28Sep/1620

¿De qué signo sos?

Quizás sea una de las preguntas más irritantes. En misma medida comienzo y final de la conversación, si tenés una módica de escepticismo probablemente sea la señal de salir corriendo. Y al final resulta que son todos de sagitario. Pero si querés convertir esa situación en una conversación interesante, ¿por qué no seguir la corriente y preguntar a qué tipo de astrología se refiere? Porque las sutilezas de la mecánica celeste hace que responder a la pregunta no sea del todo simple.

Parte del problema surge porque el firmamento, otrora considerado fijo e ininmutable, en realidad cambia con el tiempo. El eje de rotación de la Tierra no está completamente quieto y su orientación varía dando lugar a la precesión de los equinoccios. Esto hace que, visto desde la Tierra, la posición del Sol con respecto a las estrellas fijas que forman las constelaciones no sea completamente fija, sino que se mueva con una velocidad de un grado cada 70 años aproximadamente.

En otras palabras, hoy el Sol pasa por las constelaciones del zodíaco en fechas distintas que hace 2600 años, cuando la astrología clásica estaba en pañales. Esta diferencia está plasmada en dos tipos de zodíaco: el sideral y el tropical. Mientras el primero se mantiene al tanto de las novedades constelacionales, el segundo decide que no vale la pena y considera que los signos no son más que nombres arbitrarios para dividir el año en 12 partes iguales.

La pregunta "¿De qué signo sos?" es entonces más compleja de lo que parece. ¿Se refiere a la constelación donde estaba el Sol en el momento del nacimiento (signo sideral) o a en qué período arbitrario de 30 días naciste (signo tropical)? Es más, dado que las fechas del zodíaco sideral se corren más o menos 1 día cada 70 años, es posible que tu signo sideral no sea el mismo en tu cumpleaños que en el año de tu nacimiento. Si naciste un 9 de agosto de 1940, eras de Leo al nacer, pero hoy sos de Cáncer.

Y si esto no fuera poco, también hay que reconocer que la definición de las constelaciones cambió. La forma en la que la Unión Astronómica Internacional (IAU) divide el cielo no es necesariamente la misma que usan los astrólogos. El 18 de abril, para la IAU el Sol ya entró en el área del cielo asignada a Aries; pero se encuentra más cerca del "cuerpo" de Piscis.

Por ejemplo, digamos que alguien nació el 25 de octubre de 1990. Según los signos del zodíaco tradicionales, es claramente un Escorpio. Sin embargo, si buscamos dónde estaba el Sol en el momento de su nacimiento, nos encontramos que éste estaba en Libra, bien lejos del alacrán. Claro, la distorsión desaparece si vemos dónde estaba el Sol un 25 de octubre hace poco más de 2500 años.

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Y estas no son todas las constelaciones. Cada tanto la internet parece acordarse de que ninguna astrología considera a la constelación de Ofiuco, a pesar de que el Sol pasa más tiempo en ella que en Escorpio y salen los artículos ridículos de que la NASA nos cambia el horóscopo. Pero además del Sol, a los astrólogos les gusta decir en qué constelaciones se encuentran los planetas del sistema solar. Y dado que éstos no orbitan el Sol exactamente en el mismo plano, la lista de constelaciones se agranda... bastante. Esta es la lista de las verdaderas 25 constelaciones del zodíaco:

Aquarius, Cetus, Libra, Scorpius, Aries, Corvus, Ophiuchus, Scutum, Auriga, Crater, Orion, Serpens, Cancer, Gemini, Pegasus, Sextans, Canis Minor, Hydra, Pisces, Taurus, Capricornus, Leo, Sagittarius, Virgo, Aquila

En algún momento de la historia, algún planeta puede verse desde la perspectiva terrestre, en alguna de esas 25 constelaciones. Cálculos realizados por Luc Désamoré indican que Venus es el único planeta que pasa por todas. Aunque no mucho por Canis Minor, Auriga, Serpens y Aquila.

Como ejemplo, podemos ver que el 29 de marzo de 1999, Saturno se encontraba en Cetus, la Ballena. Curiosamente, ese mismo día, Titán, su luna más grande, estaba en una constelación diferente. ¿Tendrán en cuenta esto los astrólogos?

saturno_titan

Para ser una disciplina que trata de la posición de los astros, la astrología parece no darle mucha importancia a dónde están los planetas.

28Ago/169

Holofonía y la pseudociencia en el audio

Si están interesados por el mundo del audio o simplemente disfrutan del placer de escuchar buena música, es muy posible que hayan oído hablar de Hugo Zuccarelli y sus Parlantes Holofónicos. Este inventor está gozando de mucha popularidad (al menos en Argentina y específicamente en Buenos Aires) por ser el anfitrión de una serie de eventos, actualmente llevados a cabo en el Centro Cultural Konex y anteriormente en el Teatro Ciego. Dichos eventos consisten en la reproducción de música de distintos artistas dentro de una sala sumida en la más completa oscuridad, utilizando parlantes de su propia invención. Según Zuccarelli, estos parlantes de más de 4 metros de altura poseen una serie de propiedades especiales que los hacen destacarse muy por encima de otros sistemas de sonido.

Hugo Zuccarelli cuando era más joven.

Hugo Zuccarelli, inventor de la holofonía.

Si viajamos 30 años hacia el pasado, nos encontramos con otro pico en la popularidad de Hugo Zuccarelli, debido a su invento más famoso: la holofonía. Esta técnica de grabación a simple vista se parece mucho, en aspecto y objetivo, a otras técnicas de grabación binaural. Sin embargo, según su inventor, la holofonía cuenta con diferencias clave que le permiten alcanzar resultados muy superiores.

La teoría

La hipótesis de Zuccarelli es que dentro del sistema auditivo de los seres humanos existe un emisor que produce un sonido de referencia que se combina con los sonidos provenientes del exterior, y que de esta forma se crea un patrón de interferencia dentro del oído. La naturaleza de este patrón sería sensible a la dirección de la cual proviene el sonido. En el mismo artículo, también se nos pide adaptar la mecánica cuántica de electromagnetismo a las ondas de sonido (¿mística cuántica tal vez?). Zuccarelli nos pide asumir el sonido como una corriente de partículas, las cuales tienen una energía intrínseca y al mismo tiempo una amplitud relativa y una frecuencia. El sonido según él, podría cambiar de una forma a otra en cualquier momento.

De esta forma, la cóclea detectaría y analizaría estos patrones como si se tratara de un holograma acústico, y luego el cerebro interpretaría esta información e inferiría la dirección del sonido.

Lo que en realidad sucede

Dentro de la base de la teoría de Zuccarelli existen algunas cosas comprobadas científicamente. Sin embargo, es notable la falta de evidencia sólida para la mayoría de sus afirmaciones más contundentes. Por ejemplo, la existencia de las otoemisiones acústicas es conocida, pero no existen estudios que sugieran que estas emisiones creen un patrón de interferencia dependiente de la localización del sonido e interpretable por el cerebro.

El físico inglés David Kemp, uno de los descubridores de las otoemisiones, se dirigió a Zuccarelli en una carta publicada en la misma revista donde el inventor había publicado su hipótesis controversial. Kemp niega que las otoemisiones puedan crear un holograma dentro del oído, ya que éstas son extremadamente débiles, un residuo de la reacción física de las células sensoriales del oído a las vibraciones externas que las excitan. Además, afirma que todas las ideas de Zuccarelli, excepto la de la holografía y las partículas cuánticas, ya habían sido escuchadas hacía años y refutadas mediante observaciones, además de que algunas ideas son contrarias leyes de la física.

Las teorías más aceptadas hoy en día sobre la localización del sonido postulan que esto se logra a partir de la interpretación del cerebro de diferentes características de los sonidos que llegan a nuestros dos oídos. Entre estas se encuentran principalmente:

_ Diferencia de intensidad: quizá la más obvias de todas. Si un sonido nos llega, por ejemplo, desde un parlante a nuestra derecha, su intensidad será mayor en nuestro oído derecho debido a que éste se encuentra más cerca de la fuente. Además, entre el parlante y nuestro oído izquierdo existe un obstáculo (en algunas personas más duro que en otras) que acentúa aún más la diferencia de volumen.

_ Diferencia de tiempo: siguiendo con el mismo ejemplo, la señal del parlante a nuestra derecha arribará a nuestro oído derecho un instante antes que al izquierdo. Esto genera una pequeña diferencia de fase entre las dos señales, la cual es utilizada por el cerebro para inferir la dirección de la que proviene el sonido.

_ Sombras acústicas: según de dónde provenga el sonido, éste interactuará de forma diferente con nuestra anatomía, generando sombras acústicas y reflexiones características. Además de la obvia sombra producida por la cabeza, la pinna (u oreja) cumple un papel de vital importancia, ya que gracias a su particular forma asimétrica produce una sombra acústica notablemente diferente según la dirección del sonido. Esto nos permite discernir principalmente entre adelante, atrás, arriba y abajo (donde no necesariamente hay diferencia de distancia de la fuente a los dos oídos).

Todas estas características juntas nos permiten hablar de funciones de transferencia relativas a la cabeza (o HRTF por sus siglas en inglés).

