26Ene/1242

Visita al Museo Ovni: la “chapa extraterrestre”

Este es el artículo 3 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

Como veníamos contándoles, el sábado 14 de enero visitamos el Museo Ovni en Victoria, Entre Ríos. Regenteado por los “investigadores” del grupo Visión Ovni, el mismo recolecta una serie de fotografías indistintas de puntos luminosos, reproducciones de supuestos “astronautas antiguos” y miscelánea de ese estilo. Apenas entrar nos indicaron una sala donde se estaba proyectando un audiovisual sobre avistamientos de ovnis, a lo cual siguió una charla sobre la profecía del “cambio de era” que ocurrirá, según la directora del museo Silvia Pérez Simondini, en mayo de 2012. Al final de esta revelación, Simondini dio paso a la presentación de lo que ella llamó “la vedette del Museo”: un trozo de metal, una chapa, con propiedades extraordinarias.

Silvia Pérez Simondini con la “chapa ovni”

Silvia Pérez Simondini con la “chapa ovni” en sus mejores tiempos (de la chapa).

La chapa no sólo era especial para los ufólogos. Como relata Daneel, miembro del CEA, la chapa fue el motivo original de nuestra visita:

José Carreras, del blog Mitos y Timos, escribió sobre una chapa supuestamente transparente que Silvia Simondini presentaba en su museo… La historia es interesante y recomiendo la lectura del post. Su tesis era que la supuesta transparencia de la chapa era un fenómeno de pareidolia (…). Pero no todos estuvieron contentos. Alejandro Agostinelli comentó en la página de Facebook del CEA que él había visitado el museo y la chapa efectivamente era translúcida.

Como no teníamos motivos para dudar de Agostinelli, pero él mismo aceptó que podría haberse equivocado y efectivamente la chapa no parecía muy extraordinaria, decidimos viajar a verla con nuestros propios ojos. Daneel le envió un mail a Simondini. La respuesta no fue muy invitante que digamos.

“Buenas noches
Quiero informarle que si el motivo de su visita es por la chapa, no se moleste, ya que la misma por consejo científico, está encerrada y nadie mas la toca, el haber permitido que todo el mundo le saque foto, sucedió que, según los científicos, tuvo fatiga molecular, y se partio sola en dos, dentro de la vitrina en donde estaba guardada todas las noches. Realmente, no me preocupa lo que nadie piense, todos sabemos CIENTÍFICAMENTE, que la chapa es traslúcida, si ud, no lo cree, lo lamento, pero esa es la verdad, le aclaro que tambien ha sido analizada por los científicos de FA Uruguaya, que tampoco lo creían, y se han rendido ante la evidencia.
Por este motivo, le aclaro la situación, para que no haga el viaje de gusto. Lo saludo atte.  Silvia Perez Simondini”

El viaje ya estaba organizado y todos estuvimos de acuerdo en que valía la pena hacerlo de todas formas. Cuando llegamos al museo, constatamos que la chapa estaba efectivamente partida en dos y expuesta en una vitrina. Es sobre esta chapa sobre la cual trató el segundo audiovisual que nos mostraron, presentado y comentado por el Sr. Pablo Puchet, “investigador” de Visión Ovni.

Chapa ovni

Los pedazos de la “chapa ovni” en su vitrina.

La historia comienza con el hallazgo de la chapa. El locutor relata que en una estancia cerca de Victoria, testigos vieron cinco objetos voladores cruzando el cielo cuando, de repente, uno de ellos explotó por motivos desconocidos y cayó. El aparato (el locutor nunca dice “nave espacial extraterrestre”) quedó destruido dentro de un gran cráter, alrededor del cual se encontraron muchos restos rotos. Durante la noche, la Gendarmería apareció y procedió a sacar el aparato con una gran grúa, tapando el agujero con tierra y pasando un arado sobre ella para borrar el rastro. No se explica qué pasó con el aparato y los restos, pero, según nos cuenta el video, quedaron dos pedazos de chapa: uno de ellos en poder del dueño de la estancia; el otro fue donado al Museo Ovni.

Borde de la “chapa ovni”

Borde cortado a máquina de la “chapa ovni” (detalle).

Lo primero que hizo la gente del museo, si creemos su relato, fue tratar de cortar la chapa. La misma tiene un milímetro de espesor, aunque hacia uno de sus lados se engrosa un poco y llega a dos milímetros. En este momento, Puchet pregunta al público (suponemos que lo hace cada vez que presenta el video) qué herramientas utilizaríamos para cortar la chapa. Una persona sugiere usar una sierra, otra una amoladora, otra una cortadora con disco de diamante, otra una autógena, y así sucesivamente. A cada herramienta sugerida, Puchet va contestando que ya se intentó y no sirvió de nada. Incluso describe cómo llegaron a intentar utilizar una guillotina de 400 kilos y no sólo no la pudieron cortar, sino que la hoja rebotó. (Por supuesto, nada de esto es verificable; debemos confiar en el que lo cuenta.) Finalmente lograron cortar la chapa utilizando lo que Puchet describió como “un disco de carbón sólido”.

Según nos cuentan, la chapa no se puede doblar ni romper. Tiene líneas o surcos dibujados, pero no se sienten al tacto. Pero lo más impresionante, lo que atrae a todos al museo, es que la chapa parece ser traslúcida. Se nos muestran fotos de la chapa delante de objetos como libros o mesas de madera y se nos hace creer que podemos ver esos colores a través de la chapa. En un video se muestra la chapa al aire libre, sostenida por alguien frente a una pared. Al girar la chapa con un cierto ángulo, se tiene la ilusión de que la chapa es traslúcida. Además de esto, la chapa, según parece verse en el video cuando Puchet lo señala insistentemente, también se mimetiza en ocasiones, tomando el color de las superficies que están a su alrededor.

Quisimos comprobar todo esto por nosotros mismos, pero la respuesta fue tan categórica como sorprendente: la chapa sólo es traslúcida y sólo tiene poderes miméticos a la luz natural, y no, no se permite sacarla al exterior. Sólo podríamos verla y fotografiarla a través de la vitrina en que se encuentra por estos días. Es que, como dijo Simondini, de tanto ser observada y fotografiada a la chapa le ha dado “fatiga molecular”. Sólo pudimos ver un testimonio en video.

 

Para decirlo en forma más clara, las condiciones en que la chapa demuestra sus extraordinarias propiedades son precisamente aquellas condiciones a las que no debe sometérsela. Casi diríamos que la chapa es tímida.

Puchet señala que se analizó la composición química de la chapa y que se trata de un tipo de acero desconocido en la Tierra (compuesto de titanio, molibdeno, cromo, níquel, manganeso, potasio, silicio, azufre y carbono, sin incluir el hierro, aunque el hierro es por definición el componente principal de cualquier tipo de acero). Afirma que se intentó reproducir la aleación pero no fue posible. Todo apunta a que la chapa es un trozo de nave extraterrestre y que las autoridades trataron de ocultarlo.

En la próxima entrega les contaremos sobre otro “objeto extraordinario” de los que se guardan en el Museo Ovni.