1Jul/1112

Asteroide casi destruye la Tierra, salvo que no

El sensacionalismo mediático, el amarillismo basado en el miedo, el catastrofismo innecesario, ya son bastante malos de por sí. Cuando se juntan con la mala religión, el resultado es terriblemente gracioso o terriblemente decepcionante, según quién. Como muestra, un botón. Hace pocos días  unos cuantos medios, aparentemente por el habitual procedimiento de cortar y pegar, publicaron la noticia de que la NASA, distraída por la observación del eclipse lunar del 15 de junio, había olvidado chequear que un asteroide estuvo a punto de chocar con nuestro planeta.  En NoticiaCristiana.com, un portal evangélico, agregan que se dieron cuenta dos días después y que “la ciencia humana falló y… sólo la misericordia de Dios nos pudo salvar de esta catástrofe”.

Signos evidentes de mal periodismo abundan. En primer lugar, mientras el titular y la bajada hablan de una supuesta (y absurda) distracción de la NASA o del público a causa de un eclipse lunar, en el cuerpo de la nota no hay mención de este imperdonable olvido. En segundo lugar, mientras en el titular se habla de un asteroide capaz de destruir la Tierra, en el cuerpo se dice que era del tamaño del objeto de Tunguska, que no sólo no era un asteroide sino que tampoco podría haber destruido la Tierra.

En tercer lugar, aunque es cierto que hay que ser un poco más sutil para descubrirlo, el asteroide 2009 DD45 no estuvo cerca de la Tierra en estos últimos días. Ni en el último año. De hecho, su máxima aproximación a la Tierra ocurrió tres días después (no dos días antes, como implica la nota) de su descubrimiento en 2009, por parte del dos veces citado astrónomo australiano Robert McNaught, y está registrada, como corresponde, en el sitio web de la NASA. En este momento, 2009 DD45 está más bien lejos, de hecho más cerca de Marte que de la Tierra:

Órbitas y posiciones estimadas de la Tierra y de 2009 DD54 al 15 de junio de 2011.

Es de esperar que los medios implicados corregirán inmediatamente el error cometido y se disculparán con sus lectores por la zozobra que pudieran haberles causado y por su mal desempeño periodístico.

10Feb/110

Una multitud de nuevos planetas.

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Publicado por:Elio Campitelli.

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A diferencia del Hubble, cuya versatilidad le permite observar las galaxias más lejanas conocidas,  tomar mapas de Plutón o capturar una colisión entre asteroides, el Telescopio Espacial Kepler fue diseñado específicamente para una única tarea: buscar Planetas. Y como un experto en su discreto campo de acción, es excelente en lo que hace. Tal es así que hace unos días y utilizando sólo datos obtenidos en sus primeros 4 meses de funcionamiento, tenemos más de 1200 candidatos a planetas extrasolares.

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Se puede usar el tránsito para detectar un planeta...

Kepler apunta constantemente a unas 150.000 estrellas en nuestra galaxia que representan 1/400 del cielo nocturno buscando pequeños parpadeos en la luminosidad. Ese parpadeo puedo significar que algo se interpuso entre la estrella y el detector; si puede observarse periódicamente, es muy probable que ese algo sea un planeta. A partir del período orbital luego se puede deducir la distancia al a estrella utilizando, justamente, las leyes de Kepler; el tamaño se deduce por la cantidad de luz bloqueada; y la masa puede estimarse midiendo el efecto gravitacional (bamboleo) de la estrella.

Este método tiene dos limitaciones principales. La primera es la sensibilidad de los detectores. Cuanto más sensibles y precisos, más pequeños son los cambios de luminosidad que pueden detectarse y, por lo tanto, más pequeños son los planetas que pueden descubrirse. Kepler es suficientemente sensible como para encontrar un planeta del tamaño de la Tierra y lo ha demostrado encontrando un planeta sólo un 40% más grande que el nuestro, así que por eso no hay que preocuparse. Sin embargo hay otra limitación mayor: sólo puede encontrar planetas que pasen frente a su estrella. Esto significa que aún si todas las estrellas observadas tuvieran planetas, sólo podríamos saber de su existencia en una pequeña porción de ellas. Por suerte, existen métodos estadísticos para estimar esa proporción y extrapolar los resultados con confianza.

