9Mar/1329

Hugo Chávez, ¿inoculado de cáncer?

Nicolás Maduro

En una muestra más de por qué es importante la lucha contra las pseudociencias, el vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, pronunció un discurso en el que retomó la sospecha del recientemente difunto Hugo Chávez de que, con la tecnología suficiente, puede enfermarse a una persona específica con cáncer. Yendo más allá de aquellas declaraciones de Chávez —y de lo recomendable— Maduro lanzó la denuncia de que el cáncer que terminó costando la vida al presidente pudo haber sido inoculado.

Si toleramos en silencio que los diarios, revistas y programas de TV anuncien y publiciten terapias milagrosas, medicinas alternativas y curas sanadores, entonces no nos podremos sorprender de que un político diga semejante barrabasada, dando una clara muestra de que no sabe lo que es el cáncer, cómo se origina o lo que significa inocular.

El cáncer no es una sola enfermedad, sino un un conjunto de enfermedades cuyo factor común más saliente es la aparición de células malignas de crecimiento anormal, que puede afectar a los distintos órganos o tejidos del cuerpo, pudiendo formarse o no tumores. Pueden contraer cáncer personas de ambos sexos y de cualquier edad (aunque la incidencia es mayor en adultos). Casi todos los tipos de cáncer tienen tratamiento y muchos tienen cura.

El cáncer no es algo nuevo ni un producto de la modernidad, ya que se encontraron registros de cáncer en momias egipcias y peruanas de más de 5000 años de antigüedad y el papiro de Edwin Smith también describe varios casos. Hipócrates, hace más de 2000 años, fue el primero en usar la palabra carcinoma para describir a los tumores.

El cáncer suele comenzar en una sola célula, que en un momento dado se torna tumoral. Esto es causado por la interacción entre factores genéticos del paciente (oncogenes) y agentes carcinógenos externos, que pueden ser:

  • Físicos: como las radiaciones ultravioleta e ionizantes;
  • Químicos: como los asbestos (prohibidos pero todavía presentes en materiales de construcción), algunos componentes del humo de tabaco, las aflatoxinas (contaminantes de los alimentos) o el arsénico (contaminante del agua);
  • Biológicos: como las infecciones causadas por determinados virus, bacterias o parásitos.

Son muchas las formas en que una persona puede contraer cáncer, sin necesidad de que venga la CIA a inoculárselo. Y de todas formas, ¿es esto posible?

Inocular es transmitir una enfermedad a una persona sana usando tejido externo enfermo. Por ejemplo, cuando nos vacunamos, nos estamos inoculando con una cepa debilitada de una enfermedad para obligar a nuestro organismo a generar anticuerpos y así quedar inmunizados. Esto es muy improbable para el cáncer: nuestro sistema inmune reconocería de inmediato los agentes extraños y los atacaría. (Esto sólo dejaría de ocurrir si la persona estuviera inmunodeprimida. Por eso, en pacientes sometidos a trasplantes hay que tener cuidado que el dador no tenga cáncer, ya que al estar el receptor inmunodeprimido, se han documentado casos de inóculos de cáncer. Chávez no estaba, que sepamos, recibiendo ningún trasplante antes de enfermarse.)

¿Cuál es la diferencia entre Maduro diciendo que a Chávez lo mató la CIA usando cáncer inoculable y los charlatanes de siempre asegurándonos que podemos librarnos de un tumor comiendo guanábana o tomando bicarbonato? Sólo la significación política, que incluye el uso político que se le pueda dar a esta mentira. Un charlatán común no suele tener una audiencia de millones ni una investidura comparable a la de un vicepresidente.

No existe el más mínimo indicio de que el cáncer de Chávez haya sido causado por algo distinto a alguno de los factores habituales. El gobierno venezolano ocultó celosamente la información sobre la enfermedad, alimentando las especulaciones, pero nada hay de raro en que una persona contraiga cáncer, como tampoco es extraño que se produzca una recaída, ni que esa recaída termine siendo fatal si el paciente, en vez de descansar, se dedica nada menos que a llevar adelante una campaña presidencial.

Sabemos que el gobierno de Estados Unidos ha intentado muchas veces asesinar a líderes extranjeros. Jamás hemos sabido que lo hiciera “inoculando” un cáncer o que esté involucrado en la muerte de Chávez. Ante afirmaciones como las de Maduro deberíamos oponer un mínimo de escepticismo, para no caer en especulaciones montadas sobre la nada.

22Jun/1114

Millones de dólares del gobierno de Perón, invertidos en pseudociencia

Ronald Richter con su gato Épsilon, esposa e hija

Al llegar Juan Domingo Perón a la presidencia en 1946, la Segunda Guerra Mundial acababa de concluir. Como todos sabemos, el Tercer Reich fue el gran perdedor, Adolf Hitler se suicidó, las potencias vencedoras destrozaron y se repartieron los territorios de Alemania... en fin, nuevamente un rotundo fracaso para aquél imperio (luego de haber perdido también la Primera Guerra Mundial), que no llegó a construir a tiempo la bomba atómica.

Pero, ¿qué ocurrió luego con todos los científicos e ingenieros alemanes que habían trabajado durante la guerra para Hitler? Su país había quedado en ruinas y ya no les ofrecía tantas posibilidades de empleo. Cada cual escapó hacia donde pudo. Algunos emigraron a Estados Unidos, por ejemplo, como el equipo de Wernher von Braun, y otros viajaron a países que habían sido neutrales durante el conflicto. Argentina fue el destino de muchos, ya que no sólo había sido neutral, sino incluso había guardado discretamente cierta simpatía con el fascismo.

