29Sep/140

El CEA presenta: Jornadas de Ciencia y Pensamiento Crítico

CEA_Facebook El Círculo Escéptico Argentino tiene el agrado de invitar a la comunidad a las Jornadas de Ciencia y Pensamiento Crítico a realizarse los días 4 y 11 de octubre de 2014 de 17 a 19hs en la sala Augusto Raúl Cortazar.

El primer día, la Magister María José Guzmán va a mostrar que no sólo vivimos en uno de muchos planetas en uno de muchos sistemas solares en una de muchas galaxias, sino que además no sabemos qué es el 75% de la energía del universo.

La segunda charla estará centrada en el debate al rededor de los Organismos Genéticamente Modificados. Juan Pablo Luppi explicará el detrás de escena de cómo se crean los transgénicos y Federico Espinosa, estudiante de Biotecnología, analizará mitos y verdades que hay sobre los mismos.

El evento en Facebook para el primer encuentro está en este link: https://www.facebook.com/events/302356709956760

¡Los esperamos!

8Abr/144

La salud de las dietas vegetarianas

Existe un artículo que está circulando desde principio de año y la cadena RT Noticias se ha encargado de masificar. Como para variar, RT Noticias ha dado un título sensacionalista a su artículo afirmando que "Los vegetarianos son menos sanos y viven peor que los consumidores de carne". En él, se hace referencia a una investigación llamada "Nutrición y Salud - La Asociación entre la conducta alimentaria y varios parámetros de salud: Un Estudio de Muestra" (acceso gratuito), publicada en enero del 2014 en la revista PLoS One. Se trata de una encuesta realizada en Austria con el objetivo de evaluar el estatus de salud de la población que seguía diferentes dietas. noticiaveggie En la introducción del paper se hace un análisis del consenso científico actual sobre los beneficios de la dieta vegetariana en la salud y después una revisión de algunos estudios que han demostrado lo contrario. En el apartado materiales y métodos se detalla el criterio de inclusión: un grupo vegetariano, un grupo "carnívoro" que consume muchas frutas y verduras, un grupo "carnívoro" que consume menos carne y otro grupo "carnívoro" que consume mucha carne. Podríamos resaltar que el término "carnívoro" está mal utilizado, ya que los seres humanos somos omnívoros oportunistas. Finalmente, en la discusión de los resultados se lee que la investigación encontró que los vegetarianos tienen mayor prevalencia de enfermedades crónicas y trastornos mentales.

Sin embargo, en la conclusión los autores remarcan en letra negrita que los resultados arrojados son limitados debido a que es un estudio de tipo transversal. Esto quiere decir que el método utilizado no es el más adecuado para evaluar el impacto de una dieta en la salud de una persona, ya que esta modalidad sólo analiza a la salud en un determinado momento y no a lo largo del tiempo (estudio longitudinal). Esto hay que compararlo con la preponderancia de la evidencia surgida de otros estudios que muestran que las dietas vegetarianas son tanto o más saludables que las dietas que incluyen moderada cantidad de carne como se atestigua en la introducción de este mismo artículo y por la posición de la Asociación Estadounidense de Dietética:

Es la postura de la Asociación Estadounidense de Dietética que las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para deportistas.

Revisando un poco más a fondo el paper, nos podemos encontrar con una falla metodológica: incluye dentro del grupo vegetariano a los comedores de pescado. Según la definición de la Sociedad Vegetariana, una persona vegetariana es “alguien que sigue una dieta de cereales, legumbres, frutos secos, semillas, verduras y frutas con o sin el uso de productos lácteos y huevo”. Pero los investigadores hicieron lo siguiente:

En total, se preguntó a 15.474 individuos, de 15 años o más, en entrevistas asistidas por computadoras (CAPI; 54,7% mujeres; tasa de respuesta: 63,1%) Mientras que 0,2% de los entrevistados eran vegetarianos puros (57,7% mujeres), 0,8% reportaron ser vegetarianos que consumen leche y huevos (77,3% mujeres), y 1,2% vegetarianos que consumen pescado y/o huevos y leche (76,7% mujeres).

Lo anterior se traduce a que, de un total de 15.474 individuos encuestados, sólo el 1% vegetarianos por definición (0,2% vegetarianos estrictos + 0,8% ovolacteovegetarianos), mientras que el 1,2% consumían pescado y no correspondían a la clasificación de vegetarianismo. Estos 3 subgrupos fueron incluidos en el grupo vegetariano, dando un total de 343 individuos que luego se redujo a 330 para hacer el análisis estadístico. Entonces de los 330 individuos que se tomaron, 150 eran vegetarianos de verdad y 180 consumían pescado. Es decir, más de la mitad de los "vegetarianos" del estudio consumían pescado.

La verdadera enfermedad

El verdadero problema que presenta el reporte de este estudio es el del serio Síndrome de Estudio Único. No caben duda de que la población encuestada presentaba esas condiciones, no se discute eso. Pero se trata de un estudio transversal y para evaluar el impacto de una dieta sobre la salud es necesario hacer estudios longitudinales. Además, para establecer conclusiones que vayan en contra del consenso científico actual se requieren de evidencias, y muchas. Algo que claramente no aporta esta investigación debido a su mal diseño experimental. Otro ejemplo de desinformación realizada por los medio de comunicación de un estudio limitado.

14Ene/144

Consejos para un linkeo responsable

4 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

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El movimiento escéptico no es ajeno al Efecto Streisand. ¿En qué consiste? Se trata del efecto indeseado de lograr un aumento en la difusión de algo (sitios y contenidos, en el caso de internet) cuando uno originalmente buscaba lo contrario. Parece una paradoja, pero a veces sucede que ese contenido se termina conociendo mucho más gracias a nuestra intervención de lo que se hubiera conocido de otra manera.

Un ejemplo reciente es el caso de Burzynski intimidando a un joven blogger que escribió un artículo crítico de sus “antineoplastones” y que sólo sirvió para difundir aún más las críticas contra él. O el de la multinacional homeopática Boiron, que amenazó con demandar a un blogger italiano y nuevamente se encontró con más mala publicidad. Sin embargo, la realidad es que este efecto va para los dos lados y como escépticos tenemos que cuidarnos de que nuestras críticas no resulten en más publicidad para los mercaderes de pseudociencia.

Esto no es un miedo infundado sino una realidad. Por ejemplo, el caso de una compañía que trataba mal a sus clientes para que éstos escribieran críticas en internet que aumentaban su ranking en las búsquedas en google (aunque algunos dudan de esta estrategia, google reaccionó). Los algoritmos de búsqueda no entienden la complejidad y la angustia de la existencia humana, sólo entienden los links.

