30Abr/111

Pienso, luego Dudo – Capítulo 10

No es lo que el hombre de ciencia cree lo que lo distingue, sino cómo y por qué lo hace. Sus creencias son tentativas, no dogmáticas; están basadas en evidencia, no autoridad o intuición
Bertrand Russell (1872 - 1970)

Dibujo de Parravicini que supuestamente predice el accidente nuclear en Fukushima.

Pienso, luego dudo es el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

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Música que se escucha:

  • Tex Beneke - A Wonderful Guy
  • Gerhard Trede - Jolly Days

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22Abr/110

Pienso, luego Dudo – Capítulo 09

No hay comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

Archivado en: Podcast

Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre
Carl Sagan (1934 - 1996)

A la derecha, la Vía Láctea; a la izquierda, la Luz Zodiacal.

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Getting the Grip on Nonspecific Treatment Effects: Emesis in Patients Randomized to Acupuncture or Sham Compared to Patients Receiving Standard Care

21Abr/1119

¿Más rápido que la luz?

19 Comentarios    

Publicado por:PabloDF.

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Al final del artículo sobre el aumento de masa relativista decía que, habiendo quedado claros los largos tiempos y las inmensas energías necesarias para el viaje interestelar, me parecía que eso debía desacreditar la hipótesis de los OVNIs como naves extraterrestres. La clase de visitas que postulan los fans de las lucecitas celestiales —visitas frecuentes, repetidas, constantes y sin objeto aparente, de naves relativamente pequeñas y sin medios visibles de producción o emisión de energía, como si fuera tan fácil venir a la Tierra— parecen a priori una idea ridícula.

USS Enterprise (Star Trek)

USS Enterprise

Por lo mismo, lamentablemente, no son realistas los sueños de la ciencia ficción como el Imperio Galáctico de Asimov o los viajes de la USS Enterprise para ir audazmente donde nadie ha ido jamás. Asimov conocía muy bien el problema e intentó esbozar un mecanismo que hiciera posible “saltar” entre los mundos a través de un “hiperespacio” con propiedades geométricas especiales. La gente de Star Trek, por su lado, se valió del recurso del warp, por el cual la nave no va más rápido que la luz sino que se mueve dentro de una burbuja que deforma y acorta el espacio a medida que avanza: un poco más ingenioso, pero igualmente inviable.

En Babylon 5 las naves viajan a través de un hiperespacio que se plantea como un espacio con algunas reglas distintas al espacio normal; se viaja por él con motores convencionales una distancia corta (en términos astronómicos) y se sale a una gran distancia en el espacio “normal”; las naves grandes pueden entrar solas al hiperespacio, pero las otras requieren “puertas de salto” fabricadas por una raza alienígena antigua de la que nada se sabe. En Battlestar Galactica hay también “saltos”, pero éstos son instantáneos (no hay interludios en el hiperespacio) y no requieren de un equipo muy complicado; una nave con capacidad para diez personas puede llevarlo.

Ringworld (Mundo Anillo), por Larry Niven

Mundo Anillo, por Larry Niven

En Deep Space Nine, además de la tecnología warp, se utiliza el recurso de hacer pasar a las naves por un agujero de gusano, entidad teóricamente posible pero cuyo uso requeriría, en el mejor de los casos, de una tecnología absurdamente avanzada y una cantidad de energía prohibitiva. En Contacto, Carl Sagan hace que sus protagonistas construyan (con planos enviados por radio desde la estrella Vega) una máquina que crea algo muy similar a un agujero de gusano aquí en la Tierra, pero el regreso trae consigo ciertas paradojas bien pensadas que lo hacen inútil para el uso habitual.

Al extremo del absurdo velocístico llega Larry Niven en Mundo Anillo: no sólo hay naves convencionales que viajan (en el hiperespacio) a razón de tres días y medio por año-luz (es decir, más de cien veces la velocidad de la luz) sino que los protagonistas utilizan una nave de un diseño secreto que cubre esa distancia en un minuto y cuarto (unas 420 mil veces la velocidad de la luz), todo esto con motores que anulan la inercia y no usan masa de reacción, tecnología que en el mundo de Niven resulta avanzada pero no fantástica. (Niven también saca de la galera, sin justificativo científico alguno, materiales de fábula como el scrith, que tiene una resistencia a la tracción comparable a la fuerza nuclear fuerte, y unos metros del cual son capaces de bloquear el 40% de los neutrinos que choquen con él.)

