12Feb/132

Día de Darwin 2013, y una teoría sobre pelvis y cerebros

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Publicado por:Malena y Malena.

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Charles Darwin, 1816

Charles Darwin en 1816

Hoy es el 204° aniversario del nacimiento de Charles Darwin. Su mayor logro científico, su legado a la humanidad, fue nada menos que la explicación de la inmensa diversidad de las especies de seres vivos y sus relaciones: la teoría de la evolución. Aunque Darwin cometió errores, la mayoría se debieron a factores que no podía conocer en su época; como buen científico, sin embargo, Darwin dejó escrito no sólo lo que creía que era cierto, sino también el procedimiento por el cual alguien más, llegado el caso, podría refutarlo.

Para el lector interesado en pruebas concretas de la evolución y en refutar la desinformación propalada por creacionistas y otros ignorantes de la misma calaña, hay muchísimo material bibliográfico disponible. Por eso no voy a hablar más del tema en general, sino que aprovecharé este Día de Darwin para comentar un mito creacionista en particular, que no conocía y con el que me acabo de topar, por completa casualidad, en dos lugares distintos con apenas un par de días de diferencia.

El mito parte de un interrogante válido: ¿por qué los humanos nacemos tan poco desarrollados, tan vulnerables, en comparación con todos los otros animales? ¿No somos acaso el pináculo de la evolución? ¿No se supone que la evolución debe producir organismos cada vez más aptos para sobrevivir? ¿Cómo se explica que la especie más inteligente, la que domina el planeta, haya sido condenada por la evolución a nacer inerme e incapaz?

Ante todo éste es un argumento contra la evolución humana. Los creacionistas son variados, pero todos ellos consideran que el hombre es cualitativamente distinto de los animales, y unos cuantos podrían considerar aceptar cierta forma distorsionada de la teoría de la evolución, siempre que no involucre a monos peludos y gritones bajando de los árboles y dando a luz a bebés humanos (si esta visión resulta burda e infantil es porque el pensamiento creacionista lo es). Darwin mismo percibía esto, y por eso guardó un prudente silencio sobre la especie humana en El origen de las especies, dejando para su segundo libro sobre evolución, La ascendencia del hombre, el espinoso asunto.

En segundo lugar, el interrogante parte de la falacia de que el ser humano es el pináculo de la evolución, o más bien, que existe algo así como el pináculo o cima o meta o premio gordo de la evolución. Esta idea era común en la antigüedad, en forma metafísico-religiosa (la Cadena de los Seres) y siguió siéndolo en su forma aplicada a las especies vivas (la scala naturae o escalera de la naturaleza). Pero los creacionistas son gente obtusa y debatir ese punto no llevaría a nada.

¿Cómo refutamos este mito? Bien, como dije, la pregunta original es válida. Pocos mamíferos nacen y permanecen tan desvalidos durante tanto tiempo como un bebé humano. Muchos mamíferos nacen sin pelo y con los ojos cerrados, pero al poco tiempo comienzan a valerse por sí solos. Otros pasan mucho tiempo con sus madres, pero pueden caminar y correr casi desde el momento en que nacen.

Sin embargo, gran parte de esto sigue siendo sólo apariencia. Hay una gran variedad en los ritmos de desarrollo de distintas especies animales, y los humanos no somos atípicos, especialmente tomados en conjunto con nuestros parientes más cercanos. Ni siquiera somos extremadamente raros en la familia primate: por ejemplo, los monos capuchinos, que no son más grandes que un gato grande y cuyos ancestros divergieron de los nuestros hace cuarenta millones de años, son similarmente “lentos”, no llegan a la madurez sexual hasta los siete años y viven hasta los cuarenta.

Tenemos, sí, algunas particularidades que influyen de manera compleja en el ritmo de desarrollo, como el hecho de que somos los más grandes en tamaño al nacer y además bastante carnívoros. Los bebés humanos no son en absoluto débiles, pero tienen considerablemente más grasa que los de otros primates, lo que los hace más pesados (y menos aptos para trepar, pese a que conservamos los reflejos para hacerlo). Incluso así, los bebés humanos gatean antes que los chimpancés y comienzan a caminar al año, mientras que los chimpancés jóvenes no adoptan la manera adulta de desplazarse sobre sus nudillos hasta los 29 meses.

