11Abr/1310

Pseudociencias y Supersticiones en Argentina

Hace unos días llegó un mail a la cuenta del Círculo Escéptico consultándonos por estudios sobre la prevalencia de creencias pseudocientíficas e irracionales en Argentina. Intenté encontrar algo, pero mi búsqueda fue infructuosa hasta que pedí ayuda y Alejandro Agostinelli (periodista y autor de Factor 302.4 y Ciencia Bruja) me mandó un link interesante.

Se trata de un artículo de Catholic.net en el que, luego de una extensísima sección con citas a la Biblia, pánicos morales y demás demonizaciones hacia el New Age, se detallan los resultados de una encuesta realizada por el Departamento de Documentación y Estadísticas de la Fundación SPES con más de 1.000 estudiantes de secundarios católicos de la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y ciudades del interior.

El Servicio Para el Esclarecimiento en Sectas es (o era) una entidad católica dedicada al estudio de las sectas y los nuevos movimientos religiosos. Sólo encuentro referencias a esta Fundación en medios de información y propaganda católicos; uno de sus sitios web no tiene nada de información y el otro está muerto, al igual que su fundador. Esto, sumado a que los métodos de la encuesta no los encuentro publicados seriamente en ningún lugar, hace que no pueda poner las manos en el fuego por su validez.

Pero, siempre teniendo estas aclaraciones en mente, ¿qué dicen los resultados?

Confirmando prejuicios

La encuesta preguntó el nivel de creencia de seis ideas paranormales: extraterrestres, astrología, magia y maleficios, adivinación del futuro, comunicación con los muertos y reencarnación. Hay que recordar que la muestra de esta encuesta no es bajo ningún punto de vista representativa de la población argentina en general, sino que se trata de estudiantes secundarios de colegios católicos. Me interesa ver qué porcentaje acepta cada creencia paranormal. Agrupando los que creen “mucho” y “poco” podemos ver un claro ganador:

cree

Gráfico1: Porcentaje de creyentes en varias ideas paranormales.
(las barras de error son de ±3%, estándar en las encuestas)

Al no saber cómo fue realizada la encuesta, es difícil interpretar los números absolutos. Un ente católico dedicado en parte a combatir las sectas probablemente tenga incentivo para inflar los números. Pero tomando los valores como vienen, la aceptación de estas creencias paranormales me resulta preocupante. La creencia en OVNIS es de más de un 85%, la astrología entre 60% y 75% y ninguna categoría baja de un 50% de aceptación.

Cabe notar que no hay diferencias significativas entre hombres y mujeres a excepción de la astrología y levemente la adivinación del futuro. El prejuicio parece ser cierto (al menos entre los estudiantes de colegios católicos) y el horóscopo sí es algo más de mujeres que de hombres. De todas formas la diferencia es de sólo un 15%.

Algo que me causó mucha gracia, y vale la pena notar, es que entre los alumnos secundarios de escuelas católicas, la idea irracional menos aceptada es la reencarnación. Dejo para el lector saborear la ironía de que una entidad cristiana considere la reencarnación como una creencia irracional y que aún así sea la menos aceptada.

Si nos enfocamos sólo en los más fervientes creyentes, aparecen otros patrones:

creemucho

Gráfico 2: Porcentaje de encuestados que dijo "Creer mucho" en cada idea paranormal.

Las diferencias entre los sexos aparecen más marcadas. Otra vez se confirma el prejuicio y la creencia en OVNIS parece ser cosa de hombres. Las mujeres siguen dominando la creencia en la astrología y se incrementa la diferencia en la adivinación del futuro. Se ve también que la creencia en los OVNIS y la astrología es más fuerte que para el resto de los temas, especialmente en los hombres.

Superstición no es lo mismo que pseudociencia.

Otra de las preguntas que hicieron fue sobre el fundamento científico de cada creencia. Y acá es donde aparece algo muy interesante, en mi opinión.

confundamento

Gráfico 3: Porcentaje de encuestados que cree que cada tema tiene fundamento científico.

Aparecen dos claras categorías de creencias irracionales. Los OVNIS y la astrología son considerados con fundamento científico por un porcentaje mucho más alto de estudiantes; la magia, la adivinación, la comunicación con los muertos y la reencarnación quedan muy por detrás. Es decir, menos del 10% de los encuestados creen, por ejemplo, que hay base científica para creer en la reencarnación, pero el 55% aún así cree en ella.

