15Ago/122

Café Científico: ciencia ficción y tecnología

El miércoles pasado asistí a una edición del Café Científico en el bar La Fávrika (en Rosario), que solía realizarse hace unos años y que se ha renovado este año. El Café Científico consiste, simplemente, en charlas sobre temas de ciencia desde una tarima al fondo del bar, un par de horas antes del horario de la cena, de manera que el público pueda venir y escuchar mientras toma una merienda. Después hay un espacio para preguntas y para una charla más desestructurada con el conferencista. El ciclo es organizado por la Secretaría de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación del Gobierno de la Provincia de Santa Fe.

La primera charla del CC 2012 trató de la interacción entre la ciencia ficción y la tecnología, y estuvo a cargo del Dr. Esteban Serra, docente de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacia de la UNR e investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (dependiente del CONICET). Serra dedicó la primera mitad de su exposición a una historia (muy resumida) de la ciencia ficción, cuyos comienzos algunos encuentran —estirando mucho la definición— en la irónicamente llamada Historia verdadera, una novela sobre un viaje a la Luna escrita por Luciano de Samosata (121–181 E.C.), aunque otros lo postergan al menos hasta El otro mundo, obra en dos partes (1657 y 1662) de Cyrano de Bergerac, que narra el viaje del autor a la Luna y al Sol, o bien hasta Los viajes de Gulliver (1726) de Jonathan Swift, si bien el consenso está más cerca de situar el origen de la ciencia ficción en Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), de Mary Wollstonecraft Shelley.

Como bien señaló Serra, “ciencia ficción” es una traducción literal e incorrecta de la expresión inglesa science fiction, que gramaticalmente designa a un tipo de ficción: la “ficción científica”, como también se la llama. Serra mencionó que donde no se importó la palabra inglesa directamente hoy se usan otros términos, traducibles como “fantaciencia”: una combinación entre fantasía y ciencia. Para un autor que citó (¡y que yo no recuerdo ahora!) la diferencia entre fantasía y ciencia ficción radica en que, por un lado, la historia tiene permitido recurrir a elementos que el lector puede juzgar como fantásticos, pero el lector debe plantarse frente al texto considerando a priori que no se trata de fantasía sino de eventos naturales plausibles, aunque sin explicación. En relación a esto mencionó la importancia de la Tercera Ley de Clarke: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.”

Hugo GernsbackExplicó Serra que la ciencia ficción nació como una literatura de género, con ciertas limitaciones de formato inherentes, que la aislaron de la literatura, a secas, durante décadas, como cosa poco seria. (“El 90% de todo es basura”, recordó, citando a otro gran escritor, Theodore Sturgeon, y la ciencia ficción nunca estuvo exenta, mucho menos cuando era literatura de folletín, con escritores a los que les pagaban por palabra para ser publicados en revistas pulp. Aunque esas revistas hayan sido el humus del cual crecieron las ideas de Isaac Asimov, por citar sólo al más notable.) La transformación de space western a algo más riguroso la impusieron dos editores de revistas, primero Hugo Gernsback (en cuyo honor se entrega todavía hoy el Premio Hugo a la mejor obra del género) y luego John W. Campbell, verdadero maniático de la exactitud y la verosimilitud (hasta que algo falló, quizá algún relé de su cerebro probablemente positrónico, y se dedicó a la pseudociencia y a probar la Dianética —madre de la Cienciología— de L. Ron Hubbard). Del excesivo rigor el género fue rescatado por una New Wave o Nueva Ola de escritores con un background más amplio, como Ursula K. LeGuin, hija del famoso antropólogo Alfred Kroeber y la escritora y también antropóloga Theodora Kracaw.

La interacción entre la ciencia y la ficción, o mejor, entre la tecnología y la técnica por un lado y las obras de ficción científica por el otro, era el tema principal de la charla. Serra notó que la ciencia ficción es hoy un género terminado. Pertenece al siglo XX, el momento de la historia en que la tecnología producida gracias a la ciencia “nos pasó por encima”, cambiando nuestro mundo a una velocidad nunca vista antes. Pero la tecnología actual, al ser ubicua y cada vez más sencilla de manejar, no nos produce la misma sensación que la que nuestros padres, abuelos o bisabuelos sintieron cuando apareció el teléfono o el televisor. La tecnología de hoy es fácil de usar (por eso un chico de dos años puede manejar un control remoto o un mouse) y las complejidades de su funcionamiento están cada vez más ocultas.

A Canticle for LeibowitzSerra daba el ejemplo de las memorias de estado sólido (como las de los pen drives). “¿Cómo funciona esto?”, le preguntó a un amigo físico. “Gracias al efecto túnel.” “¿Y cómo funciona el efecto túnel?” La explicación está en Wikipedia y en mil lugares más, pero sirve de muy poco a quien no tenga bastantes conocimientos de física cuántica. Y la verdad, no hace falta en absoluto conocerla.

