16Oct/1528

Ariel Bosio: exponente nacional de la mas extremista charlataneria

Hace unos años, durante unas semanas de pocas noticias, las radios y los diarios argentinos comenzaron a hacer eco a un personaje local con la curiosa idea de crear una feria donde todo era gratis, donde cualquiera podía llevar y llevarse cosas sin pago ni trueque requerido. Esta gratiferia le dio sus 15 minutos de fama a su creador, Ariel Rodriguez Bosio, quién aparecía como un gurú del amor, la paz, la naturaleza y la armonía entre los pueblos.

La respuesta barrió el espectro entre la burla y la ridiculización hasta la apoteosis ciudadana, pasando por los que simplemente pensaban que era una buena idea. Pero es posible que si no fuera por su cuidadosa estrategia de márketing y la superficialidad con las que los medios cubren las noticias, la reacción hubiera sido la de temor, rechazo… y burla y ridiculización. Es que, lejos de ser un inofensivo loco lindo que busca una forma original de mejorar la vida de las personas, Ariel Bosio es un peligroso representante de la fauna de la charlatanería local.

carabosio

Este señor es una auténtica ametralladora de mentiras, retorica new-age, falacias naturalistas, paranoia risible y exageraciones monumentales. Un vistazo a su página es, para cualquier persona mínimamente culta, o un masoquismo intelectual, o una fuente infinita de risas.

La conspiranoia de Bosio es alucinante. En esta magistral charla sobre iluminatis, reptilianos y cine para niños se pueden apreciar alusiones a mensajes subliminales en películas. Por ejemplo, afirma que Superman es un superhéroe satánico de los iluminatis y, entre otras evidencias incuestionables, resalta lo reptiliano de su traje en las nuevas películas. Construye una conspiración, muy creativa debo decir, en base a pasaportes de la película “iluminati” Matrix y de la película “satánica” Lucy (cuyo nombre, según él, proviene del maléfico Lucifer). También afirma que los tatuajes son promovidos por los Iluminati y ni los Minions se salvan de su pensamiento conspirativo, afirmando que son herramientas del nuevo orden mundial por tener un solo ojo.

Pero no todo es tan alegre en las mentiras manipuladoras de Bosio, ya que aunque algunos de sus elocuentes y creativos disparates nos puedan dar risa, otros son bastante más oscuros.

MalÉtica

Entre las cosas que no salieron en las noticias, está que Ariel Bosio fomenta el odio hacia los judíos negando del holocausto y afirmando que se trata de un “montaje judío”. Cree que el zi en nazi proviene de zionism (en realidad proviene del alemán nationalsozialismus) y niega que haya habido una limpieza étnica. Una muestra más que detrás de todo su pseudo-progresismo new-age, se esconde una propaganda ultraconservadora digna del nega-sionismo.

Además de estas posturas repugnantes, acepta y promueve toda pseudociencia habida y por haber. Astrología, Ley de Atracción, numerología, lecturas del aura, predicciones de Nostradamus; pareciera que Bosio se esfuerza en creer cosas falsas. Y, como no podía ser de otra manera, esta política también la aplica a cuestiones de nutrición y salud.

Bosio es un anti-vacunas que le atribuye al trigo casi todas las enfermedades existentes, desde alergias hasta trastornos del comportamiento, pasando por depresión, fobias, y, obviamente, autismo. Su página web promueve la falsa idea que de que los veganos estrictos no tienen que suplementar su dieta con vitamina B12 siempre que coman tierra, cree en las bondades de la dieta alcalina y el consumo de la propia orina, está en contra de los transgénicos y promueve lavajes intestinales innecesarios para librarse de los metales pesados que él cree que aportan los inexistentes chemtrails. Estos enemas caseros diarios, según él, serían esenciales para no enfermarnos. Sus consejos escatológicos también incluyen fertilizar huertas con heces personales; algo riesgoso que puede causar brotes de escherichia coli, como el ocurrido en Alemania en 2011 que costó 22 muertes y más de 2.200 enfermos.

Además promueve la idea de que la diabetes se puede curar con una dieta cruda promoviendo testimonios de pacientes, algo que es falso, falaz, roza el ejercicio ilegal de la medicina y está explícitamente prohibido por la Ley 17.132.

diabetes

Dados estos pésimos consejos basados en mala ciencia, no deja de ser preocupante su promoción de la dieta cruda que tiene varios riesgos para la salud si no se planifica correctamente. Una planificación que debe basada en conocimiento nutricional sólido y no en mitos pseudocientíficos, falacias naturalistas y extrapolaciones sensacionalistas como su “dieta 80³”.

Aunque a cualquier persona inteligente le parezcan ridículas sus recomendaciones sobre salud y nutrición, Bosio va más lejos y realiza cursos-talleres por toda Argentina donde difunde sus fantasías, llegando a cobrar $333 por persona. Es curioso que alguien que reniegue del sistema monetario cobre por sus servicios y que alguien tan obsesionado con la numerología cobre la mitad del número de la bestia. Y si cobrar por sus servicios no fuera suficiente, también ha pedido que le regalaran propiedades.

Todo esto me hace pensar que Bosio es un charlatán muy peligroso y digno de atención por parte del movimiento escéptico, los grupos anti-sectas y las escuelas serias de salud y nutrición.


Gracias a Mauro Lirussi, Araceli Tartarczuk y Juan Drewjn por ayudar con algunos links.

18Mar/1522

Homeópatas reconocen su dudosa evidencia

Hace pocos días, el Consejo de Salud e Investigación Médica de Australia, publicó una revisión de la evidencia científica sobre la homeopatía. Como era de esperar, concluía lo mismo que casi todas las demás revisiones: no hay evidencia de que la homeopatía funcione.

Ya deberíamos estar acostumbrados a esto. La evidencia científica no cambia según quién la lea, y revisión tras revisión se llega a la misma conclusión. La homeopatía —que consiste en tratar de curar un síntoma, tomando elementos que lo produzcan pero diluidos hasta la inexistencia—no sirve para nada ni puede servir para nada, a excepción de engordar las cuentas bancarias de quienes la venden.

No hay nada nuevo ni controversial en esto, a pesar de que el diario Clarín intente sembrar “polémica” con su bajada. Lo que es interesante es la reacción de los homeópatas que, a pesar de que tampoco es sorprendente, no deja de ser instructiva.

La respuesta local

El artículo de Clarín, por ejemplo, cita a varios médicos homeópatas intentando desesperadamente defender su profesión. Es difícil saber si es debido a la edición de la autora o por propia falta de los homeópatas, pero en ningún momento éstos hablan de evidencia o ciencia. De hecho, la nota abre de la manera más inepta posible:

Gustavo Cataldi terminó con honores la carrera de Medicina y fue, durante 17 años, jefe de Terapia intensiva del Hospital Churruca. Un día se contagió sarna de un paciente y un colega, también médico, le sugirió que tomara homeopatía. Cataldi pensó que era una burla pero se terminó curando con esos glóbulos y, poco tiempo después, decidió estudiar y ser, también, médico homeópata. Su historia es sólo una foto de una película mucho más amplia: mientras un nuevo informe internacional sostiene que la homeopatía “no sirve” para curar enfermedades, en Argentina cada vez más médicos la avalan

Es extremadamente notorio que la “conversión” del Sr. Cataldi involucre una experiencia personal. Cataldi comenzó a practicar la homeopatía, no producto de una lectura objetiva de la literatura científica, sino porque a él "le funcionó". Un médico supuestamente es una persona que se entrega a una práctica científica. Como tal, debe valorar la evidencia por sobre todas las cosas. Sin embargo, Cataldi fue engañado por uno de los sesgos más burdos: correlación no implica causa. Yo si fuera su paciente, huiría despavorido a toda velocidad.

Y si bien hay mucho hablar de “paradigmas” y la usual falsedad de que la medicina sólo trata los síntomas, lo que falta por completo en el artículo es hablar de qué es lo que dice la evidencia científica. Y ésta es clara: no hay evidencia de que la homeopatía funcione.

