8May/147

La evidencia de los suplementos vitamínicos.

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Este es el artículo 2 de 2 de la serie Suplementos vitamínicos

Ya conocemos el contexto socio histórico del comienzo de esta manía por el consumo de vitaminas, historia fuertemente relacionada con la vida y obra de Linus Pauling.

¿Pero qué dice la mejor evidencia científica disponible sobre el consumo de vitaminas? ¿La medicina ortomolecular es una ciencia o sólo se hacen pasar por ciencia? ¿Las megadosis de vitaminas producen beneficios cuantificables a la salud, son neutras o la empeoran?

La lista de vitaminas es tan larga como sus supuestos beneficios, así que también es larga la lista de estudios necesarios para evaluarlos. La versión corta de la larga lista de estudios que ven a continuación es que la suplementación vitamínica en general no tiene ningún efecto e incluso puede ser dañino. Especialmente, existe mucha evidencia de que la sumplementación de vitamina E, el betacaroteno y posiblemente la vitamina A aumentan el riesgo de ciertos cánceres.

Si querían evidencia, acá tienen evidencia.

1334939209_358652104_1-vitamina-c-para-la-piel-cumbaya-primavera-1Vitamina C: No sirve para prevenir el resfriado.

Una reciente revisión sistemática de la base de datos Cochrane titulada "La vitamina C para la prevención y el tratamiento del resfriado común" concluye que la mejor evidencia disponible apunta a que ésta no es efectiva para prevenir el resfrío en la población en general y que, por lo tanto, "su suplementación rutinaria no está justificada". Aunque señala que quizás pueda ser útil para ciertos grupos particulares (como soldados en excursiones en el ártico), la evidencia no es muy buena.

Vitamina E, betacarotenos y antioxidantes: No sólo inútil, sino que aumenta el riesgo de cáncer de pulmón y enfermedades cardíacas.

Un estudio randomizado, con doble ciego y grupo control llevado acabo en 29.133 fumadores (>50 años) durante 5-8 años, publicado en 1994 en el New England Journal of Medicine, concluyó que los que habían recibido vitamina E y betacarotenos tenían más probabilidades de morir de cáncer de pulmón o enfermedades del corazón que aquellos que no tomaron los suplementos.

Otro estudio multicéntrico, randomizado con doble ciego y grupo control investigó el efecto de la administración de vitamina A y/o betacaroteno en 18.314 personas fumadoras, fumadores pasivos o expuestos al asbesto (factores de riego de cáncer de pulmón). Después de un promedio de cuatro años de administración de suplementos, la combinación de betacaroteno y vitamina A no produjeron ningún beneficio y puede haber tenido un efecto adverso sobre la incidencia de cáncer de pulmón y en el riesgo de muerte por cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares, ya que el grupo que estaba tomando los suplementos murieron de esas enfermedades a una tasa de 28% y 17% respectivamente.

Un meta-análisis que evaluó ensayos clínicos randomizados con grupo control publicado en Annal of Internal Medicine en el 2005, encontró una relación positiva entre el consumo de altas dosis de vitamina E y todas las causas de muerte.

Un estudio longitudinal multicéntrico, randomizado, con doble ciego y grupo control evaluó los efectos de la suplementación con vitamina E sobre los eventos cardiovasculares y la incidencia de cáncer (7 años de promedio), publicado en el Journal of the American Medical Association en el 2005, encontró que los pacientes con diabetes y enfermedad cardiovascular previa la administración de suplementos con vitamina E no prevenía el cáncer ni los eventos cardiovasculares, e incluso los aumentaba.

Una revisión sistemática de la base de datos de Cochrane sobre la suplementación con antioxidantes y la prevención de varias enfermedades, que incluyó a 296.707 pacientes, no encontró pruebas para apoyar la suplementación con antioxidantes para la prevención primaria o secundaria, y que el betacaroteno y la vitamina E parecen aumentar la mortalidad global

vitaminas-minerales-herbales-aminoacidos-vitamina-E-1000-2Vitaminas A, C y E: No previenen el cáncer gastrointestinal, de pulmón, ni los eventos cardiovasculares.

Una revisión sistemática y meta-análisis que incluyó a 170.525 pacientes que se suplementaron con vitamina A, C, E y betacaroteno para la prevención de cáncer gastrointestinal, publicada en The Lancet en el año 2004, concluyó que no se encontró evidencia de que los suplementos vitamínicos puedan prevenir los cánceres gastrointestinales y parecen aumentar la mortalidad en general.

Un meta-análisis que incluyó a 430.281 pacientes que consumieron suplementos durante 6-16 años, publicado en el International Journal of Cancer en el 2006 concluyó que no se encontró asociación entre el consumo de suplementos de vitamina A, C, E y folatos y la reducción de cáncer de pulmón.

Multivitamínicos en general: No disminuyen riesgo de cáncer, e incluso pueden aumentarlo, ni previenen los eventos cardiovasculares. Y a pesar de lo que las propagandas de Centrum u otros multivitamínicos nos quieran decir, no mejoran la función cognitiva.

Un estudio epidemiológico llevado a cabo por los Institutos Nacionales de Salud de los EEUU publicado en el Journal of the National Cancer Institute en el año 2007,  encontró una relación positiva entre el cáncer de próstata avanzado y el consumo de multivitamínicos.

En el año 2007, un estudio que evaluó el riesgo de padecer cáncer de pulmón entre 77.000 consumidores de suplementos vitamínicos, encontró que el consumo de estos no protegía contra la patología y que incluso aumentaba el riesgo0

Una revisión sistemática que incluyó a 324.653 pacientes analizó la relación entre la suplementación con multivitamínicos y la prevención de cáncer y enfermedades cardiovasculares, no encontraró pruebas de un efecto positivo de las vitaminas o minerales en las enfermedades cardiovasculares, el cáncer o la mortalidad en individuos sanos sin deficiencias.

En 2013, en una edición especialmente dedicada a la suplementación vitamínicas del Annals of Internal Medicine, se publicó un ensayo cínico multicéntrico, ranzomizado, con doble ciego y grupo control que analizó el efecto del consumo de altas dosis de vitaminas y minerales por vía oral en 1.708 pacientes de más de 50 años que padecieron un infarto de miocardio al menos 6 semanas. La conclusión es que aquellos que recibieron los suplementos no redujeron los eventos cardiovasculares con respecto a los que no tomaron los suplementos.

También en esa edición se publicó un ensayo clínico aleatorio, randomizado, con doble ciego y grupo control que evaluó durante 12 años a 5.947 pacientes de más de 65 años, no encontró beneficios en las funciones cognitivas de aquellos que fueron suplementados con multivitamínicos.

BASTA

megadosisLa literatura científica dice a gritos que la suplementación no sirve para nada en la población en general. Tal es así que en Annals of Internal Medicine lo dice expresamente: "Ya es suficiente, ¡deje de gastar dinero en suplementos vitamínicos y minerales!". La conclusión determinante es que el betacaroteno, la vitamina E y posiblemente la vitamina A, en altas dosis, son perjudiciales para la salud, y que otros suplementos multivitamínicos y minerales no son efectivos para la disminución de la tasa de mortalidad y morbilidad de las enfermedades crónicas importantes.

La razón es simple. Una dieta equilibrada ya contiene las vitaminas necesarias para que el cuerpo funcione correctamente y consumir aún más cantidad no tiene ningún beneficio. Al final de la conclusión del último artículo se puede leer lo siguiente:

"Creemos que el caso está cerrado, suplementar la dieta de los adultos bien alimentados con (más) minerales o vitaminas no tiene ningún beneficio claro y podría incluso ser perjudicial. Estas vitaminas no deben utilizarse para la prevención de enfermedades crónicas. Ya es suficiente."

La evidencia es clara: consumir suplementos de vitaminas es inútil a menos que padezcas alguna patología determinada o que te lo haya prescripto el médico o un nutricionista bajo criterios bien establecidos. Consumir suplementos dietarios de manera rutinaria es innecesario y hasta contraproducente.

A pesar de estos hechos, las ventas de multivitamínicos siguen en aumento y en 2010 sus ventas en EE.UU. llegaban a los 28 mil millones de dólares. Tanto la medicina ortomolecular como la industria de los suplementos son poco más fraudes que se aprovechan del amarillismo creado por los medios en las últimas décadas.

5May/143

La historia de los suplementos vitamínicos

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Este es el artículo 1 de 2 de la serie Suplementos vitamínicos

Las vitaminas son moléculas fundamentales para un adecuado crecimiento y desarrollo de los seres vivos, ya que participan como catalizadores de procesos fisiológicos importantes. Los seres humanos necesitamos 13 vitaminas: A, C, D, E, K y las seis vitaminas B (tiamina, riboflavina, niacina, ácido pantoténico, biotina, vitamina B6, vitamina B12 y folato o ácido fólico). La mayoría de ellas no es sintetizada por los organismos, por lo que deben incorporarse a través de la dieta. Si bien las cantidades diarias de vitaminas que se necesitan para un normal funcionamiento del metabolismo son muy pequeñas (del orden de los microgramos diarios), su deficiencia produce enfermedades que si no son compensadas, pueden llevar a un gran deterioro de la salud y hasta la muerte.

Hoy en día, resulta frecuente escuchar o leer recomendaciones sobre la ingesta de vitaminas. A partir de esto ha derivado un incremento en la venta de suplementos alimentarios en los últimos años. Los representantes del sector que ofrece estos productos, argumentan que los alimentos no contienen suficientes vitaminas. Sin embargo, los expertos en nutrición afirman que todos los nutrientes que necesitamos se suelen encontrar en cualquier dieta rutinaria.

