14Ago/172

Somos menos capaces de lo que creemos

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Publicado por:drewjn.

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Muchas personas creen que sus sentidos son infalibles y esto los encamina a conclusiones de lo más inverosímiles, como puede ser la creencia en platillos voladores –¡yo los vi, estoy seguro!-, la idea de que los astros ejercen influencia en nuestros comportamientos o la calidad indudablemente superadora de un producto caro. Las personas estamos dominadas por heurísticas y por reglas generales que suelen funcionar en la mayoría de los casos pero que pueden fallar. Aunque sea más fácil ver los fallos de los otros que los nuestros, es elemental darse cuenta que también tenemos todo tipos de errores que pueden pasar desapercibidos en el día a día.

En los siguientes párrafos se mostrarán algunas pruebas de las fallas de razonamiento, sesgos y falta de rigurosidad en nuestros sentidos para descartar de una vez por toda nuestra creencia infundada de que podemos evaluar objetivamente todo.

En esta ilusión todas las franjas son totalmente rectas, aunque por la variación de los patrones que tienen dentro parezca que están inclinadas, engañar al cerebro puede ser muy sencillo a veces

Lo barato no siempre sale caro

Una heurística muy común es la de asociar el precio de un producto con su calidad. Si algo es caro -razonamos- debe ser porque es bueno. En un estudio realizado en parte para corroborar el efecto de los precios sobre los consumidores, se seleccionó un grupo de estudiantes para que resolviera unos puzles después de beber una bebida energizante; a un grupo, la bebida les costó $1.89 mientras que al otro se les cobró $0.89 bajo la premisa de que habían sido compradas al por mayor. A pesar de que ambas bebidas eran iguales aquellos que pagaron menos por la bebida energizante en promedio resolvieron menos puzles.

La explicación de esto es el efecto placebo que induce el precio más alto, la gente piensa que algo más caro funciona mejor y está predispuesta a actuar consecuentemente. Esto es coherente con la evidencia de que las personas tienden a juzgar los productos de bajo precio como si fueran productos de baja calidad.

En otro estudio similar se suministraba supuestos analgésicos (que no eran más que placebo) a personas que recibían descargas eléctricas, pero a un grupo se les dijo que los analgésicos costaban $2.50 por píldora, mientras que al otro grupo se les dijo que tenían un descuento y que costaban $0.10 por píldora. A esos dos grupos se los expuso a unos shocks eléctricos y se les pidió que indicaran que tan doloroso eran los shocks. Lo que sucedió fue que el grupo al que se les dijo que la píldora costaba $0.10 reportó más dolor tras los shocks eléctricos, siendo que las dos píldoras eran iguales y que no tenían ningún componente activo, eran simplemente placebo.

El efecto placebo (eje vertical) es mayor con las pastillas más caras (puntos negros).

El precio nos deja ciegos pero cuando no estamos expuestos a él podemos evaluar de forma más ‘sincera’ por así decirlo, esta podría ser la razón por la cual no hay correlación entre el precio de vino y mejor sabor entre consumidores no expertos.

Ahora veremos qué sucede entre expertos.

Sobre gustos no hay nada escrito se dice, y muchas veces lo que a uno le gusta a otro no le puede gustar. ¿Acaso los conocidos sommeliers que con gran imaginación utilizan todo tipo de adjetivos para describir el sabor, el aroma y la textura del vino, evalúan correctamente y de forma objetiva los vinos? Parece ser que los ‘expertos’ tienden a sesgarse a base de detalles superficiales. Eso nos muestra un estudio en el cual un mismo vino fue presentado en dos colores diferentes y estudiantes de enología -carrera en la cual se estudia la producción, técnicas y tratamientos del vino- los describieron como si fueran totalmente diferentes (por ejemplo utilizando palabras como cerezas o grosellas para describir el vino blanco pintado de rojo).

En otro estudio que se hizo para saber por qué algunos vinos ganan medallas de oro en ciertas competencias y medallas de bronce en otras. Los hallazgos fueron que sólo aproximadamente el 10% de los jueces podían replicar las puntuaciones dadas anteriormente, y la diferencia típica entre puntajes era de de Bronce+ a Oro- . En el extremo, un 10% de los jueces calificó a un mismo vino con una diferencia tan grande como de bronce a oro. Dado que entendidos en el tema no pueden diferenciar un vino rojo de uno blanco sin ayuda del color estas conclusiones no deben parecer muy controversiales.

¿Oído absoluto o sesgo absoluto?

