21Dic/1563

MTC, una estafa de aquí a la China

Con la “medicina” alternativa, la paranoia farmacéutica y la occidentofobia orientalista de moda, es muy común oír hablar de los milagros de la “medicina” tradicional china (MTC). Y sí, realmente es artífice de milagros; el milagro consiste en sobrevivir a ella. Lejos de ser muy exagerado, este conjunto de disparatadas pseudoterapias además de no poseer ningún punto a su favor, posee múltiples en contra: desde muertes causadas por acupuntura hasta compuestos tóxicos y cancerígenos. Y por si fuera poco perjudicar a los humanos que recurren a ella, la medicina tradicional china va más lejos y llega a poner en jaque la existencia de una especie animal entera.

Si es viejo, es bueno.

Si le creemos a los artículos que circulan por la web, la MTC es un conjunto de prácticas medicinales desarrolladas en China durante milenios. Incluye remedios herbales, masajes, ejercicios y, por supuesto, acupuntura.  Como tantas otras nociones vitalistas precientíficas, se basa en la existencia de una “energía vital” (el Chi) y en que todas las enfermedades surgen de un “desbalance” entre la “energía negativa” (ying) y la “energía positiva” (yang).

Más allá del hecho de que es una falacia creer que algo al ser antiguo es bueno, en este caso hay que saber que en realidad, la MTC tal como la conocemos hoy, de milenario no tiene nada; más bien sólo tiene algunas décadas. El estudioso de la cultura china Paul Unschuld lo explicó en una entrevista del 2004:

[La MTC es] un sistema artificial de ideas y prácticas de atención de salud generados entre 1950 y 1973 por los comités en la República Popular de China, con el objetivo de reestructurar el vasto y heterogéneo patrimonio de la medicina tradicional china de manera tal que se ajustara al tipo de principios marxistas-maoístas, la democracia y la ciencia y la tecnología modernas sobre las que se iba a construir el futuro de la República Popular China.

En una entrevista más reciente, Unschuld manifestó:

Lo que se ofrece en nuestro país para los pacientes como MTC es una construcción que se ha creado en China en un escritorio de oficina que se ha alterado aún más en su camino hacia Occidente. Ya a principios del siglo 20, los reformadores y revolucionarios instaron a que la medicina tradicional en China debía ser abolida y que la forma occidental de medicina debía introducirse en su lugar. El pensamiento tradicional se veía como atrasado y se le responsabilizaba de la superioridad opresora de Occidente. La introducción de las ciencias naturales, la medicina y la tecnología occidentales también se pensaron más tarde, después de la fundación de la República Popular, como esenciales para hacer que el país fuera competitivo de nuevo. Dado que la medicina tradicional china no podía ser abolida totalmente entonces porque ofrecía el sustento para muchos ciudadanos, esta se redujo a un núcleo, que podía ser llevado casi en línea con la orientación científica de la futura sociedad comunista. En los años 50 y 60, una comisión especialmente designada había estado trabajando en esta tarea. El filtrado que crearon a partir de la tradición médica original, de ahí en adelante se llamaría MTC...

(Gracias a David Osorio de De Avanzada por popularizar dichas entrevistas)

El periodo de surgimiento y establecimiento de la MTC es esencial para comprender su impacto en occidente. En épocas de guerra fría, con el posmodernismo asentándose y el new-age cocinándose  es totalmente entendible el por qué este conjunto de supersticiones irracionales impactó de tal modo. Tanto como a comienzos de la década de los 60 como hoy, la idealización de lo oriental, lo anticientífico y alternativo estaba totalmente de moda.

El remedio peor que la enfermedad.

Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature (Combined DNA, toxicological and heavy metal analyses provides an auditing toolkit to improve pharmacovigilance of traditional Chinese medicine) concluyó que  el 92% de 26 compuestos utilizados en la MTC (siglas de medicina tradicional china) poseen contaminantes. En dicho estudio se realizó la detección de metales pesados, análisis toxicológico y secuenciación de ADN. El 50% de los remedios estudiados contenían medicamentos no declarados como diclofenac o paracetamol, se encontró uno con niveles de arsénico 10 veces superiores a los niveles aceptables y la mitad tenían ADN de animales o plantas no declaradas, incluyendo una especie de pantera en peligro de extinción.