¿Pero porqué hay diferencia de opiniones? La diferencia de opiniones es algo común en ciencia. El tiempo y las investigaciones sucesivas van arrojando resultados que nos muestran que la tendencia se encuentra en una dirección determinada y hacia allá nos dirigimos. Siempre va a haber resultados que contradicen la tendencia, por lo que es necesario revisar la calidad de las investigaciones que han dado esos resultados en búsqueda de algún error en el modelo experimental; un sesgo. Pero en este caso la disonancia no es entre los expertos sino entre éstos y los vendedores de los productos. Algo está mal y no se debe a la ciencia.

pweb_pauling_062105Quizás todo comenzó con Linus Pauling. En 1930 publicó un artículo en el Journal of the American Chemical Society titulado "La naturaleza del enlace químico", donde argumenta que la idea previa que se tenía sobre los enlaces químicos no era tan simple como se creía (sólo se conocía el enlace covalente y el iónico). Así dio inicio a la unión entre dos disciplinas: la química y la física cuántica. Por este paper Pauling recibió el Premio Langmuir como el químico joven más sobresaliente de los Estados Unidos, se convirtió en la persona más joven en haber sido elegida como miembro de la Academia Nacional de Ciencias, se hizo un profesor de tiempo completo en el CALTECH y ganó el Premio Nobel de Química. Todo con 30 años de edad.

Pero lo anterior fue sólo el inicio de lo que sería una fructífera carrera científica. En el año 1949, publicó un artículo en Science titulado "La anemia de células falciformes, una enfermedad molecular", donde explica que la anemia falciforme era producida por la presencia de una carga eléctrica diferente en la molécula de la hemoglobina que cambiaba drásticamente su capacidad de transportar oxígeno. Su hallazgo dio origen al campo de la biología molecular. En 1951, Pauling publicó un documento en los Proceedings of the National Academy of Sciences titulado "La estructura de las proteínas", donde proponía que las proteínas tenían una estructura secundaria determinada por su plegamiento sobre sí mismas, lo que llamó configuración alfa-hélice. Este hallazgo fue utilizado por James Watson y Francis Crick para explicar la estructura del ADN. En 1961 unió la biología molecular, la biología evolutiva y la paleontología al demostrar que los seres humanos se habían separado de los gorilas hace unos 11 millones de años, mucho antes de lo que los científicos sospechaban en ese momento.

A pesar del pensamiento riguroso de Pauling y su expléndida carrera científica, no pudo evitar caer en manos de las pseudociencias. A fines de los años '60 tuvo contacto con Irwin Stone, quien le sugirió que consumir vitamina C en dosis elevadas iba a mejorar tanto su calidad como su expectativa de vida. Pauling siguió sus consejos y se sintió mejor. Lo anterior lo llevó a escribir su libro "La vitamina C y el resfrío común", donde recomendaba a la población a consumir 3000 miligramos de vitamina C todos los días (casi 50 veces la cantidad diaria recomendada). Más tarde se imprimieron otras versiones con la intención de evitar una pandemia de gripe porcina. Las ventas de vitamina C aumentaron de manera descontrolada y a mediados de la década de los '70 y millones de estadounidenses estaban siguiendo el consejo de Pauling. Los fabricantes de vitaminas llamaron a este suceso "el efecto Linus Pauling".

column25-vitamincPero Pauling no fue un pionero en este campo como lo fue en otros. Ya en 1942 (30 años antes de la publicación de su libro), Cowan y colegas habían publicado un artículo llamado "Vitaminas para la prevención de la Los resfriados", donde concluían que "En las condiciones de este estudio controlado, en el que se trataron 980 resfriados no hay ninguna indicio de que la vitamina C por sí sola, un antihistamínico solo, o la combinación de vitamina C y un antihistamínico, tengan algún efecto importante en la duración o gravedad de infecciones del tracto respiratorio superior". Aunque los estudios demostraban que estaba equivocado, Pauling se negó a creerlos y continuó promoviendo la vitamina C en los discursos, artículos de divulgación y libros.

Pauling pusó todas las fichas en la mesa y afirmó que el consumo de dosis elevadas no solo curaba los resfriados, también curaba el cáncer. Charles Moertel, médico de la Clínica Mayo, sintió curiosidad por las afirmaciones del ganador del Premio Nobel de Química y decidió ponerla a prueba. Moertel y sus colegas diseñaron un estudio doble ciego con grupo control para comparar los efectos de las megadosis con vitamina C versus el placebo en pacientes con cáncer avanzado con quimioterapia previa, dando como resultado un nulo beneficio de la administración de megadosis de vitamina C. Pauling estaba indignado, así que escribió una carta a la editorial del New England Journal of Medicine (donde el estudio fue publicado), argumentando que Moertel se había equivocado porque el tratamiento de megadosis con vitamina C solo era útil para los pacientes que no habían hecho quimioterapia. Así es que Mortel y sus colaboradores decidieron hacer otro estudio, esta vez en pacientes sin quimioterapia previa. La conclusión fue exactamente la misma: no hay beneficios cuantificables.

1101920406_400Para muchos era el fin del debate, pero para Pauling no. No sólo no se detuvo en la divulgación de las "propiedades" de la vitamina C sino que afirmó que megadosis de vitamina C, selenio y betacaroteno eran capaces de curar cualquier enfermedad del ser humano. Inclusive, las vitaminas podían curar el SIDA.

Pero el boom fue en el año 1992, cuando la revista Time colocó en su portada "El poder real de las vitaminas: Una nueva investigación muestra que pueden ayudar a combatir el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y el envejecimiento". Podrán imaginar el resto de la historia, los medios de comunicación propagaron la noticia como pólvora.

Estas ideas fueron replicadas a lo largo de los años bajo los mismos argumentos falaces: "Un ganador del Premio Nobel de Química afirma que la utilización de megadosis de vitaminas puede curar cualquier enfermedad conocida y las farmafias ocultan esta información porque no les conviene que se sepa la cura del cáncer".

Éste fue el nacimiento de la Medicina Ortomolecular.

¿Pero que dice la evidencia científica al respecto? Ese será el tema del próximo artículo.

8Abr/144

La salud de las dietas vegetarianas

Existe un artículo que está circulando desde principio de año y la cadena RT Noticias se ha encargado de masificar. Como para variar, RT Noticias ha dado un título sensacionalista a su artículo afirmando que "Los vegetarianos son menos sanos y viven peor que los consumidores de carne". En él, se hace referencia a una investigación llamada "Nutrición y Salud - La Asociación entre la conducta alimentaria y varios parámetros de salud: Un Estudio de Muestra" (acceso gratuito), publicada en enero del 2014 en la revista PLoS One. Se trata de una encuesta realizada en Austria con el objetivo de evaluar el estatus de salud de la población que seguía diferentes dietas. noticiaveggie En la introducción del paper se hace un análisis del consenso científico actual sobre los beneficios de la dieta vegetariana en la salud y después una revisión de algunos estudios que han demostrado lo contrario. En el apartado materiales y métodos se detalla el criterio de inclusión: un grupo vegetariano, un grupo "carnívoro" que consume muchas frutas y verduras, un grupo "carnívoro" que consume menos carne y otro grupo "carnívoro" que consume mucha carne. Podríamos resaltar que el término "carnívoro" está mal utilizado, ya que los seres humanos somos omnívoros oportunistas. Finalmente, en la discusión de los resultados se lee que la investigación encontró que los vegetarianos tienen mayor prevalencia de enfermedades crónicas y trastornos mentales.

Sin embargo, en la conclusión los autores remarcan en letra negrita que los resultados arrojados son limitados debido a que es un estudio de tipo transversal. Esto quiere decir que el método utilizado no es el más adecuado para evaluar el impacto de una dieta en la salud de una persona, ya que esta modalidad sólo analiza a la salud en un determinado momento y no a lo largo del tiempo (estudio longitudinal). Esto hay que compararlo con la preponderancia de la evidencia surgida de otros estudios que muestran que las dietas vegetarianas son tanto o más saludables que las dietas que incluyen moderada cantidad de carne como se atestigua en la introducción de este mismo artículo y por la posición de la Asociación Estadounidense de Dietética:

Es la postura de la Asociación Estadounidense de Dietética que las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para deportistas.

Revisando un poco más a fondo el paper, nos podemos encontrar con una falla metodológica: incluye dentro del grupo vegetariano a los comedores de pescado. Según la definición de la Sociedad Vegetariana, una persona vegetariana es “alguien que sigue una dieta de cereales, legumbres, frutos secos, semillas, verduras y frutas con o sin el uso de productos lácteos y huevo”. Pero los investigadores hicieron lo siguiente:

En total, se preguntó a 15.474 individuos, de 15 años o más, en entrevistas asistidas por computadoras (CAPI; 54,7% mujeres; tasa de respuesta: 63,1%) Mientras que 0,2% de los entrevistados eran vegetarianos puros (57,7% mujeres), 0,8% reportaron ser vegetarianos que consumen leche y huevos (77,3% mujeres), y 1,2% vegetarianos que consumen pescado y/o huevos y leche (76,7% mujeres).

Lo anterior se traduce a que, de un total de 15.474 individuos encuestados, sólo el 1% vegetarianos por definición (0,2% vegetarianos estrictos + 0,8% ovolacteovegetarianos), mientras que el 1,2% consumían pescado y no correspondían a la clasificación de vegetarianismo. Estos 3 subgrupos fueron incluidos en el grupo vegetariano, dando un total de 343 individuos que luego se redujo a 330 para hacer el análisis estadístico. Entonces de los 330 individuos que se tomaron, 150 eran vegetarianos de verdad y 180 consumían pescado. Es decir, más de la mitad de los "vegetarianos" del estudio consumían pescado.

La verdadera enfermedad

El verdadero problema que presenta el reporte de este estudio es el del serio Síndrome de Estudio Único. No caben duda de que la población encuestada presentaba esas condiciones, no se discute eso. Pero se trata de un estudio transversal y para evaluar el impacto de una dieta sobre la salud es necesario hacer estudios longitudinales. Además, para establecer conclusiones que vayan en contra del consenso científico actual se requieren de evidencias, y muchas. Algo que claramente no aporta esta investigación debido a su mal diseño experimental. Otro ejemplo de desinformación realizada por los medio de comunicación de un estudio limitado.