Es por esto que en el Círculo Escéptico Argentino nos cuidamos de siempre usar el atributo NOFOLLOW cuando en un artículo linkeamos a un sitio pseudocientífico.  Con este atributo uno se asegura que esos links no aumenten el PageRank que Google le da a esa página. Pero una cosa que no se puede controlar son los links que se comparten en las redes sociales. Si desde nuestra cuenta de Twitter o página en Facebook compartimos contenido de algún sitio web bien magufo para reírnos de él, en parte estamos aumentando su popularidad. El efecto Streisand entra en acción.

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Pero los links compartidos en Facebook no sólo aumentan la popularidad de las páginas porque más gente puede verlas, sino que también sirven para aumentar la popularidad de las páginas de Facebook asociadas a esos sitios web. Aparentemente, el número de “Likes” y “Recomendaciones” que muestra una página en los pequeños botones para compartir no sólo refleja la cantidad de veces que se compartió mediante ese botón sino también las veces que la página se compartió mediante cualquier medio, incluso copiando y pegando la dirección en la biografía.

Eso quiere decir que cada vez que alguien comparte algún link en el grupo de facebook del CEA sólo para reírse y mostrar qué ridículo que es, ¡está aumentando la popularidad de ese contenido! Los escépticos nos encontramos entonces con un pequeño dilema. Queremos criticar a los vendedores de humo y la honestidad intelectual requiere mostrar el contenido que se critica, pero tampoco queremos promocionar su contenido y hacer que aparezcan en los primeros resultados de búsqueda en Google o como contenido recomendado en las redes sociales.

Los algoritmos no diferencian entre crítica y recomendación. Tim Farley (el genio detrás de What's the Harmrecomienda un par de alternativas en lugar de compartir links directamente:

  • Escribir un post en un blog: Quien tenga un blog puede escribir una crítica del contenido que se quiere compartir, siempre linkeando con el atributo NOFOLLOW, y luego compartir ese contenido (presumiblemente de buena calidad) en vez del contenido de mala calidad que se quiere criticar.
  • Compartir un post de otro blog: Si uno no tiene un blog propio o no tiene tiempo o conocimiento para escribir un artículo completo, es muy probable que alguien más haya escrito sobre el tema. Eso es lo que podemos buscar y difundir.
  • Compartir una versión archivada del contenido: Archive.org es un excelente sitio web con la misión de archivar la internet para futuras generaciones. Si la página web que se quiere compartir no está archivada, se puede hacer un archivo de la misma.

Finalmente, una muy buena herramienta si no queda otra y uno tiene muchas ganas de compartir es DoNotLink. Se trata de un servicio para acordar direcciones web como Bit.ly pero con la característica de que utiliza una serie de técnicas para asegurarse de que el link no se cuente como una recomendación en Facebook ni afecte el PageRank de Google. Ni siquiera hace falta entrar al sitio para crear el link, sólo hace falta agregar “http://donotlink.com/” antes de la dirección que se quiere compartir.

Entonces, si uno quiere compartir el sitio de la Asociación Médica Homeopática Argentina (http://www.amha.org.ar/), queda “http://donotlink.com/www.amha.org.ar”. Para hacer las cosas aún más fáciles, yo modifiqué el bookmarklet oficial de Facebook para que comparta la página que uno está viendo usando DoNotLink. Arrastren este link a su barra de favoritos y cuando quieran compartir algo de dudosa calidad, sólo queda hacer click en ese botón.

Es un poco más de trabajo, sí, pero es importante que no amplifiquemos el mal contenido en la web. El tema central es NUNCA linkear directo a contenido pseudocientífico. Cuidemos nuestros links.

14Sep/1363

El milagroso magnetismo – Parte 2: ¿Y la evidencia?

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Este artículo es la continuación de El milagroso magnetismo - Parte 1: Un poco de historia.

En la primera parte de este recorrido por las curas magnéticas hablábamos de una larga historia de prácticas sin evidencia. ¿Cómo saber si realmente existe algún tipo de terapia con magnestimo que funcione?

Si la magnetoterapia funcionara, debería tener algún efecto biológico medible en el cuerpo humano. Debería, de alguna manera, influir en el tejido, células, sangre o líquido sobre el que se aplican. Los defensores de la magnetoterapia afirman que puede ser utilizado para el dolor y una gran variedad de patologías, y para ello han propuesto algunas maneras en las cuales funciona en nuestro cuerpo:

    • Flujo sanguíneo: se afirma que la sangre tiene hierro (cosa que es cierta) y que los imanes aumentan el flujo sanguíneo en el tejido que se aplica el campo magnético. El problema radica en que la sangre no contiene iones cargados eléctricamente, es diamagnética. Otro problema es que la superficie de los imanes es muy pequeña para afectar el flujo sanguíneo impulsado por la presión sanguínea normal. Un experimento sencillo de hacer es colocar un imán “terapéutico” en la palma de la mano: si el flujo sanguíneo aumentara, sería de esperar que la piel alrededor del imán se pusiera de color rosa y se calentara (eritema). Bueno, no lo hace. Esto fue demostrado por un estudio bien diseñado que utilizo láser-Doppler para medir el flujo sanguíneo.

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  • Líquidos: también se afirma que la magnetoterapia produce la alineación de las moléculas de agua de nuestro cuerpo, y de esta manera logra disminuir la inflamación y promueve la cicatrización. Sin embargo, ni siquiera los imanes más grandes, como los que se utilizan en los scanners de resonancia magnética, producen alineación de las moléculas de agua. Un imán “terapéutico” tiene una densidad magnética de unos 800 gauss, mientras que un scanner de resonancia magnética genera entre 30 000 y 40 000 gauss y todavía no se ha demostrado que tenga un efecto biológico en los humanos. Si lo hiciera, tendría serias restricciones para su uso.
  • Conducción nerviosa: otros afirman que la magnetoterapia produce alteración en la forma en que los nervios y las células nerviosas conducen la electricidad. Pero se necesitaría un imán de 24 tesla para disminuir la conducción nerviosa en un 10%. Un scanner de resonancia magnética típico utiliza 1–1,5 tesla.

Entonces… ¿Por qué toda la emoción? ¿Es la magnetoterapia un placebo y todo es por el dinero? ¿O a la comunidad científica y escéptica se le está escapando algo?

Porque, seamos sinceros, todos conocemos a más de una persona que ha atribuído fantásticos beneficios de la magnetoterapia. Sin embargo, como ya sabemos, el “a mí me funciona” no es suficiente.