Planet_reflex_200

... o su efecto en la velocidad radial de la estrella. Nótese que no es que el planeta rote al rededor de la estrella, sino que ambos rotan al rededor del centro de gravedad del sistema (que puede estar dentro de la estrella)

Todo esto nos lleva a los más de 1200 candidatos que anunció la NASA. Hasta ahora el número de planetas extrasolares era algo superior a 500. Voy a repetir esto para los que no estaban prestando atención allá en el fondo: en 2 años, usando datos recolectados sólo durante 4 meses, Kepler encontró más del doble de planetas que los descubiertos en 15 años de observación terrestre (el primer exo-planeta, Belerofonte, fue descubierto en 1995). La misión está diseñada para durar 3 años y medio, por lo que nuestro entendimiento del universo está a punto de explotar…

Quizás más sensacional sea que 68 de esos planetas tienen aproximadamente el tamaño de la Tierra, 56 están en la zona habitable de los cuales 5 tienen un tamaño terrestre. Pero no hay que descartar los 49 restantes ya que las llamadas “súper-tierras” no son necesariamente hostiles con la vida y los planetas jovianos pueden tener lunas habitables. Claro que, aún cuando un planeta esté en la zona habitable, no significa que tenga vida. Tanto Venus como Marte están a la distancia justa del Sol para tener agua líquida en la superficie; sin embargo por su características atmosféricas Venus es un horno con 400ºC a la sombra y Marte es un desierto helado con casquetes polares de hielo seco. La composición y masa de la atmósfera es un factor nada trivial que afecta la habitabilidad de un planeta. Pero al tener más datos, los astrónomos y astrobiólogos pueden darse una idea de cuán comunes son los planetas similares al nuestro, un factor que interviene en la famosa Ecuación de Drake y en las posibilidades de encontrar vida extraterrestre. También sirve para afinar los modelos de formación planetaria.

Kepler muy probablemente va a revolucionar nuestro entendimiento del universo - sólo hay que esperar. Para estar seguros de que la señal observada es un planeta, los astrónomos necesitan 3 tránsitos. Esto significa que si Kepler estuviera en un sistema solar alejado mirando hacia nosotros, tardaría más de 3 años en descubrir la Tierra. Cabe preguntarse si los astrólogos actualizarán sus cartas astrales para tener en cuenta todos estos nuevos cuerpos celestes o si se podría usar la diferencia entre éstas y los datos empíricos para encontrar nuevos planetas.

(Gracias a leox por postear esta noticia en el foro y gracias a la JREF por el millón de dólares que me gané por haber predicho esto –o algo parecido- en el episodio 3 de Pienso, luego Dudo)

29Ene/111

Challenger, el misterio que no fue (parte 2)

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Publicado por:PabloDF.

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Nostradamus y el transbordador espacial Challenger

Nostradamus y el transbordador espacial Challenger

En ocasión del 25° aniversario de la explosión del transbordador espacial Challenger, hablábamos en la primera parte de este artículo de los misterios inventados en torno a la tragedia y de cómo provienen, en último término, de la paranoia antigubernamental y de la prensa sensacionalista.

Con un halo de mayor respetabilidad —inmerecida— suelen ser recibidas las denominadas “profecías” de Nostradamus, el astrólogo francés del siglo XVI en cuyas centurias (conjuntos de cien versos de cuatro líneas) se suelen encontrar todo tipo de predicciones sobre eventos globales… aunque sólo después de que han ocurrido. Después de lo del Challenger, por supuesto, hubo quienes dijeron que Nostradamus lo había profetizado; están los que apuntan a la cuarteta I.LXXXI (es decir, la n° 81 de la primera centuria), que en castellano he visto traducida así:

Del rebaño humano nueve serán puestos aparte,
Del juicio y consejo separados,
Su fuerza será dividida al partir,
Kappa, Theta, Lambda muertos prohibidos dispersaos.

Esto no tiene mucho sentido. En inglés la han traducido aproximadamente, y yo retraduzco con mucha generosidad, como

Del rebaño humano nueve serán enviados lejos,
Apartados de juicio y consejo,
Su suerte estará sellada al partir,
Kappa, Theta, Lambda yerran los muertos expulsados.

En otras partes he visto traducido el tercer verso como “su suerte será ser divididos al partir”. El cuarto verso ni siquiera suena gramatical, aunque no sabría decir si lo es en el francés antiguo original. Las diferencias en todo caso son notables, aunque quizá explicables por el hecho de que diferentes autores de libros de misterio y profecía prefieren traducir según convenga más o menos a sus especulaciones (con frecuencia una cuarteta predice sucesos completamente diferentes según quién la interprete).

Los tripulantes del Challenger eran siete, no nueve (¡quizá había otros dos tripulantes secretos!). Aparentemente los creyentes vinculan las letras griegas kappathetalambda (Κ, Θ, Λ) con las consonantes de Thiokol, la empresa que fabricaba la pieza aislante que falló provocando la explosión. Es obvio que ni los números ni el orden de las letras importa.

Otros prefieren ver la predicción en la cuarteta VI.XXXIV:

De fuego volante la maquinación
Vendrá turbar al gran jefe asediado:
Dentro habrá tal sedición,
Que en desesperación estarán los vencidos.