Lo cierto es que en este estudio no hay en definitiva, nada nuevo. Hace tiempo se tienen bien conocidos los peligrosos de la MTC. Por ejemplo, un estudio de 1977 (Lead poisoning from ingestion of Chinese herbal medicine.) ya reportaba el alto contenido de plomo de varios compuestos utilizados por esta.  Y hay más, un estudio publicado en Science Translational Medicine y en el que participaron investigadores de Estados Unidos, Singapur, China y Taiwán llegó a la conclusión de que la Aristolachia, planta frecuentemente utilizada en la MTC para el tratamiento de las heridas mal cicatrizadas, úlceras y supuraciones, produce mutaciones de genes y tumores, llegando a ser más cancerígeno que el mismísimo tabaco. Incluso uno de los investigadores la clasifico como “el mayor agente genotóxico descubierto hasta la fecha”. Merecidamente la Aristolachia fue prohibida en muchos lugares desde comienzos del 2000, incluyendo Estados Unidos y Taiwán.

Para colmo, como  si ingerir plomo o correr el riesgo de remplazar una ulcera por un tumor fuera poca cosa, los defensores acérrimos de la MTC en China se dan el gusto de publicar estudios autocomplacientes de pésima calidad que dificultan o impiden una acción inmediata en la prohibición de estos peligrosos productos.

La acupuntura, sus riesgos  y sus…. ¿beneficios?

Uno de los pilares de la MTC actual es la famosísima acupuntura (sí, la de las agujas clavadas en el cuerpo). La noción es que los desbalances en el ya mencionado Chi pueden revertirse si se clavan pequeñas agujas en la piel en puntos específicos llamados “meridianos”. Originalmente basados en nociones precientíficas, muchos defensores de la acupuntura actualmente intentan relacionar los meridianos con la anatomía del sistema nervioso.

Pero lejos de remitir a filosofías milenarias, fueron reposicionados a principio de los años 30 por el pediatra chino Cheng Dan’an, quien, al proponer que el efecto de las agujas era nervioso y no vascular, decidió acercarlos cerca de los nervios y lejos de las venas. En efecto, es muy posible que la acupuntura antigua fuera una forma de medicina similar a la sangría. De hecho, en palabras de Unschuld, originalmente, “carecía de cualquier elemento espiritual en sus fundamentos teóricos”.  Dan’an también es el responsable del uso de agujas finas y delicadas en vez de gruesos cilindros.

Antiguas agujas de acupuntura

Antiguas agujas de acupuntura

Fue esta acupuntura reformada la que ganó popularidad en la China comunista, luego de haber sido eliminada de la lista de medicinas reconocidas por el Estado en 1822 y prohibida desde 1929 hasta 1949 por ser altísimamente ineficaz y peligrosa.

Por si su dudoso origen fuera poco, la acupuntura erra desde la base. Y cuando una teoría ya parte de sostenerse sobre una “energía” primitivamente supersticiosa e inexistente –en este caso el Chi-, pocas esperanzas quedan de su eficacia. Al igual que con el resto de la MTC, China produjo una montaña de basura compuestas de artículos engañosos que "probaban" su supuesta eficacia. Esto hace pensar en uno de lo más recurridos argumentos de los defensores de las pseudociencias, el alegar que la ciencia “está manipulada por los intereses comerciales”. Todo parece mostrar, que los que más se esfuerzan por falsificar estudios son los mismos pseudocientíficos, que también tienen un millonario negocio que mantener (con la diferencia es que la medicina de verdad al menos cura). Tal vez el mejor ejemplo es el lobby de los homeópatas, que todos los años publican una pila de estudios basura que luego son refutados.

La evaluación empírica de la acupuntura se ve dificultada por la enorme cantidad de variedades existentes, por lo difícil que es desarrollar una intervención placebo, y porque China y Japón inundan la literatura científica con, literalmente, un 100% de estudios favorables.  Pero lo cierto es que la evidencia en su conjunto (incluyendo cientos de estudios sobre problemas específicos y meta-análisis randomizados de correcta metodología y revisados por pares) indica que no es más eficaz que el placebo.

