4Nov/143

Este post va a hacer que te rasques

piojoIlustración:  Matt Suarez Holze

Muchos de mis compañeros de trabajo creen en la homeopatía y tienen ideas muy elaboradas de cuánto hay que tomar de qué tintura y con cuánta dinamización. El otro día dos de ellos estaban charlando y la mujer (que llamaremos Graciela) dijo algo que me llamó la atención.

Ella comentó que siempre antes de tomar un remedio homeopático pone una cucharadita del remedio en un vaso de agua, “la dinamiza un poco”, agarra una cucharadita de esa dilución y repite el proceso un par de veces antes de tomarlo. Pero luego dijo, asombrada, que la hija de un conocido se pone gotitas del remedio directamente en la boca. Algo que, dice ella, “la haría pelota”. “Es increíble cómo cambia según el cuerpo de cada uno”, terminó.

Lo que es increíble es escuchar una discusión sobre la diferencia entre tomar agua directamente o tomar agua previamente diluía en agua. (Dejemos de lado que según los principios de la homeopatía la dilución extra debería potenciar el preparado haciendo que pegue aún más duro).

Pero más interesante es que yo le creo. Estoy seguro que si ella tomara el remedio homeopático sin diluir le ‘pegaría duro’, por decirlo de alguna forma. Pero no tiene nada que ver con el cuerpo de cada uno o, mejor dicho, sólo tiene que ver con una parte específica del cuerpo: la cabeza.

Así como las personas se pueden emborrachar tomando agua tónica siempre que crean que tiene vodka, no tengo la menor duda de que si Graciela tomara 10 gotitas de agua bajo la lengua creyendo que es un remedio homeopático “puro” sufriría efectos adversos.

Esto es lo que se llama “efecto nocebo”, que vendría a ser el lado oscuro del efecto placebo. Si el efecto placebo es la pluma que le daba confianza a Dumbo para poder volar, el efecto nocebo es el pelotudo que dice que las mujeres son malas en matemática, afectando su rendimiento en esta materia (y sí, tiene espada láser color roja y la cara desfigurada).

NOCEBO

El efecto nocebo está ampliamente documentado aunque, por desgracia, no tan estudiado como su contraparte del lado luminoso de la fuerza.

Por ejemplo, en ensayos clínicos los sujetos muestran más probabilidad de sufrir efectos secundarios de una medicación si el médico hace mucho hincapié en ellos. Los efectos secundarios afectan incluso a los sujetos en el grupo control que sólo reciben una píldora inocua.; hasta un 10% de los individuos en el grupo control deciden dejar el tratamiento a causa de efectos secundarios. En un ensayo un 80% del grupo control reportó sufrir insomnio, a pesar de no estar recibiendo el tratamiento.

Estúpidos sujetos experimentales, ¿no? No; esto nos pasa a todos y es menos esotérico de lo que parece. Me arriesgo a pensar que cualquiera sentiría náuseas y vómito si le dicen que un delicioso jugo de manzana que acaba de tomar era en realidad pis de elefante aún si fuera mentira (salvo a quién le guste el pis de elefante; en ese caso, las náuseas serán si se le dice que la deliciosa orina en realidad era jugo de manzana).

O sino, ¿te diste cuenta que cuando alguien habla sobre piojos, te empieza a picar la cabeza? ¿Y te diste cuenta que ahora mismo te estás rascando la cabeza?

Otro caso en el que el efecto nocebo aplica y tiene un fuerte efecto negativo sobre las personas es en el caso de la Sensitividad Química Múltiple. Las personas que sufren SQM sienten que son alérgicas a una multitud de químicos aún en muy bajas concentraciones. En algunos casos severos, las personas se desmayan con solo estar cerca una lata (hermética) que contenga un químico al que supuestamente son sensibles. Sin embargo, varios estudios encuentran que la exposición a los químicos no produce reacción alguna mientras la persona no sepa de qué químico se trate.

De la misma forma, tampoco los que sufren de Hipersensibiliad electromagnética. Personas que tienen síntomas que afectan negativamente su vida cuando creen estar expuestos a campos electromagnéticos aún muy por debajo de los límites permitidos. Sin embargo, este también es un caso de efecto nocebo ya que los estudios realizados hasta la fecha encuentran que los pacientes sólo presentan síntomas cuando creen que hay un campo electromagnético y no puede detectar la existencia de uno si no lo saben de antemano.

Pero que el origen de estas (y muchas otras) patologías esté entre las ojeras de quienes la padecen no desmerecen su sufrimiento y la necesidad de tratarlos para reducir su efecto negativo en su vida diaria. Después de todo, aunque uno no esté infestado de piojos, eso no quiere decir que quiera ir por la vida con picazón en la cabeza… ¡Dejá de rascarte!


Assefi, S., & Garry, M. (2003). Absolut(R) Memory Distortions: Alcohol Placebos Influence the Misinformation Effect Psychological Science, 14 (1), 77-80 DOI: 10.1111/1467-9280.01422

Schmader, T. (2002). Gender Identification Moderates Stereotype Threat Effects on Women's Math Performance Journal of Experimental Social Psychology, 38 (2), 194-201 DOI: 10.1006/jesp.2001.1500

Winfried Häuser, Ernil Hansen, Paul Enck (2012). Nocebo Phenomena in Medicine Dtsch Arztebl Int : 10.3238/arztebl.2012.0459

DASMUNSHI, J., RUBIN, G., & WESSELY, S. (2006). Multiple chemical sensitivities: A systematic review of provocation studies Journal of Allergy and Clinical Immunology, 118 (6), 1257-1264 DOI: 10.1016/j.jaci.2006.07.046

Röösli, M. (2008). Radiofrequency electromagnetic field exposure and non-specific symptoms of ill health: A systematic review Environmental Research, 107 (2), 277-287 DOI: 10.1016/j.envres.2008.02.003

22May/141

Sarampión contra la leucemia

A veces el teléfono descompuesto de la internet y los medios es sorprendente. Es capaz de convertir en noticia cualquier cosa y de distorsionar todo hasta que no se puede reconocer el hecho original como bien ilustra este comic de SMBC.

El día de hoy, se trata de una muy buenísima noticia que los medios reportaron horriblemente. La Clínica Mayo (una organización de práctica e investigación médica con sede en Rochester, Minnesota, EE.UU.) realizó un pequeño estudio preliminar en el que se usó un virus modificado para atacar el mieloma (un tipo de cáncer de la médula ósea) de cuatro personas, una de las cuales mostró una remisión total.

Sin embargo, hace unas horas una persona comentaba que en su círculo de amigos estaban hablando de una “vacuna contra la leucemia”.

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El estudio es interesante y es una demostración de una metodología prometedora contra el cáncer llamada viroterapia, que consiste en utilizar virus oncolíticos que atacan preferencialmente las células cancerosas y destruyen el tumor. Se trata de un éxito de la ingeniería genética ya que se requieren un enorme conocimiento de la enfermedad a nivel molecular y de técnicas para modificar los virus.

