1Feb/124

Visita al Museo Ovni: donde hacemos funcionar la navaja

Este es el artículo 5 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

Museo OvniHasta acá hemos anotado en detalle lo que vimos y oímos en el Museo Ovni. A muchos lectores quizá les haya bastado; otros pueden estar preguntándose por qué no refutamos con datos sólidos lo que el Museo presenta como cierto. La respuesta es que —salvo por algunas notas al margen— nos lo estábamos guardando.

En el primer post de la serie decíamos que nuestra primera impresión del Museo Ovni había sido la de un lugar poco serio. Los objetos heterogéneos que allí se exponen no parecen unidos por ningún marco teórico explícito. Uno de nosotros comentó en su blog que el museo es una colección de impresiones

que no tienen nada que ver entre sí a priori pero que los iniciados unifican bajo el misterio. Y esto aunque los mismos iniciados se apresuran a develar el misterio con absoluta confianza luego de un par de gestos formulaicos de escéptica prudencia.

La primera crítica que puede hacerse, entonces, es que la hipótesis ovnis = naves extraterrestres no está expresada con honestidad, a pesar de que es obvio que los himbestigadores de Visión Ovni creen sin dudar en ella. Un investigador puede partir de una hipótesis sin demasiados datos, pero si los datos no encajan, o encajan en una hipótesis distinta, después de un tiempo debería renunciar a la idea original. Y la hipótesis, aunque sea amplia al principio, debería irse estructurando y detallando. La hipótesis ovni, en cambio, es totalmente abierta: cualquier luz voladora, captada a ojo desnudo o con una cámara en el límite de su alcance, le viene bien. Como magistralmente lo resumiera Karl Popper, un argumento que lo explica todo en realidad no explica nada, y esta idea de que cualquier cosa que no podamos explicar viene de otro planeta es un ejemplo clarísimo.

Los astronautas antiguos. No tuvimos ocasión de preguntarles a la Sra. Simondini, directora del Museo, si las referencias a los “astronautas antiguos” que vimos allí son parte de su visión. Es posible creer que extraterrestres vinieron a la Tierra en el pasado y construyeron las pirámides de Egipto o de Mesoamérica, pero hace falta ser totalmente ignorante de arqueología e historia para eso. Las alocadas ideas de Erich von Däniken y sus seguidores tienen en común un desprecio por la capacidad intelectual y técnica de los pueblos antiguos (y más precisamente, de los pueblos antiguos que no sean blancos y europeos).

La chapa ovni. En su momento ya comentamos que el asunto de la “chapa ovni” era una historia imposible de verificar. De hecho hay más que eso. La chapa es famosa porque desde hace años la gente venía visitando el museo y sacándose fotos con ella para presenciar el efecto de translucidez. Las fotos que vimos eran tomadas en el interior del museo y con flash. En su libro Invasores, el periodista Alejandro Agostinelli cuenta que Simondini le dijo (en 2007) que a veces “no se ve nada” y que el efecto “sólo parece funcionar cuando se usa el flash”. Esto es exactamente lo contrario a lo que afirmó Pablo Puchet, de Visión Ovni, al hablar de la chapa: según él la misma sólo se ve translúcida en fotos sacadas sin flash y con luz natural. Con permiso de Simondini, algunos de nosotros intentamos ver si realmente la chapa dejaba pasar luz a través, utilizando una linterna de gran potencia y un puntero láser. La chapa, probablemente cohibida por nuestro escepticismo o creyendo que éramos científicos que venían a estudiarla, se rehusó a mostrarse como algo diferente a lo que parece.