Esta distancia entre la creencia y el fundamento científico percibido podría ser un buen fundamento para distinguir entre pseudociencias propiamente dichas por un lado y supersticiones por el otro. No me sorprende de los OVNIS entren en la primera categoría, pero yo siempre hubiera agrupado a la astrología en la segunda.

sinfundamento

Gráfico 4: Porcentaje de creyentes que no creen que su creencia tenga fundamento científico

Ocho de cada diez creyentes en OVNIS afirman tener fundamento científico, pero nueve de cada diez creyentes en los maleficios no tiene problema en sostener que no hay razón científica que sostenga su creencia.

Elegir qué discutir

Salvo que haya una montaña de estudios que no haya encontrado, en nuestro país falta mucha información al respecto de las creencias irracionales. Tanto es así que me veo obligado a usar datos de una organización con fuertes motivaciones ideológicas cuyos métodos no están publicados. Si alguien conoce fuentes más confiables, ¡por favor compártanla en los comentarios!

Usando los datos que tenemos, aparece una distinción bastante importante. La mayoría de nosotros entendemos que el método científico es la mejor herramienta para entender la realidad empírica. Los creyentes en OVNIS y astrología parecerían compartir, en parte, este valor. Se puede debatir con ellos ya que nos manejamos dentro del mismo paradigma.

Si existe la comunicación con los muertos, la magia, o la clarividencia, entonces existen métodos para demostrarlo científicamente y hasta que no haya evidencia científica –fundamento científico- entonces no estamos justificados para creerlo. Pero no se puede decir lo mismo de quienes creen en las supersticiones. Ellos no tienen problema en creer cosas sin fundamento científico.

Si la lucha contra las pseudociencias es una lucha contra el analfabetismo científico, la lucha contra las supersticiones es más bien una lucha contra el analfabetismo filosófico… al menos entre los estudiantes secundarios de colegios católicos en Argentina.

1Feb/124

Visita al Museo Ovni: donde hacemos funcionar la navaja

Este es el artículo 5 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

Museo OvniHasta acá hemos anotado en detalle lo que vimos y oímos en el Museo Ovni. A muchos lectores quizá les haya bastado; otros pueden estar preguntándose por qué no refutamos con datos sólidos lo que el Museo presenta como cierto. La respuesta es que —salvo por algunas notas al margen— nos lo estábamos guardando.

En el primer post de la serie decíamos que nuestra primera impresión del Museo Ovni había sido la de un lugar poco serio. Los objetos heterogéneos que allí se exponen no parecen unidos por ningún marco teórico explícito. Uno de nosotros comentó en su blog que el museo es una colección de impresiones

que no tienen nada que ver entre sí a priori pero que los iniciados unifican bajo el misterio. Y esto aunque los mismos iniciados se apresuran a develar el misterio con absoluta confianza luego de un par de gestos formulaicos de escéptica prudencia.

La primera crítica que puede hacerse, entonces, es que la hipótesis ovnis = naves extraterrestres no está expresada con honestidad, a pesar de que es obvio que los himbestigadores de Visión Ovni creen sin dudar en ella. Un investigador puede partir de una hipótesis sin demasiados datos, pero si los datos no encajan, o encajan en una hipótesis distinta, después de un tiempo debería renunciar a la idea original. Y la hipótesis, aunque sea amplia al principio, debería irse estructurando y detallando. La hipótesis ovni, en cambio, es totalmente abierta: cualquier luz voladora, captada a ojo desnudo o con una cámara en el límite de su alcance, le viene bien. Como magistralmente lo resumiera Karl Popper, un argumento que lo explica todo en realidad no explica nada, y esta idea de que cualquier cosa que no podamos explicar viene de otro planeta es un ejemplo clarísimo.

Los astronautas antiguos. No tuvimos ocasión de preguntarles a la Sra. Simondini, directora del Museo, si las referencias a los “astronautas antiguos” que vimos allí son parte de su visión. Es posible creer que extraterrestres vinieron a la Tierra en el pasado y construyeron las pirámides de Egipto o de Mesoamérica, pero hace falta ser totalmente ignorante de arqueología e historia para eso. Las alocadas ideas de Erich von Däniken y sus seguidores tienen en común un desprecio por la capacidad intelectual y técnica de los pueblos antiguos (y más precisamente, de los pueblos antiguos que no sean blancos y europeos).