En el ojo de la tormenta

Pero mientras que en Argentina la repercusión de la noticia llegó bien diluida, en el epicentro el debate está más caliente. Tal es así que la Asociación Homeopática Australiana (AHA) emitió una respuesta más que interesante:

… no hay evidencia suficiente en investigación en humanos para establecer si la homeopatía es efectiva o no para tratar la mayoría de las enfermedades consideradas.

Sí. La Asociación Homeopática de Australia admite que no existe buena evidencia para determinar si la homeopatía es efectiva o no.

Su principal problema es que el reporte es “difícil de entender” y proponen cambiar algunas palabras para que, según ellos, sus conclusiones se apeguen más a la evidencia.

Si uno se pregunta cómo es que la AHA continúa promoviendo la homeopatía si no hay buena evidencia de efectividad, puede seguir leyendo su documento. La respuesta es que ellos aceptan la evidencia de baja calidad como suficiente para promover la homeopatía.

A pesar de que seguramente critiquen a las grandes farmacéuticas por sus continuos intentos de distorsionar la ciencia para vender sus productos, la AHA está perfectamente feliz de promover remedios cuya evidencia proviene de pequeñísimos estudios que no fueron replicados. Por ejemplo, toman como válido un meta-análisis (un estudio de estudios) que analiza datos de sólo 3 estudios con menos de 150 participantes cada uno y que fueron realizados por el mismo autor del meta-análisis. Osea, la opinión de un tipo sobre su propio pésimo trabajo.

La revisión del Consejo de Salud desestimó automáticamente estudios de menos de 150 sujetos por ser poco confiables. Sin embargo, en su respuesta, la AHA critica esta este criterio y propone uno que parece sacado del mundo bizarro: desestimar los estudios pequeños negativos pero aceptar los estudios pequeños positivos. Según dicen:

… si se detecta un efecto clínico en un ensayo pequeño con resultados estadísticamente significativos, esto es más impresionante [que un efecto positivo en un estudio grande].

Esto está mal en múltiples niveles. Es falso ya que los estudios pequeños y preliminares en general están sesgados a favor de encontrar un efecto (ver, por ejemplo el decline effect). Además un criterio de este tipo sería advocar explícitamente a favor del sesgo de publicación, del que tanto se aprovechan las grandes farmacéuticas. Publicar los resultados positivos con todas las fanfarrias y ocultar los negativos debajo de la alfombra.

Pero demostrando que continúan con los pies bien firmes sobre un planeta cuadrado, esto es lo que afirman sobre todos estos estudios positivos de mala calidad:

Para algunas enfermedades, algunos estudios reportaron que algunos tratamientos eran más efectivos que el placebo. Éstos deben ser confirmados por otros estudios grandes y bien diseñados antes de considerarse el uso masivo de el tratamiento estudiado.

Nuevamente, la Asociación Homeopatía Australiana está diciendo que no hay evidencia suficiente para recomendar el uso de tratamientos homeopáticos. ¿Por qué entonces los sigue recomendando?

Las propuestas de la Asociación Homeopática Australiana demuestran mejor que nadie el tipo de pseudociencia que es la homeopatía. Su respuesta al informe del Consejo de Salud e Investigación Médica, demuestra más un profundo desinterés por sus pacientes y un intento de aferrarse a una lógica retorcida, más que un verdadero entendimiento de la ciencia.

Recordemos que en nuestro país la homeopatía se vende tranquilamente en farmacias bajo el disfraz de “recetas magistrales”. El organismo que no debería permitir que esto suceda, la ANMAT, voluntáriamente le da rienda suelta esta pseudomedicina. Esperemos que en algún momento se despierte de su sueño y diga las cosas como son.

14Ene/144

Consejos para un linkeo responsable

4 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

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El movimiento escéptico no es ajeno al Efecto Streisand. ¿En qué consiste? Se trata del efecto indeseado de lograr un aumento en la difusión de algo (sitios y contenidos, en el caso de internet) cuando uno originalmente buscaba lo contrario. Parece una paradoja, pero a veces sucede que ese contenido se termina conociendo mucho más gracias a nuestra intervención de lo que se hubiera conocido de otra manera.

Un ejemplo reciente es el caso de Burzynski intimidando a un joven blogger que escribió un artículo crítico de sus “antineoplastones” y que sólo sirvió para difundir aún más las críticas contra él. O el de la multinacional homeopática Boiron, que amenazó con demandar a un blogger italiano y nuevamente se encontró con más mala publicidad. Sin embargo, la realidad es que este efecto va para los dos lados y como escépticos tenemos que cuidarnos de que nuestras críticas no resulten en más publicidad para los mercaderes de pseudociencia.

Esto no es un miedo infundado sino una realidad. Por ejemplo, el caso de una compañía que trataba mal a sus clientes para que éstos escribieran críticas en internet que aumentaban su ranking en las búsquedas en google (aunque algunos dudan de esta estrategia, google reaccionó). Los algoritmos de búsqueda no entienden la complejidad y la angustia de la existencia humana, sólo entienden los links.

Es por esto que en el Círculo Escéptico Argentino nos cuidamos de siempre usar el atributo NOFOLLOW cuando en un artículo linkeamos a un sitio pseudocientífico.  Con este atributo uno se asegura que esos links no aumenten el PageRank que Google le da a esa página. Pero una cosa que no se puede controlar son los links que se comparten en las redes sociales. Si desde nuestra cuenta de Twitter o página en Facebook compartimos contenido de algún sitio web bien magufo para reírnos de él, en parte estamos aumentando su popularidad. El efecto Streisand entra en acción.

unlike

Pero los links compartidos en Facebook no sólo aumentan la popularidad de las páginas porque más gente puede verlas, sino que también sirven para aumentar la popularidad de las páginas de Facebook asociadas a esos sitios web. Aparentemente, el número de “Likes” y “Recomendaciones” que muestra una página en los pequeños botones para compartir no sólo refleja la cantidad de veces que se compartió mediante ese botón sino también las veces que la página se compartió mediante cualquier medio, incluso copiando y pegando la dirección en la biografía.

Eso quiere decir que cada vez que alguien comparte algún link en el grupo de facebook del CEA sólo para reírse y mostrar qué ridículo que es, ¡está aumentando la popularidad de ese contenido! Los escépticos nos encontramos entonces con un pequeño dilema. Queremos criticar a los vendedores de humo y la honestidad intelectual requiere mostrar el contenido que se critica, pero tampoco queremos promocionar su contenido y hacer que aparezcan en los primeros resultados de búsqueda en Google o como contenido recomendado en las redes sociales.

Los algoritmos no diferencian entre crítica y recomendación. Tim Farley (el genio detrás de What's the Harmrecomienda un par de alternativas en lugar de compartir links directamente:

  • Escribir un post en un blog: Quien tenga un blog puede escribir una crítica del contenido que se quiere compartir, siempre linkeando con el atributo NOFOLLOW, y luego compartir ese contenido (presumiblemente de buena calidad) en vez del contenido de mala calidad que se quiere criticar.
  • Compartir un post de otro blog: Si uno no tiene un blog propio o no tiene tiempo o conocimiento para escribir un artículo completo, es muy probable que alguien más haya escrito sobre el tema. Eso es lo que podemos buscar y difundir.
  • Compartir una versión archivada del contenido: Archive.org es un excelente sitio web con la misión de archivar la internet para futuras generaciones. Si la página web que se quiere compartir no está archivada, se puede hacer un archivo de la misma.

Finalmente, una muy buena herramienta si no queda otra y uno tiene muchas ganas de compartir es DoNotLink. Se trata de un servicio para acordar direcciones web como Bit.ly pero con la característica de que utiliza una serie de técnicas para asegurarse de que el link no se cuente como una recomendación en Facebook ni afecte el PageRank de Google. Ni siquiera hace falta entrar al sitio para crear el link, sólo hace falta agregar “http://donotlink.com/” antes de la dirección que se quiere compartir.