Por contraste, Ursula K. LeGuin prefirió resignarse a que los protagonistas en su serie del Ekumene viajaran en animación suspendida en naves NAFAL (Nearly As Fast As Light, “casi tan rápidas como la luz”), lo cual le dio de paso algo de material para explorar los conflictos psicológicos y los efectos políticos de la dilatación temporal, de los viajes largos y de la imposibilidad de intercomunicar eficazmente una unión o confederación de mundos apartados. Roger Zelazny escribió un cuento, Este momento de la tormenta, en el que trata incidentalmente este asunto en su protagonista.

La dilatación temporal es también un punto de partida importante de la obra de Arthur C. Clarke, Voces de un mundo distante, en la cual se especula con una “energía del vacío”, extraída de la llamada “espuma cuántica”. Hoy en día esta energía (mal entendida, claro) es una de las preferidas de los pseudocientíficos. Clarke, de todas formas, se mantuvo también dentro de los límites de la ciencia ficción dura: ninguna de sus naves iba más rápido que la luz. Incluso imaginó (y es otro punto clave del argumento de su novela) cómo podía protegerse una nave espacial de la abrasión producida por las partículas con las que se encuentra. (En el espacio hay átomos y iones sueltos de hidrógeno, y da lo mismo si chocan contra una nave o la nave choca contra ellos: el efecto, al acercarse a la velocidad de la luz, es el de un feroz bombardeo de rayos cósmicos.)

Específicamente sobre el tema del incremento de masa relativista escribió Donald Wandrei su cuento Coloso, dándole una vuelta que en su época (1934) quizá no haya parecido tan absurda como hoy sabemos que es: un viajero del espacio acelera su nave hasta cerca de la velocidad de la luz pero ésta, en vez de hacerse más masiva, se expande, hasta que se vuelve más grande que el universo, el cual resulta ser un átomo dentro de un universo más grande (esta idea, derivada de la visión anticuada del átomo como una versión miniatura de un sistema solar, se repite en varias narraciones de ficción de la misma época).

Como se ve en este brevísimo y necesariamente muy parcial repaso, la literatura de ficción ha tratado de buscar formas de viajar plausiblemente a distancias interestelares, siguiendo —a veces— los últimos hallazgos disponibles de la ciencia, pero por el momento todas estas ideas siguen siendo impracticables, cuando no ridículas.

A los escépticos suelen criticarnos por encerrarnos en el empirismo estricto o en la ortodoxia. Se nos pregunta, retóricamente: ¿la teoría de la relatividad es dogma? ¿No puede ser que Einstein estuviera equivocado, que fuera posible acelerar por sobre la velocidad de la luz o hacer que un cuerpo pierda su inercia? ¿Por qué los extraterrestres, adelantados miles o millones de años en tecnología, no podrían haber descubierto una manera?

Estas preguntas son válidas pero están planteadas desde una postura imaginativa, no científica. Sí, es posible que nos equivoquemos (sin más, la relatividad apenas tiene un siglo de existencia). Pero si somos honestos, debemos pensar en términos de lo que ya sabemos. Hay personas que reestructuran su vida en torno a la creencia de que los extraterrestres nos visitan. Hay personas que ganan mucho dinero vendiendo esta creencia. Hay muchas personas dispuestas a hacer el ridículo defendiendo esta creencia… y sólo porque no saben, o no quieren aceptar, que las probabilidades de que estar en lo cierto son pequeñísimas. Uno no puede plantear como cierto algo que sólo es apenas marginalmente posible: quizá ésta sea la mejor definición de la honestidad intelectual del escéptico.

18Abr/111

Blog abierto

1 Comentario    

Publicado por:Elio Campitelli.

Archivado en: CEA

El Círculo Escéptico Argentino (no confundir con el otro CEA) fue fundado para ser una comunidad donde puedan encontrarse quienes aprecian el valor del pensamiento crítico o simplemente disfrutan la labor de la ciencia. Cualquiera puede crearse una cuenta en el foro y unirse a la conversación. Tenemos también un blog, en el que sólo estamos publicando los miembros iniciadores del grupo, pero nos gustaría que todos los demás pudieran participar escribiendo artículos.

Por ahora los interesados en publicar un texto deben enviar un mail usando el formulario de contacto, con el asunto "[Para publicación]" y el texto en el formato que le resulte más cómodo (directamente en el cuerpo del mensaje, un .doc adjunto, link a mediafire, etc...). Si hay imágenes ilustrativas también pueden enviarlas. El formato es a gusto, pero por supuesto el estilo general, las fuentes, el formato y la alineación se harán coincidir con los del blog como está ahora. No vamos a ser estrictos con la longitud máxima, pero mejor un texto que no sea de más de 1000 palabras a menos que sea inevitable.