28Sep/1327

Los mitos de la paleodieta

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Uno puede pensar que las personas son cada vez más consciente de la necesidad de cuidar su salud, las publicidades y los productos que son vendidos nos dan algún que otro indicio de ello. Otra señal son la gran cantidad de dietas que hay, un abanico enorme de opciones que se ajustan a tus necesidades basándose en nada. Como profesional de la salud, me alegra que esto ocurra, aunque parece ser que la principal motivación de seguir estas dietas es mas superficial y estético que un interés por mantener un organismo saludable.

Hace unos días el diario online Infobae publico una nota llamada "Dieta Paleolítica, una tendencia mundial que cada vez suma más adeptos entre los argentinos", donde comenta un poco sobre esta dieta, su historia, la apertura de un restaurante en Recoleta y, obviamente, los famosos que la siguen.

La-epoca-paleoliticaLa dieta paleolítica, del hombre de las cavernas o de la edad de piedra, es un régimen nutricional basado en los alimentos que fueron consumidos por los humanos del período Paleolítico (período que duró 2,5 millones de años y que terminó con el desarrollo de la agricultura hace unos 10.000 años). La dieta se centra en el uso de los alimentos disponibles en esa época y se compone principalmente de carne, pescado, frutas, verduras, frutos secos y raíces, así mismo excluye cereales, legumbres, productos lácteos, sal, azúcares refinados y aceites procesados. Básicamente rechaza todo lo derivado de la revolución agrícola

Su argumento es que la anatomofisiología y la genética del humano moderno no ha cambiado prácticamente nada desde el período Paleolítico, por lo que existe un conflicto entre nuestro organismo y la dieta que consumimos ahora, motivo de la obesidad, infarto de miocardio, diabetes, cáncer y otras enfermedades "modernas". Así lo afirma el Dr. Loren Cordain, especialista en fisiología del deporte y líder del movimiento paleo en sus artículos "Potenciales biológicos y clínicos de la dieta paleolítica" y "Orígenes y evolución de la dieta occidental: implicancias sanitarias para el siglo 21"

Esta dieta parecería intentar tener base científica, pero la lógica detrás de la paleodieta falla en varios puntos: diviniza un período de nuestra historia evolutiva, insiste que somos biológicamente iguales a los humanos de la edad de piedra, niega los beneficios de algunos métodos de alimentación moderno e incurre en la falacia naturalista de "volver a los orígenes" o "lo natural es mejor". Por lo que me animo a decir que es solo una dieta más de las que están de moda y que podríamos incluirla en la lista de pseudociencias.

Veamos porque.

No existe tal cosa como LA dieta paleolítica.

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Este cuadro muestra las variaciones en la alimentación de 4 sociedades de acuerdo a la región.

Lo primero que se me vino a la mente fue, ¿realmente comían así nuestros antepasados durante el período paleolítico?

Esta afirmación es un poco problemática y ya de por sí causa muchas sospechas. Lo cierto es que poco se sabe sobre la alimentación de nuestros ancestros y lo que sabemos es por inferencias a partir de cambios en la morfología del cráneo, desgastes dentarios, herramientas, pictografías y paleobiogeografía. Lo que podemos decir con certeza es que la dieta humana variaba enormemente de acuerdo a la geografía, la estación, el clima y el oportunismo; es evidente que las fuentes de comida que hay en el Ártico no son las mismas que podemos hallar en la Selva. El antropólogo William Leonard de la Universidad de Northwestern menciona en un artículo del 2002 en Scientific American

Ahora sabemos que los humanos han evolucionado no por una única dieta paleolítica, sino por ser flexibles comedores, esto tiene importantes implicancias en el debate actual sobre lo que la gente debe comer para estar saludable...

En la conclusión de una revisión llamada "Una breve revisión de la evidencia arqueológica de la subsitencia en el Paleolítico y Neolítico" publicada en Nature se puede leer:

Para concluir, es difícil determinar con precisión la naturaleza de las dietas de los últimos homínidos o definir la dieta 'Paleolítica', debido a las limitaciones de los registros arqueológicos, un problema que se amplifica en el Paleolítico donde la supervivencia de los materiales orgánicos es muy rara.

No somos nuestros ancestros.

Lo segundo que me pregunte fue, ¿realmente somos biológicamente iguales a los homínidos del Paleolítico?

La evidencia dice que no. La idea de que no hemos cambiado genéticamente no tiene en cuenta las teorías modernas de la evolución ni los nuevos estudios en genética. Existen varios ejemplos de la evolución humana reciente que se produjeron de manera relativamente rápida. Un ejemplo de esto es la tolerancia a la lactosa; normalmente el gen que codifica una enzima llamada lactasa (que descompone los azúcares de la leche) se "apaga" una vez pasada la infancia cuando la lactancia materna cede, causando en los adultos un cuadro llamado intolerancia a la lactosa cuando consumen productos lácteos. Pero algunos han desarrollado una mutación que mantuvo al gen de la lactasa encendido toda la vida, especialmente en las personas descendientes de pueblos europeos, fenómeno llamado persistencia de la lactasa.
Otro ejemplo es el la mutación del gen de los ojos azules, que pudo haberse originado entre 6000 y 10000 años atrás. Así también el sistema inmunológico y los glóbulos rojos de las personas que habitan en zonas de malaria endémica se han modificado de una manera que ayudan al organismo a combatir la enfermedad transmitida por los mosquitos, algunas de estas mutaciones se han originado hace unos 5000 o 10000 años.

Inclusive, los microorganismos con los que compartimos nuestros cuerpos han evolucionado más rápido aún, sobre todo las bacterias que habitan nuestros intestinos y que nos ayudan a digerir los alimentos, cuya disponibilidad y variedad hacen que cada microbioma sea diferente. Aunque no disponemos de evidencia directa de cuales son las especies bacterianas que habitaban nuestros intestinos en el Paleolítico, podemos estar bastante seguros que eran diferentes a las actuales.

Dieta paleolítica con productos modernos.

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La evolución del maíz de izquierda a derecha, desde la hierba teosinte hasta el maíz que conocemos hoy en día.

Y no solo eso, las plantas y los animales de los cuales nos alimentamos también han evolucionado, las fuentes de alimentos del Paleolítco son muy diferentes a las actuales. La mayoría modificadas por selección natural: el maíz era una hierba llamada teosinte, los tomates evolucionaron de simples bayas, las vacas fueron domesticadas y modificadasa partir de los uros salvajes hace unos 9000 años y el repollo, brócoli, coliflor, coles de Bruselas y la col rizada son todas diferentes variedades de una misma especie, la Brassica oleracea.

Nuestros ancestros no eran más saludables.

Los defensores de la dieta paleolítica no solo no entienden como nuestra propia especie, los microorganismos que nos habitan y las fuentes de comida han evolucionado en los últimos 10000 años, sino que también ignoran la evidencia sobre la salud de nuestros ancestros durante su breve vida. Los practicantes de esta dieta asumen que la aterosclerosis es un problema de salud ligado al estilo de vida moderno y que si los seres humanos emuláramos los estilos de vida preindustriales o incluso preagrícola, la aterosclerosis, o por lo menos sus manifestaciones clínicas, se evitarían. Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista The Lancet buscó signos de aterosclerosis y obstrucción de las arterias por colesterol y grasa en más de un centenar de momias de antiguas sociedades de agricultores, recolectores y cazadores-recolectores de todo el mundo, entre ellos Egipto, Perú, el suroeste de los EE.UU. y de la Islas Aleutianas; y encontraron pruebas de presencia de aterosclerosis en 47 de 137 momias de cada una de las diferentes regiones geográficas.

En 1990 se publicó un estudio sobre la dieta de la tribu Hiwi que habita la sabanas neotropical del río Orinoco (Venezuela). Los Hiwi recogen y cazan un grupo diverso de plantas y animales que les provee la sabana, la selva, el pantano y los ríos. Sus principales fuentes de carne son carpinchos, pecaríes de collar, ciervos, osos hormigueros, armadillos, numerosas especies de peces, y al menos algunas especies de tortugas; consumen raíces (amargas y dulces), nueces de palma y palmito, varias clases de frutas, una leguminosa silvestre llamado Campsiandra comosa y miel producida por varias especies de abejas. Los autores calcularon que aproximadamente el 95% de las calorías provenían de la caza y recolección. El punto es que los Hiwi no eran particularmente saludables, solo el 50% de los niños vivía más allá de los 15 años y la mayoría de las personas de la tribu estaba infectada por parásitos.

Afirmaciones sin fundamento.

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El Dr. Loren Cordain, especialista en fisiología del ejercicio, conocimiento tangente al campo en el cual se lo aclama como experto mundial.

Pero personalmente, la parte que más me interesa porque esto es lo que le pone el cartel de pseudociencia, son algunas de sus afirmaciones sobre el funcionamiento del organismo que podemos encontrar en la página web oficial del movimiento PaleoEl punto 6 es el más interesante y que la términa de calificar como pseudociencia, dice "Carga neta de alcalis de la dieta y equilibrio de ácidos". Ellos asumen que ciertos tipos de alimentos producen acidificación del organismo y que los alimentos que recomiendan los alcalinizan, lo que lo hace más saludable. Además la acidificación del organismo lleva a perder calcio por orina y predispone a los cálculos renales. Ambas son falsas, son temas que ya hemos tratados en los artículos "El mito de las dietas ácidas y alcalinas" y "Las dietas ácidas, la leche y la osteoporosis".