Uno de los principales argumentos que presenta Zuccarelli en favor de su hipótesis alternativa es que supuestamente, mediante el “holograma acústico” que se genera, los seres humanos somos perfectamente capaces de localizar un sonido utilizando solamente un oído, algo que no se deduce de las teorías clásicas. Sin embargo, si analizamos la evidencia disponible, observamos que esto está bastante lejos de la realidad. Por ejemplo, un estudio de 2004 analizó las capacidades de localización de personas con deficiencias auditivas en un solo oído, y observó que si bien mantenían ciertas capacidades, su desempeño fue notablemente peor que el de un grupo control sin problemas de audición.

Maniquí de grabación binaural, muy similar al usado por Zuccarelli.

Maniquí de grabación binaural, muy similar al usado por Zuccarelli.

Por otro lado, Zuccarelli afirma que su sistema de grabación holofónico es dramáticamente superior a las técnicas binaurales debido a que utilizaría un emisor que emularía las interferencias producidas por el oído, según él de gran importancia. Pero si leemos su patente publicada en 1987 (que por cierto ya expiró, y está disponible para cualquiera que desee hacer uso comercial de ella), nos encontraremos con que ésta describe un típico sistema de grabación binaural, con algunas particularidades (entre ellas el uso de una peluca), sin mención alguna de un dispositivo emisor.

Los parlantes holofónicos

Además de su “innovadora” técnica de grabación, Zuccarelli es el inventor de los llamados parlantes holofónicos. Su nombre proviene de que, supuestamente, estos parlantes son los únicos capaces de reproducir los efectos de la holofonía, que por lo demás están limitados a la escucha mediante auriculares. A simple vista, aparentan un diseño altamente innovador, con unos impresionantes 4 metros de altura y un supuesto formato de una membrana vibrante única, en vez de la convencional división en vías para graves, medios y agudos (woofers, tweeters, etc.), esto se suele conocer como parlante full-range.

Sin embargo, al igual que con la grabación holofónica, Hugo atribuye una gran cantidad de propiedades extraordinarias (diría cuasi-mágicas) a sus parlantes, las cuales necesitarían una gran cantidad de evidencia empírica a su favor antes de ser consideradas seriamente. Entre lo más descabellado encontramos que, supuestamente, los parlantes eliminan el efecto de reverberación de una sala y crean un sweet spot de la imagen estéreo completamente independiente de la posición del oyente. Ambas afirmaciones contradicen principios básicos de la física acústica probados hasta el hartazgo (por ejemplo, la creación de ondas estacionarias de acuerdo a los modos propios de una sala). Incluso utilizando un modelo ideal de una onda cilíndrica perfecta como el que propone Zuccarelli, no se sostienen en lo absoluto. Como sustento, donde deberíamos encontrar datos de mediciones rigurosas y modelos físicos detallados, no encontramos más que una burda analogía con una piedra agitándose dentro de una lata de gaseosa, más que inadecuada para describir la situación.

Respecto de otras afirmaciones sobre los parlantes (fuente cilíndrica cuasi-ideal, distorsión prácticamente nula, una única vía de reproducción, etc.), nos encontramos situaciones muy similares. Aunque algo menos inverosímiles (versiones más limitadas de todos estos conceptos existen en la actualidad), estas propiedades llevadas al extremo son altamente improbables y no pueden ser aceptadas sin múltiples mediciones que comprueben su veracidad.

Para ninguna de las afirmaciones extraordinarias sobre sus parlantes Zuccarelli provee datos concretos de mediciones. De hecho, en su página web no se encuentra ni una mísera lista de especificaciones técnicas. Y como sabemos, afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria.

Pero… Escuché los parlantes en vivo y suenan INCREÍBLE!!!!!

¿Seguro?

Partamos de la base de que un parlante no necesita tener propiedades mágicas para sonar bien. Prácticamente cualquier parlante convencional de calidad con niveles de distorsión acotados, con una respuesta en frecuencia relativamente uniforme y correctamente amplificado a buen volumen puede producir una experiencia muy placentera al oído.

Ahora, sumémosle la situación particular en la que se encuentran los asistentes a los shows con los parlantes holofónicos. Estadísticamente, es muy probable que la mayoría del público esté compuesto por aficionados a la música que no han estado en contacto con parlantes de excelente calidad. Además, la persona entra en el teatro con la expectativa de una experiencia completamente nueva y emocionante: escuchar un disco que ella misma eligió entre el amplio repertorio en cartelera (probablemente por una conexión emocional particular con esa música) sumida en la más completa oscuridad y sin distracciones. A continuación, el mismísimo Hugo Zuccarelli y/o su hijo (según el día) dan una explicación apta para todo público sobre las inmensas bondades de la holofonía y de sus parlantes. Luego, se pasa a reproducir el disco en cuestión. Por último, se encienden las luces y se hace una puesta en común de lo que sintieron los espectadores. La mayoría están asombrados, y muchos dicen haber escuchado cosas de las que jamás se habían percatado dentro del disco. Cabe aclarar que esto último es perfectamente normal para una situación donde se escucha música que se conoce en un medio de buena calidad al que no se está acostumbrado.

Dada esta situación, ¿Quién no creería que estos parlantes realmente tienen propiedades especiales? Los autores de este artículo hemos podido asistir a sendos shows, y podemos confirmar que se trata de una experiencia muy agradable. Pero, a su vez, una buena dosis de escepticismo nos permite reconocer que percepciones personales no son suficientes para tomar en serio todas las afirmaciones extraordinarias descritas anteriormente, menos aún en un contexto donde las emociones están tan a flor de piel como este. Aquí dejamos una visita al show donde la persona que explica cómo funcionan los parlantes (que no es Zuccarelli por cierto), entre otras cosas aclara que el sweet spot no se da en toda la sala, haciendo que la afirmación extraordinaria de antes se convierta en una más coherente.

La conspiración

Zuccarelli, como otros supuestos iluminados olvidados, se presenta cada vez que puede como un científico genio ocultado por las corporaciones. Podemos ver en su página que dice que fue reconocido por la NASA.

Además, al parecer a Zuccarelli lo persigue la mafia, y es un merecedor de premios Nobel escondido por las industrias discográficas.

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Por sobre todo, Hugo nunca duda en criticar a toda la comunidad científica diciendo que tienen teorías ridículas que nunca son revisadas, y que él ya había descubierto la holofonía a los 10 años. Si uno busca en internet por diferentes foros y portales, se pueden leer más anécdotas locas de Zuccarelli, las cuales solo comenta informalmente, sin proveer jamás una sola evidencia concreta.

Conociendo el nivel de actividad de Hugo Zuccarelli en foros y la web en general, lo invitamos públicamente al debate en los comentarios de este blog. Esperamos recibir argumentos serios y evidencia que respalde sus afirmaciones, cosas que por el momento brillan por su ausencia.

21Dic/1563

MTC, una estafa de aquí a la China

Con la “medicina” alternativa, la paranoia farmacéutica y la occidentofobia orientalista de moda, es muy común oír hablar de los milagros de la “medicina” tradicional china (MTC). Y sí, realmente es artífice de milagros; el milagro consiste en sobrevivir a ella. Lejos de ser muy exagerado, este conjunto de disparatadas pseudoterapias además de no poseer ningún punto a su favor, posee múltiples en contra: desde muertes causadas por acupuntura hasta compuestos tóxicos y cancerígenos. Y por si fuera poco perjudicar a los humanos que recurren a ella, la medicina tradicional china va más lejos y llega a poner en jaque la existencia de una especie animal entera.

Si es viejo, es bueno.

Si le creemos a los artículos que circulan por la web, la MTC es un conjunto de prácticas medicinales desarrolladas en China durante milenios. Incluye remedios herbales, masajes, ejercicios y, por supuesto, acupuntura.  Como tantas otras nociones vitalistas precientíficas, se basa en la existencia de una “energía vital” (el Chi) y en que todas las enfermedades surgen de un “desbalance” entre la “energía negativa” (ying) y la “energía positiva” (yang).

Más allá del hecho de que es una falacia creer que algo al ser antiguo es bueno, en este caso hay que saber que en realidad, la MTC tal como la conocemos hoy, de milenario no tiene nada; más bien sólo tiene algunas décadas. El estudioso de la cultura china Paul Unschuld lo explicó en una entrevista del 2004:

[La MTC es] un sistema artificial de ideas y prácticas de atención de salud generados entre 1950 y 1973 por los comités en la República Popular de China, con el objetivo de reestructurar el vasto y heterogéneo patrimonio de la medicina tradicional china de manera tal que se ajustara al tipo de principios marxistas-maoístas, la democracia y la ciencia y la tecnología modernas sobre las que se iba a construir el futuro de la República Popular China.

