21Dic/1563

MTC, una estafa de aquí a la China

Con la “medicina” alternativa, la paranoia farmacéutica y la occidentofobia orientalista de moda, es muy común oír hablar de los milagros de la “medicina” tradicional china (MTC). Y sí, realmente es artífice de milagros; el milagro consiste en sobrevivir a ella. Lejos de ser muy exagerado, este conjunto de disparatadas pseudoterapias además de no poseer ningún punto a su favor, posee múltiples en contra: desde muertes causadas por acupuntura hasta compuestos tóxicos y cancerígenos. Y por si fuera poco perjudicar a los humanos que recurren a ella, la medicina tradicional china va más lejos y llega a poner en jaque la existencia de una especie animal entera.

Si es viejo, es bueno.

Si le creemos a los artículos que circulan por la web, la MTC es un conjunto de prácticas medicinales desarrolladas en China durante milenios. Incluye remedios herbales, masajes, ejercicios y, por supuesto, acupuntura.  Como tantas otras nociones vitalistas precientíficas, se basa en la existencia de una “energía vital” (el Chi) y en que todas las enfermedades surgen de un “desbalance” entre la “energía negativa” (ying) y la “energía positiva” (yang).

Más allá del hecho de que es una falacia creer que algo al ser antiguo es bueno, en este caso hay que saber que en realidad, la MTC tal como la conocemos hoy, de milenario no tiene nada; más bien sólo tiene algunas décadas. El estudioso de la cultura china Paul Unschuld lo explicó en una entrevista del 2004:

[La MTC es] un sistema artificial de ideas y prácticas de atención de salud generados entre 1950 y 1973 por los comités en la República Popular de China, con el objetivo de reestructurar el vasto y heterogéneo patrimonio de la medicina tradicional china de manera tal que se ajustara al tipo de principios marxistas-maoístas, la democracia y la ciencia y la tecnología modernas sobre las que se iba a construir el futuro de la República Popular China.

En una entrevista más reciente, Unschuld manifestó:

Lo que se ofrece en nuestro país para los pacientes como MTC es una construcción que se ha creado en China en un escritorio de oficina que se ha alterado aún más en su camino hacia Occidente. Ya a principios del siglo 20, los reformadores y revolucionarios instaron a que la medicina tradicional en China debía ser abolida y que la forma occidental de medicina debía introducirse en su lugar. El pensamiento tradicional se veía como atrasado y se le responsabilizaba de la superioridad opresora de Occidente. La introducción de las ciencias naturales, la medicina y la tecnología occidentales también se pensaron más tarde, después de la fundación de la República Popular, como esenciales para hacer que el país fuera competitivo de nuevo. Dado que la medicina tradicional china no podía ser abolida totalmente entonces porque ofrecía el sustento para muchos ciudadanos, esta se redujo a un núcleo, que podía ser llevado casi en línea con la orientación científica de la futura sociedad comunista. En los años 50 y 60, una comisión especialmente designada había estado trabajando en esta tarea. El filtrado que crearon a partir de la tradición médica original, de ahí en adelante se llamaría MTC...

(Gracias a David Osorio de De Avanzada por popularizar dichas entrevistas)

El periodo de surgimiento y establecimiento de la MTC es esencial para comprender su impacto en occidente. En épocas de guerra fría, con el posmodernismo asentándose y el new-age cocinándose  es totalmente entendible el por qué este conjunto de supersticiones irracionales impactó de tal modo. Tanto como a comienzos de la década de los 60 como hoy, la idealización de lo oriental, lo anticientífico y alternativo estaba totalmente de moda.

El remedio peor que la enfermedad.

Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature (Combined DNA, toxicological and heavy metal analyses provides an auditing toolkit to improve pharmacovigilance of traditional Chinese medicine) concluyó que  el 92% de 26 compuestos utilizados en la MTC (siglas de medicina tradicional china) poseen contaminantes. En dicho estudio se realizó la detección de metales pesados, análisis toxicológico y secuenciación de ADN. El 50% de los remedios estudiados contenían medicamentos no declarados como diclofenac o paracetamol, se encontró uno con niveles de arsénico 10 veces superiores a los niveles aceptables y la mitad tenían ADN de animales o plantas no declaradas, incluyendo una especie de pantera en peligro de extinción.

Lo cierto es que en este estudio no hay en definitiva, nada nuevo. Hace tiempo se tienen bien conocidos los peligrosos de la MTC. Por ejemplo, un estudio de 1977 (Lead poisoning from ingestion of Chinese herbal medicine.) ya reportaba el alto contenido de plomo de varios compuestos utilizados por esta.  Y hay más, un estudio publicado en Science Translational Medicine y en el que participaron investigadores de Estados Unidos, Singapur, China y Taiwán llegó a la conclusión de que la Aristolachia, planta frecuentemente utilizada en la MTC para el tratamiento de las heridas mal cicatrizadas, úlceras y supuraciones, produce mutaciones de genes y tumores, llegando a ser más cancerígeno que el mismísimo tabaco. Incluso uno de los investigadores la clasifico como “el mayor agente genotóxico descubierto hasta la fecha”. Merecidamente la Aristolachia fue prohibida en muchos lugares desde comienzos del 2000, incluyendo Estados Unidos y Taiwán.

Para colmo, como  si ingerir plomo o correr el riesgo de remplazar una ulcera por un tumor fuera poca cosa, los defensores acérrimos de la MTC en China se dan el gusto de publicar estudios autocomplacientes de pésima calidad que dificultan o impiden una acción inmediata en la prohibición de estos peligrosos productos.

La acupuntura, sus riesgos  y sus…. ¿beneficios?

Uno de los pilares de la MTC actual es la famosísima acupuntura (sí, la de las agujas clavadas en el cuerpo). La noción es que los desbalances en el ya mencionado Chi pueden revertirse si se clavan pequeñas agujas en la piel en puntos específicos llamados “meridianos”. Originalmente basados en nociones precientíficas, muchos defensores de la acupuntura actualmente intentan relacionar los meridianos con la anatomía del sistema nervioso.

Pero lejos de remitir a filosofías milenarias, fueron reposicionados a principio de los años 30 por el pediatra chino Cheng Dan’an, quien, al proponer que el efecto de las agujas era nervioso y no vascular, decidió acercarlos cerca de los nervios y lejos de las venas. En efecto, es muy posible que la acupuntura antigua fuera una forma de medicina similar a la sangría. De hecho, en palabras de Unschuld, originalmente, “carecía de cualquier elemento espiritual en sus fundamentos teóricos”.  Dan’an también es el responsable del uso de agujas finas y delicadas en vez de gruesos cilindros.

Antiguas agujas de acupuntura

Antiguas agujas de acupuntura

Fue esta acupuntura reformada la que ganó popularidad en la China comunista, luego de haber sido eliminada de la lista de medicinas reconocidas por el Estado en 1822 y prohibida desde 1929 hasta 1949 por ser altísimamente ineficaz y peligrosa.

Por si su dudoso origen fuera poco, la acupuntura erra desde la base. Y cuando una teoría ya parte de sostenerse sobre una “energía” primitivamente supersticiosa e inexistente –en este caso el Chi-, pocas esperanzas quedan de su eficacia. Al igual que con el resto de la MTC, China produjo una montaña de basura compuestas de artículos engañosos que "probaban" su supuesta eficacia. Esto hace pensar en uno de lo más recurridos argumentos de los defensores de las pseudociencias, el alegar que la ciencia “está manipulada por los intereses comerciales”. Todo parece mostrar, que los que más se esfuerzan por falsificar estudios son los mismos pseudocientíficos, que también tienen un millonario negocio que mantener (con la diferencia es que la medicina de verdad al menos cura). Tal vez el mejor ejemplo es el lobby de los homeópatas, que todos los años publican una pila de estudios basura que luego son refutados.