Así llegamos a un punto en que la tecnología, de tan avanzada, es (o se ve, o no nos molesta ver como) magia. Y así llega el fin de la ciencia ficción, que ya no nos trae noticias porque todo ha sido inventado, que no nos educa sobre ciencia porque es demasiado difícil, y que termina siendo colonizada, en las librerías y en el cine, por vampiros adolescentes. El resto de lo que se produce resulta trillado, quizá porque no hay mucho más que imaginar que no se haya imaginado ya. ¿Viajes espaciales más rápidos que la luz, encuentros con extraterrestres, imperios galácticos? Trillado. ¿Robots, androides, máquinas biológicas? Trilladísimo. ¿Telepatía, mentes colectivas, precognición? Hecho. ¿Naves gigantescas, mundos artificiales, megaingeniería? Hecho de sobra. ¿Sociedades utópicas, distópicas, anarquistas, post-apocalípticas, dominadas por grandes corporaciones, vueltas a la Edad Media? Hecho y recontrahecho. Hasta la ingeniería genética radical y el transhumanismo empiezan a verse agotados.

Quizá sea éste el lado oscuro de la Tercera Ley de Clarke. Cuando la propia tecnología (no la de los extraterrestres o los hombres del futuro) se vuelve indistinguible de la magia, llegamos a una sociedad que es “exquisitamente dependiente de la ciencia y la tecnología, en la que casi nadie sabe nada de ciencia y tecnología”, en palabras de Carl Sagan: “una receta para el desastre”.

9Ago/1232

¿Por qué todos los objetos caen al mismo tiempo?

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Publicado por:Autor invitado.

Archivado en: Ciencia, Física

Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: Juan Gagliardo, quién escribe en Sentido Binario. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

La mayoría de las personas sabe que, si dejáramos caer un martillo y una pluma en el vacío, a la misma altura y al mismo tiempo, ambos tocarían el suelo en el mismo instante. Todos nos enteramos de esto, ya sea en la escuela, en una trivia, en un documental, en un museo, etc. Todos sabemos eso, o mejor dicho, hemos memorizado dicho dato. Sin embargo, la mayoría no sabe porqué realmente caen al mismo tiempo.

El astronauta David Scott hace una demostración de que todos los cuerpos caen a la misma velocidad sin importar su masa.

Casi todas las explicaciones al respecto se detienen en ese hecho, el de que caen al mismo tiempo. Otras, las menos, se explayan argumentando que la gravedad actúa igual para cualquier cuerpo, independientemente de su peso (sin tener en cuenta la resistencia del aire), pero aún no explican por qué ocurre esto.

Hace unos días, un chico de ocho años me preguntó "¿eso es cierto?", al ver esta misma cuestión en un episodio de Los Simpsons. Le dije que sí, que los dos (pluma y el martillo) caerían a la misma velocidad. Pero para mi sorpresa, no le alcanzó la respuesta y siguió indagando: –¿Entonces todas las cosas pesan lo mismo?– me preguntó.

Lo que sigue, es casi la misma explicación que le di a un chico de ocho años, con la que pudo entender claramente por qué todos los objetos caerían a la misma velocidad en el vacío, por lo que será muy fácil de entender para cualquiera, tenga conocimientos de física o no:

Primero, sepamos que todos los cuerpos tienen fuerza de gravedad*, y esta fuerza es proporcional a su masa (la masa es la cantidad de materia). Es decir que, mientras más masa tenga un cuerpo, mayor será su fuerza de gravedad. Por lo tanto, el planeta Tierra tiene, evidentemente, más fuerza de gravedad que, por ejemplo, un destornillador.

Ahora, hay que tener en cuenta las dos primeras leyes de Newton. De estas leyes entendemos que, primero, si aplicamos una fuerza a un cuerpo, este cambia su velocidad, es decir que, si estaba quieto, comienza a moverse y, si estaba en movimiento, acelera o desacelera (también puede cambiar su dirección y sentido, dependiendo del ángulo en el que se aplique la fuerza), y segundo, que ese cambio de velocidad es directamente proporcional a la fuerza, e inversamente proporcional a la masa del cuerpo. Esto último quiere decir que, mientras más grande sea la fuerza aplicada, mayor velocidad adquirirá el cuerpo y que, mientras mayor sea la masa de este, se necesitará más fuerza para moverlo.

Más fácil: si hay una bicicleta quieta y yo la empujo, voy a cambiar su velocidad (antes se movía a 0 km/h, y ahora tiene alguna velocidad), y la velocidad que alcance la bicicleta va a depender de cuán fuerte la empuje, si la empujo más fuerte, alcanzará más velocidad que si apenas la empujo. Y si después quiero empujar un auto, voy a necesitar mucha más fuerza para moverlo a la misma velocidad que a la bicicleta, porque tiene más masa.

Bueno, sabiendo esto, imaginemos tres alpinistas que están escalando una montaña: José Gravedad, Carlos Martillo y Ricardo Pluma. Carlos Martillo es un tipo alto y robusto, pesa unos 90kg, levanta pesas frecuentemente y tiene una gran masa muscular. Ricardo Pluma, en cambio, es un enclenque de 45kg, sin mucha fuerza. Ya se darán cuenta de que no nos importa cómo sea José Gravedad.

De los tres, José Gravedad fue el primero en alcanzar la cima. Vio que sus dos amigos quedaron 10m más abajo y decidió ayudarlos a subir, así que les tiró una cuerda y les dijo que se trepen, al mismo tiempo que él tire, para subir más rápido.
El primero en tomar la cuerda fue Carlos Martillo, que, como era tan fuerte, trepó rápidamente y sin mucho esfuerzo.
Luego se trepó Ricardo Pluma, pero este alfeñique lo hizo lentamente y con mucha dificultad.