El artículo va a pasar a corrección para mantener una calidad mínima. Tiene que ser un texto bien fundamentado, que toque la temática del escepticismo o la divulgación científica y que no tenga faltas de ortografía o gramática. Para cualquier corrección o crítica, van a recibir un mail del Sr. Corrector y si está todo bien, pasa a publicarse. El autor debe crearse una cuenta en el foro para que podamos citarlo como tal. En el futuro vamos a experimentar con algún método más automático. Hay plugins que agilizan todo el proceso mediante formularios y mensajes dentro del blog, pero por ahora sólo va a ser por correo.

Así que pasen, entren, pónganse cómodos y coman algo. Hay lugar para todos pero no ensucien nada que la alfombra es nueva.

PD: Como recordatorio, hay dos miembros del CEA en carrera para participar en el TEDxJoven@RiodelaPlata (se les debe haber roto labarraespaciadora) y todavía pueden votar. Vean el video de Bruno o el de Ezequiel y voten el que más les gusta o ambos. El evento va a realizarse el 7 de mayo y es probable que hagamos una reunión del Círculo antes y/o después.

15Abr/113

Pienso, luego Dudo – Capítulo 08

3 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli, PabloDF, Malena y Ezequiel Del Bianco.

Archivado en: Podcast

El universo no parece ni benigno ni hostil, simplemente indiferente a las preocupaciones de seres tan insignificantes como nosotros
Carl Sagan (1934 - 1996).
Te extrañamos, Carl.

Pienso, luego dudo es el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

Desde ahora y hasta que resulte demasiado engorroso se puede descargar el capítulo completo o separado en segmentos temáticos (descarga por mediafire)

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Hoy hablamos de los mitos que hay detrás del terremoto en Japón y otros cataclismos.

Música que se escucha:

  • Mike Oldfield - In the Beginning
  • Goethes Erben - Maerchenprinzen
  • Goethes Erben - Iphigenie

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5Abr/1122

Por qué nos ponemos pesados al ir más rápido

22 Comentarios    

Publicado por:PabloDF.

Archivado en: Ciencia, Física
A través de la Puerta Estelar ("2001: Odisea espacial")

Única forma conocida de viajar más rápido que la luz.

Siguiendo con el tema de la relatividad, del cual hablábamos hace un tiempo, podemos pasar a otro fascinante aspecto de la teoría especial: cómo los cuerpos parecen volverse más masivos a medida que se mueven más rápido.

La archiconocida fórmula einsteniana E = mc² significa que la energía de un cuerpo es igual a su masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz. Esta energía puede liberarse por varios métodos, como la combustión o una reacción nuclear en cadena.

Ahora bien, cuando un objeto se mueve tiene más energía que la que tenía estando quieto, ya que la energía de su movimiento (energía cinética) también cuenta.* Un cuerpo en reposo no hace nada; un cuerpo que se mueve puede aplastar otro, comprimir un pistón, derribar una pared o (en el caso de un líquido) impulsar una turbina, por ejemplo.

Antes de Einstein no sabíamos de la equivalencia entre masa y energía. Pero ahora que lo sabemos, en la susodicha E = mc² podemos cambiar los términos de lugar fácilmente y poner m = E⁄c², es decir, la masa es igual a la energía dividida por la velocidad de la luz al cuadrado. Como la velocidad de la luz no varía, y la energía (E) se incrementa con la velocidad, de la fórmula parece surgir que ¡la masa del objeto aumenta cuando éste va más rápido!

Hablando con propiedad, lo que aumenta en este caso es la resistencia del objeto a cambiar su estado de movimiento (moverlo o frenarlo), es decir, su inercia. El aumento de inercia depende de la relación entre la velocidad del objeto y la de la luz. Cuanto más rápido va un objeto, más difícil es hacerlo ir más rápido.

En la todavía joven era de la exploración espacial todavía no hemos tenido este problema, ni lo tendremos por mucho tiempo. Pero supongamos que quisiéramos explorar la estrella más cercana a nosotros. Si pudiéramos ir a la mitad de la velocidad de la luz, tardaríamos casi nueve años, pero nuestra nave espacial llegaría a aumentar un 15% su inercia, con la consiguiente necesidad de cargar más combustible para acelerarla. No parece mucho pero desde ya complicaría el asunto.