Los que estén en ámbitos musicales seguramente alguna vez escucharon o dijeron cosas como que los instrumentos viejos eran mejores que los nuevos por todo tipo de razones. Por ejemplo que una guitarra hecha en los 60’ es superior a una hecha hoy en día. Este tipo de fenómeno se investigó en un estudio de 2012, en el cual se invitó a 21 violinistas con mucha experiencia a probar y evaluar a ciegas 6 violines nuevos de alta calidad y 6 violines históricos de Stradivari y de Guarneri ''Del Gesu'' (que tienen la fama de ser superiores a los violines modernos). El resultado fue que prefirieron los nuevos ante los viejos, que hay una escasa relación entre la edad del instrumento y su valor monetario con la calidad percibida y, además, que la mayoría de los violinistas no pudieron decir si el violín que prefirieron era nuevo o viejo.

Obviamente este resultado no se puede extrapolar a todos los instrumentos del mundo, pero al menos es un indicio para desconfiar en aquella heurística de ‘lo viejo es mejor’. Un sitio web en el cual se tratan estos temas es el de Matrix Hi-fi en el cual se hacen tests para comprar tanto equipos de música como lectores de CD para ver si las personas pueden distinguirlos. Si bien no son papers publicados en journals con revisión por pares, son pruebas ciegas y una buena aproximación al problema; más que nada teniendo en cuenta que no hay prácticamente estudios comparando instrumentos o equipos de música.

Dada todas las pruebas que hay para concluir que los detalles superficiales, los pensamientos intuitivos, las heurísticas y los sesgos nos dominan, lo mejor que podemos hacer es conocer estos hechos y por lo tanto conocer nuestros límites tanto para tomar decisiones importantes como para identificar snobs del vino y la música.

28Ago/1611

Holofonía y la pseudociencia en el audio

Si están interesados por el mundo del audio o simplemente disfrutan del placer de escuchar buena música, es muy posible que hayan oído hablar de Hugo Zuccarelli y sus Parlantes Holofónicos. Este inventor está gozando de mucha popularidad (al menos en Argentina y específicamente en Buenos Aires) por ser el anfitrión de una serie de eventos, actualmente llevados a cabo en el Centro Cultural Konex y anteriormente en el Teatro Ciego. Dichos eventos consisten en la reproducción de música de distintos artistas dentro de una sala sumida en la más completa oscuridad, utilizando parlantes de su propia invención. Según Zuccarelli, estos parlantes de más de 4 metros de altura poseen una serie de propiedades especiales que los hacen destacarse muy por encima de otros sistemas de sonido.

Hugo Zuccarelli cuando era más joven.

Hugo Zuccarelli, inventor de la holofonía.

Si viajamos 30 años hacia el pasado, nos encontramos con otro pico en la popularidad de Hugo Zuccarelli, debido a su invento más famoso: la holofonía. Esta técnica de grabación a simple vista se parece mucho, en aspecto y objetivo, a otras técnicas de grabación binaural. Sin embargo, según su inventor, la holofonía cuenta con diferencias clave que le permiten alcanzar resultados muy superiores.

La teoría

La hipótesis de Zuccarelli es que dentro del sistema auditivo de los seres humanos existe un emisor que produce un sonido de referencia que se combina con los sonidos provenientes del exterior, y que de esta forma se crea un patrón de interferencia dentro del oído. La naturaleza de este patrón sería sensible a la dirección de la cual proviene el sonido. En el mismo artículo, también se nos pide adaptar la mecánica cuántica de electromagnetismo a las ondas de sonido (¿mística cuántica tal vez?). Zuccarelli nos pide asumir el sonido como una corriente de partículas, las cuales tienen una energía intrínseca y al mismo tiempo una amplitud relativa y una frecuencia. El sonido según él, podría cambiar de una forma a otra en cualquier momento.

De esta forma, la cóclea detectaría y analizaría estos patrones como si se tratara de un holograma acústico, y luego el cerebro interpretaría esta información e inferiría la dirección del sonido.

Lo que en realidad sucede

Dentro de la base de la teoría de Zuccarelli existen algunas cosas comprobadas científicamente. Sin embargo, es notable la falta de evidencia sólida para la mayoría de sus afirmaciones más contundentes. Por ejemplo, la existencia de las otoemisiones acústicas es conocida, pero no existen estudios que sugieran que estas emisiones creen un patrón de interferencia dependiente de la localización del sonido e interpretable por el cerebro.

El físico inglés David Kemp, uno de los descubridores de las otoemisiones, se dirigió a Zuccarelli en una carta publicada en la misma revista donde el inventor había publicado su hipótesis controversial. Kemp niega que las otoemisiones puedan crear un holograma dentro del oído, ya que éstas son extremadamente débiles, un residuo de la reacción física de las células sensoriales del oído a las vibraciones externas que las excitan. Además, afirma que todas las ideas de Zuccarelli, excepto la de la holografía y las partículas cuánticas, ya habían sido escuchadas hacía años y refutadas mediante observaciones, además de que algunas ideas son contrarias leyes de la física.