La evaluación empírica de la acupuntura se ve dificultada por la enorme cantidad de variedades existentes, por lo difícil que es desarrollar una intervención placebo, y porque China y Japón inundan la literatura científica con, literalmente, un 100% de estudios favorables.  Pero lo cierto es que la evidencia en su conjunto (incluyendo cientos de estudios sobre problemas específicos y meta-análisis randomizados de correcta metodología y revisados por pares) indica que no es más eficaz que el placebo.

A la falta de eficacia, hay que sumarle los riesgos. La acupuntura está posiblemente asociada con el contagio de infecciones por la mala costumbre de no usar guantes   (por ejemplo, Hepatitis C o Hepatitis B). Estudios de los efectos adversos encontraron casos de neumotórax, daños en la columna vertebral y argiria localizada. En otro estudio  de más de 200.000 pacientes, un 2% tuvo complicaciones que requirieron tratamiento, y en los últimos 45 años existen reportes de 85 muertes relacionadas con la acupuntura.

Ante estos números hay que tener en cuenta que los acupunturistas no reportan las complicaciones que se dan durante el tratamiento, por lo que hay que considerar que los registros son casi con certeza una subestimación de los riesgos de un tratamiento que no tiene ningún beneficio.

Los acupunturistas, además, caen tan bajo que recurren a entrometerse y jugar con la vida y la salud de inocentes animales.

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Ni ética médica, ni de ningún tipo

Como si someter a un perro a múltiples agujas fuera poco, la MTC va muchísimo más allá. En gran parte gracias a la creencia estúpida y completamente infundada de que los cuernos de rinoceronte poseen propiedades curativas para el tratado de fiebre y convulsiones (contrario al mito popular de que se cree que es un afrodisiaco), en Sudáfrica se matan cerca de 400 rinocerontes al año corriendo serios peligros de extinción. Se estima que quedan tan solo cerca de 23.000 ejemplares, y solo en el 2012 se llegaron a matar 455 especímenes.

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Consecuencias de la superstición.

Como modo de salvar a los rinocerontes de esta despreciable horda de magufos millonarios (los cuernos llegan a valer hasta 100.000 dólares), un grupo de biotecnólogos se propuso la genial idea de remplazar en el mercado con productos sintéticos los cuernos de esta amenazada especie.   De todas formas, el efecto placebo seguiría siendo el mismo.

La MTC da material como para completar varios tomos enciclopédicos, ya dentro de la misma la variedad de prácticas es aterradoramente amplia. Finalizaremos el análisis aquí aunque debe saberse que amerita otros varios artículos. La conclusión es clara, la MTC no es más que un copilado de pseudoterapias absurdas sin ningún tipo de evidencia a favor pero con pilas de evidencia en contra. Los estudios que la demuelen son tantos que se podrían usar de ladrillos para otra muralla china.

21Abr/1434

El Monstruo del Lago Ness en Apple Maps

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14Ene/144

Consejos para un linkeo responsable

4 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

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El movimiento escéptico no es ajeno al Efecto Streisand. ¿En qué consiste? Se trata del efecto indeseado de lograr un aumento en la difusión de algo (sitios y contenidos, en el caso de internet) cuando uno originalmente buscaba lo contrario. Parece una paradoja, pero a veces sucede que ese contenido se termina conociendo mucho más gracias a nuestra intervención de lo que se hubiera conocido de otra manera.

Un ejemplo reciente es el caso de Burzynski intimidando a un joven blogger que escribió un artículo crítico de sus “antineoplastones” y que sólo sirvió para difundir aún más las críticas contra él. O el de la multinacional homeopática Boiron, que amenazó con demandar a un blogger italiano y nuevamente se encontró con más mala publicidad. Sin embargo, la realidad es que este efecto va para los dos lados y como escépticos tenemos que cuidarnos de que nuestras críticas no resulten en más publicidad para los mercaderes de pseudociencia.

Esto no es un miedo infundado sino una realidad. Por ejemplo, el caso de una compañía que trataba mal a sus clientes para que éstos escribieran críticas en internet que aumentaban su ranking en las búsquedas en google (aunque algunos dudan de esta estrategia, google reaccionó). Los algoritmos de búsqueda no entienden la complejidad y la angustia de la existencia humana, sólo entienden los links.

Es por esto que en el Círculo Escéptico Argentino nos cuidamos de siempre usar el atributo NOFOLLOW cuando en un artículo linkeamos a un sitio pseudocientífico.  Con este atributo uno se asegura que esos links no aumenten el PageRank que Google le da a esa página. Pero una cosa que no se puede controlar son los links que se comparten en las redes sociales. Si desde nuestra cuenta de Twitter o página en Facebook compartimos contenido de algún sitio web bien magufo para reírnos de él, en parte estamos aumentando su popularidad. El efecto Streisand entra en acción.

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Pero los links compartidos en Facebook no sólo aumentan la popularidad de las páginas porque más gente puede verlas, sino que también sirven para aumentar la popularidad de las páginas de Facebook asociadas a esos sitios web. Aparentemente, el número de “Likes” y “Recomendaciones” que muestra una página en los pequeños botones para compartir no sólo refleja la cantidad de veces que se compartió mediante ese botón sino también las veces que la página se compartió mediante cualquier medio, incluso copiando y pegando la dirección en la biografía.

Eso quiere decir que cada vez que alguien comparte algún link en el grupo de facebook del CEA sólo para reírse y mostrar qué ridículo que es, ¡está aumentando la popularidad de ese contenido! Los escépticos nos encontramos entonces con un pequeño dilema. Queremos criticar a los vendedores de humo y la honestidad intelectual requiere mostrar el contenido que se critica, pero tampoco queremos promocionar su contenido y hacer que aparezcan en los primeros resultados de búsqueda en Google o como contenido recomendado en las redes sociales.

Los algoritmos no diferencian entre crítica y recomendación. Tim Farley (el genio detrás de What's the Harmrecomienda un par de alternativas en lugar de compartir links directamente:

  • Escribir un post en un blog: Quien tenga un blog puede escribir una crítica del contenido que se quiere compartir, siempre linkeando con el atributo NOFOLLOW, y luego compartir ese contenido (presumiblemente de buena calidad) en vez del contenido de mala calidad que se quiere criticar.
  • Compartir un post de otro blog: Si uno no tiene un blog propio o no tiene tiempo o conocimiento para escribir un artículo completo, es muy probable que alguien más haya escrito sobre el tema. Eso es lo que podemos buscar y difundir.
  • Compartir una versión archivada del contenido: Archive.org es un excelente sitio web con la misión de archivar la internet para futuras generaciones. Si la página web que se quiere compartir no está archivada, se puede hacer un archivo de la misma.

Finalmente, una muy buena herramienta si no queda otra y uno tiene muchas ganas de compartir es DoNotLink. Se trata de un servicio para acordar direcciones web como Bit.ly pero con la característica de que utiliza una serie de técnicas para asegurarse de que el link no se cuente como una recomendación en Facebook ni afecte el PageRank de Google. Ni siquiera hace falta entrar al sitio para crear el link, sólo hace falta agregar “http://donotlink.com/” antes de la dirección que se quiere compartir.