Entonces, si uno quiere compartir el sitio de la Asociación Médica Homeopática Argentina (http://www.amha.org.ar/), queda “http://donotlink.com/www.amha.org.ar”. Para hacer las cosas aún más fáciles, yo modifiqué el bookmarklet oficial de Facebook para que comparta la página que uno está viendo usando DoNotLink. Arrastren este link a su barra de favoritos y cuando quieran compartir algo de dudosa calidad, sólo queda hacer click en ese botón.

Es un poco más de trabajo, sí, pero es importante que no amplifiquemos el mal contenido en la web. El tema central es NUNCA linkear directo a contenido pseudocientífico. Cuidemos nuestros links.

27Nov/1329

Resonancia Schumann y conspiraciones de aceleración temporal

Circula en estos días una teoría conspirativa muy extraña, la cual afirma que el día dura 16 horas a comparación de las 24 que duraba hace no muchos años (!) y se relaciona a esto con la frecuencia Schumann. La afirmación concreta es:

La elevación del latido o frecuencia base de la Tierra, llamada resonancia Schumann, acortó la duración del día a 16 horas.

Desmitificando la pseudociencia.

En principio, la resonancia Schumann no tiene nada que ver con la percepción del tiempo, es solo una frecuencia de vibración por cavidad. Así como soplar una botella el aire atrapado dentro de ella vibra para producir un sonido característico, el campo electromagético de la Tierra “vibra” en la cavidad formada por la superficie y la ionósfera cuando es excitado por relámpagos. A diferencia de lo que se puede leer en muchos libros y sitios esotéricos y de “ciencia alternativa”, esta resonancia no es “la resonancia de la Tierra” sino la resonancia de esta cavidad.

De hecho no existe una única forma en la que ésta puede vibrar, por lo que hay muchas resonancias Schumann: son un conjunto de frecuencias. Lo mismo pasa con una botella: si prestan atención, el sonido que se escucha cuando el aire dentro de ella vibra no es un tono puro. La “nota” principal de las resonancias Schumann está cerca de los 7,8 Hz (vibra 7,8 veces por segundo), pero hay otros “sobretonos” progresivamente más débiles con frecuencias centradas en 14,3 Hz, 20,8 Hz, 27,3 Hz y más. Winfried Schumann predijo su existencia en 1952, y luego la confirmó experimentalmente junto con Herbert König en 1954.

La realidad cambiante de los fenómenos físicos involucrados significa que la frecuencia Schumann no es siempre de 7,8 Hz como se afirma en las teorías “alternativas”. El numero varía todo el tiempo, dependiendo de la actividad electromagnética en la atmósfera (sobre todo rayos) que es constante en las alturas, y también de la interferencia del sol. La cuestión es que el número se mueve constantemente y la  pseudociencia de la aceleración del tiempo dice que ahora está en 12 Hz, lo cual es falso. Acá podemos ver a los muchachitos de la universidad de California que monitorean la Schumann para ver que nunca se modificó de tal forma abrupta, a pesar de no ser para nada estática.

Frecuencia de la resonancia Schumann medida en California.

Además, la resonancia Schumann existe en todos los planetas que tengan ionosfera. Cada planeta tiene su tipo de resonancia, que no tiene nada que ver con el tiempo que tarda dicho planeta en girar sobre su propio eje (día). De hecho, los relojes con los que funcionan los GPS y los satélites son atómicos, están configurados con una resonancia atómica normal y si hubiera semejante diferencia como dicen (8 horas), esto habría sido notado por las universidades de todo el mundo, sin contar cualquier automovilista que trate de saber dónde está.

También podría notar el cambio cualquier persona con un reloj de pulsera o cualquier método de medir el tiempo, ya que ninguno depende de la frecuencia de la resonancia Schumann. La gravedad efectiva de la Tierra también se debería haber visto afectada ya que una rotación más lenta de nuestro planeta reduciría la fuerza centrífuga.

Y si todas esas evidencias parecen demasiado sutiles como para ser notado, una drástica desaceleración en la rotación de la Tierra hubiera causado terribles terremotos y catástrofes (como un sacudón), cambios observables en el movimiento relativo de la Luna y… ¡que el día dure menos!

Sacando todo el delirio cósmico-cuántico-temporal-interplanetario-galáctico-gracioso, otra afirmación descabellada es que la frecuencia Schumann tiene que ver con las ondas alfa del cerebro, lo cual es categóricamente falso.

Las ondas alfa son un conjunto de ondas con frecuencias entre 8 y 12 Hz que se pueden observar comúnmente en un encefalograma y están relacionadas con la actividad de la corteza visual, aunque, como no podía ser de otra manera con un órgano complejísimo como nuestro cerebro y un método de medición burdo como el electroencefalograma, también se detectan en otras áreas y otras situaciones.

File:Eeg alpha.svg

Encefalograma filtrado para mostrar sólo las ondas alfa

No hay razón teórica alguna para relacionar una frecuencia variable de unos 7,8 Hz originada en la ionósfera terrestre con otra frecuencia variable de entre 8 y 12 Hz originada en nuestro cerebro. Tampoco hay buenas evidencias empíricas que encuentren relación alguna.

Volviendo al mundo real

Como si esto fuera poco, la realidad científica es que los días se están haciendo cada vez más largos. Esto se debe a que la Luna se está alejando paulatinamente de la Tierra por la disipación de energía y los flujos de la marea. Cuando se formó la Luna, el día de la Tierra duraba sólo 3 horas, pero ésta se fue alejando y hoy el día dura 24. La velocidad de alejamiento de la Luna se mide mediante un rayo láser que se refleja en paneles reflectantes que fueron colocados allí por las misiones espaciales. Estas mediciones dicen que en la actualidad la Luna se está alejando unos 38 milímetros por año, que equivalen a un aumento en la duración del día de unos 2,3 milisegundos cada 100 años.

¿Querés acelerar el tiempo en serio?

Bueno, hay dos simples cosas que podés hacer para que el tiempo pase, efectivamente más rápido o más lento dependiendo del caso.

La primera es acelerar tu cuerpo lo más cercano a la velocidad de la luz posible (Teoría de la relatividad especial) y con eso pasaría mas lento el tiempo para vos a comparación de un observador quieto. Y la segunda es alejarte del centro de la Tierra (Relatividad general), con lo cual el tiempo pasaría más rápido para vos, a diferencia del observador parado en el planeta. Sin estos conocimientos no funcionaria ningún GPS, ya que los satélites deben configurarse teniendo en cuenta estas variaciones en el tiempo relativo. De esto ya hablamos en un artículo anterior.

28Sep/1327

Los mitos de la paleodieta

La-epoca-paleolitica

Uno puede pensar que las personas son cada vez más consciente de la necesidad de cuidar su salud, las publicidades y los productos que son vendidos nos dan algún que otro indicio de ello. Otra señal son la gran cantidad de dietas que hay, un abanico enorme de opciones que se ajustan a tus necesidades basándose en nada. Como profesional de la salud, me alegra que esto ocurra, aunque parece ser que la principal motivación de seguir estas dietas es mas superficial y estético que un interés por mantener un organismo saludable.

Hace unos días el diario online Infobae publico una nota llamada "Dieta Paleolítica, una tendencia mundial que cada vez suma más adeptos entre los argentinos", donde comenta un poco sobre esta dieta, su historia, la apertura de un restaurante en Recoleta y, obviamente, los famosos que la siguen.

