12Dic/1124

La insólita “chapa ovni” de Victoria

Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: José Carreras, autor del blog Mitos y Timos. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

¿Por qué hay fotos de gente con un pedazo de chapa tapándole la cara?

En la ciudad de Victoria, provincia de Entre Ríos, además de la abadía de los monjes benedictinos, el casino, las termas, la playa y el carnaval,  funciona desde hace unos seis años el Museo Ovni. Su curradora curadora es la Sra. Silvia Pérez Simondini, investigadora del fenómeno ovni.

Silvia y un equipo de personas aficionadas a todo lo relacionado con la temática ovni investigan avistamientos, mutilaciones de ganado, círculos en las cosechas, campos quemados por naves que se posan, chupacabras y una larga lista de anomalías relacionadas con la himbestigación de los platos voladores.

En el museo, además de poder adquirir el merchandising típico, se exponen fotos y videos, investigaciones que han realizado, entrevistas a contactados y hasta… restos de naves de otros mundos.

Lo que más llama la atención de los visitantes del museo es un extraño objeto que allí se expone, de apariencia metálica y que, según afirman los responsables de la exhibición, se vuelve transparente al ser fotografiado.

1991. Comienza el timo mito

Nota de El Heraldo de Concordia donde habla del incidente Victoria

Según consta en un artículo del diario El Heraldo de Concordia del año 1991,  en la localidad de Victoria cayó un extraño objeto en un campo privado. La nota señala que la explosión hizo temblar a las edificaciones próximas y rompió los cristales de las casas.  Además, produjo un cráter de unos seis metros de profundidad y se encontraron restos de distintos tamaños esparcidos en un radio de varios metros. También dice que los vecinos vieron cuatro “platos voladores” detenidos en el lugar y que luego se alejaron. Algunos lugareños lograron llevarse restos de “un material liviano y duro, que no se rompe ni se raya”.

Un tiempo más tarde, una persona le obsequió uno de los trozos del extraño material recolectado a Silvia Simondini, en reconocimiento a sus esfuerzos en la investigación de los ovnis.  Así surgió el mito de la “Chapa OVNI”. Luego, con esa historia como aditivo, comenzaron a exponerla en el museo.

2004. El curro se fortalece

Más desconcertante aún para los ufólogos fue lo que ocurrió en el año 2004. Una visitante del museo le pidió permiso a la directora para sacarse unas fotos con la chapa. Su sorpresa llegó al revelarlas y descubrir que en sus fotos ¡se podían ver los objetos que se encontraban por detrás de la chapa!

La explicación que le dieron los responsables de Visión Ovni al supuesto fenómeno estaba relacionada con el flash de la cámara,  y no con la calidad de las fotografías. La hipótesis era que los componentes desconocidos que la constituyen, al ser expuestos a la luz del flash, cambiaban algunas de sus propiedades y se volvían transparentes —lo cual también les vino como anillo al dedo para “explicar” por qué las naves alienígenas pueden aparecer y desaparecer de la  nada—. De esta manera, según ellos, tenían una prueba más a favor del origen inteligente y extraterrestre del objeto.

De ahí en adelante, se volvió una costumbre de los visitantes del museo el tomarse fotografías con los restos interplanetarios y verificar ellos mismos lo dicho dando como resultado las fotos que encabezan este artículo.

Ni transparente, ni extraterrestre

En primer lugar, la chapa le fue regalada a Silvia Simondini por una persona que le aseguró que la recolectó del supuesto incidente del ’91 en Victoria. Nadie puede certificar que esto sea cierto, más allá de creer en la palabra del supuesto testigo presencial.

En segundo lugar, que haya caído algo del cielo —de haber ocurrido— no significa que sea fruto de una civilización alienígena desconocida. Pudo haber caído un meteorito, restos de un satélite u otro tipo de chatarra espacial. Tampoco está muy clara la veracidad del hecho. Que aparezca una noticia en un diario no significa que el hecho ocurrió en la realidad; ya sabemos del sensacionalismo con que muchas veces se tratan estos temas y cómo se “condimentan” las noticias relacionadas a ovnis, tanto por los testigos como por parte de la prensa.

En tercer lugar, si tienen la seguridad de que estamos ante restos de una nave construida por una inteligencia superior desconocida y frente un “material desconocido”, ¿no sería más provechoso para la investigación ufólogica ponerla a disposición de la ciencia para confirmar o descartar esas aseveraciones mediante un estudio independiente? Un análisis metalúrgico de la pieza podría decirnos de qué metales se compone.  Quizás prefieran continuar con el mito alienígena y cobrar una módica contribución…

En cuarto lugar, la transparencia de la chapa no es tal. En realidad, estamos ante un fenómeno psicológico conocido como pareidolia por el cual una imagen que no contiene información relevante es percibida como una forma conocida. Este fenómeno es el responsable de encontrar formas humanas en las nubes, de la aparición de algún santo en una mancha de humedad, o de ver a la Madre Teresa en una tostada. También puede darse con sonidos, como cuando se pasan al revés canciones buscando mensajes satánicos.

La pareidolia, en nuestro caso, ocurre al ver el reflejo de los dedos sobre la superficie metálica en las imágenes. Nuestros cerebros interpretan esa información del color y la forma de la piel que es reflejada como si se tratara de la continuación de las manos o las caras, que se hallan detrás de la chapa.  Esto da la impresión de estar viendo lo que hay detrás,  a pesar de que el objeto no es translúcido, sino opaco.

En esta foto se ven en el recuadro 4 dedos delante de la chapa y se “translucen” otros 3 por detrás. Si la chapa es transparente, el visitante tenía al menos siete dedos en esa mano (!).

Otro efecto interesante de remarcar es el que aparece en el siguiente video.

Cuando el visitante expone la chapa frente a los barrotes, la misma parece volverse translúcida y se logra ver con algo de detalle lo que está detrás, tal como se aprecia en la foto siguiente. En el video, el muchacho dice que ese efecto se observa sólo cuando lo ve a través de la lente de la cámara. Pero no se nota nada extraño al observar con el ojo desnudo. Además el efecto de transparencia desaparece al cambiar el ángulo y la distancia a la cual colocan la chapa de la cámara.

Efecto creado por la chapa frente a una cámara de video.

Vemos en la siguiente imagen que  la chapa presenta una serie de estrías o surcos longitudinales muy próximos entre sí.  Posiblemente, el efecto que se observa en el video se trate de una ilusión óptica provocada por un aliasing espacial, debido a una tasa de muestreo de la cámara insuficiente para tomar el detalle de los surcos y la posterior dificultad para reconstruir la imagen correctamente.

Estrías que presenta longitudinalmente la “chapa ovni”.

 

A la izquierda se ve una imagen bien muestreada de una pared de ladrillos, a la derecha, la misma pared es mal muestreada dando lugar alias y produciendo un efecto de patrón de moiré.

Conclusiones
No queda claro si la historia de la caída de un objeto proveniente del espacio (meteorito, satélite, chatarra espacial, etc.) sobre Victoria es real o no. Menos claro aún es si los restos presentados como “Chapa Ovni” pertenecen al supuesto incidente antes mencionado o se trata de un pedazo de hojalata de algún desarmadero cercano.

De lo que no tenemos dudas es que el trozo de metal no posee las propiedades de translucidez que le atribuyen. Menos aún si notamos que tales “propiedades” sólo aparecen al ser filmado o fotografiado, pero no cuando es observado directamente.

Ofrecimos explicaciones para la “transparencia” del objeto más simples y que no rayan con lo mágico o absurdo.