El primero trepó rápidamente y el segundo lo hizo de manera muy lenta, pero ambos demoraron el mismo tiempo en subir esos 10m hasta la cima, ¿por qué? Bueno, porque al mismo tiempo que ellos trepaban, arriba estaba José Gravedad tirando de la cuerda, y la verdad es que tiró mucho más lentamente cuando subió Carlos Martillo, que cuando subió Ricardo Pluma.

¿Ven lo que pasó? Cuando el que está abajo tiene más masa muscular, trepa más rápido, pero pesa mucho, así que al que está arriba le cuesta más trabajo tirar de la cuerda, por lo que lo hace más lentamente. Y cuando el que está abajo tiene muy poca masa muscular, tiene tan poca fuerza que tarda mucho en trepar, pero es muy liviano, así que al que está arriba se le hace más fácil tirar de la cuerda, por lo que lo hace más rápidamente.

Entonces, mientras más masa tenga un objeto, mayor será su fuerza de gravedad, pero a la vez, se verá menos afectado por la fuerza de gravedad de los otros cuerpos.

Eso es lo que ocurre si sueltan un martillo y una pluma en el vacío. La gravedad del planeta tendrá menos efecto sobre el martillo que sobre la pluma, pero la gravedad del martillo y de la pluma también tienen su efecto sobre la gravedad del planeta, y sabemos que el martillo, por tener más masa, tiene más fuerza de gravedad que la pluma. En consecuencia, el resultado sería el mismo con cualquier objeto. Incluso, si dejáramos caer hacia el Sol, desde la misma altura, a cada uno de los planetas del sistema solar, todos tardarían el mismo tiempo en su caída**.

*: para hacer más simple esta explicación, me tomé la licencia de hablar de "fuerza" de la gravedad, para que se entienda fácilmente, pero lo cierto es que la gravedad no es una fuerza, sino una curvatura en el espacio-tiempo.

**: mediríamos el mismo tiempo para la caída de cada planeta, siempre y cuando hagamos nuestras mediciones desde un mismo marco de observación, ajeno a los dos objetos (Sol y planeta).

6Ago/120

Curiosity toca el suelo de su nuevo hogar

Curiosity descendiendo en paracaídas vista desde el Mars Reconnaissance Orbiter.

Todo salió perfecto. Hoy a las 2:32 de la mañana Curiosity apoyaba suavemente sus 6 ruedas en el suelo marciano y yo, junto con miles de espectadores, salté con una alegría difícil de contener. Fueron 2 horas de tensión y anticipación. Estaba en la cama mirando el video de Control de Misión de la NASA y siguiendo por Twitter. En los últimos minutos no podía con la emoción y saltaba de la cama con cada éxito de las distintas etapas del Entry, Descent and Landing.

Es increíble. Tenemos ojos en Mercurio, Marte y Saturno -nuestros pequeños embajadores con cuerpos metálicos y cerebros de silicio- y ahora se agrega uno más a la lista. En 3 mil millones de años pasamos de ser sólo unos microorganismos autoreplicantes a seres con inteligencia suficiente para construir, enviar y aterrizar exitosamente en otro planeta un robot de una tonelada. De usar herramientas de piedras a, en sólo 2 millones de años, crear sofisticados instrumentos que pueden viajar millones de kilómetros y aterrizar a pocos metros de su destino.

Una de las primeras imagenes enviadas por Curiosity.

Esto es lo que podemos hacer impulsados por la curiosidad y las ansias de descubrimiento. Podemos utilizar una enorme cantidad de recursos sólo para responder preguntas. El placer del descubrimiento, la necesidad de saber más, es algo de lo que no podemos escapar.

Pero a pesar de la felicidad y emoción que me da un hito científico como este, no puedo dejar de tener también un sabor amargo. La exploración del universo tendría que ser universal, pero Curiosity es un programa de la NASA. Si bien hay instrumentos de varios países, no se puede decir que realmente sea una misión internacional.

Mientras Curiosity se acercaba al planeta rojo, un ataque aéreo mataba a un palestino, un ataque armado dejaba 15 soldados egipcios muertos y otros 7 palestinos que trataron de secuestrar un vehículo armado eran asesinados. Y no sé cuántos habrán muerto a mano del ejército del mismo país que llevó a cabo este gran logro. Está claro que si bien hemos madurado tecnológicamente, nos falta mucho para madurar moralmente.

Creo fervientemente que periódicamente todos tenemos que leer o escuchar la reflexión de Carl Sagan sobre la famosa imagen Un punto azul pálido. Momentos como estos son buenos para tomarse el tiempo y reflexionar nosotros también.Es algo paradójico que el mismo emprendimiento que nos llena de orgullo de ser humanos, también nos ilustre nuestra insignificancia en el cosmos. Las misiones espaciales nos dan mucho para aprender y no sólo en conocimiento científico. Nos enseñan lo que somos capaces de hacer si nos esforzamos y nos brindan una perspectiva única de nuestro lugar en el universo.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica

4Ago/125

Estacionando en el garaje relativista

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Publicado por:Elio Campitelli.