La chapa ovni (parte 2). A Agostinelli le dijeron que la chapa era de una aleación de plomo con molibdeno. De Victoria se llevó un pedazo pequeño de metal, legado por el mecánico que conservó la otra parte de la chapa luego del supuesto impacto de la nave extraterrestre; el análisis determinó que era acero común. El análisis citado por Puchet mencionaba nueve elementos (sin contar el hierro) que son comunes en la composición de ciertos tipos de acero aleado inoxidable. A Tamara, miembro del CEA, Simondini le dijo que tenía varios informes científicos coincidentes sobre la composición de la chapa pero aseguró que no podía mostrarlos por ser “confidenciales”. Tampoco quiso darnos el nombre de alguien a quien pudiéramos entrevistar para corroborar los análisis. Nuestra impresión es que la chapa es de acero inoxidable de origen terrestre (humano, para más datos) y, si de hecho provino del impacto de una nave espacial, se trató de la Salyut 7, la misma de donde proviene el tanque de hidracina también expuesto en el museo.

La esfera. No hay mucho que agregar sobre la susodicha esfera. Se trata de una parte identificada de una nave espacial identificada, sin ningún misterio asociado, y dado que el museo se trata de ovnis, no se entiende por qué está allí expuesta con tanta reverencia. La misma directora del museo afirma aceptar que se trata de un tanque de combustible de la Salyut 7. Sin embargo, la presencia del cuadro renacentista donde aparece un orbe papal justo al lado de la esfera en exposición sugiere que los curadores del museo creen algo más. Nos quedamos sin saber exactamente qué es ese algo, aunque podemos imaginar varias posibilidades, a cual más disparatada.

Los avistamientos de ovnis. Pasando por alto el hecho de que no se le puede llamar “investigación” a la búsqueda de videos en YouTube tomados por aficionados con cámaras de teléfonos celulares de poca calidad y en condiciones de baja visibilidad, los avistamientos que se muestran en el audiovisual proyectado en el museo no resultan para nada sorprendentes. Todos salvo uno o dos resultan trivialmente identificables. Incluso los que son más difíciles de desentrañar pueden resultar de fallas o efectos ópticos de la cámara o del ojo humano (y la falsificación o distorsión deliberada tampoco pueden descartarse: hay gente que haría cualquier cosa por lograr un record de visitas en YouTube). Los entusiastas de los ovnis jamás aplican la navaja de Occam, quizá por que intuyen que su filo sin control es demasiado peligroso, quizá porque les falta imaginación y conocimientos al mismo tiempo: conocimientos para entender los formidables obstáculos al viaje interestelar (en cantidades masivas y constantes, para colmo, como ellos plantean que ocurre si todos esos puntitos voladores son naves extraterrestres), e imaginación para idear explicaciones terrenales más plausibles.

Y eso es todo lo que podemos decir, o al menos, todo lo que nos sale. Desde ya que invitamos a todos a visitar el Museo Ovni. El trato es amable, la entrada no es cara, y se llega sin dificultad. Si uno quiere entender y experimentar de primera mano el mundo bizarro en el que se mueven los ufólogos y los creyentes en extraterrestres, es un lugar sin par, hasta donde sabemos, en Argentina.

29Ene/1213

Visita al Museo Ovni: la esfera misteriosa

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Publicado por:Maxim y PabloDF.

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Este es el artículo 4 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

Aunque no tan (supuestamente) misterioso como la “chapa ovni”  de la que les contamos en el post anterior, el Museo Ovni de Victoria cuenta con otro objeto notable en su colección de cachivaches: una esfera proveniente del espacio.

El por qué de la presencia de la esfera no nos quedó claro nunca, y creo que ésa era precisamente la intención. Colocada en un sitio de honor, en una gran vitrina cerca de la chapa ovni, se trata de una esfera hueca de metal amarronado y ennegrecido, con un hueco en cada polo, rodeado por un reborde, y una línea de “costura” visible en la zona ecuatorial. Según la inscripción al pie, es un tanque de combustible (hidracina) que perteneció a la estación espacial rusa Salyut 7, la cual cayó a la Tierra en 1991 en forma más o menos descontrolada. Se trata, por lo tanto, de un objeto de lo más común, dentro de lo que puede ser común encontrarse con basura espacial hoy en día, y definitivamente no tiene nada que hacer en un museo dedicado a los objetos voladores no identificados o a la vida extraterrestre.