Las teorías más aceptadas hoy en día sobre la localización del sonido postulan que esto se logra a partir de la interpretación del cerebro de diferentes características de los sonidos que llegan a nuestros dos oídos. Entre estas se encuentran principalmente:

_ Diferencia de intensidad: quizá la más obvias de todas. Si un sonido nos llega, por ejemplo, desde un parlante a nuestra derecha, su intensidad será mayor en nuestro oído derecho debido a que éste se encuentra más cerca de la fuente. Además, entre el parlante y nuestro oído izquierdo existe un obstáculo (en algunas personas más duro que en otras) que acentúa aún más la diferencia de volumen.

_ Diferencia de tiempo: siguiendo con el mismo ejemplo, la señal del parlante a nuestra derecha arribará a nuestro oído derecho un instante antes que al izquierdo. Esto genera una pequeña diferencia de fase entre las dos señales, la cual es utilizada por el cerebro para inferir la dirección de la que proviene el sonido.

_ Sombras acústicas: según de dónde provenga el sonido, éste interactuará de forma diferente con nuestra anatomía, generando sombras acústicas y reflexiones características. Además de la obvia sombra producida por la cabeza, la pinna (u oreja) cumple un papel de vital importancia, ya que gracias a su particular forma asimétrica produce una sombra acústica notablemente diferente según la dirección del sonido. Esto nos permite discernir principalmente entre adelante, atrás, arriba y abajo (donde no necesariamente hay diferencia de distancia de la fuente a los dos oídos).

Todas estas características juntas nos permiten hablar de funciones de transferencia relativas a la cabeza (o HRTF por sus siglas en inglés).

Uno de los principales argumentos que presenta Zuccarelli en favor de su hipótesis alternativa es que supuestamente, mediante el “holograma acústico” que se genera, los seres humanos somos perfectamente capaces de localizar un sonido utilizando solamente un oído, algo que no se deduce de las teorías clásicas. Sin embargo, si analizamos la evidencia disponible, observamos que esto está bastante lejos de la realidad. Por ejemplo, un estudio de 2004 analizó las capacidades de localización de personas con deficiencias auditivas en un solo oído, y observó que si bien mantenían ciertas capacidades, su desempeño fue notablemente peor que el de un grupo control sin problemas de audición.

Maniquí de grabación binaural, muy similar al usado por Zuccarelli.

Maniquí de grabación binaural, muy similar al usado por Zuccarelli.

Por otro lado, Zuccarelli afirma que su sistema de grabación holofónico es dramáticamente superior a las técnicas binaurales debido a que utilizaría un emisor que emularía las interferencias producidas por el oído, según él de gran importancia. Pero si leemos su patente publicada en 1987 (que por cierto ya expiró, y está disponible para cualquiera que desee hacer uso comercial de ella), nos encontraremos con que ésta describe un típico sistema de grabación binaural, con algunas particularidades (entre ellas el uso de una peluca), sin mención alguna de un dispositivo emisor.

Los parlantes holofónicos

Además de su “innovadora” técnica de grabación, Zuccarelli es el inventor de los llamados parlantes holofónicos. Su nombre proviene de que, supuestamente, estos parlantes son los únicos capaces de reproducir los efectos de la holofonía, que por lo demás están limitados a la escucha mediante auriculares. A simple vista, aparentan un diseño altamente innovador, con unos impresionantes 4 metros de altura y un supuesto formato de una membrana vibrante única, en vez de la convencional división en vías para graves, medios y agudos (woofers, tweeters, etc.), esto se suele conocer como parlante full-range.

Sin embargo, al igual que con la grabación holofónica, Hugo atribuye una gran cantidad de propiedades extraordinarias (diría cuasi-mágicas) a sus parlantes, las cuales necesitarían una gran cantidad de evidencia empírica a su favor antes de ser consideradas seriamente. Entre lo más descabellado encontramos que, supuestamente, los parlantes eliminan el efecto de reverberación de una sala y crean un sweet spot de la imagen estéreo completamente independiente de la posición del oyente. Ambas afirmaciones contradicen principios básicos de la física acústica probados hasta el hartazgo (por ejemplo, la creación de ondas estacionarias de acuerdo a los modos propios de una sala). Incluso utilizando un modelo ideal de una onda cilíndrica perfecta como el que propone Zuccarelli, no se sostienen en lo absoluto. Como sustento, donde deberíamos encontrar datos de mediciones rigurosas y modelos físicos detallados, no encontramos más que una burda analogía con una piedra agitándose dentro de una lata de gaseosa, más que inadecuada para describir la situación.