El problema es que tenemos muchos reportes de casos y anécdotas de beneficios terapéuticos con muy poca ciencia para respaldarlos. El de los primeros serios que se hizo, fue el estudio publicado en Archives of Physical Medicine and Rehabilitation en noviembre de 1997 por el Dr. Carlos Vallbona de la Escuela de Medicina de la Universidad Baylor, el cual afirma que “La aplicación de un dispositivo que entregue un campo magnético estático de entre 300 y 500 gauss sobre puntos dolorosos produjeron un alivio inmediato en pacientes postpolio”.

rodillaVallbona estudió 50 pacientes de postpolio con las articulaciones dolorosas. Dividió a los pacientes en dos grupos y les dio al azar imanes activos (grupo experimental) o inactivos (grupo control) para aplicar sobre los puntos gatillo (que despiertan el dolor) durante 45 minutos. Después de ese tiempo, el 76% del grupo experimental informó alivio del dolor, mientras que sólo el 19% del grupo control informó menos dolor. Vallbona no presenta ninguna explicación para este fenómeno, pero anima a seguir investigando utilizando doble ciego.

Pero se ha observado, en general, que los estudios que indican resultados positivos en estos casos están mal diseñados (como suele pasar con las medicinas alternativas) y usan tamaños de muestra demasiado pequeños, lo que dificulta mucho la extracción de datos y elaboración de conclusiones válidas.

Tal y como menciona un artículo de revisión elaborado por Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa, de los Institutos Nacionales de Salud, llamado Magnets for Pain (“Imanes para el dolor”):

“La mayoría de los ensayos rigurosos no han encontrado ningún efecto sobre el dolor”.

Un ejemplo es un meta-análisis y revisión sistemática de estudios aleatorizados sobre el uso de imanes estáticos para reducir el dolor, que concluye que “La evidencia no apoya que el uso de imanes estáticos alivie el dolor, y por lo tanto los imanes no pueden ser recomendados como una terapia efectiva”.

Debido a que el cáncer es una de las condiciones patológicas que supuestamente “curan” los imanes, además de aliviar el dolor por artritis, dolores de cabeza, migraña, estrés, mejorar la circulación y revertir la evolución de las enfermedades degenerativas, la American Cancer Society publicó un artículo llamado Magnetic therapy (“Magnetoterapia”) donde menciona que no se conocen estudios para apoyar la idea de que la magnetoterapia es útil para tratar el cáncer.

Otro artículo de la American Cancer Society llamado Electromagnetic Therapy (“Terapia Electromagnética”) es más determinante en sus declaraciones sobre el tratamiento del cáncer:

“La evidencia científica disponible no apoya las afirmaciones de que los dispositivos electromagnéticos son efectivos en el diagnóstico y tratamiento del cáncer u otra enfermedad.”

Es fácil ser cínico cuando hay gente que está haciendo millones de dólares con dispositivos no probados. Por otro lado, es difícil pasar por alto todos los ejemplos en la historia donde los expertos han estado equivocados. ¿Quién hubiera creído que la aspirina podría ser una de las terapias de primera línea para prevenir enfermedades del corazón y derrame cerebral? Muchos se rieron antes de que se aceptara que una bacteria (Helicobacter pylori) desempeña un papel importante en la úlcera péptica, y muchos científicos han perdido la cabeza por estar adelantados a su tiempo. Pero aquí nos enfrentamos a un ejército empresarial cargado de pretensiones vagas y sin fundamento, pseudociencia y una caracterización errónea de lo que realmente sabemos como un hecho.

Siempre existe la posibilidad de que el magnetismo pueda producir beneficios reales en la salud. Esto no sería nada nuevo en el campo de la medicina. Pero hasta el momento, el mejor uso clínico establecido de un campo magnético pulsante (no estático) es en la curación de fracturas óseas, aunque este efecto es modesto. La evidencia hasta el momento apoya la conclusión de que hay una respuesta biológica relevante, aunque un solo estudio no confirma nada; se necesitan más.

Por ahora, de algunas cosas  estamos seguros:

  • La evidencia científica no apoya que el magnetismo tenga efectos sobre la salud.
  • No deberías reemplazar la terapia médica que estés utilizando por imanes.
  • No deberías usar imanes si tenés marcapasos o una bomba de insulina.
  • Tampoco deberías usar imanes si estás embarazada. A pesar de que los campos magnéticos producidos por los scanners de resonancia magnética son inocuos para el feto, aún no sabemos que es lo que hacen los imanes “terapéuticos” en el embarazo.
11Sep/133

El milagroso magnetismo – Parte 1: Un poco de historia

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Como persona deportista y un poco osada, he tenido varias lesiones a lo largo de mis 25 años en varias partes del cuerpo, como tendinitis, distensiones ligamentarias y fracturas. Posterior a la recuperación, se suelen realizar algunas sesiones de kinesiología y fisioterapia para rehabilitar y quedar 10 puntos.

Hielo, masajes, luz infrarroja, ultrasonido, onda corta y ejercicios de fuerza son algunas de las terapias que me han realizado. Pero había una en particular que siempre me llamó la atención por lo fascinante que parecía: la magnetoterapia.

Recuerdo la primera vez que la usé. Estaba rehabilitando una tendinitis de Aquiles. El kinesiólogo me dijo que servía para disminuir la inflamación y aceleraba la recuperación de los tejidos gracias a los campos magnéticos. Obviamente me lo creí y hasta hace muy poco tiempo pensé que era verdad,  hasta que tuve un estímulo para comenzar a investigar.

La magnetoterapia es una práctica que consiste en la aplicación de campos magnéticos para producir (supuestamente) beneficios en la salud. También están los brazaletes magnéticos, collares, plantillas para zapatillas y hasta collares para perros. No es algo nuevo. Pero… ¿existe alguna evidencia que apoye los argumentos y la utilización de estas terapias?

Los efectos del magnetismo y otras “energías” han sido estudiados desde los tiempos de los imperios romanos y griegos. La medicina tradicional china utiliza uno de los sistemas de sanación mas viejos de este tipo, basado en el chi o qi, que no es sino el nombre dado a la energía o fuerza vital que (ellos dicen) circula por el cuerpo. El concepto de fuerza vital también se puede encontrar en la medicina hindú y en la naturopatía (Hipócrates).