Tanque de hidracina de la Salyut 7

Tanque de hidracina de la Salyut 7.

La esfera que está en el Museo Ovni cayó en Casilda, Santa Fe. Otras partes de la Salyut 7 fueron encontradas en localidades del sur de Santa Fe y otras provincias. Ahora bien, según nos contaron, se han hallado en todo el mundo muchas esferas similares (sin más, una recientemente cayó en Namibia) y no todas han sido identificadas, lo que deja un resquicio de duda… ¿de qué, exactamente? La directora del museo, Silvia Pérez Simondini, nos mostró un video de su encuentro con el cosmonauta ruso Aleksandr Balandin durante un Congreso Ovni celebrado en 2006. Según ella, al mostrarle la esfera en fotos, Balandin se incomodó y no supo qué decir, como si el hallazgo de la esfera le resultara embarazoso o se hubiera descubierto un secreto que no debía. Vimos el video. El cosmonauta pone cara de concentración y dice algo en ruso, pero no había traductor a mano y no parece que nadie de Visión Ovni haya buscado un rusoparlante para develar la duda.

Simondini insistió en que no se sabe de qué material son las esferas. Según ella, gente del Instituto Balseiro le ofreció analizarla, pero ella se negó a que se la llevaran. Pero si de hecho se trata de tanques de combustible fabricados por la industria aeroespacial rusa, ¿cuál puede ser el misterio?

A fines de 2009, Simondini le había contado esta misma historia a un cronista del blog de ufología Nuestro Pasado Extraterrestre, pero en aquella oportunidad dijo que al mostrarle la esfera a Balandin éste “no la conoció” y dijo que no pertenecía “ni a la Soyuz 7 [sic] ni a ninguna otra”. En la misma entrevista Simondini afirmó que hay “muchísimas” de estas esferas encontradas en todo el mundo, y que llamativamente hay pinturas del Renacimiento donde aparecen esferas “idénticas”.

Santísima Trinidad, de Pieter Coecke van Aelst

Santísima Trinidad, de Pieter Coecke van Aelst.

Si vamos hoy en día al Museo Ovni, encontramos al lado de la vitrina de la esfera una reproducción de la Santísima Trinidad de Pieter Coecke van Aelst, en la que se observa a Jesús sobre un orbe o globus cruciger, figura esférica que es superficialmente similar al tanque de hidracina pero que en esta tradición artística representa al mundo. Sin duda es a esto a lo que Simondini se refería, aunque no nos lo dijo a nosotros en su charla.

En la próxima entrega les contamos qué pensamos de todo lo que vimos y a qué conclusiones pudimos llegar.

26Ene/1242

Visita al Museo Ovni: la “chapa extraterrestre”

Este es el artículo 3 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

Como veníamos contándoles, el sábado 14 de enero visitamos el Museo Ovni en Victoria, Entre Ríos. Regenteado por los “investigadores” del grupo Visión Ovni, el mismo recolecta una serie de fotografías indistintas de puntos luminosos, reproducciones de supuestos “astronautas antiguos” y miscelánea de ese estilo. Apenas entrar nos indicaron una sala donde se estaba proyectando un audiovisual sobre avistamientos de ovnis, a lo cual siguió una charla sobre la profecía del “cambio de era” que ocurrirá, según la directora del museo Silvia Pérez Simondini, en mayo de 2012. Al final de esta revelación, Simondini dio paso a la presentación de lo que ella llamó “la vedette del Museo”: un trozo de metal, una chapa, con propiedades extraordinarias.

Silvia Pérez Simondini con la “chapa ovni”

Silvia Pérez Simondini con la “chapa ovni” en sus mejores tiempos (de la chapa).

