18Nov/155

Como buscar información fiable

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Publicado por:drewjn.

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Con el acceso a internet las personas obtenemos muchísimos beneficios, como encontrar información sobre muchos temas, poder entretenernos, conseguir trabajo, etc. Pero como tiene su lado bueno también tiene su lado malo.

Por la web pulula todo tipo de información, mucha información falsa, muchos papers, muchos estudios, muchos mitos. Es necesario hoy más que nunca saber conseguir evidencia e información fidedigna para no sufrir los engaños de las webs sensacionalistas e irracionalistas. No hay reglas absolutas, pero sí se pueden identificar señales que nos tienen que hacer dudar de la veracidad de un artículo.

El primer acercamiento que tenemos con un artículo es su título y en él ya pueden aparecer los primeros signos de un artículo falso o tendencioso. La Ley de los Titulares de Betterige, por ejemplo, nos dice que:

Si el titular arroja una pregunta, pruebe a contestar: "no". Un titular expresado en interrogación implica, en la inmensa mayoría de los casos, que la noticia es tendenciosa o sensacionalista. El que algunos periodistas titulen así sus reportajes se debe a que, aunque saben que la noticia es probablemente un bulo, aun así quieren publicarla.

La advertencia se extiende a todo titular que suene extremo o a exageración. Recordemos la frase de  Carl Sagan al ver un título excepcional, ‘Afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria’. Y evitemos compartir cosas sin haber revisado el artículo o noticia, porque la desinformación puede producir reacciones en cadena. Ejemplos sobran, y la lista negra incluye Pijamasurf o RT.

rtcrap

Una selección de titulares en la sección “Ciencia” de Actualidad RT mostrando ejemplos de (de arriba hacia abajo) sensacionalismo, clickbait, Ley de los titulares de Betterige y exageración.

En la actualidad, también hay que evitar cualquier titular que caiga en el clickbait; el negocio de cazar nuestros clicks así obtener ingresos por las visitas.

Una mala costumbre en la mayoría de las webs es la de no citar las fuentes. Afirmaciones extraordinarias sin una fuente que las avale deben despertar nuestro escepticismo. También hay veces que la fuente citada es de otra web o blog que tampoco cita fuentes, o cuya fuente es otro web o blog y así en una regresión infinita. Este uroboros no es de confiar.

Es importante manejarse con sitios serios como: ScientificAmerican, Nature, NewScientist, LiveScience, Chequeado. Pero recordemos que siempre pueden fallar, por lo que es muy importante chequear la información, mirar las fuentes o intentar contrastarla con datos que ya tenemos.

Todo esto aplica a la evaluación de noticias en la prensa …. Quien quiera meterse más hondo en una cuestión científica, va a tener que irse a los papers.

La herramienta más básica que es Google Scholar, un buscador que se restringe a publicaciones en la literatura científica. Ahí podemos encontrar mucha información académica y también libros que están parcialmente disponibles. Aunque sea básica,  es altamente eficaz a la hora de conseguir información seria sobre algún tema en especial. Para temas de medicina, el mejor buscador es PubMed. Para otras disciplinas existen bases de datos específicas. Por otro lado una herramienta aún más avanzada es Mendeley que es un gestor bibliográfico, una aplicación gratuita la cual uno puede descargar y sirve para organizar, compartir y encontrar papers específicos.

Pero encontrar un paper en particular no significa poder leerlo. Por desgracia, gran parte de la literatura científica se encuentra detrás de una pared de pago y no está disponible para el público en general. Sin embargo, hay formas de burlar estas restricciones. La más legal es buscar el mail del autor y pedírselo. Los científicos no suelen tener problema con compartir sus trabajos.

Si esto no funciona o tarda demasiado tiempo, se puede pedir ayuda de los extraños bienintencionados de internet. En Twitter, se puede postear con el hashtag #ICanHazPDF con el link al paper o el DOI y un email y prontamente alguien con acceso institucional lo enviará a esa casilla. Luego, por supuesto, conviene eliminar el twit original, para que no haya evidencia de esta transacción que roza lo ilegal. De forma similar funciona el grupo de Facebook Grupo BPPF y otros similares.