En una entrevista más reciente, Unschuld manifestó:

Lo que se ofrece en nuestro país para los pacientes como MTC es una construcción que se ha creado en China en un escritorio de oficina que se ha alterado aún más en su camino hacia Occidente. Ya a principios del siglo 20, los reformadores y revolucionarios instaron a que la medicina tradicional en China debía ser abolida y que la forma occidental de medicina debía introducirse en su lugar. El pensamiento tradicional se veía como atrasado y se le responsabilizaba de la superioridad opresora de Occidente. La introducción de las ciencias naturales, la medicina y la tecnología occidentales también se pensaron más tarde, después de la fundación de la República Popular, como esenciales para hacer que el país fuera competitivo de nuevo. Dado que la medicina tradicional china no podía ser abolida totalmente entonces porque ofrecía el sustento para muchos ciudadanos, esta se redujo a un núcleo, que podía ser llevado casi en línea con la orientación científica de la futura sociedad comunista. En los años 50 y 60, una comisión especialmente designada había estado trabajando en esta tarea. El filtrado que crearon a partir de la tradición médica original, de ahí en adelante se llamaría MTC...

(Gracias a David Osorio de De Avanzada por popularizar dichas entrevistas)

El periodo de surgimiento y establecimiento de la MTC es esencial para comprender su impacto en occidente. En épocas de guerra fría, con el posmodernismo asentándose y el new-age cocinándose  es totalmente entendible el por qué este conjunto de supersticiones irracionales impactó de tal modo. Tanto como a comienzos de la década de los 60 como hoy, la idealización de lo oriental, lo anticientífico y alternativo estaba totalmente de moda.

El remedio peor que la enfermedad.

Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature (Combined DNA, toxicological and heavy metal analyses provides an auditing toolkit to improve pharmacovigilance of traditional Chinese medicine) concluyó que  el 92% de 26 compuestos utilizados en la MTC (siglas de medicina tradicional china) poseen contaminantes. En dicho estudio se realizó la detección de metales pesados, análisis toxicológico y secuenciación de ADN. El 50% de los remedios estudiados contenían medicamentos no declarados como diclofenac o paracetamol, se encontró uno con niveles de arsénico 10 veces superiores a los niveles aceptables y la mitad tenían ADN de animales o plantas no declaradas, incluyendo una especie de pantera en peligro de extinción.

Lo cierto es que en este estudio no hay en definitiva, nada nuevo. Hace tiempo se tienen bien conocidos los peligrosos de la MTC. Por ejemplo, un estudio de 1977 (Lead poisoning from ingestion of Chinese herbal medicine.) ya reportaba el alto contenido de plomo de varios compuestos utilizados por esta.  Y hay más, un estudio publicado en Science Translational Medicine y en el que participaron investigadores de Estados Unidos, Singapur, China y Taiwán llegó a la conclusión de que la Aristolachia, planta frecuentemente utilizada en la MTC para el tratamiento de las heridas mal cicatrizadas, úlceras y supuraciones, produce mutaciones de genes y tumores, llegando a ser más cancerígeno que el mismísimo tabaco. Incluso uno de los investigadores la clasifico como “el mayor agente genotóxico descubierto hasta la fecha”. Merecidamente la Aristolachia fue prohibida en muchos lugares desde comienzos del 2000, incluyendo Estados Unidos y Taiwán.

Para colmo, como  si ingerir plomo o correr el riesgo de remplazar una ulcera por un tumor fuera poca cosa, los defensores acérrimos de la MTC en China se dan el gusto de publicar estudios autocomplacientes de pésima calidad que dificultan o impiden una acción inmediata en la prohibición de estos peligrosos productos.

La acupuntura, sus riesgos  y sus…. ¿beneficios?

Uno de los pilares de la MTC actual es la famosísima acupuntura (sí, la de las agujas clavadas en el cuerpo). La noción es que los desbalances en el ya mencionado Chi pueden revertirse si se clavan pequeñas agujas en la piel en puntos específicos llamados “meridianos”. Originalmente basados en nociones precientíficas, muchos defensores de la acupuntura actualmente intentan relacionar los meridianos con la anatomía del sistema nervioso.

Pero lejos de remitir a filosofías milenarias, fueron reposicionados a principio de los años 30 por el pediatra chino Cheng Dan’an, quien, al proponer que el efecto de las agujas era nervioso y no vascular, decidió acercarlos cerca de los nervios y lejos de las venas. En efecto, es muy posible que la acupuntura antigua fuera una forma de medicina similar a la sangría. De hecho, en palabras de Unschuld, originalmente, “carecía de cualquier elemento espiritual en sus fundamentos teóricos”.  Dan’an también es el responsable del uso de agujas finas y delicadas en vez de gruesos cilindros.

Antiguas agujas de acupuntura

Antiguas agujas de acupuntura

Fue esta acupuntura reformada la que ganó popularidad en la China comunista, luego de haber sido eliminada de la lista de medicinas reconocidas por el Estado en 1822 y prohibida desde 1929 hasta 1949 por ser altísimamente ineficaz y peligrosa.

Por si su dudoso origen fuera poco, la acupuntura erra desde la base. Y cuando una teoría ya parte de sostenerse sobre una “energía” primitivamente supersticiosa e inexistente –en este caso el Chi-, pocas esperanzas quedan de su eficacia. Al igual que con el resto de la MTC, China produjo una montaña de basura compuestas de artículos engañosos que "probaban" su supuesta eficacia. Esto hace pensar en uno de lo más recurridos argumentos de los defensores de las pseudociencias, el alegar que la ciencia “está manipulada por los intereses comerciales”. Todo parece mostrar, que los que más se esfuerzan por falsificar estudios son los mismos pseudocientíficos, que también tienen un millonario negocio que mantener (con la diferencia es que la medicina de verdad al menos cura). Tal vez el mejor ejemplo es el lobby de los homeópatas, que todos los años publican una pila de estudios basura que luego son refutados.

La evaluación empírica de la acupuntura se ve dificultada por la enorme cantidad de variedades existentes, por lo difícil que es desarrollar una intervención placebo, y porque China y Japón inundan la literatura científica con, literalmente, un 100% de estudios favorables.  Pero lo cierto es que la evidencia en su conjunto (incluyendo cientos de estudios sobre problemas específicos y meta-análisis randomizados de correcta metodología y revisados por pares) indica que no es más eficaz que el placebo.

A la falta de eficacia, hay que sumarle los riesgos. La acupuntura está posiblemente asociada con el contagio de infecciones por la mala costumbre de no usar guantes   (por ejemplo, Hepatitis C o Hepatitis B). Estudios de los efectos adversos encontraron casos de neumotórax, daños en la columna vertebral y argiria localizada. En otro estudio  de más de 200.000 pacientes, un 2% tuvo complicaciones que requirieron tratamiento, y en los últimos 45 años existen reportes de 85 muertes relacionadas con la acupuntura.

Ante estos números hay que tener en cuenta que los acupunturistas no reportan las complicaciones que se dan durante el tratamiento, por lo que hay que considerar que los registros son casi con certeza una subestimación de los riesgos de un tratamiento que no tiene ningún beneficio.

Los acupunturistas, además, caen tan bajo que recurren a entrometerse y jugar con la vida y la salud de inocentes animales.

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Ni ética médica, ni de ningún tipo

Como si someter a un perro a múltiples agujas fuera poco, la MTC va muchísimo más allá. En gran parte gracias a la creencia estúpida y completamente infundada de que los cuernos de rinoceronte poseen propiedades curativas para el tratado de fiebre y convulsiones (contrario al mito popular de que se cree que es un afrodisiaco), en Sudáfrica se matan cerca de 400 rinocerontes al año corriendo serios peligros de extinción. Se estima que quedan tan solo cerca de 23.000 ejemplares, y solo en el 2012 se llegaron a matar 455 especímenes.

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Consecuencias de la superstición.

Como modo de salvar a los rinocerontes de esta despreciable horda de magufos millonarios (los cuernos llegan a valer hasta 100.000 dólares), un grupo de biotecnólogos se propuso la genial idea de remplazar en el mercado con productos sintéticos los cuernos de esta amenazada especie.   De todas formas, el efecto placebo seguiría siendo el mismo.

La MTC da material como para completar varios tomos enciclopédicos, ya dentro de la misma la variedad de prácticas es aterradoramente amplia. Finalizaremos el análisis aquí aunque debe saberse que amerita otros varios artículos. La conclusión es clara, la MTC no es más que un copilado de pseudoterapias absurdas sin ningún tipo de evidencia a favor pero con pilas de evidencia en contra. Los estudios que la demuelen son tantos que se podrían usar de ladrillos para otra muralla china.

16Oct/1528

Ariel Bosio: exponente nacional de la mas extremista charlataneria

Hace unos años, durante unas semanas de pocas noticias, las radios y los diarios argentinos comenzaron a hacer eco a un personaje local con la curiosa idea de crear una feria donde todo era gratis, donde cualquiera podía llevar y llevarse cosas sin pago ni trueque requerido. Esta gratiferia le dio sus 15 minutos de fama a su creador, Ariel Rodriguez Bosio, quién aparecía como un gurú del amor, la paz, la naturaleza y la armonía entre los pueblos.