Viajar requiere llevar comida y agua. Si pudiéramos ir más rápido, ahorraríamos algo de esa carga. Pero la relatividad viene a frustrarnos. A un 75% de la velocidad de la luz tardaríamos menos de seis años, pero nuestra nave aumentaría un 50% su inercia. Es verdad que ahorraríamos mucha carga, porque para los tripulantes de la nave sólo pasarían tres años y diez meses debido a la dilatación temporal.

Puestos a soñar, si lográramos ir con la nave al 90% de la velocidad de la luz, llegaríamos a destino en cuatro años y nueve meses, más o menos, que para la tripulación serían apenas dos años y unos pocos días… pero lo más probable es que no lograríamos acelerar nunca la nave, ya que ésta habría aumentado su inercia a más del doble.

Y algo más sorprendente aún. Al igual que la dilatación temporal, que sólo perciben los observadores externos, el aumento de inercia de la nave espacial no sería notado por la tripulación. En su marco de referencia los motores seguirían acelerando la nave al mismo ritmo, consumiendo la misma cantidad de combustible por unidad de tiempo.

Para entender esto conviene volver al ejemplo dado cuando hablábamos de la dilatación del tiempo. Supongamos que los tripulantes quieren medir la aceleración de su nave. Para ello miden su velocidad (por el medio que sea) y anotan el momento de la medición cuando pasan al lado de un hito, digamos (para ser coherentes con el género), una “boya espacial”. Comienzan a acelerar hacia la siguiente boya, y cuando pasan a su lado dejan de acelerar y vuelven a medir la velocidad, anotando el tiempo transcurrido desde la anterior medición. La diferencia de velocidades dividida por el tiempo es la aceleración: si pasaron de 290 000 a 291 000 kilómetros por segundo en 1000 segundos, su aceleración ha sido de (1000 km⁄s)⁄(1000 s) = 1 km⁄s², o sea, su velocidad ha aumentado a razón de un kilómetro por segundo durante cada segundo en que han acelerado (el ejemplo no es real; bajo esa aceleración los tripulantes quedarían hechos jalea en un instante).

Quienes hayan estado atentos notarán enseguida la falla. Para los tripulantes, que viajan a velocidades muy cercanas a la de la luz, el tiempo corre más lentamente. Si los observamos mientras toman sus mediciones, veremos que el tiempo que tardan en ir de un hito al otro es bastante más del que ellos perciben en su marco de referencia. Es decir, están aumentando de velocidad mucho más lentamente de lo que ellos creen.†

Desde el punto de vista de los tripulantes, y en tanto tuvieran combustible, podrían acelerar hasta tan cerca de la velocidad de la luz como quisieran. Vista desde afuera, sin embargo, la nave espacial iría acelerando cada vez menos. Para los tripulantes sería algo parecido a la carrera de la Reina Roja, de Alicia a través del espejo: tendrían que darle cada vez más gas al motor para seguir acelerando (desde el punto de vista de los demás) al mismo ritmo. Y nunca, no importa cuánto calentaran el motor, llegarían a la velocidad de la luz.

Hay muchos otros problemas relacionados, pero para mí esta simple ecuación y sus consecuencias son suficientes para convencerme de que los OVNIs no son naves extraterrestres y de que las grandes epopeyas espaciales nunca saldrán, lamentablemente, de la ficción. Pero eso ya es tema para otro artículo.

* Cuando hablamos de aumento de energía nos referimos al movimiento de un cuerpo causado por la acción de otro cuerpo. Si un cuerpo se mueve, sin ser empujado, por acción de la gravedad, el incremento de la energía cinética debido a la velocidad que adquiere queda compensado por una disminución de la energía potencial gravitatoria; la energía total no varía.
† Una aclaración a aquello de “más lentamente de lo que ellos creen”: nosotros no podemos considerarnos especiales, tampoco. En la teoría de la relatividad no hay observadores privilegiados, que puedan servir de patrón para los demás: cada uno está sujeto al espaciotiempo de su propio marco de referencia. Aquí decimos que los tripulantes de la nave espacial “creen” ciertas cosas, como si estuvieran equivocados y nosotros en lo correcto, pero la realidad es que, para ellos, somos nosotros (aquí en la Tierra) los que estamos equivocados, porque somos nosotros los que (desde su punto de vista) nos estamos alejando de ellos a velocidades relativistas.
1Abr/112

Pienso, luego Dudo – Capítulo 07

La naturaleza hace todas las cosas espontáneamente, por sí misma, sin interferencia de los dioses.
Lucrecio (99 - 55 AEC), poeta romano

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  • Massive Attack - Angel
  • Intro de Star Trek.
  • David Bowie - Pallas Athena

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