Lo que se utilizó en este caso es una versión modificada del virus del sarampión a la que le gusta atacar células que expresan ciertas proteínas en su membrana. La gracia es que las células cancerosas del mieloma, por casualidad, expresan mucho de esta proteína, haciéndolas particularmente susceptibles al ataque de esta versión del sarampión.

Al recibir una inyección con altas dosis de este virus, éste se expande atacando particularmente a las células cancerosas y haciendo su trabajo de virus: reproducirse. Al morir, cada célula cancerosa dispersa una gran cantidad de nuevos virus que hacen lo suyo en las proximidades del tumor, destruyendo aún más células.

Me imagino que la idea “vacuna contra la leucemia” viene de que algunos medios reportaban erróneamente que el tratamiento consistía en altas dosis de la vacuna contra el sarampión, y el teléfono descompuesto hizo el resto. Para ponerlo en claro: no, lamentablemente la vacuna contra el sarampión no te va a curar el cáncer.

Hay que ser cautos

Siempre que la prensa nos muestra un poco de la investigación clínica hay que tener cuidado ya que se tiende a sensacionalizar cada nuevo estudio sin tener en cuenta el contexto. La frustrante realidad es que muchísimos tratamientos que en un principio parecen prometedores no cumplen con las expectativas. Existen muchos virus oncolíticos que al final no dieron resultados y este podría llegar a ser uno. Este es sólo un ¡emocionante! estudio preliminar.

Una de las desventajas de este tipo de terapias es que su efectividad se anula si el sujeto ya tiene inmunidad contra el virus en cuestión. En el caso del sarampión, se necesita que el paciente nunca lo haya tenido, no se haya vacunado o que la propia enfermedad haya destruido su sistema inmune. Cada tipo de cáncer sólo sería afectado por un virus determinado (en este caso se eligió el sarampión porque le gusta atacar la médula ósea) y se tendría que desarrollar un tratamiento para cada uno.

Como con todas las “curas para el cáncer”, no hay milagro. Sólo es el incansable trabajo de científicos y médicos que paso a pasito logran mejores y mejores tratamientos.

8Abr/144

La salud de las dietas vegetarianas

Existe un artículo que está circulando desde principio de año y la cadena RT Noticias se ha encargado de masificar. Como para variar, RT Noticias ha dado un título sensacionalista a su artículo afirmando que "Los vegetarianos son menos sanos y viven peor que los consumidores de carne". En él, se hace referencia a una investigación llamada "Nutrición y Salud - La Asociación entre la conducta alimentaria y varios parámetros de salud: Un Estudio de Muestra" (acceso gratuito), publicada en enero del 2014 en la revista PLoS One. Se trata de una encuesta realizada en Austria con el objetivo de evaluar el estatus de salud de la población que seguía diferentes dietas. noticiaveggie En la introducción del paper se hace un análisis del consenso científico actual sobre los beneficios de la dieta vegetariana en la salud y después una revisión de algunos estudios que han demostrado lo contrario. En el apartado materiales y métodos se detalla el criterio de inclusión: un grupo vegetariano, un grupo "carnívoro" que consume muchas frutas y verduras, un grupo "carnívoro" que consume menos carne y otro grupo "carnívoro" que consume mucha carne. Podríamos resaltar que el término "carnívoro" está mal utilizado, ya que los seres humanos somos omnívoros oportunistas. Finalmente, en la discusión de los resultados se lee que la investigación encontró que los vegetarianos tienen mayor prevalencia de enfermedades crónicas y trastornos mentales.

Sin embargo, en la conclusión los autores remarcan en letra negrita que los resultados arrojados son limitados debido a que es un estudio de tipo transversal. Esto quiere decir que el método utilizado no es el más adecuado para evaluar el impacto de una dieta en la salud de una persona, ya que esta modalidad sólo analiza a la salud en un determinado momento y no a lo largo del tiempo (estudio longitudinal). Esto hay que compararlo con la preponderancia de la evidencia surgida de otros estudios que muestran que las dietas vegetarianas son tanto o más saludables que las dietas que incluyen moderada cantidad de carne como se atestigua en la introducción de este mismo artículo y por la posición de la Asociación Estadounidense de Dietética:

Es la postura de la Asociación Estadounidense de Dietética que las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para deportistas.

Revisando un poco más a fondo el paper, nos podemos encontrar con una falla metodológica: incluye dentro del grupo vegetariano a los comedores de pescado. Según la definición de la Sociedad Vegetariana, una persona vegetariana es “alguien que sigue una dieta de cereales, legumbres, frutos secos, semillas, verduras y frutas con o sin el uso de productos lácteos y huevo”. Pero los investigadores hicieron lo siguiente:

En total, se preguntó a 15.474 individuos, de 15 años o más, en entrevistas asistidas por computadoras (CAPI; 54,7% mujeres; tasa de respuesta: 63,1%) Mientras que 0,2% de los entrevistados eran vegetarianos puros (57,7% mujeres), 0,8% reportaron ser vegetarianos que consumen leche y huevos (77,3% mujeres), y 1,2% vegetarianos que consumen pescado y/o huevos y leche (76,7% mujeres).

Lo anterior se traduce a que, de un total de 15.474 individuos encuestados, sólo el 1% vegetarianos por definición (0,2% vegetarianos estrictos + 0,8% ovolacteovegetarianos), mientras que el 1,2% consumían pescado y no correspondían a la clasificación de vegetarianismo. Estos 3 subgrupos fueron incluidos en el grupo vegetariano, dando un total de 343 individuos que luego se redujo a 330 para hacer el análisis estadístico. Entonces de los 330 individuos que se tomaron, 150 eran vegetarianos de verdad y 180 consumían pescado. Es decir, más de la mitad de los "vegetarianos" del estudio consumían pescado.

La verdadera enfermedad

El verdadero problema que presenta el reporte de este estudio es el del serio Síndrome de Estudio Único. No caben duda de que la población encuestada presentaba esas condiciones, no se discute eso. Pero se trata de un estudio transversal y para evaluar el impacto de una dieta sobre la salud es necesario hacer estudios longitudinales. Además, para establecer conclusiones que vayan en contra del consenso científico actual se requieren de evidencias, y muchas. Algo que claramente no aporta esta investigación debido a su mal diseño experimental. Otro ejemplo de desinformación realizada por los medio de comunicación de un estudio limitado.

14Sep/1363

El milagroso magnetismo – Parte 2: ¿Y la evidencia?

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Este artículo es la continuación de El milagroso magnetismo - Parte 1: Un poco de historia.

En la primera parte de este recorrido por las curas magnéticas hablábamos de una larga historia de prácticas sin evidencia. ¿Cómo saber si realmente existe algún tipo de terapia con magnestimo que funcione?

