10Ago/141

Brian Dunning, escéptico condenado por fraude

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Publicado por:Elio Campitelli.

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Brian Dunning, de Skeptoid.com

(o por qué nunca más voy a escuchar Skeptoid)

Hay muchas definiciones de lo que es el escepticismo, cada una de ellas haciendo hincapié en alguna de sus múltiples facetas, pero una de las que más me gusta dice que el escepticismo es una mezcla de divulgación científica y de defensa al consumidor. La primera parte refiere a la búsqueda de la verdad y la integridad intelectual mientras que la segunda, a la integridad moral.

Un escéptico, además de usar argumentos válidos y buena evidencia, tiene que ser honesto moralmente. Por supuesto que eso no significa ser un ángel divino, donar todo su dinero a caridad y trabajar todos los días en centros comunitarios; sólo significa ser una buena persona y, en particular, no engañar a las personas activamente. No se puede hablar de escudar a las personas de los fraudes y charlatanes que los rodean si uno es uno de ellos.

Quizás para muchos este artículo les resulte tan incomprensible como cuando a mí me hablan de lo que hizo tal actor que no conozco, pero dentro del nicho de la comunidad escéptica, es importante.

Brian Dunning es un divulgador y escéptico que tiene un blog y podcast llamado Skeptoid donde todas las semanas analiza críticamente creencias populares, afirmaciones de salud poco confiables y demás temas relacionados con la defensa de los intereses de los consumidores. Su programa es muy conocido y bastante popular y yo lo escucho hace años. Sin embargo, no lo voy a volver a hacer.

Más allá de que muchas veces sus afirmaciones no eran del todo confiables (como un infame episodio sobre el DDT) no voy a escucharlo más porque Brian Dunning es un fraude. Y no lo digo yo, sino que lo dice una corte estadounidense.

Dunning fue sentenciado a 15 meses de prisión por robar cientos de miles de dólares (cómo mínimo) al abusar del programa de afiliados de eBay. Si sos dueño de un sitio web, podés poner un banner con un link a eBay y ellos te pagan una comisión por cada compra realizada luego de esa visita. Lo que Dunning hizo fue desarrollar unas herramientas para WordPress y MySpace que cualquiera podía instalar pero que tenían código malicioso que esencialmente guardaba una cookie en el explorador de los visitantes que engañaba a eBay haciéndole creer que todas las visitas realizadas por esa máquina habían sido dirigidas por su su banner.

Esto es a todas luces un fraude y va en contra de los términos del contrato con eBay. Dunning estaba cobrando comisiones por ventas que él no había ayudado a concretar. No sólo eso, sino que al insertar su cookie maliciosa, potencialmente podía quitarle la comisión a dueños de sitios web que estuvieran en el programa de afiliados.

A pesar de que en un comunicado, Dunning afirma haber trabajado “abiertamente” con el personal de eBay para llegar a “interpretaciones” de los términos y condiciones que lo permitían, está claro que él sabía perfectamente que era un fraude ya que el código tenía algoritmos específicamente pensados para evadir la detección por parte del equipo antifraude de eBay. Además, aparentemente un empleado de la compañía que se encarga del programa de afiliado se llevó un pequeño "diezmo" (coima) por hacer la vista gorda. Un análisis más minucioso puede encontrarse en Skepchick y en Ars Technica.

En total, Dunning admite haber recibido personalmente más de un millón de dólares y su empresa familiar recibió un total de 5,3 millones de dólares brutos; aunque aparentemente la sentencia sólo es por unos 400.000 dólares. Mientras tanto, su podcasts pedía donaciones para mantenerse a flote.

Un mayor estándar moral

Ante estos hechos hay dos cosas reacciones posibles. Uno puede tomar la ruta tribal, considerar que Dunning es “uno de nosotros” y apoyarlo contra las acusaciones, tratando de defender lo indefendible; o puede tomar la ruta de la integridad moral y tirarlo debajo del tren. Espero, por el bien de la comunidad escéptica, que la reacción predominante sea esta última.

Sí, es cierto que el daño directo no es tan grande (5 millones no es nada para una empresa que gana más de 10 mil millones por año), pero eso no lo hace menos reprochable así como el bajo daño directo de la homeopatía no hace a práctica menos pseudocientífica. Sí, es cierto que nada de esto significa que sus investigaciones sean falsas, pero como dije antes, no se puede acusar a los chantas con una mano mientras se roba con la otra.