La-epoca-paleoliticaLa dieta paleolítica, del hombre de las cavernas o de la edad de piedra, es un régimen nutricional basado en los alimentos que fueron consumidos por los humanos del período Paleolítico (período que duró 2,5 millones de años y que terminó con el desarrollo de la agricultura hace unos 10.000 años). La dieta se centra en el uso de los alimentos disponibles en esa época y se compone principalmente de carne, pescado, frutas, verduras, frutos secos y raíces, así mismo excluye cereales, legumbres, productos lácteos, sal, azúcares refinados y aceites procesados. Básicamente rechaza todo lo derivado de la revolución agrícola

Su argumento es que la anatomofisiología y la genética del humano moderno no ha cambiado prácticamente nada desde el período Paleolítico, por lo que existe un conflicto entre nuestro organismo y la dieta que consumimos ahora, motivo de la obesidad, infarto de miocardio, diabetes, cáncer y otras enfermedades "modernas". Así lo afirma el Dr. Loren Cordain, especialista en fisiología del deporte y líder del movimiento paleo en sus artículos "Potenciales biológicos y clínicos de la dieta paleolítica" y "Orígenes y evolución de la dieta occidental: implicancias sanitarias para el siglo 21"

Esta dieta parecería intentar tener base científica, pero la lógica detrás de la paleodieta falla en varios puntos: diviniza un período de nuestra historia evolutiva, insiste que somos biológicamente iguales a los humanos de la edad de piedra, niega los beneficios de algunos métodos de alimentación moderno e incurre en la falacia naturalista de "volver a los orígenes" o "lo natural es mejor". Por lo que me animo a decir que es solo una dieta más de las que están de moda y que podríamos incluirla en la lista de pseudociencias.

Veamos porque.

No existe tal cosa como LA dieta paleolítica.

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Este cuadro muestra las variaciones en la alimentación de 4 sociedades de acuerdo a la región.

Lo primero que se me vino a la mente fue, ¿realmente comían así nuestros antepasados durante el período paleolítico?

Esta afirmación es un poco problemática y ya de por sí causa muchas sospechas. Lo cierto es que poco se sabe sobre la alimentación de nuestros ancestros y lo que sabemos es por inferencias a partir de cambios en la morfología del cráneo, desgastes dentarios, herramientas, pictografías y paleobiogeografía. Lo que podemos decir con certeza es que la dieta humana variaba enormemente de acuerdo a la geografía, la estación, el clima y el oportunismo; es evidente que las fuentes de comida que hay en el Ártico no son las mismas que podemos hallar en la Selva. El antropólogo William Leonard de la Universidad de Northwestern menciona en un artículo del 2002 en Scientific American

Ahora sabemos que los humanos han evolucionado no por una única dieta paleolítica, sino por ser flexibles comedores, esto tiene importantes implicancias en el debate actual sobre lo que la gente debe comer para estar saludable...

En la conclusión de una revisión llamada "Una breve revisión de la evidencia arqueológica de la subsitencia en el Paleolítico y Neolítico" publicada en Nature se puede leer:

Para concluir, es difícil determinar con precisión la naturaleza de las dietas de los últimos homínidos o definir la dieta 'Paleolítica', debido a las limitaciones de los registros arqueológicos, un problema que se amplifica en el Paleolítico donde la supervivencia de los materiales orgánicos es muy rara.

No somos nuestros ancestros.

Lo segundo que me pregunte fue, ¿realmente somos biológicamente iguales a los homínidos del Paleolítico?

La evidencia dice que no. La idea de que no hemos cambiado genéticamente no tiene en cuenta las teorías modernas de la evolución ni los nuevos estudios en genética. Existen varios ejemplos de la evolución humana reciente que se produjeron de manera relativamente rápida. Un ejemplo de esto es la tolerancia a la lactosa; normalmente el gen que codifica una enzima llamada lactasa (que descompone los azúcares de la leche) se "apaga" una vez pasada la infancia cuando la lactancia materna cede, causando en los adultos un cuadro llamado intolerancia a la lactosa cuando consumen productos lácteos. Pero algunos han desarrollado una mutación que mantuvo al gen de la lactasa encendido toda la vida, especialmente en las personas descendientes de pueblos europeos, fenómeno llamado persistencia de la lactasa.
Otro ejemplo es el la mutación del gen de los ojos azules, que pudo haberse originado entre 6000 y 10000 años atrás. Así también el sistema inmunológico y los glóbulos rojos de las personas que habitan en zonas de malaria endémica se han modificado de una manera que ayudan al organismo a combatir la enfermedad transmitida por los mosquitos, algunas de estas mutaciones se han originado hace unos 5000 o 10000 años.

Inclusive, los microorganismos con los que compartimos nuestros cuerpos han evolucionado más rápido aún, sobre todo las bacterias que habitan nuestros intestinos y que nos ayudan a digerir los alimentos, cuya disponibilidad y variedad hacen que cada microbioma sea diferente. Aunque no disponemos de evidencia directa de cuales son las especies bacterianas que habitaban nuestros intestinos en el Paleolítico, podemos estar bastante seguros que eran diferentes a las actuales.

Dieta paleolítica con productos modernos.

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La evolución del maíz de izquierda a derecha, desde la hierba teosinte hasta el maíz que conocemos hoy en día.

Y no solo eso, las plantas y los animales de los cuales nos alimentamos también han evolucionado, las fuentes de alimentos del Paleolítco son muy diferentes a las actuales. La mayoría modificadas por selección natural: el maíz era una hierba llamada teosinte, los tomates evolucionaron de simples bayas, las vacas fueron domesticadas y modificadasa partir de los uros salvajes hace unos 9000 años y el repollo, brócoli, coliflor, coles de Bruselas y la col rizada son todas diferentes variedades de una misma especie, la Brassica oleracea.

Nuestros ancestros no eran más saludables.

Los defensores de la dieta paleolítica no solo no entienden como nuestra propia especie, los microorganismos que nos habitan y las fuentes de comida han evolucionado en los últimos 10000 años, sino que también ignoran la evidencia sobre la salud de nuestros ancestros durante su breve vida. Los practicantes de esta dieta asumen que la aterosclerosis es un problema de salud ligado al estilo de vida moderno y que si los seres humanos emuláramos los estilos de vida preindustriales o incluso preagrícola, la aterosclerosis, o por lo menos sus manifestaciones clínicas, se evitarían. Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista The Lancet buscó signos de aterosclerosis y obstrucción de las arterias por colesterol y grasa en más de un centenar de momias de antiguas sociedades de agricultores, recolectores y cazadores-recolectores de todo el mundo, entre ellos Egipto, Perú, el suroeste de los EE.UU. y de la Islas Aleutianas; y encontraron pruebas de presencia de aterosclerosis en 47 de 137 momias de cada una de las diferentes regiones geográficas.

En 1990 se publicó un estudio sobre la dieta de la tribu Hiwi que habita la sabanas neotropical del río Orinoco (Venezuela). Los Hiwi recogen y cazan un grupo diverso de plantas y animales que les provee la sabana, la selva, el pantano y los ríos. Sus principales fuentes de carne son carpinchos, pecaríes de collar, ciervos, osos hormigueros, armadillos, numerosas especies de peces, y al menos algunas especies de tortugas; consumen raíces (amargas y dulces), nueces de palma y palmito, varias clases de frutas, una leguminosa silvestre llamado Campsiandra comosa y miel producida por varias especies de abejas. Los autores calcularon que aproximadamente el 95% de las calorías provenían de la caza y recolección. El punto es que los Hiwi no eran particularmente saludables, solo el 50% de los niños vivía más allá de los 15 años y la mayoría de las personas de la tribu estaba infectada por parásitos.

Afirmaciones sin fundamento.

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El Dr. Loren Cordain, especialista en fisiología del ejercicio, conocimiento tangente al campo en el cual se lo aclama como experto mundial.

Pero personalmente, la parte que más me interesa porque esto es lo que le pone el cartel de pseudociencia, son algunas de sus afirmaciones sobre el funcionamiento del organismo que podemos encontrar en la página web oficial del movimiento PaleoEl punto 6 es el más interesante y que la términa de calificar como pseudociencia, dice "Carga neta de alcalis de la dieta y equilibrio de ácidos". Ellos asumen que ciertos tipos de alimentos producen acidificación del organismo y que los alimentos que recomiendan los alcalinizan, lo que lo hace más saludable. Además la acidificación del organismo lleva a perder calcio por orina y predispone a los cálculos renales. Ambas son falsas, son temas que ya hemos tratados en los artículos "El mito de las dietas ácidas y alcalinas" y "Las dietas ácidas, la leche y la osteoporosis".

