que añadir el flúor a sus nuevas alertas, ya sea en su variante implicada en la fluoración del agua, o en los dentífricos.

El flúor hace furor

Desde hace más de setenta años se conoce la relación entre el consumo de flúor en forma de fluoruro y la prevención de las caries. Debido a este conocimiento, en los años 1940 en EE.UU. se comenzaron a implementar programas de fluoración del agua potable. Esto significa mantener el agua con una concentración de flúor de entre 0,5 y 1,0 mg/L (lo que implica tanto agregar como quitar flúor) para reducir los problemas de caries en la población afectada.

La caries dental es un serio problema para la salud mundial. Además de los problemas físicos, la desfiguración producida por la pérdida de piezas dentales puede afectar al individuo también en su vida social. El flúor, ya sea añadido a la sal, la leche, el agua o las pastas dentales, es seguro y eficaz en la prevención de caries.  Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades:

Usado apropiadamente, el flúor es seguro y efectivo en la prevención y control de la caries dental, y contribuyó profundamente a mejorar la salud bucal de las personas de Estados Unidos y otros países. (…) La fluoración del agua debería extenderse a otras comunidades, y las pastas dentales con flúor deberían usarse ampliamente.

La fluoración del agua se considera una medida efectiva, accesible, segura e igualitaria, que permite proteger también a los sectores de menor acceso a la información o poder adquisitivo, además de significar un ahorro para los estados que la implementan.

Y la evidencia es abrumadora. Una revisión sistemática de la literatura, publicada en 2008, concluye que

La fluoración del agua potable sigue siendo la medida más efectiva y socialmente equitativa de lograr una amplia exposición al efecto preventivo del flúor respecto de la caries dental.

No sólo la prevalencia de caries disminuye en donde se implementan los programas de fluoración (el efecto se sostiene también cuando se tienen en cuenta grupos control), sino que en las ciudades donde se dejó de fluorar el agua, las caries aumentan. Esto no significa que no pueda haber una reducción de caries en una comunidad en ausencia de fluoración.

La fluoración beneficia desproporcionalmente a los sectores de más bajos recursos:

La fluoración del agua puede no sólo llevar a una menor incidencia de caries dental, sino que también reduce el efecto de las diferencias en status socioeconómico en cuanto a salud dental.

Y además de ser efectiva, segura y equitativa, la fluoración es una de las medidas de salud pública con mejor relación costo beneficio:

Los resultados muestran que la fluoración del agua implica un ahorro sustancial (1 dólar invertido en la fluoración del agua ahorra entre 71 y 82 dólares de asistencia médica, en Quebec). Los encargados de decidir en materia de Salud Pública pueden desarrollar argumentos de base económica para apoyar la fluoración, cuya eficacia y seguridad ha sido demostrada y reconocida.

De todas formas, como toda intervención, la fluoración no está libre de efectos secundarios. El exceso de flúor en los dientes puede causar fluorosis, que se presenta desde líneas blancas en el esmalte del diente en los casos más leves, hasta manchas marrones en los casos más severos. Estos efectos secundarios deben tenerse en cuenta y por eso se recomienda “el monitoreo regular de caries y fluorosis” como una parte esencial de estos programas. Se habla de efectos secundarios a la salud de los huesos, pero los estudios todavía no son concluyentes y de eso se puede inferir que si el efecto existe, es muy pequeño.

MildFluorosis02 24 09 thumb Viva el flúor

Caso leve de fluorosis

Sembrando el pánico

Como toda nueva técnica, la fluoración no podía no tener detractores. Ya en 1950 se propuso que la fluoración del agua era un “complot comunista” (en el famoso film de S. Kubrick, Dr. Strangelove [1964], se retomaba en tono paródico esta teoría conspirativa, según la cual los comunistas buscaban debilitar a los estadounidenses contaminando sus “preciosos fluidos corporales”). Desde entonces el flúor añadido al agua reaparece cada tanto en blogs como un “depresor del CI” (Coeficiente Intelectual), un “calcificador de la glándula pineal”, un “medio de asesinato masivo” o, como casi todas las cosas del universo, un temible “agente cancerígeno”. Las escasas bases de esto son libros de dentistas disidentes, videos que muestran los efectos del flúor puro y la interpretación libre de estudios científicos (o noticias o rumores sobre los mismos).

