18Mar/1522

Homeópatas reconocen su dudosa evidencia

Hace pocos días, el Consejo de Salud e Investigación Médica de Australia, publicó una revisión de la evidencia científica sobre la homeopatía. Como era de esperar, concluía lo mismo que casi todas las demás revisiones: no hay evidencia de que la homeopatía funcione.

Ya deberíamos estar acostumbrados a esto. La evidencia científica no cambia según quién la lea, y revisión tras revisión se llega a la misma conclusión. La homeopatía —que consiste en tratar de curar un síntoma, tomando elementos que lo produzcan pero diluidos hasta la inexistencia—no sirve para nada ni puede servir para nada, a excepción de engordar las cuentas bancarias de quienes la venden.

No hay nada nuevo ni controversial en esto, a pesar de que el diario Clarín intente sembrar “polémica” con su bajada. Lo que es interesante es la reacción de los homeópatas que, a pesar de que tampoco es sorprendente, no deja de ser instructiva.

La respuesta local

El artículo de Clarín, por ejemplo, cita a varios médicos homeópatas intentando desesperadamente defender su profesión. Es difícil saber si es debido a la edición de la autora o por propia falta de los homeópatas, pero en ningún momento éstos hablan de evidencia o ciencia. De hecho, la nota abre de la manera más inepta posible:

Gustavo Cataldi terminó con honores la carrera de Medicina y fue, durante 17 años, jefe de Terapia intensiva del Hospital Churruca. Un día se contagió sarna de un paciente y un colega, también médico, le sugirió que tomara homeopatía. Cataldi pensó que era una burla pero se terminó curando con esos glóbulos y, poco tiempo después, decidió estudiar y ser, también, médico homeópata. Su historia es sólo una foto de una película mucho más amplia: mientras un nuevo informe internacional sostiene que la homeopatía “no sirve” para curar enfermedades, en Argentina cada vez más médicos la avalan

Es extremadamente notorio que la “conversión” del Sr. Cataldi involucre una experiencia personal. Cataldi comenzó a practicar la homeopatía, no producto de una lectura objetiva de la literatura científica, sino porque a él "le funcionó". Un médico supuestamente es una persona que se entrega a una práctica científica. Como tal, debe valorar la evidencia por sobre todas las cosas. Sin embargo, Cataldi fue engañado por uno de los sesgos más burdos: correlación no implica causa. Yo si fuera su paciente, huiría despavorido a toda velocidad.

Y si bien hay mucho hablar de “paradigmas” y la usual falsedad de que la medicina sólo trata los síntomas, lo que falta por completo en el artículo es hablar de qué es lo que dice la evidencia científica. Y ésta es clara: no hay evidencia de que la homeopatía funcione.

En el ojo de la tormenta

Pero mientras que en Argentina la repercusión de la noticia llegó bien diluida, en el epicentro el debate está más caliente. Tal es así que la Asociación Homeopática Australiana (AHA) emitió una respuesta más que interesante:

… no hay evidencia suficiente en investigación en humanos para establecer si la homeopatía es efectiva o no para tratar la mayoría de las enfermedades consideradas.

Sí. La Asociación Homeopática de Australia admite que no existe buena evidencia para determinar si la homeopatía es efectiva o no.

Su principal problema es que el reporte es “difícil de entender” y proponen cambiar algunas palabras para que, según ellos, sus conclusiones se apeguen más a la evidencia.

Si uno se pregunta cómo es que la AHA continúa promoviendo la homeopatía si no hay buena evidencia de efectividad, puede seguir leyendo su documento. La respuesta es que ellos aceptan la evidencia de baja calidad como suficiente para promover la homeopatía.

A pesar de que seguramente critiquen a las grandes farmacéuticas por sus continuos intentos de distorsionar la ciencia para vender sus productos, la AHA está perfectamente feliz de promover remedios cuya evidencia proviene de pequeñísimos estudios que no fueron replicados. Por ejemplo, toman como válido un meta-análisis (un estudio de estudios) que analiza datos de sólo 3 estudios con menos de 150 participantes cada uno y que fueron realizados por el mismo autor del meta-análisis. Osea, la opinión de un tipo sobre su propio pésimo trabajo.

La revisión del Consejo de Salud desestimó automáticamente estudios de menos de 150 sujetos por ser poco confiables. Sin embargo, en su respuesta, la AHA critica esta este criterio y propone uno que parece sacado del mundo bizarro: desestimar los estudios pequeños negativos pero aceptar los estudios pequeños positivos. Según dicen:

… si se detecta un efecto clínico en un ensayo pequeño con resultados estadísticamente significativos, esto es más impresionante [que un efecto positivo en un estudio grande].

Esto está mal en múltiples niveles. Es falso ya que los estudios pequeños y preliminares en general están sesgados a favor de encontrar un efecto (ver, por ejemplo el decline effect). Además un criterio de este tipo sería advocar explícitamente a favor del sesgo de publicación, del que tanto se aprovechan las grandes farmacéuticas. Publicar los resultados positivos con todas las fanfarrias y ocultar los negativos debajo de la alfombra.

Pero demostrando que continúan con los pies bien firmes sobre un planeta cuadrado, esto es lo que afirman sobre todos estos estudios positivos de mala calidad:

Para algunas enfermedades, algunos estudios reportaron que algunos tratamientos eran más efectivos que el placebo. Éstos deben ser confirmados por otros estudios grandes y bien diseñados antes de considerarse el uso masivo de el tratamiento estudiado.

Nuevamente, la Asociación Homeopatía Australiana está diciendo que no hay evidencia suficiente para recomendar el uso de tratamientos homeopáticos. ¿Por qué entonces los sigue recomendando?

Las propuestas de la Asociación Homeopática Australiana demuestran mejor que nadie el tipo de pseudociencia que es la homeopatía. Su respuesta al informe del Consejo de Salud e Investigación Médica, demuestra más un profundo desinterés por sus pacientes y un intento de aferrarse a una lógica retorcida, más que un verdadero entendimiento de la ciencia.