Lo que me gustaría que quede claro, es que no estoy criticando a la dieta per se, ya que faltan estudios para sacar conclusiones sobre sus efectos. Lo que crítico y quise explayar en este artículo, es el marco teórico en la cual esta basada. Sus pilares no están apoyados por la evidencia y algunos de ellos son pseudocientíficos. Quizás algunos digan que funciona y que les va bien, pero de nuevo, no estoy criticando los resultados, ya que este régimen tiene varias cosas buenas como eliminar el consumo de alimentos procesados y refinados, aumentar el consumos de frutas y vegetales e inclusive las dietas ricas en proteínas y bajas en hidratos de carbono están demostrando ser alternativas válidas en algunos casos particulares, siempre y cuando la fuente de proteínas no sea exclusivamente de origen animal ya que los alimentos de donde provienen pueden producir un aumento en la mortalidad por enfermedad cardiovascular.

En resumen, podemos decir que cada uno de los fundamentos de la dieta paleolítica es falso. No somos como nuestros ancestros ni éstos eran más saludables. No existe una única dieta paleolítica sino que nos caracterizamos por nuestra flexibilidad al comer y para colmo ni siquiera podríamos emularla ya que las plantas y animales cambiaron completamente.

14Sep/1363

El milagroso magnetismo – Parte 2: ¿Y la evidencia?

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Este artículo es la continuación de El milagroso magnetismo - Parte 1: Un poco de historia.

En la primera parte de este recorrido por las curas magnéticas hablábamos de una larga historia de prácticas sin evidencia. ¿Cómo saber si realmente existe algún tipo de terapia con magnestimo que funcione?

Si la magnetoterapia funcionara, debería tener algún efecto biológico medible en el cuerpo humano. Debería, de alguna manera, influir en el tejido, células, sangre o líquido sobre el que se aplican. Los defensores de la magnetoterapia afirman que puede ser utilizado para el dolor y una gran variedad de patologías, y para ello han propuesto algunas maneras en las cuales funciona en nuestro cuerpo:

    • Flujo sanguíneo: se afirma que la sangre tiene hierro (cosa que es cierta) y que los imanes aumentan el flujo sanguíneo en el tejido que se aplica el campo magnético. El problema radica en que la sangre no contiene iones cargados eléctricamente, es diamagnética. Otro problema es que la superficie de los imanes es muy pequeña para afectar el flujo sanguíneo impulsado por la presión sanguínea normal. Un experimento sencillo de hacer es colocar un imán “terapéutico” en la palma de la mano: si el flujo sanguíneo aumentara, sería de esperar que la piel alrededor del imán se pusiera de color rosa y se calentara (eritema). Bueno, no lo hace. Esto fue demostrado por un estudio bien diseñado que utilizo láser-Doppler para medir el flujo sanguíneo.

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  • Líquidos: también se afirma que la magnetoterapia produce la alineación de las moléculas de agua de nuestro cuerpo, y de esta manera logra disminuir la inflamación y promueve la cicatrización. Sin embargo, ni siquiera los imanes más grandes, como los que se utilizan en los scanners de resonancia magnética, producen alineación de las moléculas de agua. Un imán “terapéutico” tiene una densidad magnética de unos 800 gauss, mientras que un scanner de resonancia magnética genera entre 30 000 y 40 000 gauss y todavía no se ha demostrado que tenga un efecto biológico en los humanos. Si lo hiciera, tendría serias restricciones para su uso.
  • Conducción nerviosa: otros afirman que la magnetoterapia produce alteración en la forma en que los nervios y las células nerviosas conducen la electricidad. Pero se necesitaría un imán de 24 tesla para disminuir la conducción nerviosa en un 10%. Un scanner de resonancia magnética típico utiliza 1–1,5 tesla.

Entonces… ¿Por qué toda la emoción? ¿Es la magnetoterapia un placebo y todo es por el dinero? ¿O a la comunidad científica y escéptica se le está escapando algo?

Porque, seamos sinceros, todos conocemos a más de una persona que ha atribuído fantásticos beneficios de la magnetoterapia. Sin embargo, como ya sabemos, el “a mí me funciona” no es suficiente.

El problema es que tenemos muchos reportes de casos y anécdotas de beneficios terapéuticos con muy poca ciencia para respaldarlos. El de los primeros serios que se hizo, fue el estudio publicado en Archives of Physical Medicine and Rehabilitation en noviembre de 1997 por el Dr. Carlos Vallbona de la Escuela de Medicina de la Universidad Baylor, el cual afirma que “La aplicación de un dispositivo que entregue un campo magnético estático de entre 300 y 500 gauss sobre puntos dolorosos produjeron un alivio inmediato en pacientes postpolio”.

rodillaVallbona estudió 50 pacientes de postpolio con las articulaciones dolorosas. Dividió a los pacientes en dos grupos y les dio al azar imanes activos (grupo experimental) o inactivos (grupo control) para aplicar sobre los puntos gatillo (que despiertan el dolor) durante 45 minutos. Después de ese tiempo, el 76% del grupo experimental informó alivio del dolor, mientras que sólo el 19% del grupo control informó menos dolor. Vallbona no presenta ninguna explicación para este fenómeno, pero anima a seguir investigando utilizando doble ciego.

Pero se ha observado, en general, que los estudios que indican resultados positivos en estos casos están mal diseñados (como suele pasar con las medicinas alternativas) y usan tamaños de muestra demasiado pequeños, lo que dificulta mucho la extracción de datos y elaboración de conclusiones válidas.

Tal y como menciona un artículo de revisión elaborado por Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa, de los Institutos Nacionales de Salud, llamado Magnets for Pain (“Imanes para el dolor”):

“La mayoría de los ensayos rigurosos no han encontrado ningún efecto sobre el dolor”.

Un ejemplo es un meta-análisis y revisión sistemática de estudios aleatorizados sobre el uso de imanes estáticos para reducir el dolor, que concluye que “La evidencia no apoya que el uso de imanes estáticos alivie el dolor, y por lo tanto los imanes no pueden ser recomendados como una terapia efectiva”.

Debido a que el cáncer es una de las condiciones patológicas que supuestamente “curan” los imanes, además de aliviar el dolor por artritis, dolores de cabeza, migraña, estrés, mejorar la circulación y revertir la evolución de las enfermedades degenerativas, la American Cancer Society publicó un artículo llamado Magnetic therapy (“Magnetoterapia”) donde menciona que no se conocen estudios para apoyar la idea de que la magnetoterapia es útil para tratar el cáncer.

Otro artículo de la American Cancer Society llamado Electromagnetic Therapy (“Terapia Electromagnética”) es más determinante en sus declaraciones sobre el tratamiento del cáncer:

“La evidencia científica disponible no apoya las afirmaciones de que los dispositivos electromagnéticos son efectivos en el diagnóstico y tratamiento del cáncer u otra enfermedad.”

Es fácil ser cínico cuando hay gente que está haciendo millones de dólares con dispositivos no probados. Por otro lado, es difícil pasar por alto todos los ejemplos en la historia donde los expertos han estado equivocados. ¿Quién hubiera creído que la aspirina podría ser una de las terapias de primera línea para prevenir enfermedades del corazón y derrame cerebral? Muchos se rieron antes de que se aceptara que una bacteria (Helicobacter pylori) desempeña un papel importante en la úlcera péptica, y muchos científicos han perdido la cabeza por estar adelantados a su tiempo. Pero aquí nos enfrentamos a un ejército empresarial cargado de pretensiones vagas y sin fundamento, pseudociencia y una caracterización errónea de lo que realmente sabemos como un hecho.