La chapa ovni. En su momento ya comentamos que el asunto de la “chapa ovni” era una historia imposible de verificar. De hecho hay más que eso. La chapa es famosa porque desde hace años la gente venía visitando el museo y sacándose fotos con ella para presenciar el efecto de translucidez. Las fotos que vimos eran tomadas en el interior del museo y con flash. En su libro Invasores, el periodista Alejandro Agostinelli cuenta que Simondini le dijo (en 2007) que a veces “no se ve nada” y que el efecto “sólo parece funcionar cuando se usa el flash”. Esto es exactamente lo contrario a lo que afirmó Pablo Puchet, de Visión Ovni, al hablar de la chapa: según él la misma sólo se ve translúcida en fotos sacadas sin flash y con luz natural. Con permiso de Simondini, algunos de nosotros intentamos ver si realmente la chapa dejaba pasar luz a través, utilizando una linterna de gran potencia y un puntero láser. La chapa, probablemente cohibida por nuestro escepticismo o creyendo que éramos científicos que venían a estudiarla, se rehusó a mostrarse como algo diferente a lo que parece.

La chapa ovni (parte 2). A Agostinelli le dijeron que la chapa era de una aleación de plomo con molibdeno. De Victoria se llevó un pedazo pequeño de metal, legado por el mecánico que conservó la otra parte de la chapa luego del supuesto impacto de la nave extraterrestre; el análisis determinó que era acero común. El análisis citado por Puchet mencionaba nueve elementos (sin contar el hierro) que son comunes en la composición de ciertos tipos de acero aleado inoxidable. A Tamara, miembro del CEA, Simondini le dijo que tenía varios informes científicos coincidentes sobre la composición de la chapa pero aseguró que no podía mostrarlos por ser “confidenciales”. Tampoco quiso darnos el nombre de alguien a quien pudiéramos entrevistar para corroborar los análisis. Nuestra impresión es que la chapa es de acero inoxidable de origen terrestre (humano, para más datos) y, si de hecho provino del impacto de una nave espacial, se trató de la Salyut 7, la misma de donde proviene el tanque de hidracina también expuesto en el museo.

La esfera. No hay mucho que agregar sobre la susodicha esfera. Se trata de una parte identificada de una nave espacial identificada, sin ningún misterio asociado, y dado que el museo se trata de ovnis, no se entiende por qué está allí expuesta con tanta reverencia. La misma directora del museo afirma aceptar que se trata de un tanque de combustible de la Salyut 7. Sin embargo, la presencia del cuadro renacentista donde aparece un orbe papal justo al lado de la esfera en exposición sugiere que los curadores del museo creen algo más. Nos quedamos sin saber exactamente qué es ese algo, aunque podemos imaginar varias posibilidades, a cual más disparatada.

Los avistamientos de ovnis. Pasando por alto el hecho de que no se le puede llamar “investigación” a la búsqueda de videos en YouTube tomados por aficionados con cámaras de teléfonos celulares de poca calidad y en condiciones de baja visibilidad, los avistamientos que se muestran en el audiovisual proyectado en el museo no resultan para nada sorprendentes. Todos salvo uno o dos resultan trivialmente identificables. Incluso los que son más difíciles de desentrañar pueden resultar de fallas o efectos ópticos de la cámara o del ojo humano (y la falsificación o distorsión deliberada tampoco pueden descartarse: hay gente que haría cualquier cosa por lograr un record de visitas en YouTube). Los entusiastas de los ovnis jamás aplican la navaja de Occam, quizá por que intuyen que su filo sin control es demasiado peligroso, quizá porque les falta imaginación y conocimientos al mismo tiempo: conocimientos para entender los formidables obstáculos al viaje interestelar (en cantidades masivas y constantes, para colmo, como ellos plantean que ocurre si todos esos puntitos voladores son naves extraterrestres), e imaginación para idear explicaciones terrenales más plausibles.

Y eso es todo lo que podemos decir, o al menos, todo lo que nos sale. Desde ya que invitamos a todos a visitar el Museo Ovni. El trato es amable, la entrada no es cara, y se llega sin dificultad. Si uno quiere entender y experimentar de primera mano el mundo bizarro en el que se mueven los ufólogos y los creyentes en extraterrestres, es un lugar sin par, hasta donde sabemos, en Argentina.

29Ene/1213

Visita al Museo Ovni: la esfera misteriosa

13 Comentarios    

Publicado por:Maxim y PabloDF.

Etiquetado con: , , , , ,
Este es el artículo 4 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

Aunque no tan (supuestamente) misterioso como la “chapa ovni”  de la que les contamos en el post anterior, el Museo Ovni de Victoria cuenta con otro objeto notable en su colección de cachivaches: una esfera proveniente del espacio.