Archivado en: Física, Relatividad general

Supongamos que tenemos un auto cohete que puede alcanzar velocidades cercanas a la luz. Mide 10 metros y queremos que vaya por una calle y pase por un garaje que mide 5 metros con puertas en lados opuestos. “¡Imposible!”, me dirían; pero estarían equivocados. Hacer eso es algo simple si se tiene en cuenta la relatividad.

Específicamente, el efecto que entra en juego acá es el de contracción de longitud. La versión corta es simple: un objeto viajando a una velocidad cercana a la velocidad de la luz se contrae en la dirección de desplazamiento. Si no me creen, lean el artículo que escribí sobre los efectos de dilatación temporal y contracción de longitud (Pablo también escribió otro sobre masa relativista). Ya de por sí esto parece suficiente anti-intuitivo pero lo mejor está por venir.

Primero hacemos una prueba a velocidad “normal”, es decir, bien lejos de la velocidad de la luz. El auto acelera y entra en el garaje. Justo cuando está en el medio, un mecanismo hace que ambas puertas se cierren y abran casi instantáneamente. Como el auto es más largo que el garaje, las puertas cierran sobre él y lo destruyen.

Ahora hacemos una segunda prueba, esta vez a mayor velocidad. Comienza la carrera y nuestro vehículo rápidamente alcanza una velocidad cercana a la de la luz. Nosotros, sentados en la vereda mirando como corre vemos que, de acuerdo con la contracción de longitud, ahora el coche mide sólo 2 metros de largo (su altura, por otra parte, no cambió).

Ahora llega al garaje por una puerta y sale por la otra. Pero justo cuando está adentro, el mecanismo hace que ambas puertas se cierren y abran casi instantáneamente. Gracias a su velocidad, su longitud se ha reducido a sólo 2 metros por lo que entra cómodamente en nuestra cochera de 5 metros.

Si hiciéramos una animación en cámara hiper lenta (como hizo Muybridge con caballos) podríamos ver un instante en el que el auto se encuentra encerrado en el garaje. Es decir, pudimos guardar un coche de 10 metros en una cochera de 5 metros (aunque sea por un instante infinitesimal). Esto ya es bastante loco, pero todo se vuelve más surrealista cuando se tiene en cuenta qué sucedió desde la perspectiva del piloto.

Él está corriendo a velocidades casi lumínicas pero constantes por lo que, desde su punto de vista, él se encuentra en reposo mientras el resto del mundo se mueve a casi la velocidad de la luz. Como consecuencia, volviendo a la contracción de longitud, ve como todo el universo se achata en la dirección de su movimiento. Una piedra esférica en el suelo, por ejemplo, para él sería una especie de panqueque. Si todo se achata, también se achata la longitud del garaje. Si para nosotros tiene 5 metros, para el piloto es aún más corto, digamos 1 metro.

Ahora, ¿qué ve nuestro anónimo conductor cuando pasa por el garaje? Claramente desde su punto de vista no puede suceder algo que pueda ser interpretado como que su coche de 10 metros pudo ser guardado en la cochera de sólo 1 metro de largo. No, lo que él ve es que cuando la nariz del auto está entrando, la puerta trasera —sólo la puerta trasera— se cierra y se abre. La delantera hace lo suyo unos momentos después, cuando la cola del auto acaba de entrar y la nariz ya está afuera.

Es decir, desde su punto de vista, no sólo su auto nunca estuvo totalmente guardado en un garaje sino que el abrir y cerrar de cada puerta —que para nosotros sucede al mismo tiempo— ¡no es simultáneo! La relatividad tira la simultaneidad a la basura. No se puede decir que dos eventos hayan sucedido al mismo tiempo, todo va a depender del marco de referencia que se usa. Y eso, señores, es increíble.

(Este experimento mental lo conocí gracias a un podcast (en inglés) llamado Titanium Physicists. Es excelente.)

16Jul/123

Cómo salió el encuentro abierto en el Museo de Ciencias

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Publicado por:Maxim y Jorge A. B..

Archivado en: CEA, Encuentros

Reunión en el bar

El domingo 15 de julio, nueve miembros del CEA nos reunimos en el bar San Jorge, ubicado en las proximidades del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

La reunión comenzó a las once de la mañana y durante tres horas charlamos de los temas más diversos, desde las huellas psicológicas de los sobrevivientes del Holocausto, hasta  qué especie de dinosaurio nos gustaría revivir, qué sabor tendría si lo cocináramos, la inexistencia histórica de Moisés, para qué sirve un llavero radiactivo y el llamativo nombre de "Marie Curie" de una choripanería cercana, pasando por todos los temas intermedios.

También le dedicamos algo de tiempo a asuntos más relacionados con el CEA, particularmente al espacio que le dan los medios a las pseudociencias y otros engaños. Recordamos algunos de los muchos timadores que han tenido -y algunos siguen teniendo- frecuentes apariciones en la televisión, los diarios y las revistas: astrólogos, como Ludovica Squirru, Lily Sullos, Blanca Curi (1950-2010) y Horangel; mentalistas, como Ricardo Schiariti o Janin y Javis; ilusionistas, como Tony Camo.