Si la magnetoterapia funcionara, debería tener algún efecto biológico medible en el cuerpo humano. Debería, de alguna manera, influir en el tejido, células, sangre o líquido sobre el que se aplican. Los defensores de la magnetoterapia afirman que puede ser utilizado para el dolor y una gran variedad de patologías, y para ello han propuesto algunas maneras en las cuales funciona en nuestro cuerpo:

    • Flujo sanguíneo: se afirma que la sangre tiene hierro (cosa que es cierta) y que los imanes aumentan el flujo sanguíneo en el tejido que se aplica el campo magnético. El problema radica en que la sangre no contiene iones cargados eléctricamente, es diamagnética. Otro problema es que la superficie de los imanes es muy pequeña para afectar el flujo sanguíneo impulsado por la presión sanguínea normal. Un experimento sencillo de hacer es colocar un imán “terapéutico” en la palma de la mano: si el flujo sanguíneo aumentara, sería de esperar que la piel alrededor del imán se pusiera de color rosa y se calentara (eritema). Bueno, no lo hace. Esto fue demostrado por un estudio bien diseñado que utilizo láser-Doppler para medir el flujo sanguíneo.

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  • Líquidos: también se afirma que la magnetoterapia produce la alineación de las moléculas de agua de nuestro cuerpo, y de esta manera logra disminuir la inflamación y promueve la cicatrización. Sin embargo, ni siquiera los imanes más grandes, como los que se utilizan en los scanners de resonancia magnética, producen alineación de las moléculas de agua. Un imán “terapéutico” tiene una densidad magnética de unos 800 gauss, mientras que un scanner de resonancia magnética genera entre 30 000 y 40 000 gauss y todavía no se ha demostrado que tenga un efecto biológico en los humanos. Si lo hiciera, tendría serias restricciones para su uso.
  • Conducción nerviosa: otros afirman que la magnetoterapia produce alteración en la forma en que los nervios y las células nerviosas conducen la electricidad. Pero se necesitaría un imán de 24 tesla para disminuir la conducción nerviosa en un 10%. Un scanner de resonancia magnética típico utiliza 1–1,5 tesla.

Entonces… ¿Por qué toda la emoción? ¿Es la magnetoterapia un placebo y todo es por el dinero? ¿O a la comunidad científica y escéptica se le está escapando algo?

Porque, seamos sinceros, todos conocemos a más de una persona que ha atribuído fantásticos beneficios de la magnetoterapia. Sin embargo, como ya sabemos, el “a mí me funciona” no es suficiente.

El problema es que tenemos muchos reportes de casos y anécdotas de beneficios terapéuticos con muy poca ciencia para respaldarlos. El de los primeros serios que se hizo, fue el estudio publicado en Archives of Physical Medicine and Rehabilitation en noviembre de 1997 por el Dr. Carlos Vallbona de la Escuela de Medicina de la Universidad Baylor, el cual afirma que “La aplicación de un dispositivo que entregue un campo magnético estático de entre 300 y 500 gauss sobre puntos dolorosos produjeron un alivio inmediato en pacientes postpolio”.

rodillaVallbona estudió 50 pacientes de postpolio con las articulaciones dolorosas. Dividió a los pacientes en dos grupos y les dio al azar imanes activos (grupo experimental) o inactivos (grupo control) para aplicar sobre los puntos gatillo (que despiertan el dolor) durante 45 minutos. Después de ese tiempo, el 76% del grupo experimental informó alivio del dolor, mientras que sólo el 19% del grupo control informó menos dolor. Vallbona no presenta ninguna explicación para este fenómeno, pero anima a seguir investigando utilizando doble ciego.

Pero se ha observado, en general, que los estudios que indican resultados positivos en estos casos están mal diseñados (como suele pasar con las medicinas alternativas) y usan tamaños de muestra demasiado pequeños, lo que dificulta mucho la extracción de datos y elaboración de conclusiones válidas.

Tal y como menciona un artículo de revisión elaborado por Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa, de los Institutos Nacionales de Salud, llamado Magnets for Pain (“Imanes para el dolor”):

“La mayoría de los ensayos rigurosos no han encontrado ningún efecto sobre el dolor”.

Un ejemplo es un meta-análisis y revisión sistemática de estudios aleatorizados sobre el uso de imanes estáticos para reducir el dolor, que concluye que “La evidencia no apoya que el uso de imanes estáticos alivie el dolor, y por lo tanto los imanes no pueden ser recomendados como una terapia efectiva”.

Debido a que el cáncer es una de las condiciones patológicas que supuestamente “curan” los imanes, además de aliviar el dolor por artritis, dolores de cabeza, migraña, estrés, mejorar la circulación y revertir la evolución de las enfermedades degenerativas, la American Cancer Society publicó un artículo llamado Magnetic therapy (“Magnetoterapia”) donde menciona que no se conocen estudios para apoyar la idea de que la magnetoterapia es útil para tratar el cáncer.

Otro artículo de la American Cancer Society llamado Electromagnetic Therapy (“Terapia Electromagnética”) es más determinante en sus declaraciones sobre el tratamiento del cáncer:

“La evidencia científica disponible no apoya las afirmaciones de que los dispositivos electromagnéticos son efectivos en el diagnóstico y tratamiento del cáncer u otra enfermedad.”

Es fácil ser cínico cuando hay gente que está haciendo millones de dólares con dispositivos no probados. Por otro lado, es difícil pasar por alto todos los ejemplos en la historia donde los expertos han estado equivocados. ¿Quién hubiera creído que la aspirina podría ser una de las terapias de primera línea para prevenir enfermedades del corazón y derrame cerebral? Muchos se rieron antes de que se aceptara que una bacteria (Helicobacter pylori) desempeña un papel importante en la úlcera péptica, y muchos científicos han perdido la cabeza por estar adelantados a su tiempo. Pero aquí nos enfrentamos a un ejército empresarial cargado de pretensiones vagas y sin fundamento, pseudociencia y una caracterización errónea de lo que realmente sabemos como un hecho.

Siempre existe la posibilidad de que el magnetismo pueda producir beneficios reales en la salud. Esto no sería nada nuevo en el campo de la medicina. Pero hasta el momento, el mejor uso clínico establecido de un campo magnético pulsante (no estático) es en la curación de fracturas óseas, aunque este efecto es modesto. La evidencia hasta el momento apoya la conclusión de que hay una respuesta biológica relevante, aunque un solo estudio no confirma nada; se necesitan más.

Por ahora, de algunas cosas  estamos seguros:

  • La evidencia científica no apoya que el magnetismo tenga efectos sobre la salud.
  • No deberías reemplazar la terapia médica que estés utilizando por imanes.
  • No deberías usar imanes si tenés marcapasos o una bomba de insulina.
  • Tampoco deberías usar imanes si estás embarazada. A pesar de que los campos magnéticos producidos por los scanners de resonancia magnética son inocuos para el feto, aún no sabemos que es lo que hacen los imanes “terapéuticos” en el embarazo.
11Sep/133

El milagroso magnetismo – Parte 1: Un poco de historia

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Como persona deportista y un poco osada, he tenido varias lesiones a lo largo de mis 25 años en varias partes del cuerpo, como tendinitis, distensiones ligamentarias y fracturas. Posterior a la recuperación, se suelen realizar algunas sesiones de kinesiología y fisioterapia para rehabilitar y quedar 10 puntos.