El por qué de la presencia de la esfera no nos quedó claro nunca, y creo que ésa era precisamente la intención. Colocada en un sitio de honor, en una gran vitrina cerca de la chapa ovni, se trata de una esfera hueca de metal amarronado y ennegrecido, con un hueco en cada polo, rodeado por un reborde, y una línea de “costura” visible en la zona ecuatorial. Según la inscripción al pie, es un tanque de combustible (hidracina) que perteneció a la estación espacial rusa Salyut 7, la cual cayó a la Tierra en 1991 en forma más o menos descontrolada. Se trata, por lo tanto, de un objeto de lo más común, dentro de lo que puede ser común encontrarse con basura espacial hoy en día, y definitivamente no tiene nada que hacer en un museo dedicado a los objetos voladores no identificados o a la vida extraterrestre.

Tanque de hidracina de la Salyut 7

Tanque de hidracina de la Salyut 7.

La esfera que está en el Museo Ovni cayó en Casilda, Santa Fe. Otras partes de la Salyut 7 fueron encontradas en localidades del sur de Santa Fe y otras provincias. Ahora bien, según nos contaron, se han hallado en todo el mundo muchas esferas similares (sin más, una recientemente cayó en Namibia) y no todas han sido identificadas, lo que deja un resquicio de duda… ¿de qué, exactamente? La directora del museo, Silvia Pérez Simondini, nos mostró un video de su encuentro con el cosmonauta ruso Aleksandr Balandin durante un Congreso Ovni celebrado en 2006. Según ella, al mostrarle la esfera en fotos, Balandin se incomodó y no supo qué decir, como si el hallazgo de la esfera le resultara embarazoso o se hubiera descubierto un secreto que no debía. Vimos el video. El cosmonauta pone cara de concentración y dice algo en ruso, pero no había traductor a mano y no parece que nadie de Visión Ovni haya buscado un rusoparlante para develar la duda.

Simondini insistió en que no se sabe de qué material son las esferas. Según ella, gente del Instituto Balseiro le ofreció analizarla, pero ella se negó a que se la llevaran. Pero si de hecho se trata de tanques de combustible fabricados por la industria aeroespacial rusa, ¿cuál puede ser el misterio?

A fines de 2009, Simondini le había contado esta misma historia a un cronista del blog de ufología Nuestro Pasado Extraterrestre, pero en aquella oportunidad dijo que al mostrarle la esfera a Balandin éste “no la conoció” y dijo que no pertenecía “ni a la Soyuz 7 [sic] ni a ninguna otra”. En la misma entrevista Simondini afirmó que hay “muchísimas” de estas esferas encontradas en todo el mundo, y que llamativamente hay pinturas del Renacimiento donde aparecen esferas “idénticas”.

Santísima Trinidad, de Pieter Coecke van Aelst

Santísima Trinidad, de Pieter Coecke van Aelst.

Si vamos hoy en día al Museo Ovni, encontramos al lado de la vitrina de la esfera una reproducción de la Santísima Trinidad de Pieter Coecke van Aelst, en la que se observa a Jesús sobre un orbe o globus cruciger, figura esférica que es superficialmente similar al tanque de hidracina pero que en esta tradición artística representa al mundo. Sin duda es a esto a lo que Simondini se refería, aunque no nos lo dijo a nosotros en su charla.

En la próxima entrega les contamos qué pensamos de todo lo que vimos y a qué conclusiones pudimos llegar.

23Ene/127

Visita al Museo Ovni: avistamientos y profecías

Este es el artículo 2 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

En el artículo anterior les contábamos cómo nos había parecido, a primera vista, el Museo Ovni de Victoria, regenteado por el grupo de himbestigación Visión Ovni. Podemos decir que era una mezcla entre parque de diversiones y repositorio de forteana.* A esa sólida base se le añadieron enseguida ingredientes aún más curiosos.

Apenas llegar fuimos recibidos por el Sr. Pablo Puchet, que nos dio la bienvenida y permiso para tomar fotos y grabar video (cosa que hicimos hasta hartarnos, como se verá). La Sra. Silvia Pérez Simondini, directora del museo, nos cobró la entrada y nos indicó que el documental audiovisual estaba por empezar.