Un ejemplo de este tipo de “interpretación libre” es el caso de un estudio publicado en Enviromental Health Perspectives en 2012 que realiza un meta-análisis de estudios sobre la exposición al flúor en China. El estudio encontró una reducción en el Coeficiente Intelectual en poblaciones expuestas a concentraciones de flúor mucho más altas que las usadas en los programas de fluoración y relacionadas, en general, a accidentes industriales, en comparación con poblaciones expuestas a concentraciones dentro del rango recomendado.

A pesar de que los resultados nada dicen sobre los programas de fluoración, y que los propios autores emitieron un comunicado diciendo que éstos “no nos permiten sacar ninguna conclusión sobre los posibles riesgos de la fluoración del agua típica en EE.UU.”, los movimientos anti-fluoración lo utilizaron (y continúan utilizando) para justificar su incitación al miedo. Muchos argumentan que el flúor en el agua es una conspiración para tener una población más tonta y manipulable.

Para más tranquilidad, un estudio prospectivo en Nueva Zelanda no encontró relación alguna entre la ingesta de flúor en niveles recomendados y la disminución del coeficiente intelectual.

De todas formas, donde hay miedo, hay un negocio, y algunas empresas ya comienzan a comercializar pastas dentales sin flúor, cuya eficacia dista de estar comprobada. Algunas comunidades de Europa dejaron de añadir flúor al agua. En general se trata de comunidades con un alto nivel de calidad de vida o donde existen otros programas para incentivar el consumo de flúor como la suplementación en la leche o la sal. O comunidades que cosecharon las semillas del miedo y la desinformación plantadas por los grupos anti-fluoración de la misma forma que muchas comunidades caen en la prohibición de los transgénicos.

También existen objeciones de corte liberal que apelan al derecho del ciudadano a elegir si quiere comer con sus propios dientes o no. Pero ésos son argumentos de tipo ideológico y no científico. Después de todo, todos tienen el soberano derecho de ser estúpidos y poner en peligro su salud y la de los demás por falta de información.

La fluoración del agua es segura, efectiva, y beneficia a los sectores con menor acceso a la salud y la información. Es una de las medidas de salud pública más exitosas del siglo pasado En conclusión: Viva el flúor.

10ago/14Off

Brian Dunning, escéptico condenado por fraude

1 Comentario    

Publicado por:Elio Campitelli.

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dunning large color thumb Brian Dunning, escéptico condenado por fraude

Brian Dunning, de Skeptoid.com

(o por qué nunca más voy a escuchar Skeptoid)

Hay muchas definiciones de lo que es el escepticismo, cada una de ellas haciendo hincapié en alguna de sus múltiples facetas, pero una de las que más me gusta dice que el escepticismo es una mezcla de divulgación científica y de defensa al consumidor. La primera parte refiere a la búsqueda de la verdad y la integridad intelectual mientras que la segunda, a la integridad moral.

Un escéptico, además de usar argumentos válidos y buena evidencia, tiene que ser honesto moralmente. Por supuesto que eso no significa ser un ángel divino, donar todo su dinero a caridad y trabajar todos los días en centros comunitarios; sólo significa ser una buena persona y, en particular, no engañar a las personas activamente. No se puede hablar de escudar a las personas de los fraudes y charlatanes que los rodean si uno es uno de ellos.

Quizás para muchos este artículo les resulte tan incomprensible como cuando a mí me hablan de lo que hizo tal actor que no conozco, pero dentro del nicho de la comunidad escéptica, es importante.

Brian Dunning es un divulgador y escéptico que tiene un blog y podcast llamado Skeptoid donde todas las semanas analiza críticamente creencias populares, afirmaciones de salud poco confiables y demás temas relacionados con la defensa de los intereses de los consumidores. Su programa es muy conocido y bastante popular y yo lo escucho hace años. Sin embargo, no lo voy a volver a hacer.

Más allá de que muchas veces sus afirmaciones no eran del todo confiables (como un infame episodio sobre el DDT) no voy a escucharlo más porque Brian Dunning es un fraude. Y no lo digo yo, sino que lo dice una corte estadounidense.