Para reencontrarnos con el magnetismo curativo, podemos viajar a Suiza del sigo XVI y encontrarnos con el alquimista Paracelso, que utilizaba un imán “mágico”, un tipo de mineral que atraía al hierro, para sanar todo tipo de enfermedades. Lo molía y colocaba en bálsamos que aplicaba a los enfermos con resultados milagrosos. A pesar de que William Gilbert (médico de la reina Isabel, conocido por sus estudios en magnetismo) advirtiera que moler el imán hacía que éste perdiera su magnetismo y por lo tanto sus supuestas propiedades milagrosas, Paracelso siguió fabricando bálsamos para una gran cantidad de enfermedades.

En los tiempos modernos, el descubrimiento de la electricidad trajo consigo los tratamientos electromagnéticos. El uso de diferentes formas de dispositivos eléctricos y generadores de frecuencia en medicina ha intrigado tanto a pacientes como a sus practicantes durante generaciones.

Alrededor del 1800, un médico austríaco llamado Franz Anton Mesmer, conocido por su uso de la hipnosis y la astrología, experimentó con el magnetismo al hacer que una paciente bebiera un fluido con hierro para luego colocarle imanes en diferentes partes del cuerpo. La paciente refirió una sensación de corriente circulando por su cuerpo y alivio de los síntomas. Mesmer sugirió que se debía al magnetismo animal, también llamado mesmerismo. Como era de suponer, Mesmer abrió una clínica en París y dejó de utilizar los imanes para pasar a usar las manos.

Albert Abrams

Albert Abrams, el Decano de los charlatanes del siglo XX.

A fines del siglo XIX el Dr. Daniel Palmer abrió su Escuela de Curación Magnética. Pronto descubrió que sus pacientes reportaban mejoría sin necesidad de imanes, con sólo una “imposición de manos” (otra vez). Más tarde Palmer creó también la Escuela Palmer de Terapia Quiropráctica.

A principios del siglo XX, el Dr. Albert Abrams afirmaba que cada órgano se ajusta a una longitud de onda electromagnética en particular. Fue demasiado lejos; la Asociación Médica de Estados Unidos lo nombró “Decano de los Charlatanes del Siglo XX”. Eso calmó los ánimos por casi cien años, pero hoy están resurgiendo toda clase de aparatos magnéticos “mágicos”.

Los imanes son generalmente hechos de metales (tales como el hierro) o aleaciones (mezclas de metales, o de un metal y un no metal) y tienen la capacidad de producir una fuerza medible llamada campo magnético. Es importante reconocer que no todos los imanes o campos magnéticos son iguales. La diferencia más significativa es entre los campos magnéticos pulsantes y los campos magnéticos estáticos: los imanes estáticos tienen campos magnéticos que no cambian, a diferencia de los electroimanes, que generan campos magnéticos sólo cuando la corriente eléctrica fluye a través de ellos. Esto se debe a que la electricidad y el magnetismo son en realidad manifestaciones de la misma fuerza fundamental, el electromagnetismo, reconocido por primera vez cuando se descubrió que un campo magnético cambiante puede generar corriente eléctrica y una corriente eléctrica cambiante puede generar un campo magnético.

Los campos magnéticos de los imanes se miden en unidades llamadas gauss (G) o, alternativamente, unidades llamadas tesla (T); 1 T = 10 000 G aproximadamente. Los imanes comercializados para el alivio del dolor por lo general poseen una densidad de campo magnético de 300 a 5 000 G, muchas veces más fuerte que el campo magnético de la Tierra (alrededor de 0,5 G), pero mucho más débil que los imanes usados ​​para máquinas de resonancia magnética (15 000 G o más).

Desde mediados del 1800, gran cantidad de máquinas electrónicas han sido aplicadas a una larga lista de enfermedades. Nunca se ha demostrado la efectividad de la mayoría de estos dispositivos y, en algunos casos, su uso ha resultado en serias lesiones e incluso la muerte. Sin embargo, algunas tecnologías eléctricas y electromagnéticas se han convertido en pilares de las prácticas médicas modernas, como los rayos X, la radioterapia, la resonancia magnética y los marcapasos.

Continuará…

3Ago/1365

¿Energía orgo qué?

Wilhelm Reich, creador de la orgonomía.

Hace unos dos años, en mis épocas de pensamiento mágico, conocí algo llamado “reciclador de energía orgónica” a través de un personaje cordobés que transmitía con mucho entusiasmo sus conocimientos en varias pseudociencias. Admito que fue difícil no engancharse con tan acaloradas explicaciones.

Debido a que nos llevábamos muy bien y compartíamos un grupo de “personas mágicas” en común, este peculiar sujeto me regaló un orgonito, el cual acepté de muy buena gana y que aún conservo en mi departamento, lo cual constituye un motivo de burla de parte de mis amigos cada vez que nos juntamos allí, pero no puedo negar que es una artesanía muy bonita.

Con el paso del tiempo, leyendo y dejando de creer de a poco, me topé con la entrevista bizarra (que siempre me hace reír) que Lucho Áviles y Pinky le hicieron a Pedro Romaniuk en el programa El pueblo quiere saber, transmitido en Crónica TV, allá por el año 1988. En un momento de la entrevista, el “profesor” hace mención al Dr. Wilhelm Reich y la energía orgónica, lo que me hizo acordar de la artesanía que me había regalado mi compañero. Al tiempo me enteré que se estaba dedicando a vender orgonitos y le estaba yendo bastante bien.

¿Pero de donde salió todo esto?

El Dr. Wilhelm Reich fue un médico psiquiatra y psicoanalista freudiano que afirmaba que existía una energía primordial cósmica, una energía vital similar a las concebidas por las culturales orientales, que era creada por todos los seres vivos. A este energía la denominó orgón o energía orgónica, palabra que Reich tomó de la misma raíz que “organismo” y “orgasmo”. Afirmaba que el orgón era omnipresente y medible visual, térmica y electroscópicamente, además era responsable de cosas como el color del cielo, la gravedad, las galaxias e incluso del fracaso de la mayoría de las revoluciones políticas.

Con el fin de hacerlo visible, construyó en 1940 el primer acumulador de energía orgónica, una caja de madera u otro material orgánico con revestimiento interno de metal, “fundamentado” en que la primera capa absorbería la energía orgónica mientras que la segunda la atraería. El objetivo de Reich era hacer fluir la “energía” en el cuerpo de sus pacientes; llegó al punto de utilizar pacientes con cáncer pensando que podía ayudarlos. Tratando de dar peso a su teoría, pidió a Albert Einstein una cita para discutir sobre el descubrimiento científico que había hecho y Einstein estuvo de acuerdo en probar el acumulador de orgón. El resultado fue negativo. (Hasta ahora sólo los creyentes en la energía orgónica han sido capaces de encontrar éxito en las demostraciones, que nunca han podido ser validadas por medio de experimentos científicos ni ante un público escéptico.) Reich continuó con sus “investigaciones”, convencido de haber desarrollado una nueva rama de la ciencia, la orgonomía.