Después de desayunar y almorzar en el bar ingresamos al museo, que algunos ya conocíamos y otros visitaban por primera vez, donde nos encontramos con dos colegas escépticos más. Nuestra impresión fue de un espacio muy recomendable para visitar, con buen nivel de información, exposiciones completas y bien presentadas. Si bien la mayoría de los ejemplares datan de hace muchos años, se encuentran muy bien conservados y expuestos. Pero especial atención le prestamos a la sala de los dinosaurios, para conocer a su más reciente incorporación, el Bicentenaria argentina, un dinosaurio carnívoro de tamaño mediano que vivió durante el período Cretácico, hace alrededor de 90 millones de años. La historia de su hallazgo es muy interesante, ya que fue totalmente fortuito: durante una bajante del lago Ezequiel Ramos Mejía, en Río Negro, un pescador vio un grupo de huesos asomando en la orilla y decidió excavar y guardarlos. Encontró unos 130 huesos. Si bien esto fue en 1997, no fue hasta diez años después que  los paleontólogos se enteraron del descubrimiento y determinaron su importancia.

Dos ejemplares de Bicentenaria argentina

Al margen del contenido del museo en sí mismo, a todos nos llamaron la atención los excelentes detalles de la arquitectura del edificio. Como parte de las rejas de las puertas había decorados con arañas y sus telas, como terminación de las columnas de la planta baja del edificio había murciélagos, las barandas de las escaleras tenían un entramado formando la imagen de moluscos, en los muros externos había búhos gigantes, todo esto aparentemente como parte de la arquitectura original. Y posiblemente se nos hayan escapado más detalles. Realmente, un museo muy interesante. Lo que no vimos fue venta de ningún tipo de publicaciones ni tampoco llaveros, remeras u otros artículos de merchandising.

Abandonamos este lugar a media tarde, momento en el que nos despedimos de dos integrantes y el resto nos dirigimos caminando al Starbucks del Abasto. Por supuesto, luego de tomar un café recorrimos ampliamente el shopping, quedando finalmente cuatro integrantes que nos dirigimos -siempre a pie- a compartir una cena en la zona cerca de Retiro, a media cuadra de Galerías Pacífico. Y desde ya, todo el tiempo conversando a más no poder sobre tantas cosas interesantísimas que sería imposible resumirlas en este post.

En resumidas cuentas, un día muy largo, terminando con nuestras cabezas en riesgo de colapso nuclear y nuestros pies desafiando las leyes de la termodinámica. A todos aquellos que se lo hayan perdido, no dejen de estar atentos a los próximos encuentros, que siempre anunciamos con tiempo a través de este blog y las redes sociales.

¡Nos vemos la próxima!

13Jul/121

Capítulo 31 – Pienso, luego Dudo

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Publicado por:Elio Campitelli.

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No basta con buenas intenciones. Tenés que entender la ciencia.

Steven Novella, sobre los anti-vacunas.

Con el perdón por el retraso, y ahora que ya terminó la época de parciales, sale un nuevo capítulo de nuestro humilde programa.

Pienso, luego dudoes el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

Para escuchar online, hacer click en PLAY:

Descargar este capítulo en MP3

Temas:

Para comentarios, críticas, opiniones, sugerencias sobre este capítulo, o recomendar temas y compartir noticias para el próximo capítulo, pueden ir al foro o utilizar el formulario de contacto.

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9Jul/123

Próximo encuentro abierto: Domingo 15 de Julio de 2012

3 Comentarios    

Publicado por:Jorge A. B..

Archivado en: CEA, Encuentros

Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia"

El próximo encuentro abierto del Círculo Escéptico será el Domingo 15 de Julio de 2012 en la ciudad de Buenos Aires.

A quienes nunca hayan asistido a nuestros encuentros y tengan curiosidad, les contamos que simplemente consisten en compartir el día y conversar sobre lo que vaya surgiendo espontáneamente, como cualquier otra reunión de amigos completamente informal. La mayoría de los asistentes suelen tener entre 20 y 30 años de edad, con la única particularidad de tener una visión científica y escéptica del mundo, aunque por supuesto todos son bienvenidos.

En esta ocasión iremos al Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia". En este lugar es donde se encuentra expuesto el Bicentenaria argentina, una especie de dinosaurio que fue revelada hace pocas semanas con repercusión mundial.

Allí entraremos a las 14hs, ni bien abra las puertas al público, pero nos encontraremos más temprano, a las 11hs, en un bar ubicado a una cuadra del museo. Específicamente, en Av. Ángel Gallardo y Leopoldo Marechal. Y muy probablemente luego de pasar la tarde cenemos en algún lugar como ya es tradición.

Claro está, cada uno es libre de aparecerse o despedirse a la hora que desee, según se lo permitan sus horarios o su estado de ánimo. Por esto, como teléfono de contacto pueden utilizar 0221-5021564 (Jorge A. Berrueta), en caso de llegar y no poder encontrarnos.

Para estar atentos a novedades, pueden chequear el evento correspondiente en Facebook.

Y por último, en el siguiente mapa se señala la ubicación del Museo y del bar donde nos encontraremos. ¡Los esperamos a todos!


22Jun/1214

Prometeo y su problema de ADN

Prometeo (título original: Prometheus) se estrenó en los cines argentinos el jueves 14 de junio. Fui a verla el domingo y volví con sentimientos mezclados sobre esta realización técnicamente imponente, que transcurre en el mismo universo que la saga de Alien comenzada en 1979.