Siempre existe la posibilidad de que el magnetismo pueda producir beneficios reales en la salud. Esto no sería nada nuevo en el campo de la medicina. Pero hasta el momento, el mejor uso clínico establecido de un campo magnético pulsante (no estático) es en la curación de fracturas óseas, aunque este efecto es modesto. La evidencia hasta el momento apoya la conclusión de que hay una respuesta biológica relevante, aunque un solo estudio no confirma nada; se necesitan más.

Por ahora, de algunas cosas  estamos seguros:

  • La evidencia científica no apoya que el magnetismo tenga efectos sobre la salud.
  • No deberías reemplazar la terapia médica que estés utilizando por imanes.
  • No deberías usar imanes si tenés marcapasos o una bomba de insulina.
  • Tampoco deberías usar imanes si estás embarazada. A pesar de que los campos magnéticos producidos por los scanners de resonancia magnética son inocuos para el feto, aún no sabemos que es lo que hacen los imanes “terapéuticos” en el embarazo.
11Sep/133

El milagroso magnetismo – Parte 1: Un poco de historia

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Como persona deportista y un poco osada, he tenido varias lesiones a lo largo de mis 25 años en varias partes del cuerpo, como tendinitis, distensiones ligamentarias y fracturas. Posterior a la recuperación, se suelen realizar algunas sesiones de kinesiología y fisioterapia para rehabilitar y quedar 10 puntos.

Hielo, masajes, luz infrarroja, ultrasonido, onda corta y ejercicios de fuerza son algunas de las terapias que me han realizado. Pero había una en particular que siempre me llamó la atención por lo fascinante que parecía: la magnetoterapia.

Recuerdo la primera vez que la usé. Estaba rehabilitando una tendinitis de Aquiles. El kinesiólogo me dijo que servía para disminuir la inflamación y aceleraba la recuperación de los tejidos gracias a los campos magnéticos. Obviamente me lo creí y hasta hace muy poco tiempo pensé que era verdad,  hasta que tuve un estímulo para comenzar a investigar.

La magnetoterapia es una práctica que consiste en la aplicación de campos magnéticos para producir (supuestamente) beneficios en la salud. También están los brazaletes magnéticos, collares, plantillas para zapatillas y hasta collares para perros. No es algo nuevo. Pero… ¿existe alguna evidencia que apoye los argumentos y la utilización de estas terapias?

Los efectos del magnetismo y otras “energías” han sido estudiados desde los tiempos de los imperios romanos y griegos. La medicina tradicional china utiliza uno de los sistemas de sanación mas viejos de este tipo, basado en el chi o qi, que no es sino el nombre dado a la energía o fuerza vital que (ellos dicen) circula por el cuerpo. El concepto de fuerza vital también se puede encontrar en la medicina hindú y en la naturopatía (Hipócrates).

Para reencontrarnos con el magnetismo curativo, podemos viajar a Suiza del sigo XVI y encontrarnos con el alquimista Paracelso, que utilizaba un imán “mágico”, un tipo de mineral que atraía al hierro, para sanar todo tipo de enfermedades. Lo molía y colocaba en bálsamos que aplicaba a los enfermos con resultados milagrosos. A pesar de que William Gilbert (médico de la reina Isabel, conocido por sus estudios en magnetismo) advirtiera que moler el imán hacía que éste perdiera su magnetismo y por lo tanto sus supuestas propiedades milagrosas, Paracelso siguió fabricando bálsamos para una gran cantidad de enfermedades.

En los tiempos modernos, el descubrimiento de la electricidad trajo consigo los tratamientos electromagnéticos. El uso de diferentes formas de dispositivos eléctricos y generadores de frecuencia en medicina ha intrigado tanto a pacientes como a sus practicantes durante generaciones.

Alrededor del 1800, un médico austríaco llamado Franz Anton Mesmer, conocido por su uso de la hipnosis y la astrología, experimentó con el magnetismo al hacer que una paciente bebiera un fluido con hierro para luego colocarle imanes en diferentes partes del cuerpo. La paciente refirió una sensación de corriente circulando por su cuerpo y alivio de los síntomas. Mesmer sugirió que se debía al magnetismo animal, también llamado mesmerismo. Como era de suponer, Mesmer abrió una clínica en París y dejó de utilizar los imanes para pasar a usar las manos.

Albert Abrams

Albert Abrams, el Decano de los charlatanes del siglo XX.

A fines del siglo XIX el Dr. Daniel Palmer abrió su Escuela de Curación Magnética. Pronto descubrió que sus pacientes reportaban mejoría sin necesidad de imanes, con sólo una “imposición de manos” (otra vez). Más tarde Palmer creó también la Escuela Palmer de Terapia Quiropráctica.

A principios del siglo XX, el Dr. Albert Abrams afirmaba que cada órgano se ajusta a una longitud de onda electromagnética en particular. Fue demasiado lejos; la Asociación Médica de Estados Unidos lo nombró “Decano de los Charlatanes del Siglo XX”. Eso calmó los ánimos por casi cien años, pero hoy están resurgiendo toda clase de aparatos magnéticos “mágicos”.

Los imanes son generalmente hechos de metales (tales como el hierro) o aleaciones (mezclas de metales, o de un metal y un no metal) y tienen la capacidad de producir una fuerza medible llamada campo magnético. Es importante reconocer que no todos los imanes o campos magnéticos son iguales. La diferencia más significativa es entre los campos magnéticos pulsantes y los campos magnéticos estáticos: los imanes estáticos tienen campos magnéticos que no cambian, a diferencia de los electroimanes, que generan campos magnéticos sólo cuando la corriente eléctrica fluye a través de ellos. Esto se debe a que la electricidad y el magnetismo son en realidad manifestaciones de la misma fuerza fundamental, el electromagnetismo, reconocido por primera vez cuando se descubrió que un campo magnético cambiante puede generar corriente eléctrica y una corriente eléctrica cambiante puede generar un campo magnético.

Los campos magnéticos de los imanes se miden en unidades llamadas gauss (G) o, alternativamente, unidades llamadas tesla (T); 1 T = 10 000 G aproximadamente. Los imanes comercializados para el alivio del dolor por lo general poseen una densidad de campo magnético de 300 a 5 000 G, muchas veces más fuerte que el campo magnético de la Tierra (alrededor de 0,5 G), pero mucho más débil que los imanes usados ​​para máquinas de resonancia magnética (15 000 G o más).

Desde mediados del 1800, gran cantidad de máquinas electrónicas han sido aplicadas a una larga lista de enfermedades. Nunca se ha demostrado la efectividad de la mayoría de estos dispositivos y, en algunos casos, su uso ha resultado en serias lesiones e incluso la muerte. Sin embargo, algunas tecnologías eléctricas y electromagnéticas se han convertido en pilares de las prácticas médicas modernas, como los rayos X, la radioterapia, la resonancia magnética y los marcapasos.

Continuará…

3Ago/1365

¿Energía orgo qué?

Wilhelm Reich, creador de la orgonomía.

Hace unos dos años, en mis épocas de pensamiento mágico, conocí algo llamado “reciclador de energía orgónica” a través de un personaje cordobés que transmitía con mucho entusiasmo sus conocimientos en varias pseudociencias. Admito que fue difícil no engancharse con tan acaloradas explicaciones.

Debido a que nos llevábamos muy bien y compartíamos un grupo de “personas mágicas” en común, este peculiar sujeto me regaló un orgonito, el cual acepté de muy buena gana y que aún conservo en mi departamento, lo cual constituye un motivo de burla de parte de mis amigos cada vez que nos juntamos allí, pero no puedo negar que es una artesanía muy bonita.