Dunning fue sentenciado a 15 meses de prisión por robar cientos de miles de dólares (cómo mínimo) al abusar del programa de afiliados de eBay. Si sos dueño de un sitio web, podés poner un banner con un link a eBay y ellos te pagan una comisión por cada compra realizada luego de esa visita. Lo que Dunning hizo fue desarrollar unas herramientas para WordPress y MySpace que cualquiera podía instalar pero que tenían código malicioso que esencialmente guardaba una cookie en el explorador de los visitantes que engañaba a eBay haciéndole creer que todas las visitas realizadas por esa máquina habían sido dirigidas por su su banner.

Esto es a todas luces un fraude y va en contra de los términos del contrato con eBay. Dunning estaba cobrando comisiones por ventas que él no había ayudado a concretar. No sólo eso, sino que al insertar su cookie maliciosa, potencialmente podía quitarle la comisión a dueños de sitios web que estuvieran en el programa de afiliados.

A pesar de que en un comunicado, Dunning afirma haber trabajado “abiertamente” con el personal de eBay para llegar a “interpretaciones” de los términos y condiciones que lo permitían, está claro que él sabía perfectamente que era un fraude ya que el código tenía algoritmos específicamente pensados para evadir la detección por parte del equipo antifraude de eBay. Además, aparentemente un empleado de la compañía que se encarga del programa de afiliado se llevó un pequeño "diezmo" (coima) por hacer la vista gorda. Un análisis más minucioso puede encontrarse en Skepchick y en Ars Technica.

En total, Dunning admite haber recibido personalmente más de un millón de dólares y su empresa familiar recibió un total de 5,3 millones de dólares brutos; aunque aparentemente la sentencia sólo es por unos 400.000 dólares. Mientras tanto, su podcasts pedía donaciones para mantenerse a flote.

Un mayor estándar moral

Ante estos hechos hay dos cosas reacciones posibles. Uno puede tomar la ruta tribal, considerar que Dunning es “uno de nosotros” y apoyarlo contra las acusaciones, tratando de defender lo indefendible; o puede tomar la ruta de la integridad moral y tirarlo debajo del tren. Espero, por el bien de la comunidad escéptica, que la reacción predominante sea esta última.

Sí, es cierto que el daño directo no es tan grande (5 millones no es nada para una empresa que gana más de 10 mil millones por año), pero eso no lo hace menos reprochable así como el bajo daño directo de la homeopatía no hace a práctica menos pseudocientífica. Sí, es cierto que nada de esto significa que sus investigaciones sean falsas, pero como dije antes, no se puede acusar a los chantas con una mano mientras se roba con la otra.

Si el movimiento escéptico quiere mostrar que es capaz de superar sus sesgos y tratar a todos los charlatanes con la misma vara, entonces no tiene que callarse y debe poner el grito en el cielo. Esto es una vergüenza y no se puede aceptar que un fraude como él sea aceptado como divulgador y defensor del pensamiento crítico. Tenemos que juzgar a las personas a las que respetamos con un estándar moral más alto que a los demás.

Siguiendo el tema de twitter, es intersante ver lo que la gente va  encontrando en episodios pasados. Irónicamente, en diciembre de 2006, por ejemplo, Dunning hizo un episodio en el que comenta el uso de cookies para programas de afiliados y trata de desestimar los temores por su uso. El mismo año, y lo que en retrospectiva es un claro indicio de su dudosa moralidad, Dunning afirma que no tendría problema en vender y promover pseudociencias.

Por su parte, si Dunning tiene un mínimo de aprecio por el movimiento escéptico, debe dar un paso al costado y retirarse por completo del ojo público. Sin embargo, en su comunicado afirma que su programa va a continuar con episodios ya grabados y locutores invitados, y que planea seguir produciéndolos luego de salir de prisión, algo que me parece muy contraproducente.

22may/14Off

Sarampión contra la leucemia

A veces el teléfono descompuesto de la internet y los medios es sorprendente. Es capaz de convertir en noticia cualquier cosa y de distorsionar todo hasta que no se puede reconocer el hecho original como bien ilustra este comic de SMBC.

El día de hoy, se trata de una muy buenísima noticia que los medios reportaron horriblemente. La Clínica Mayo (una organización de práctica e investigación médica con sede en Rochester, Minnesota, EE.UU.) realizó un pequeño estudio preliminar en el que se usó un virus modificado para atacar el mieloma (un tipo de cáncer de la médula ósea) de cuatro personas, una de las cuales mostró una remisión total.