Recordemos que en nuestro país la homeopatía se vende tranquilamente en farmacias bajo el disfraz de “recetas magistrales”. El organismo que no debería permitir que esto suceda, la ANMAT, voluntáriamente le da rienda suelta esta pseudomedicina. Esperemos que en algún momento se despierte de su sueño y diga las cosas como son.

8Oct/1356

Péptido RjLB-14 de Labiofam, ¿cura para el cáncer o falsas ilusiones?

Frascos del medicamento de Labiofam que todavía no fue testeado.

Cancer

“Al parecer han logrado dar con la cura contra el cáncer…” comienza la presentadora en un video de la siempre confiable agencia de noticias RT en la siguiente escena, un niño corretea por su casa, supuestamente curado de un cáncer en el cerebro gracias a un nuevo tratamiento natural. ¿Será que en la isla tropical se ha desarrollado un tratamiento revolucionario?

Empezando por lo primero, no existe ni puede existir “la cura contra el cáncer” porque “el cáncer” no es una sola enfermedad sino un conjunto de más de 200 enfermedades que involucran crecimiento celular desregulado. Tienen diversas causas, pronósticos y tratamientos. Hablar de una “cura contra el cáncer” es tan ridículo como hablar de una “cura contra las infecciones”.

Pero volviendo al caso particular, no hay que creer nada hasta ver las publicaciones científicas, los estudios en animales, los ensayos clínicos. Por desgracia, en este caso no hay nada. El compuesto supuestamente está basado en el "péptido RjLB-14", que quizás exista aunque una búsqueda en Google no de otros resultados que las noticias relacionadas con este supuesto tratamiento. De hecho, la base de datos de estudios médicos Pubmed no encuentra nada con ese nombre. Tampoco se encuentra nada en Google Scholar.

Incluso en la propia página de Labiofam no parece haber casi nada. Lo único que hay es una mención en el programa del congreso que motiva la noticia, organizado por ellos mismos para promover éste y otros supuestos avances para el combate del cáncer. Tampoco pude encontrar nada en la web del congreso ni en en la revista de la empresa. Lo único que existe es un artículo de divulgación que no cita fuentes ni datos.

Ante la falta de información, lo único que se puede hacer es especular.

En el video, por ejemplo, vemos a una mujer tomando el supuesto compuesto con un vaso (minuto 2). Sin embargo, si el medicamento realmente es un péptido, es poco probable que la vía oral sea la adecuada. Los péptidos son cadenas cortas de aminoácidos, los bloques que forman las proteínas. Y al igual que las proteínas, los péptidos son degradados por el sistema digestivo. Sólo una mínima parte llega a la sangre intacta.

Esto no significa que sea imposible que funcione, ya que existen algunos péptidos que sí sobreviven a la digestión. Además puede ser que la supuesta droga esté formada a partir del misterioso péptido pero que no tenga esa naturaleza. Imposible decirlo ya que no hay nada publicado.

Otra razón para desconfiar es la fuente de la información. Labiofam no sólo promueve este supuesto tratamiento sino que también es la orgullosa vendedora de toda una gama de productos de dudosa calidad como prebióticos, alimentos funcionales y cremas de belleza (“naturales”, obviamente) así como de un producto homeopático basado en veneno de escorpión para el tratamiento contra el cáncer (recordemos que la homeopatía no funciona). Para colmo, tiene una (breve) sección de Testimonios, algo que, al menos en Argentina, está prohibido por la Ley 17.132, está en contra del Código de Ética de la Asociación Médica Argentina y no es un reemplazo de la evidencia científica.

Para enturbiar la cosa aún más, si uno quiere comprar dicho preparado homeopático, el sitio web lo lleva a una página de compras generales llamada Mall Habana. Ahí, además de sartenes, heladeras y un “Chorizo Vela Bravo” uno puede comprar el Vidatox 30CH por la módica suma de US$157, casi 1000 pesos argentinos.

Es curioso que el sitio mallhabana.com y labiofamcuba.com no sólo tengan el mismo nombre registrante como se puede ver en el Whois de cada uno sino que también tengan el mismo contacto administrativo: Exclusivas Latinoamericanas. Esto no significa necesariamente que las mismas personas estén detrás de ambas páginas, sólo que se usó el mismo servicio de hosting. Sin embargo, no deja de ser extraño que Mall Habana tenga una sección específica para Labiofam donde sólo aparece el Vidatox o que en la barra lateral haya un link directo para comprarlo sin importar en qué rubro nos encontremos.

Pero el video de RT da muchas más razones para preocuparse. A los 4 minutos el locutor informa que “los gerentes [de Labiofam] están seguros de que el próximo año, tras finalizar las pruebas de toxicología se podrán realizar exámenes clínicos en humanos”. La falta de estudios básicos también es confirmada por un artículo publicado hace pocos meses en Cuba Debate.

Este punto es indignante. Están comercializando un medicamento que ni siquiera pasó por las pruebas básicas de seguridad. Camionetas con el logo de la farmacéutica transportan bolsas repletas de frascos con la etiqueta “Solución de Origen Natural” que no han probado ser efectivos.

Frascos del medicamento de Labiofam que todavía no fue testeado.

Frascos del medicamento de Labiofam que todavía no fue testeado.

En definitiva, mi conclusión provisoria es que no hay nada detrás de esto. A menos que en el futuro aparezca la evidencia empírica que apoye la efectividad de esta molécula (y, antes de eso, saber de qué molécula se trata), por ahora esto no es más que espejitos de colores. Este “péptido RjLB-14” puede ser una más de las tantas moléculas prometedoras en la lucha contra el cáncer, o uno más de los tantos casos de charlatanería y falsas esperanzas.