Este particular personaje murió el 3 de noviembre de 1957, en la Penitenciaría Federal de Lewisburg, Pennsylvania, donde fue enviado por desacato criminal. La acusación penal fue impuesta porque Reich se negó a obedecer una orden contra la venta de equipos médicos fraudulentos. Inclusive la FDA (Food and Drug Administration) levantó cargos contra él, y mandó a quemar sus libros.

Un grupo de personas considera a Wilhelm Reich como un genio perseguido y a sus críticos como unos ignorantes. Algunos de ellos se unieron y formaron el  American College of Orgonomy (A.C.O.) en 1968, con sede en Princeton, New Jersey. La A.C.O. está compuesta principalmente por psiquiatras que utilizan el método de Reich, llamado terapia orgónica, y publica una revista de aspecto profesional llamada Journal of Orgonomy, donde se publican los resultados de investigaciones en ciencias médicas, biológicas, sociales y físicas orgónicas (lo que sea que eso signifique).

Esta institución  tiene un programa muy activo de divulgación: disponen de programas de suscripción gratuita para universidades, tienen oradores que dan conferencias en varias partes del mundo (Alemania, Francia y Argentina principalmente) y ofrecen capacitaciones. Además, casi todas las personas que se involucran han experimentado personalmente la terapia orgónica y, de hecho, se afirma que no se puede hacer un trabajo exitoso en orgonomía sin haber pasado por una “reestructuración psiquiátrica”.

Las teorías de la A.C.O. sobre la medicina, la psiquiatría, la microbiología, la física, la biología, la sociología, la política, la meteorología, la astronomía, la crianza de los hijos, la historia antigua y casi cualquier otro tema imaginable están totalmente en desacuerdo con las de la ciencia establecida. A pesar de ello (o debido a ello) reiteran una y otra vez que Reich fue el genio más grande de la historia y que fue perseguido como Cristo, además de considerarse poseedores de un gran conocimiento y sabiduría desconocida para el resto de la humanidad, que aquéllos que no han hecho la terapia no pueden entender ni apreciar.

Nos fuimos por las ramas, pero hemos dejado un terreno fértil para entender mejor a que vamos con esto.

Captura de pantalla de 2013-07-30 22:11:29

Buscando en la web, me encontré con la página web oficial de los orgonitos de mi conocido cordobés, en la cual podemos encontrar interesantes explicaciones sobre el funcionamiento de este extraño artefacto que utilizan terminología científica (“efecto piezoeléctrico”) mezclada con pseudociencia (“energía etérica”), lo cual es típico de la New Age y el misticisimo cuántico.

Dentro de la sección ORGONITE - Información hay múltiples pestañas que pasan a explicar qué es el orgonito, su historia, características, sus muchísimas funciones y aplicaciones, más un poco de geometría, y finaliza con un diccionario sobre términos utilizados por diferentes culturas para nombrar la “energía de la vida”. Invito a que lo lean ustedes mismos… Aunque voy a dejarles a mano la definición de orgonito:

“Es un generador de orgón, ideal para la purificación y armonización del medio ambiente. Recicla la contaminación electromagnética, absorbiendo y transformando la energí­a DOR (death orgon) Orgón Mortal que se produce con la conglomeración de Torres Transmisoras, que incluyen, las torres de antenas Celulares, de TV, de Radio, y WiFi; transformando la energí­a resultante de las emisiones electromagnéticas en energía orgónica limpia y armónica (POR).

Los orgonitos no son más que una versión 2.0 de los acumuladores de orgón de Reich, un poco más bonitos quizás. Son cuerpos geométricos compuestos por virutas de metal (aluminio y bronce) y resina poliéster en proporciones aproximadamente iguales, con un cristal de cuarzo en el vértice.

Si no entendiste la explicación de qué es un orgonito voy a tratar de aclarártelo.

Básicamente es así: existe una energía llamada orgón que fue inventada por un señor que coqueteaba con el delirio hace unos 70 años y que nadie más que él y sus seguidores han podido comprobar, a pesar de los múltiples experimentos realizados. Esta energía es producida por los seres vivos y es la responsable de todo lo que sucede en el universo y su estado es un factor determinante en los sucesos, por lo que existe una forma positiva (POR) y una energía negativa (MOR). Resulta que la vida moderna, llena de aparatos electrónicos y ondas electromagnéticas del demonio, transforma estas energías copadas (POR) en energías con mala vibra que causan un montón de cosas negativas (MOR), cáncer entre ellas (¡obviamente!). Los orgonitos no son nada más ni nada menos que los aparatos que van a absorber, equilibrar y restaurar las energías electromagnéticas del entorno para que sean favorables a nuestra existencia.

Además, los orgonitos funcionan muy bien contra los chemtrails

Sí, hacen de todo, y podés encontrar el que más te guste en este bello catálogo, con unos precios y una variedad a tu medida, desde los orgonitos para bloquear las ondas magnéticas de los celulares por $8 (aproximadamente un dólar), hasta un Cloudbuster para despejar las estelas químicas que dejan los chemtrails y hacer llover cuando quieras por tan solo $7000 (más o menos US$830). Una ganga.

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Orgonito. Se puede observar el cuarzo en el vértice.

En la realidad, el orgonito no es más que una artesanía vendida como panacea. La ecuación parece ser la misma de siempre:

Pensamiento mágico + Miedos infundados = Negocio asegurado

 

2May/133

Falsas medicinas: el imperio del descontrol

En todos los países existen individuos que promocionan productos medicinales basados en pseudociencia y Argentina no es la excepción. Los vendedores de humo que promocionan tratamientos médicos sin eficacia ni seguridad comprobada científicamente ejercen su profesión sin mucho problema salvo algún que otro escándalo mediático. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) es el organismo responsable de regular estos productos y procedimientos y, si bien realiza acciones para regular la medicina basada en ciencia, se queda de brazos cruzados cuando se trata de pseudomedicinas.