Sin embargo, hace unas horas una persona comentaba que en su círculo de amigos estaban hablando de una “vacuna contra la leucemia”.

sarampion leucemia thumb Sarampión contra la leucemia

El estudio es interesante y es una demostración de una metodología prometedora contra el cáncer llamada viroterapia, que consiste en utilizar virus oncolíticos que atacan preferencialmente las células cancerosas y destruyen el tumor. Se trata de un éxito de la ingeniería genética ya que se requieren un enorme conocimiento de la enfermedad a nivel molecular y de técnicas para modificar los virus.

Lo que se utilizó en este caso es una versión modificada del virus del sarampión a la que le gusta atacar células que expresan ciertas proteínas en su membrana. La gracia es que las células cancerosas del mieloma, por casualidad, expresan mucho de esta proteína, haciéndolas particularmente susceptibles al ataque de esta versión del sarampión.

Al recibir una inyección con altas dosis de este virus, éste se expande atacando particularmente a las células cancerosas y haciendo su trabajo de virus: reproducirse. Al morir, cada célula cancerosa dispersa una gran cantidad de nuevos virus que hacen lo suyo en las proximidades del tumor, destruyendo aún más células.

Me imagino que la idea “vacuna contra la leucemia” viene de que algunos medios reportaban erróneamente que el tratamiento consistía en altas dosis de la vacuna contra el sarampión, y el teléfono descompuesto hizo el resto. Para ponerlo en claro: no, lamentablemente la vacuna contra el sarampión no te va a curar el cáncer.

Hay que ser cautos

Siempre que la prensa nos muestra un poco de la investigación clínica hay que tener cuidado ya que se tiende a sensacionalizar cada nuevo estudio sin tener en cuenta el contexto. La frustrante realidad es que muchísimos tratamientos que en un principio parecen prometedores no cumplen con las expectativas. Existen muchos virus oncolíticos que al final no dieron resultados y este podría llegar a ser uno. Este es sólo un ¡emocionante! estudio preliminar.

Una de las desventajas de este tipo de terapias es que su efectividad se anula si el sujeto ya tiene inmunidad contra el virus en cuestión. En el caso del sarampión, se necesita que el paciente nunca lo haya tenido, no se haya vacunado o que la propia enfermedad haya destruido su sistema inmune. Cada tipo de cáncer sólo sería afectado por un virus determinado (en este caso se eligió el sarampión porque le gusta atacar la médula ósea) y se tendría que desarrollar un tratamiento para cada uno.

Como con todas las “curas para el cáncer”, no hay milagro. Sólo es el incansable trabajo de científicos y médicos que paso a pasito logran mejores y mejores tratamientos.

13may/14Off

¿Qué piensan los que no se vacunan?

flu-vaccine

Últimamente en los medios se habló mucho de las vacunas. Específicamente, de familias que deciden no vacunar a sus hijos. En su mayoría, se presentaba sus perspectivas contrastadas con la de algún médico pero, como es costumbre, poco se profundizaba sobre los riesgos de estas prácticas.

Cómo funcionan las vacunas

Antes de entrar en el tema, hay que entender al menos mínimamente cómo funcionan las vacunas, y para eso también hay que saber un poco sobre el sistema inmune. Nuestro cuerpo tiene dos formas de defensas básicas ante el ataque de virus y bacterias. La primera barrera es el sistema inmune innato, que es un conjunto de órganos y células que responden más o menos igual a cualquier germen patógeno. La piel, por ejemplo, es parte de este sistema, dificultando físicamente la entrada de organismos potencialmente dañinos. Algo similar pasa con los pelos de la nariz y las orejas, y los mocos. Pero no es ese sistema el blanco de las vacunas.

Existe un segundo sistema inmune, denominado “adaptativo” que tiene formas específicas de defendernos de distintos patógenos. Es una compleja y fascinante red de células específicas que se coordinan mediante mensajes químicos y fabrican sus propias armas cada vez más efectivas a medida que aprende más en cada infección. El sistema adaptativo aprende y recuerda. Una vez que el cuerpo es atacado por un microorganismo en particular, el cuerpo queda preparado para defenderse en el futuro y en muchos casos puede hacerlo incluso antes de que aparezca cualquier síntoma.