Perón recibió a todos esos científicos e ingenieros con los brazos abiertos y les dió ocupación inmediatamente en sus respectivos campos, con la esperanza de desarrollar la tecnología y la industria nacional. Entre ellos se encontraba Kurt Tank, un ingeniero aeronáutico y piloto de pruebas, que en Córdoba sería uno de los protagonistas en el diseño del célebre Pulqui II. De modo que según parece, Kurt Tank fue una buena inversión. Pero fue precisamente este mismo ingeniero quien también recomendó que Argentina recibiera a un colega suyo. Y ahí es donde comienza la historia del artículo de hoy.

Este colega se llamaba Ronald Richter, y era un pseudocientífico de pies a cabeza. Embelesó al presidente desde el primer instante en que se conocieron, prometiéndole ni más ni menos que la fusión fría. Esto, para quienes no sepan de qué se trata, es un proceso físico que aún hoy en día no se ha podido lograr en ninguna parte del mundo, e incluso es muy poco probable que la humanidad lo alcance en el corto o mediano plazo, si acaso alguna vez lo logra. De poder concretarse constituiría una fuente de energía extraordinariamente potente, prácticamente ilimitada y gratuita para todo el mundo. Adiós al petróleo y al gas para siempre. Por eso no es sorprendente que Perón se haya entusiasmado tanto con esta idea; de haber tenido éxito quién sabe cómo habría cambiado la historia de Argentina en el marco mundial. Tal vez habríamos terminado desarrollando la bomba atómica, tal como se temía en el extranjero en aquella época y anunciaban con cierto amarillismo los titulares de los diarios.

28Ene/115

Challenger, el misterio que no fue (parte 1)

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Publicado por:PabloDF.

Archivado en: Sensacionalismo, Teorías de conspiración
Explosión del cohete propulsor del transbordador espacial Challenger

Momento de la explosión del cohete propulsor del transbordador espacial Challenger

Hoy se cumple un cuarto de siglo del trágico vuelo final del transbordador espacial Challenger, que terminó en un catastrófico choque contra las aguas del Atlántico minutos luego de la explosión de su cohete propulsor.

Como cada vez que ocurre un evento trágico e inesperado, y más todavía cuando llega a todo el planeta, los vendedores de misterios y conspiraciones aprovecharon la oportunidad. La prensa sensacionalista (es decir, casi toda la prensa) sigue narrando el suceso en una forma que desdeña la verdad, enfatizando los elementos románticos y la sensación de injusticia cometida.

Uno de los elementos más comunes del hambre de misterio es recurrir a las conspiraciones y a la desconfianza hacia las instituciones gubernamentales. Años después de la tragedia del Challenger, se propagaba por la recién estrenada Internet una supuesta transcripción de una grabación realizada por los astronautas en sus últimos momentos, que demostraría que al menos algunos de ellos sobrevivieron hasta el choque final de la cabina contra el océano. Esta grabación habría sido ocultada por la NASA, como así también el hecho de que algunos astronautas podrían haber sido rescatados y estar todavía vivos, aunque ocultos. Todo esto habría sido cubierto cuidadosamente porque la NASA habría querido preservar la imagen trágica pero segura de una muerte instantánea causada por una explosión imprevista, cuando la realidad sería que los astronautas sufrieron horriblemente a causa de un vehículo inseguro construido con materiales baratos.

Además, se dijo que el lanzamiento había sido apurado por razones políticas (luego de muchos retrasos y postergaciones embarazosas del programa espacial), que la NASA sabía que el equipamiento del propulsor era defectuoso, y que el compartimiento de combustible estaba sellado con un material menos eficaz de lo necesario porque el que debía usarse estaba prohibido por regulaciones ambientales. Como se ve, la culpa la tienen los políticos, los tecnócratas y los ambientalistas: blancos preferidos de una paranoia típicamente estadounidense.

Portada del Weekly World News

Portada del Weekly World News: "Últimas palabras de la tripulación del Challenger"

La verdad es que la NASA intentó preservar de la prensa muchos detalles de la investigación, y ese silencio alimentó los rumores y las exageraciones. La NASA no ocultó, aunque tardó un poco en reconocer, que los tripulantes del Challenger no habían muerto todos en la explosión; al menos tres de los siete lograron activar sus tanques de aire de emergencia antes de golpear contra el océano. Es absolutamente imposible que hayan sobrevivido al choque, que implicó una desaceleración súbita de 200 g. Los astronautas no llevaban grabadores personales y una cinta grabada no podría haber resistido el choque y la exposición a seis semanas en el agua del Atlántico (que es lo que se tardó en rescatar los restos). El aislante de las junturas del tanque propulsor era tan bueno como cualquier otro, y el diseño del tanque ya había sido utilizado muchas veces sin problemas en otros vehículos y en el mismo Challenger.

Pero la historia de la cinta y su transcripción no precisan desmentidas de esta clase, porque sabemos de dónde provino: la creó de la nada el periódico amarillista Weekly World News (uno de esos prototípicos “tabloides de supermercado”) en 1991. Una idea de su seriedad la dan algunos de sus temas habituales: el “Chico Murciélago”, los avistamientos de Elvis Presley, el hallazgo de reliquias bíblicas como el Arca de Noé o las sandalias de Jesús, y notas recurrentes sobre criptozoología.

Por supuesto que la tragedia del Challenger no podía dejar de caer también en manos de los profetas. En la segunda parte de este artículo hablaremos de una fuente de profecías a la cual acuden todos, o casi todos, los buscadores de misterio: Nostradamus.

Continuará…