Hielo, masajes, luz infrarroja, ultrasonido, onda corta y ejercicios de fuerza son algunas de las terapias que me han realizado. Pero había una en particular que siempre me llamó la atención por lo fascinante que parecía: la magnetoterapia.

Recuerdo la primera vez que la usé. Estaba rehabilitando una tendinitis de Aquiles. El kinesiólogo me dijo que servía para disminuir la inflamación y aceleraba la recuperación de los tejidos gracias a los campos magnéticos. Obviamente me lo creí y hasta hace muy poco tiempo pensé que era verdad,  hasta que tuve un estímulo para comenzar a investigar.

La magnetoterapia es una práctica que consiste en la aplicación de campos magnéticos para producir (supuestamente) beneficios en la salud. También están los brazaletes magnéticos, collares, plantillas para zapatillas y hasta collares para perros. No es algo nuevo. Pero… ¿existe alguna evidencia que apoye los argumentos y la utilización de estas terapias?

Los efectos del magnetismo y otras “energías” han sido estudiados desde los tiempos de los imperios romanos y griegos. La medicina tradicional china utiliza uno de los sistemas de sanación mas viejos de este tipo, basado en el chi o qi, que no es sino el nombre dado a la energía o fuerza vital que (ellos dicen) circula por el cuerpo. El concepto de fuerza vital también se puede encontrar en la medicina hindú y en la naturopatía (Hipócrates).

Para reencontrarnos con el magnetismo curativo, podemos viajar a Suiza del sigo XVI y encontrarnos con el alquimista Paracelso, que utilizaba un imán “mágico”, un tipo de mineral que atraía al hierro, para sanar todo tipo de enfermedades. Lo molía y colocaba en bálsamos que aplicaba a los enfermos con resultados milagrosos. A pesar de que William Gilbert (médico de la reina Isabel, conocido por sus estudios en magnetismo) advirtiera que moler el imán hacía que éste perdiera su magnetismo y por lo tanto sus supuestas propiedades milagrosas, Paracelso siguió fabricando bálsamos para una gran cantidad de enfermedades.

En los tiempos modernos, el descubrimiento de la electricidad trajo consigo los tratamientos electromagnéticos. El uso de diferentes formas de dispositivos eléctricos y generadores de frecuencia en medicina ha intrigado tanto a pacientes como a sus practicantes durante generaciones.

Alrededor del 1800, un médico austríaco llamado Franz Anton Mesmer, conocido por su uso de la hipnosis y la astrología, experimentó con el magnetismo al hacer que una paciente bebiera un fluido con hierro para luego colocarle imanes en diferentes partes del cuerpo. La paciente refirió una sensación de corriente circulando por su cuerpo y alivio de los síntomas. Mesmer sugirió que se debía al magnetismo animal, también llamado mesmerismo. Como era de suponer, Mesmer abrió una clínica en París y dejó de utilizar los imanes para pasar a usar las manos.

Albert Abrams

Albert Abrams, el Decano de los charlatanes del siglo XX.

A fines del siglo XIX el Dr. Daniel Palmer abrió su Escuela de Curación Magnética. Pronto descubrió que sus pacientes reportaban mejoría sin necesidad de imanes, con sólo una “imposición de manos” (otra vez). Más tarde Palmer creó también la Escuela Palmer de Terapia Quiropráctica.

A principios del siglo XX, el Dr. Albert Abrams afirmaba que cada órgano se ajusta a una longitud de onda electromagnética en particular. Fue demasiado lejos; la Asociación Médica de Estados Unidos lo nombró “Decano de los Charlatanes del Siglo XX”. Eso calmó los ánimos por casi cien años, pero hoy están resurgiendo toda clase de aparatos magnéticos “mágicos”.

Los imanes son generalmente hechos de metales (tales como el hierro) o aleaciones (mezclas de metales, o de un metal y un no metal) y tienen la capacidad de producir una fuerza medible llamada campo magnético. Es importante reconocer que no todos los imanes o campos magnéticos son iguales. La diferencia más significativa es entre los campos magnéticos pulsantes y los campos magnéticos estáticos: los imanes estáticos tienen campos magnéticos que no cambian, a diferencia de los electroimanes, que generan campos magnéticos sólo cuando la corriente eléctrica fluye a través de ellos. Esto se debe a que la electricidad y el magnetismo son en realidad manifestaciones de la misma fuerza fundamental, el electromagnetismo, reconocido por primera vez cuando se descubrió que un campo magnético cambiante puede generar corriente eléctrica y una corriente eléctrica cambiante puede generar un campo magnético.

Los campos magnéticos de los imanes se miden en unidades llamadas gauss (G) o, alternativamente, unidades llamadas tesla (T); 1 T = 10 000 G aproximadamente. Los imanes comercializados para el alivio del dolor por lo general poseen una densidad de campo magnético de 300 a 5 000 G, muchas veces más fuerte que el campo magnético de la Tierra (alrededor de 0,5 G), pero mucho más débil que los imanes usados ​​para máquinas de resonancia magnética (15 000 G o más).

Desde mediados del 1800, gran cantidad de máquinas electrónicas han sido aplicadas a una larga lista de enfermedades. Nunca se ha demostrado la efectividad de la mayoría de estos dispositivos y, en algunos casos, su uso ha resultado en serias lesiones e incluso la muerte. Sin embargo, algunas tecnologías eléctricas y electromagnéticas se han convertido en pilares de las prácticas médicas modernas, como los rayos X, la radioterapia, la resonancia magnética y los marcapasos.

Continuará…

6Ago/139

El aborto y el riesgo de suicidio, o la falsificación de un estudio científico

9 Comentarios    

Publicado por:PabloDF.

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Hace bastante escribí un dossier en tres partes sobre la pseudociencia y las falacias pretendidamente científicas propagadas por Sexo Seguro, una organización anti-derechos reproductivos que no es más que una fachada de la Iglesia Católica. Sigo sus tuits, que son habitualmente consignas en un loop, sin fuente ni signo alguno de que tengan en cuenta lo que los demás les comentamos, y así llegué a ver esta rara gema:

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Muy bien argumentada la respuesta de @AleDiener a un inconforme sobre el aborto http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog… … …

La referencia es a una columna escrita por una tal Alejandra Diener en el portal noticioso mexicano Animal Político, en respuesta a alguien que la cuestionó por su postura antiabortista. Diener es Maestra en Ciencia de la Familia por la Universidad Anáhuac y licenciada en Economía por la Universidad Iberoamericana. (Ambas son instituciones católicas. La Anáhuac es regenteada por la Legión de Cristo, orden fundada por el sacerdote y pederasta serial Marcial Maciel. La Iberoamericana es propiedad de la Compañía de Jesús.)

