24Nov/1211

Somos primates – Día del Orgullo Primate

Somos primates. No sólo descendientes de primates. Somos primates. Y somos mamíferos y animales.

En general la gente comprende muy mal a la evolución. Muchos entienden la evolución como progreso, que el animal que evoluciona de otro es mejor y superior. De ahí surgen preguntas como: ¿Por qué existen todavía los monos? Para empezar, vamos a quitar eso del medio. No es así, la evolución no es progreso y nosotros no somos superiores. Somos un animal más; únicos y especiales, pero también son únicos y especiales los gatos, a su propia manera. Y los monos que viven hoy en día no son nuestros antepasados, no son menos que nosotros, no son inferiores. Vienen a ser algo así como nuestros primos.

La evolución da lugar a un árbol, no a una piramide.

La evolución da lugar a un árbol, no a una piramide.

El chimpancé y el bonobo (su especie hermana) no son nuestros antepasados. No, ellos tienen algunas cosas que nuestro antepasado común -nuestro “abuelo”- no tenía, como unos dientes enormes. Los dientes de nuestro abuelo por lo que sabemos eran pequeños como los nuestros. También hacen cosas que nuestro abuelo no, como caminar sobre nudillos en cuatro patas. Nuestro abuelo andaba por los árboles, en densas selvas, y por eso nos es tan difícil a los paleontólogos encontrarlo, porque son muy pocos los fósiles que se conservan en la selva.

Ellos son nuestros primos lejanos, no nuestros antepasados

Ellos son nuestros primos lejanos, no nuestros antepasados

Igual al decir “abuelo” y “primos” estoy acercando mucho cosas que están muy lejanas. Antes de nuestra especie, el “Homo sapiens” hubo muchas especies de humanos, hubo parientes más cercanos a nosotros que un chimpancé, especies de humanos que sí son nuestros antepasados y especies que no, que son nuestras verdaderas “especies hermanas” y “primas”. Y aún antes de esos humanos, hubo muchas especies de Australopitecos, que son antepasados de los primeros humanos, pero no del chimpancé ni del bonobo. Como los chimpancés, los australopitecos tenían caras grandes y eran pequeños. A diferencia de los chimpancés, pero igual que los fósiles más antiguos que se conocen de simios, los australopitecos tenían dientes pequeños y piernas largas. Y al igual que nosotros, y aunque vivían mucho tiempo en los árboles, los australopitecos eran bípedos (caminaban en 2 piernas). Lo sabemos por sus caderas, pero sobretodo lo sabemos por sus fémures. El fémur cambia con nuestra forma de caminar, y el de ellos era como el nuestro.

Hubo muchos humanos antes que nosotros.

Hubo muchos humanos antes que nosotros.

Por ser humanos no dejamos de ser simios, ni primates, ni mamíferos, ni animales. Somos todo eso y además somos humanos. Como todos los primates, necesitamos de los demás, jugamos, nos peleamos, nos abrazamos, nos cuidamos. La crueldad del hombre y la bondad del hombre también están en sus primos, que pueden hacer la guerra, maltratar a otro animal, o cuidar de un enfermo, o velar durante días a uno que acaba de morir. La creatividad del hombre también está en sus primos, en piedras usadas como martillos, o en palos como lanzas, o en robar cosas del frigobar de los hoteles, como hacen los monos cai en el Sheraton de Iguazú. Parece que nos distinguimos por ser extremos, extremadamente creativos, extremadamente crueles o bondadosos, pero sin dejar nunca de ser primates.

Un mono cai usa dos piedras para romper una semilla, una como yunque y la otra como un martillo.

Un mono cai usa dos piedras para romper una semilla, una como yunque y la otra como un martillo.