Lo que me gustaría que quede claro, es que no estoy criticando a la dieta per se, ya que faltan estudios para sacar conclusiones sobre sus efectos. Lo que crítico y quise explayar en este artículo, es el marco teórico en la cual esta basada. Sus pilares no están apoyados por la evidencia y algunos de ellos son pseudocientíficos. Quizás algunos digan que funciona y que les va bien, pero de nuevo, no estoy criticando los resultados, ya que este régimen tiene varias cosas buenas como eliminar el consumo de alimentos procesados y refinados, aumentar el consumos de frutas y vegetales e inclusive las dietas ricas en proteínas y bajas en hidratos de carbono están demostrando ser alternativas válidas en algunos casos particulares, siempre y cuando la fuente de proteínas no sea exclusivamente de origen animal ya que los alimentos de donde provienen pueden producir un aumento en la mortalidad por enfermedad cardiovascular.

En resumen, podemos decir que cada uno de los fundamentos de la dieta paleolítica es falso. No somos como nuestros ancestros ni éstos eran más saludables. No existe una única dieta paleolítica sino que nos caracterizamos por nuestra flexibilidad al comer y para colmo ni siquiera podríamos emularla ya que las plantas y animales cambiaron completamente.

14Sep/1363

El milagroso magnetismo – Parte 2: ¿Y la evidencia?

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Este artículo es la continuación de El milagroso magnetismo - Parte 1: Un poco de historia.

En la primera parte de este recorrido por las curas magnéticas hablábamos de una larga historia de prácticas sin evidencia. ¿Cómo saber si realmente existe algún tipo de terapia con magnestimo que funcione?

Si la magnetoterapia funcionara, debería tener algún efecto biológico medible en el cuerpo humano. Debería, de alguna manera, influir en el tejido, células, sangre o líquido sobre el que se aplican. Los defensores de la magnetoterapia afirman que puede ser utilizado para el dolor y una gran variedad de patologías, y para ello han propuesto algunas maneras en las cuales funciona en nuestro cuerpo:

    • Flujo sanguíneo: se afirma que la sangre tiene hierro (cosa que es cierta) y que los imanes aumentan el flujo sanguíneo en el tejido que se aplica el campo magnético. El problema radica en que la sangre no contiene iones cargados eléctricamente, es diamagnética. Otro problema es que la superficie de los imanes es muy pequeña para afectar el flujo sanguíneo impulsado por la presión sanguínea normal. Un experimento sencillo de hacer es colocar un imán “terapéutico” en la palma de la mano: si el flujo sanguíneo aumentara, sería de esperar que la piel alrededor del imán se pusiera de color rosa y se calentara (eritema). Bueno, no lo hace. Esto fue demostrado por un estudio bien diseñado que utilizo láser-Doppler para medir el flujo sanguíneo.

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  • Líquidos: también se afirma que la magnetoterapia produce la alineación de las moléculas de agua de nuestro cuerpo, y de esta manera logra disminuir la inflamación y promueve la cicatrización. Sin embargo, ni siquiera los imanes más grandes, como los que se utilizan en los scanners de resonancia magnética, producen alineación de las moléculas de agua. Un imán “terapéutico” tiene una densidad magnética de unos 800 gauss, mientras que un scanner de resonancia magnética genera entre 30 000 y 40 000 gauss y todavía no se ha demostrado que tenga un efecto biológico en los humanos. Si lo hiciera, tendría serias restricciones para su uso.
  • Conducción nerviosa: otros afirman que la magnetoterapia produce alteración en la forma en que los nervios y las células nerviosas conducen la electricidad. Pero se necesitaría un imán de 24 tesla para disminuir la conducción nerviosa en un 10%. Un scanner de resonancia magnética típico utiliza 1–1,5 tesla.

Entonces… ¿Por qué toda la emoción? ¿Es la magnetoterapia un placebo y todo es por el dinero? ¿O a la comunidad científica y escéptica se le está escapando algo?

Porque, seamos sinceros, todos conocemos a más de una persona que ha atribuído fantásticos beneficios de la magnetoterapia. Sin embargo, como ya sabemos, el “a mí me funciona” no es suficiente.

El problema es que tenemos muchos reportes de casos y anécdotas de beneficios terapéuticos con muy poca ciencia para respaldarlos. El de los primeros serios que se hizo, fue el estudio publicado en Archives of Physical Medicine and Rehabilitation en noviembre de 1997 por el Dr. Carlos Vallbona de la Escuela de Medicina de la Universidad Baylor, el cual afirma que “La aplicación de un dispositivo que entregue un campo magnético estático de entre 300 y 500 gauss sobre puntos dolorosos produjeron un alivio inmediato en pacientes postpolio”.

rodillaVallbona estudió 50 pacientes de postpolio con las articulaciones dolorosas. Dividió a los pacientes en dos grupos y les dio al azar imanes activos (grupo experimental) o inactivos (grupo control) para aplicar sobre los puntos gatillo (que despiertan el dolor) durante 45 minutos. Después de ese tiempo, el 76% del grupo experimental informó alivio del dolor, mientras que sólo el 19% del grupo control informó menos dolor. Vallbona no presenta ninguna explicación para este fenómeno, pero anima a seguir investigando utilizando doble ciego.

Pero se ha observado, en general, que los estudios que indican resultados positivos en estos casos están mal diseñados (como suele pasar con las medicinas alternativas) y usan tamaños de muestra demasiado pequeños, lo que dificulta mucho la extracción de datos y elaboración de conclusiones válidas.

Tal y como menciona un artículo de revisión elaborado por Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa, de los Institutos Nacionales de Salud, llamado Magnets for Pain (“Imanes para el dolor”):

“La mayoría de los ensayos rigurosos no han encontrado ningún efecto sobre el dolor”.

Un ejemplo es un meta-análisis y revisión sistemática de estudios aleatorizados sobre el uso de imanes estáticos para reducir el dolor, que concluye que “La evidencia no apoya que el uso de imanes estáticos alivie el dolor, y por lo tanto los imanes no pueden ser recomendados como una terapia efectiva”.

Debido a que el cáncer es una de las condiciones patológicas que supuestamente “curan” los imanes, además de aliviar el dolor por artritis, dolores de cabeza, migraña, estrés, mejorar la circulación y revertir la evolución de las enfermedades degenerativas, la American Cancer Society publicó un artículo llamado Magnetic therapy (“Magnetoterapia”) donde menciona que no se conocen estudios para apoyar la idea de que la magnetoterapia es útil para tratar el cáncer.

Otro artículo de la American Cancer Society llamado Electromagnetic Therapy (“Terapia Electromagnética”) es más determinante en sus declaraciones sobre el tratamiento del cáncer:

“La evidencia científica disponible no apoya las afirmaciones de que los dispositivos electromagnéticos son efectivos en el diagnóstico y tratamiento del cáncer u otra enfermedad.”

Es fácil ser cínico cuando hay gente que está haciendo millones de dólares con dispositivos no probados. Por otro lado, es difícil pasar por alto todos los ejemplos en la historia donde los expertos han estado equivocados. ¿Quién hubiera creído que la aspirina podría ser una de las terapias de primera línea para prevenir enfermedades del corazón y derrame cerebral? Muchos se rieron antes de que se aceptara que una bacteria (Helicobacter pylori) desempeña un papel importante en la úlcera péptica, y muchos científicos han perdido la cabeza por estar adelantados a su tiempo. Pero aquí nos enfrentamos a un ejército empresarial cargado de pretensiones vagas y sin fundamento, pseudociencia y una caracterización errónea de lo que realmente sabemos como un hecho.

Siempre existe la posibilidad de que el magnetismo pueda producir beneficios reales en la salud. Esto no sería nada nuevo en el campo de la medicina. Pero hasta el momento, el mejor uso clínico establecido de un campo magnético pulsante (no estático) es en la curación de fracturas óseas, aunque este efecto es modesto. La evidencia hasta el momento apoya la conclusión de que hay una respuesta biológica relevante, aunque un solo estudio no confirma nada; se necesitan más.

Por ahora, de algunas cosas  estamos seguros:

  • La evidencia científica no apoya que el magnetismo tenga efectos sobre la salud.
  • No deberías reemplazar la terapia médica que estés utilizando por imanes.
  • No deberías usar imanes si tenés marcapasos o una bomba de insulina.
  • Tampoco deberías usar imanes si estás embarazada. A pesar de que los campos magnéticos producidos por los scanners de resonancia magnética son inocuos para el feto, aún no sabemos que es lo que hacen los imanes “terapéuticos” en el embarazo.
11Sep/133

El milagroso magnetismo – Parte 1: Un poco de historia

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Como persona deportista y un poco osada, he tenido varias lesiones a lo largo de mis 25 años en varias partes del cuerpo, como tendinitis, distensiones ligamentarias y fracturas. Posterior a la recuperación, se suelen realizar algunas sesiones de kinesiología y fisioterapia para rehabilitar y quedar 10 puntos.

Hielo, masajes, luz infrarroja, ultrasonido, onda corta y ejercicios de fuerza son algunas de las terapias que me han realizado. Pero había una en particular que siempre me llamó la atención por lo fascinante que parecía: la magnetoterapia.

Recuerdo la primera vez que la usé. Estaba rehabilitando una tendinitis de Aquiles. El kinesiólogo me dijo que servía para disminuir la inflamación y aceleraba la recuperación de los tejidos gracias a los campos magnéticos. Obviamente me lo creí y hasta hace muy poco tiempo pensé que era verdad,  hasta que tuve un estímulo para comenzar a investigar.

La magnetoterapia es una práctica que consiste en la aplicación de campos magnéticos para producir (supuestamente) beneficios en la salud. También están los brazaletes magnéticos, collares, plantillas para zapatillas y hasta collares para perros. No es algo nuevo. Pero… ¿existe alguna evidencia que apoye los argumentos y la utilización de estas terapias?

Los efectos del magnetismo y otras “energías” han sido estudiados desde los tiempos de los imperios romanos y griegos. La medicina tradicional china utiliza uno de los sistemas de sanación mas viejos de este tipo, basado en el chi o qi, que no es sino el nombre dado a la energía o fuerza vital que (ellos dicen) circula por el cuerpo. El concepto de fuerza vital también se puede encontrar en la medicina hindú y en la naturopatía (Hipócrates).