Específicamente, alegan que formas medicinales “alternativas” como la homeopatía está fuera de su jurisdicción ya que ellos se encargan de la “alopatía”. Esto sucede a pesar de que la Ley de Medicamentos 16.463 establece que todo producto medicinal debe surgir “de los patrones internacionales y de los textos de reconocido valor científico” y la Ley 17.132 prohíbe a los profesionales de la salud procedimientos que no hayan sido probados en los centros universitarios o científicos reconocidos del país y anunciar por cualquier medio especializaciones no reconocidas por la Secretaría de Estado de Salud Pública.

Desde el Círculo Escéptico Argentino, en conjunto con el periodista Alejandro Agostinelli redactamos la siguiente carta abierta dirigida a este organismo firmada por profesionales de la salud, científicos y particulares entre los que se destacan Mario Bunge, Roxana Kreimer, Celso Aldao, Daniel Flichtentrei, Diego Golombek, Diego Sarasola y Ricardo Cabrera. La fue enviada por mail hace dos meses y entregada en persona por mesa de entradas el 18 de abril. Fue recibida (como varios otros intentos de conseguir información e incitar acción) con total indiferencia. Se agradece la difusión.

 

Buenos Aires, 18 de Marzo de 2013

Dr. Carlos Chiale
Dirección Nacional de la ANMAT
Avenida de Mayo 869
Ciudad Autónoma de Buenos Aires – Argentina
De nuestra consideración:

En la Argentina siempre han coexistido, junto con la medicina científica –o medicina basada en la evidencia–, una variable cantidad de prácticas no científicas, como la medicina folklórica o el curanderismo.

Desde hace más de dos décadas se han sumado a estas nuevas terapias, especialidades y servicios medicinales que basan su oferta en afirmaciones, técnicas de diagnóstico o tratamientos pseudocientíficos.

En ocasiones no sólo aseguran falsamente tener a la ciencia de su lado, sino que aplican tecnologías o suministran productos alegando haber realizado una serie de pruebas científicas que, en el mejor de los casos, no están documentadas.

Si bien a menudo sus promotores no presentan evidencias de que tales “alternativas” devuelvan la salud, calmen dolores u obtengan alguna de las promesas de cura prometidas a los pacientes, en cualquier caso estas supuestas medicinas suelen evadir el circuito legal y se sustraen a los controles del Ministerio de Salud y otros organismos, como la ANMAT.

No se nos escapa que entre los objetivos de la ANMAT está “autorizar dispositivos de uso médico, materiales y equipos de uso en medicina humana”, “autorizar, registrar, controlar y fiscalizar la calidad y sanidad de los alimentos, incluyendo los suplementos dietarios” y “vigilar los efectos indeseables, falta de eficacia y calidad de los productos de su incumbencia”.

Hoy están disponibles varios dispositivos sin que ninguna autoridad los fiscalice, controle, verifique o autorice. Entre los ejemplos más publicitados podemos nombrar: T.O.B. (Terapia de Campos Bio-Frecuenciales), Centro de Medicina Cuántica, Fundación Salud (Programa P.A.R.A. basado en terapias de Inteligencia Emocional y Psiconeuroinmunoendocrinología), LuzVida (Jugo de Pasto Orgánico) y los equipos de “Biorresonancia” utilizados por el Instituto Bioquántica Argentina.

En casos como la T.O.B. o P.A.R.A., en su web afirman poseer reconocimiento o certificados. Estos créditos, sin embargo, son inexistentes o inadecuados; pero contribuyen a crear una legitimidad que no poseen entre pacientes o familiares de pacientes con diversas enfermedades.

También es el caso del promocionado Tratamiento Inmunomodulador del Dr. Ernesto Crescenti.

No somos los primeros en descubrir la delicada situación de este “servicio”. En el documento “Salud, Ética y Medios de Comunicación” publicado en 2005 por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Dr. Carlos Gherardi (por entonces Jefe de la División Terapia Intensiva del Hospital de Clínicas de Buenos Aires y actualmente Director del Comité de Ética del Hospital de Clínicas) se lamentaba:

“Desde hace años se asiste a la difusión diaria (…) de un tratamiento oncológico basado en un producto constituido por un extracto de veneno de serpiente [que] no está aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Sin embargo, ningún organismo regulador oficial ha procedido a prohibir que continúe publicitándose”.

Más de siete años después, el pretendido tratamiento del Dr. Crescenti se sigue publicitando, comercializando y suministrando a pacientes pese a que sigue sin la aprobación de la ANMAT.

Si bien no existen ensayos clínicos que apoyen su uso, este tratamiento se comercializa como un “suplemento dietario" en su versión oral y como receta magistral en su versión endovenosa.

La comercialización de medicamentos no aprobados por la ANMAT no sólo es ilegal (Ley 16.463) sino que va en contra del Código de Ética de la Asociación Médica Argentina que, en su Artículo 321, reglamenta:

“No deben aplicarse nuevos sistemas o procedimientos especiales, curas o modificaciones, aún en discusión respecto de cuya eficacia no se hayan expedido definitivamente las instituciones oficiales o científicas.”

Los firmantes reclamamos que el Ministerio de Salud y los organismos dependientes de la ANMAT tomen cartas en el asunto para no permitir abusos inspirados en el desconocimiento, las urgencias y las necesidades de la población para urdir engaños que en muchos casos terminan con la pérdida de tiempo, dinero e ilusiones de personas que están atravesando una difícil situación personal.

ENLACES E INFORMACIÓN

El tratamiento Inmunomodulador del Dr. Crescenti. Por Elio Campitelli
Terapias Alternativas en el Paciente con Cáncer (pp. 865-879). Por A. Turek y A. Agostinelli
“Anmat, 20 años como garante de la protección de la salud”

ENTIDADES (QUE DEBERÍAN ESTAR) BAJO LA LUPA DE LA ANMAT:

Tratamiento Inmunomodulador del Dr. Crescenti
TOB (Terapia de Campos Bio-Frecuenciales)
Centro de Medicina Cuántica
Fundación Salud
LuzVida
Instituto Bioquántica Argentina

PARTICULARES E INSTITUCIONES FIRMANTES:

  1. Círculo Escéptico Argentino
  2. Alberto Clemente de la Torre, DNI: 7976936 / Físico.
  3. Aldo Birgier, DNI: 8.140.913 / Psicólogo Clínico, docente de Metodología de la Investigación, M.A. en Psicología Medica.
  4. Alejandro César Agostinelli, DNI: 16.639.423 / Periodista.
  5. Alejandro J. Borgo, DNI: 12.587.590 / Periodista y escritor.
  6. Alejandro Sánchez, DNI: 18.085.178 / Docente Investigador Universitario
  7. Branham, Richard L. Jr. DNI: 18.803.666 / Investigador Principal de Conicet en Astronomía
  8. Carlos A. Quintana, DNI:16.939.740 / Técnico.
  9. Carlos Antonio Domínguez, DNI: 13.431.631/ Psicólogo.
  10. Celso Manuel Aldao, DNI: 10.608.585 / Docente-Investigador
  11. Constancio Miguel Arizmendi, DNI: 10.141.526 / Docente Investigador Universitario
  12. Daniel Alejandro Mirabella, DNI: 18.028.957 / Docente Investigador Universitario
  13. Daniel Flichtentrei, DNI: 11.684.386, (UBA) MN: 54414 / Médico cardiólogo.
  14. Diego Golombek, DNI 17423592 / Doctor en Biología
  15. Diego Sarasola, DNI: 18.415.280 - MN 88266 / Médico Psiquiatra.
  16. Elio Campitelli, DNI: 34.080.541 / Estudiante.
  17. Enrique Márquez, DNI 12.094.623 / Ilusionista experto en fraudes
  18. Esteban Manazza Lezama, DNI: 28.749.355 / Empleado.
  19. Federico Schipani, DNI: 32.126.155 / Docente Universitario
  20. Fernando Saravi, DNI 11.264.548 / Vicepresidente del Comité de Bioética del Hospital Universitario, UNCuyo
  21. Fernando G. Toledo, DNI 23.949.288 / Periodista y escritor
  22. Fernando Trabadelo, DNI: 12.890.032 / Técnico Electrónico
  23. Gustavo Fernández Acevedo, D.N.I 16.012.590 / Docente Investigador Universitario
  24. Héctor Domingo Caffarini, DNI: 11.134.031 / Abogado
  25. Héctor Omar Mártin, DNI: 10.406.735 / Docente Investigador Universitario
  26. Hilda Angela Larrondo, DNI: 11.024.698 / Docente Investigador Universitario
  27. Javier Rodriguez Llarens, DNI 30.493.877 / Ingeniero
  28. Leandro Yampolsky, DNI: 34.142.852 / Estudiante.
  29. Lisandro M. Carnielli, DNI: 25.171.830 MP: 21043 / Médico.
  30. María Patricia Suárez, DNI: 11506716 / Docente Investigador Universitario
  31. Mario Bunge, CI: 1.652.657 / Físico y filósofo.
  32. Martín De Ambrosio, DNI: 25.851.184 / Periodista y escritor.
  33. Miguel Adolfo Ponce, DNI: 23.306.967 / Docente Investigador Universitario
  34. Miguel Hoyuelos, DNI: 17.338.883 / Docente Investigador Universitario
  35. Raúl José López, DNI: 13.726.057 / Diseñador grafico (Director de Goldpack)
  36. Ricardo Cabrera DNI 12780366 / Docente Universitario
  37. Roberto Stimler, DNI: 8.366.215 / Docente Universitario
  38. Rodolfo “Willy” Pregliasco, DNI 14.927.226 / Doctor en Física
  39. Rodrigo Parra, DNI: 23.706.283 / Docente Investigador Universitario
  40. Roxana Kreimer, DNI: 14.014.646 / Profesora de Filosofía
  41. Silvia Mónica Ganduglia, DNI:11.351.367 / Docente
  42. Valentín Muro, DNI: 34.666.707 /Estudiante

El Círculo Escéptico Argentino es una organización dedicada a la divulgación científica, el pensamiento crítico y la lucha contra las pseudociencias.

Alejandro Agostinelli es periodista, escritor y productor. Escribe en los blogs Ciencia Bruja y Factor 302.4 y es coautor con el oncólogo Alejandro Turek de “Terapias Alternativas en el Paciente con Cáncer”, incluido en “Introducción a la Oncología Clínica”. Por Adrián Huñiz, Daniel E. Alonso y Daniel E. Gómez (Ed. Universidad Nacional de Quilmes, 2009).

19Sep/1221

El problema con las anécdotas

Imaginen que quieren ir a ver una película y buscando críticas por Internet, encuentran una que dice que es divertida e interesante pero sólo para amantes del género. ¿Pueden concluir que la película no es mala? Claro que no, quizás esa persona en particular es un amante del género, o es una persona que siempre da un buen puntaje. Si uno quiere tener una perspectiva más sólida, lo que va a hacer es mirar más críticas. Mejor aún, buscar algún servicio como Rotten Tomatoes que tome muchísimas críticas distintas y las promedie para generar un consenso. En este caso, podemos ver que Stealth tiene un 13% aun cuando Catalina Dlugi, crítica de cine del grupo Clarín, no la haya calificado como mala.

Ahora supongamos que queremos saber si un tratamiento médico funciona o no, ¿confiaríamos en la opinión de una Catalina o preferiríamos conocer el consenso de toda la crítica? En otras palabras, ¿confiaríamos en el testimonio que leímos en internet o en el peso de la evidencia científica?

El problema con los testimonios es que no sirven para evaluar si una intervención funcionó o no.

Imposible de verificar

Salvo los casos clínicos que están sustentados en documentos, en general no hay forma de evaluar si los testimonios que leemos por internet son verídicos o no. Cualquiera puede escribir una lista enorme de personas ficticias apoyando el tratamiento. ¿Es cierto? ¿Son personas reales?

Aún si fueran personas reales, ¿cómo sabemos que efectivamente estaban enfermas y que efectivamente se curaron? A falta de registros médicos (que son confidenciales) no podemos saber si hubo un diagnóstico o si éste fue correcto. Tampoco sabemos si el paciente se curó o simplemente se siente mejor.

Múltiples factores de confusión

Incluso el testimonio más legítimo va a estar viciado. ¿Cómo sabemos que el tratamiento que nos quieren vender es lo que lo curó? Quizás también realizó cambios en sus hábitos de vida, o tomó otros medicamentos o directamente fue el curso normal de la enfermedad lo que hizo que se mejore. ¿Bajó de peso por tomar pastillas para adelgazar o porque además se inscribió a un gimnasio e hizo dieta? Las anécdotas, a diferencia de los ensayos clínicos, no nos permiten separar la contribución de todos estos factores.

Sesgo de selección

Finalmente, si hiciéramos caso omiso a todos esos problemas, está el sesgo de selección. Por cada anécdota positiva puede que haya 100 negativas. Pero ningún vendedor va a querer dar a conocer los casos en los cuales si producto falló, por lo que nunca vamos a leer un testimonio negativo.

