25Abr/1214

Sodoma y Gomorra descubiertas… otra vez

Destrucción de Sodoma y Gomorra (interpretación artística)

Destrucción de Sodoma y Gomorra (según una interpretación artística libre)

Sodoma y Gomorra son sólo dos de las cuatro ciudades que, según las biblias judías y cristianas, el dios tribal hebreo destruyó con “una lluvia de fuego y azufre” debido a las acciones inmorales de sus habitantes. (Las otras dos ciudades se llamaban Adma y Zeboim, nombres que no tienen la virtud, útil para el recuerdo de los mitos, de ser sonoras o rimar una con la otra.) Al igual que ocurre con el Arca de Noé, cada tanto tiempo algún “experto”, o bien un investigador serio, aparece diciendo que ha encontrado el emplazamiento de estos antiguos lugares y/o rastros de su destrucción. Luego puede ocurrir, y generalmente ocurre, que el mismo o algún otro, con intenciones que van desde la apologética religiosa hasta el marketing de un libro de pseudoarqueología o “misterios ancestrales”, propaga en los medios la afirmación de que se ha “probado” de esta manera la veracidad del texto bíblico.

Por ejemplo, en 2008 apareció un reporte —en medios de interés general, publicaciones cristianas y hasta en Muy Interesante— sobre el supuesto desciframiento de una tablilla cuneiforme asiria, copia del diario de un astrónomo sumerio, que detallaba con fecha exacta el impacto de un meteorito en el año 3123 a. C. Según los investigadores Mark Hempsell (profesor de aeronáutica en la Universidad de Bristol) y Alan Bond (director de una compañía aeroespacial), la trayectoria y la fecha coincidirían con un impacto que sería la causa del notable desplazamiento de tierras de Köfels (Umhausen, Austria). La reentrada de material proyectado hacia arriba a altísimas temperaturas habría caído, según dicen, sobre el Mediterráneo y Medio Oriente, y podría haber causado el efecto de una “lluvia de fuego” como la narrada en la Biblia, base de recuerdos que luego de generaciones serían puestos por escrito en forma de historia moralizante. Más allá de las especulaciones de Hempsell y Bond —factibles o no— los medios consistentemente publicaron el reporte con titulares del estilo de “Sodoma y Gomorra fueron destruidas por un meteorito, según expertos”.

Zona del Mar Muerto y la región donde estarían Sodoma y Gomorra

Región donde habrían estado Sodoma y Gomorra según la Biblia.

La última reedición de este tema (hasta hoy) la publica el portal evangélico NoticiaCristiana.com bajo el titular «La NASA afirma que Sodoma y Gomorra fueron arrasadas “por un bombardeo cósmico”». Dado que el público no tiene por qué saberlo, es importante señalar que generalmente la NASA “afirma” muy pocas cosas y que los que leemos y deploramos esta clase de noticias aprendemos rápidamente a dudar de esa atribución. El autor de la afirmación sobre Sodoma y Gomorra es en este caso John S. Lewis, un profesor retirado de la Universidad de Arizona, experto en asteroides y meteoritos, y co-director de un centro de investigación asociado a la NASA. Lewis es respetado en su campo y lo que dice tiene sentido, pero no razón de ser.

Me explico. Casi siempre es posible inventar especulaciones que expliquen sucesos aparentemente sobrenaturales. A veces es posible ponerlas a prueba, con lo cual pasan a ser hipótesis científicas. Pero no vale ni siquiera la pena plantear una hipótesis cuando el suceso nunca ocurrió. Fuera de la Biblia no existe registro de Sodoma y Gomorra, ni mucho menos de su destrucción por medios que aparentarían ser sobrenaturales a los observadores de entonces. Lo mismo vale para las explicaciones “científicas” que se han querido ofrecer del Diluvio. Es posible, sí, que la historia del Diluvio o de la destrucción de Sodoma y Gomorra reflejen sucesos históricos exagerados y distorsionados. Pero no tiene sentido, y puede causar bastante daño a la ciencia, plantear estas hipótesis gratuitamente cuando la única fuente es un texto antiguo y manoseado… y más todavía cuando ni siquiera sabemos si existieron los lugares en cuestión.