30May/12125

El tratamiento Inmunomodulador del Dr. Crescenti

Este es el artículo 1 de 2 de la serie Tratamiento Crescenti

Hace más o menos un mes estuvimos charlando con Alejandro Agostinelli sobre este fenómeno new age llamado Claudio María Domínguez. Alejandro, quien coordinó la investigación que culminó en el informe “Por amor al Dinero”, nos decía que lo más peligroso no es tanto lo que él dice sino a quienes promueve. Interesado por quiénes eran, decidí darme una vuelta por la página web de Domínguez y mirar sus anunciantes.

Así es como llegué a la web del Instituto de Inmuno Oncología Dr. Ernesto J. V. Crescenti y su “tratamiento inmunomodulador del Dr. Ernesto José Vicente Crescenti®”. En un sitio web de aspecto muy profesional nos habla de su “tratamiento inmunomodulador” y nos afirma que, basados “en los resultados obtenidos durante mas de 20 años de investigación” pueden afirmar que “que el tratamiento inmunomodulador del Dr. Ernesto José Vicente Crescenti® es lo más cercano al tratamiento ideal”.

Muchas afirmaciones, pocas pruebas

Es difícil saber  exactamente en qué consiste el “método Crescenti®”. El sitio web habla mucho de antioxidantes, activación del sistema inmune, y demás vaguedades que hacen  imposible saber de qué se trata. En su apartado “Quiénes somos” nos cuenta la historia de su descubrimiento (énfasis mío):

Hay que remontarse al año 1986, luego de haber intervenido quirúrgicamente a una paciente de avanzada edad, cuya patología era cáncer de colon con múltiples metástasis hepáticas, y luego de realizarle una hemicoloctomía [sic] derecha, en el acto quirúrgico, el Doctor Ernesto J. V. Crescenti decidió efectuar un tratamiento distinto a los utilizados hasta aquel momento. El tratamiento empleado fue la combinación de elementos homeopáticos, obteniendo una muy buena respuesta terapéutica.

(De hecho lo que Crescenti dice haber hecho fue una hemicolectomía.) Ya sabemos que los remedios homeopáticos carecen por completo de substancias activas así que esto nos haría pensar que el “método Crescenti®” son pastillas de nada (en otro lado nos asegura que se administra por vía oral). Sin embargo, en una animación con mucha jerga médica que más que aclarar, ofusca, se nos dice que el tratamiento consiste en la inyección de Selenio, Manganeso, Zinc y “lachesis muta” (serpiente de cascabel muda). Por “lachesis muta” espero que quisieran decir “veneno de lachesis muta”, porque no creo que esta gente esté inyectando víboras en sus pacientes.

Intrigado por estas inconsistencias, decidí preguntarles directamente mediante su formulario de contacto, expresamente preguntando por el veneno. A las pocas horas recibí una respuesta del Dr. Máximo Croci que reproduzco sin corrección:

De acuerdo a recientes incestigaciones en cultivos de tejidos y modelos animales se ha comprobado que la asosciacionde Zn, Se Y Mn es efectiva en la estimulacion de la respuesta inmune, el efecto antioxidante y la inhibicion del crecimiento tumoral. El tratamiento del Dr Crescenti combina una serie de oligoelementos que separadamente tienen potentes efectos inmunoestimulantes y catalizadores de poderosas reacciones biológicas relacionadas con el control del estado oxidativo celular, es decir en la regulación de los radicales libres de oxígeno como el peróxido de hidrógeno o el anionsuperoxido. Los oligoelementos catalizan la acción de enzimas tales como la catalsa, superoxido dismutasa dependiente de manganeso y glutatión peroxidasa relacionada con el selenio.

La respuesta completa del Dr. Croci también está envuelta en mucha jerga médica que parece diseñada para confundir más que aclarar y no me dijo nada sobre la “muda”. Es curioso que hable de las “incestigaciones” en cultivos de tejidos y modelos de animales, pero no haga referencia a ensayos clínicos con humanos.

En efecto, los supuestos “20 años de investigación” de los cuales alardean en su página aparentemente no alcanzaron para realizar ni siquiera un solo ensayo clínico. En la sección de Trabajos Publicados se nos presenta una larga serie de publicaciones muy poco impresionantes para el ojo que sabe lo que busca. Muchos trabajos in vitro, presentaciones en conferencias, publicaciones sin ninguna relación con el tratamiento y las infaltables publicaciones “fantasma” que sólo existen en su página web.

Un medicamento no aprobado

Ante tal conspicua falta de evidencia, cabe preguntarse cómo el Dr. Crescenti puede afirmar tantos resultados específicos. Dicen: “El tratamiento ha demostrado tener una gran capacidad de modular la actividad antioxidante de las células y tejidos”, “La suma de estos efectos produce un notable incremento en la sobrevida y en la calidad de vida de los pacientes oncológicos, lográndose en algunos casos una remisión completa de la enfermedad" y “es lo mas cercano al tratamiento ideal” ¿Cómo pueden saber esto? ¿Acaso hay alguna publicación que no aparece en su sitio web? No. El Dr. Croci me aclara que no existe ningún ensayo con humanos:

El compuesto en su forma inyectable esta siendo objeto de un estudio clinico en ANMAT que como sabra es muy largo y aun no esta terminado.

Esto es cierto. Si uno va a la página del ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnologías Médicas) y hace una consulta en su listado de ensayos clínicos con el nombre de “crescenti” en el campo de Investigador se encuentra con un ensayo clínico Fase I que está “Autorizado” desde 2008. Pero buscando más sobre Crescenti en la web del ANMAT uno puede encontrarse con la Disposición 3114/10 en la cual la Dirección de Evaluación de Medicamentos informa de irregularidades en ese ensayo clínico y el ANMAT resuelve

… que la participación del doctor ERNESTO J.V. CRESCENTI como investigador en futuros estudios clínicos, estará supeditada a la suscripción de una carta compromiso cuyo contenido y alcance será determinado para cada caso por la Dirección de Evaluación de Medicamentos.