El núcleo empíricamente chequeable de lo que dice Diener contra el aborto se encuentra en el párrafo siguiente:

El aborto está generando un verdadero problema de salud pública, ya que la mujer que aborta padece trastornos mentales que las lleva incluso hasta el suicidio (Association between parity and risk of suicide among parous women. Chun-Yuh Yang PhD MPH www.cmaj.ca), mujeres que no puedan hacerse cargo de sus familias o que ni siquiera puedan continuar con sus vidas a causa del trastorno ocasionado por este drama de la eliminación de un ser humano en su vientre.

Aunque no se habla del síndrome post-aborto, casi se da por sobreentendido. El SPA correspondería a un conjunto de problemas psicológicos que padecerían casi todas las mujeres luego de interrumpir un embarazo. El SPA es una invención, un mito de la academia “pro vida” (puede comprobarse fácilmente que casi las únicas referencias al mismo ocurren en páginas apologéticas católicas y publicaciones de instituciones académicas ligadas a la Iglesia); ninguna organización científica del mundo ha encontrado evidencia de que exista ni lo reconoce como diagnóstico (véase por ejemplo este paper de la Harvard Review of Psychiatry y este reporte de la APA, mencionados en este post de Médico crítico). Pero Diener, en vez de hablar en términos generales, señala específicamente un estudio sobre “la relación entre la paridad y el riesgo de suicidio en mujeres” (paridad es la cantidad de hijos que ha tenido una mujer).1

El estudio, que existió y fue realizado por investigadores independientes, observó registros de 1,3 millones de mujeres taiwanesas a lo largo de casi tres décadas y halló que, corrigiendo por otros factores, el riesgo de suicidio de una mujer disminuye al aumentar su número de hijos. Esto es muy interesante, pero el problema para el argumento de Diener es que el aborto ni se menciona.

Hay varios motivos por los cuales un mayor número de hijos podría correlacionarse con un menor riesgo de suicidio. La depresión se correlaciona tanto con el riesgo de suicidio como con una tendencia a tener menos hijos. Tener una gran familia a su alrededor puede hacer que una mujer se sienta más valorada. Las causalidades no están establecidas y los autores del estudio lo reconocen, así como la imposibilidad de controlar otras variables que posiblemente influyan en la decisión de tener hijos (por ejemplo, el desempleo).

Alejandra Diener, como todos los columnistas “expertos” que publican contenido pseudocientífico al servicio de una ideología o religión, sabe que la inmensa mayoría de sus lectores jamás buscará confirmación independiente de lo que ellos afirman, especialmente si se trata de una publicación con una línea editorial afín a su propia ideología. Lamentablemente el mismo caso se da cuando académicos de esta calaña son llamados a exponer ante quienes hacen las leyes que regulan temas fundamentales, como el derecho al matrimonio, al divorcio, al acceso a la anticoncepción o al aborto.

Si no fuera por esto último, este artículo no pasaría de ser una válvula de escape para mi síndrome de SIWOTI2. Como están las cosas, esto no es simplemente alguien que miente por internet, sino alguien que representa un modelo de académico falaz que puede influir de forma decisiva en las políticas de salud de un país entero. Dejo aquí, entonces, mi granito de arena.

 

1 Association between parity and risk of suicide among parous women. Chun-Yuh Yang, PhD MPH. doi:10.1503/cmaj.090813

2 SIWOTI: Someone Is Wrong On The Internet (“Alguien Está Equivocado En Internet”), aunque en este caso debería más bien ser SILOTI: Someone Is Lying On The Internet (“Alguien Está Mintiendo En Internet”).

 

Nota: Este post es una versión revisada y aumentada de un artículo en mi blog, Alerta Religión, titulado “Aborto y riesgo de suicidio según la católica mentirosa Alejandra Diener”, publicado el día 3 de agosto de 2013.
17Jun/1312

Las dietas ácidas, la leche y la osteoporosis

No consumo lácteos

Hace un tiempo ya, tanto la prensa como la población en general a través de las redes sociales, han estado afirmando que existe una asociación hipotética entre el consumo de productos lácteos y la acidosis metabólica, es decir la disminución del pH. Esta asociación teórica se basa en la idea de que la proteína y los fosfatos de la leche y los productos lácteos son productores de ácidos, que causan la acidificación de nuestro organismo y las llamadas enfermedades modernas.

En otro artículo comenté un poco sobre el mito de las dietas ácidas y alcalinas, y cómo en realidad lo que comes no altera el pH de tu organismo. Pero vamos a profundizar un poco más al respecto y hablar específicamente sobre los productos lácteos. Cabe aclarar que no consumo lácteos, salvo en alguna pizza. Personalmente siento agrado cuando las personas se preocupan por la salud pública y entre esas medidas se promueve mejorar la calidad de vida a través de cambios en la alimentación y la actividad física. Pero como ya hemos visto varias veces, la desinformación general y la velocidad con que la misma fluye a través de internet es impresionante.

Y no me resulta extraño, porque para poder comprender qué pasa cuando el organismo funciona mal, primero hay que comprender como el organismo funciona en situaciones de normalidad. Para esto los estudiantes de Medicina deben cursar una materia llamada Fisiología Humana, que es enorme, y a pesar de cursarse en el lapso de un año, a veces los conocimientos adquiridos no parecen suficientes.

Con esto quiero decir que debemos tener cuidado al momento de analizar textos de esta índole, ya que es muy probable que caigamos en el error de creer por falta de conocimiento. Por lo tanto, voy a tratar de explicar esto de la forma más amena posible.

Para empezar, la evidencia científica no apoya ninguna de esas ideas, ya que ni la leche ni los lácteos son productores de ácidos, ni nuestros cuerpos se acidifican por la dieta, y tampoco hay evidencia que apoye una relación de causalidad entre consumo de lácteos y las enfermedades modernas.
Dentro de estas ideas encontramos algunas como:

La leche y los productos lácteos no son saludables porque producen pérdida de calcio por la orina y acelera la decepción de calcio de los huesos. Se ha demostrado los países que consumen mayor cantidad de productos lácteos, proteína animal y calcio tienen altas tasas de osteoporosis y fractura de cadera.

Según un sistema de clasificación de los alimentos muy citado por los defensores de esta teoría, se define a la leche como un producto ligeramente ácido, basándose en que la leche contribuye con fosfatos y sulfatos iónicos, que son ácidos. Una porción de estos ácidos son excretados por orina y de esta manera parece que el consumo de leche y proteínas (dieta ácida) conduce a la excreción de ácidos causando un deterioro de la salud ósea. Este supuesto perjuicio para la salud del hueso se debería a la observación de que una mayor excreción de ácidos en la orina está asociada con una mayor concentración de calcio en la misma.