La chapa no sólo era especial para los ufólogos. Como relata Daneel, miembro del CEA, la chapa fue el motivo original de nuestra visita:

José Carreras, del blog Mitos y Timos, escribió sobre una chapa supuestamente transparente que Silvia Simondini presentaba en su museo… La historia es interesante y recomiendo la lectura del post. Su tesis era que la supuesta transparencia de la chapa era un fenómeno de pareidolia (…). Pero no todos estuvieron contentos. Alejandro Agostinelli comentó en la página de Facebook del CEA que él había visitado el museo y la chapa efectivamente era translúcida.

Como no teníamos motivos para dudar de Agostinelli, pero él mismo aceptó que podría haberse equivocado y efectivamente la chapa no parecía muy extraordinaria, decidimos viajar a verla con nuestros propios ojos. Daneel le envió un mail a Simondini. La respuesta no fue muy invitante que digamos.

“Buenas noches
Quiero informarle que si el motivo de su visita es por la chapa, no se moleste, ya que la misma por consejo científico, está encerrada y nadie mas la toca, el haber permitido que todo el mundo le saque foto, sucedió que, según los científicos, tuvo fatiga molecular, y se partio sola en dos, dentro de la vitrina en donde estaba guardada todas las noches. Realmente, no me preocupa lo que nadie piense, todos sabemos CIENTÍFICAMENTE, que la chapa es traslúcida, si ud, no lo cree, lo lamento, pero esa es la verdad, le aclaro que tambien ha sido analizada por los científicos de FA Uruguaya, que tampoco lo creían, y se han rendido ante la evidencia.
Por este motivo, le aclaro la situación, para que no haga el viaje de gusto. Lo saludo atte.  Silvia Perez Simondini”

El viaje ya estaba organizado y todos estuvimos de acuerdo en que valía la pena hacerlo de todas formas. Cuando llegamos al museo, constatamos que la chapa estaba efectivamente partida en dos y expuesta en una vitrina. Es sobre esta chapa sobre la cual trató el segundo audiovisual que nos mostraron, presentado y comentado por el Sr. Pablo Puchet, “investigador” de Visión Ovni.

Chapa ovni

Los pedazos de la “chapa ovni” en su vitrina.

La historia comienza con el hallazgo de la chapa. El locutor relata que en una estancia cerca de Victoria, testigos vieron cinco objetos voladores cruzando el cielo cuando, de repente, uno de ellos explotó por motivos desconocidos y cayó. El aparato (el locutor nunca dice “nave espacial extraterrestre”) quedó destruido dentro de un gran cráter, alrededor del cual se encontraron muchos restos rotos. Durante la noche, la Gendarmería apareció y procedió a sacar el aparato con una gran grúa, tapando el agujero con tierra y pasando un arado sobre ella para borrar el rastro. No se explica qué pasó con el aparato y los restos, pero, según nos cuenta el video, quedaron dos pedazos de chapa: uno de ellos en poder del dueño de la estancia; el otro fue donado al Museo Ovni.

Borde de la “chapa ovni”

Borde cortado a máquina de la “chapa ovni” (detalle).

Lo primero que hizo la gente del museo, si creemos su relato, fue tratar de cortar la chapa. La misma tiene un milímetro de espesor, aunque hacia uno de sus lados se engrosa un poco y llega a dos milímetros. En este momento, Puchet pregunta al público (suponemos que lo hace cada vez que presenta el video) qué herramientas utilizaríamos para cortar la chapa. Una persona sugiere usar una sierra, otra una amoladora, otra una cortadora con disco de diamante, otra una autógena, y así sucesivamente. A cada herramienta sugerida, Puchet va contestando que ya se intentó y no sirvió de nada. Incluso describe cómo llegaron a intentar utilizar una guillotina de 400 kilos y no sólo no la pudieron cortar, sino que la hoja rebotó. (Por supuesto, nada de esto es verificable; debemos confiar en el que lo cuenta.) Finalmente lograron cortar la chapa utilizando lo que Puchet describió como “un disco de carbón sólido”.