Además se “instruye sumario a la firma WALNI S.A. y al doctor ERNESTO J.V. CRESCENTI”. Las irregularidades incluyen:

  • Utilización de una versión del consentimiento informado no aprobada por el Comité de Docencia.
  • Falta de contratación de un servicio de internación eventual ante la posibilidad de efectos adversos.
  • Falta de observación de los pacientes luego de la administración de la droga.
  • El etiquetado de los frascos no incluye la dosis de producto ni su fórmula.
  • Incumplimiento con los criterios de exclusión.
  • Delegación del plan de monitoreo a una persona que es parte del instituto.
  • Un informe de monitoreo en el cual consta que fue una visita no presencial pero que se observan detalles de verificaciones que sólo pueden realizarse en visitas presenciales.
  • Falta de verificación de los requisitos establecidos por el ANMAT previo al inicio del estudio.

Más allá de esto, la droga en su versión inyectable no está aprobada por el ANMAT mientras que la versión oral se comercializa como un “suplemento dietario” aprobado por el INAL (que regula alimentos, no medicamentos). Mandé dos mails y llamé dos veces al ANMAT para pedir más información pero no recibí respuesta alguna.

La historia de un medicamento

¿Qué significa que el “método Crescenti®” sólo tenga estudios en animales y placas de Petri para argumentar efectividad? Echemos un vistazo a qué nos dice la Fundación de Estudios Farmacológicos y de Medicamentos, cuyo Comité Independiente de Ética aprobó el ensayo clínico del “método Crescenti®”. En su revista “Mientras Espero” tiene una sección en la que nos explica cómo un medicamento llega a ser aprobado para su uso.

Primero se realizan estudios preclínicos con animales y cultivos de tejidos. Este tipo de estudios dan información sobre la toxicidad y el potencial efecto terapéutico además de dar pistas sobre su absorción en el cuerpo. Luego, si estos experimentos sugieren que el medicamento puede ser efectivo, empieza la fase clínica. Se empiezan con ensayos Fase I, con pequeñas cantidades de voluntarios sanos para evaluar tolerancia. Los ensayos Fase II son similares pero se comienza a administrar a pacientes enfermos. Esta fase sirve para determinar las dosis seguras y potencialmente efectivas; esto es muy importante ya que un medicamento administrado en dosis sub-óptimas puede resultar inefectivo o peligroso. Recién luego de que el medicamento salga victorioso de todas estas investigaciones se puede pasar a la Fase III. Los ensayos Fase III se realizan en grandes cantidades de personas, comparando el efecto con el placebo y asegurándose de que los investigadores no sepan quién recibe el medicamento y quién recibe el placebo (para evitar sutiles sesgos). Al  finalizar todo el proceso, los resultados son presentados a las autoridades sanitarias que deciden si autorizar el medicamento o no.

De todos estos pasos, el “método Crescenti®” sólo llegó a la fase preclínica. El Instituto Inmuno Oncológico del Dr. Crescenti está comercializando un tratamiento que no fue evaluado en humanos. Está vendiendo como efectivo y seguro un tratamiento que, en el mejor de los casos, es experimental. El Dr. Crescenti afirma que su tratamiento puede curar el cáncer (“remisión completa de la enfermedad”) cuando lo único que puede saber es su efecto en ratas de laboratorio y cultivos de células.

¿Es posible?

Dada esta completa falta de evidencia, en principio podríamos dejarlo ahí. Dejando de lado si el mecanismo propuesto por el “método Crescenti®” es razonable o no, actualmente no hay evidencia que justifique su comercialización. Sin embargo, no deja de ser interesante preguntarse si algo así podría funcionar. Para esto me comuniqué con Juan Ángel Bisceglia (farmacéutico y becario del CONICET, aunque no especialista en oncología) sobre su opinión profesional.

Según él, los oligoelementos que mencionan efectivamente participan de los procesos de protección oxidativa, pero no “catalizan la acción de enzimas” sino que forman parte de las mismas. “Las enzimas son los catalizadores y los metales son necesarios para su funcionamiento, así como la casi totalidad de las vitaminas que incorporamos en la dieta o mediante suplementos”, corrige Bisceglia .

Hay que tener en cuenta que el Selenio, Zinc y Manganeso no son más que micronutrientes, elemenos que el organismo necesita en pequeñas cantidades y que son parte de una dieta saludabe. En este sentido, el “método Crescenti®” no sería muy diferente que un suplemento vitamínico. A menos que haya una deficiencia particular de estos micronutrientes particulares, no está claro que suplementarlos haría alguna diferencia.

La American Cancer Society, un excelente recurso para informarse sobre el cáncer, tiene un documento con guías para mantener una buena nutrición durante el tratamiento contra el cáncer. Distintos síntomas (falta de apetito, dolores en la boca, vómitos, etc...) pueden dificultar la buena nutrición de la persona con cáncer por lo que no resultaría improbable que estén bajo mayor riesgo de deficiencias dietarias. En mi opinión, esto debería evaluarse en cada caso particular y suplementar los nutrientes que sean necesarios para cada caso.

En cuanto a la acción del veneno de lachesis muta, la cosa es más interesante. Una de las características de las células cancerosas es su habilidad para escapar del sistema inmune. Según Bisceglia,

El veneno de Lachesis, al que el Dr. no hace referencia, seguramente generará una fuerte respuesta inmune (esencialmente dirigida hacia el propio veneno) y no es ilógico pensar que pueda modificar el status inmune del paciente (de hecho hay un antecedente interesante: el bacilo tuberculoso atenuado vivo -BCG- se utiliza en el tratamiento del cáncer de vesícula -posteriormente a la cirugía- con mejores resultados que otros tratamientos tradicionales debido a su capacidad de estimular al sistema inmune contra las células de tumores vesiculares), pero esto también debe ser rigurosamente probado por medio de experimentos controlados.