Con el paso del tiempo, leyendo y dejando de creer de a poco, me topé con la entrevista bizarra (que siempre me hace reír) que Lucho Áviles y Pinky le hicieron a Pedro Romaniuk en el programa El pueblo quiere saber, transmitido en Crónica TV, allá por el año 1988. En un momento de la entrevista, el “profesor” hace mención al Dr. Wilhelm Reich y la energía orgónica, lo que me hizo acordar de la artesanía que me había regalado mi compañero. Al tiempo me enteré que se estaba dedicando a vender orgonitos y le estaba yendo bastante bien.

¿Pero de donde salió todo esto?

El Dr. Wilhelm Reich fue un médico psiquiatra y psicoanalista freudiano que afirmaba que existía una energía primordial cósmica, una energía vital similar a las concebidas por las culturales orientales, que era creada por todos los seres vivos. A este energía la denominó orgón o energía orgónica, palabra que Reich tomó de la misma raíz que “organismo” y “orgasmo”. Afirmaba que el orgón era omnipresente y medible visual, térmica y electroscópicamente, además era responsable de cosas como el color del cielo, la gravedad, las galaxias e incluso del fracaso de la mayoría de las revoluciones políticas.

Con el fin de hacerlo visible, construyó en 1940 el primer acumulador de energía orgónica, una caja de madera u otro material orgánico con revestimiento interno de metal, “fundamentado” en que la primera capa absorbería la energía orgónica mientras que la segunda la atraería. El objetivo de Reich era hacer fluir la “energía” en el cuerpo de sus pacientes; llegó al punto de utilizar pacientes con cáncer pensando que podía ayudarlos. Tratando de dar peso a su teoría, pidió a Albert Einstein una cita para discutir sobre el descubrimiento científico que había hecho y Einstein estuvo de acuerdo en probar el acumulador de orgón. El resultado fue negativo. (Hasta ahora sólo los creyentes en la energía orgónica han sido capaces de encontrar éxito en las demostraciones, que nunca han podido ser validadas por medio de experimentos científicos ni ante un público escéptico.) Reich continuó con sus “investigaciones”, convencido de haber desarrollado una nueva rama de la ciencia, la orgonomía.

Este particular personaje murió el 3 de noviembre de 1957, en la Penitenciaría Federal de Lewisburg, Pennsylvania, donde fue enviado por desacato criminal. La acusación penal fue impuesta porque Reich se negó a obedecer una orden contra la venta de equipos médicos fraudulentos. Inclusive la FDA (Food and Drug Administration) levantó cargos contra él, y mandó a quemar sus libros.

Un grupo de personas considera a Wilhelm Reich como un genio perseguido y a sus críticos como unos ignorantes. Algunos de ellos se unieron y formaron el  American College of Orgonomy (A.C.O.) en 1968, con sede en Princeton, New Jersey. La A.C.O. está compuesta principalmente por psiquiatras que utilizan el método de Reich, llamado terapia orgónica, y publica una revista de aspecto profesional llamada Journal of Orgonomy, donde se publican los resultados de investigaciones en ciencias médicas, biológicas, sociales y físicas orgónicas (lo que sea que eso signifique).

Esta institución  tiene un programa muy activo de divulgación: disponen de programas de suscripción gratuita para universidades, tienen oradores que dan conferencias en varias partes del mundo (Alemania, Francia y Argentina principalmente) y ofrecen capacitaciones. Además, casi todas las personas que se involucran han experimentado personalmente la terapia orgónica y, de hecho, se afirma que no se puede hacer un trabajo exitoso en orgonomía sin haber pasado por una “reestructuración psiquiátrica”.

Las teorías de la A.C.O. sobre la medicina, la psiquiatría, la microbiología, la física, la biología, la sociología, la política, la meteorología, la astronomía, la crianza de los hijos, la historia antigua y casi cualquier otro tema imaginable están totalmente en desacuerdo con las de la ciencia establecida. A pesar de ello (o debido a ello) reiteran una y otra vez que Reich fue el genio más grande de la historia y que fue perseguido como Cristo, además de considerarse poseedores de un gran conocimiento y sabiduría desconocida para el resto de la humanidad, que aquéllos que no han hecho la terapia no pueden entender ni apreciar.

Nos fuimos por las ramas, pero hemos dejado un terreno fértil para entender mejor a que vamos con esto.

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Buscando en la web, me encontré con la página web oficial de los orgonitos de mi conocido cordobés, en la cual podemos encontrar interesantes explicaciones sobre el funcionamiento de este extraño artefacto que utilizan terminología científica (“efecto piezoeléctrico”) mezclada con pseudociencia (“energía etérica”), lo cual es típico de la New Age y el misticisimo cuántico.

Dentro de la sección ORGONITE - Información hay múltiples pestañas que pasan a explicar qué es el orgonito, su historia, características, sus muchísimas funciones y aplicaciones, más un poco de geometría, y finaliza con un diccionario sobre términos utilizados por diferentes culturas para nombrar la “energía de la vida”. Invito a que lo lean ustedes mismos… Aunque voy a dejarles a mano la definición de orgonito:

“Es un generador de orgón, ideal para la purificación y armonización del medio ambiente. Recicla la contaminación electromagnética, absorbiendo y transformando la energí­a DOR (death orgon) Orgón Mortal que se produce con la conglomeración de Torres Transmisoras, que incluyen, las torres de antenas Celulares, de TV, de Radio, y WiFi; transformando la energí­a resultante de las emisiones electromagnéticas en energía orgónica limpia y armónica (POR).

Los orgonitos no son más que una versión 2.0 de los acumuladores de orgón de Reich, un poco más bonitos quizás. Son cuerpos geométricos compuestos por virutas de metal (aluminio y bronce) y resina poliéster en proporciones aproximadamente iguales, con un cristal de cuarzo en el vértice.

Si no entendiste la explicación de qué es un orgonito voy a tratar de aclarártelo.

Básicamente es así: existe una energía llamada orgón que fue inventada por un señor que coqueteaba con el delirio hace unos 70 años y que nadie más que él y sus seguidores han podido comprobar, a pesar de los múltiples experimentos realizados. Esta energía es producida por los seres vivos y es la responsable de todo lo que sucede en el universo y su estado es un factor determinante en los sucesos, por lo que existe una forma positiva (POR) y una energía negativa (MOR). Resulta que la vida moderna, llena de aparatos electrónicos y ondas electromagnéticas del demonio, transforma estas energías copadas (POR) en energías con mala vibra que causan un montón de cosas negativas (MOR), cáncer entre ellas (¡obviamente!). Los orgonitos no son nada más ni nada menos que los aparatos que van a absorber, equilibrar y restaurar las energías electromagnéticas del entorno para que sean favorables a nuestra existencia.

Además, los orgonitos funcionan muy bien contra los chemtrails

Sí, hacen de todo, y podés encontrar el que más te guste en este bello catálogo, con unos precios y una variedad a tu medida, desde los orgonitos para bloquear las ondas magnéticas de los celulares por $8 (aproximadamente un dólar), hasta un Cloudbuster para despejar las estelas químicas que dejan los chemtrails y hacer llover cuando quieras por tan solo $7000 (más o menos US$830). Una ganga.

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Orgonito. Se puede observar el cuarzo en el vértice.

En la realidad, el orgonito no es más que una artesanía vendida como panacea. La ecuación parece ser la misma de siempre:

Pensamiento mágico + Miedos infundados = Negocio asegurado

 

12Dic/1124

La insólita “chapa ovni” de Victoria

Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: José Carreras, autor del blog Mitos y Timos. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

¿Por qué hay fotos de gente con un pedazo de chapa tapándole la cara?

En la ciudad de Victoria, provincia de Entre Ríos, además de la abadía de los monjes benedictinos, el casino, las termas, la playa y el carnaval,  funciona desde hace unos seis años el Museo Ovni. Su curradora curadora es la Sra. Silvia Pérez Simondini, investigadora del fenómeno ovni.

Silvia y un equipo de personas aficionadas a todo lo relacionado con la temática ovni investigan avistamientos, mutilaciones de ganado, círculos en las cosechas, campos quemados por naves que se posan, chupacabras y una larga lista de anomalías relacionadas con la himbestigación de los platos voladores.