La función de la vacuna es despertar al sistema inmune adaptativo para que desarrolle un ataque contra un determinado microorganismo. De esta forma, éste aprende cómo responder rápidamente ante una infección real, haciéndolo con mucha más rapidez y así evitando las complicaciones graves que pueden producir ciertos microorganismos muy patógenos. En vez de tener que esperar a que de casualidad nos encontremos con un virus o bacteria en particular y en vez de tener que sufrir el proceso de la enfermedad y enfrentar los potenciales peligros, podemos preparar a nuestro organismo de manera controlada y con un riesgo mínimo.

Esto se logra de varias formas dependiendo de la vacuna. Muchas consisten en microorganismos muertos o “desactivados” que no presentan ninguna amenaza real pero ante los cuales el sistema inmune reacciona. Otras usan una variante del patógeno que no es tan virulenta, por lo que los síntomas son menores o casi nulos.

La idea es siempre la misma. Que el sistema inmune adaptativo aprenda a combatir los gérmenes que nos rodean sin tener que sufrir las complicaciones de una infección.

Como todo en la vida, las vacunas no son perfectas. No son 100% efectivas ni son 100% seguras. Tienen efectos secundarios y no todos los que son vacunados generan inmunidad. Es importante informarse tanto sobre los (pequeños) riesgos de las vacunas como los (grandes) riesgos de contraer las enfermedades que previenen.

Tampoco todas las vacunas son igual de efectivas. Un caso particular es la vacuna contra la gripe que por diversas causas tiene una efectividad más que mejorable. A todo esto, el médico Lisandro Carnielli comenta que "sin lugar a dudas los beneficios de las vacunas exceden enormemente los potenciales riesgos de la aplicación y los aun más peligrosos riesgos de su no aplicación".

La vacuna solidaria

inmunidad de grupo thumb ¿Qué piensan los que no se vacunan?Carnielli también advierte que no todos se pueden vacunar. "Hay personas que por sus patologías (inmunodepresiones) o condiciones (embarazadas) tienen una prohibición de vacunarse. Quienes sí nos podemos vacunar estamos protegiendo a esas personas en desventaja al limitar la posibilidad de contacto con esas enfermedades."

Al estar rodeado de personas vacunadas, disminuye la probabilidad de que un individuo entre en contacto con alguien que la pueda contagiar. Cuando aproximadamente el 95% de una población está vacunada, la enfermedad ya no puede moverse por la misma. Esto se denomina "efecto rebaño".

De hecho, es más riesgoso vivir en una zona con poca gente vacunada aún estando vacunado que no vacunarse pero vivir rodeado de personas inmunizadas. El médico Ezequiel Arrieta, quien en su práctica muchas veces ha tenido que tratar con padres que no vacunaban a sus hijos, se lamenta de que “muchos evalúan las vacunas de acuerdo a lo que les sucede personalmente y no para lo que fueron diseñadas, que es la protección de la comunidad".

Hay que pensar a las vacunas no tanto como un tratamiento individual sino como una medida de salud pública. “Se necesita que un cierto porcentaje de la población esté vacunada para que el tratamiento tenga efecto. Cuando esos valores disminuyen, la efectividad de la vacunación corre riesgo de fracasar”, advierte.

Las vacunas salvan vidas no sólo de los que se vacunan sino de los que los rodean. Son una de las intervenciones médicas más efectivas y lo mejor de todo es que son totalmente preventivas. Es una muestra del poder de la ciencia médica no sólo para tratar síntomas o curar enfermedades sino para directamente no tenerlas.

Lo único que debemos hacer para comprobar su eficacia y éxito, es analizar las estadísticas de muertes infantiles por enfermedades infecciosas que eran comunes hace unos 80 años (difteria, rubeola, sarampión, poliomielitis, entre otras) y compararlas con las muertes que ocurren ahora por esas enfermedades. La diferencia es abismal. No sirve sólo analizar sólo los casos de reacciones adversas producidas por la vacunación, las cuales son efectos intrínsecos que se presentan en un porcentaje conocido sino que hay que tener en cuenta la relación costo/beneficio (recordemos que su finalidad es el producir un beneficio a la comunidad y no al individuo).

flu vaccine ¿Qué piensan los que no se vacunan?La moda de no vacunar

A pesar de toda la evidencia y ciencia básica que avala la efectividad y seguridad de las vacunas, últimamente en los medios se está hablando de la moda de no vacunar a los niños. Esto no es nuevo y es probable que la no-vacunación haya nacido al día siguiente que se inventó la primer vacuna pero en su forma moderna encuentra sus orígenes en el trabajo del Dr. Andrew Wakefield quien hace 15 años publicó un artículo científico fraudulento que trataba de vincular a la vacuna triple con el autismo.