Si el movimiento escéptico quiere mostrar que es capaz de superar sus sesgos y tratar a todos los charlatanes con la misma vara, entonces no tiene que callarse y debe poner el grito en el cielo. Esto es una vergüenza y no se puede aceptar que un fraude como él sea aceptado como divulgador y defensor del pensamiento crítico. Tenemos que juzgar a las personas a las que respetamos con un estándar moral más alto que a los demás.

Siguiendo el tema de twitter, es intersante ver lo que la gente va  encontrando en episodios pasados. Irónicamente, en diciembre de 2006, por ejemplo, Dunning hizo un episodio en el que comenta el uso de cookies para programas de afiliados y trata de desestimar los temores por su uso. El mismo año, y lo que en retrospectiva es un claro indicio de su dudosa moralidad, Dunning afirma que no tendría problema en vender y promover pseudociencias.

Por su parte, si Dunning tiene un mínimo de aprecio por el movimiento escéptico, debe dar un paso al costado y retirarse por completo del ojo público. Sin embargo, en su comunicado afirma que su programa va a continuar con episodios ya grabados y locutores invitados, y que planea seguir produciéndolos luego de salir de prisión, algo que me parece muy contraproducente.

5Dic/110

Pienso, luego Dudo – Capítulo 22

Creo que en general la gente debe reconocer que simplemente el saber que algo sea natural no significa que esté libre de efectos secundarios. Con demasiada frecuencia, las personas con esclerosis múltiple creen que si algo es natural, no les va a hacer ningún daño. Sabemos que eso no es cierto. El arsénico es una sustancia natural, pero obviamente es venenosa

Dr. Dennis Bourdette director de la cátedra del Departamento de Neurología y director del Centro de Esclerosis Múltiple de Oregón en la Oregon Health and Science University de Portland, Oregón.

Pienso, luego dudo es el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

Para escuchar online, hacer click en PLAY:

Descargar este capítulo en MP3

Esta vez el formato es un poco distinto.

Noticias (descargar)

Tema Principal: Apiterapia (descargar)

 

Música que se escucha:

  • Queen - The show must go on

Para comentarios, críticas, opiniones, sugerencias sobre este capítulo, o recomendar temas y compartir noticias para el próximo capítulo, pueden ir al foro o utilizar el formulario de contacto.

Pienso, luego dudo – Capítulo 22 (link de descarga)
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23Nov/112

El nuevo fraude de Power Balance

Hoy los tubos escépticos de internet se llenaron de gloria cuando salió la noticia que Power Balance se declaraba en quiebra para afrontar los juicios millonarios por parte de sus víctimas clientes. Recordemos que Power Balance es la más conocida de las marcas que venden las llamadas pulseras holográficas; un producto completa y demostrablemente inútil que sólo sirve para perder peso en la billetera o cuenta bancaria.

Sin embargo, y por desgracia, Power Balance ya salió a desmentirque vaya a dejar de hacer negocios y, de hecho, está lanzando un nuevo producto al mercado. Esto ya se sabía gracias a que en otros artículos el vocero de la compañía había hecho entrever que iban a basar sus nuevos productos, no en "orígenes orientales" (porque los chinos estoy seguro que tenían muchísimos hologramas y pulseras de silicona), sino que se iban a centrar en productos avalados por la ciencia "occidental". Viniendo de esta compañía, lo único que podíamos asumir era que iba a dejar de lado el verso orientalista para pasar a embellecer sus productos con versos occidentales; menos "qi" y más "cuántico", quizás.

El nuevo producto de Power Balance

El nuevo producto de Power Balance

Resulta que el nuevo producto de Power Balance es un protector bucal. Pero ojo, no es cualquier protector bucal, es uno "científicamente calculado" para crear un espaciado y resistencia óptimo para los dientes. A diferencia de su anterior estafa producto, éste no se basa en "vibraciones" ni "resonancias" ni hace afirmaciones tan vagas como "mejora el balance". Según su página web, su producto, "disminuye la postura de la cabeza hacia adelante, permitiendo que la parte trasera del cuello se alinee con la columna" y está "calculado científicamente" para que "la mordida quede en su posición más natural y cómoda".