En el museo, además de poder adquirir el merchandising típico, se exponen fotos y videos, investigaciones que han realizado, entrevistas a contactados y hasta… restos de naves de otros mundos.

Lo que más llama la atención de los visitantes del museo es un extraño objeto que allí se expone, de apariencia metálica y que, según afirman los responsables de la exhibición, se vuelve transparente al ser fotografiado.

1991. Comienza el timo mito

Nota de El Heraldo de Concordia donde habla del incidente Victoria

Según consta en un artículo del diario El Heraldo de Concordia del año 1991,  en la localidad de Victoria cayó un extraño objeto en un campo privado. La nota señala que la explosión hizo temblar a las edificaciones próximas y rompió los cristales de las casas.  Además, produjo un cráter de unos seis metros de profundidad y se encontraron restos de distintos tamaños esparcidos en un radio de varios metros. También dice que los vecinos vieron cuatro “platos voladores” detenidos en el lugar y que luego se alejaron. Algunos lugareños lograron llevarse restos de “un material liviano y duro, que no se rompe ni se raya”.

Un tiempo más tarde, una persona le obsequió uno de los trozos del extraño material recolectado a Silvia Simondini, en reconocimiento a sus esfuerzos en la investigación de los ovnis.  Así surgió el mito de la “Chapa OVNI”. Luego, con esa historia como aditivo, comenzaron a exponerla en el museo.

2004. El curro se fortalece

Más desconcertante aún para los ufólogos fue lo que ocurrió en el año 2004. Una visitante del museo le pidió permiso a la directora para sacarse unas fotos con la chapa. Su sorpresa llegó al revelarlas y descubrir que en sus fotos ¡se podían ver los objetos que se encontraban por detrás de la chapa!

La explicación que le dieron los responsables de Visión Ovni al supuesto fenómeno estaba relacionada con el flash de la cámara,  y no con la calidad de las fotografías. La hipótesis era que los componentes desconocidos que la constituyen, al ser expuestos a la luz del flash, cambiaban algunas de sus propiedades y se volvían transparentes —lo cual también les vino como anillo al dedo para “explicar” por qué las naves alienígenas pueden aparecer y desaparecer de la  nada—. De esta manera, según ellos, tenían una prueba más a favor del origen inteligente y extraterrestre del objeto.

De ahí en adelante, se volvió una costumbre de los visitantes del museo el tomarse fotografías con los restos interplanetarios y verificar ellos mismos lo dicho dando como resultado las fotos que encabezan este artículo.

Ni transparente, ni extraterrestre

En primer lugar, la chapa le fue regalada a Silvia Simondini por una persona que le aseguró que la recolectó del supuesto incidente del ’91 en Victoria. Nadie puede certificar que esto sea cierto, más allá de creer en la palabra del supuesto testigo presencial.

En segundo lugar, que haya caído algo del cielo —de haber ocurrido— no significa que sea fruto de una civilización alienígena desconocida. Pudo haber caído un meteorito, restos de un satélite u otro tipo de chatarra espacial. Tampoco está muy clara la veracidad del hecho. Que aparezca una noticia en un diario no significa que el hecho ocurrió en la realidad; ya sabemos del sensacionalismo con que muchas veces se tratan estos temas y cómo se “condimentan” las noticias relacionadas a ovnis, tanto por los testigos como por parte de la prensa.

En tercer lugar, si tienen la seguridad de que estamos ante restos de una nave construida por una inteligencia superior desconocida y frente un “material desconocido”, ¿no sería más provechoso para la investigación ufólogica ponerla a disposición de la ciencia para confirmar o descartar esas aseveraciones mediante un estudio independiente? Un análisis metalúrgico de la pieza podría decirnos de qué metales se compone.  Quizás prefieran continuar con el mito alienígena y cobrar una módica contribución…

En cuarto lugar, la transparencia de la chapa no es tal. En realidad, estamos ante un fenómeno psicológico conocido como pareidolia por el cual una imagen que no contiene información relevante es percibida como una forma conocida. Este fenómeno es el responsable de encontrar formas humanas en las nubes, de la aparición de algún santo en una mancha de humedad, o de ver a la Madre Teresa en una tostada. También puede darse con sonidos, como cuando se pasan al revés canciones buscando mensajes satánicos.

La pareidolia, en nuestro caso, ocurre al ver el reflejo de los dedos sobre la superficie metálica en las imágenes. Nuestros cerebros interpretan esa información del color y la forma de la piel que es reflejada como si se tratara de la continuación de las manos o las caras, que se hallan detrás de la chapa.  Esto da la impresión de estar viendo lo que hay detrás,  a pesar de que el objeto no es translúcido, sino opaco.

En esta foto se ven en el recuadro 4 dedos delante de la chapa y se “translucen” otros 3 por detrás. Si la chapa es transparente, el visitante tenía al menos siete dedos en esa mano (!).

Otro efecto interesante de remarcar es el que aparece en el siguiente video.

Cuando el visitante expone la chapa frente a los barrotes, la misma parece volverse translúcida y se logra ver con algo de detalle lo que está detrás, tal como se aprecia en la foto siguiente. En el video, el muchacho dice que ese efecto se observa sólo cuando lo ve a través de la lente de la cámara. Pero no se nota nada extraño al observar con el ojo desnudo. Además el efecto de transparencia desaparece al cambiar el ángulo y la distancia a la cual colocan la chapa de la cámara.

Efecto creado por la chapa frente a una cámara de video.

Vemos en la siguiente imagen que  la chapa presenta una serie de estrías o surcos longitudinales muy próximos entre sí.  Posiblemente, el efecto que se observa en el video se trate de una ilusión óptica provocada por un aliasing espacial, debido a una tasa de muestreo de la cámara insuficiente para tomar el detalle de los surcos y la posterior dificultad para reconstruir la imagen correctamente.

Estrías que presenta longitudinalmente la “chapa ovni”.

 

A la izquierda se ve una imagen bien muestreada de una pared de ladrillos, a la derecha, la misma pared es mal muestreada dando lugar alias y produciendo un efecto de patrón de moiré.

Conclusiones
No queda claro si la historia de la caída de un objeto proveniente del espacio (meteorito, satélite, chatarra espacial, etc.) sobre Victoria es real o no. Menos claro aún es si los restos presentados como “Chapa Ovni” pertenecen al supuesto incidente antes mencionado o se trata de un pedazo de hojalata de algún desarmadero cercano.

De lo que no tenemos dudas es que el trozo de metal no posee las propiedades de translucidez que le atribuyen. Menos aún si notamos que tales “propiedades” sólo aparecen al ser filmado o fotografiado, pero no cuando es observado directamente.

Ofrecimos explicaciones para la “transparencia” del objeto más simples y que no rayan con lo mágico o absurdo.

5Dic/110

Pienso, luego Dudo – Capítulo 22

Creo que en general la gente debe reconocer que simplemente el saber que algo sea natural no significa que esté libre de efectos secundarios. Con demasiada frecuencia, las personas con esclerosis múltiple creen que si algo es natural, no les va a hacer ningún daño. Sabemos que eso no es cierto. El arsénico es una sustancia natural, pero obviamente es venenosa

Dr. Dennis Bourdette director de la cátedra del Departamento de Neurología y director del Centro de Esclerosis Múltiple de Oregón en la Oregon Health and Science University de Portland, Oregón.

Pienso, luego dudo es el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

Para escuchar online, hacer click en PLAY:

Descargar este capítulo en MP3

Esta vez el formato es un poco distinto.

Noticias (descargar)

Tema Principal: Apiterapia (descargar)

 

Música que se escucha:

  • Queen - The show must go on

Para comentarios, críticas, opiniones, sugerencias sobre este capítulo, o recomendar temas y compartir noticias para el próximo capítulo, pueden ir al foro o utilizar el formulario de contacto.

Pienso, luego dudo – Capítulo 22 (link de descarga)
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