Entonces, si uno quiere compartir el sitio de la Asociación Médica Homeopática Argentina (http://www.amha.org.ar/), queda “http://donotlink.com/www.amha.org.ar”. Para hacer las cosas aún más fáciles, yo modifiqué el bookmarklet oficial de Facebook para que comparta la página que uno está viendo usando DoNotLink. Arrastren este link a su barra de favoritos y cuando quieran compartir algo de dudosa calidad, sólo queda hacer click en ese botón.

Es un poco más de trabajo, sí, pero es importante que no amplifiquemos el mal contenido en la web. El tema central es NUNCA linkear directo a contenido pseudocientífico. Cuidemos nuestros links.

8Ene/142

De la orientación de los perros al defecar

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Hay ciertas noticias de ciencia que tienen “éxito mediático” escrito en su ADN. Historias que son ridículas pero a la vez razonables; perfectos candidatos para ganar un premio Ig Nobel para logros que “primero hacen reír y luego pensar”. Este es el caso de un nuevo estudio publicado en la revista Fronteers of Zoology (de acceso gratuito) que afirma haber descubierto que los perros se alinean con el campo magnético de la Tierra cuando… hacen sus necesidades.

El artículo fue reportado en muchísimos medios, llegando incluso a La Nación que publica una nota sin firmar que básicamente copia un artículo de BBC. Haciendo gala de una gran creatividad (y no muy buena redacción), el diario El Comercio titula “Revelan por qué los perros dan vueltas antes de ‘ir al baño’, según estudio”, aunque el estudio original no dice nada de eso y en realidad no es más que una (mala) traducción del titular de Yahoo News. Todo esto, por supuesto, puede seguirse hasta el comunicado de prensa original de la Universidad de Duisburgo.

En principio el descubrimiento es ridículo, pero un poco de reflexión comienza a darle sentido. No es el primer animal que podría sentir campos magnéticos. Las aves migratorias usan el campo magnético terrestre para orientarse en sus viajes y los tiburones pueden percibir la electricidad producida por los músculos de sus potenciales víctimas. ¿Por qué un perro no podría también tener ese “sexto sentido”? El problema es que es falso.

Para ser justos, no es que el paper no exista o sus conclusiones hayan sido severamente distorsionadas como en otros casos -cualquiera puede leerlo y ver que los autores afirman lo que los artículos periodísticos dicen que afirman- sino que el problema es que el paper es muy poco convincente y es una excelente ilustración de un importante problema en la ciencia: los grados de libertad del investigador.

Tomado a prima facie lo que el estudio muestra es que los perros prefieren alinearse en dirección Norte-Sur para defecar y orinar. Los investigadores usaron 70 perros y casi 2000 casos de defecación en distintas condiciones y encontraron esta preferencia. En realidad esto podría tener otra explicación que la dirección del campo magnético (posición del Sol, por ejemplo) pero  los autores dicen rechazar esta hipótesis porque la hora de defecación no predice la orientación y por algunas excusas poco creíbles.

Todo parece bien en la superficie pero en realidad no resiste un análisis crítico. Lo que sucede en este caso es que el análisis de datos toma sólo un subconjunto de los mismos de manera de obtener los resultados que querían. A diferencia de muchos otros casos en la literatura, por suerte este caso es bien transparente ya que tenemos la confesión de los propios investigadores en el comunicado de prensa. El Prof. Dr. Hynek Burda dice que luego de recoger los datos, “el análisis estadístico fue decepcionante. Parecía mostrar que no había preferencia de ninguna alineación”.

Entonces los investigadores probaron ver sólo algún conjunto de datos buscando cuál daba una orientación preferencial. Usaron distintas medidas de las perturbaciones en el campo magnético terrestre (se mencionan tres, el índice K, el cambio en la intensidad y el cambio en la declinación) y “ordenar los datos de acuerdo con [la declinación] proveyó los resultados más significativos”. Esto se puede ver claramente en la Figura 1 del paper.

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En la figura, cada par de puntos enfrentados muestra la orientación de una observación, la doble flecha central es la dirección promedio y el círculo pequeño en el centro indica el límite de significancia estadística. Sólo se puede decir que se detectó un efecto si la doble flecha es más grande que el círculo. Como se ve sólo se encuentra una dirección preferencial cuando el cambio en la declinación es nula mientras que en todos los casos esto no es así.

Los autores nos quieren hacer creer que los perros se orientan según el campo magnético terrestre pero sólo cuando éste está perfectamente calmo (menos del 20% de todas las observaciones). Incluso un minúsculo cambio de menos de 0,02 grados de declinación por hora es suficiente para que el efecto desaparezca.

Quizás sea difícil entender la importancia de este punto, pero es la diferencia entre un análisis exploratorio, en el que uno va probando distintas formas de ver los datos para encontrar relaciones interesantes, y un análisis confirmatorio, en el que uno tiene una hipótesis precisa y toma datos para confirmarla o no. Mientras que éste último realmente puede demostrar la existencia de un efecto, el primero sólo puede sugerir futuras hipótesis que luego deberán ser confirmadas.

El tema de “hacer trampa” y cambiar la hipótesis que se está probando además es importantísimo en el análisis estadístico por lo que se denomina los “grados de libertad del investigador” (introducido por Simmons et. al. 2011). El círculo central en la figura anterior lo que dice es que si se encuentra un efecto más grande que ese límite, la probabilidad de haberlo obtenerlo al azar aún cuando el efecto realmente no existe (un falso positivo) es menor a un 5%. Pero esto vale sólo si se hace una prueba. A medida que se aumenta el número de pruebas también aumenta la probabilidad de tener falsos positivos de la misma forma que la probabilidad de obtener 10 caras seguidas al tirar una moneda aumenta a medida que se tiran más y más monedas aún cuando la moneda esté perfectamente balanceada.

En este estudio los investigadores hicieron como mínimo 4 pruebas lo cual equivale a una probabilidad de falso positivo de más de 20%. Si asumimos que los autores hicieron análisis similares con las otras 2 medidas de perturbación en el campo magnético (es decir, 10 pruebas en total), la probabilidad de un falso positvo ya roza el 60%.

Para ponerlo en lenguaje menos técnico, lo que hicieron fue torturar los datos hasta obtener lo que querían. El problema es que las confesiones bajo tortura son notoriamente por poco fiables, igual que esta investigación.

9Dic/136

El cambio de DT: el efecto placebo del fútbol.

Por estos días en que el fútbol figura en los medios de comunicación aún más de lo normal, me puse a pensar en lo interesantes que pueden ser las estadísticas en los deportes. Particularmente, cómo sirven para demostrar que una medida que en principio parece acertada en realidad puede no haber servido para nada. Estoy hablando del cambio de DT en el medio de un torneo.

¿Cómo saber si cambiar el DT es provechoso? En principio parece una pregunta fácil de responder. Se compara el rendimiento de los equipos antes y después del reemplazo, y si en promedio hay una mejora, se concluye que cambiar al DT sirvió.

Pero este análisis peca de ingenuo. Para empezar, comparar los resultados de un equipo antes y después del cambio de DT no nos dice qué hubiera pasado si el DT no hubiera sido reemplazado. Lo que habría que comparar sería los resultados después de cambiar el DT con los resultados hipotéticos, inobservables, de los mismos partidos pero sin haberlo cambiado.