Según nos cuentan, la chapa no se puede doblar ni romper. Tiene líneas o surcos dibujados, pero no se sienten al tacto. Pero lo más impresionante, lo que atrae a todos al museo, es que la chapa parece ser traslúcida. Se nos muestran fotos de la chapa delante de objetos como libros o mesas de madera y se nos hace creer que podemos ver esos colores a través de la chapa. En un video se muestra la chapa al aire libre, sostenida por alguien frente a una pared. Al girar la chapa con un cierto ángulo, se tiene la ilusión de que la chapa es traslúcida. Además de esto, la chapa, según parece verse en el video cuando Puchet lo señala insistentemente, también se mimetiza en ocasiones, tomando el color de las superficies que están a su alrededor.

Quisimos comprobar todo esto por nosotros mismos, pero la respuesta fue tan categórica como sorprendente: la chapa sólo es traslúcida y sólo tiene poderes miméticos a la luz natural, y no, no se permite sacarla al exterior. Sólo podríamos verla y fotografiarla a través de la vitrina en que se encuentra por estos días. Es que, como dijo Simondini, de tanto ser observada y fotografiada a la chapa le ha dado “fatiga molecular”. Sólo pudimos ver un testimonio en video.

 

Para decirlo en forma más clara, las condiciones en que la chapa demuestra sus extraordinarias propiedades son precisamente aquellas condiciones a las que no debe sometérsela. Casi diríamos que la chapa es tímida.

Puchet señala que se analizó la composición química de la chapa y que se trata de un tipo de acero desconocido en la Tierra (compuesto de titanio, molibdeno, cromo, níquel, manganeso, potasio, silicio, azufre y carbono, sin incluir el hierro, aunque el hierro es por definición el componente principal de cualquier tipo de acero). Afirma que se intentó reproducir la aleación pero no fue posible. Todo apunta a que la chapa es un trozo de nave extraterrestre y que las autoridades trataron de ocultarlo.

En la próxima entrega les contaremos sobre otro “objeto extraordinario” de los que se guardan en el Museo Ovni.

23Ene/127

Visita al Museo Ovni: avistamientos y profecías

Este es el artículo 2 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

En el artículo anterior les contábamos cómo nos había parecido, a primera vista, el Museo Ovni de Victoria, regenteado por el grupo de himbestigación Visión Ovni. Podemos decir que era una mezcla entre parque de diversiones y repositorio de forteana.* A esa sólida base se le añadieron enseguida ingredientes aún más curiosos.

Apenas llegar fuimos recibidos por el Sr. Pablo Puchet, que nos dio la bienvenida y permiso para tomar fotos y grabar video (cosa que hicimos hasta hartarnos, como se verá). La Sra. Silvia Pérez Simondini, directora del museo, nos cobró la entrada y nos indicó que el documental audiovisual estaba por empezar.

De hecho nos habíamos perdido la primera parte, pero llegamos a tiempo para la segunda, que era una sucesión de videos de avistamientos de ovnis. La mayoría de las imágenes mostraban puntos claros moviéndose en el cielo, algunos de día, otros de noche. En muchos casos seguían trayectorias irregularmente descendentes, desordenadas. En otras parecían flotar y desplazarse juntas hacia adelante, aunque no todas a la misma velocidad. En uno o dos casos se veía una formación en “V” y en otros una formación lineal. Los casos más sorprendentes mostraban un objeto central del cual rápidamente se desprendían muchos otros hacia ambos lados. Algunos tenían indicación de lugar y fecha (de todo el mundo y generalmente recientes); la mayoría no.

OVNIs OVNI con avión

En el video y probablemente entre gran parte de los asistentes se daba por sentado que todos esos puntos borrosos eran naves extraterrestres, o al menos algo tan extraordinario como eso. Al ojo escéptico, sin embargo, era claro que no todos eran necesariamente “objetos voladores”, y en ciertos casos cualquier persona con un poco de sentido común podía arriesgar una identificación (con una bandada de gansos, por ejemplo, como se oyó decir entre el público y no precisamente de parte de un escéptico militante, o con una serie de globos chinos encendidos derivando en el viento, o incluso barriletes con LEDs, como los que ya engañaron al “equipo de investigación” una vez). Sería difícil arriesgar que todos ellos tenían algo en común, salvo el hecho de que todos estaban en el límite de la resolución de las cámaras utilizadas para filmarlos, lo cual explicaba lo de “no identificados”.