Para reencontrarnos con el magnetismo curativo, podemos viajar a Suiza del sigo XVI y encontrarnos con el alquimista Paracelso, que utilizaba un imán “mágico”, un tipo de mineral que atraía al hierro, para sanar todo tipo de enfermedades. Lo molía y colocaba en bálsamos que aplicaba a los enfermos con resultados milagrosos. A pesar de que William Gilbert (médico de la reina Isabel, conocido por sus estudios en magnetismo) advirtiera que moler el imán hacía que éste perdiera su magnetismo y por lo tanto sus supuestas propiedades milagrosas, Paracelso siguió fabricando bálsamos para una gran cantidad de enfermedades.

En los tiempos modernos, el descubrimiento de la electricidad trajo consigo los tratamientos electromagnéticos. El uso de diferentes formas de dispositivos eléctricos y generadores de frecuencia en medicina ha intrigado tanto a pacientes como a sus practicantes durante generaciones.

Alrededor del 1800, un médico austríaco llamado Franz Anton Mesmer, conocido por su uso de la hipnosis y la astrología, experimentó con el magnetismo al hacer que una paciente bebiera un fluido con hierro para luego colocarle imanes en diferentes partes del cuerpo. La paciente refirió una sensación de corriente circulando por su cuerpo y alivio de los síntomas. Mesmer sugirió que se debía al magnetismo animal, también llamado mesmerismo. Como era de suponer, Mesmer abrió una clínica en París y dejó de utilizar los imanes para pasar a usar las manos.

Albert Abrams

Albert Abrams, el Decano de los charlatanes del siglo XX.

A fines del siglo XIX el Dr. Daniel Palmer abrió su Escuela de Curación Magnética. Pronto descubrió que sus pacientes reportaban mejoría sin necesidad de imanes, con sólo una “imposición de manos” (otra vez). Más tarde Palmer creó también la Escuela Palmer de Terapia Quiropráctica.

A principios del siglo XX, el Dr. Albert Abrams afirmaba que cada órgano se ajusta a una longitud de onda electromagnética en particular. Fue demasiado lejos; la Asociación Médica de Estados Unidos lo nombró “Decano de los Charlatanes del Siglo XX”. Eso calmó los ánimos por casi cien años, pero hoy están resurgiendo toda clase de aparatos magnéticos “mágicos”.

Los imanes son generalmente hechos de metales (tales como el hierro) o aleaciones (mezclas de metales, o de un metal y un no metal) y tienen la capacidad de producir una fuerza medible llamada campo magnético. Es importante reconocer que no todos los imanes o campos magnéticos son iguales. La diferencia más significativa es entre los campos magnéticos pulsantes y los campos magnéticos estáticos: los imanes estáticos tienen campos magnéticos que no cambian, a diferencia de los electroimanes, que generan campos magnéticos sólo cuando la corriente eléctrica fluye a través de ellos. Esto se debe a que la electricidad y el magnetismo son en realidad manifestaciones de la misma fuerza fundamental, el electromagnetismo, reconocido por primera vez cuando se descubrió que un campo magnético cambiante puede generar corriente eléctrica y una corriente eléctrica cambiante puede generar un campo magnético.

Los campos magnéticos de los imanes se miden en unidades llamadas gauss (G) o, alternativamente, unidades llamadas tesla (T); 1 T = 10 000 G aproximadamente. Los imanes comercializados para el alivio del dolor por lo general poseen una densidad de campo magnético de 300 a 5 000 G, muchas veces más fuerte que el campo magnético de la Tierra (alrededor de 0,5 G), pero mucho más débil que los imanes usados ​​para máquinas de resonancia magnética (15 000 G o más).

Desde mediados del 1800, gran cantidad de máquinas electrónicas han sido aplicadas a una larga lista de enfermedades. Nunca se ha demostrado la efectividad de la mayoría de estos dispositivos y, en algunos casos, su uso ha resultado en serias lesiones e incluso la muerte. Sin embargo, algunas tecnologías eléctricas y electromagnéticas se han convertido en pilares de las prácticas médicas modernas, como los rayos X, la radioterapia, la resonancia magnética y los marcapasos.

Continuará…

3Ago/1365

¿Energía orgo qué?

Wilhelm Reich, creador de la orgonomía.

Hace unos dos años, en mis épocas de pensamiento mágico, conocí algo llamado “reciclador de energía orgónica” a través de un personaje cordobés que transmitía con mucho entusiasmo sus conocimientos en varias pseudociencias. Admito que fue difícil no engancharse con tan acaloradas explicaciones.

Debido a que nos llevábamos muy bien y compartíamos un grupo de “personas mágicas” en común, este peculiar sujeto me regaló un orgonito, el cual acepté de muy buena gana y que aún conservo en mi departamento, lo cual constituye un motivo de burla de parte de mis amigos cada vez que nos juntamos allí, pero no puedo negar que es una artesanía muy bonita.

Con el paso del tiempo, leyendo y dejando de creer de a poco, me topé con la entrevista bizarra (que siempre me hace reír) que Lucho Áviles y Pinky le hicieron a Pedro Romaniuk en el programa El pueblo quiere saber, transmitido en Crónica TV, allá por el año 1988. En un momento de la entrevista, el “profesor” hace mención al Dr. Wilhelm Reich y la energía orgónica, lo que me hizo acordar de la artesanía que me había regalado mi compañero. Al tiempo me enteré que se estaba dedicando a vender orgonitos y le estaba yendo bastante bien.

¿Pero de donde salió todo esto?

El Dr. Wilhelm Reich fue un médico psiquiatra y psicoanalista freudiano que afirmaba que existía una energía primordial cósmica, una energía vital similar a las concebidas por las culturales orientales, que era creada por todos los seres vivos. A este energía la denominó orgón o energía orgónica, palabra que Reich tomó de la misma raíz que “organismo” y “orgasmo”. Afirmaba que el orgón era omnipresente y medible visual, térmica y electroscópicamente, además era responsable de cosas como el color del cielo, la gravedad, las galaxias e incluso del fracaso de la mayoría de las revoluciones políticas.

Con el fin de hacerlo visible, construyó en 1940 el primer acumulador de energía orgónica, una caja de madera u otro material orgánico con revestimiento interno de metal, “fundamentado” en que la primera capa absorbería la energía orgónica mientras que la segunda la atraería. El objetivo de Reich era hacer fluir la “energía” en el cuerpo de sus pacientes; llegó al punto de utilizar pacientes con cáncer pensando que podía ayudarlos. Tratando de dar peso a su teoría, pidió a Albert Einstein una cita para discutir sobre el descubrimiento científico que había hecho y Einstein estuvo de acuerdo en probar el acumulador de orgón. El resultado fue negativo. (Hasta ahora sólo los creyentes en la energía orgónica han sido capaces de encontrar éxito en las demostraciones, que nunca han podido ser validadas por medio de experimentos científicos ni ante un público escéptico.) Reich continuó con sus “investigaciones”, convencido de haber desarrollado una nueva rama de la ciencia, la orgonomía.

Este particular personaje murió el 3 de noviembre de 1957, en la Penitenciaría Federal de Lewisburg, Pennsylvania, donde fue enviado por desacato criminal. La acusación penal fue impuesta porque Reich se negó a obedecer una orden contra la venta de equipos médicos fraudulentos. Inclusive la FDA (Food and Drug Administration) levantó cargos contra él, y mandó a quemar sus libros.

Un grupo de personas considera a Wilhelm Reich como un genio perseguido y a sus críticos como unos ignorantes. Algunos de ellos se unieron y formaron el  American College of Orgonomy (A.C.O.) en 1968, con sede en Princeton, New Jersey. La A.C.O. está compuesta principalmente por psiquiatras que utilizan el método de Reich, llamado terapia orgónica, y publica una revista de aspecto profesional llamada Journal of Orgonomy, donde se publican los resultados de investigaciones en ciencias médicas, biológicas, sociales y físicas orgónicas (lo que sea que eso signifique).

Esta institución  tiene un programa muy activo de divulgación: disponen de programas de suscripción gratuita para universidades, tienen oradores que dan conferencias en varias partes del mundo (Alemania, Francia y Argentina principalmente) y ofrecen capacitaciones. Además, casi todas las personas que se involucran han experimentado personalmente la terapia orgónica y, de hecho, se afirma que no se puede hacer un trabajo exitoso en orgonomía sin haber pasado por una “reestructuración psiquiátrica”.

Las teorías de la A.C.O. sobre la medicina, la psiquiatría, la microbiología, la física, la biología, la sociología, la política, la meteorología, la astronomía, la crianza de los hijos, la historia antigua y casi cualquier otro tema imaginable están totalmente en desacuerdo con las de la ciencia establecida. A pesar de ello (o debido a ello) reiteran una y otra vez que Reich fue el genio más grande de la historia y que fue perseguido como Cristo, además de considerarse poseedores de un gran conocimiento y sabiduría desconocida para el resto de la humanidad, que aquéllos que no han hecho la terapia no pueden entender ni apreciar.

Nos fuimos por las ramas, pero hemos dejado un terreno fértil para entender mejor a que vamos con esto.

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Buscando en la web, me encontré con la página web oficial de los orgonitos de mi conocido cordobés, en la cual podemos encontrar interesantes explicaciones sobre el funcionamiento de este extraño artefacto que utilizan terminología científica (“efecto piezoeléctrico”) mezclada con pseudociencia (“energía etérica”), lo cual es típico de la New Age y el misticisimo cuántico.

Dentro de la sección ORGONITE - Información hay múltiples pestañas que pasan a explicar qué es el orgonito, su historia, características, sus muchísimas funciones y aplicaciones, más un poco de geometría, y finaliza con un diccionario sobre términos utilizados por diferentes culturas para nombrar la “energía de la vida”. Invito a que lo lean ustedes mismos… Aunque voy a dejarles a mano la definición de orgonito:

“Es un generador de orgón, ideal para la purificación y armonización del medio ambiente. Recicla la contaminación electromagnética, absorbiendo y transformando la energí­a DOR (death orgon) Orgón Mortal que se produce con la conglomeración de Torres Transmisoras, que incluyen, las torres de antenas Celulares, de TV, de Radio, y WiFi; transformando la energí­a resultante de las emisiones electromagnéticas en energía orgónica limpia y armónica (POR).