Además los hinchas sabrán bien que el DT no es el único factor que determina cómo le va a un equipo. No todos los oponentes son iguales, no siempre se juega de local, hay lesiones, arbitrajes poco favorables y simplemente mala suerte. Se puede pensar que un equipo tiene un rendimiento “ideal” que dependerá de los jugadores, el presupuesto, y todas las demás variables “internas” que pueden ser modificadas por el DT o la dirección. El rendimiento “real” va a variar al rededor del “ideal”; a veces le va a ir mejor y otras veces peor, pero el promedio se va a acercar a lo esperado.

Por ejemplo, este podría ser el rendimiento (medido de cualquier manera) de un equipo hipotético:

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Se ve que, aunque hay algo de variabilidad, hay un claro descenso hasta la fecha 10, cuando el equipo sufre una clara mejora que se mantiene hasta el final del torneo. Quizás los dirigentes del club estaban medio nerviosos podrían decidir echar al DT cuando al equipo le estuvo yendo mal (nadie podría culparlos) y contratar a uno nuevo. Esto probablemente les cueste mucho dinero y recursos, por lo que se ponen aún más nerviosos. Sin embargo la pronta mejora en los resultados les dan la razón y se quedan contentos de que hicieron lo correcto y que es el inicio de una nueva era de excelentes resultados.

Muy lindo, pero en realidad el gráfico no es más que números aleatorios. Toda esta narrativa y la tranquilidad de los dirigentes no son más que una ilusión muy común denominada “regresión a la media”. Luego de un resultado particularmente malo o particularmente bueno, el siguiente tiene más probabilidad de estar más cerca del promedio que el anterior.

Este tipo de efecto es muy importante ya que es uno de la multitud de mecanismos que componen el efecto placebo. En el ejemplo anterior la intervención de los dirigentes no cambió nada pero sin embargo se observa un efecto aparente. Es que al equipo le estaba yendo mal por razones externas aleatorias y eventualmente iba a mejorar. El problema es que la intervención (echar al DT) no se da de forma aleatoria sino que está influenciada por una “mala racha” anterior.

Esta situación no es hipotética. Existe una literatura bastante abultada que estudia justamente esto y llega a una conclusión bastante clara: echar a un director técnico no tiene ningún efecto en el rendimiento.

Este estudio usa los datos de la Serie A italiana. En siguiente figura muestran el rendimiento promedio de los equipos antes y después del cambio de DT.

Figura2

¿Resulta conocido? A primera vista se puede pensar que el “tratamiento” es efectivo, ¡los equipos tienen mejores resultados cuando cambian de entrenador! Pero esto es ilusorio. Una vez que se elimina estadísticamente el efecto de regresión a la media y se tiene en cuenta otras variables el resultado es que

De nuestro análisis, emerge que reemplazar el entrenador no produce efectos estadísticamente significativos en el rendimiento del equipo

Otro estudio utiliza otra metodología que es bastante prometedora. Primero analiza la curva de rendimiento promedio de los equipos que echaron al entrenador para luego buscar equipos con curvas similares pero que no realizaron esta “intervención”. De esta forma se tiene un grupo control y al compararlos se puede responder a la pregunta, ¿qué hubiera pasado si no se cambiaba al DT?

imageEl rendimiento comparado entre equipos que cambiaron el DT luego de una baja en el rendimiento (línea negra llena) y los que no lo cambiaron luego de una situación similar (línea gris punteada). La línea vertical indica el momento del cambio de entrenador.

Como se puede ver, no sólo los equipos que no reemplazaron a su DT se recuperaron de su mala racha sino que lo hicieron más rápido que aquellos que sí lo hicieron.

Basta de casos hipotéticos

Un claro ejemplo reciente de este fenómeno se dio hace poco con el equipo Olimpo de Bahía Blanca. En noviembre de 2013, a pesar de encontrarse en medio de una una serie de duras derrotas, el DT Wálter Perazzo dijo que no iba a dejar el equipo y los dirigentes del club continuaron con su apoyo. Pocos días despúes, Olimpo le ganaba a River por 3 a 1 y luego pasó a ganar los siguientes dos partidos.

La narrativa, entonces, es de un entrenador que no se rindió y logró superar un mal momento y de una dirigencia que tomó una difícil pero decisión. Pero, ¿qué hubiera pasado si la actitud de los dirigentes hubiera sido distinta? Si Perazzo hubiera sido reemplazado y justo después el equipo comenzara a mejorar la narrativa habría sido la de un nuevo entrenador que logró sacar a un equipo de un mal momento e, irónicamente, de una dirigencia que tomó una difícil pero correcta decisión.

14Sep/1363

El milagroso magnetismo – Parte 2: ¿Y la evidencia?

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Este artículo es la continuación de El milagroso magnetismo - Parte 1: Un poco de historia.

En la primera parte de este recorrido por las curas magnéticas hablábamos de una larga historia de prácticas sin evidencia. ¿Cómo saber si realmente existe algún tipo de terapia con magnestimo que funcione?

Si la magnetoterapia funcionara, debería tener algún efecto biológico medible en el cuerpo humano. Debería, de alguna manera, influir en el tejido, células, sangre o líquido sobre el que se aplican. Los defensores de la magnetoterapia afirman que puede ser utilizado para el dolor y una gran variedad de patologías, y para ello han propuesto algunas maneras en las cuales funciona en nuestro cuerpo:

    • Flujo sanguíneo: se afirma que la sangre tiene hierro (cosa que es cierta) y que los imanes aumentan el flujo sanguíneo en el tejido que se aplica el campo magnético. El problema radica en que la sangre no contiene iones cargados eléctricamente, es diamagnética. Otro problema es que la superficie de los imanes es muy pequeña para afectar el flujo sanguíneo impulsado por la presión sanguínea normal. Un experimento sencillo de hacer es colocar un imán “terapéutico” en la palma de la mano: si el flujo sanguíneo aumentara, sería de esperar que la piel alrededor del imán se pusiera de color rosa y se calentara (eritema). Bueno, no lo hace. Esto fue demostrado por un estudio bien diseñado que utilizo láser-Doppler para medir el flujo sanguíneo.

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  • Líquidos: también se afirma que la magnetoterapia produce la alineación de las moléculas de agua de nuestro cuerpo, y de esta manera logra disminuir la inflamación y promueve la cicatrización. Sin embargo, ni siquiera los imanes más grandes, como los que se utilizan en los scanners de resonancia magnética, producen alineación de las moléculas de agua. Un imán “terapéutico” tiene una densidad magnética de unos 800 gauss, mientras que un scanner de resonancia magnética genera entre 30 000 y 40 000 gauss y todavía no se ha demostrado que tenga un efecto biológico en los humanos. Si lo hiciera, tendría serias restricciones para su uso.
  • Conducción nerviosa: otros afirman que la magnetoterapia produce alteración en la forma en que los nervios y las células nerviosas conducen la electricidad. Pero se necesitaría un imán de 24 tesla para disminuir la conducción nerviosa en un 10%. Un scanner de resonancia magnética típico utiliza 1–1,5 tesla.

Entonces… ¿Por qué toda la emoción? ¿Es la magnetoterapia un placebo y todo es por el dinero? ¿O a la comunidad científica y escéptica se le está escapando algo?

