13Ene/1118

Abducciones extraterrestres

Una abducción extraterrestre es un “recuerdo subjetivamente real de haber sido aprehendido en secreto, contra la voluntad de uno, por parte de entes aparentemente no humanos, y sometido a procedimientos físicos y psicológicos complejos” (Appelle, Stuart. The Abduction Experience: A Critical Evaluation of Theory and Evidence. Journal of UFO Studies, n.s. 6, 1995/96, pp. 29–78).

Los “abducidos” suelen relatar experiencias similares. El folklorista Thomas E. Bullard realizó en 1987 un estudio sobre 309 casos, mostrando que siguen cierto orden y en el que destacan ocho episodios clave:

  • captura
  • examen
  • deliberación
  • excursión
  • viaje a otros mundos
  • teofanía
  • regreso y consecuencias.

No todos los elementos aparecen en todos los casos, pero sí aparecen la mayoría y en ese orden en la mayoría de los casos. Para Bullard las historias de abducciones tenían puntos en común con las historias de hadas, de “experiencias cercanas a la muerte”, las iniciaciones chamánicas, etc. Además no había mucha diferencia entre los casos de distintas épocas, ni tampoco entre los que “recordaban” conscientemente y los que sólo recordaban bajo hipnosis. Cuando una historia es repetición de otra siempre hay modificaciones con el tiempo, pero las abducciones siempre eran parecidas. Los ufólogos tomaron el estudio como evidencia de que Bullard creía que la abducción era una experiencia real en algún sentido. Más adelante Bullard se volvió más escéptico.

Las abducciones y todo el fenómeno de la aparición de extraterrestres, en realidad, parece que provienen de nuestra cultura. Hay un ensayista, Martin Kottmeyer, que se puso a estudiar la cultura popular y se dio cuenta de que la estructura narrativa del relato de abducción ya está presente en la ciencia ficción de principios del siglo XX. Kottmeyer se ganó la bronca de muchos ufólogos cuando señaló que los extraterrestres descriptos por los esposos Barney y Betty Hill (uno de los primeros casos famosos de abducción, en 1961) eran idénticos a los que habían aparecido en la serie de ciencia ficción The Outer Limits en un capítulo emitido dos semanas antes.

Entre los puntos comunes a muchas abducciones están el hecho de que los abducidos dicen haberse sentido paralizados o haberse quedado inconscientes; los exámenes médicos invasivos, generalmente involucrando los genitales y el ano (lugares física y psicológicamente vulnerables); las advertencias de las entidades alienígenas sobre el destino de la Tierra (mensajes ecológicos o antinucleares); el “tiempo perdido”, no en el sentido de “desperdiciado” sino de que los abducidos dicen no recordar qué pasó durante horas o días; y al regresar, la idea de que los extraterrestres dejaron algo, una sonda, un instrumento de vigilancia, etc., dentro del cuerpo de los abducidos.

La forma en que se construyen estas historias es variable. Algunas personas las van “recordando” por su cuenta y otras, inquietas, terminan yendo a algún psicólogo (real o falso) que los somete a regresión hipnótica para que vuelvan los recuerdos supuestamente reprimidos de la experiencia. Lo que ocurre es que bajo hipnosis el sujeto es muy sugestionable y si bien no se le puede convencer de cualquier cosa, el hipnotista y el sujeto pueden incluso sin darse cuenta construir una historia a partir de casi nada, inventando detalles.

En todo caso lo curioso es que las personas que dicen haber sido abducidas son de lo más variadas y generalmente no son creyentes fervientes en los OVNIs, ni tampoco gente con bajo nivel intelectual o con pocos estudios.

La explicación científica más aceptada para el fenómeno, o por lo menos para lo que lo desencadena, es la parálisis del sueño y los sueños lúcidos no controlados. La parálisis del sueño es lo que nos ocurre cada noche mientras estamos en fase de sueño REM: el cuerpo literalmente está paralizado, no tenemos tono muscular. Si no fuera así querríamos movernos igual que en el sueño y nos lastimaríamos. Esta parálisis normal ocurre estando inconscientes. Pero por distintas razones a veces experimentamos parálisis mientras estamos conscientes. Aparece en algunas personas sanas espontáneamente, y en otras como síntoma de narcolepsia. Es muy angustiosa porque da la sensación de que no se puede respirar y de que hay una presencia cerca que no podemos ver. En culturas tradicionales se la conoce y se la asocia a fantasmas o demonios.

Fuentes consultadas:

Este artículo fue utilizado como base de la exposición sobre abducciones extraterrestres en el podcast Pienso, luego dudo, capítulo 3.