A la falta de eficacia, hay que sumarle los riesgos. La acupuntura está posiblemente asociada con el contagio de infecciones por la mala costumbre de no usar guantes   (por ejemplo, Hepatitis C o Hepatitis B). Estudios de los efectos adversos encontraron casos de neumotórax, daños en la columna vertebral y argiria localizada. En otro estudio  de más de 200.000 pacientes, un 2% tuvo complicaciones que requirieron tratamiento, y en los últimos 45 años existen reportes de 85 muertes relacionadas con la acupuntura.

Ante estos números hay que tener en cuenta que los acupunturistas no reportan las complicaciones que se dan durante el tratamiento, por lo que hay que considerar que los registros son casi con certeza una subestimación de los riesgos de un tratamiento que no tiene ningún beneficio.

Los acupunturistas, además, caen tan bajo que recurren a entrometerse y jugar con la vida y la salud de inocentes animales.

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Ni ética médica, ni de ningún tipo

Como si someter a un perro a múltiples agujas fuera poco, la MTC va muchísimo más allá. En gran parte gracias a la creencia estúpida y completamente infundada de que los cuernos de rinoceronte poseen propiedades curativas para el tratado de fiebre y convulsiones (contrario al mito popular de que se cree que es un afrodisiaco), en Sudáfrica se matan cerca de 400 rinocerontes al año corriendo serios peligros de extinción. Se estima que quedan tan solo cerca de 23.000 ejemplares, y solo en el 2012 se llegaron a matar 455 especímenes.

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Consecuencias de la superstición.

Como modo de salvar a los rinocerontes de esta despreciable horda de magufos millonarios (los cuernos llegan a valer hasta 100.000 dólares), un grupo de biotecnólogos se propuso la genial idea de remplazar en el mercado con productos sintéticos los cuernos de esta amenazada especie.   De todas formas, el efecto placebo seguiría siendo el mismo.

La MTC da material como para completar varios tomos enciclopédicos, ya dentro de la misma la variedad de prácticas es aterradoramente amplia. Finalizaremos el análisis aquí aunque debe saberse que amerita otros varios artículos. La conclusión es clara, la MTC no es más que un copilado de pseudoterapias absurdas sin ningún tipo de evidencia a favor pero con pilas de evidencia en contra. Los estudios que la demuelen son tantos que se podrían usar de ladrillos para otra muralla china.

1Abr/1311

El negocio de la Placentofagia

Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: Ezequiel Arrieta. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

Resulta que ayer una chica me escribe por Facebook contándome que su hermana tiene un negocio en Los Angeles, y me preguntó si podía chequearlo y brindarle mi opinión al respecto, ya que sus intenciones eran las de traer ese negocio a Argentina.

Este negocio es la venta de cápsulas de placenta, y la empresa se llama The Feel Good Company Placenta Encapsulation.

La página de Facebook solo cuenta una anécdota muy conmovedora sobre como una mujer que se entera que comer placenta está piola, lo cual es motivo suficiente para realizar tal acto y querer armar una empresa que se encargue de encapsular tu placenta y vendértela.

O sea… no solo te comés la placenta, sino que existen empresas que se dedican a encapsularlas y venderlas como si fuese un comprimido de paracetamol.

250px-Placenta.svgLa placenta es un órgano temporal que se desarrolla en el útero del mamífero hembra con la finalidad de abastecer de nutrientes al feto que se encuentra adentro, y producir hormonas durante el embarazo (hay algunos casos donde se desarrolla placenta sin feto, pero es tema aparte). Esta placenta es expulsada del útero durante la tercer etapa del parto (alumbramiento), luego de la expulsión del feto.

Resulta que muchos mamíferos (incluso herbívoros) se comen la placenta luego de dar a luz, hecho que se conoce como placentofagia. Es un comportamiento cuya causa no se conoce con certeza, aunque hay varias teorías al respecto.

Aparentemente los Homo sapiens nos escapamos de esto. Un estudio encontró que de 179 sociedades contemporáneas, sólo una practica la placentofagia materna. Existen algunas pocas referencias de placentofagia en la cultura chicana, aunque todo apunta a que se trata de una práctica reciente, y se desconoce su popularidad. En cuanto a placentofagia no materna se encuentran sólo tres referencias. La placentofagia está conspicuamente ausente de las costumbres humanas.