Otros método es el uso de ciertas webs webs ‘activistas por el conocimiento’ como Sci-Hub y LibGen. En ellas podemos llegar a conseguir de forma totalmente gratuita aproximadamente el 90% de papers que encontremos, siempre y cuando tengamos el DOI.

A modo de ejemplo así sería una búsqueda promedio.

1) Elección del tema. Por ejemplo, consecuencias del castigo físico en niños en su comportamiento en la adultez.

2) Búsqueda. Escribimos en google scholar: ‘physical punishment consequences’

3) Después de evaluar varios resultados vemos que este es el que más nos interesa: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0145213401002393

4) Ubicamos el DOI, en este caso: doi:10.1016/S0145-2134(01)00239-3

5) Utilizamos el DOI, en alguna web en caso de querer el paper completo o si no estamos conformes con el abstract. Pegamos el doi en la web http://libgen.io/scimag/ y una vez conseguido el artículo podemos leerlo y revisarlo para sacar conclusiones basadas en evidencia!

24Feb/147

Los libertarios y la desinformación climática: casos de ejemplo

Climate Change Reconsidered II, reporte del NIPCC para el año 2013.

En el primer artículo de esta serie presentamos el tema de cómo los think tanks conservadores/libertarios de Estados Unidos actúan como financiadores y propaladores de desinformación y mala ciencia sobre el calentamiento global. Vamos a examinar dos casos particulares: el de Patrick Michaels, del Cato Institute, y el del NIPCC, financiado por el Heartland Institute.

Patrick Michaels es director del Centro para Estudio de la Ciencia del Cato Institute, una de las organizaciones “promotoras del libre mercado” más conocidas a nivel mundial. Michaels es el encargado de vender al público, y sobre todo a los políticos, la idea de que el cambio climático es 1) natural, no antropogénico, y 2) no tan grave como para justificar que el malvado gobierno limite la cantidad de gases de invernadero que las industrias emiten a la atmósfera.

Michaels no niega los estudios científicos realizados, pero los relativiza, cuando no los distorsiona. Tiene una tendencia a borrar datos incómodos que viene desde tiempo atrás. Baste con un ejemplo notorio. En 1988 un climatólogo, James Hansen, presentó un estudio con tres escenarios de emisión de gases de invernadero: uno con crecimiento exponencial (A), otro con crecimiento lineal reducido (B), y otro que suponía un decrecimiento rápido (C). Cuando, diez años después, Michaels debió testificar ante el Congreso durante el debate por el Protocolo de Kyoto, presentó el estudio de Hansen borrando los escenarios más moderados (B y C), mostrando a Hansen como un alarmista que había estimado un incremento de la temperatura cuatro veces superior al que se había producido realmente cuando en realidad sus proyecciones fueron sorprendentemente certeras si se compara con el escenario de emisiones correcto. Estados Unidos finalmente se negó a ratificar el Protocolo de Kyoto gracias, en parte, al lobby de Michaels y otros como él.

En 2012 Michaels, a través del Cato Institute, publicó una refutación de un reporte de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) sobre el impacto del cambio climático en el que ignora hallazgos bien documentados sobre la evolución del clima en el siglo XX, argumenta falazmente que si el cambio climático no es antropogénico no hay razón para contrarrestarlo y, entre otras cosas, niega que los problemas de salud pública causados por las olas de calor sean tales porque podemos adaptarnos a ellas.

Las medidas de control del cambio climático afectarían especialmente a las empresas que contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Michaels reconoce que un 40% del dinero que recibe proviene de petroleras, cuyos ingresos dependen de que las empresas sigan consumiendo combustibles fósiles y emitiendo GEI. El conflicto de intereses es clarísimo.

Nuestro siguiente ejemplo es el NIPCC (Nongovernmental International Panel on Climate Change). El NIPCC es la contrapartida “no gubernamental” del IPCC, organización que aúna a miles de climatólogos y otros expertos y que representa el consenso científico sobre la realidad del cambio climático. El NIPCC reúne a “científicos y académicos” que no están afiliados a ningún gobierno y por lo tanto son objetivos e independientes de cualquier presión. Excepto que el NIPCC es financiado por el Heartland Institute, otra organización “independiente”, que produce materiales para consumo de lobbistas y legisladores, además de financiar conferencias negacionistas.

