18Mar/1522

Homeópatas reconocen su dudosa evidencia

Hace pocos días, el Consejo de Salud e Investigación Médica de Australia, publicó una revisión de la evidencia científica sobre la homeopatía. Como era de esperar, concluía lo mismo que casi todas las demás revisiones: no hay evidencia de que la homeopatía funcione.

Ya deberíamos estar acostumbrados a esto. La evidencia científica no cambia según quién la lea, y revisión tras revisión se llega a la misma conclusión. La homeopatía —que consiste en tratar de curar un síntoma, tomando elementos que lo produzcan pero diluidos hasta la inexistencia—no sirve para nada ni puede servir para nada, a excepción de engordar las cuentas bancarias de quienes la venden.

No hay nada nuevo ni controversial en esto, a pesar de que el diario Clarín intente sembrar “polémica” con su bajada. Lo que es interesante es la reacción de los homeópatas que, a pesar de que tampoco es sorprendente, no deja de ser instructiva.

La respuesta local

El artículo de Clarín, por ejemplo, cita a varios médicos homeópatas intentando desesperadamente defender su profesión. Es difícil saber si es debido a la edición de la autora o por propia falta de los homeópatas, pero en ningún momento éstos hablan de evidencia o ciencia. De hecho, la nota abre de la manera más inepta posible:

Gustavo Cataldi terminó con honores la carrera de Medicina y fue, durante 17 años, jefe de Terapia intensiva del Hospital Churruca. Un día se contagió sarna de un paciente y un colega, también médico, le sugirió que tomara homeopatía. Cataldi pensó que era una burla pero se terminó curando con esos glóbulos y, poco tiempo después, decidió estudiar y ser, también, médico homeópata. Su historia es sólo una foto de una película mucho más amplia: mientras un nuevo informe internacional sostiene que la homeopatía “no sirve” para curar enfermedades, en Argentina cada vez más médicos la avalan

Es extremadamente notorio que la “conversión” del Sr. Cataldi involucre una experiencia personal. Cataldi comenzó a practicar la homeopatía, no producto de una lectura objetiva de la literatura científica, sino porque a él "le funcionó". Un médico supuestamente es una persona que se entrega a una práctica científica. Como tal, debe valorar la evidencia por sobre todas las cosas. Sin embargo, Cataldi fue engañado por uno de los sesgos más burdos: correlación no implica causa. Yo si fuera su paciente, huiría despavorido a toda velocidad.

Y si bien hay mucho hablar de “paradigmas” y la usual falsedad de que la medicina sólo trata los síntomas, lo que falta por completo en el artículo es hablar de qué es lo que dice la evidencia científica. Y ésta es clara: no hay evidencia de que la homeopatía funcione.

En el ojo de la tormenta

Pero mientras que en Argentina la repercusión de la noticia llegó bien diluida, en el epicentro el debate está más caliente. Tal es así que la Asociación Homeopática Australiana (AHA) emitió una respuesta más que interesante:

… no hay evidencia suficiente en investigación en humanos para establecer si la homeopatía es efectiva o no para tratar la mayoría de las enfermedades consideradas.

Sí. La Asociación Homeopática de Australia admite que no existe buena evidencia para determinar si la homeopatía es efectiva o no.

Su principal problema es que el reporte es “difícil de entender” y proponen cambiar algunas palabras para que, según ellos, sus conclusiones se apeguen más a la evidencia.

Si uno se pregunta cómo es que la AHA continúa promoviendo la homeopatía si no hay buena evidencia de efectividad, puede seguir leyendo su documento. La respuesta es que ellos aceptan la evidencia de baja calidad como suficiente para promover la homeopatía.

A pesar de que seguramente critiquen a las grandes farmacéuticas por sus continuos intentos de distorsionar la ciencia para vender sus productos, la AHA está perfectamente feliz de promover remedios cuya evidencia proviene de pequeñísimos estudios que no fueron replicados. Por ejemplo, toman como válido un meta-análisis (un estudio de estudios) que analiza datos de sólo 3 estudios con menos de 150 participantes cada uno y que fueron realizados por el mismo autor del meta-análisis. Osea, la opinión de un tipo sobre su propio pésimo trabajo.

La revisión del Consejo de Salud desestimó automáticamente estudios de menos de 150 sujetos por ser poco confiables. Sin embargo, en su respuesta, la AHA critica esta este criterio y propone uno que parece sacado del mundo bizarro: desestimar los estudios pequeños negativos pero aceptar los estudios pequeños positivos. Según dicen:

… si se detecta un efecto clínico en un ensayo pequeño con resultados estadísticamente significativos, esto es más impresionante [que un efecto positivo en un estudio grande].

Esto está mal en múltiples niveles. Es falso ya que los estudios pequeños y preliminares en general están sesgados a favor de encontrar un efecto (ver, por ejemplo el decline effect). Además un criterio de este tipo sería advocar explícitamente a favor del sesgo de publicación, del que tanto se aprovechan las grandes farmacéuticas. Publicar los resultados positivos con todas las fanfarrias y ocultar los negativos debajo de la alfombra.

Pero demostrando que continúan con los pies bien firmes sobre un planeta cuadrado, esto es lo que afirman sobre todos estos estudios positivos de mala calidad:

Para algunas enfermedades, algunos estudios reportaron que algunos tratamientos eran más efectivos que el placebo. Éstos deben ser confirmados por otros estudios grandes y bien diseñados antes de considerarse el uso masivo de el tratamiento estudiado.

Nuevamente, la Asociación Homeopatía Australiana está diciendo que no hay evidencia suficiente para recomendar el uso de tratamientos homeopáticos. ¿Por qué entonces los sigue recomendando?

Las propuestas de la Asociación Homeopática Australiana demuestran mejor que nadie el tipo de pseudociencia que es la homeopatía. Su respuesta al informe del Consejo de Salud e Investigación Médica, demuestra más un profundo desinterés por sus pacientes y un intento de aferrarse a una lógica retorcida, más que un verdadero entendimiento de la ciencia.

Recordemos que en nuestro país la homeopatía se vende tranquilamente en farmacias bajo el disfraz de “recetas magistrales”. El organismo que no debería permitir que esto suceda, la ANMAT, voluntáriamente le da rienda suelta esta pseudomedicina. Esperemos que en algún momento se despierte de su sueño y diga las cosas como son.