Considerando que ya debíamos estar apropiadamente asombrados por la magnitud de la evidencia de los puntitos de luz desenfocados, la Sra. Simondini se acercó a la sala, se presentó y acto seguido dio una charla sobre varios tópicos, cuyo estrafalario contenido hizo difícil a varios de nosotros contenernos de hacer preguntas o emitir comentarios.

Lo primero de lo que nos enteramos es de que este año va a haber un evento de magnitud planetaria. Según indicó Simondini, “lo que se creía que iba a ser el fin del mundo, en realidad va a ser un cambio de era”. A esto agregó que “se suponía que iba a ocurrir el 21 de diciembre de 2012, pero ahí hubo un error, va a ser en mayo. Eso es porque los que hicieron el cálculo usaban el calendario anterior (el juliano) y ahora usamos el calendario gregoriano”. No mencionó quién hizo el cálculo, con qué métodos, y sobre qué datos. Ante la pregunta de qué significaba exactamente el “cambio de era”, no hubo más respuesta que “Dios dirá”. El evento aparentemente llevará tres días. Durante ese período no habrá luz por dos motivos: el Sol se tornará oscuro y la electricidad “pasaría a ser fotónica”. No tendríamos internet ni comunicaciones celulares. Tampoco podríamos usar gas natural.

Tras este anuncio, Simondini instó al público a almacenar agua y comida para pasar ese período de oscuridad. Recomendó con especial énfasis acumular cirios, de los que se usan en las iglesias, no por alguna razón religiosa sino porque al ser tan grandes duran más tiempo.

Según nos contó Simondini, en el Sol hay “explosiones nucleares” cada once mil años y las mismas afectan a todo el Universo, “sobre todo a los planetas de nuestra galaxia”. Remarcó que debíamos acumular comida en paquetes y no en latas porque las latas, ante las explosiones nucleares, explotarían.

Más tarde agregó que la Tierra está entrando en la cuarta dimensión y que luego vendrá la quinta y así sucesivamente.

 

Todo esto nos fue explicado con toda seriedad. Simondini varias veces afirmó que los científicos de todo el mundo están muy preocupados por esto, aunque sin dar nombres ni referirnos a lugares donde pudiéramos verificarlo (salvo el sitio web de la NASA, que efectivamente contiene indicaciones de procedimientos de emergencia para sus empleados). A tal punto están preocupados, afirma, que en Estados Unidos y varios países más se están construyendo ciudades bajo tierra. Para reforzar su argumentación con un detalle telúrico, mencionó que ya los pueblos aborígenes conocían estos ciclos solares y por eso los comechingones, por ejemplo, construían bajo tierra.

Pablo Flores, miembro del CEA que presenció todo el asunto con la boca ligeramente abierta, quedó tan impactado que comparó su rato sentado frente a la pantalla y a Simondini con haber sido obligado a asistir a misa, tal como escribió en su blog, Alerta Religión: Una ceremonia ufológica. Otro de nuestros miembros, Ezequiel Del Bianco, resumió en un artículo reciente en Proyecto Sandía varias explicaciones posibles de los avistamientos ovnis  (¿Qué son realmente los ovnis?), sin enfocarse específicamente en lo que vimos en el museo, puesto que casi todos son más o menos igualmente sencillos (el post también muestra cómo fabricar una foto de un ovni).

En la próxima entrega les contaremos sobre los objetos expuestos en el museo como evidencia física de los ovnis.

 

The Fortean Wiki define forteana como “fenómenos extraños, eventos inusuales, lo inexplicado o lo meramente absurdo… criptozoología, parapsicología, ufología o cualquiera de las -logías condenadas” (la referencia es a los hallazgos condenados por la “ciencia oficial”, según el coleccionista de extrañezas Charles Hoy Fort, a quien debemos la palabra).