En primer lugar, la evidencia no apoya la idea de que el fosfato y el sulfato sean perjudiciales para la salud ósea, porque a pesar de que la cantidad de calcio excretado por la orina aumente cuando se incrementa la excreción neta de ácidos, es más importante que el balance del calcio no se modifique. Un equipo multidisciplinario de científicos de la Universidad de Calgary realizó una revisión sistemática y meta-análisis de los estudios que trataban sobre cómo la dieta y los suplementos podían alterar la excreción de ácidos o álcalis y cómo ésta a su vez alteraba el balance y la excreción de calcio por orina. El meta-análisis puso de manifiesto que el aumento de la excreción de ácido en dietas hiperproteicas se asoció con una mayor excreción urinaria de calcio. Sin embargo, cuando el balance de calcio (calcio corporal total) fue examinado, no se encontraron relaciones entre la excreción de ácido y el balance de calcio. Por lo tanto, la evidencia no apoya las afirmaciones de que los alimentos que producen excreción de ácidos son perjudiciales para el balance de calcio, a pesar de la mayor aparición de calcio en la orina.

colaagua

(Fig. 1) Excreción neta de ácido por orina (mEq H+) después de la ingestan de tres bebidas: agua destilada, leche o bebida de cola sin cafeína. Fuente: Heaney et al. Carbonated beverages and urinary calcium excretion. Am J Clin Nutr 74:343–347, 2001.

En segundo lugar, los productos lácteos no son productores de ácidos. Un estudio sobre la excreción neta de ácido después de la ingesta de leche demostró que la leche es alcalinizante de la orina en comparación con la bebida de cola y el agua (Fig. 1). Lo más interesante de este estudio es que el agua utilizada era agua destilada, o sea que no podía aportar ni álcalis ni ácidos, a diferencia del aumento de la acidez producida por aporte de ácido fosfórico de la bebida de cola. Mientras que en otro estudio, una comparación de la excreción neta de ácidos producida por la leche común y la leche de soja mostró que no había diferencias entre ambas.

En tercer lugar, la afirmación “las tasas de fractura por osteoporosis son mayores en los países que consumen más productos lácteos, calcio y proteína animal” se hace comparando unas culturas con otras, y hacer una suposición de que la causa de las diferencias en las tasas de fracturas de hueso se deben a las diferencias dietéticas es una conclusión bastante sesgada. Además hay otros factores de riesgo importante para la osteoporosis y la fractura de cadera que no se relacionan con lo que consumen las diferentes culturas, como las diferencias genéticas, la cantidad de trabajo físico, posiblemente la cantidad de luz solar a la que uno se expone (síntesis de vitamina D), entre otros. La variación en cualquiera de estos factores podría explicar las diferencias en la tasas de fractura, por lo que no es correcto suponer que los lácteos producen estas patologías sin haber tenido en cuenta antes la observación de los otros factores.

osteoporosis

La evidencia apoya que los factores de riesgo más importantes para la osteoporosis y la fractura de cadera son el sedentarismo y la escasa ingesta de calcio durante la vida. De hecho, una persona que vive en una gran ciudad de Asia, donde la actividad física es quizás similar a la de las culturas occidentales, tiene tasas de fractura casi idénticos que la de los países industrializados.

Si bien las observaciones funcionan como disparadores para hacerse preguntas y realizar estudios, no es correcto asumir sobre las causas de un fenómeno basándose únicamente en observaciones, especialmente cuando estas están basadas en algo con tantas variables como la cultura, ya que en estos casos no se consideran los estilos de vida y otros factores que podrían ser la causa de este fenómeno observado.

Este error se puede resumir en la frase “Correlación no implica causalidad”.

Me veo obligado a agregar que según un informe emitido recientemente por la Escuela de Salud Pública de Harvard,  el calcio es importante pero la leche no es la mejor fuente de calcio y una gran ingesta de éste está asociada al cáncer de próstata y cáncer de ovario; la leche además posee altos niveles de grasas saturadas y posiblemente las hormonas que contiene sean perjudiciales para la salud. Esto se vio reforzado en la publicación de su último “Plato de la alimentación saludable y la Pirámide Nutricional Saludable”.

Para finalizar, una revisión sistemática y meta análisis sobre la teoría de que  la dietas ácidas producen enfermedad ósea concluye que “La asociación causal entre la dieta ácida y la osteoporosis no está apoyada por la evidencia y no hay evidencia de que una dieta alcalina sea protectora de la salud ósea”.

En conclusión, la evidencia de mejor calidad revela que tanto la leche como los productos lácteos no causan acidosis metabólica. Por otra parte, los productos lácteos no producen ácidos en el metabolismo y nuestros organismos no se acidifican por la dieta moderna. Además, la evidencia no apoya las asociaciones entre el alto consumo de leche y productos lácteos con osteoporosis, cuando se tienen en cuenta factores importantes como la actividad física.

6May/130

La isla de los parientes cercanos

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Publicado por:PabloDF.

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Hace unos días me sorprendió un titular en la sección de teléfonos celulares de Slashdot: In Iceland, Tap Cellphones To Avoid Incest . Resulta que unos estudiantes de la Universidad de Islandia en Reykjavík desarrollaron una aplicación “anti-incesto” para el sistema operativo Android. Se llama Sifjaspellsspillir (¡en islandés todo suena a nombre de volcán!) y funciona así: si dos personas la tienen instalada, un toque basta para que los celulares compartan uno con otro los datos genealógicos de sus respectivos dueños, y la aplicación emitirá una alerta si los usuarios están —posiblemente— demasiado emparentados para propósitos reproductivos.

Familia islandesa

Islandia, una gran familia.

Más allá de las previsibles bromas sobre celulares que se aparean, Sifjaspellsspillir demuestra una de las facetas biológicamente interesantes de vivir en una isla. Islandia fue colonizada en el siglo IX por una pequeña cantidad de celtas y escandinavos; no hubo mucha inmigración desde entonces y la población actual, de unos 320.000 habitantes, es sumamente homogénea a nivel genético. (La lengua islandesa refleja también esta particularidad: en parte gracias al aislamiento, en parte debido a una planificación conservadora, ha cambiado tan poco que los islandeses pueden leer su literatura clásica —escrita del siglo X al XIII— en el original sin demasiada dificultad, cosa imposible en cualquier otra lengua europea.)

La homogeneidad genética causada por la endogamia significa que si uno toma dos islandeses cualesquiera es muy probable que sean parientes, como mucho, de sexta o séptima generación. Esta distancia es bastante segura y además los islandeses tienden a conocer bien a sus antepasados, pero evidentemente alguien debió pensar que nunca está de más cuidarse.

Sifjaspellsspillir fue el resultado de un concurso promovido por deCODE, una empresa que mantiene la base de datos genealógica Íslendingabók, donde están todos los datos filiatorios de los islandeses que se han podido hallar y verificar desde mil cien años a esta parte. (Los islandeses no sólo aman la genealogía, también son muy obsesivos con sus registros.) Íslendingabók es precisamente la fuente de consulta de la aplicación.