Los orgonitos no son más que una versión 2.0 de los acumuladores de orgón de Reich, un poco más bonitos quizás. Son cuerpos geométricos compuestos por virutas de metal (aluminio y bronce) y resina poliéster en proporciones aproximadamente iguales, con un cristal de cuarzo en el vértice.

Si no entendiste la explicación de qué es un orgonito voy a tratar de aclarártelo.

Básicamente es así: existe una energía llamada orgón que fue inventada por un señor que coqueteaba con el delirio hace unos 70 años y que nadie más que él y sus seguidores han podido comprobar, a pesar de los múltiples experimentos realizados. Esta energía es producida por los seres vivos y es la responsable de todo lo que sucede en el universo y su estado es un factor determinante en los sucesos, por lo que existe una forma positiva (POR) y una energía negativa (MOR). Resulta que la vida moderna, llena de aparatos electrónicos y ondas electromagnéticas del demonio, transforma estas energías copadas (POR) en energías con mala vibra que causan un montón de cosas negativas (MOR), cáncer entre ellas (¡obviamente!). Los orgonitos no son nada más ni nada menos que los aparatos que van a absorber, equilibrar y restaurar las energías electromagnéticas del entorno para que sean favorables a nuestra existencia.

Además, los orgonitos funcionan muy bien contra los chemtrails

Sí, hacen de todo, y podés encontrar el que más te guste en este bello catálogo, con unos precios y una variedad a tu medida, desde los orgonitos para bloquear las ondas magnéticas de los celulares por $8 (aproximadamente un dólar), hasta un Cloudbuster para despejar las estelas químicas que dejan los chemtrails y hacer llover cuando quieras por tan solo $7000 (más o menos US$830). Una ganga.

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Orgonito. Se puede observar el cuarzo en el vértice.

En la realidad, el orgonito no es más que una artesanía vendida como panacea. La ecuación parece ser la misma de siempre:

Pensamiento mágico + Miedos infundados = Negocio asegurado

 

17Jun/1312

Las dietas ácidas, la leche y la osteoporosis

No consumo lácteos

Hace un tiempo ya, tanto la prensa como la población en general a través de las redes sociales, han estado afirmando que existe una asociación hipotética entre el consumo de productos lácteos y la acidosis metabólica, es decir la disminución del pH. Esta asociación teórica se basa en la idea de que la proteína y los fosfatos de la leche y los productos lácteos son productores de ácidos, que causan la acidificación de nuestro organismo y las llamadas enfermedades modernas.

En otro artículo comenté un poco sobre el mito de las dietas ácidas y alcalinas, y cómo en realidad lo que comes no altera el pH de tu organismo. Pero vamos a profundizar un poco más al respecto y hablar específicamente sobre los productos lácteos. Cabe aclarar que no consumo lácteos, salvo en alguna pizza. Personalmente siento agrado cuando las personas se preocupan por la salud pública y entre esas medidas se promueve mejorar la calidad de vida a través de cambios en la alimentación y la actividad física. Pero como ya hemos visto varias veces, la desinformación general y la velocidad con que la misma fluye a través de internet es impresionante.

Y no me resulta extraño, porque para poder comprender qué pasa cuando el organismo funciona mal, primero hay que comprender como el organismo funciona en situaciones de normalidad. Para esto los estudiantes de Medicina deben cursar una materia llamada Fisiología Humana, que es enorme, y a pesar de cursarse en el lapso de un año, a veces los conocimientos adquiridos no parecen suficientes.

Con esto quiero decir que debemos tener cuidado al momento de analizar textos de esta índole, ya que es muy probable que caigamos en el error de creer por falta de conocimiento. Por lo tanto, voy a tratar de explicar esto de la forma más amena posible.

Para empezar, la evidencia científica no apoya ninguna de esas ideas, ya que ni la leche ni los lácteos son productores de ácidos, ni nuestros cuerpos se acidifican por la dieta, y tampoco hay evidencia que apoye una relación de causalidad entre consumo de lácteos y las enfermedades modernas.
Dentro de estas ideas encontramos algunas como:

La leche y los productos lácteos no son saludables porque producen pérdida de calcio por la orina y acelera la decepción de calcio de los huesos. Se ha demostrado los países que consumen mayor cantidad de productos lácteos, proteína animal y calcio tienen altas tasas de osteoporosis y fractura de cadera.

Según un sistema de clasificación de los alimentos muy citado por los defensores de esta teoría, se define a la leche como un producto ligeramente ácido, basándose en que la leche contribuye con fosfatos y sulfatos iónicos, que son ácidos. Una porción de estos ácidos son excretados por orina y de esta manera parece que el consumo de leche y proteínas (dieta ácida) conduce a la excreción de ácidos causando un deterioro de la salud ósea. Este supuesto perjuicio para la salud del hueso se debería a la observación de que una mayor excreción de ácidos en la orina está asociada con una mayor concentración de calcio en la misma.

En primer lugar, la evidencia no apoya la idea de que el fosfato y el sulfato sean perjudiciales para la salud ósea, porque a pesar de que la cantidad de calcio excretado por la orina aumente cuando se incrementa la excreción neta de ácidos, es más importante que el balance del calcio no se modifique. Un equipo multidisciplinario de científicos de la Universidad de Calgary realizó una revisión sistemática y meta-análisis de los estudios que trataban sobre cómo la dieta y los suplementos podían alterar la excreción de ácidos o álcalis y cómo ésta a su vez alteraba el balance y la excreción de calcio por orina. El meta-análisis puso de manifiesto que el aumento de la excreción de ácido en dietas hiperproteicas se asoció con una mayor excreción urinaria de calcio. Sin embargo, cuando el balance de calcio (calcio corporal total) fue examinado, no se encontraron relaciones entre la excreción de ácido y el balance de calcio. Por lo tanto, la evidencia no apoya las afirmaciones de que los alimentos que producen excreción de ácidos son perjudiciales para el balance de calcio, a pesar de la mayor aparición de calcio en la orina.

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(Fig. 1) Excreción neta de ácido por orina (mEq H+) después de la ingestan de tres bebidas: agua destilada, leche o bebida de cola sin cafeína. Fuente: Heaney et al. Carbonated beverages and urinary calcium excretion. Am J Clin Nutr 74:343–347, 2001.

En segundo lugar, los productos lácteos no son productores de ácidos. Un estudio sobre la excreción neta de ácido después de la ingesta de leche demostró que la leche es alcalinizante de la orina en comparación con la bebida de cola y el agua (Fig. 1). Lo más interesante de este estudio es que el agua utilizada era agua destilada, o sea que no podía aportar ni álcalis ni ácidos, a diferencia del aumento de la acidez producida por aporte de ácido fosfórico de la bebida de cola. Mientras que en otro estudio, una comparación de la excreción neta de ácidos producida por la leche común y la leche de soja mostró que no había diferencias entre ambas.

En tercer lugar, la afirmación “las tasas de fractura por osteoporosis son mayores en los países que consumen más productos lácteos, calcio y proteína animal” se hace comparando unas culturas con otras, y hacer una suposición de que la causa de las diferencias en las tasas de fracturas de hueso se deben a las diferencias dietéticas es una conclusión bastante sesgada. Además hay otros factores de riesgo importante para la osteoporosis y la fractura de cadera que no se relacionan con lo que consumen las diferentes culturas, como las diferencias genéticas, la cantidad de trabajo físico, posiblemente la cantidad de luz solar a la que uno se expone (síntesis de vitamina D), entre otros. La variación en cualquiera de estos factores podría explicar las diferencias en la tasas de fractura, por lo que no es correcto suponer que los lácteos producen estas patologías sin haber tenido en cuenta antes la observación de los otros factores.

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La evidencia apoya que los factores de riesgo más importantes para la osteoporosis y la fractura de cadera son el sedentarismo y la escasa ingesta de calcio durante la vida. De hecho, una persona que vive en una gran ciudad de Asia, donde la actividad física es quizás similar a la de las culturas occidentales, tiene tasas de fractura casi idénticos que la de los países industrializados.

Si bien las observaciones funcionan como disparadores para hacerse preguntas y realizar estudios, no es correcto asumir sobre las causas de un fenómeno basándose únicamente en observaciones, especialmente cuando estas están basadas en algo con tantas variables como la cultura, ya que en estos casos no se consideran los estilos de vida y otros factores que podrían ser la causa de este fenómeno observado.

Este error se puede resumir en la frase “Correlación no implica causalidad”.

Me veo obligado a agregar que según un informe emitido recientemente por la Escuela de Salud Pública de Harvard,  el calcio es importante pero la leche no es la mejor fuente de calcio y una gran ingesta de éste está asociada al cáncer de próstata y cáncer de ovario; la leche además posee altos niveles de grasas saturadas y posiblemente las hormonas que contiene sean perjudiciales para la salud. Esto se vio reforzado en la publicación de su último “Plato de la alimentación saludable y la Pirámide Nutricional Saludable”.

Para finalizar, una revisión sistemática y meta análisis sobre la teoría de que  la dietas ácidas producen enfermedad ósea concluye que “La asociación causal entre la dieta ácida y la osteoporosis no está apoyada por la evidencia y no hay evidencia de que una dieta alcalina sea protectora de la salud ósea”.

En conclusión, la evidencia de mejor calidad revela que tanto la leche como los productos lácteos no causan acidosis metabólica. Por otra parte, los productos lácteos no producen ácidos en el metabolismo y nuestros organismos no se acidifican por la dieta moderna. Además, la evidencia no apoya las asociaciones entre el alto consumo de leche y productos lácteos con osteoporosis, cuando se tienen en cuenta factores importantes como la actividad física.