Porque, seamos sinceros, todos conocemos a más de una persona que ha atribuído fantásticos beneficios de la magnetoterapia. Sin embargo, como ya sabemos, el “a mí me funciona” no es suficiente.

El problema es que tenemos muchos reportes de casos y anécdotas de beneficios terapéuticos con muy poca ciencia para respaldarlos. El de los primeros serios que se hizo, fue el estudio publicado en Archives of Physical Medicine and Rehabilitation en noviembre de 1997 por el Dr. Carlos Vallbona de la Escuela de Medicina de la Universidad Baylor, el cual afirma que “La aplicación de un dispositivo que entregue un campo magnético estático de entre 300 y 500 gauss sobre puntos dolorosos produjeron un alivio inmediato en pacientes postpolio”.

rodillaVallbona estudió 50 pacientes de postpolio con las articulaciones dolorosas. Dividió a los pacientes en dos grupos y les dio al azar imanes activos (grupo experimental) o inactivos (grupo control) para aplicar sobre los puntos gatillo (que despiertan el dolor) durante 45 minutos. Después de ese tiempo, el 76% del grupo experimental informó alivio del dolor, mientras que sólo el 19% del grupo control informó menos dolor. Vallbona no presenta ninguna explicación para este fenómeno, pero anima a seguir investigando utilizando doble ciego.

Pero se ha observado, en general, que los estudios que indican resultados positivos en estos casos están mal diseñados (como suele pasar con las medicinas alternativas) y usan tamaños de muestra demasiado pequeños, lo que dificulta mucho la extracción de datos y elaboración de conclusiones válidas.

Tal y como menciona un artículo de revisión elaborado por Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa, de los Institutos Nacionales de Salud, llamado Magnets for Pain (“Imanes para el dolor”):

“La mayoría de los ensayos rigurosos no han encontrado ningún efecto sobre el dolor”.

Un ejemplo es un meta-análisis y revisión sistemática de estudios aleatorizados sobre el uso de imanes estáticos para reducir el dolor, que concluye que “La evidencia no apoya que el uso de imanes estáticos alivie el dolor, y por lo tanto los imanes no pueden ser recomendados como una terapia efectiva”.

Debido a que el cáncer es una de las condiciones patológicas que supuestamente “curan” los imanes, además de aliviar el dolor por artritis, dolores de cabeza, migraña, estrés, mejorar la circulación y revertir la evolución de las enfermedades degenerativas, la American Cancer Society publicó un artículo llamado Magnetic therapy (“Magnetoterapia”) donde menciona que no se conocen estudios para apoyar la idea de que la magnetoterapia es útil para tratar el cáncer.

Otro artículo de la American Cancer Society llamado Electromagnetic Therapy (“Terapia Electromagnética”) es más determinante en sus declaraciones sobre el tratamiento del cáncer:

“La evidencia científica disponible no apoya las afirmaciones de que los dispositivos electromagnéticos son efectivos en el diagnóstico y tratamiento del cáncer u otra enfermedad.”

Es fácil ser cínico cuando hay gente que está haciendo millones de dólares con dispositivos no probados. Por otro lado, es difícil pasar por alto todos los ejemplos en la historia donde los expertos han estado equivocados. ¿Quién hubiera creído que la aspirina podría ser una de las terapias de primera línea para prevenir enfermedades del corazón y derrame cerebral? Muchos se rieron antes de que se aceptara que una bacteria (Helicobacter pylori) desempeña un papel importante en la úlcera péptica, y muchos científicos han perdido la cabeza por estar adelantados a su tiempo. Pero aquí nos enfrentamos a un ejército empresarial cargado de pretensiones vagas y sin fundamento, pseudociencia y una caracterización errónea de lo que realmente sabemos como un hecho.

Siempre existe la posibilidad de que el magnetismo pueda producir beneficios reales en la salud. Esto no sería nada nuevo en el campo de la medicina. Pero hasta el momento, el mejor uso clínico establecido de un campo magnético pulsante (no estático) es en la curación de fracturas óseas, aunque este efecto es modesto. La evidencia hasta el momento apoya la conclusión de que hay una respuesta biológica relevante, aunque un solo estudio no confirma nada; se necesitan más.

Por ahora, de algunas cosas  estamos seguros:

  • La evidencia científica no apoya que el magnetismo tenga efectos sobre la salud.
  • No deberías reemplazar la terapia médica que estés utilizando por imanes.
  • No deberías usar imanes si tenés marcapasos o una bomba de insulina.
  • Tampoco deberías usar imanes si estás embarazada. A pesar de que los campos magnéticos producidos por los scanners de resonancia magnética son inocuos para el feto, aún no sabemos que es lo que hacen los imanes “terapéuticos” en el embarazo.
11Sep/133

El milagroso magnetismo – Parte 1: Un poco de historia

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Como persona deportista y un poco osada, he tenido varias lesiones a lo largo de mis 25 años en varias partes del cuerpo, como tendinitis, distensiones ligamentarias y fracturas. Posterior a la recuperación, se suelen realizar algunas sesiones de kinesiología y fisioterapia para rehabilitar y quedar 10 puntos.

Hielo, masajes, luz infrarroja, ultrasonido, onda corta y ejercicios de fuerza son algunas de las terapias que me han realizado. Pero había una en particular que siempre me llamó la atención por lo fascinante que parecía: la magnetoterapia.

Recuerdo la primera vez que la usé. Estaba rehabilitando una tendinitis de Aquiles. El kinesiólogo me dijo que servía para disminuir la inflamación y aceleraba la recuperación de los tejidos gracias a los campos magnéticos. Obviamente me lo creí y hasta hace muy poco tiempo pensé que era verdad,  hasta que tuve un estímulo para comenzar a investigar.

La magnetoterapia es una práctica que consiste en la aplicación de campos magnéticos para producir (supuestamente) beneficios en la salud. También están los brazaletes magnéticos, collares, plantillas para zapatillas y hasta collares para perros. No es algo nuevo. Pero… ¿existe alguna evidencia que apoye los argumentos y la utilización de estas terapias?

Los efectos del magnetismo y otras “energías” han sido estudiados desde los tiempos de los imperios romanos y griegos. La medicina tradicional china utiliza uno de los sistemas de sanación mas viejos de este tipo, basado en el chi o qi, que no es sino el nombre dado a la energía o fuerza vital que (ellos dicen) circula por el cuerpo. El concepto de fuerza vital también se puede encontrar en la medicina hindú y en la naturopatía (Hipócrates).

Para reencontrarnos con el magnetismo curativo, podemos viajar a Suiza del sigo XVI y encontrarnos con el alquimista Paracelso, que utilizaba un imán “mágico”, un tipo de mineral que atraía al hierro, para sanar todo tipo de enfermedades. Lo molía y colocaba en bálsamos que aplicaba a los enfermos con resultados milagrosos. A pesar de que William Gilbert (médico de la reina Isabel, conocido por sus estudios en magnetismo) advirtiera que moler el imán hacía que éste perdiera su magnetismo y por lo tanto sus supuestas propiedades milagrosas, Paracelso siguió fabricando bálsamos para una gran cantidad de enfermedades.

En los tiempos modernos, el descubrimiento de la electricidad trajo consigo los tratamientos electromagnéticos. El uso de diferentes formas de dispositivos eléctricos y generadores de frecuencia en medicina ha intrigado tanto a pacientes como a sus practicantes durante generaciones.