Cabe recordar que la única versión aprobada (aunque como alimento) es la administrada por vía oral.

El veneno de Lachesis es de naturaleza proteica, y sería MUY raro (no digo imposible) que posea algún efecto por vía oral, ya que la mayoría de las proteínas se degradan en el estómago. Una combinación proteica que sea igualmente efectiva por vía oral e inyectable sería más bien una excepción que la regla.

Es una distinción para la cual el Español no ayuda pero hay una diferencia entre la ponzoña (en inglés, venom) y el veneno (en inglés, poison). Mientras que un animal venenoso es aquel que es nociva cuando se la ingiere, se habla de animal ponzoñoso cuando para causar daño, éste tiene que inyectar sus toxinas. Las serpientes pertenecen a esta segunda categoría. De hecho, tomar veneno de serpiente es, en general, inocuo a menos que se tengan lastimaduras en la boca o el estómago (¡no prueben esto en casa!) ya que, como dice Bisceglia, las proteínas que forman el veneno pueden degradarse como cualquier otra.

Para resumir, le dejo la palabra a Bisceglia:

El "mecanismo de acción" que proponen es, al menos, PLAUSIBLE. Que sirva para todo tipo de cáncer es, desde un punto de vista escéptico, al menos IMPROBABLE, ya que la relación con el sistema inmune no es igual para todos los tumores. Tampoco son iguales todas las drogas usadas en quimioterapia, por lo que la cosa hace ruido. En general hay que desconfiar de lo que sirve para todo, sobre todo en sistemas biológicos.
(...)
La relación entre oxidación celular, fallas del sistema inmune y cáncer es totalmente general. Es como si te dijera "hay un tratamiento maravilloso que mata a todos los microorganismos y que sirve para curar todas las enfermedades infecciosas" o, más exagerado, "tengo un chaleco anti-balas que detiene CUALQUIER proyectil". Quiero decir que aunque la explicación suene lógica, no puede ser considerada válida hasta que se hagan los estudios correspondientes...
(...)
Un animal o tejido es un modelo y la extrapolación directa a seres humanos sin una evidencia firme de que sea válida es un acto irresponsable. También es ilegal llamar medicamento a aquello que no sea aprobado por ANMAT (hay una serie de figuras legales para eso).

(Agradezco a Juan Bisceglia por su colaboración. Aprovecho para aclarar que cualquiera puede comunicarse con nosotros mediante nuestro formulario de contacto para ser contactado si necesitamos alguna opinión profesional)

Una larga trayectoria

Crescenti está comercializando este producto al menos desde el 2005, como atestigua una publicación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires de ese año en la cual el Dr. Carlos Gherardi (Jefe de la División Terapia Intensiva del Hospital de Clínicas de Buenos Aires) se lamenta de la situación y critica a los organismos reguladores por no tomar cartas en el asunto en dos artículos. Dice (énfasis mío):

Hace años que vemos en televisión por cable propaganda sobre un producto para tratar el cáncer que del doctor Crescenti, que no está aprobado por ANMAT. En ella se habla de inmunopatologías, en un lenguaje supuestamente médico que induce abiertamente a la mentira, y ningún organismo regulador ha tomado cartas en el asunto.
Parece una obviedad decir que no se puede autorizar o permitir la publicidad de un producto farmacológico no aprobado por el organismo competente del Ministerio de Salud. Pero ello no lo es en nuestro país, donde desde hace años se asiste a la difusión diaria, en más de una banda horaria y en distintos canales de cable, de un tratamiento oncológico basado en un producto constituido por un extracto de veneno de serpiente (lachesis muta) y oligoelementos. Este artículo, que se presenta como resultado de una investigación científica inmunooncológica, clínica y experimental, no está aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Sin embargo, ningún organismo regulador oficial ha procedido a prohibir que continúe publicitándose.

Envié un mail a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires para más información pero por desgracia no recibí respuesta alguna.

Pero tampoco este es el primer tratamiento contra el cáncer más que cuestionable que promueve el Dr. Crescenti. A pesar de que el Dr. Croci me asegurara que “el tratamiento Hansi no tiene nada que ver con el nuestro”, el mismo Crescenti fue uno de sus creadores junto a Juan José Hirschmann. El HANSI (Homeopático Activador Natural del Sistema Inmune) es una supuesta cura del cáncer que usa elementos homeopáticos para activar el sistema inmune. ¿Suena conocido?

El HANSI además parece deber su origen al “método Canovas®”. Otro tratamiento “inmunomodulador” que, como el de Crescenti, utiliza lachesis muta. Un artículo publicado en la difunta revista “El Ojo Escéptico” por el Dr. Ernesto Gil Deza nos dice que:

En 1993 el laboratorio Canovas afirma que el Hansi en realidad está fundado en un producto homeopático para tratamientos veterinarios: CANOVAS 200, el cual le fue provisto al Sr. Hirschmann quien a su vez lo solicitó para un “amigo con cáncer”.

También hay sitios de medicina “naturista” que directamente no hacen distinción y hablan del “método Crescenti®”, “hasta hace un tiempo llamado HANSI, a su vez derivado de investigaciones del Dr. Canovas”. Y es que el veneno de cascabel muda no es extraño en la homeopatía y nos da a sospechar de que el “método Crescenti®” no está tan alejado del HANSI como se nos quiere hacer creer.

El Hansi surgió a la notoriedad en 1990, cuando el médico Ernesto Crescenti aseguró haber logrado resultados en una paciente con cáncer gracias a una medicación obtenida de los cactus por el botánico Juan Hirschmann. El supuesto remedio fue primero prohibido por la Secretaría de Salud nacional y sus impulsores fueron enjuiciados, y después sobreseídos provisionalmente, por infracción a normas de salud pública.