La respuesta barrió el espectro entre la burla y la ridiculización hasta la apoteosis ciudadana, pasando por los que simplemente pensaban que era una buena idea. Pero es posible que si no fuera por su cuidadosa estrategia de márketing y la superficialidad con las que los medios cubren las noticias, la reacción hubiera sido la de temor, rechazo… y burla y ridiculización. Es que, lejos de ser un inofensivo loco lindo que busca una forma original de mejorar la vida de las personas, Ariel Bosio es un peligroso representante de la fauna de la charlatanería local.

carabosio

Este señor es una auténtica ametralladora de mentiras, retorica new-age, falacias naturalistas, paranoia risible y exageraciones monumentales. Un vistazo a su página es, para cualquier persona mínimamente culta, o un masoquismo intelectual, o una fuente infinita de risas.

La conspiranoia de Bosio es alucinante. En esta magistral charla sobre iluminatis, reptilianos y cine para niños se pueden apreciar alusiones a mensajes subliminales en películas. Por ejemplo, afirma que Superman es un superhéroe satánico de los iluminatis y, entre otras evidencias incuestionables, resalta lo reptiliano de su traje en las nuevas películas. Construye una conspiración, muy creativa debo decir, en base a pasaportes de la película “iluminati” Matrix y de la película “satánica” Lucy (cuyo nombre, según él, proviene del maléfico Lucifer). También afirma que los tatuajes son promovidos por los Iluminati y ni los Minions se salvan de su pensamiento conspirativo, afirmando que son herramientas del nuevo orden mundial por tener un solo ojo.

Pero no todo es tan alegre en las mentiras manipuladoras de Bosio, ya que aunque algunos de sus elocuentes y creativos disparates nos puedan dar risa, otros son bastante más oscuros.

MalÉtica

Entre las cosas que no salieron en las noticias, está que Ariel Bosio fomenta el odio hacia los judíos negando del holocausto y afirmando que se trata de un “montaje judío”. Cree que el zi en nazi proviene de zionism (en realidad proviene del alemán nationalsozialismus) y niega que haya habido una limpieza étnica. Una muestra más que detrás de todo su pseudo-progresismo new-age, se esconde una propaganda ultraconservadora digna del nega-sionismo.

Además de estas posturas repugnantes, acepta y promueve toda pseudociencia habida y por haber. Astrología, Ley de Atracción, numerología, lecturas del aura, predicciones de Nostradamus; pareciera que Bosio se esfuerza en creer cosas falsas. Y, como no podía ser de otra manera, esta política también la aplica a cuestiones de nutrición y salud.

Bosio es un anti-vacunas que le atribuye al trigo casi todas las enfermedades existentes, desde alergias hasta trastornos del comportamiento, pasando por depresión, fobias, y, obviamente, autismo. Su página web promueve la falsa idea que de que los veganos estrictos no tienen que suplementar su dieta con vitamina B12 siempre que coman tierra, cree en las bondades de la dieta alcalina y el consumo de la propia orina, está en contra de los transgénicos y promueve lavajes intestinales innecesarios para librarse de los metales pesados que él cree que aportan los inexistentes chemtrails. Estos enemas caseros diarios, según él, serían esenciales para no enfermarnos. Sus consejos escatológicos también incluyen fertilizar huertas con heces personales; algo riesgoso que puede causar brotes de escherichia coli, como el ocurrido en Alemania en 2011 que costó 22 muertes y más de 2.200 enfermos.

Además promueve la idea de que la diabetes se puede curar con una dieta cruda promoviendo testimonios de pacientes, algo que es falso, falaz, roza el ejercicio ilegal de la medicina y está explícitamente prohibido por la Ley 17.132.

diabetes

Dados estos pésimos consejos basados en mala ciencia, no deja de ser preocupante su promoción de la dieta cruda que tiene varios riesgos para la salud si no se planifica correctamente. Una planificación que debe basada en conocimiento nutricional sólido y no en mitos pseudocientíficos, falacias naturalistas y extrapolaciones sensacionalistas como su “dieta 80³”.

Aunque a cualquier persona inteligente le parezcan ridículas sus recomendaciones sobre salud y nutrición, Bosio va más lejos y realiza cursos-talleres por toda Argentina donde difunde sus fantasías, llegando a cobrar $333 por persona. Es curioso que alguien que reniegue del sistema monetario cobre por sus servicios y que alguien tan obsesionado con la numerología cobre la mitad del número de la bestia. Y si cobrar por sus servicios no fuera suficiente, también ha pedido que le regalaran propiedades.

Todo esto me hace pensar que Bosio es un charlatán muy peligroso y digno de atención por parte del movimiento escéptico, los grupos anti-sectas y las escuelas serias de salud y nutrición.


Gracias a Mauro Lirussi, Araceli Tartarczuk y Juan Drewjn por ayudar con algunos links.

3Jun/157

La dieta Atkins (o la guerra contra la glucosa)

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Publicado por:Autor invitado.

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Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: Rosario. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

El Dr. Atkins fue un cardiólogo que, afligido por su aumento de peso, en 1963 decidió poner sus conocimientos médicos al servicio de su propio plan de investigación y diseñar una dieta. Para este fin, aplicó sus conocimientos sobre el metabolismo humano; en particular, cómo el cuerpo maneja los azúcares.

dietaLos azúcares y las harinas se agrupan dentro de los glúcidos que, junto con las proteínas y los lípidos, forman los tres principales grupos de lo que se conoce como macronutrientes. Esto significa que son necesarios en grandes cantidades para la producción de energía. Comidas ricas en glúcidos son, por ejemplo, el azúcar de mesa, las medialunas, las papas o el arroz.

Al igual que las proteínas, los glúcidos están formados por pequeñas partes llamadas monosacáridos que pueden unirse para formar moléculas más complejas denominadas polisacáridos. En nuestra dieta podemos incorporar glúcidos simples como el azúcar de mesa, o complejos como el almidón de las papas. Pero cualquiera sea su formato, éstos entrarán al cuerpo por absorción intestinal y viajarán al hígado. Allí será donde indefectiblemente convertidos a glucosa, que es el único glúcido que la célula humana puede utilizar para generar energía.

La glucosa no circula tan fácilmente. Para su ingreso a las células de algunos tejidos, como ser el adiposo o el muscular, necesitamos una “llave” que le permita entrar a las células. La hormona que hace las veces de llave es la insulina proveniente del páncreas. Cuando este órgano detecta que el nivel de glucosa en sangre es elevado, libera insulina para promover el ingreso de glucosa al tejido que la requiera. A medida que el nivel de glucosa en sangre desciende, el páncreas libera menos hormona y el sistema se estabiliza. Cuando la concentración de glucosa en sangre disminuye, por el contrario, el páncreas le da piedra libre a la enemiga de la glucosa, el glucagón. Esta hormona se va al hígado y estimula la salida del almacenamiento de glucosa al torrente sanguíneo, proveyendo el aumento de la glucosa sanguínea.

En resumen, la insulina es hipoglucemiante (desciende la glucosa en sangre después de ingerirla), el glucagón es hiperglucemiante (nos ayuda a tener glucosa cuando estamos en ayunas).

El Dr. Atkins entonces razonó que si no comemos glúcidos, el páncreas va a liberar glucagón constantemente para aumentar el nivel de glucosa en sangre. Pero si no la ingerimos, el hígado se queda sin glucosa y el cuerpo tiene que ser un poco más creativo. Tenemos varias fuentes de energía que se producen aprovechando las moléculas almacenadas en el cuerpo (por ejemplo, las grasas almacenadas en el tejido adiposo) para crear o bien glucosa que no proviene de la dieta (es decir, producción de novo de la glucosa, de origen endógeno) o productos de la degradación de los ácidos grasos (recordemos para más adelante, sobre este punto, a los cuerpos cetónicos).

Hay varios tipos celulares que tienen predilección por la glucosa exclusivamente, como las células del encéfalo o los glóbulos rojos. Otros órganos como el hígado se contentan con las sobras, como los cuerpos cetónicos. La producción de la glucosa de novo y los productos de degradación de los ácidos grasos son estimulados por el glucagón principalmente entre otras hormonas, que, recordemos, teníamos alto por la ausencia de insulina a causa de que no estamos consumiendo glúcidos.

Por tanto, la conclusión a la que llegó Atkins era que si cortaba el suministro de glúcidos, el glucagón y las demás hormonas hiperglucemiantes (adrenalina, cortisol) iban a promover un estado continuo de aprovechamiento de la energía endógena del individuo. Al utilizar las propias moléculas de almacenamiento de energía, todo esto resultaría en una necesaria pérdida de peso.

Pero en la práctica esto no resultó así. Se encontraron fallas menores (aumento del colesterol LDL) y fallas mayores: habíamos hablado de los cuerpos cetónicos, cuya producción aumentaba considerablemente ya en ayunas ya en ausencia de insulina por restricción de glúcidos. Los cuerpos cetónicos son moléculas de naturaleza ácida y en el medio sanguíneo pueden llevar al descenso del pH de la sangre que, a pesar de no haberse observado casos severos en cantidad en los seguidores de la dieta Atkins, es un peligro potencial a evaluar, y tan es así que aquellos que siguen la dieta bajo supervisión médica deben orinar todos los días sobre una tirilla reactiva que les informará el pH de su orina y la cantidad de cuerpos cetónicos eliminados vía esta misma orina, de lo cual se puede extrapolar el estado del pH sanguíneo. Para ilustrar el peligro de la llamada cetoacidosis, consideremos que el coma diabético comparte las mismas bases moleculares.