Fundada por un islandés en 1996, deCODE se propuso encontrar genes que puedan predisponer a distintas enfermedades. Islandia es el campo ideal para esta tarea. En una población más diversa es muy difícil determinar la responsabilidad de un gen determinado en una dolencia particular, porque un gen no tiene un efecto único y exclusivo sino que interactúa con muchos otros. Pero en Islandia, una variación en un gen resalta mucho más sobre el fondo comparativamente homogéneo de los demás.

deCODE planeaba ganar dinero con el desarrollo de terapias genéticas, obviamente. Cuando empezó a tener problemas financieros, en 1998, la farmacéutica estadounidense La Roche-Hoffmann ofreció pagar 200 millones de dólares por el derecho a desarrollar drogas basadas en los hallazgos de deCODE, que había logrado que el gobierno le diera acceso a los registros de salud de toda la población. A ciertas personas no les cayó demasiado bien que una empresa extranjera fuera a tener acceso a sus datos genéticos personales y encima hacer dinero con ellos. Así que, para seducir a los islandeses y convencerlos de compartir su información genética, deCODE les prometió a los que le entregasen una muestra de sangre que cualquier medicamento desarrollado gracias a los datos recopilados estaría disponible gratis para ellos hasta que caducase la patente. Eso hizo desde 2003 en adelante, ofreciendo entretanto servicios de screening genético. No le fue bien: en 2009 presentó quiebra, y poco después fue comprada casi en su totalidad por otra empresa.

Pese a esta desagradable parte de la historia, deCODE realizó varios descubrimientos importantes, como por ejemplo el gen que produce la proteína LTA4H o leucotrieno-A4-hidrolasa, la cual promueve la inflamación y la acumulación de colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos, siendo éstos factores de riesgo de los ataques cardíacos. Hoy en día deCODE es una de muchas realizando esta tarea, pero gracias a la particular historia de Islandia, la isla donde todos son parientes cercanos, pudo ser la pionera.

21Ene/1310

Por qué las medicinas alternativas no se llevan bien con los estudios científicos y no deberías confiar en ellas

Es increíble la variedad y cantidad de medicinas alternativas que existen, desde las más sutilmente disfrazadas de ciencia hasta las más bizarras y ridículas, como la hidroterapia de colon. Lo único necesario para crear una nueva terapia alternativa es tomar una palabra al azar del diccionario, anexarle el sufijo "-terapia" y afirmar que a los que la probaron les funcionó.

Vamos directamente al nudo de la cuestión, sin preámbulos ni vueltas filosóficas. Supongamos que alguien nos asegura, con evidencia irrefutable, que el noventa por ciento de las personas que comen manzana se curan de cierta enfermedad. Partiendo de esto, ¿podemos decir que las manzanas funcionan como tratamiento?

La mayoría afirmará que sí. Sin embargo, supongamos que se agrega nueva información al enunciado. Resulta que si paralelamente tomamos un grupo de personas con la misma enfermedad pero ahora no se les da de comer manzana, en lugar de curarse el noventa por ciento lo hace el noventa y nueve por ciento. Repetimos ahora la misma pregunta, ¿podemos decir que las manzanas funcionan como tratamiento? Claramente la respuesta es que no. De hecho todo lo contrario, es obvio que reducen un nueve por ciento la probabilidad de curarse.

Otro ejemplo. Vemos un titular en un diario: "Nuevo estudio revela que solamente el dos por ciento de las personas mejoran su salud si ingieren cierto medicamento". ¿Podemos decir que ese medicamento no funciona? No, no podemos porque no existe la información suficiente. Para responder eso habría que conocer además el porcentaje de las personas que se mejora sin vacunarse. Si este segundo número resulta ser menor que el dos por ciento entonces el medicamento evidentemente funciona, porque aumenta la probabilidad de curarse. Si resulta ser mayor, entonces el medicamento es perjudicial. Y si es igual, entonces el medicamento no hace ni bien ni mal.

¿Cuál es la conclusión? Que el porcentaje de personas que mejoran al hacer algo, en sí mismo, es un número que no dice nada. Tampoco en sí mismo dice nada el porcentaje de personas que mejoran si el tratamiento no se aplica. La información útil únicamente está en la comparación de los dos porcentajes.

Típica imagen que suele acompañar las publicidades de terapias alternativas, intentando asociar la imagen del producto con la naturaleza. Esto es caer en la falacia naturalista, es decir, la suposición de que una cosa debe ser mejor que otra simplemente porque es natural. Sin embargo el veneno de cobra, el excremento de vaca y la lava de volcán a rojo vivo también son productos naturales y no por eso son buenos. Por supuesto que también hay cosas naturales que son buenas, del mismo modo que algunas cosas artificiales son buenas y otras son malas, pero la cuestión es que las medicinas alternativas intentan engañar a la gente con la falsa idea de que, como sus productos están supuestamente más relacionados con la naturaleza, eso en sí mismo las hace automáticamente más eficientes, saludables o mejores en algún aspecto.

Lo más interesante de esto es que se trata de conocimientos de estadística general y no se aplica únicamente al caso de la medicina. Lo mismo vale si estamos tratando de averiguar la eficiencia de una pintura que evita la degradación de un chip electrónico, o algún tema relacionado con cuestiones sociales y políticas, por ejemplo si un periodista afirma: "en cierta región del país, una de cada cinco alumnas que abandona la escuela es madre soltera". Esa cifra por sí misma no implica nada. Para saber si el embarazo afecta la deserción escolar habría que tomar dos grupos de alumnas, las embarazadas y las no embarazadas, y comparar cuál de los dos grupos tiene mayor deserción.

Pero retomemos el tema de las medicinas alternativas. Típico caso, un amigo viene y nos dice: "Tenía cierto problema de salud. Probé tal medicina alternativa y me funcionó". Primero y principal: en muchos casos no hay constancia de que nuestro amigo haya estado realmente enfermo en lugar de simplemente sentirse mal. Y en caso de estar enfermo, es posible que tampoco haya constancia de que realmente se haya curado en lugar de simplemente sentirse bien de forma temporal. Hay que tener en cuenta que con frecuencia los simpatizantes de las medicinas alternativas, precisamente por ser simpatizantes de las medicinas alternativas, no consultan a médicos profesionales y se auto-diagnostican.

Superado este paso, supongamos que efectivamente nuestro amigo estaba enfermo y que realmente se curó. Aún así, ¿qué error hay en su razonamiento? Que una cosa es que se haya curado y otra cosa es que se haya curado específicamente como consecuencia de la medicina que tomó. Que un evento A (someterese al tratamiento) haya sucedido antes de un evento B (curarse), no significa necesariamente que A sea la causa de B. Bien podría ser que además de tomar la medicina alternativa hubiera bebido jugo de naranja, por poner un ejemplo cualquiera, y esa haya sido la verdadera causa. O tal vez de todas formas se habría curado sin comer ni beber nada especial, ni recurrir a ningún tratamiento, sino simplemente esperando que actuaran los mecanismos biológicos de su propio cuerpo (sin embargo, como tomó la medicina alternativa, piensa que esa fue la causa). O también podría ser que el tratamiento funciona y que nuestro amigo tiene toda la razón.