Esto nos dice un artículo de Página/12 de 1999 a propósito del descubrimiento de frascos contaminados tanto del “método HANSI” como del “método del doctor Crescenti”. En las ampollas inyectables se encontraron hongos y bacterias que podían ser mortales para personas que, como los pacientes de quimioterapia, se encuentran inmunosuprimidos.

¿Cuál es el peligro?

Considerando estos problemas con contaminación, no se puede decir que el “método Crescenti®” sea inocuo y esté libre de riesgos. A los riesgos asociados con la administración de cualquier medicamento (no existe tal cosa como una intervención 100% segura) hay que sumarle los de una inyección mensual. Si efectivamente están inyectando veneno de cascabel en sus pacientes tampoco se podría descartar el peligro en personas con alergias. Además si Crescenti sigue tan descuidado como en 1999, también habría que preocuparse por la posibilidad de infecciones. El tema es que, al no existir ensayo alguno en humanos, es imposible evaluar los riesgos de esta intervención.

Y eso es sin contar los daños indirectos. El Dr. Crescenti le afirma a pacientes con cáncer que su tratamiento puede curarlos. En comunicación con el Dr. Croci, me aseguró que el tratamiento “sería más efectivo aún, si se comienza a tratar antes de la quimioterapia”. Esto es peligrosísimo. ¿Qué pasa si un paciente comienza con el “método Crescenti®” y comienza a sentirse mejor sólo por sugestión o casualidad y decide que no necesita empezar con el tratamiento convencional?

Ante todo esto, en mi opinión el accionar de las autoridades es deplorable. Ya desde 2005 que hay personas reclamando sobre este tratamiento en particular y no pasa nada. Además el acceso desigual a la información es vergonzoso. Mientras los promotores de tratamientos de efectividad incierta responden en pocas horas, ni el ANMAT ni la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires respondieron mis correos enviados hace semanas. Mientras el Dr. Crescenti anda por ahí diciendo que puede curar el cáncer, la agencia que se supone que debe servir de información a la población no puede responderme ni siquiera si este medicamento está aprobado. El sitio del Dr. Crescenti tiene videos y links a testimoniales en Facebook, pero el formulario del ANMAT que supuestamente sirve para buscar productos aprobados, directamente no funciona.

¿Qué pasaría si yo fuera un paciente con cáncer en vez de un blogger interesado en hacer una investigación? ¿Cómo haría para obtener información confiable y adecuada? ¿Qué conclusión podría sacar alguien que no sabe sobre las etapas de la evaluación de medicamentos?

Conclusión

Resumiendo, el Instituto de Inmuno Oncología Dr. Ernesto J. V. Crescenti está vendiendo un tratamiento que no está aprobado por el ANMAT y que no fue evaluado en ensayos clínicos con humanos. Está diciendo esencialmente que puede curar el cáncer basándose en experimentos en ratas y cultivos celulares, un acto irresponsable y potencialmente peligroso.

12Sep/1130

Estupidez diluida en agua.

30 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

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La homeopatía es estúpida. Realmente estúpida. Simplemente no creerás lo vasta, inmensa y alucinantemente estúpida que es la homeopatía. Quiero decir, uno pensaría que el reiki es una estupidez pero eso es un poroto comparado con la homeopatía.

Con los perdones (¡y agradecimientos!) necesarios a Douglas Adams pero la homeopatía realmente es estúpida y se las arregla para romper récords de estupidez con cada nueva iteración. La mera idea de que una substancia se hace más “potente” cuando más se la diluye va en contra de todo lo que sabemos de biología, química y física pero a los homeópatas ese pequeño detalle parece no importarles demasiado. Qué más da que mi práctica viole analmente leyes básicas de la ciencia si tengo una pila de anécdotas que me indican que a mis pacientes le funciona, ¿no? La acupuntura al menos tiene ‘principios activos’ (si uno clava agujas en la piel no es loco pensar que el cuerpo va a responder de alguna manera) pero sólo un delirante podría pensar que una pastilla de lactosa que alguna vez tuvo una gota de agua que alguna vez formó parte de una solución que en un pasado tuvo contacto con un principio activo pueda curar. Pero si hay algo infinito en este mundo es la credulidad humana y nuestra capacidad de engañarnos a nosotros mismos y es así como la homeopatía continúa vigente en el Siglo XXI.

Ahora, si a la absurdidad que es la homeopatía en su forma original la potenciamos, ¿qué nos queda? Oscillococcinum; un preparado homeopático de una bacteria que no existe. ¿Y si la potenciamos aún más? Aqua Nova, un preparado homeopático de agua… diluida en agua. Sí, leyeron bien, agua diluida en agua. Esto es o una de las más grandes sandeces de la historia o una de las mejores sátiras que he visto.

Una crítica muy común hacia la homeopatía es que si el agua realmente tuviera la “memoria” de todas las substancias con las que tuvo contacto entonces cada vez que abrimos la canilla estaríamos tomando preparados homeopáticos de caca, o de dinosaurio… o de caca de dinosaurio. La respuesta es que el agua crea la memoria sólo si se le aplican los pases mágicos “sucusiones” mientras se la diluye. Pero la solución de este grupo de homeópatas es más innovadora: usar ¡agua nueva! Lo que hacen es obtener Hidrógeno y Oxígeno por medio de electrólisis del agua para luego quemarlos juntos nuevamente y obtener… agua. Pero este agua, según ellos, no contiene la memoria de ninguna substancia ya que fue creada hace algunos minutos por lo que es verdaderamente “pura”.

Si yo estuviera en su lugar lo que haría a continuación sería utilizar ese agua como solvente para futuros remedios homeopáticos; es decir, disolver cosas en ella para obtener remedios que no contengan la memoria de cada partícula de materia fecal con la que el solvente tuvo contacto. Pero en el mundo bizarro de la homeopatía lo que decidieron hacer ellos es usar esa “agua nueva” como tinta madre y ¡disolverla en agua!