El Heartland Institute, que describe su misión como la de “descubrir, desarrollar y promover soluciones de libre mercado a problemas sociales y económicos”, es a su vez financiado por cuantiosas donaciones de la petrolera ExxonMobil (la mayor de las empresas que contribuyen a la causa negacionista, por lejos) y de fundaciones privadas sin fines de lucro, como la Seid Foundation, la Bradley Foundation y la Walton Family Foundation, todas ellas fundadas por individuos con tendencias libertarias y antiestatistas, y contribuyentes habituales de causas que van desde la eliminación de controles a las emisiones contaminantes de las fábricas hasta la abolición de las escuelas públicas.

Con los aportes de estos donantes, el HI le pagó 11.600 dólares al mes al presidente del NIPCC, Craig Idso, en 2012, y aportó 388.000 dólares al NIPCC para la producción de varias ediciones de sus “hallazgos” contra el calentamiento global. Los otros co-autores del reporte 2011 del NIPCC (Fred Singer y Robert Carter) fueron bien recompensados también.

De hecho, casi todos los nombres importantes del NIPCC perciben dinero del Heartland Institute o de otras organizaciones similares, que se ocupan de canalizar hacia legisladores y formadores de opinión las donaciones de empresas petroleras o mineras de carbón como Peabody Energy, o de grupos como la American Petroleum Association.

El lector dirá que ser financiado por una empresa contaminante o por una fundación de derecha no es relevante y que nos hemos movido fuera del terreno científico, y es cierto. Pero eso no quita relevancia al hecho innegable de que las publicaciones negacionistas sólo alcanzan a un público influyente porque son financiadas por estos actores. De lo contrario deberían buscar lugar en publicaciones respetables, donde no pasarían los filtros. El material producido por el NIPCC no es de gran calidad; es sesgado, selectivo y repite datos erróneos largamente refutados. Considera sólo trabajos de sus propios investigadores (a diferencia de las revisiones, mucho más amplias, del IPCC) y en ocasiones se contradice a sí mismo: una de sus tesis, por ejemplo, es que el Período Cálido Medieval fue más cálido que hoy debido a las emisiones naturales de gases de invernadero, mientras que otra, a la vez, mantiene que las emisiones de hoy no causan calentamiento porque el clima no es tan sensible a dichas emisiones.

El propósito de estos artículos no ha sido más que introducir al lector en la complicada maraña de los redes de desinformación y propaganda anti-calentamiento mantenidas por el dinero de la derecha estadounidense, en la forma que hoy se conoce como “libertaria”. Hemos dado un panorama de la evidencia existente sobre el calentamiento global y sobre su negación. Es imposible resumir una o la otra en pocas páginas; ambas están documentadas ampliamente, aunque no en castellano, y los temas tratados son de gran complejidad. Lo presentado aquí es apenas una muestra. Los animamos a leer nuestras fuentes para saber más.

12Feb/1415

Los libertarios y la desinformación sobre el calentamiento global

Los días tórridos de un verano caluroso en Argentina quizá no sean el mejor momento para recordarles a nuestros lectores locales que la temperatura media de nuestro planeta está incrementándose, pero no está de más hacerlo cuando tantas voces se empeñan en negar o minimizar ese incremento y sus consecuencias previstas.

En nuestro país el negacionismo del cambio climático es bastante poco conocido. Tenemos otros problemas medioambientales más urgentes y además nuestra contribución a dicho cambio es minúscula comparada con la de los países desarrollados. Es en estos países, y especialmente en Estados Unidos, donde el calentamiento global se ha transformado en un tema de debate político.

(Usamos la palabra “negacionismo” en un sentido amplio, no sólo para referirnos a la negación total de la existencia de un proceso de calentamiento global sino también la negación del rol de la especie humana en el mismo y/o de la gravedad de sus efectos. El consenso científico actual es que el calentamiento existe, que es causado en buena medida por la actividad humana y que tiene y tendrá consecuencias graves si no se modera.)

En Estados Unidos el negacionismo climático es una de las banderas de los conservadores, especialmente de los fundamentalistas religiosos, de los cuales se ha visto a algunos proclamar, por ejemplo, que no hay ninguna posibilidad de que un cambio en el clima dañe gravemente el ecosistema porque según la Biblia, “Mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche, nunca cesarán” (Génesis 8:22), y que sería “arrogante” que nosotros, pobres mortales, supusiéramos que podemos interferir con el control climático de Dios.