Soy un incorregible fanático de la ciencia ficción, pero ya estoy acostumbrado al maltrato. No pretendo que Hollywood me dé historias profundas ni exactitud científica; sí pido que la suspensión del descreimiento no me requiera un esfuerzo considerable. Otros ya han escrito esa crítica; acá sólo me gustaría aprovechar las fallas de Prometeo para hacer un poco de divulgación. ¡A partir de esta línea es que quienes no hayan visto la película deberían dejar de leer!

SPOILER ALERT

La escena inicial nos muestra a un ser humanoide ingiriendo una sustancia de aspecto orgánico que en cuestión de segundos produce una completa desintegración de su cuerpo. El ADN del humanoide se desenrosca y deshace mientras éste cae al agua, en un planeta que aparenta ser la Tierra antes de la aparición de la vida. Bajo la influencia de esta sustancia extraña, el ADN vuelve a ensamblarse y al poco tiempo vemos cómo se transforma en una célula que se divide. Todo indica que éste es el origen de la vida en nuestro planeta. Cuando (mucho después) un par de científicos humanos encuentran el cadáver de un humanoide de la misma especie, en otro planeta, les basta un chequeo sencillo para comprobar que su ADN es idéntico al humano.

Arriba dije que no requería exactitud científica. Pero calificar esto simplemente como “inexacto” sería como carbonizar un pollo y decir que está “bien cocido”. ¿Cómo empezar? El ADN no es una sustancia que mágicamente produce vida. Es una molécula frágil e inerte que necesita toda una maquinaria celular sofisticada para poder hacer copias de sí mismo. “Sembrar” ADN en el agua de un planeta sin vida no hará que aparezcan formas de vida allí. Sin más, uno de los problemas de la ciencia que busca el origen de la vida es determinar cómo el ADN llegó a evolucionar, dado que para que sirva para algo debe existir previamente toda una serie de procesos celulares, los cuales a su vez no sirven para mucho si no hay ADN que copiar.

Podemos suponer que el ADN del humanoide no se deshizo sino que mutó dentro de sus células. La sustancia negra parece ser un mutágeno de gran poder, que podría transformar el ADN y dar origen a células de otro diseño. Pero entonces no sería más el ADN de la raza humanoide, y no podríamos reconocerlo como igual al nuestro después.

Para que las células del humanoide puedan transformarse en células como las de los primeros organismos terrestres deberían mutar considerablemente. Pero la mutación no es dirigida; de hecho se define como un cambio al azar de los genes. La mutación es lo que le da a la evolución su parte de azar. Lo que se muestra en la película es equivalente a arrojar al aire letras sueltas de un libro, esperar unos millones de años a que se junten entre sí y luego tomar el nuevo conjunto de letras resultante y descubrir que formaron el mismo libro.

Si el ADN del humanoide es igual al del Homo sapiens, todo esto no puede haber ocurrido. Por otra parte, es difícil entender cómo pueden ser iguales los genotipos cuando los fenotipos son tan diferentes. Los “ingenieros” de Prometeo miden un par de cabezas más que los humanos, son de piel totalmente blanca, casi transparente, y parecen tener una musculatura que sólo vemos entre los humanos más excepcionales. Además no han cambiado en miles de millones de años.

Ridley Scott dijo en una entrevista que se basaba en las teorías de Erich von Däniken sobre “astronautas antiguos”. Tales teorías son patrañas pseudocientíficas sin la menor base, aunque con muy buena prensa en su momento. No es éste lugar para refutarlas, pero vale aclarar que no hay nada a priori que impida uno de los siguientes escenarios:

★ “Extrarrestres creadores”, en el que una raza extraterrestre llega a un planeta sin vida y deposita allí los precursores bioquímicos necesarios para su desarrollo, quizá dando cada tanto un leve empujoncito al proceso, pero nunca de manera que pueda distinguirse de la casualidad.

★ “Extraterrestres maestros”, en el que seres más avanzados vienen a la Tierra, ya poblada por humanos, y los ayudan a progresar dándoles conocimiento, tecnología, etc. Von Däniken y sus hijos bastardos intelectuales proponen que así es como los egipcios pudieron construir las pirámides, por ejemplo. El argumento de 2001: Odisea espacial es una variante que coloca la venida de los extraterrestres más atrás en el pasado, en el momento de la transición entre los homínidos prehumanos y el Homo sapiens: el rol de “maestro” lo cumple un dispositivo que de alguna forma estimula las mentes de los simios hasta lograr que fabriquen herramientas.

No hay nada, como dije, que haga esto imposible, pero con un mínimo conocimiento de historia, paleontología y antropología se puede descartar el escenario estilo von Däniken. Los egipcios eran perfectamente capaces de levantar pirámides, al igual que los habitantes de la Isla de Pascua pudieron levantar sus moai y los antiguos bretones erigir Stonehenge. No hay signo alguno de que hayan sido “ayudados” por inteligencias extraterrestres.