Aún mejor, en la sección "¿cómo funciona?" ¡presentan la literatura científica en la que se basan sus afirmaciones! Nos asegura que “antes de salir al mercado, Power Balance™ probó su nuevo producto con docenas de atletas profesionales que incluían una gran variedad de deportes incluyendo footbal [americano, supongo], hockey, basquet, artes marciales mezcladas y baseball”. ¡Docenas! ¡Impresionante! Todo esto me ahorró mucho trabajo ya que no necesito perder tiempo para buscar los papers relevantes. ¿Quién mejor que la propia compañía para presentar el caso más sólido para su producto? Bueno, si esto es lo mejor que tienen, entonces me parece que a su “Mouthguard” le espera un destino semejante a su pulserita.

La página lista un total de 5 (cinco) estudios y para darse una idea de la poca importancia que le dieron a la evidencia científica, uno de los papers tiene un error de tipeo en el título (dice “neuromusicular” en vez de “neuromuscular”) y en una de las citas se les escapó el ”Para citar este artículo:” que indica cómo citar un artículo. Nota: sólo hay que poner lo que viene después de eso. Pero es peor, cuatro de los estudios prácticamente no tienen relación con el producto y examinan la reacción de los músculos y la postura y el sostén de la mandíbula.

Nos queda sólo 1 (un) paper que efectivamente estudió la efectividad de este protector bucal en comparación con los tradicionales que, por suerte, puede encontrarse fácilmente con una búsqueda en Google (si uno se aviva del error de tipeo). El estudio fue, obviamente, financiado por Pure Power Athletics, Inc así que es difícil considerarlo independiente pero aún así es completamente inconsecuente. A pesar de lo que dice la página, el experimento consistió en 22 atletas (que no llega a la definición de “docenas”) algunos de ellos profesionales, otros universitarios y de ninguno se dice su especialidad salvo que estaban “entrenados anaeróbicamente”. Desde el vamos un estudio con 22 atletas me parece, como mucho, preliminar; pero como no estoy al tanto de los estándares de evidencia en la deportología, no podría comentar demasiado.

El estudio no tiene doble ciego (los experimentadores sabían cuando los sujetos usaban las “Mouthguards” y cuando los protectores tradicionales) y se trató de un estudio cruzado; es decir, los sujetos primero usaron uno de los productos y luego el otro. Esto aumenta los problemas con los sesgos experimentales pero es lógico considerando que se trata de sólo 22 sujetos. En teoría los dos protectores eran muy similares pero no hay forma de determinar cuánto se esforzaron en que los participantes no supieran si estaban usando el protector clásico o el “experimental” ni forma de evaluarlo ya que no les hicieron llenar un cuestionario al respecto.

Luego de que los atletas se familiarizaran con los protectores, se les evaluó en 3 tareas: salto vertical, levantamiento de pesas y el test de Wingate(WAnT).

Pero vamos a los bifes, ¿mejoraron su rendimiento? Para un nerd de los gráficos como yo, es sumamente frustrante que los resultados fueran plasmados sólo en números. O la revista no les dio espacio suficiente o son tan poco convincentes que era mejor no graficarlos. En cualquier caso, decidí crear los míos para tener una idea del efecto.

Naranja obscuro: Protector “experimental”. Naranja claro: Protector tradicional.

Las diferencias son mínimas y bien dentro de las barras de errores. Según los autores del paper, la diferencia fue estadísticamente significativa sólo en la altura máxima del salto vertical y el máximo en el WAnT. Pero estadísticamente significativo no significa realmente significativo. El tamaño del efecto es minúsculo y sólo fue significativo en 2 de los 4 criterios de evaluación. Es sospechoso que el test Wingate evalúe 5 variables -no sólo el máximo y el promedio- … ¿será que las otras variables no fueron siquiera distintas?

Ah, ¿y la frutilla del postre? Para lograr unos míseros 2 cm de más en el salto vertical, los atletas tuvieron que estar 90 minutos en una sesión de dentista para tomar la impresión de sus dientes mientras se le hacían pasar pulsos de bajo voltaje para relajar los músculos de la quijada. Es mi impresión, pero no creo que la Mouthguard tenga este nivel de personalización.