La cuestión, en definitiva, es que no alcanza con un caso particular para determinar si el tratamiento funciona o no. Tampoco con diez, ni cien, ni mil, ni un millón, ni ningún número. Lo que debe hacerse es tomar dos grupos numerosos de personas (dos grupos, no uno sino dos) en las mismas condiciones y con el mismo problema de salud, a uno administrarle la medicina que se quiere poner a prueba y al otro simplemente un placebo (es decir, algo que parezca una medicina pero que en realidad no lo sea, como una pastilla de azúcar, por ejemplo). El grupo que recibe el placebo se llama "grupo de control" y como ya vemos es absolutamente necesario, porque si no hay grupo de control no se pueden comparar dos porcentajes distintos para extraer ninguna conclusión. Esa es la idea central.

Los defensores del reiki (o cualquier otra terapia alternativa) ponen la excusa de que la ciencia "tradicional" no se puede aplicar para confirmar que sus terapias funcionan porque éstas se basan en algún tipo de energía misteriosa y espiritual. Pero incluso si ésto fuera cierto sería muy fácil ponerlas a prueba de forma científica. Si tomamos dos grupos de personas, a uno le administramos ese tratamiento y al otro no, entonces el primer grupo debería tener una proporción mayor de resultados positivos y eso efectivamente sería una demostración científica de que funciona, incluso aunque no comprendiéramos el mecanismo de acción. Lo cual, por supuesto, no sucede.

Y en realidad el asunto de determinar una relación de causa-efecto es aún más complejo, porque una correlación no necesariamente implica causa. Por lo tanto, hay muchas más estrategias que deben aplicarse para evitar errores de este tipo, como bien explica un artículo muy didáctico y recomendable del blog "Per ardua ad astra".

Otro de los trucos se llama doble ciego y consiste en que la persona que realiza el experimento sea alguien distinto de quien recolecta los resultados y analiza si hubo mejoría en cada paciente. La idea es que esta última persona (o equipo de personas) no debe saber cuáles pacientes fueron los que recibieron el verdadero tratamiento y cuáles no, para que no sea capaz de forzar la interpretación de los resultados -consciente o inconscientemente- a favor de sus teorías preconcebidas.

El problema de los generalmente bienintencionados -pero poco racionales- defensores de las medicinas alternativas es que no tienen ni siquiera el concepto de "grupo de control" ni por qué es necesario. Ni hablemos de doble ciego, ni estadística, ni nada de eso. Se basan en el argumento de "Yo lo probé y a mí me funcionó. La experiencia personal alcanza y sobra. Si a mí me funciona, entonces funciona y listo". Claro, por supuesto que "si funciona, funciona", la cuestión es cómo determinar que efectivamente funciona y que no estamos cayendo inocentemente en la trampa psicológica de que funciona pero que en realidad no lo hace. Como ya vimos, el simple hecho de que uno se haya curado luego de un cierto tratamiento no significa automáticamente que funcione, y viceversa, el hecho de que uno no se haya curado no significa que no funcione, porque tanto dentro de los tratamientos eficaces como ineficaces siempre habrá algunos resultados positivos y otros negativos por una cuestión de azar, al haber tantos factores internos y externos. Intentar esquivar esos errores precisamente es el objetivo del método científico, que las medicinas alternativas no aplican.

Como dice Tim Minchin en uno de sus actos humorísticos, "por definición, las medicinas alternativas no han demostrado funcionar, o se ha demostrado que no funcionan. ¿Sabes cómo llaman a la medicina alternativa que se ha demostrado que funciona?... Medicina".

23Ago/128

¿Las mamografías producen cáncer de tiroides?

8 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

Archivado en: Ciencia, Medicina, Pseudomedicinas

Últimamente está dando vueltas el rumor de que el cáncer de tiroides está aumentando entre las mujeres y que el responsable son las mamografías y las radiografías dentales. Según dicen, si se van a realizar una, hay que pedir un “guarda tiroides” para que esta glándula se proteja de la radiación. Esto es mentira.

Una corta búsqueda por internet muestra que Snopes ya trató el tema y la conclusión es que, para la mayoría de los estudios, la radiación que recibe la tiroides es mínima y no hace falta usar protección en el cuello. Es más, el uso de un escudo contra la radiación en la tiroides podría interferir con el diagnóstico, causando más daño que el que previene.

El Colegio Estadounidense de Radiología y la Sociedad de Imagenología Mamaria también emitieron un comunicado desmintiendo el rumor.

Algunas personas han expresado preocupación, debido a una noticia errónea, acerca de que la pequeña cantidad de radiación que un paciente recibe durante una mamografía podría aumentar significativamente su probabilidad de desarrollar cáncer de tiroides. Esta preocupación no tiene aval en la literatura científica.

La dosis de radiación que recibe la tiroides por una mamografía es extremadamente baja. La tiroides no está expuesta al haz directo de rayos X utilizado para tomar la imagen de la mama y recibe sólo una pequeña cantidad de rayos X dispersados (menos de 0,005 miligrays). Esta cantidad  es equivalente a sólo 30 minutos de la radiación de fondo recibida de fuentes naturales.

Para la mamografía anual entre las edades de 40 a 80 años, el riesgo de cáncer debido a esta minúscula cantidad de radiación dispersa en la tiroides es increíblemente pequeño (menos de un caso en 17,1 millones de mujeres). Este riesgo diminuto debe ponerse en la balanza con el hecho que el escudo de tiroides podría interferir con el posicionamiento óptimo y provocar errores (sombras que podrían aparecer en la imagen). Ambos factores podrían reducir la calidad de la imagen e interferir con el diagnóstico. Por lo tanto no se recomienda el uso del guarda tiroides durante una mamografía. Se urge a los pacientes a no postergar o pasar por alto los estudios mamarios necesarios basándose en estos reportes erróneos.

Comparación de un mamograma con y sin guarda tiroides. El guardatiroides bloquea parte del cuerpo y reduce el contraste general, dificultando el diagnóstico.

Estas conclusiones provienen, casi con seguridad, de un artículo publicado en el American Journal of Roentgenology que concluye que el riesgo de por vida del cáncer de tiroides causado por una mamografía anual entre los 40 y los 80 años es de 1 en 17,8 millones. En comparación, el riesgo de por vida de ser diagnosticada con cáncer de mama, según la American Cancer Society, es de 1 en 8.

¿Y qué hay del aumento en el cáncer de tiroides? En una entrevista para el New York Times, Dr. Otis W. Brawley, jefe de medicina de la American Cancer Society, explica que casi con seguridad es la consecuencia de los avances en la tecnología médica. Mientras los casos de cáncer de tiroides han aumentado (tanto en hombres como en mujeres), la mortalidad se mantuvo igual, con un 97% de supervivencia.

Esto sugiere que actualmente detectamos casos que en el pasado habrían pasado desapercibidos. El 87% del incremento en los diagnósticos puede ser atribuido al diagnóstico de pequeños tumores que probablemente no hubieran causado daños a la salud.

En conclusión, no se crean todo lo que sus contactos comparten por Facebook.

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