20Ene/1213

Visita al Museo Ovni: la primera impresión

Este es el artículo 1 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

El sábado 14 de enero de 2012, un grupo de integrantes del CEA, con representantes de la Ciudad de Buenos Aires y de Rosario, visitamos el Museo Ovni. El mismo está ubicado en la ciudad entrerriana de Victoria y es dirigido por su fundadora, Silvia Pérez Simondini, y su hija Andrea. Si bien hasta hace poco tiempo el museo funcionaba en un garaje, actualmente tiene su lugar propio en lo que solía ser un salón de fiestas.

Museo Ovni

En el hall nos recibe, de un lado, un “plato volador” estereotípico en silueta, con un tripulante con un agujero en lugar de cara, para que nos saquemos las obligadas fotos; del otro lado, una escultura de un ser similar al Alien del magistral H. R. Giger, con una calavera humana en una de sus garras.

En un rincón de la sala hay un telescopio, quizá para mostrar al visitante que la observación de ovnis es algo serio que se hace con instrumentos científicos, aunque para observar objetos en movimiento dentro de la atmósfera terrestre un telescopio es casi totalmente inútil (lo más recomendable es un buen par de binoculares).

En una de las paredes, recortes de diarios enmarcados relatan noticias de avistamientos en Victoria y otras ciudades. Una vitrina contiene la famosa “chapa ovni”, la esfera de Casilda (luego daremos detalles) y otros objetos no relacionados, como el pie de una momia de Perú.

Hay cuadros con reproducciones de dibujos hechos por indígenas, que muestran seres humanos con varios ornamentos. Según la inscripción en la base del marco, representan astronautas con cascos y objetos radiactivos. Una nota refiere a la obra del pseudoarqueólogo Erich von Däniken. Otro de estos cuadros muestra una vieja y deslucida fotografía de los famosos moais de la Isla de Pascua, con una inscripción: “Como han sido movidos, colocados erguidos? Visitantes de planetas extraños pudieron anular la ley de gravedad?”.

Moais de la Isla de Pascua El Astronauta de Palenque

Hay muchas fotografías de supuestos avistamientos, cuyo único punto en común es su falta de nitidez. Las tarjetas escritas a máquina y pegadas en la base o los costados de las fotografías nos indican lo que, a falta de evidencias y de detalle de las fotografías, debemos creer. En otra pared, una estantería está repleta de miscelánea: vasijas, estatuitas, montoncitos de azufre, y restos de animales en cajitas o frascos.

El escritorio que hace las veces de recepción está repleto de figuras de juguete o de colección que representan a una amplia variedad de extraterrestres de la ficción del cine, las historietas y la televisión, desde el entrañable E.T. hasta el gran Maestro Yoda, pasando por los sanguinarios invasores de Día de la Independencia.

El salón de al lado funciona como bar, y sus paredes están empapeladas con afiches de películas, series de TV, congresos de ovnilogía e incluso publicidades de desodorantes. También hay una biblioteca, aunque relegada a un rincón del bar. Contiene muchas novelas de ficción sobre el género y algunas carpetas.

La impresión general del museo, desde la fachada misma, es de que estamos entrando en algo más parecido a un pequeño parque de diversiones, en particular la zona del Tren Fantasma o el Laberinto del Terror, que a una institución donde se preserva y expone conocimiento. Pero como dicen, no hay que juzgar al libro por su portada. No nos crean todavía; en los próximos días les contaremos los detalles de los objetos más particulares exhibidos en el museo y los relatos y teorías presentados en video o de viva voz por los “investigadores” de Visión Ovni.

(Entretanto, los impacientes pueden ir leyendo las impresiones de Daneel Olivaw en Legos a Logos: Mi visita a un Museo OVNI. Como dice Daneel, “la atracción principal del museo no son los objetos que en él se exhiben sino las personas que lo organizan”.)