Habrá quien sospeche que Lewis es un apologista cristiano que utiliza sus muy válidas credenciales científicas para apoyar una lectura literal de la Biblia. Que lo citen otros cristianos como prueba de la veracidad de sus escrituras sagradas sólo demuestra que no se han dado cuenta de lo obvio: si fue un meteorito, entonces fue un suceso natural, que podría haber ocurrido en cualquier otro momento y lugar. Por supuesto que según la teología más habitual, el dios hebreo dirige con su voluntad cada cosa que ocurre en el universo, y podría haber ordenado desde la eternidad ese meteorito para que cayera allí, sabiendo (porque es omnisciente) de antemano que debería destruir Sodoma y Gomorra por su iniquidad. Pero entonces las acciones de este dios se hacen indistinguibles de sucesos naturales, cosa que no sirve para los apologistas.

Sólo queda comentar que la “hipótesis” más creíble para explicar un suceso del estilo del de Sodoma y Gomorra es que un terremoto en la falla del Mar Muerto haya lanzado al aire grandes cantidades de polvo de azufre y/o gas natural, además de hacer surgir asfalto a la superficie, todo lo cual provocaría una conflagración catastrófica ante una mera chispa. No hay rastros de que algo así haya ocurrido, tampoco, pero al menos esta especulación se sustenta en la geología de la zona y no requiere un objeto extraterrestre apuntado precisamente por el dedo divino.

1Jul/1112

Asteroide casi destruye la Tierra, salvo que no

El sensacionalismo mediático, el amarillismo basado en el miedo, el catastrofismo innecesario, ya son bastante malos de por sí. Cuando se juntan con la mala religión, el resultado es terriblemente gracioso o terriblemente decepcionante, según quién. Como muestra, un botón. Hace pocos días  unos cuantos medios, aparentemente por el habitual procedimiento de cortar y pegar, publicaron la noticia de que la NASA, distraída por la observación del eclipse lunar del 15 de junio, había olvidado chequear que un asteroide estuvo a punto de chocar con nuestro planeta.  En NoticiaCristiana.com, un portal evangélico, agregan que se dieron cuenta dos días después y que “la ciencia humana falló y… sólo la misericordia de Dios nos pudo salvar de esta catástrofe”.

Signos evidentes de mal periodismo abundan. En primer lugar, mientras el titular y la bajada hablan de una supuesta (y absurda) distracción de la NASA o del público a causa de un eclipse lunar, en el cuerpo de la nota no hay mención de este imperdonable olvido. En segundo lugar, mientras en el titular se habla de un asteroide capaz de destruir la Tierra, en el cuerpo se dice que era del tamaño del objeto de Tunguska, que no sólo no era un asteroide sino que tampoco podría haber destruido la Tierra.

En tercer lugar, aunque es cierto que hay que ser un poco más sutil para descubrirlo, el asteroide 2009 DD45 no estuvo cerca de la Tierra en estos últimos días. Ni en el último año. De hecho, su máxima aproximación a la Tierra ocurrió tres días después (no dos días antes, como implica la nota) de su descubrimiento en 2009, por parte del dos veces citado astrónomo australiano Robert McNaught, y está registrada, como corresponde, en el sitio web de la NASA. En este momento, 2009 DD45 está más bien lejos, de hecho más cerca de Marte que de la Tierra:

Órbitas y posiciones estimadas de la Tierra y de 2009 DD54 al 15 de junio de 2011.

Es de esperar que los medios implicados corregirán inmediatamente el error cometido y se disculparán con sus lectores por la zozobra que pudieran haberles causado y por su mal desempeño periodístico.