Alrededor del 1800, un médico austríaco llamado Franz Anton Mesmer, conocido por su uso de la hipnosis y la astrología, experimentó con el magnetismo al hacer que una paciente bebiera un fluido con hierro para luego colocarle imanes en diferentes partes del cuerpo. La paciente refirió una sensación de corriente circulando por su cuerpo y alivio de los síntomas. Mesmer sugirió que se debía al magnetismo animal, también llamado mesmerismo. Como era de suponer, Mesmer abrió una clínica en París y dejó de utilizar los imanes para pasar a usar las manos.

Albert Abrams

Albert Abrams, el Decano de los charlatanes del siglo XX.

A fines del siglo XIX el Dr. Daniel Palmer abrió su Escuela de Curación Magnética. Pronto descubrió que sus pacientes reportaban mejoría sin necesidad de imanes, con sólo una “imposición de manos” (otra vez). Más tarde Palmer creó también la Escuela Palmer de Terapia Quiropráctica.

A principios del siglo XX, el Dr. Albert Abrams afirmaba que cada órgano se ajusta a una longitud de onda electromagnética en particular. Fue demasiado lejos; la Asociación Médica de Estados Unidos lo nombró “Decano de los Charlatanes del Siglo XX”. Eso calmó los ánimos por casi cien años, pero hoy están resurgiendo toda clase de aparatos magnéticos “mágicos”.

Los imanes son generalmente hechos de metales (tales como el hierro) o aleaciones (mezclas de metales, o de un metal y un no metal) y tienen la capacidad de producir una fuerza medible llamada campo magnético. Es importante reconocer que no todos los imanes o campos magnéticos son iguales. La diferencia más significativa es entre los campos magnéticos pulsantes y los campos magnéticos estáticos: los imanes estáticos tienen campos magnéticos que no cambian, a diferencia de los electroimanes, que generan campos magnéticos sólo cuando la corriente eléctrica fluye a través de ellos. Esto se debe a que la electricidad y el magnetismo son en realidad manifestaciones de la misma fuerza fundamental, el electromagnetismo, reconocido por primera vez cuando se descubrió que un campo magnético cambiante puede generar corriente eléctrica y una corriente eléctrica cambiante puede generar un campo magnético.

Los campos magnéticos de los imanes se miden en unidades llamadas gauss (G) o, alternativamente, unidades llamadas tesla (T); 1 T = 10 000 G aproximadamente. Los imanes comercializados para el alivio del dolor por lo general poseen una densidad de campo magnético de 300 a 5 000 G, muchas veces más fuerte que el campo magnético de la Tierra (alrededor de 0,5 G), pero mucho más débil que los imanes usados ​​para máquinas de resonancia magnética (15 000 G o más).

Desde mediados del 1800, gran cantidad de máquinas electrónicas han sido aplicadas a una larga lista de enfermedades. Nunca se ha demostrado la efectividad de la mayoría de estos dispositivos y, en algunos casos, su uso ha resultado en serias lesiones e incluso la muerte. Sin embargo, algunas tecnologías eléctricas y electromagnéticas se han convertido en pilares de las prácticas médicas modernas, como los rayos X, la radioterapia, la resonancia magnética y los marcapasos.

Continuará…

17Jul/131

¿En trance por usar la Ouija?

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Publicado por:Maxim.

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ouija

Hace unos días nos enterábamos de la noticia de que una chica de Concordia, Entre Ríos, tuvo una crisis nerviosa mientras jugaba con un grupo de amigas al conocido juego de la tabla Ouija. Los médicos que la atendieron diagnosticaron eso (una crisis nerviosa), pero algunos medios prefirieron usar palabras más llamativas y dijeron que ella había “entrado en trance” mientras jugaba, aunque nunca explicaron claramente qué es lo que eso significa para ellos.

Puedo decir que tuve la experiencia de usar en un par de oportunidades la otra versión, más casera, de la famosa tablita: el juego de la copa. También puedo decir que, durante todo el rato que duró el chateo con el más allá, ni por un instante creí que hubiera algún espíritu moviendo la copa. Era obvio que se trataba de un truco pensado por mis compañeros para reírse de otro de ellos, el más miedoso del grupo. (En parte, de eso se trata el escepticismo: de saber cuándo somos víctimas de una broma o un engaño.) La chica de la noticia no se dio cuenta, creía (o cree) en la existencia de espíritus, fantasmas y en la comunicación con los muertos. Esa credulidad y la broma de alguna de sus amigas seguramente fue lo que la llevó al hospital.

Sobre su origen

La tabla Ouija no es un instrumento de origen milenario creado por alguna cultura muy antigua para contactar espíritus. Fue creada y patentada en 1890 por Elijah Bond, un abogado, inventor y hombre de negocios de Maryland, Estados Unidos, y originalmente sólo se trataba de un juego de salón que consistía en ir deletreando palabras y formando frases. Esa patente hoy pertenece a la compañía Hasbro, la misma que vende muñecos de juguete y juegos de mesa.

La lápida dedicada en 2008 a Bond y su invento, y la patente original del mismo.

El juego se iba popularizando entre las clases sociales medias y altas, hasta que en 1912 una mujer llamada Pearl Pollard (ironías del destino que resultan graciosas en nuestro idioma, su marido se apellidaba Curran) afirmó que mientras lo usaba con una amiga un espíritu se contactó con ella. Según Pollard, se trataba de Patience Worth, una mujer fallecida en 1694, pero esto nunca pudo ser confirmado ni se encontró registro alguno de la existencia de esa mujer.

Pollard y Worth no sólo “charlaban” habitualmente, sino que “juntas” escribieron varios libros y cuentos, lo cual resultó bastante redituable a Pollard, una aspirante a cantante que hasta ese momento casi no contaba con ingresos.

De ahí en más, el uso de la tabla se fue popularizando entre los fans del espiritismo y otras prácticas ocultistas y entre los charlatanes que hacen dinero a costa de crédulos, dolientes y necesitados. Al mismo tiempo, los temerosos aconsejan no usarla para evitar traer espíritus “a este lado” o incluso ser poseídos por ellos. O entrar en “trance”, quizá.

Antecedentes

Un antecesor directo de la tabla Ouija y sus variantes es la técnica de escritura automática, usada principalmante durante la época victoriana por algunos médiums. Consistía en unas planchitas (o planchettes) de madera que tenían un agujero en una punta en donde se insertaba un lápiz. Gracias a las rueditas que tenía abajo, el espiritista que conducía la sesión deslizaba la tablita sobre una hoja de papel y el lápiz iba escribiendo o dibujando lo que, supuestamente, los espíritus le comandaban.

¿Se mueve?

El puntero Ouija (o la copa) se mueve por el tablero, señalando una letra tras otra y formando frases, contestando preguntas o formulando augurios. ¿Cómo puede ser? Las posibles explicaciones son básicamente dos. La más obvia es la que mencionaba más arriba: ya sea a modo de broma o como parte de un timo, uno de los participantes hace más fuerza que los demás y se encarga de mover el puntero en la dirección deseada. La segunda tiene que ver con el efecto ideomotor. Esto es, que uno de los participantes esté muy sugestionado e inconscientemente influya en el movimiento del puntero.