De hecho nos habíamos perdido la primera parte, pero llegamos a tiempo para la segunda, que era una sucesión de videos de avistamientos de ovnis. La mayoría de las imágenes mostraban puntos claros moviéndose en el cielo, algunos de día, otros de noche. En muchos casos seguían trayectorias irregularmente descendentes, desordenadas. En otras parecían flotar y desplazarse juntas hacia adelante, aunque no todas a la misma velocidad. En uno o dos casos se veía una formación en “V” y en otros una formación lineal. Los casos más sorprendentes mostraban un objeto central del cual rápidamente se desprendían muchos otros hacia ambos lados. Algunos tenían indicación de lugar y fecha (de todo el mundo y generalmente recientes); la mayoría no.

OVNIs OVNI con avión

En el video y probablemente entre gran parte de los asistentes se daba por sentado que todos esos puntos borrosos eran naves extraterrestres, o al menos algo tan extraordinario como eso. Al ojo escéptico, sin embargo, era claro que no todos eran necesariamente “objetos voladores”, y en ciertos casos cualquier persona con un poco de sentido común podía arriesgar una identificación (con una bandada de gansos, por ejemplo, como se oyó decir entre el público y no precisamente de parte de un escéptico militante, o con una serie de globos chinos encendidos derivando en el viento, o incluso barriletes con LEDs, como los que ya engañaron al “equipo de investigación” una vez). Sería difícil arriesgar que todos ellos tenían algo en común, salvo el hecho de que todos estaban en el límite de la resolución de las cámaras utilizadas para filmarlos, lo cual explicaba lo de “no identificados”.

Considerando que ya debíamos estar apropiadamente asombrados por la magnitud de la evidencia de los puntitos de luz desenfocados, la Sra. Simondini se acercó a la sala, se presentó y acto seguido dio una charla sobre varios tópicos, cuyo estrafalario contenido hizo difícil a varios de nosotros contenernos de hacer preguntas o emitir comentarios.

Lo primero de lo que nos enteramos es de que este año va a haber un evento de magnitud planetaria. Según indicó Simondini, “lo que se creía que iba a ser el fin del mundo, en realidad va a ser un cambio de era”. A esto agregó que “se suponía que iba a ocurrir el 21 de diciembre de 2012, pero ahí hubo un error, va a ser en mayo. Eso es porque los que hicieron el cálculo usaban el calendario anterior (el juliano) y ahora usamos el calendario gregoriano”. No mencionó quién hizo el cálculo, con qué métodos, y sobre qué datos. Ante la pregunta de qué significaba exactamente el “cambio de era”, no hubo más respuesta que “Dios dirá”. El evento aparentemente llevará tres días. Durante ese período no habrá luz por dos motivos: el Sol se tornará oscuro y la electricidad “pasaría a ser fotónica”. No tendríamos internet ni comunicaciones celulares. Tampoco podríamos usar gas natural.

Tras este anuncio, Simondini instó al público a almacenar agua y comida para pasar ese período de oscuridad. Recomendó con especial énfasis acumular cirios, de los que se usan en las iglesias, no por alguna razón religiosa sino porque al ser tan grandes duran más tiempo.

Según nos contó Simondini, en el Sol hay “explosiones nucleares” cada once mil años y las mismas afectan a todo el Universo, “sobre todo a los planetas de nuestra galaxia”. Remarcó que debíamos acumular comida en paquetes y no en latas porque las latas, ante las explosiones nucleares, explotarían.

Más tarde agregó que la Tierra está entrando en la cuarta dimensión y que luego vendrá la quinta y así sucesivamente.

 

Todo esto nos fue explicado con toda seriedad. Simondini varias veces afirmó que los científicos de todo el mundo están muy preocupados por esto, aunque sin dar nombres ni referirnos a lugares donde pudiéramos verificarlo (salvo el sitio web de la NASA, que efectivamente contiene indicaciones de procedimientos de emergencia para sus empleados). A tal punto están preocupados, afirma, que en Estados Unidos y varios países más se están construyendo ciudades bajo tierra. Para reforzar su argumentación con un detalle telúrico, mencionó que ya los pueblos aborígenes conocían estos ciclos solares y por eso los comechingones, por ejemplo, construían bajo tierra.

Pablo Flores, miembro del CEA que presenció todo el asunto con la boca ligeramente abierta, quedó tan impactado que comparó su rato sentado frente a la pantalla y a Simondini con haber sido obligado a asistir a misa, tal como escribió en su blog, Alerta Religión: Una ceremonia ufológica. Otro de nuestros miembros, Ezequiel Del Bianco, resumió en un artículo reciente en Proyecto Sandía varias explicaciones posibles de los avistamientos ovnis  (¿Qué son realmente los ovnis?), sin enfocarse específicamente en lo que vimos en el museo, puesto que casi todos son más o menos igualmente sencillos (el post también muestra cómo fabricar una foto de un ovni).