Considerando la pequeña cantidad de sujetos experimentales, las falencias en el diseño, el minúsculo tamaño del efecto y su inconsistencia, me es difícil entender por qué Power Balance pondría esto como evidencia a su favor más que para dar la apariencia de que su producto está científicamente validado y rezar por que nadie se tome el trabajo de leer lo que presentan como evidencia.

Power Balance ya se ganó un lugar en nuestros corazones como una compañía que vende humo. Si quiere revertir esta imagen, va a tener que hacer mucho mejor que abusar de la ciencia para vender un producto.

19Jul/1173

Té chino del Doctor Ming: ni doctor, ni chino, ni adelgaza

te chino doctor ming

El Té Chino del Doctor Ming es un producto que casi cualquier latinoamericano que tenga televisor, debe conocer. Básicamente dicen que fue creado en el lejano oriente, que es un producto ancestral y natural, que fue estudiado en laboratorios de occidente, y prometen bajar de peso (sin importar cuánto) en sólo un mes. Básicamente, tiene todas las características de ser un fraude.

El video de promoción también colabora con esto, mostrando imágenes 3D que supuestamente describen cómo hace quemar la grasa, además de numerosas anécdotas. Aun haciendo un esfuerzo inhumano para creer que son reales, hay que recordar que algunas anécdotas sueltas no tienen ninguna validez científica: podrían ser dos o tres casos sueltos entre miles, algo que se llama cherry picking.

El Té Chino del Doctor Ming se comercializa en cajas de 60 sobres, recomiendan tomar dos por día, y según algunas experiencias de vendedores de Sprayette, cuesta unos 300 pesos (72 dólares americanos), y (por lo menos en Argentina), se venden mucho. No hay datos oficiales al respecto, pero considerando la cantidad de publicidad que tiene, debe ser bastante cierto.
te chino doctor ming
Empezando por lo más curioso: el Doctor Ming. Sucede que no es doctor, ni se llama Ming. Su nombre es Yukichi Fukuzawa, y fue un escritor y filósofo político japonés del siglo XIX, que resultó tan relevante, que incluso figura en el billete de 10.000 yenes (unos 126 dólares) de Japón.

Al no haber registros de que Fukuzawa se haya dedicado a la medicina, a la producción de té, o a la charlatanería adelgazante, podemos llegar a pensar que los diseñadores de la marca buscaron "chino" u "oriental" en Google, descargaron una imagen aleatoria y le aplicaron algún filtro. Vender en occidente "Té chino del Doctor Ming" debe ser como vender en oriente "Café occidental de Carlos Rodríguez".

Y para rematar la mala publicidad de los tés chinos, según Pablo Flores (el experto en idiomas del CEA, y la confirmación de Google Translate), la columna de caracteres chinos de la primera imagen no dicen más que mujer oído caballo pez montaña sol luna. Y nada sobre té, alguien llamado Ming, Yukichi o adelgazamiento.

Pero ¿qué es el Té Chino del Doctor Ming?

A la hora de analizar los componentes del té "chino" para verificar si realmente puede hacer algo contra la grasa, nos encontramos con varios callejones sin salida. El problema principal es que en ninguna página oficial especifican qué es lo que tiene exactamente, y algunos han encontrado que en la publicidad dice una cosa y en la caja otra. A una conclusión similar llegó la Dirección de Bromatología de la provincia de Tucumán, que recomienda a la población "abstenerse de consumir el Té Chino del Doctor Ming, por contener una hierba no permitida por el Código Alimentario Argentino, y por no contener dos componentes que se mencionan en su envase".

En definitiva, no sabemos con exactitud qué contiene. Pero considerando que sus promotores hablan de salud sin mencionar absolutamente ningún estudio científico, que diferentes vendedores se contradicen, que la Dirección de Bromatología no lo recomienda, y que los argumentos son falsos o están plagados de mentiras y falacias, realmente recomendamos no consumirlo.Y quienes quieran adelgazar reduzcan la ingesta de comida y hagan ejercicio.

Este artículo está inspirado en este hilo del foro iniciado por Zero1. Las fuentes se encuentran en el texto.