Pero aún hay más. La forma en la que se evalúa qué síntomas puede tratar un determinado preparado homemopático es mediante un “proving” que, a pesar de su nombre en inglés, no tiene nada que ver con una “prueba” de su eficacia. Consiste en darle la substancia a varios pacientes y que estos lleven un diario y anoten sus síntomas; lo que sea que anoten es lo que el remedio va a curar (recordando el principio de que lo similar cura lo similar). Yo tenía la impresión de que lo que se probaba era la tinta madre, no el remedio diluido pero en este caso le dieron un preparado 30C (1 parte “agua nueva” por 1060 partes “agua vieja”) a 13 sujetos. Ahora, considerando que no existió control de placebo ni doble ciego alguno (todos sabían que recibían el “medicamento”), ¿qué piensan que pasó?

Recomiendo vehementemente leer los registros de los sujetos (en inglés) porque no tienen desperdicio. Traduzco algunos con el número de paciente entre paréntesis:

  • Bastente confundida, los nombres y palabras me salen mal, y manejé 60 km en la dirección equivocada pensando que era el camino a casa. (P01)
  • Esta experiencia fue como una montaña rusa - grandes altos y bajos. Antes de tomar el remedio me sentía lleno de adrenalina, lo que sentís en el estómago justo antes de ser catapultado al espacio en una montaña rusa. Al final de la experiencia me quedé shokeado - algo así como 'qué carajo fue eso', como si me hubieran catapultado por las emociones de los últimos 4 años. (P05)
  • Luego de tomar la receta experimenté una gran sensación de calma y profundidad. Podía solucionar problemas rápida y eficientemente (P06)
  • Dificultad para respirar. Sentía que no tenía aliento. Sentía como si el aire no fuera lo suficientemente puro y no podía respirar lo suficientemente produndo (P13)
  • Mi respiración durante la medicación fue mucho más profunda de lo normal (P10)
  • Me levanté de la cama y me dolía el cuello, sentía que no tenía suficiente fuerza para sostener mi cabeza (P11)
  • Al despertarme sentí una energía poderosa en mis hombros, mucha fuerza, sensación de poder (P10)
  • Mucho dolor en la pierna izquierda, como si tuviera carbón caliente en la parte izquierda de la pierna izquierda. Dura unos 15 minutos (P11)
  • Mis piernas se sienten como si no estuvieran bien conectadas, como dormidas (10P)
  • Duermo profundamente por muchas horas y aún así no puedo levantarme a la mañana (P02)
  • No puedo dormir hace 3 horas, sigo despierto a las 5 am (P10)
  • Se rompieron muchos dispositivos tecnológicos: autos, conexión a internet, computadora. (P06)
  • Escroto colorado (P06… que según la página es una mujer)

Si al lector le parece que se trata de un rejunto de síntomas poco específicos y autoexcluyentes tiene razón. Tan incoherentes son los resultados que ni el homeópata que inventó ese remedio pudo negarlo y eso que la homeopatía se trata casi exclusivamente en torturar a los hechos hasta que confiesen lo que ellos quieren que digan. Pero si en un principio Peter Frasier “leyó los provings varias veces tratando de ver alguna imagen coherente y no pudo encontrar nada” luego se dio cuenta que “mirando las cosas desde otro ángulo” le pareció claro “que los pacientes se estaban ‘probando’ a ellos mismos”. “Para usarlo en una forma verdaderamente homeopática [el remedio] podría ser recetado a una persona sin un cuadro patológico propio”.

Si esto los dejó sin palabras tanto como a mí, no se pueden perder la lista de remedios homeopáticos presentada en esa misma página. Hay diluciones de: sangre de un hombre con SIDA, heroína, preservativo(¡NO ES JODA!), fullereno (nanopelotitas de Carbono), lava y hasta “antimateria”. Todo esto es tan absurdo que me hubiera gustado haberlo inventado yo para burlarme de la homeopatía; pero no. Siempre hay que recordar algo: la homeopatía es tan, pero tan estúpida que es imposible parodiarla.

18Ago/1117

Boiron amenaza con demandar a un blogger italiano.

Boiron es una empresa multinacional de preparados homeopáticos y ahora salió a la luz que amenazaron con demandar a un blogger italiano. Samuele Riva escribe en Blogzero y actualmente está disfrutando de un perfecto caso de efecto Streisand. Su historia ha sido levantada por muchísimos blogs escépticos (este es nuestro granito de arena) y links a su blog están por todo internet. Una descomunal lista puede encontrarse en el blog de Samuele.

¿Qué es lo que pasó? Básicamente Samuele Riva escribió dos posts sobre el remedio homeopático Oscillococcinum poniendo imágenes del producto con epígrafes haciendo mofa de su absoluta falta de ingredientes activos. Y esta historia no es una mera anécdota sino que está publicada en una revista científica con revisión por pares; así es, el British Journal of Medicine publicó una nota sobre el caso.

Como sabemos, la homeopatía es una pseudomedicina que afirma que al diluir una substancia que causa un cierto síntoma hasta que no quede ninguna molécula de ella, se puede crear una cura para aliviarlo. En el caso del Oscillococcinum la cuestión es peor ya que la substancia en la que se basa directamente no existe.

Ya escribí una explicación en mi blog sobre la historia de este bizarro remedio así que a los interesados los remito a leerlo (también hablamos de él en el capítulo 18 de nuestro podcast que está grabado pero no publicado). El grano es que un médico francés llamado Joseph Roy creyó encontrar unas pequeñas bacterias esféricas (cocci) en la sangre de personas que sufrían de la gripe. Estas bacterias oscilantes (de ahí el nombre), creyó él, eran la causa de esta enfermedad. Luego empezó a verlas por todos lados, en pacientes que sufrían de cáncer, tuberculosis, gonorrea… Así se convenció de que los oscilococos eran la causa de todas las enfermedades.