Dicho esto, no deja de ser cierto que los primates tendemos a ser, según la terminología científica, altriciales: nacemos poco desarrollados y desvalidos, y por lo tanto requerimos de un largo tiempo de cuidados, mientras que otros animales son precociales: nacen bastante listos para la vida, o al menos, llegan a estarlo con relativa rapidez.

La explicación evolutiva tradicional achaca nuestro poco desarrollo al nacer al tamaño del cerebro. Los humanos tenemos un cerebro de gran tamaño. El cerebro está protegido por un cráneo inicialmente flexible, pero no infinitamente compresible. La cabeza del feto humano a término debe pasar por la pelvis de su madre. Las mujeres humanas tienen pelvis más anchas que los hombres, pero la evolución no las ha agrandado más aún porque si lo hiciese, las mujeres comenzarían a tener problemas para caminar. Por lo tanto, la selección natural ha llegado a un compromiso: la pelvis femenina ha crecido lo suficiente para que pueda pasar por ella un feto con un cerebro bastante grande, pero no muy grande; el feto debe salir del útero antes de que su cerebro crezca demasiado. Como resultado, el bebé necesitará años para que su cerebro llegue al tamaño que “debería” tener.

Sin embargo, esta hipótesis está actualmente en duda. Recientemente un grupo de investigadores encontraron que 1) las mujeres no tienen mayor dificultad o gasto de energía que los hombres para caminar, pese a sus pelvis más anchas; 2) la expansión de la pelvis de las mujeres que sería necesaria para que dieran a luz a bebés con el cerebro tan desarrollado como el de un chimpancé es de sólo unos 3 cm en promedio, y ya hay mujeres que tienen pelvis así de anchas, sin que experimenten dificultad alguna. ¿Entonces? Los investigadores sugieren que el factor limitante del crecimiento del cerebro fetal es la tasa metabólica de la madre. El feto requiere de una gran cantidad de energía. Llegado cierto punto, el cuerpo de la madre no puede obtener suficiente energía por unidad de tiempo para sí mismo y para el feto a la vez. Esta limitación se ha estudiado en unas cuantas especies de mamíferos. Para los humanos el punto de quiebre llega alrededor de los nueve meses de gestación. La madre debe parir y el bebé debe continuar desarrollándose, más lentamente, fuera del útero.

Por otro lado, dado que los nacimientos humanos suelen ser traumáticos debido al tamaño de la pelvis, si la pelvis pudiera hacerse más grande sin perjudicar otras funciones, probablemente la selección natural iría en ese sentido. Dado que no lo hace, es todavía razonable pensar que la facilidad de locomoción bípeda —o algún otro factor— está limitando esa ampliación. Como suele ocurrir, la realidad debe ser más compleja que lo que pueden explicar uno o dos factores puntuales. La teoría de la evolución nos da mecanismos certeros para explorar las opciones, pero —a diferencia de lo que ocurre con las doctrinas dogmáticas como el creacionismo o pseudocientíficas como el “diseño inteligente”— en la ciencia siempre queda trabajo por hacer.

¡Feliz Día de Darwin!

24Nov/1211

Somos primates – Día del Orgullo Primate

Somos primates. No sólo descendientes de primates. Somos primates. Y somos mamíferos y animales.

En general la gente comprende muy mal a la evolución. Muchos entienden la evolución como progreso, que el animal que evoluciona de otro es mejor y superior. De ahí surgen preguntas como: ¿Por qué existen todavía los monos? Para empezar, vamos a quitar eso del medio. No es así, la evolución no es progreso y nosotros no somos superiores. Somos un animal más; únicos y especiales, pero también son únicos y especiales los gatos, a su propia manera. Y los monos que viven hoy en día no son nuestros antepasados, no son menos que nosotros, no son inferiores. Vienen a ser algo así como nuestros primos.

La evolución da lugar a un árbol, no a una piramide.