3Jun/134

¿Por qué el “a mí me funciona” no es suficiente?

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La gente con frecuencia ofrece testimonios de cómo alguna medicina alternativa “realmente a mí me funcionó”. Las personas que afirman esto no consiguen entender que no tienen ninguna base para afirmar que “funcionó”. Lo único que realmente pueden afirmar es que observaron una mejora después del tratamiento. ¿No podría ser una falsa suposición de que la correlación temporal significa causalidad?

Tales observaciones son tan solo un punto de partida: necesitamos hacer ciencia para averiguar lo que significan esas observaciones y descubrir qué funcionó y qué no; de esta manera comprenderemos mejor la naturaleza y a nosotros mismos. La ciencia es el único modo de corregir nuestros errores de percepción y de atribución.

“La ciencia es una forma de tratar de no engañarnos a nosotros mismos. El primer principio es que uno no debe engañarse y que la persona más fácil de engañar es uno mismo.” (Richard Feynmann)

Recibo muchos comentarios del tipo de “A mi tía/hermano/primo/madre/perro le funcionó, lo vi con mis propios ojos.” Pero eso no cumple ni siquiera con el mínimo de evidencia, ¿o acaso alguien espera que le crea simplemente porque él lo dice? ¿Me creerían si les digo que vi un unicornio rosado que defeca arco iris? Creo que no.

Podemos decir que ver algo con tus propios ojos no prueba que es verdad y no excluye la necesidad de comprobación científica, ya que somos máquinas fallidas para percibir la realidad. Sí: no somos perfectos y nos equivocamos.

Con esto quiero decir que no podemos hacer la suposición de que algo funciona y confiar en alguien que aparenta saber o ser importante, porque nos podemos equivocar. Es más, ¡nos hemos equivocado gran parte de la historia! Tratamientos basados en sanguijuelas, tomar tu propia orina, rezar, tratamiento con mercurio y plomo ¡y un larguísimo etcétera de equivocaciones!

Un ejemplo de esto son las sangrías. Durante muchos años los médicos utilizaron sanguijuelas y bisturís para liberar a los pacientes de su sangre “contaminada con toxinas”. Ellos “sabían” que la sangría funcionaba. Todo el mundo lo decía. Cuando tenías fiebre y el doctor te practicaba una sangría, mejorabas. Todo el mundo conocía a algún amigo o familiar que había estado a las puertas de la muerte hasta que la sangría le curó. Los médicos contaban los éxitos por miles. La gente atribuía grandes cosas a estas terapias, cuando en realidad los pacientes se habían curado a pesar de ella y no gracias a ella. Hoy sabemos que la sangría hace más mal que bien.

Otro ejemplo mas reciente, es que los médicos solían realizar una operación para enfermedades cardiovasculares en la que abrían el pecho y anudaban arterias de la caja torácica para desviar más flujo sanguíneo hacia el corazón. Supuestamente tenían una impresionante tasa de éxito del 90%. Un doctor muy listo llamado Leonard Cobb quería asegurarse de que fuera cierto, por lo que realizó un experimento en el que únicamente hizo la incisión en el pecho y lo volvió a cerrar sin haber hecho realmente nada. Sorprendentemente descubrió que ¡la misma cantidad de pacientes mejoraba tras la falsa cirugía! Los médicos dejaron de realizar dicha operación. Así es: nos equivocamos y no somos buenos analizando la realidad.

Pero,  ¿cómo puede tanta gente estar tan equivocada? ¿Cómo podían creer que algo había ayudado cuando realmente había causado más daño que bien? Hay toda una serie de razones por las que la gente puede acabar creyendo que un tratamiento inefectivo funciona.

  1. La enfermedad puede haber seguido su curso natural. Muchas enfermedades se autolimitan; el proceso de curación natural del cuerpo devuelve la salud a la gente después de un tiempo. Un resfriado normalmente desaparece en una semana. Para averiguar si un remedio para el resfriado funciona, hay que llevar un registro de éxitos y fracasos en un número de pacientes suficientemente grande como para averiguar si realmente se recuperan más rápido con el remedio que sin él.
  2. Muchas enfermedades son cíclicas. Los síntomas de cualquier enfermedad fluctúan a lo largo del tiempo. La gente con artritis tiene días malos y días buenos. El dolor empeora por un tiempo y luego mejora por cierto otro tiempo. Si utilizas homeopatía cuando el dolor está fuerte, probablemente estaba a punto de mejorar de todos modos, así que la homeopatía se lleva un crédito que no merece. Esto es lo que se conoce como regresión a la media.
  3. Todos somos sugestionables. Si nos dicen que algo va a dolernos, es más probable que duela. Si nos dicen que algo nos hará sentir mejor, probablemente lo hará. Todos conocemos esto: por eso besamos los raspones y apapachamos a nuestros hijos. Cualquier cosa que nos distraiga de pensar en nuestros síntomas es probable que ayude. En los estudios científicos que comparan un tratamiento real con pastillas placebo, una media del 35% de la gente dice que se siente mejor después de tomarlas. El verdadero tratamiento debe hacerlo mejor si queremos creer que es realmente efectivo.
  4. Puede haber recibido dos tratamientos y el tratamiento equivocado se llevó el crédito. Si tu médico te da una pastilla y además te tomas un remedio casero, puedes darle el crédito al remedio casero. O quizás ha habido otro cambio en tu vida al mismo tiempo que ha ayudado en el tratamiento de la enfermedad y éste es la verdadera razón por la que has mejorado.
  5. El diagnóstico o el pronóstico original pueden haber sido incorrectos. Mucha gente ha sido supuestamente curada de cáncer cuando en realidad jamás tuvo un cáncer. Los médicos que le dicen a un paciente que sólo tiene 6 meses de vida están sólo estimando y pueden estimar mal. Lo mejor que pueden hacer es decir que el paciente medio con esa enfermedad vive 6 meses – pero la media significa que la mitad de la gente vive más tiempo.
  6. Una mejora de ánimo temporal puede confundirse con una cura. Si un practicante te hace sentir optimista y esperanzado, puedes creer que te sientes mejor cuando la enfermedad realmente no ha cambiado.
  7. Las necesidades psicológicas pueden afectar nuestro comportamiento y percepciones. Cuando alguien quiere creer algo con suficiente ahínco, puede convencerse a sí mismo de que ha sido ayudado. Se sabe de gente que ha negado los hechos – negarse a ver que un tumor sigue aumentando. Si han invertido tiempo y dinero, no quieren admitir que fue desperdiciado. Vemos lo que queremos ver; recordamos las cosas del modo en que queremos que hubieran pasado. Cuando un médico está intentando sinceramente ayudar a un paciente, el paciente siente una especie de obligación social de satisfacer al médico mejorando.
  8. Confundimos correlación con causalidad. Simplemente porque un efecto sigue a una acción, eso no significa necesariamente que la acción causase el efecto. Cuando el gallo canta y a continuación sale el sol, nos damos cuenta de que no es el cacareo lo que ha hecho que el sol aparezca. Pero cuando tomamos una pastilla y entonces nos sentimos mejor, suponemos que fue la pastilla lo que nos hizo sentir mejor. No nos paramos a pensar que podemos habernos sentido mejor por alguna otra razón.

Así que hay un montón de maneras de equivocarnos. Afortunadamente, hay una manera en que podemos finalmente acertar: mediante las pruebas científicas. No hay nada misterioso o complicado sobre la ciencia, es simplemente un juego de herramientas de sentido común para comprobar cosas. (El resultado de usar esas herramientas puede desafiar el sentido común, pero ése es otro asunto.) Si crees que has perdido peso y te subes a una báscula para comprobarlo, eso es ciencia. Si crees que se te ha ocurrido una mejor manera de plantar zanahorias y compruebas tu idea plantando dos filas lado a lado, una con el método viejo y otra con el nuevo, y miras qué fila produce mejores zanahorias, eso es ciencia.
Para comprobar medicinas, podemos organizar un gran número de pacientes en dos grupos iguales y darle a un grupo el tratamiento que queremos comprobar y al otro un placebo, como una pastilla de azúcar. Si el grupo que recibió el tratamiento activo va significativamente mejor, entonces el tratamiento probablemente funciona realmente. Es sencillo... Este método se puede aplicar tanto al estudio de los fármacos convencionales como con disciplinas que se basen en entidades invisibles e indetectables.

Por cierto, ¿donde están los casos negativos de las medicinas alternativas? ¿Alguna vez leíste sobre los casos que no funcionaron, los pacientes que murieron y los fraudes?

13May/1390

El mito de las dietas ácidas y alcalinas

Alimentación ácida / Alimentación alcalina

Si bien hace tiempo que circulan cadenas de e-mail sobre la temática de las supuestas alternativas para curar el cáncer mediante una dieta alcalinizante, una nueva viralización en las redes sociales me motivó a redactar este artículo. Existen dos puntos a analizar:

  1. La viralización está hecha bajo el nombre de una institución que está a la vanguardia de la investigación del cáncer: el Hospital Johns Hopkins.
  2. El mito de la dieta ácida/alcalina.

Está por toda la web, pero aquí les dejo este artículo para que lo lean ustedes mismos.

El primer punto está aclarado y muy bien argumentado en la página web oficial de la institución, donde se lee claramente:

«La información falsamente atribuida a Johns Hopkins llamada “ACTUALIZACIÓN ACERCA DEL CÁNCER” describe propiedades de las células del cáncer y sugiere maneras de prevenirlo. Johns Hopkins no publicó esta información que viene frecuentemente como un archivo adjunto de un e-mail y tampoco respalda su contenido. El e-mail también tiene el nombre de nuestra institución mal escrito como “John” Hopkins, pero la manera correcta de escribirlo es “Johns” Hopkins. Para más información acerca del cáncer, por favor lea la información en nuestro sitio web o visite la página del Instituto nacional del cáncer (National Cancer Institute) www.cancer.gov. Por favor ayúdenos a combatir la propagación de este engaño divulgando este comunicado.»