Si Prometeo mostrara un escenario de “extraterrestres creadores” en el que los extrarrestres fueran totalmente distintos a nosotros, la escena inicial sería un poco más plausible (con las licencias del caso por el asunto del ADN). Si omitiera eso y se concentrara en mostrar un escenario de “extraterrestres maestros”, que es lo que parecen mostrar las pinturas y dibujos encontrados por la pareja de arqueólogos del Prometeo, también sería plausible, aunque de todas maneras deberían ser seres muy distintos a nosotros.

Hay dos formas en que los “ingenieros” puedan ser similares a los humanos:

◐ Que ellos, por su cuenta y utilizando una avanzadísima ingeniería genética, se hubieran hecho así para parecerse a nosotros.

◑ Que nos hubieran creado hace relativamente poco, a su imagen, e injertado en el ecosistema terrestre.

La primera opción queda descartada porque claramente los “ingenieros” son humanoides desde el principio. La segunda crearía una discontinuidad en el árbol de la evolución que sería visible a cualquiera que lo estudiara (¡los chimpancés no serían parientes cercanos nuestros; serían parecidos a nosotros sólo por casualidad!).

El biólogo de la nave se burla de la idea de los dos arqueólogos porque barre de un plumazo con “tres siglos de darwinismo”, y tiene toda la razón. Lástima que sea la primera víctima. Darwin sigue siendo válido en 2093: los mejor adaptados sobreviven; los que acercan la cara a un organismo desconocido con aspecto amenazante, generalmente, mueren. Ése, creo, es el único mensaje científicamente acertado de Prometeo… pero no hacía falta gastar 130 millones de dólares para transmitirlo.

19Jun/121

TEDx Joven Río de la Plata 2012

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Publicado por:Brunobian.

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El año pasado les comentaba sobre un tipo de eventos al que (casi) siempre me gusta asistir; los eventos TEDx. En aquella ocasión hice una reseña detallada sobre el TEDx Río de la Plata, uno de los TEDx más grandes de los que se hacen en el país. Es importante remarcar que cada vez se organizan más TEDx en el mundo, algo excelente ya que la mayoría de las veces tienen un contenido científico/tecnológico importante, permitiendo la difusión de temas interesantes. Desgraciadamente, en algunas organizaciones la cantidad de este tipo de charlas es baja, generando, al menos para mi, eventos de menor calidad.

El 19 de mayo de este año se realizó en Capital Federal el segundo TEDx Joven Río de la Plata. La particularidad de este evento es que reúne jóvenes de entre 16 y 21 años, logrando que las ideas que se expresan en este tipo de eventos les llegue a la gente que está en una edad bastante crítica en cuanto a su formación. Es a esa edad cuando uno tiene que empezar a decidir qué hacer con su vida. Todo esto le suma un condimento especial a las charlas que ya de por sí son interesantes.

El evento contó con 15 participantes, entre los que hubo oradores y alguna que otra performance al cerrar cada bloque. La elección de los oradores fue muy buena. Es importante que en un evento con un público joven se muestre un abanico lo más amplio posible de ideas, y eso fue logrado bastante bien. También hay que tener en cuenta que ese mismo público, fácilmente asombrable (lo digo con la mejor intención, yo tengo 22 años y todavía soy fácilmente asombrable con muchas cosas), también es fácilmente "aburrible", por lo tanto es necesario que existan algunas charlas más ideadas para distender que para transmitir una idea en si. Fue el caso de Andrés Rieznik, un físico que habló de la seducción. Nada que ver con su trabajo, solo un hobbie que tiene con su hermano, estudiar la seducción. Una charla muy divertida para ver.

Además, como es costumbre en esta organización, cada bloque finaliza con una performance. En este caso les tocó al Circo Social del Sur (la cual fue seguida por una charla de la co-fundadora y directora Mariana Luna Rúfulo explicando qué es y cómo había surgido esta agrupación), a Martín Buscaglia (un hombre orquesta medio loco y que por momentos me hizo acordar a Marcelo Moguilevky presente en el primer TEDx Buenos Aires) y a Maximiliano Giacconia (un pibe de 18 años que hace magia, literalmente, con las manos).

Oradores a resaltar, teniendo en cuenta el espíritu del CEA:

Andrea Goldin: Bióloga especializada en neurobiología, su charla se centró en cómo usar los conocimientos de la neurobiología para mejorar la enseñanza en las escuelas.

Alberto Montt: Humorista, ilustrador. Una lástima que no haya hablado de sus tiras más polémicas en las que hace referencia a las pseudociencias o la religión (mínimo el 10% de sus tiras son sobre la religión).

Jorge Odón: Mecánico e inventor. Inventó un mecanismo para facilitar el parto a partir de un juego (¿cómo sacar un corcho de una botella de vidrio con una bolsa y sin romperlo?).

Máximo Soto: Médico clínico, escéptico y ¿miembro del CEA?. Buena charla, desmitificó algunos mitos comunes de la medicina hogareña, por ahí faltó un poco de justificación, puede ser entendible por el tiempo limitado. En el intervalo luego de su charla y al finalizar el evento repartió su libro "Mitos en Salud. Con aclaraciones médicas", un libro en el que se pone luz sobre algunos temas de la medicina hogareña. Sin embargo, a pesar que la idea es MUY buena, hay que leerlo con cuidado, a veces faltan fuentes para algunas afirmaciones polémicas (ej: la acupuntura sirve, las plegarias mejoran al paciente, etc) y se contradice con algunos mitos. Para revisar.