La evolución da lugar a un árbol, no a una piramide.

El chimpancé y el bonobo (su especie hermana) no son nuestros antepasados. No, ellos tienen algunas cosas que nuestro antepasado común -nuestro “abuelo”- no tenía, como unos dientes enormes. Los dientes de nuestro abuelo por lo que sabemos eran pequeños como los nuestros. También hacen cosas que nuestro abuelo no, como caminar sobre nudillos en cuatro patas. Nuestro abuelo andaba por los árboles, en densas selvas, y por eso nos es tan difícil a los paleontólogos encontrarlo, porque son muy pocos los fósiles que se conservan en la selva.

Ellos son nuestros primos lejanos, no nuestros antepasados

Ellos son nuestros primos lejanos, no nuestros antepasados

Igual al decir “abuelo” y “primos” estoy acercando mucho cosas que están muy lejanas. Antes de nuestra especie, el “Homo sapiens” hubo muchas especies de humanos, hubo parientes más cercanos a nosotros que un chimpancé, especies de humanos que sí son nuestros antepasados y especies que no, que son nuestras verdaderas “especies hermanas” y “primas”. Y aún antes de esos humanos, hubo muchas especies de Australopitecos, que son antepasados de los primeros humanos, pero no del chimpancé ni del bonobo. Como los chimpancés, los australopitecos tenían caras grandes y eran pequeños. A diferencia de los chimpancés, pero igual que los fósiles más antiguos que se conocen de simios, los australopitecos tenían dientes pequeños y piernas largas. Y al igual que nosotros, y aunque vivían mucho tiempo en los árboles, los australopitecos eran bípedos (caminaban en 2 piernas). Lo sabemos por sus caderas, pero sobretodo lo sabemos por sus fémures. El fémur cambia con nuestra forma de caminar, y el de ellos era como el nuestro.

Hubo muchos humanos antes que nosotros.

Hubo muchos humanos antes que nosotros.

Por ser humanos no dejamos de ser simios, ni primates, ni mamíferos, ni animales. Somos todo eso y además somos humanos. Como todos los primates, necesitamos de los demás, jugamos, nos peleamos, nos abrazamos, nos cuidamos. La crueldad del hombre y la bondad del hombre también están en sus primos, que pueden hacer la guerra, maltratar a otro animal, o cuidar de un enfermo, o velar durante días a uno que acaba de morir. La creatividad del hombre también está en sus primos, en piedras usadas como martillos, o en palos como lanzas, o en robar cosas del frigobar de los hoteles, como hacen los monos cai en el Sheraton de Iguazú. Parece que nos distinguimos por ser extremos, extremadamente creativos, extremadamente crueles o bondadosos, pero sin dejar nunca de ser primates.

Un mono cai usa dos piedras para romper una semilla, una como yunque y la otra como un martillo.

Un mono cai usa dos piedras para romper una semilla, una como yunque y la otra como un martillo.

9Feb/122

Capítulo 25 – Pienso, luego Dudo

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Publicado por:Malena, Jorge A. B., Malena y PabloDF.

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No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada necesidad de creer

Carl Sagan

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23Jul/115

Pienso, luego Dudo – Capítulo 15

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Publicado por:Malena, Brunobian, Jorge A. B., PabloDF y Malena.

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El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados.

Albert Einstein (1879-1955)

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    • Kaizers Orchestra - Veterans Klag
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19Jun/112

Pienso, luego Dudo – Capítulo 13

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Publicado por:Malena, Jorge A. B., Malena y PabloDF.

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Por un tiempo se pensó que los psicoanalistas sabían algo. ¡El colmo de los colmos es que ellos se lo crean!

Jaques Lacan (1901-1981)

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9Jun/114

Pienso, luego Dudo – Capítulo 12

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Publicado por:Malena, Malena, DrGEN, Brunobian, PabloDF y Ezequiel Del Bianco.