Qué dicen las religiones

En el cristianismo toda forma de magia, adivinación y espiritismo es condenada, ya que hablar con los muertos o ver el futuro “está reservado sólo para Dios”. Algo parecido manda creer el islam. Palabra más, palabra menos, las religiones coinciden en que no se debe jugar con esas cosas, porque se puede estar “abriendo camino para el demonio y no es de extrañar que la persona quede espiritualmente afectada”. Esto no impide que una mayoría de la gente crea en esa clase de comunicación. Las principales religiones siempre han criticado estos medios caseros para contactar a los fallecidos. ¿Será por temor a perder el monopolio del contacto con el más allá?

28Jun/135

El síndrome del estudio único

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Uno de los pilares de la ciencia es que todo conocimiento es provisorio y puede ser refutado por investigaciones posteriores. Esto no es un capricho, sino un reconocimiento de que la ciencia es una actividad humana y como tal está sujeta a errores, sesgos y problemas que hacen probables las conclusiones falsas. Además la realidad es compleja y observarla, aún más.

Para entender la naturaleza no basta con mirarla una sola vez. Para distinguir entre una nave extraterrestre y un reflejo de la cámara, por ejemplo, hace falta mirar el mismo evento desde varios ángulos. Con la evidencia científica pasa algo muy similar.

Los escépticos estamos familiarizados con el mantra de “correlación no implica causa”, es decir: que dos eventos A y B se den juntos no significa que A cause B. (Puede ser que B cause A, que ambos sean causados por otro evento C, que la asociación sea puramente accidental o que ni siquiera exista relación alguna entre ellos.) Pero si uno hace varios estudios distintos mirando a la relación entre A y B desde diferentes ángulos y ésta siempre aparece, entonces uno va ganando confianza en que efectivamente hay una relación causal.

Por ejemplo, uno puede ver que muchas personas que tienen una cierta dolencia también tienen una cierta bacteria en la sangre. Eso no significa necesariamente que la bacteria cause la enfermedad; podría ser que la enfermedad afecte el sistema inmune y esa bacteria se aproveche, o que la bacteria esté asociada a una cierta toxina que es la verdadera causa de la enfermedad. Pero si luego vemos que ratas sanas desarrollan la enfermedad luego de ser expuestas a la bacteria, que se curan cuando se les da antibióticos y que ninguna otra bacteria parece enfermarlas, entonces uno ya tiene buenas razones para inferir una relación causal.

En el medio de todo este proceso pueden aparecer resultados contradictorios. Quizás algún laboratorio no logra detectar la bacteria en el tejido de animales enfermos pero luego se descubre que era un error técnico. O quizás se ve que hay otra bacteria distinta que causa la misma enfermedad y se sugiere que en realidad es ésa la verdadera causa.

Muchos medios, incluso los especializados en ciencia, pueden sufrir de “Síndrome de Estudio Único”, una enfermedad particularmente virulenta que hace que cada nuevo estudio publicado sea tomado como definitivo. Publicaciones que apoyan las creencias previas se reportan como “Estudio confirma que…” y los que van en contra reciben títulos como “Refutada la teoría de…”.

Esto da lugar a hilarantes resultados como el que me encontré un día buscando sobre la hipótesis de la higiene:

hipótesis higiene

La hipótesis de la higiene: verdadera y falsa a la vez según el diario ABC

La hipótesis de la higiene es la idea de que la causa del aumento en las alergias y las enfermedades autoinmunes es que nos criamos en ambientes demasiado limpios. La noción básica es que la estimulación temprana por medio de gérmenes patógenos es necesaria para el correcto desarrollo del sistema inmune. Fue propuesta en 1989 por D. P. Strachan en un paper (Hay fever, hygiene, and household size) publicado en el British Journal of Medicine para explicar por qué había una relación inversa entre las enfermedades autoinmunes y la cantidad de hermanos. Las personas con muchos hermanos tienen menos riesgo de tener asma.

A pesar de que esta noción simple y en cierto modo intuitiva quedó como cierta en la cultura popular (“Ensuciarse hace bien” es el lema de una empresa de jabón en polvo), incluso siendo citada tácitamente en el videojuego Mass Effect, investigaciones posteriores demostraron que el mecanismo es mucho más complejo. No es de extrañar ya que nuestro sistema inmune es un enorme entramado de células especializadas que desafía la comprensión.

En una revisión sistemática de la literatura publicada por el Foro Científico Internacional sobre Higiene Hogareña se puede leer sobre las distintas líneas de evidencia que avalan la hipótesis de la higiene y las que la contradicen. Actualmente la relación lineal entre infecciones en la infancia y enfermedades autoinmunes es rechazada por la literatura científica, dando preferencia a otras teorías más sofisticadas que tienen en cuenta el tipo de infecciones y la variedad de gérmenes.

Este no el único caso. Otro ejemplo de fallas periodísticas es el infame tabloide británico The Daily Mail, que tiene la reputación de catalogar todo objeto inanimado como cancerígeno o anticancerígeno, encontrándose varios que previenen y causan cáncer al mismo tiempo.

Un uso menos inocente de este síndrome es la distorsión de la ciencia por grupos ideológicos. Se puede tener la certeza de que cada estudio que encuentre algún efecto secundario o ponga en duda la efectividad de alguna vacuna va a ser considerado por los grupos antivacunación como “prueba” de que las vacunas son dañinas. Los negacionistas del cambio climático proclaman a los gritos que se ha clavado “el último clavo en el ataúd del cambio climático” cada vez que sale algún artículo mostrando algún problema con algún aspecto de la climatología actual. En ambos casos se ignora la montaña de literatura científica que los contradice salvo citando algún que otro estudio para criticarlo.

Grupos antiabortistas muestran estudios sobre el inexistente síndrome post-aborto mientras ignoran el grueso de la literatura científica que no lo encuentra por ningún lado. Por su parte, grupos en contra de las uniones homosexuales suelen citar estudios puntuales para mostrar el daño que causa a los chicos el ser criados en una familia homoparental; sin embargo, una revisión de la literatura muestra que las diferencias son mínimas y por cada medida donde hay diferencias, hay 4 o más en las que son idénticas.

Los árboles y el bosque

Tanto en los casos de fallas inocentes como en los de selección deliberada de los datos, lo que está faltando es el contexto en el que se inserta cada nueva publicación. No es lo mismo una gota de arsénico en una taza de té que en el océano Pacífico.

Es por esto que no se puede confiar en los medios generalistas para informarse científicamente. Los medios especializados suelen hacer un mejor trabajo, entrevistando a científicos para que opinen sobre la importancia y relevancia de los nuevos supuestos descubrimientos. Muchas veces éstos responden que es algo nuevo que va en contra de todo lo conocido, por lo que debe ser replicado; lo cual sirve para darse una idea de la probabilidad de que sea verdad.

Pero tampoco se puede confiar en papers individuales. Si quiero saber si la hipótesis de la higiene es cierta y leyera uno o dos papers, podría encontrar sólo los trabajos que apoyan la teoría e ignoraría completamente los estudios que la contradicen. Lo mejor es leer revisiones sistemáticas, que tratan de buscar todas las publicaciones pertinentes a un tema y compararlas, evaluar la calidad de cada una y dar una idea de qué conclusiones se pueden sacar.

17Jun/1312

Las dietas ácidas, la leche y la osteoporosis

No consumo lácteos

Hace un tiempo ya, tanto la prensa como la población en general a través de las redes sociales, han estado afirmando que existe una asociación hipotética entre el consumo de productos lácteos y la acidosis metabólica, es decir la disminución del pH. Esta asociación teórica se basa en la idea de que la proteína y los fosfatos de la leche y los productos lácteos son productores de ácidos, que causan la acidificación de nuestro organismo y las llamadas enfermedades modernas.