El resto de los oradores estuvo muy bien y por más que no tengan que ver con el aspecto científico, les recomiendo que cuando estén los videos los vean.

 

7Jun/1242

La diferencia entre antimateria, materia oscura y energía oscura

42 Comentarios    

Publicado por:Jorge A. B..

Archivado en: Astronomía, Ciencia, Física, Misterios

Imagen tomada por el Hubble de un lente gravitacional, delatando la presencia de materia oscura.

La antimateria, la materia oscura y la energía oscura son tres cosas absolutamente distintas, al contrario de lo que tiene entendido mucha gente. Veamos una descripción simple y breve de cada una, sin profundizar demasiado, para intentar desarmar un poco esta confusión.

La antimateria es como la materia común y corriente de la que estamos hechos, pero hecha de partículas cuya carga eléctrica está cambiada de signo. Un anti-electrón (por razones históricas también conocido como positrón), por ejemplo, es una partícula igual al electrón, con su misma masa y carga pero de signo eléctrico positivo (el electrón tiene carga negativa). Y un anti-protón es una partícula con la misma cantidad de masa y carga de un protón, pero con carga de signo eléctrico negativo. La antimateria se forma con antipartículas: del mismo modo que un átomo de hidrógeno consiste en un electrón orbitando alrededor de un protón, si juntáramos un anti-protón con un anti-electrón podríamos tener un átomo de anti-hidrógeno, lo cual ha sido logrado en el CERN, por fracciones de segundo.

La antimateria no es ningún asunto de ciencia ficción. Fue predicha teóricamente y descubierta experimentalmente hace prácticamente un siglo. Hace varias décadas que incluso tiene aplicación tecnológica en medicina, en la tomografía por emisión de positrones, aunque su uso como fuente de energía está muy lejos de ser una realidad. Aún quedan bastantes interrogantes científicos pendientes sobre ella, pero es la menos enigmática de las tres.

Con respecto a la materia oscura, por otra parte, no tenemos ni la más pálida idea de lo que es. Para explicar por qué entonces hablamos de ella, partamos desde cero. Los planetas del sistema solar están en equilibro en una órbita alrededor del Sol, y para que este equilibrio se mantenga la fuerza de gravedad que ejerce el Sol sobre cada uno tiene que ser la justa y necesaria; si la fuerza aumentara atraería demasiado al planeta y el Sol lo engulliría, y si disminuyera, el planeta no sería atraído lo suficiente y saldría despedido del sistema. Más específicamente hay tres variables que deben estar balanceadas: la masa del planeta, su distancia al Sol, y la velocidad con que da vueltas alrededor de éste. Ésta es una ley general llamada conservación del momento angular, que se aplica a todas las cosas y no sólo al sistema solar, incluyendo las galaxias. Ahora bien, nuestra galaxia está hecha de miles de millones de estrellas que giran alrededor del centro, nuestro sol siendo una de ellas. Y así como los planetas de nuestro sistema solar guardan cierto equilibro entre su distancia al Sol, su masa y su velocidad orbital, del mismo modo las estrellas de nuestra galaxia y todos los cuerpos celestes, nebulosas y materia en todas sus formas, también deberían cumplir ese mismo balance entre su distancia al centro de la Vía Láctea, su masa y la velocidad orbital. Pero a simple vista esto deja de respetarse a medida que nos alejamos del centro de la galaxia, a pesar de que todo sigue estando en equilibrio. La explicación más simple es que en realidad la ley sí se cumple, lo que sucede es que hay mucha masa “escondida” que por algún motivo no podemos ver, que sería la necesaria para que la ley se mantenga en pie. A esta masa invisible la llamamos materia oscura, por razones obvias. Creemos que está ahí pero ignoramos su naturaleza.

Hay otros fenómenos físicos que también delatan su existencia, además del mencionado, como por ejemplo las lentes gravitacionales, pero hay bastante debate al respecto. Incluso podría terminar siendo cierto que efectivamente nuestra querida ley de conservación no se aplica a gran escala, o bien hay fallos en otras leyes relacionadas, aunque es poco probable.

Por último está la energía oscura. Si antes estábamos desconcertados, ahora lo estamos aún más. El Universo está, como sabemos, en expansión desde el Big Bang. Pero las galaxias ejercen una fuerza de gravedad entre ellas mismas que tiende a acercarlas entre sí, y por lo tanto a frenar la expansión del Universo. Hasta hace poco no estábamos seguros de si esta fuerza era suficiente para frenar la expansión (y eventualmente volver a comprimirlo todo, como un Big Bang inverso), o si por el contrario no era suficiente, en cuyo caso lo único que lograría sería disminuir la velocidad de la expansión. Sin embargo, en la década de 1990 se descubrió que la fuerza de atracción entre las galaxias ni siquiera alcanza para esto último. El Universo se expande cada vez más rápido, lo cual nunca habríamos esperado, porque para esto hace falta algo que lo esté acelerando. Y si hay una aceleración, tiene que deberse a alguna fuerza por ahora misteriosa. A la energía que produce esta fuerza, absolutamente incomprendida, le llamamos energía oscura.

Ahí lo tenemos: tres fenómenos físicos completamente separados y distintos. ¡A no confundirlos más!

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