Por lo tanto, este artículo está enfocado en el punto 2.

Recuerdo cuando hace unos pocos años creía en esto de la dieta ácida/alcalina... Como estudiante de medicina magufo en ese momento, estaba fascinado con la idea y me dediqué a investigar más. Sin dudas, el resultado fue uno de los “clicks” más importantes que me llevaron a volcarme hacia el escepticismo científico.

Para los que no están al tanto, estamos hablando de la creencia de que ciertos alimentos pueden producir un cambio en el pH de los fluidos corporales como la sangre, causando estados de acidificación o alcalinización que influirían en la producción o curación del cáncer. Pueden ver los detalles en este artículo sobre “La causa primaria del cáncer”, en cuyas conclusiones se puede leer:

  • Las células sanas viven en un entorno alcalino y oxigenado, lo cual permite su normal funcionamiento.
  • Las células cancerosas viven en un ambiente extremadamente ácido y carente de oxígeno.

En ese momento leí varias cosas que me llamaron la atención y recuerdo muy bien lo que pensé, que fue algo así:
1) ¿¿¿Un científico recibió el premio Nobel por descubrir la causa primaria del cáncer??? ¿Cómo nunca me enteré de eso?
2) La acidez expulsa el oxígeno de la célula. Mmm, no tiene sentido, pero será una explicación básica supongo.
3) Privar a una célula de 35% de su oxígeno durante 48 horas puede convertirlas en cancerosas. Sigo sin poder creer que nunca me hayan enseñado esto en la facultad. ¡Qué fantástico! ¡Las “farmafias” siempre haciendo de las suyas!
4) Una vez finalizado el proceso de la digestión, los alimentos de acuerdo a la calidad de proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas que otorgan, generarán una condición de acidez o alcalinidad al organismo. Pero en el estómago todo se vuelve ácido y en el duodeno todo es alcalino...  ¿?
5) Curiosamente todos estos alimentos nombrados, son ANTIFISIOLÓGICOS. Nuestro organismo no está diseñado para digerir todo esto! ¿Diseñado? Esto se está poniendo raro.

Evidentemente, todas las afirmaciones de este artículo van en contra de los conocimientos que nos ha aportado el estudio de la fisiología humana. Esto me llevó a investigar un poco más... Pero vayamos por partes y comencemos con lo que podríamos llamar “la causa primaria de este delirio”.

Aparentemente todo surgió con la manipulación de la información de un premio Nobel de Fisiología o Medicina llamado Otto Heinrich Warburg, galardonado por “el descubrimiento de la naturaleza y modo de acción de la enzima respiratoria”, que significó un hito en la comprensión bioquímica de numerosos procesos orgánicos y que algunos consideran como el más original y productivo del siglo XX. Esta enzima es una parte de la cadena de oxidación que se da en la mitocondria para obtener energía en forma de ATP, la “moneda” energética de la célula, a partir de la glucosa mediante un proceso llamado Ciclo de Krebs. Para que este proceso ocurra se necesita oxígeno. Esta forma de metabolizar la glucosa se denomina glucólisis aeróbica.

Warburg fue un gran científico y los resultados de muchas de sus investigaciones constituyen pilares en la química orgánica y la fisiología humana. Pero sus investigaciones sobre el cáncer fueron menos fructíferas. Observó que las células cancerígenas podían reproducirse sin oxígeno y lanzó la hipótesis de que la privación de oxígeno era la causa de la enfermedad. Según esta teoría, las células corporales que “no utilizan” oxígeno no desarrollarían cáncer, pero hoy sabemos que existen células que tampoco lo hacen y no son células cancerosas: los glóbulos rojos y las células de la córnea, el cristalino y ciertas regiones de la retina.
Warburg también observó que los tejidos cancerosos crecían en medios ácidos, es decir en medios con un pH menor al del organismo (7,4) y que las células normales metabolizaban la glucosa de forma distinta a las células cancerígenas. Lo que lo motivó a escribir “Metabolismo de los tumores” (Stoffwechsel der Tumoren).

Posteriormente, en 1956, redactó un artículo para la revista Science que tituló “El origen de las células cancerosas”, dando indicios de lo que se venía, para luego presentar 10 años más tarde su trabajo “La causa primaria del cáncer y su prevención” en la reunión de premios Nobel en Alemania.

Estas ideas fueron bien recibidas y calaron. Según él había que introducir en la dieta varias enzimas respiratorias, como vitaminas B y hierro, lo que ayudaría a prevenir la aparición del cáncer, anexándose así a los tratamientos mediante megadosis de vitaminas propuestos por otro ganador del premio Nobel (Química), Linus Pauling, que dió nacimiento a la “medicina” ortomolecular. Hoy esta teoría sólo tiene interés histórico.

Fue un muy interesante razonamiento teniendo en cuenta los conocimientos de ese momento. Pero lo que sabemos hoy en día es que la ausencia de oxigeno en las células tumorales se debe a su elevada tasa de crecimiento: unas 200 veces más que las células normales.

Para transformar la glucosa en energía, la célula debe realizar una serie de pasos sistemáticos, en donde si falta un componente, todo falla. Inicialmente la glucosa se transforma en una sustancia llamada ácido pirúvico, o piruvato, el cual puede seguir dos caminos:

  • Cuando hay oxígeno, se realiza la glicólisis aérobica, que es lo que sucede en la gran mayoría de nuestras células con algunas excepciones (como mencionamos más arriba). El piruvato ingresa a la mitocondria para sufrir la fosforilación oxidativa, donde participan las enzimas que Warburg descubrió.
  • Pero cuando no hay oxígeno nos encontramos en un un estado de hipoxia, por lo que el piruvato no puede ingresar a la mitocondria y es transformado en ácido láctico, o lactato. Este compuesto puede transformarse en piruvato e ingresar a la mitocondria para sufrir la fosforilación oxidativa si disponemos de oxígeno nuevamente.

El primer camino genera mucha energía, mientras que el segundo no. Pero esto no hace a uno mejor que el otro; son simplemente unos fantásticos mecanismos de adaptación a diferentes estados celulares. Por ejemplo, cuando hacemos una actividad física intensa —una carrera de 100 metros llanos o escapar de un león (¿?)—, la demanda de oxígeno para producir energía aumenta tanto que a veces no puede ser satisfecha, por lo que la célula debe valerse de la energía aportada por la glicólisis anaeróbica, por más pequeña que sea. Esta situación hace que aumente la concentración de lactato en la célula, que es expulsado hacia el exterior (este compuesto ácido hace que sintamos esa “quemazón” en los músculos).

En los tumores pasa exactamente lo mismo: las células cancerosas tienen un metabolismo tan alto que necesitan elevadas cantidades de oxígeno para funcionar. Al no poder satisfacer esa necesidad, realizan glicólisis anaeróbica para obtener su energía. Esto es conocido como Efecto Warburg, el cual lleva a una producción enorme de ácido láctico y la creación de un microentorno ácido.
Como podemos ver, esta acidificación no es entonces producto de la dieta, sino del metabolismo del cáncer. Además, la acidificación o alcanilización nunca ocurren en nuestro cuerpo -en situaciones normales-, ya que el pH es celosamente mantenido en un rango muy estrecho de entre 7,35 y 7,45 y salirse del mismo puede resultar en la muerte de la persona.

Recientemente se ha elaborado una hipótesis del origen del cáncer basándose en el Efecto Warburg, según la cual una alteración en la ruta de producción de energía provocaría una acumulación de formas reactivas de oxígeno que causarían a su vez un daño en el material genético de la célula, desembocando en la producción de cáncer.

Así que no crean que es importante si los alimentos son ácidos o alcalinos, ya que el medio interno del estómago es tan ácido que ningún alimento puede cambiar su acidez, y todos los alimentos que salen de ahí son ácidos. Luego entran al duodeno, donde las secreciones del páncreas e hígado neutralizan los ácidos del estómago y convierten los alimentos en alcalinos. La modificación de la dieta no puede cambiar la acidez de cualquier parte del cuerpo, con excepción de la orina.

Los promotores de estos productos dicen que las células cancerosas no pueden vivir en un ambiente alcalino y eso es cierto, pero tampoco puede ninguna de las otras células del cuerpo. Con todo esto no quiero decir que la dieta no sea importante, nada más lejos de la realidad.

Lamentablemente todavía sabemos muy poco sobre el cáncer. El cáncer no es una sola enfermedad ni tiene un origen único, sino que es un grupo de enfermedades multicausales. Muchas cosas en nuestros genes, nuestro estilo de vida y el medio ambiente que nos rodea pueden aumentar o disminuir el riesgo de padecer cáncer. Por lo tanto, en estos momentos podemos tomar medidas preventivas al respecto y así disminuir la probabilidad de contraerlo.

El estudio Alimentación, nutrición, actividad física y la prevención del cáncer: una perspectiva global publicado por la World Cancer Research Fund y el American Institute for Cancer Research, recomienda:

  • Manténgase tan delgado como le sea posible, dentro de los rangos normales de peso.
  • Haga entre 30 y 60 minutos de actividad física moderada diariamente, como caminar.
  • Evite las bebidas endulzadas y la comida chatarra.
  • Si es madre, amamante durante por lo menos 6 meses.
  • No coma más de medio kilo de carne roja por semana y evite las carnes procesadas.
  • Limite la ingesta de bebidas alcohólicas a una medida diaria, en las mujeres, y a dos, en los varones.
  • Coma 5 porciones diarias de frutas y hortalizas.
  • Limite el consumo de sal a 6 gramos diarios; evite ingerirla como conservante.
  • Evite los suplementos dietarios, a excepción del ácido fólico durante el embarazo.
  • Si sobrevive al cáncer, siga recomendaciones nutricionales de un profesional, realice actividad física y mantenga un peso adecuado.