En la próxima entrega les contaremos sobre los objetos expuestos en el museo como evidencia física de los ovnis.

 

The Fortean Wiki define forteana como “fenómenos extraños, eventos inusuales, lo inexplicado o lo meramente absurdo… criptozoología, parapsicología, ufología o cualquiera de las -logías condenadas” (la referencia es a los hallazgos condenados por la “ciencia oficial”, según el coleccionista de extrañezas Charles Hoy Fort, a quien debemos la palabra).

20Ene/1213

Visita al Museo Ovni: la primera impresión

Este es el artículo 1 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

El sábado 14 de enero de 2012, un grupo de integrantes del CEA, con representantes de la Ciudad de Buenos Aires y de Rosario, visitamos el Museo Ovni. El mismo está ubicado en la ciudad entrerriana de Victoria y es dirigido por su fundadora, Silvia Pérez Simondini, y su hija Andrea. Si bien hasta hace poco tiempo el museo funcionaba en un garaje, actualmente tiene su lugar propio en lo que solía ser un salón de fiestas.

Museo Ovni

En el hall nos recibe, de un lado, un “plato volador” estereotípico en silueta, con un tripulante con un agujero en lugar de cara, para que nos saquemos las obligadas fotos; del otro lado, una escultura de un ser similar al Alien del magistral H. R. Giger, con una calavera humana en una de sus garras.

En un rincón de la sala hay un telescopio, quizá para mostrar al visitante que la observación de ovnis es algo serio que se hace con instrumentos científicos, aunque para observar objetos en movimiento dentro de la atmósfera terrestre un telescopio es casi totalmente inútil (lo más recomendable es un buen par de binoculares).

En una de las paredes, recortes de diarios enmarcados relatan noticias de avistamientos en Victoria y otras ciudades. Una vitrina contiene la famosa “chapa ovni”, la esfera de Casilda (luego daremos detalles) y otros objetos no relacionados, como el pie de una momia de Perú.

Hay cuadros con reproducciones de dibujos hechos por indígenas, que muestran seres humanos con varios ornamentos. Según la inscripción en la base del marco, representan astronautas con cascos y objetos radiactivos. Una nota refiere a la obra del pseudoarqueólogo Erich von Däniken. Otro de estos cuadros muestra una vieja y deslucida fotografía de los famosos moais de la Isla de Pascua, con una inscripción: “Como han sido movidos, colocados erguidos? Visitantes de planetas extraños pudieron anular la ley de gravedad?”.

Moais de la Isla de Pascua El Astronauta de Palenque

Hay muchas fotografías de supuestos avistamientos, cuyo único punto en común es su falta de nitidez. Las tarjetas escritas a máquina y pegadas en la base o los costados de las fotografías nos indican lo que, a falta de evidencias y de detalle de las fotografías, debemos creer. En otra pared, una estantería está repleta de miscelánea: vasijas, estatuitas, montoncitos de azufre, y restos de animales en cajitas o frascos.

El escritorio que hace las veces de recepción está repleto de figuras de juguete o de colección que representan a una amplia variedad de extraterrestres de la ficción del cine, las historietas y la televisión, desde el entrañable E.T. hasta el gran Maestro Yoda, pasando por los sanguinarios invasores de Día de la Independencia.

El salón de al lado funciona como bar, y sus paredes están empapeladas con afiches de películas, series de TV, congresos de ovnilogía e incluso publicidades de desodorantes. También hay una biblioteca, aunque relegada a un rincón del bar. Contiene muchas novelas de ficción sobre el género y algunas carpetas.

La impresión general del museo, desde la fachada misma, es de que estamos entrando en algo más parecido a un pequeño parque de diversiones, en particular la zona del Tren Fantasma o el Laberinto del Terror, que a una institución donde se preserva y expone conocimiento. Pero como dicen, no hay que juzgar al libro por su portada. No nos crean todavía; en los próximos días les contaremos los detalles de los objetos más particulares exhibidos en el museo y los relatos y teorías presentados en video o de viva voz por los “investigadores” de Visión Ovni.

(Entretanto, los impacientes pueden ir leyendo las impresiones de Daneel Olivaw en Legos a Logos: Mi visita a un Museo OVNI. Como dice Daneel, “la atracción principal del museo no son los objetos que en él se exhiben sino las personas que lo organizan”.)