Hay otro actor principal del negacionismo climático que quizá sea aún más importante, ya que cuenta con mucho dinero y con adhesiones políticas/ideológicas más presentables en sociedad: los think tanks libertarios.

En esencia, no hay ningún vínculo directo entre la ideología libertaria y el negacionismo climático, pero la necesidad de involucramiento estatal en la coordinación de las medidas destinadas a combatir el calentamiento global (regulaciones, impuestos, etc.), choca con los ideales anti-intervencionistas de los libertarios. En la práctica, el discurso libertario ha sido cooptado por lobbistas de la industria que paradójicamente se ven más aliados con los sectores políticamente conservadores (y opuestos a las libertades individuales) que con los progresistas (o “liberales” como se los llama en Estados Unidos). Estos lobbistas no tienen ningún empacho en diseminar desinformación o distorsionar estudios con el objetivo de mostrar que existen grandes dudas sobre el calentamiento global en la comunidad científica.

Koch and front groupsLos propagandistas libertarios del negacionismo son bien conocidos; entre ellos sobresalen la Heritage Foundation, el Cato Institute, el Competitive Enterprise Institute y el Heartland Institute.

¿Cuánto apoyo encuentran las ideas negacionistas entre el público? Una encuesta de marzo de 2013 muestra que dos de cada tres estadounidenses creen que el planeta se está calentando; otra, de septiembre de 2012, encuentra que sólo 12% descree de este hecho. Un 54% cree que el calentamiento es antropogénico y unos cuantos más consideran que es una amenaza a su país; sin embargo, son una minoría los que creen que el asunto es una prioridad nacional.

Las organizaciones libertarias han dividido sus esfuerzos para atacar tanto la idea del origen humano del calentamiento (calentamiento global antropogénico o CGA para abreviar) y la de la gravedad del mismo (lo llamaremos cambio climático catastrófico o CCC). Aunque ambos temas están relacionados, pertenecen a distintos órdenes. Tanto si el calentamiento es antropogénico o no, podemos intentar contrarrestarlo; pero sólo nos interesará hacerlo si la alternativa es una catástrofe ambiental, ya que implica grandes costos. Uno de los objetivos de los think tanks libertarios es mostrar que el CGA es dudoso y que el proyectado CCC no es tal, lo cual le quitaría al gobierno argumentos para imponer regulaciones ambientales a las empresas. Esta situación es políticamente nueva, como explica Dana Nucitelli en Skeptical Science:

En los años 1980, los políticamente liberales [N. del T.: progresistas] tendían a favorecer la regulación gubernamental como solución a los problemas ambientales, mientras que los conservadores de las administraciones Reagan y Bush crearon el concepto de los sistemas de tope e intercambio para utilizar el libre mercado como solución.

Un sistema de tope e intercambio (cap and trade) establece límites a las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de las empresas, que son controlados por una autoridad nacional o internacional. Cuando una empresa llega a su tope, debe dejar de emitir o bien comprarle a otra empresa (que todavía tiene un resto) sus derechos de emisión.

Se debe reconocerles a los conservadores que los sistemas de tope e intercambio han funcionado notablemente bien (…). Ahora tope e intercambio es la solución a las emisiones de gases de invernadero preferida por los liberales en Estados Unidos, mientras que los conservadores que dieron nacimiento al concepto en general se oponen a él y eligen en cambio rechazar la ciencia del clima y negar que el problema existe.

Como los conservadores no han permitido al gobierno implementar un sistema de tope e intercambio (que deja cierta libertad a las empresas), sólo ha quedado recurrir a la regulación estatal forzada. Estas regulaciones son anatema para los libertarios. Su “solución” ha sido publicar datos distorsionados o falseados por distintos medios para quitar credibilidad a los informes oficiales sobre la gravedad del calentamiento global, y así presionar para desmantelar toda regulación.

En nuestro siguiente artículo resumiremos las principales evidencias en apoyo a la existencia del calentamiento global antropogénico que son objeto de ofuscación o negación por parte, especialmente, de los grupos de la derecha política. En la tercera y última parte, mencionaremos a algunos de los actores principales de esta farsa y las tácticas que emplean.