Es difícil ver cómo esto puede tener que ver con el Challenger. La referencia al asedio, la sedición y la desesperación se vincula con el escándalo político y las pujas de poder dentro del gobierno estadounidense y la NASA luego de la explosión.

Dolores Cannon, autora de “Conversaciones con Nostradamus”

Dolores Cannon, autora de “Conversaciones con Nostradamus”

Dolores Cannon, la autora de Conversaciones con Nostradamus, salva esta profecía con el recurso (bastante sensato en principio) de preguntarle al autor qué quiso decir. Todo comenzó con Elena, una mujer de unos cuarenta años con diez hijos, con educación secundaria incompleta, que trabajaba en un restaurante. Elena, una ex-católica devenida en mormona, había sufrido una experiencia cercana a la muerte en la que había estado “fuera de su cuerpo” mientras trataban infructuosamente de revivirla, y había llegado a un grupo donde Cannon hablaba con sus seguidores sobre temas metafísicos y fenómenos psíquicos. Cannon, que como cosa de rutina realizaba regresiones de vidas pasadas con varios de sus pacientes/seguidores, le ofreció hipnotizarla. Elena aceptó y comenzaron las sesiones, con gran éxito, aunque muchas veces tenía que cancelarlas por cuestiones de trabajo o familiares.

Un día Elena llamó urgentemente a Cannon para contarle que le había pasado algo muy extraño. Un tal Andy, un “guía”, se le había aparecido y le había dicho que era importante que siguiera sus sesiones con Cannon y que tenía un mensaje importante para ella. Cannon le dijo que Andy era un ángel guardián. En la siguiente sesión Elena se rehusó a hablar porque tenía que “ver al maestro primero”. De pronto Andy apareció y le dijo a Cannon, a través de Elena, que todavía “no estaba lista”.

Para evitarles el suspenso, y sobre todo la aburridísima historia, llena de lugares comunes como los de los dos anteriores párrafos, diré que Elena terminó sirviendo de canal de comunicación hacia el pasado con Dyonisus, un discípulo de Nostradamus. A través de éste, recibió instrucciones de estudiar las cuartetas. Cannon decidió estudiarlas también, pero encontró que cada libro las traducía al inglés de forma distinta. Entonces decidió (arbitrariamente) utilizar la interpretación de The Prophecies of Nostradamus de Erika Cheetham (quien por supuesto creía en las profecías). El proyecto de comunicación con el profeta sufrió un golpe cuando Elena eventualmente tuvo que abandonar el grupo para irse a vivir a otro estado, pero finalmente Cannon pudo hablar con el maestro a través de Brenda, una estudiante de música que también estaba en el tema de las regresiones hipnóticas.

Nostradamus le dijo a Cannon (a través de Brenda) que lo del Challenger no era la primera tragedia espacial, sino la más publicitada; que muchos vuelos espaciales supuestamente no tripulados habían sido misiones tripuladas fallidas en las que los tripulantes murieron pero sus muertes fueron encubiertas. La Unión Soviética, dijo Nostradamus, había mandado seres humanos a Venus pero la nave había explotado al entrar en la atmósfera. Sobre el Challenger, Nostradamus dijo que le resultaba difícil ver cuál fue la causa pero aparentemente fue “un error de computadora” (término que Brenda le sugirió), que la tragedia había causado una división entre los altos mandos, y que cuando el programa espacial estuviera por volver a funcionar sería detenido por una guerra.

El resto de las “profecías” y sus interpretaciones no son más coherentes. Lo único sorprendente en este caso es la capacidad de los creyentes para creerse las explicaciones que ellos mismos están inventando. Cannon enfatiza el hecho de que sus sujetos de estudio no son personas interesadas a priori en lo psíquico, ni han tenido contacto con libros sobre el tema, pero contra eso podemos señalar su obvia credulidad (más allá del dinero que sin duda ganaría publicando libros sobre estas tonterías), la tendencia a la sugestión de los sujetos hipnóticos y el hecho de que todo sea a fin de cuentas un montón de declaraciones anecdóticas imposibles de comprobar.

Por si faltara algo, la caída del Challenger ocurrió poco tiempo antes de las primeras “entrevistas” con Nostradamus; uno casi podría asegurar que cualquier otro suceso catastrófico (de los que suelen ocurrir un año sí y otro no) podría haber sido referenciado. Si en un libro sobre Nostradamus no hay una predicción sobre algo importantísimo que ocurrió justo después de su publicación, empíricamente podemos asegurar que el siguiente libro sí lo predecirá, reinterpretando alguna cuarteta poco notable para ese fin.