¿Por qué fue tan popular, entonces, la dieta Atkins? Pura matemática. Se observó a aquellos que la seguían (a pesar de un aumento considerable en las cantidades recomendadas por Atkins de proteína pero cantidades reguladas de grasas saturadas) necesariamente reducían la cantidad total de calorías que consumían. En una dieta ordinaria los glúcidos suelen componer alrededor del 55% de la ingesta total. Y Atkins no permite comer cinco bifes y un kilo de queso; en otras palabras, las proteínas y lípidos están totalmente permitidos pero en cantidades regulares. Por tanto, si eliminamos el macronutriente que más consumimos en cantidad en nuestra dieta, el número de calorías diarias descenderá, por acción puramente matemática. Y ése es el motivo por el cual muchos pacientes que se sometieron a la dieta bajo supervisión médica pudieron lograr resultados de corto, mediano, o incluso largo plazo.

La dieta de restricción de glúcidos quedó, por tanto, en medio de un fuerte debate en la comunidad médica ya que todavía no se pudo probar su eficacia y seguridad. Existen estudios que concluyen que Atkins incrementa el riesgo cardiovascular a causa del aumento en el consumo de productos de origen animal ricos, en triglicéridos y colesterol. De esto surgen variantes bajas en glúcidos y además bajas o libres de productos de origen animal. Otros estudios afirman que los pacientes en dietas con restricción de glúcidos de hecho tienen menor riesgo cardiovascular, ya que se ve reducida la sensibilidad a la insulina. Hay investigadores furiosos porque la generación de cuerpos cetónicos es peligrosa y ¡hasta científicos que asocian la privación de glúcidos con la tristeza y la desazón!

Los más sensatos y admirados por los escépticos, como la Dra Harriet Hall apelan al simple principio de la termodinámica que indica que el total de sobrante o faltante de energía será la resultante de la diferencia entre la aportada y la consumida. El sistema biológico del cuerpo humano sin embargo tiene complejidades a tener en cuenta a la hora de aplicar este principio a dicho sistema. Aun así, se sostiene el famoso “delta de energía” para la pérdida de peso, las complejidades quizás estén más relacionadas con cuestiones inherentes a cada organismo humano en particular, como personas “ahorradores de energía” (proclives a la ganancia de peso), diferencias patológicas en las concentraciones sanguíneas de hormona tiroidea, etc...

Es seguro concluir entonces que la solución no reside en cortar ningún macro o micronutriente de la dieta sino simplemente ajustar el gasto de energía en función del aporte de ésta y está a la vista que la dieta Atkins no fue otra cosa que un experimento a escala global que nos habla de ecuaciones de matemática y física básicas y un montón de otros resultados confusos.

30Abr/157

La 440 Hz: La frecuencia Goebbels

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Publicado por:Gustavo Garay y Elio Campitelli.

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Existe una teoría conspirativa bastante perpetuada en internet, la cual afirma que el ministro de propaganda nazi Joseph Goebels impulsó la estandarización universal de la afinación musical en La=440 Hz. La afirmación es que, previo a este supuesto hecho, la afinación era La=432 Hz la cual:

Vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia. La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo.

Por lo tanto, el malvado ministro de propaganda nazi nos ha prohibido disfrutar de los beneficios inconmensurables de escuchar música afinada con patrón La=432 Hz.

goebbelsIlustración:  Matt Suarez Holze

¿Qué es el La=440Hz?

El oído humano es capaz de percibir frecuencias sonoras que vibran entre 20 y 20.000 veces por segundo (el Herz o Hz) . Este espectro audible lo dividimos en 10 secciones llamadas octavas. La octava es el intervalo entre dos sonidos de tal manera que uno tiene el doble de frecuencia que el otro y que corresponde a las doce notas de una escala musical cromática.

Esta definición de las octavas es relativa, por lo que para que distintos instrumentos sean compatibles, tienen que afinarse teniendo en cuenta una nota de referencia. Históricamente se ha utilizado la nota musical “LA” de la tercera octava. Y afinar a “La=440 Hz” significa que esa nota vibra 440 ciclos por segundo, produciendo un sonido determinado y consistente entre instrumentos.

Si bien el La=440 Hz es la afinación más usada actualmente, esto no es más que una convención. No sólo no tiene por qué ser así ahora, sino que a lo largo de la historia, la frecuencia de referencia fue increíblemente variada.

Antes del siglo XX, la afinación era increíblemente errática. Se cree que los primeros órganos en la Alemania medieval tenían afinaciones que podían llegar al La=567 Hz mientras que a principios del 1500, en ese mismo país estos instrumentos estaban afinados a un La=377 Hz. No había ningún estándar y tanto compositores como músicos tenían que adaptarse a las afinaciones de cada lugar.

Durante el siglo XVIII la afinación solía ser bastante grave para estándares actuales.  Se conserva un  diapasón de horquilla (que no se desafina con el paso del tiempo) inglés de 1720 que afinaba el LA en 380 Hz. Mientras que Bach, el padre de la música, tenía sus órganos afinados en 480 Hz, una diferencia de 4 semitonos en la misma época. Se ha encontrado también un diapasón de Händel del año 1740 afinado en 422,5 Hz, mientras que uno de 1780 estaba afinado en 409 Hz. Mozart, por su parte, favorecía la afinación en 422 Hz.

Pero esta costumbre cambió bastante y el siglo XIX experimentó una clara tendencia alcista en la afinación. Esto se debía a nuevas técnicas de fabricación de instrumentos y, principalmente, a salones de conciertos cada vez más grandes que podían sostener sonidos más agudos y brillantes. Las orquestas competían entre ellas para lograr el sonido más brillante y esta carrera armamentista se evidencia en los diapasones que se conservan de la época. Uno de 1815 del Semperoper da un La=423,2 Hz, mientras que uno de once años después producía 435 Hz. Se conserva un diapasón en el teatro La Scala de Milán que produce un La de 451 Hz.

Esta tendencia a notas cada vez más agudas era producto de críticas principalmente por parte de los cantantes que se debían esforzar y podrían dañar su voz. Entonces el gobierno francés dictó una ley el 16 de febrero de 1859 en el que establecía el La=435 Hz.

El camino al 440

Aparentemente el estándar de La=440 Hz parece haber surgido de un malentendido. En 1896, La Sociedad Filarmónica de Londres decidió adoptar el estándar francés pero erróneamente interpretó que el La=435 Hz se refería a la frecuencia del instrumento a una temperatura de 15°C que, a la temperatura normal de 20°C se transforma en La=439 Hz por la diferencia en la densidad del aire.

Pero el estándar que conocemos actualmente no se logró hasta los ‘40. Gracias a la radio, el público era expuesto simultáneamente a muy diversas grabaciones y la industria de la radiodifusión entonces hizo esfuerzos para conseguir una verdadera estandarización. Éstos fueron exitosos en 1939 cuando en una conferencia internacional en Londres, se estableció el La=440 Hz como el estándar internacional y la BBC comenzó a transmitir en esa afinación. Un número que probablemente sea un punto medio entre la tendencia alcista del momento y los usos de siglos pasados, pero sospechosamente cerca del dudoso 440 de la Sociedad Filarmónica.

Aún hoy en día no se tiene la garantía de escuchar un espectáculo musical y que se encuentre afinado en 440 Hz.  Muchas orquestas eligen tocar la obra con la afinación con la que la tocaba el compositor (en los casos en los que esta información se tiene) mientras que otras afinan tomando como patrón el “La” del oboísta principal solista, o de acuerdo al órgano que se encuentra en el lugar. Ya que, mientras que todos los músicos utilicen el mismo patrón, no interesa cual sea el elegido, la música sonara afinada y hermosa, debido a que ésto tiene más que ver con intervalos de sonidos, que con patrones iniciales de afinación. Por lo tanto, resulta más práctico afinar la orquesta tomando como referencia el instrumento más difícil de afinar.

Conclusión

La afinación a lo largo de la historia nunca fue 432, más bien fue casi cualquier número entre 400 y 480. Los patrones de afinación dependían de muchos factores: las voces de los cantantes, las cuerdas volátiles de los primeros violines, la difícil afinación de los órganos (que requieren que se les corte los tubos), etc.

Actualmente los pianos o los oboístas solistas son los que dictan la afinación. Por lo tanto vemos que el esfuerzo de estandarizar una afinación universal no tuvo nada que ver con Goebels, quien debería haber viajado al pasado y haber colocado con malicia todos los diapasones en 432 Hz, para luego hacer su maldad de estandarizar a 440Hz y así arruinar nuestras mentes hasta el día de hoy a través de los sonidos impuros. Sino que fue un gran avance para la música, sobre todo para la construcción de instrumentos.

Este “La a 440hz” pudo haber sido cualquier otro número, no hay nada especial en él . De hecho, muchas orquestas, sobre todo europeas, siguen afinando en otros patrones sin ningún tipo de inconveniente. Es solo un estándar, no es una obligación ni una ley, por lo tanto, si te gusta el La=432 Hz o cualquier otro número, no hay ningún problema, sólo se debe tener la decencia de avisarle al resto de los músicos que tocarán con uno.