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No me parece que sea necesario creer que el mismo Dios que nos ha dado nuestros sentidos, nuestra razón e inteligencia, haya deseado que abandonáramos su uso, dándonos por otros medios la información que podríamos obtener a través de ellas
Galileo Galilei (1564-1642)

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  • Clint Mansell - Pi r²

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15Abr/113

Pienso, luego Dudo – Capítulo 08

3 Comentarios    

Publicado por:Malena, PabloDF, Malena y Ezequiel Del Bianco.

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El universo no parece ni benigno ni hostil, simplemente indiferente a las preocupaciones de seres tan insignificantes como nosotros
Carl Sagan (1934 - 1996).
Te extrañamos, Carl.

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Desde ahora y hasta que resulte demasiado engorroso se puede descargar el capítulo completo o separado en segmentos temáticos (descarga por mediafire)

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Hoy hablamos de los mitos que hay detrás del terremoto en Japón y otros cataclismos.

Música que se escucha:

  • Mike Oldfield - In the Beginning
  • Goethes Erben - Maerchenprinzen
  • Goethes Erben - Iphigenie

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1Abr/112

Pienso, luego Dudo – Capítulo 07

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Publicado por:Malena, Malena, PabloDF, Brunobian y Ezequiel Del Bianco.

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La naturaleza hace todas las cosas espontáneamente, por sí misma, sin interferencia de los dioses.
Lucrecio (99 - 55 AEC), poeta romano

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Algunas cosas de las que hablamos:

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  • Massive Attack - Angel
  • Intro de Star Trek.
  • David Bowie - Pallas Athena

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27Feb/1151

¿Qué es la evolución?

51 Comentarios    

Publicado por:Malena.

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¿Qué es la evolución? Es el cambio que sufren los organismos a través del tiempo. Hay una evolución del organismo a través de su vida, u ontogenia, y una evolución de las especies o filogenia. La evolución no trata sobre el origen de la vida; de eso se ocupa la abiogénesis. La evolución es en sí misma un fenómeno y una teoría (es decir una explicación).

Pero vayamos más despacio. El registro fósil muestra que la vida ha cambiado a través del tiempo: los fósiles más antiguos son distintos de los más modernos. La anatomía nos muestra que organismos muy distintos en sus hábitos se parecen internamente y otros, muy similares en sus hábitos, son muy diferentes. La biogeografía, que animales cercanos de climas distintos se parecen más entre sí que animales de igual clima pero alejados geográficamente. La fisiología (y ahora, la genética y la biología molecular), que los organismos se parecen de tal manera que sus relaciones, representadas gráficamente, forman arbustos imbrincados (más que la imagen clásica del árbol). La embriología, que mientras más jóvenes los organismos más se parecen entre sí, etc. Podría invocar muchas disciplinas más con fenómenos similares.

¿Cómo explicar estos fenómenos? El creacionismo (y el diseño inteligente, que es una de sus formas modernas) no puede decir otra cosa que "Dios lo quiso así" (y con el conocimiento actual que tenemos de la naturaleza lo hacen quedar bastante mal parado). Ya desde mucho antes de Darwin se sospechaba que los organismos cambiaban, y ese único fenómeno podría explicar todo lo anterior. En principio, se pensó que los organismos iban surgiendo todo el tiempo e iban cambiando de simples a complejos por distintos mecanismos que los hacían pasar de una forma a otra de manera casi lineal (esta es la idea básica de Lamarck, pero también la de los griegos muchos siglos antes). Sería más o menos así: las bacterias actuales serían seres que acaban de aparecer; los humanos, seres que aparecieron hace mucho y ya pasaron por ese estadío. Esto no terminaba de convencer a nadie y dejaba mucho sin explicar, pero sin embargo era un rival importante del creacionismo en su momento.

Y ahí está la originalidad de Darwin: él propuso que nos parecemos porque somos parientes, tenemos ancestros en común, mientras más cercanos, mayor el parecido. Este común origen logra explicar todo lo que antes quedaba suelto, y todo lo que descubrimos después de Darwin, incluyendo muchas de nuestras de nuestras enfermedades y "defectos". Este origen común es el aspecto central de la teoría de la evolución, y no la selección natural, que es sólo uno de los mecanismos que impulsan el cambio.