En otro artículo comenté un poco sobre el mito de las dietas ácidas y alcalinas, y cómo en realidad lo que comes no altera el pH de tu organismo. Pero vamos a profundizar un poco más al respecto y hablar específicamente sobre los productos lácteos. Cabe aclarar que no consumo lácteos, salvo en alguna pizza. Personalmente siento agrado cuando las personas se preocupan por la salud pública y entre esas medidas se promueve mejorar la calidad de vida a través de cambios en la alimentación y la actividad física. Pero como ya hemos visto varias veces, la desinformación general y la velocidad con que la misma fluye a través de internet es impresionante.

Y no me resulta extraño, porque para poder comprender qué pasa cuando el organismo funciona mal, primero hay que comprender como el organismo funciona en situaciones de normalidad. Para esto los estudiantes de Medicina deben cursar una materia llamada Fisiología Humana, que es enorme, y a pesar de cursarse en el lapso de un año, a veces los conocimientos adquiridos no parecen suficientes.

Con esto quiero decir que debemos tener cuidado al momento de analizar textos de esta índole, ya que es muy probable que caigamos en el error de creer por falta de conocimiento. Por lo tanto, voy a tratar de explicar esto de la forma más amena posible.

Para empezar, la evidencia científica no apoya ninguna de esas ideas, ya que ni la leche ni los lácteos son productores de ácidos, ni nuestros cuerpos se acidifican por la dieta, y tampoco hay evidencia que apoye una relación de causalidad entre consumo de lácteos y las enfermedades modernas.
Dentro de estas ideas encontramos algunas como:

La leche y los productos lácteos no son saludables porque producen pérdida de calcio por la orina y acelera la decepción de calcio de los huesos. Se ha demostrado los países que consumen mayor cantidad de productos lácteos, proteína animal y calcio tienen altas tasas de osteoporosis y fractura de cadera.

Según un sistema de clasificación de los alimentos muy citado por los defensores de esta teoría, se define a la leche como un producto ligeramente ácido, basándose en que la leche contribuye con fosfatos y sulfatos iónicos, que son ácidos. Una porción de estos ácidos son excretados por orina y de esta manera parece que el consumo de leche y proteínas (dieta ácida) conduce a la excreción de ácidos causando un deterioro de la salud ósea. Este supuesto perjuicio para la salud del hueso se debería a la observación de que una mayor excreción de ácidos en la orina está asociada con una mayor concentración de calcio en la misma.

En primer lugar, la evidencia no apoya la idea de que el fosfato y el sulfato sean perjudiciales para la salud ósea, porque a pesar de que la cantidad de calcio excretado por la orina aumente cuando se incrementa la excreción neta de ácidos, es más importante que el balance del calcio no se modifique. Un equipo multidisciplinario de científicos de la Universidad de Calgary realizó una revisión sistemática y meta-análisis de los estudios que trataban sobre cómo la dieta y los suplementos podían alterar la excreción de ácidos o álcalis y cómo ésta a su vez alteraba el balance y la excreción de calcio por orina. El meta-análisis puso de manifiesto que el aumento de la excreción de ácido en dietas hiperproteicas se asoció con una mayor excreción urinaria de calcio. Sin embargo, cuando el balance de calcio (calcio corporal total) fue examinado, no se encontraron relaciones entre la excreción de ácido y el balance de calcio. Por lo tanto, la evidencia no apoya las afirmaciones de que los alimentos que producen excreción de ácidos son perjudiciales para el balance de calcio, a pesar de la mayor aparición de calcio en la orina.

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(Fig. 1) Excreción neta de ácido por orina (mEq H+) después de la ingestan de tres bebidas: agua destilada, leche o bebida de cola sin cafeína. Fuente: Heaney et al. Carbonated beverages and urinary calcium excretion. Am J Clin Nutr 74:343–347, 2001.

En segundo lugar, los productos lácteos no son productores de ácidos. Un estudio sobre la excreción neta de ácido después de la ingesta de leche demostró que la leche es alcalinizante de la orina en comparación con la bebida de cola y el agua (Fig. 1). Lo más interesante de este estudio es que el agua utilizada era agua destilada, o sea que no podía aportar ni álcalis ni ácidos, a diferencia del aumento de la acidez producida por aporte de ácido fosfórico de la bebida de cola. Mientras que en otro estudio, una comparación de la excreción neta de ácidos producida por la leche común y la leche de soja mostró que no había diferencias entre ambas.

En tercer lugar, la afirmación “las tasas de fractura por osteoporosis son mayores en los países que consumen más productos lácteos, calcio y proteína animal” se hace comparando unas culturas con otras, y hacer una suposición de que la causa de las diferencias en las tasas de fracturas de hueso se deben a las diferencias dietéticas es una conclusión bastante sesgada. Además hay otros factores de riesgo importante para la osteoporosis y la fractura de cadera que no se relacionan con lo que consumen las diferentes culturas, como las diferencias genéticas, la cantidad de trabajo físico, posiblemente la cantidad de luz solar a la que uno se expone (síntesis de vitamina D), entre otros. La variación en cualquiera de estos factores podría explicar las diferencias en la tasas de fractura, por lo que no es correcto suponer que los lácteos producen estas patologías sin haber tenido en cuenta antes la observación de los otros factores.

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La evidencia apoya que los factores de riesgo más importantes para la osteoporosis y la fractura de cadera son el sedentarismo y la escasa ingesta de calcio durante la vida. De hecho, una persona que vive en una gran ciudad de Asia, donde la actividad física es quizás similar a la de las culturas occidentales, tiene tasas de fractura casi idénticos que la de los países industrializados.

Si bien las observaciones funcionan como disparadores para hacerse preguntas y realizar estudios, no es correcto asumir sobre las causas de un fenómeno basándose únicamente en observaciones, especialmente cuando estas están basadas en algo con tantas variables como la cultura, ya que en estos casos no se consideran los estilos de vida y otros factores que podrían ser la causa de este fenómeno observado.

Este error se puede resumir en la frase “Correlación no implica causalidad”.

Me veo obligado a agregar que según un informe emitido recientemente por la Escuela de Salud Pública de Harvard,  el calcio es importante pero la leche no es la mejor fuente de calcio y una gran ingesta de éste está asociada al cáncer de próstata y cáncer de ovario; la leche además posee altos niveles de grasas saturadas y posiblemente las hormonas que contiene sean perjudiciales para la salud. Esto se vio reforzado en la publicación de su último “Plato de la alimentación saludable y la Pirámide Nutricional Saludable”.

Para finalizar, una revisión sistemática y meta análisis sobre la teoría de que  la dietas ácidas producen enfermedad ósea concluye que “La asociación causal entre la dieta ácida y la osteoporosis no está apoyada por la evidencia y no hay evidencia de que una dieta alcalina sea protectora de la salud ósea”.

En conclusión, la evidencia de mejor calidad revela que tanto la leche como los productos lácteos no causan acidosis metabólica. Por otra parte, los productos lácteos no producen ácidos en el metabolismo y nuestros organismos no se acidifican por la dieta moderna. Además, la evidencia no apoya las asociaciones entre el alto consumo de leche y productos lácteos con osteoporosis, cuando se tienen en cuenta factores importantes como la actividad física.

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