Lo curioso es que a excepción del Dr. Roy, nadie nunca más vio estos famosos bichitos. Algunos especulan que se trataban de burbujas de aire que en su incompetencia no reconoció ni intentó remover de sus muestras. También puede ser que haya sido su imaginación. En cualquier caso, el oscillococcinum no existe. ¿Cómo se fabrica un medicamento a base de una substancia inexistente? Sólo un homeópata sabrá por qué, pero se utiliza hígado y corazón de pato criollo molido y reposado durante 40 días.

Nada por aquí...

Actualmente Boiron comercializa píldoras con Oscillococcinum 200C, es decir, una dilución de 1 parte pato por 10400 partes agua. Es una proporción tal que, si todo el universo estuviera hecho de ese preparado, necesitaríamos 10320 universos para encontrar una sola molécula de la substancia original. Esta preparación luego es usada para mojar pastillas de azúcar o lactosa (que luego se secan, obviamente) que se venden por U$S 1 cada una. Todo un negocio.

A pesar de esto, y como explica Samuele, la rama italiana de la multinacional Boiron le envió una carta amenazando con demandar por “haber expresado opiniones falsas e infundadas sobre la homeopatía”. Esto es hipocresía elevada a la 400ava potencia ya que quien realmente está expresando “opiniones falsas e infundadas” es la propia compañía al sugerir que sus preparados sirven para algo. No hay más que leer su página informativa en inglés para encontrar falsedades:

Las medicinas homeopáticas son micro-dosis terapéuticamente activas de substancias minerales, botánicas y biológicas. Son drogas seguras y confiables, por lo que son consideradas por muchos como excelentes elecciones para automedicarse.

FALSO. Los preparados homeopáticos son dosis inexistentes, no son terapéuticamente activas y de seguro que no son drogas. Seguras y confiables sí que son; podés confiar que no va a hacer absolutamente nada, nunca. Y que una compañía promueva la automedicación con substancias inefectivas roza lo criminal, especialmente cuando se la recomienda para el tratamiento de enfermedades serias como el cáncer o como prevención de la malaria (aunque Boiron lo desmiente en su FAQ).

La página también afirma que sus remedios están clasificados como drogas por la Federal Drug Administration (FDA) y como tal, “asegura que las medicinas homeopáticas se adhieran a las especificaciones de etiquetado de las drogas”. Es decir, que no pueden afirmar tratar enfermedades si no hay evidencia para demostrarlo. Pero esto es una verdad a medias. Es cierto que la FDA considera que los remedios son drogas pero, como dice la propia web de Boiron, gracias a una legislación introducida en 1938…

Para ser aceptado como remedio homeopático por la FDA, sus productos deben estar identificados en la Farmacopedia Homeopática de los Estados Unidos o ser generalmente aceptados como homeopáticos bajo los principios de la homeopatía.

Es decir, no hay exigencia alguna de eficacia y seguridad. Lo único que tiene que hacer una compañía de remedios homeopáticos para sacar al mercado un nuevo producto es… decir que es homeopático. Será por eso que les va tan bien (más de 500 millones de euros por año) invirtiendo sólo un 1% de sus ganancias en “investigación”. Francamente quien debería ser demandado por “expresar opiniones falsas e infundadas sobre la homeopatía” es la propia compañía que las fabrica.

Por último debo declarar un conflicto de intereses. Si bien no he recibido financiamiento alguno de parte de Boiron, mi certificado de homeópata lo conseguí mediante un curso online que ya no está accesible brindado por esa empresa.

10Feb/115

Pienso, luego Dudo – Capítulo 04

Tiene que que haber un límite; no puede seguir hasta el infinito.

Samuel Hahnemann (1755 - 1843)

Pienso, luego dudo es el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal (o casi) de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

En este capítulo algo atrasado (mi culpa!) hablamos principalmente sobre la homeopatía, qué es y cómo funciona. También hablamos de Betelgeuse, ya que estamos.

Para escuchar online, hacer click en PLAY:

Descargar este capítulo en MP3

Algunas cosas de las que hablamos:

  • Aritmética de los cuatro cuatros en El Hombre que Calculaba
  • Explosión de Betelgeuse
  • Homeopatía
    • Suicidio homeopático, en el CEA
    • Campaña 10:23
    • Buen artículo en Wikipedia (al menos por ahora)
    • Breve Introducción a la Homeopatía, vía De Legos a Logos
    • Qué es la Homeopatía y sus principios básicos, vía DrGEN.com.ar
    • Aclaración: El sistema CH (Diluciones Centesimales Hahnemannianias) es el que se expone en este video en el cual se usan varios vasos. En el sistema CK (Diluciones Centesimales Korsakovianas) se utiliza el mismo vaso una y otra vez vaciándolo hasta que quede 1 sola gota de la substancia y luego agregando 99 gotas del diluyente.
    • Este sitio (sección “Remedios”) recomienda diluciones de hasta 100.000 C es decir 1 parte en 10^200.000, un 1 seguido de 200.000 ceros.
    • Meta-análisis sobre homeopatía en The Lancet: “Estas conclusiones son compatibles con la noción de que los efectos clínicos de la homeopatía se deben al efecto placebo”.
    • Sobre Luc Montagnier, en De Legos a Logos
    • La ‘sobredosis’ homeopática no es un experimento científico, en el CEA

Música que se escucha:

Ozzy Osbourne – Suicide Solution

Para comentarios, críticas, opiniones, sugerencias sobre este capítulo, o recomendar temas y compartir noticias para el próximo capítulo, pueden ir al foro o utilizar el formulario de contacto.

Pienso, luego dudo – Capítulo 04 (link de descarga)

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