Con el paso del tiempo, conocemos más mecanismos, tenemos diferencias de opinión en cuáles juegan un mayor o un menor papel, y eso ha llevado a que haya varias corrientes evolutivas, como el neoevolucionismo, el neutralismo, el equilibrio puntuado, el evo-devo, etc. Pero ninguna de estas corrientes cuestiona el aspecto central, la existencia de un ancestro común.

Margulis, por ejemplo, propone una teoría, hoy aceptada, del origen de la célula eucariota (la de los organismos como nosotros) a través de la simbiosis (colaboración) de varios organismos más sencillos. Esta teoría no refuta ni se opone a la idea original de Darwin, sólo la complementa, al encontrar un mecanismo nuevo de cambio evolutivo.

punto_ciegoHay quienes dicen que la complejidad de los órganos y los organismos (el ejemplo favorito es el ojo), es una prueba en contra de la evolución. "¿De qué sirve medio ojo?", preguntan, entendiendo que la evolución va ensamblando órganos por partes y el órgano sólo sirve si está "completo". Esta pregunta surge de entender mal la estructura y desarrollo del ojo (no es algo que se ensambla, es algo que crece), y mal la complejidad. Un buen ingeniero (un "diseñador inteligente"), cuando proyecta una máquina, busca que sea lo más simple y efectiva posible. El ojo humano en cambio es complejo, poco efectivo comparativamente hablando (hay ojos mejores en la naturaleza) y tiene un serio problema de estructura: una parte es ciega, de lo que no nos damos cuenta porque el ojo nos engaña y vemos una imagen completa donde no la hay. Esto sucede porque nuestros ojos (los de los moluscos o los de los insectos son diferentes), junto con la glándula pineal y la paraepífisis, se desarrollan como proyecciones desde el cerebro y nunca pierden la conexión. Podríamos decir que los ojos son la parte de nuestros cerebros que podemos ver.

La glándula pineal es un órgano que sirve muy bien para mostrar hasta que punto nuestro "diseño" no es óptimo. Esta glándula, sensible a la luz, regula los ciclos de sueño y vigilia mediante la información que recibe de la luz exterior. Y sin embargo, en los mamíferos (y no en los reptiles)  se encuentra justo en el centro del cerebro, lejos de cualquier luz, en lugar más oscuro de nuestras cabezas. El crecimiento de la corteza cerebral es responsable de la que la glándula haya quedado escondida, lejos de su posición más primitiva cerca del cráneo. Otros sistemas perciben los cambios de luz y envían la información a la glándula, donde esta cumple las mismas funciones que los reptiles, que no necesitan intermediarios.

La complejidad y la diversidad son justamente las cosas que explica la evolución. ¿Por qué hay un mundo complicado dónde podría haber uno más simple? ¿Por qué los seres vivos no son como las máquinas? ¿Por qué tenemos el mismo ojo que un pez y un ave pero no el de un pulpo? ¿Y por qué el pulpo tiene algunas cosas como el caracol? ¿Por qué hay palomas moteadas, rayadas, marrones y grises, chiquitas y grandes, con manchas azules o rosadas, en una región pequeña como lo es la capital argentina? ¿Por qué algunas especies tienen tantos hijos? ¿Por qué la mayoría muere aún antes de nacer o durante sus primeros días? ¿Por qué hay órganos que cumplen muchas funciones y otros sólo una o ninguna? ¿Por qué hay "defectos" en los organismos? ¿Por qué nacen bebés humanos con cola o con pelo en todo el cuerpo o con los dos sexos? ¿Por qué los embriones humanos tienen cola y bolsas en la garganta? A estas y muchas otras preguntas responde la evolución. Porque hace mucho mucho tiempo, tuvimos un ancestro, nosotros y las aves, nosotros y los peces, los caracoles y los pulpos, y mucho más lejano, con las plantas, los hongos, las bacterias, que era el mismo.

La evolución nos destrona de la cúspide de la naturaleza, nos dice que podríamos no existir (ya no hay un camino que lleve inevitablemente hasta nosotros), que sólo somos uno más entre muchos seres vivientes, pero nos da humildad al contemplar el mundo y saber que estamos todos relacionados.