Esto es un problema también en la literatura científica. Hay varios casos de empresas farmacéuticas que no publicaron resultados negativos de sus medicamentos. Una forma de contrarrestarlo es la creación de registros de ensayos clínicos en los que las empresas están obligadas a publicar los resultados. No es perfecto, pero es algo.

Pero si esto sucede en el mundo de los ensayos clínicos lleno de regulaciones, cuánto peor es en el ámbito de una página web que no tiene que responder a nadie.

¿Qué hacer?

Por todo esto, en el CEA decidimos que vamos a moderar los comentarios en el blog que sean testimonios. El artículo sobre el Método Crescenti es uno que tiene varios de esos. Dado que no podemos determinar su validez y que en definitiva son irrelevantes a la cuestión de la efectividad del tratamiento, no vamos a publicar esos comentarios. No sólo los testimonios a favor de los tratamientos, sino también lo que estén en contra.

16Jul/123

Cómo salió el encuentro abierto en el Museo de Ciencias

3 Comentarios    

Publicado por:Maxim y Jorge A. B..

Archivado en: CEA, Encuentros

Reunión en el bar

El domingo 15 de julio, nueve miembros del CEA nos reunimos en el bar San Jorge, ubicado en las proximidades del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

La reunión comenzó a las once de la mañana y durante tres horas charlamos de los temas más diversos, desde las huellas psicológicas de los sobrevivientes del Holocausto, hasta  qué especie de dinosaurio nos gustaría revivir, qué sabor tendría si lo cocináramos, la inexistencia histórica de Moisés, para qué sirve un llavero radiactivo y el llamativo nombre de "Marie Curie" de una choripanería cercana, pasando por todos los temas intermedios.

También le dedicamos algo de tiempo a asuntos más relacionados con el CEA, particularmente al espacio que le dan los medios a las pseudociencias y otros engaños. Recordamos algunos de los muchos timadores que han tenido -y algunos siguen teniendo- frecuentes apariciones en la televisión, los diarios y las revistas: astrólogos, como Ludovica Squirru, Lily Sullos, Blanca Curi (1950-2010) y Horangel; mentalistas, como Ricardo Schiariti o Janin y Javis; ilusionistas, como Tony Camo.

Después de desayunar y almorzar en el bar ingresamos al museo, que algunos ya conocíamos y otros visitaban por primera vez, donde nos encontramos con dos colegas escépticos más. Nuestra impresión fue de un espacio muy recomendable para visitar, con buen nivel de información, exposiciones completas y bien presentadas. Si bien la mayoría de los ejemplares datan de hace muchos años, se encuentran muy bien conservados y expuestos. Pero especial atención le prestamos a la sala de los dinosaurios, para conocer a su más reciente incorporación, el Bicentenaria argentina, un dinosaurio carnívoro de tamaño mediano que vivió durante el período Cretácico, hace alrededor de 90 millones de años. La historia de su hallazgo es muy interesante, ya que fue totalmente fortuito: durante una bajante del lago Ezequiel Ramos Mejía, en Río Negro, un pescador vio un grupo de huesos asomando en la orilla y decidió excavar y guardarlos. Encontró unos 130 huesos. Si bien esto fue en 1997, no fue hasta diez años después que  los paleontólogos se enteraron del descubrimiento y determinaron su importancia.

Dos ejemplares de Bicentenaria argentina

Al margen del contenido del museo en sí mismo, a todos nos llamaron la atención los excelentes detalles de la arquitectura del edificio. Como parte de las rejas de las puertas había decorados con arañas y sus telas, como terminación de las columnas de la planta baja del edificio había murciélagos, las barandas de las escaleras tenían un entramado formando la imagen de moluscos, en los muros externos había búhos gigantes, todo esto aparentemente como parte de la arquitectura original. Y posiblemente se nos hayan escapado más detalles. Realmente, un museo muy interesante. Lo que no vimos fue venta de ningún tipo de publicaciones ni tampoco llaveros, remeras u otros artículos de merchandising.

Abandonamos este lugar a media tarde, momento en el que nos despedimos de dos integrantes y el resto nos dirigimos caminando al Starbucks del Abasto. Por supuesto, luego de tomar un café recorrimos ampliamente el shopping, quedando finalmente cuatro integrantes que nos dirigimos -siempre a pie- a compartir una cena en la zona cerca de Retiro, a media cuadra de Galerías Pacífico. Y desde ya, todo el tiempo conversando a más no poder sobre tantas cosas interesantísimas que sería imposible resumirlas en este post.

En resumidas cuentas, un día muy largo, terminando con nuestras cabezas en riesgo de colapso nuclear y nuestros pies desafiando las leyes de la termodinámica. A todos aquellos que se lo hayan perdido, no dejen de estar atentos a los próximos encuentros, que siempre anunciamos con tiempo a través de este blog y las redes sociales.

¡Nos vemos la próxima!

9Jul/123

Próximo encuentro abierto: Domingo 15 de Julio de 2012

3 Comentarios    

Publicado por:Jorge A. B..

Archivado en: CEA, Encuentros

Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia"

El próximo encuentro abierto del Círculo Escéptico será el Domingo 15 de Julio de 2012 en la ciudad de Buenos Aires.

A quienes nunca hayan asistido a nuestros encuentros y tengan curiosidad, les contamos que simplemente consisten en compartir el día y conversar sobre lo que vaya surgiendo espontáneamente, como cualquier otra reunión de amigos completamente informal. La mayoría de los asistentes suelen tener entre 20 y 30 años de edad, con la única particularidad de tener una visión científica y escéptica del mundo, aunque por supuesto todos son bienvenidos.

En esta ocasión iremos al Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia". En este lugar es donde se encuentra expuesto el Bicentenaria argentina, una especie de dinosaurio que fue revelada hace pocas semanas con repercusión mundial.

Allí entraremos a las 14hs, ni bien abra las puertas al público, pero nos encontraremos más temprano, a las 11hs, en un bar ubicado a una cuadra del museo. Específicamente, en Av. Ángel Gallardo y Leopoldo Marechal. Y muy probablemente luego de pasar la tarde cenemos en algún lugar como ya es tradición.

Claro está, cada uno es libre de aparecerse o despedirse a la hora que desee, según se lo permitan sus horarios o su estado de ánimo. Por esto, como teléfono de contacto pueden utilizar 0221-5021564 (Jorge A. Berrueta), en caso de llegar y no poder encontrarnos.

Para estar atentos a novedades, pueden chequear el evento correspondiente en Facebook.

Y por último, en el siguiente mapa se señala la ubicación del Museo y del bar donde nos encontraremos. ¡Los esperamos a todos!


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