También se hace la afirmación de que la música tocada a 430Hz es más placentera para el humano ya que “vibra como la naturaleza”. Esta afirmación es relativamente fácil de poner a prueba con doble ciego. Ya se hizo, y resulta que una afinación más aguda resulta menos agradable mientras que no hay cambio alguno para afinaciones más graves.

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Por último, podemos ver que muchas veces se adjunta a esta conspiración una imagen de la “geometría” que produce la vibración de 432 Hz que es hermosa y magnánima, comparada a la horrible y despreciable de 440 Hz. Bueno, en tal caso, los invito a ver como el La=440 Hz también produce hermosas formas geométricas en este genial video.

8Abr/1523

El Glifosato contra la OMS

Hace unas semanas la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), una agencia parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tiró una bomba al anunciar que el glifosato entra en la Categoría 2A de su sistema de clasificación. Esto significa que el glifosato sería “probablemente cancerígeno”.

Glyphosate-2D-skeletal

Este anuncio obviamente fue celebrado y malinterpretado en igual medida por grupos anti-transgénicos, quienes vinculan al herbicida con el uso de Organismos Genéticamente Modificados. Estos grupos hace tiempo que tratan de vincular al glifosato con todo tipo de enfermedades y, a pesar de que el informe de la IARC sólo menciona que hay “evidencia limitada” que lo relaciona con el linfoma no-Hodgkin, fue recibido como la confirmación de todos sus miedos.

Por ahora no tenemos el documento con los detalles de la decisión de la IARC. Lo único que hay publicado es un brevísimo artículo en The Lancet que brinda poca o nada información. En particular, las citas a la literatura primaria brillan por su ausencia.

El artículo, por ejemplo, menciona los resultados de varios estudios en animales pero no cita a ninguno. Esto es altamente problemático porque no permite que uno evalúe si la evidencia presentada es suficiente para sustentar la afirmación. Las pocas citas que sí hay, por desgracia, no son prometedoras. En el texto del artículo se lee:

Un estudio reportó una tendencia positiva de hemangiosarcoma en ratones machos

Sin embargo, la literatura científica que citan es un documento de 2004 emitido en conjunto por la FAO y la OMS que era en sí mismo una revisión de la literatura. Sobre hemangiosarcoma y otras enfermedades, dice que:

Dada la falta de relación dosis-respuesta, la falta de significancia estadística y el hecho de que las incidencias registradas en este estudio están en el rango normal, no se considera que estos cambios hayan sido causados por la administración de glifosato. En conclusión, la administración de glifosato a ratones CD-1 durante 104 semanas no produjeron signos de potencial carginogénico a ninguna dosis.

En otras palabras, la IARC cita un reporte de la OMS que contradice la afirmación que quiere sustentar. Más aún, el reporte también concluye que

El potencial genotóxico del glifosato ha sido extensamente estudiado tanto in vitro como in vivo (...). En vista de la ausencia de potencial carcinogénico en animales y la falta de genotoxicidad en tests estandarizados, esta Reunión concluye que el es poco probable que el glifosato represente un riesgo carcinogénico a los humanos.

Sobre la exposición en humanos, el informe cita un estudio que supuestamente “reportó incrementos en los marcadores de daño cromosómico en residentes en muchas comunidades luego de rociar formulaciones con glifosato”. Sin embargo, el trabajo citado concluye:

Los datos sugieren que el daño genotóxico asociado con rociar glifosato para el control de plantas ilícitas es pequeño y parece ser transitorio.

Muchas de las otras afirmaciones sobre estudios en animales son imposibles de corroborar o analizar ya que no se dan referencias. Según Sí, Quiero Transgénicos y otras fuentes, hay rumores de que la IARC tuvo en consideración favorable el infame estudio de Seralini, que fue retractado por su mala ciencia y luego republicado por razones ideológicas sin cambio alguno. Esto es difícil de chequear sin un reporte completo y bien citado pero sería, en mi opinión, un golpe de gracia al violar la Regla Seralini: “Si citas el estudio de 2012 sobre las ratas alimentadas con maíz Roundup Ready, simplemente pierdes el debate”.

En el informe presente también brillan por su ausencia múltiples estudios que concluyen que el glifosato es seguro. En 2012 una revisión sistemática de la literatura había concluido que no hay “un patrón de asociación positivo indicando una relación causal entre incidencia total de cáncer ni ningún cáncer específico y la exposición al glifosato”. Este año, se publicó una revisión de estudios en animales que concluyó que “no hay evidencia de un efecto carcinogénico relacionado con el glifosato”.

Múltiples agencias reguladoras también contradicen las conclusiones del IARC. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE.UU. clasifica al glifosato en el Grupo E, que significa que no es carcinogénico en humanos. El Instituto Federal de Evaluación de Riesgo (BfR) de Alemania, por su parte, recientemente terminó el borrador de la re-evaluación del glifosato que concluye que “los datos disponibles no muestran propiedades carcinogénicas o mutagénicas del glifosato”.

El BfR emitió un comunicado sobre el anuncio de la OMS en donde afirman que “para la evaluación toxicológica de una sustancia se deben tener en cuenta todos los datos y no sólo una selección más o menos arbitraria de estudios”. Además reitera que el informe del Instituto, basado en más de 30 estudios epidemiológicos y miles de estudios en animales, concluye que no hay una relación significativa entre glifosato y cáncer.

Pero aún si tomáramos el anuncio de la IARC como válido, la realidad está lejos de los titulares tremebundos y los anuncios de validación por parte de grupos anti-transgénicos.

La IARC concluye que existe evidencia limitada en humanos que coloca el uso del glifosato como un factor de riesgo para el Linfoma No-Hodgkins. “Evidencia limitada” no es una caracterización muy impactante ni algo que parezca tan definitivo.

Y es que poner al glifosato en la categoría A2 no dice que realmente sea peligroso. La lista de cosas en la A2 es larga e incluye al mate caliente, las emisiones de frituras a alta temperatura, el trabajo por turnos y ser peluquero. Que sea “probable” sea cancerígeno no dice nada sobre en qué dosis o forma utilización. La evidencia en humanos evaluada por la IARC es de trabajadores del campo, que son quienes tienen mayor contacto y, por lo tanto, mayores riesgos. En palabras de Kate Guyton, de la IARC, “es su uso en agricultura el que tiene el mayor impacto; por el momento, es sólo algo de lo que que las personas deberían estar conscientes”.

En resumen, el informe de la IARC es casi imposible de evaluar y habrá que esperar a la reacción de la comunidad científica. Por el momento, sus conclusiones se contradicen con las de otras agencias reguladoras y no indican que el herbicida sea particularmente peligroso o sea responsable de malformaciones y otras vejaciones.

Finalmente, es interesante recordar la posición de la OMS sobre el uso y consumo de alimentos transgénicos:

No es probable que los alimentos genéticamente modificados actualmente disponibles en el mercado internacional presenten un riesgo para la salud humana. No se observó ningún efecto en la salud humana como resultado del consumo de estos alimentos por la población general en países donde fueron aprobados.

Si la OMS lo dice, debe ser verdad, ¿no?

13Nov/149

Transgénicos: Más, mejor y más barato

Durante miles de años el hombre modificó su entorno. Al igual que cualquier otro ser vivo, nuestra existencia creó presiones que modificaron los animales y plantas que nos rodean. Ya sea por domesticación intencional o por influencias accidentales, los seres vivos de este planeta tienen nuestra marca en su ADN así como nuestro código genético también está influenciado por nuestro hábitat.

Sin embargo, con el tiempo fuimos aprendiendo a controlar esa influencia. Seleccionando las variedades más convenientes de plantas o animales, su evolución quedó en nuestras manos para bien o para mal. ¿Habrá habido movimientos en contra de la selección artificial en ese entonces? Me imagino agrupaciones en contra de que el hombre decidiera qué tipo de maíz plantar, alegando los inherentes peligros de la modificación genética de nuestros alimentos.

Hace algunas décadas, a nuestro armamento dedicado a la modificación genética se le agregaron técnicas que nos permiten intercambiar genes de una especie a otra. Es sólo una nueva herramienta pero, quizás como en épocas anteriores, existen grupos que se oponen a su uso.

Además de los argumentos basados en su supuesta inseguridad y daños a la salud (potenciales o reales), una de las bases del movimiento anti-transgénicos es que los productos de esta tecnología no son ventajosos. Algunos dicen que en realidad no son más productivos, o que incentivan el uso de pesticidas y prácticas dañinas. Incluso algunos argumentan que como las semillas transgénicas son más caras, al final los agricultores no ven aumento en sus ganancias.

Estas afirmaciones pueden ponerse a prueba y un meta-análisis (un estudio de estudios) recientemente publicado en PLoS ONE sintetiza la información disponible. Usando datos de 147 estudios, tanto de la literatura científica (que pasaron por el brutal proceso de revisión por pares) como la “literatura gris” (artículos de conferencias y reportes institucionales) los autores buscaron compilaron el efecto promedio de los organismos genéticamente modificados en términos de producción, uso y costo de pesticidas, costo total de la producción y ganancia para el agricultor.

