1Abr/1311

El negocio de la Placentofagia

Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: Ezequiel Arrieta. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

Resulta que ayer una chica me escribe por Facebook contándome que su hermana tiene un negocio en Los Angeles, y me preguntó si podía chequearlo y brindarle mi opinión al respecto, ya que sus intenciones eran las de traer ese negocio a Argentina.

Este negocio es la venta de cápsulas de placenta, y la empresa se llama The Feel Good Company Placenta Encapsulation.

La página de Facebook solo cuenta una anécdota muy conmovedora sobre como una mujer que se entera que comer placenta está piola, lo cual es motivo suficiente para realizar tal acto y querer armar una empresa que se encargue de encapsular tu placenta y vendértela.

O sea… no solo te comés la placenta, sino que existen empresas que se dedican a encapsularlas y venderlas como si fuese un comprimido de paracetamol.

250px-Placenta.svgLa placenta es un órgano temporal que se desarrolla en el útero del mamífero hembra con la finalidad de abastecer de nutrientes al feto que se encuentra adentro, y producir hormonas durante el embarazo (hay algunos casos donde se desarrolla placenta sin feto, pero es tema aparte). Esta placenta es expulsada del útero durante la tercer etapa del parto (alumbramiento), luego de la expulsión del feto.

Resulta que muchos mamíferos (incluso herbívoros) se comen la placenta luego de dar a luz, hecho que se conoce como placentofagia. Es un comportamiento cuya causa no se conoce con certeza, aunque hay varias teorías al respecto.

Aparentemente los Homo sapiens nos escapamos de esto. Un estudio encontró que de 179 sociedades contemporáneas, sólo una practica la placentofagia materna. Existen algunas pocas referencias de placentofagia en la cultura chicana, aunque todo apunta a que se trata de una práctica reciente, y se desconoce su popularidad. En cuanto a placentofagia no materna se encuentran sólo tres referencias. La placentofagia está conspicuamente ausente de las costumbres humanas.

Por su lado, un artículo dentro de la web Placenta Benefits argumenta que debe haber algún propósito evolutivo para la placentofagia en los animales que la practican y que nos hemos olvidado de ella. Pero como bien nota un estudio en Ecology of Food and Nutrition, si los humanos hemos eliminado ese comportamiento biológico, quizás es porque existen buenas razones adaptativas para no comer la placenta. Por ejemplo, una hipótesis es que las humanas primitivas estaban expuestas regularmente a humo y ceniza que contenían sustancias tóxicas; como éstas son filtradas por la placenta, su consumo podría haber tenido efectos nocivos.

Pero ya hemos escuchado muchas veces sobre esta práctica, siendo el caso más conocido para mí el de Tom Cruise , aunque realmente dudo que lo haya hecho y tampoco me interesa.  Escarbando más pude encontrar que existen preparados de la oh-tan-sabia-y-antiquísima Medicina Tradicional China que contienen placenta humana; entonces entendí la conexión con el tag Medicina Tradicional China de la página The Feel Good Company Placenta Encapsulation… Ya se puede oler la pseudociencia.

placenta-pills

Está bien, pensé; démosle una oportunidad, ya que sin caer en la falacia de que es bueno comer placenta porque los animales lo hacen, podemos analizar que la placenta es un órgano que tiene gran cantidad de hierro que podría servir para palear la anemia post-parto, tiene gran cantidad de prostaglandinas que estimulan la involución del útero a su tamaño normal, posee opioides que disminuyen el dolor del parto y gran cantidad de hormonas como el estrógeno y la progesterona, que participarían de la prevención de la depresión post-parto y otras complicaciones del parto y contribuirían al aumento de la producción de leche. O al menos eso es lo que los defensores de la placentofagia nos dicen.

La cuestión es que a raíz de esto, algunos encontraron un mercado dispuesto a comprar placenta debido a los “grandes beneficios ampliamente demostrados” del consumo de la placenta y del asco que a algunos les causaba consumir 500 gramos de algo que sale por la vagina. Entonces… ¿qué mejor negocio que hacerlas pastillas y venderlas? Si, así es… Estas compañías se dedican a tomar tu placenta, someterla a un método de deshidratación, encapsularla y dártela en unas cómodas pastillas dispuestas en dosis, por una módica suma de 250 dólares.

Evidentemente la gente asocia el hecho de que si la placenta tiene hierro, estrógeno, progesteronas, opiodides y prostaglandinas podría recuperar nutrientes invertidos, evitar la escasez de leche y la depresión post-parto. Esto es obviamente alentado por las compañias que venden las cápsulas, como Placenta-Preparation Service, que dice:

La placenta tiene grandes propiedades restaurativas para asistirte con tu recuperación postparto. Contiene muchos nutrientes vitales incluyendo hierro, proteínas, vitamina B6 y las hormonas que excreta durante el embarazo. De la misma manera que sostuvo y nutrió a tu bebé, la placenta, preparada cuidadosamente, nutre a la madre postparto. Sostiene la lactancia y asiste en la involución del útero hacia su tamaño previo al embarazo. Facilita una recuperación postparto aumentando la energía materna y facilitando las transiciones.

Se cita un estudio de 1954 que aparentemente demuestra los beneficios que el consumo de placenta tiene sobre el aumento de la disponibilidad de leche… Pero no tiene un buen grupo control, los resultados no fueron cuantificados y luego de más de 50 años nunca fue replicado, así que mejor ni lo contemos.

Según un artículo en Science-Based Medicine por Harriet Hall, los artículos citados por Placenta Benefits no cumplen ningún requisito para considerarlos evidencia, ya que todo lo mencionado (nueve estudios) son modelos en ratas, especulaciones sobre el comportamiento que tendrían los nutrientes de la placenta al ingerirla (sin mención alguna de la placentofagia) e incluso una referencia que cita al estudio de 1954 para categorizarlo como un “estudio poco riguroso”. Finalmente Hall concluye que:

La ciencia no ofrece pruebas suficientes para apoyar o rechazar la placentofagia como una práctica saludable.

Más allá de las especulaciones, la conclusión es que no hay buena evidencia que avale los beneficios proclamados por los defensores de la placentofagia.