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¿En trance por usar la Ouija?

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Publicado por:Maxim.

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ouija

Hace unos días nos enterábamos de la noticia de que una chica de Concordia, Entre Ríos, tuvo una crisis nerviosa mientras jugaba con un grupo de amigas al conocido juego de la tabla Ouija. Los médicos que la atendieron diagnosticaron eso (una crisis nerviosa), pero algunos medios prefirieron usar palabras más llamativas y dijeron que ella había “entrado en trance” mientras jugaba, aunque nunca explicaron claramente qué es lo que eso significa para ellos.

Puedo decir que tuve la experiencia de usar en un par de oportunidades la otra versión, más casera, de la famosa tablita: el juego de la copa. También puedo decir que, durante todo el rato que duró el chateo con el más allá, ni por un instante creí que hubiera algún espíritu moviendo la copa. Era obvio que se trataba de un truco pensado por mis compañeros para reírse de otro de ellos, el más miedoso del grupo. (En parte, de eso se trata el escepticismo: de saber cuándo somos víctimas de una broma o un engaño.) La chica de la noticia no se dio cuenta, creía (o cree) en la existencia de espíritus, fantasmas y en la comunicación con los muertos. Esa credulidad y la broma de alguna de sus amigas seguramente fue lo que la llevó al hospital.

Sobre su origen

La tabla Ouija no es un instrumento de origen milenario creado por alguna cultura muy antigua para contactar espíritus. Fue creada y patentada en 1890 por Elijah Bond, un abogado, inventor y hombre de negocios de Maryland, Estados Unidos, y originalmente sólo se trataba de un juego de salón que consistía en ir deletreando palabras y formando frases. Esa patente hoy pertenece a la compañía Hasbro, la misma que vende muñecos de juguete y juegos de mesa.

La lápida dedicada en 2008 a Bond y su invento, y la patente original del mismo.

El juego se iba popularizando entre las clases sociales medias y altas, hasta que en 1912 una mujer llamada Pearl Pollard (ironías del destino que resultan graciosas en nuestro idioma, su marido se apellidaba Curran) afirmó que mientras lo usaba con una amiga un espíritu se contactó con ella. Según Pollard, se trataba de Patience Worth, una mujer fallecida en 1694, pero esto nunca pudo ser confirmado ni se encontró registro alguno de la existencia de esa mujer.

Pollard y Worth no sólo “charlaban” habitualmente, sino que “juntas” escribieron varios libros y cuentos, lo cual resultó bastante redituable a Pollard, una aspirante a cantante que hasta ese momento casi no contaba con ingresos.

De ahí en más, el uso de la tabla se fue popularizando entre los fans del espiritismo y otras prácticas ocultistas y entre los charlatanes que hacen dinero a costa de crédulos, dolientes y necesitados. Al mismo tiempo, los temerosos aconsejan no usarla para evitar traer espíritus “a este lado” o incluso ser poseídos por ellos. O entrar en “trance”, quizá.

Antecedentes

Un antecesor directo de la tabla Ouija y sus variantes es la técnica de escritura automática, usada principalmante durante la época victoriana por algunos médiums. Consistía en unas planchitas (o planchettes) de madera que tenían un agujero en una punta en donde se insertaba un lápiz. Gracias a las rueditas que tenía abajo, el espiritista que conducía la sesión deslizaba la tablita sobre una hoja de papel y el lápiz iba escribiendo o dibujando lo que, supuestamente, los espíritus le comandaban.

¿Se mueve?

El puntero Ouija (o la copa) se mueve por el tablero, señalando una letra tras otra y formando frases, contestando preguntas o formulando augurios. ¿Cómo puede ser? Las posibles explicaciones son básicamente dos. La más obvia es la que mencionaba más arriba: ya sea a modo de broma o como parte de un timo, uno de los participantes hace más fuerza que los demás y se encarga de mover el puntero en la dirección deseada. La segunda tiene que ver con el efecto ideomotor. Esto es, que uno de los participantes esté muy sugestionado e inconscientemente influya en el movimiento del puntero.

Qué dicen las religiones

En el cristianismo toda forma de magia, adivinación y espiritismo es condenada, ya que hablar con los muertos o ver el futuro “está reservado sólo para Dios”. Algo parecido manda creer el islam. Palabra más, palabra menos, las religiones coinciden en que no se debe jugar con esas cosas, porque se puede estar “abriendo camino para el demonio y no es de extrañar que la persona quede espiritualmente afectada”. Esto no impide que una mayoría de la gente crea en esa clase de comunicación. Las principales religiones siempre han criticado estos medios caseros para contactar a los fallecidos. ¿Será por temor a perder el monopolio del contacto con el más allá?