El resultado es que los OGM, en promedio, dan más producción y más ganancia para los agricultores, al mismo tiempo que disminuye el uso y costo de pesticidas. Harder, better, faster, stronger.

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Esto obviamente es un promedio y cada planta genéticamente modificada debe analizarse caso por caso. Por ejemplo, un gran grupo de organismos están modificados para producir su propio insecticida y, como pueden luchar sus propias batallas, necesitan un 40% menos de pesticida. Por otro lado, las plantas resistentes a los herbicidas (como la soja resistente al glifosato) no requieren menos pesticidas ya que no están diseñadas para eso. Sin embargo, el costo de los pesticidas es menor (un 25%). Esto puede ser que explique por qué algunos estudios no encuentran disminución del uso de pesticidas (o incluso aumento) por los transgénicos.

Es interesante que los (sustantivos) aumentos de las ganancias de los agricultores sean significativamente mayores en países en vías de desarrollo. Y, aunque parezca extraño, según los autores los estudios financiados por la industria no tienden a inflar los resultados.

Esto último es difícil de creer, pero es confirmado en cierta medida por un estudio publicado en 2011 que concluyó que la fuente de financiación no está relacionada con resultados favorables. Sin embargo, lo que sí está asociado con resutlados favorables es la afiliación de los autores con la industria, algo que este metaanálisis en particular no investigó.

De todas formas, aún considerando sólo los estudios sin conflictos de intereses, casi el 80% publicó resultados positivos.

Viendo este tipo de evidencia y dada la completa falta de estudios que demuestren daños a la salud, ¿cómo se puede negar que los transgénicos están en el futuro de la alimentación? La modificación genética está en el pasado, el presente y va a estar en el futuro, pero las técnicas han evolucionado. Podemos seleccionar genes específicos de funcionamiento conocido e insertarlo en las plantas para crear nuevas variedades. Es hora de dejar de irradiar semillas con material radiactivo para generar mutaciones a lo pavote.

Hay que cambiar la piedra filosa por el bisturí.

27Ago/1423

Tres mitos sobre Monsanto.

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Yo no soy de esos que disfrutan defendiendo el nombre y honra de empresas multinacionales. No confío en las farmacéuticas, detesto a las empresas de agua embotellada (con saña), miro de reojo a las petroleras y además, me irrita de sobremanera la venta de suplementos vitamínicos y su gran negocio. Pero si hay algo que me irrita más que eso es cuando los críticos a una empresa hacen afirmaciones falsas ya que es doblemente perjudicial: por un lado se agrega desinformación en el mundo y por el otro, se pierde la oportunidad de una crítica honesta.

Monsanto, el gigante agroindustrial productor del tan querido glifosato (aunque la patente ya venció y es vendido por múltiples compañías) es protagonista de muchos de esos mitos y este artículo es para refutar algunos de ellos.

1. Monsanto no causó suicidios masivos en India.

La leyenda cuenta que los agricultores en India vivían idílicamente hasta que el malvado Monsanto llegó y les vendió el algodón BT, una variedad de algodón genéticamente modificado para producir pesticida naturales. Pero como las semillas de Monsanto cuestan el doble que las tradicionales y no pueden usarse para replantar (por la ley de patentes), los agricultores se van a la quiebra y se suicidan en masa por el deshonor.

Esta vil historia, sin embargo, es completamente falsa. Si bien es cierto que el BT es más caro, éste requiere menos pesticidas y, por lo tanto, a la larga cuesta menos. El rotundo éxito comercial del producto es evidencia de que los agricultores lo consideran valioso así como el importante salto en la producción de algodón por hectárea cultivada luego de su introducción en 2001.

Producción de algodón (toneladas por hectárea) en India. Se observa el importante salto luego de la introducción del algodón BT.

Es difícil pensar que si este algodón llevara a la quiebra a la mayoría de los que lo usan haya sido tan ampliamente adoptado; Monsanto debería haberse quedado sin clientes hace rato. De todas formas hay que tener en cuenta que el algodón BT no es una panacea y que no todas las granjas se beneficiaron de igual manera. Hubo problemas de información, por ejemplo, que llevaron a muchos agricultores a rociar cantidades innecesarias de insecticidas en las variedades resistentes, lo cual pudo haber negado gran parte de los posibles beneficios.

Pero más aún, el fenómeno de suicidios entre agricultores en el país asiático existe desde mucho antes de la venta de esta variedad de algodón y su tasa no se vio afectada luego de la introducción del algodón BT a pesar de que la tasa de suicidio total lamentablemente sí viene aumentando.

Suicidios de agricultores en India (línea negra oscura) y miles de hectáreas cultivadas con algodón BT (línea clara con triángulos).

Esto no significa que el algodón BT no haya estado involucrado en el suicidio de algún conjunto de suicidios de agricultores, sino que, en principio, no lo es en mayor medida que el algodón común.

Para un análisis detallado: BT Cotton and Farmer Suicides in India: An Evidence-based Assessment

2. Monsanto no hace juicios contra agricultores cuyos campos fueron contaminados con sus semillas.

Antes comenté que los agricultores indios no pueden resembrar las semillas que compran a Monsanto. Esto es porque éstas tienen genes patentados y cuando las compran tienen que firmar un contrato en el que acuerdan que no van a resembrarlas. El rol de las patentes en la biotecnología (y en los inventos en general) es más que cuestionable, pero esa cuestión va más allá de este humilde artículo.

Pero, ¿qué pasa si las semillas patentadas de un campo son transportadas por el viento y accidentalmente germinan en el terreno de un vecino que no le compró a Monsanto? Si le creemos a los activistas anti-transgénicos, esta malvada empresa va a caer con un ejército de abogados y lo va a llenar de juicios sólo por un accidente. Sin embargo, la idea de que Monsanto levante demandas contra agricultores que sufrieron contaminación accidental de sus semillas es falsa.

andrea-geller-car-lawsuit-chicago-association-of-realtors-ginger-downs-don-battaglia-battaglia-law-bob-flossEn la página del gigante agroindustrial se puede leer que “nunca fue ni nunca será política de Monsanto ejercer sus derechos de patente cuando se encuentren pequeñas cantidades de nuestras semillas patentadas como resultado de medios inadvertidos”. Obviamente, creerle a una multinacional a prima facie sería pecar de inocente, pero por suerte en 2011 una organización que nuclea a productores orgánicos (la Organic Seed Growers and Trade Association - OSGATA) inició una demanda contra Monsanto haciendo estas mismas acusaciones.

En la demanda, representando un gran conjunto de productores tanto orgánicos como no orgánicos que no tenían intención de usar semillas patentadas de Monsanto, la OSGATA exigía que la multinacional firmara una declaración cediendo el derecho a demandarlos por violación de patente. El juez desestimó la demanda y su declaración, que puede leerse libremente en internet, claramente (o con tanta claridad como lo permite un documento legal) reconoce que OSGATA no pudo mostrar ni un solo ejemplo en el cual Monsanto haya demandado a un agricultor por contaminación accidental.

Y a pesar de que los demandantes afirmaron que Monsanto realiza amenazas de litigación en ese sentido, ninguno de los agricultores había sido víctima de intimidación ni se pudo demostrar que esto haya pasado.

Todos los ejemplos de juicios iniciados por Monsanto (sólo 144 iniciados y poco más de una decena llevados a término en un período de 13 años) eran casos en los que se violó la ley de propiedad intelectual de forma intencional. Por ejemplo, en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense demandado por Monsanto en 2001 y cuya sentencia también es de libre acceso, el demandado había sufrido contaminación accidental con canola resistente al glifosato y luego intencionalmente seleccionó las plantas resistentes (rociándolas con Roundup y usando las que sobrevivían) para resembrar usando sus semillas. Esto es una clara violación de la patente a sabiendas.

Lo que debería haber hecho Schmeiser es lo que testificaron dos agricultores en el juicio: avisar a Monsanto para que remueva las plantas sin costo alguno.

Otro caso interesante es el de Moe Parr, un estadounidense que se dedica a limpiar semillas para resembrar y que tenía la política de incentivar a los agricultores para que resiembren semillas patentadas y engañarlos diciéndoles que era legal. De hecho, como evidencia la sentencia del caso, sus facturas tenían una nota que afirmaba que reusar semillas patentadas era legal y varios agricultores declararon que Parr los convenció de que era seguro hacerlo.

Lejos de ser casos de violación accidental de la ley de patente, se trató de casos donde había clara intencionalidad y, como dije, en juicio contra Monsanto, los agricultores orgánicos no pudieron presentar ni un solo caso en el cual la multinacional haya demandado por contaminación accidental.

3. Monsanto no vende semillas “terminator”.

Considerando lo extendido que está el mito anterior, es sorprendente que los mismos anti-transgénicos que demonizan a Monsanto por el problema de la contaminación accidental estén en contra de la existencia de semillas que lo evitan.