A pesar de que los resultados de Wakefield no pudieron ser replicados y que luego se demostró que tenía un enorme conflicto de intereses (había patentado una vacuna alternativa y además un sistema de diagnóstico), su legado continúa. El movimiento anti-vacunación que él inspiró se extendió desde Inglaterra hacia otros países angloparlantes como EE.UU. y Australia. Y si creemos en los reportes periodísticos que últimamente están surgiendo, ahora fue importada a nuestro país. Nuevamente el primer mundo nos exporta sus modas anticuadas.

¿Por qué no vacunan? Si uno lee lo que dicen quienes deciden no vacunarse ni vacunar a sus hijos, básicamente se trata de una ideología. Ideas como que es bueno tener enfermedades porque son “aprendizajes de la vida”, o preferencias por lo “natural” en contra de lo sintético y también en contra de las grandes multinacionales. “Confunden la industria farmacológica con la ciencia médica y la salud publica”, dice Arrieta.

Algunos dicen basarse en ciencia, como el caso de médico Eduardo Angel Yahbes,  quien sostiene falsamente que las vacunas no son efectivas y señala supuestos elementos tóxicos cuyos daños nunca son comprobados.

Un ejemplo de una falsa estadísticas que da vueltas es que en las epidemias la mayoría de los enfermos son los vacunados. Pero esto no es más que mentir con números. Si se da una epidemia en una población donde la mayoría de las personas están vacunadas y reconociendo que la efectividad nunca es del 100%, no es raro que la mayoría de los enfermos hayan sido vacunados con anterioridad… ¡porque son más!

La realidad dice otra cosa. Las epidemias de enfermedades prevenibles con vacunas muchas veces se dan en regiones donde hay baja tasa de vacunación o son disparadas por individuos no vacunados. Por ejemplo, en San Diego un chico de 7 años que intencionalmente no había sido vacunado contra el sarampión inició un brote al importar la enfermedad desde Suiza. Esto causó 11 casos adicionales y la hospitalización de un niño que era muy joven para vacunarse. El 75% de los casos se dio en personas no vacunadas aún cuando éstos representaban el 5% de la población.

Las ideas y argumentos van mutando con el tiempo. Originalmente se señalaba al timerosal (un estabilizador de antígeno presente en algunas vacunas) como el problema de las vacunas, pero cuando diversos estudios no encontraron efectos negativos asociados a éste, el argumento mutó a la noción de que son “demasiadas vacunas y demasiado pronto”. Nuevamente, existen numerosos estudios que muestran que no hay relación entre la cantidad o la edad de vacunación y el riesgo de contraer enfermedades. De hecho, los niños están expuestos a miles de veces más gérmenes en su vida diaria que lo que reciben por el calendario de vacunación.

end of polio 5 thumb ¿Qué piensan los que no se vacunan?

En parte gracias a las vacunas las víctimas de la poliomelitis no son cosa de todos los días.

Víctimas de su propio éxito

Lo irónico es que las vacunas son una víctima de su propio éxito. Al reducir enormemente la cantidad de casos de serias enfermedades como la polio o la viruela (extinguida en gran parte gracias a las vacunas), la gente pierde noción de lo efectiva que son. Uno se preocupa principalmente de las cosas que ve a diario y gracias a las vacunas no es habitual encontrarse con alguien sufriendo las secuelas de la polio o que perdió a un hijo a manos de la tos convulsa.

Si los padres estén más familiarizados con los efectos secundarios de las vacunas que con las secuelas y riesgos de las enfermedades que previenen no es porque los primeros sean extremadamente comunes, sino porque gracias a las vacunas, los segundos rara vez se manifiestan.

Como dice Carnielli: “Vacunar es amar a nuestros hijos. Es querer evitarles padecimientos y riesgos innecesarios, incluso la muerte está en juego”