Por su lado, un artículo dentro de la web Placenta Benefits argumenta que debe haber algún propósito evolutivo para la placentofagia en los animales que la practican y que nos hemos olvidado de ella. Pero como bien nota un estudio en Ecology of Food and Nutrition, si los humanos hemos eliminado ese comportamiento biológico, quizás es porque existen buenas razones adaptativas para no comer la placenta. Por ejemplo, una hipótesis es que las humanas primitivas estaban expuestas regularmente a humo y ceniza que contenían sustancias tóxicas; como éstas son filtradas por la placenta, su consumo podría haber tenido efectos nocivos.

Pero ya hemos escuchado muchas veces sobre esta práctica, siendo el caso más conocido para mí el de Tom Cruise , aunque realmente dudo que lo haya hecho y tampoco me interesa.  Escarbando más pude encontrar que existen preparados de la oh-tan-sabia-y-antiquísima Medicina Tradicional China que contienen placenta humana; entonces entendí la conexión con el tag Medicina Tradicional China de la página The Feel Good Company Placenta Encapsulation… Ya se puede oler la pseudociencia.

placenta-pills

Está bien, pensé; démosle una oportunidad, ya que sin caer en la falacia de que es bueno comer placenta porque los animales lo hacen, podemos analizar que la placenta es un órgano que tiene gran cantidad de hierro que podría servir para palear la anemia post-parto, tiene gran cantidad de prostaglandinas que estimulan la involución del útero a su tamaño normal, posee opioides que disminuyen el dolor del parto y gran cantidad de hormonas como el estrógeno y la progesterona, que participarían de la prevención de la depresión post-parto y otras complicaciones del parto y contribuirían al aumento de la producción de leche. O al menos eso es lo que los defensores de la placentofagia nos dicen.

La cuestión es que a raíz de esto, algunos encontraron un mercado dispuesto a comprar placenta debido a los “grandes beneficios ampliamente demostrados” del consumo de la placenta y del asco que a algunos les causaba consumir 500 gramos de algo que sale por la vagina. Entonces… ¿qué mejor negocio que hacerlas pastillas y venderlas? Si, así es… Estas compañías se dedican a tomar tu placenta, someterla a un método de deshidratación, encapsularla y dártela en unas cómodas pastillas dispuestas en dosis, por una módica suma de 250 dólares.

Evidentemente la gente asocia el hecho de que si la placenta tiene hierro, estrógeno, progesteronas, opiodides y prostaglandinas podría recuperar nutrientes invertidos, evitar la escasez de leche y la depresión post-parto. Esto es obviamente alentado por las compañias que venden las cápsulas, como Placenta-Preparation Service, que dice:

La placenta tiene grandes propiedades restaurativas para asistirte con tu recuperación postparto. Contiene muchos nutrientes vitales incluyendo hierro, proteínas, vitamina B6 y las hormonas que excreta durante el embarazo. De la misma manera que sostuvo y nutrió a tu bebé, la placenta, preparada cuidadosamente, nutre a la madre postparto. Sostiene la lactancia y asiste en la involución del útero hacia su tamaño previo al embarazo. Facilita una recuperación postparto aumentando la energía materna y facilitando las transiciones.

Se cita un estudio de 1954 que aparentemente demuestra los beneficios que el consumo de placenta tiene sobre el aumento de la disponibilidad de leche… Pero no tiene un buen grupo control, los resultados no fueron cuantificados y luego de más de 50 años nunca fue replicado, así que mejor ni lo contemos.

Según un artículo en Science-Based Medicine por Harriet Hall, los artículos citados por Placenta Benefits no cumplen ningún requisito para considerarlos evidencia, ya que todo lo mencionado (nueve estudios) son modelos en ratas, especulaciones sobre el comportamiento que tendrían los nutrientes de la placenta al ingerirla (sin mención alguna de la placentofagia) e incluso una referencia que cita al estudio de 1954 para categorizarlo como un “estudio poco riguroso”. Finalmente Hall concluye que:

La ciencia no ofrece pruebas suficientes para apoyar o rechazar la placentofagia como una práctica saludable.

Más allá de las especulaciones, la conclusión es que no hay buena evidencia que avale los beneficios proclamados por los defensores de la placentofagia.