La idea de las semillas “terminator” es que germinan en plantas estériles que no pueden usarse para reproducirse. Esto, para mí, sería una excelente forma de aplacar cualquier miedo de que haya contaminación de genes transgénicos en el ambiente. No sólo sería una forma de evitar potenciales problemas ecológicos sino que ¡justamente impediría los falsos problemas del mito anterior! Ningún agricultor tendría que temer una violación accidental de la ley de patentes porque ninguna semilla transgénica que contamine su campo podría germinar.

gmoSin embargo, los movimientos anti-transgénicos suelen acusar a Monsanto de usar esta tecnología para controlar el mercado de las semillas y que nadie pueda sembrar sin comprarles a ellos. Pero a pesar de las acusaciones, la realidad es que Monsanto no vende ni planea vender este tipo de semillas. Seguramente por una cuestión de publicidad más que otra cosa, en 1999 hizo ese compromiso. Nadie puede comprarle semillas estériles ni aunque lo desee.

Entonces, ¿salvador de la humanidad o villano de caricatura?

Los mitos en torno a Monsanto y la tecnología de los Organismos Genéticamente Modificados los hace quedar como una empresa que tiene la mano derecha del propio Satanás a su disposición. Una organización dirigida por psicópatas despiadados que se acarician su bigote a lo Dalí mientras observan cómo el mundo es destruido bajo sus comandos.

Pero esta idea es tan ridícula y sin fundamento como pensar que es una inmaculada empresa que está revolucionando la agricultura para acabar con el hambre mundial y cuyos altos mandos son almas desinteresadas que hacen todo por el bien de la humanidad.

Como siempre, la realidad es más compleja. Como toda empresa, el interés de Monsanto está en sus propias ganancias y por eso usa (y seguramente abusa) de la ley de patentes, va a tender a no publicar estudios con resultados negativos para sus productos (igual que las farmacéuticas) y, en general, va a tratar de usar las reglas del juego en ventaja propia. Eso en muchos casos va estar lejos de ser óptimo, pero no significa que Monsanto sea peor que cualquier otra empresa.

Por ejemplo, no es peor que la maquinaria detrás de la agricultura orgánica, que hace lo posible por maximizar la exposición de los estudios que encuentran mejoras nutricionales de sus productos pero ignoran los que no encuentran diferencias significativas con la agricultura tradicional. Es toda una batalla de industrias y en este caso los movimientos anti-transgénicos quieren mostrarse como opuestos a las grandes multinacionales pero en realidad se están oponiendo a unas en favor de otras.

20Ago/147

Viva el flúor

TapWater feature

Los alarmistas parecen dedicar su tiempo a descubrir –o inventar– cada vez más propiedades insospechadas en los productos que usamos frecuentemente, como si quisieran añadirle algo de peligro a sus presumiblemente cómodas existencias. La lista es larga, y va desde la sal de mesa y el shampoo, hasta el bicarbonato y el vinagre. Desde hace mucho tiempo, hay que añadir el flúor a sus nuevas alertas, ya sea en su variante implicada en la fluoración del agua, o en los dentífricos.

El flúor hace furor

Desde hace más de setenta años se conoce la relación entre el consumo de flúor en forma de fluoruro y la prevención de las caries. Debido a este conocimiento, en los años 1940 en EE.UU. se comenzaron a implementar programas de fluoración del agua potable. Esto significa mantener el agua con una concentración de flúor de entre 0,5 y 1,0 mg/L (lo que implica tanto agregar como quitar flúor) para reducir los problemas de caries en la población afectada.

La caries dental es un serio problema para la salud mundial. Además de los problemas físicos, la desfiguración producida por la pérdida de piezas dentales puede afectar al individuo también en su vida social. El flúor, ya sea añadido a la sal, la leche, el agua o las pastas dentales, es seguro y eficaz en la prevención de caries.  Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades:

Usado apropiadamente, el flúor es seguro y efectivo en la prevención y control de la caries dental, y contribuyó profundamente a mejorar la salud bucal de las personas de Estados Unidos y otros países. (…) La fluoración del agua debería extenderse a otras comunidades, y las pastas dentales con flúor deberían usarse ampliamente.

La fluoración del agua se considera una medida efectiva, accesible, segura e igualitaria, que permite proteger también a los sectores de menor acceso a la información o poder adquisitivo, además de significar un ahorro para los estados que la implementan.

Y la evidencia es abrumadora. Una revisión sistemática de la literatura, publicada en 2008, concluye que

La fluoración del agua potable sigue siendo la medida más efectiva y socialmente equitativa de lograr una amplia exposición al efecto preventivo del flúor respecto de la caries dental.

No sólo la prevalencia de caries disminuye en donde se implementan los programas de fluoración (el efecto se sostiene también cuando se tienen en cuenta grupos control), sino que en las ciudades donde se dejó de fluorar el agua, las caries aumentan. Esto no significa que no pueda haber una reducción de caries en una comunidad en ausencia de fluoración.

La fluoración beneficia desproporcionalmente a los sectores de más bajos recursos:

La fluoración del agua puede no sólo llevar a una menor incidencia de caries dental, sino que también reduce el efecto de las diferencias en status socioeconómico en cuanto a salud dental.

Y además de ser efectiva, segura y equitativa, la fluoración es una de las medidas de salud pública con mejor relación costo beneficio:

Los resultados muestran que la fluoración del agua implica un ahorro sustancial (1 dólar invertido en la fluoración del agua ahorra entre 71 y 82 dólares de asistencia médica, en Quebec). Los encargados de decidir en materia de Salud Pública pueden desarrollar argumentos de base económica para apoyar la fluoración, cuya eficacia y seguridad ha sido demostrada y reconocida.

De todas formas, como toda intervención, la fluoración no está libre de efectos secundarios. El exceso de flúor en los dientes puede causar fluorosis, que se presenta desde líneas blancas en el esmalte del diente en los casos más leves, hasta manchas marrones en los casos más severos. Estos efectos secundarios deben tenerse en cuenta y por eso se recomienda “el monitoreo regular de caries y fluorosis” como una parte esencial de estos programas. Se habla de efectos secundarios a la salud de los huesos, pero los estudios todavía no son concluyentes y de eso se puede inferir que si el efecto existe, es muy pequeño.

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Caso leve de fluorosis

Sembrando el pánico

Como toda nueva técnica, la fluoración no podía no tener detractores. Ya en 1950 se propuso que la fluoración del agua era un “complot comunista” (en el famoso film de S. Kubrick, Dr. Strangelove [1964], se retomaba en tono paródico esta teoría conspirativa, según la cual los comunistas buscaban debilitar a los estadounidenses contaminando sus “preciosos fluidos corporales”). Desde entonces el flúor añadido al agua reaparece cada tanto en blogs como un “depresor del CI” (Coeficiente Intelectual), un “calcificador de la glándula pineal”, un “medio de asesinato masivo” o, como casi todas las cosas del universo, un temible “agente cancerígeno”. Las escasas bases de esto son libros de dentistas disidentes, videos que muestran los efectos del flúor puro y la interpretación libre de estudios científicos (o noticias o rumores sobre los mismos).

Un ejemplo de este tipo de “interpretación libre” es el caso de un estudio publicado en Enviromental Health Perspectives en 2012 que realiza un meta-análisis de estudios sobre la exposición al flúor en China. El estudio encontró una reducción en el Coeficiente Intelectual en poblaciones expuestas a concentraciones de flúor mucho más altas que las usadas en los programas de fluoración y relacionadas, en general, a accidentes industriales, en comparación con poblaciones expuestas a concentraciones dentro del rango recomendado.

A pesar de que los resultados nada dicen sobre los programas de fluoración, y que los propios autores emitieron un comunicado diciendo que éstos “no nos permiten sacar ninguna conclusión sobre los posibles riesgos de la fluoración del agua típica en EE.UU.”, los movimientos anti-fluoración lo utilizaron (y continúan utilizando) para justificar su incitación al miedo. Muchos argumentan que el flúor en el agua es una conspiración para tener una población más tonta y manipulable.

Para más tranquilidad, un estudio prospectivo en Nueva Zelanda no encontró relación alguna entre la ingesta de flúor en niveles recomendados y la disminución del coeficiente intelectual.

De todas formas, donde hay miedo, hay un negocio, y algunas empresas ya comienzan a comercializar pastas dentales sin flúor, cuya eficacia dista de estar comprobada. Algunas comunidades de Europa dejaron de añadir flúor al agua. En general se trata de comunidades con un alto nivel de calidad de vida o donde existen otros programas para incentivar el consumo de flúor como la suplementación en la leche o la sal. O comunidades que cosecharon las semillas del miedo y la desinformación plantadas por los grupos anti-fluoración de la misma forma que muchas comunidades caen en la prohibición de los transgénicos.

También existen objeciones de corte liberal que apelan al derecho del ciudadano a elegir si quiere comer con sus propios dientes o no. Pero ésos son argumentos de tipo ideológico y no científico. Después de todo, todos tienen el soberano derecho de ser estúpidos y poner en peligro su salud y la de los demás por falta de información.

La fluoración del agua es segura, efectiva, y beneficia a los sectores con menor acceso a la salud y la información. Es una de las medidas de salud pública más exitosas del siglo pasado En conclusión: Viva el flúor.

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