Respecto de otras afirmaciones sobre los parlantes (fuente cilíndrica cuasi-ideal, distorsión prácticamente nula, una única vía de reproducción, etc.), nos encontramos situaciones muy similares. Aunque algo menos inverosímiles (versiones más limitadas de todos estos conceptos existen en la actualidad), estas propiedades llevadas al extremo son altamente improbables y no pueden ser aceptadas sin múltiples mediciones que comprueben su veracidad.

Para ninguna de las afirmaciones extraordinarias sobre sus parlantes Zuccarelli provee datos concretos de mediciones. De hecho, en su página web no se encuentra ni una mísera lista de especificaciones técnicas. Y como sabemos, afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria.

Pero… Escuché los parlantes en vivo y suenan INCREÍBLE!!!!!

¿Seguro?

Partamos de la base de que un parlante no necesita tener propiedades mágicas para sonar bien. Prácticamente cualquier parlante convencional de calidad con niveles de distorsión acotados, con una respuesta en frecuencia relativamente uniforme y correctamente amplificado a buen volumen puede producir una experiencia muy placentera al oído.

Ahora, sumémosle la situación particular en la que se encuentran los asistentes a los shows con los parlantes holofónicos. Estadísticamente, es muy probable que la mayoría del público esté compuesto por aficionados a la música que no han estado en contacto con parlantes de excelente calidad. Además, la persona entra en el teatro con la expectativa de una experiencia completamente nueva y emocionante: escuchar un disco que ella misma eligió entre el amplio repertorio en cartelera (probablemente por una conexión emocional particular con esa música) sumida en la más completa oscuridad y sin distracciones. A continuación, el mismísimo Hugo Zuccarelli y/o su hijo (según el día) dan una explicación apta para todo público sobre las inmensas bondades de la holofonía y de sus parlantes. Luego, se pasa a reproducir el disco en cuestión. Por último, se encienden las luces y se hace una puesta en común de lo que sintieron los espectadores. La mayoría están asombrados, y muchos dicen haber escuchado cosas de las que jamás se habían percatado dentro del disco. Cabe aclarar que esto último es perfectamente normal para una situación donde se escucha música que se conoce en un medio de buena calidad al que no se está acostumbrado.

Dada esta situación, ¿Quién no creería que estos parlantes realmente tienen propiedades especiales? Los autores de este artículo hemos podido asistir a sendos shows, y podemos confirmar que se trata de una experiencia muy agradable. Pero, a su vez, una buena dosis de escepticismo nos permite reconocer que percepciones personales no son suficientes para tomar en serio todas las afirmaciones extraordinarias descritas anteriormente, menos aún en un contexto donde las emociones están tan a flor de piel como este. Aquí dejamos una visita al show donde la persona que explica cómo funcionan los parlantes (que no es Zuccarelli por cierto), entre otras cosas aclara que el sweet spot no se da en toda la sala, haciendo que la afirmación extraordinaria de antes se convierta en una más coherente.

La conspiración

Zuccarelli, como otros supuestos iluminados olvidados, se presenta cada vez que puede como un científico genio ocultado por las corporaciones. Podemos ver en su página que dice que fue reconocido por la NASA.

Además, al parecer a Zuccarelli lo persigue la mafia, y es un merecedor de premios Nobel escondido por las industrias discográficas.

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Por sobre todo, Hugo nunca duda en criticar a toda la comunidad científica diciendo que tienen teorías ridículas que nunca son revisadas, y que él ya había descubierto la holofonía a los 10 años. Si uno busca en internet por diferentes foros y portales, se pueden leer más anécdotas locas de Zuccarelli, las cuales solo comenta informalmente, sin proveer jamás una sola evidencia concreta.

Conociendo el nivel de actividad de Hugo Zuccarelli en foros y la web en general, lo invitamos públicamente al debate en los comentarios de este blog. Esperamos recibir argumentos serios y evidencia que respalde sus afirmaciones, cosas que por el momento brillan por su ausencia.

18Nov/155

Como buscar información fiable

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Publicado por:drewjn.

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Con el acceso a Internet las personas obtenemos muchísimos beneficios, como encontrar información sobre muchos temas, poder entretenernos, conseguir trabajo, etc. Pero como tiene su lado bueno también tiene su lado malo.

Por la web pulula todo tipo de información, mucha información falsa, muchos papers, muchos estudios, muchos mitos. Es necesario hoy más que nunca saber conseguir evidencia e información fidedigna para no sufrir los engaños de las webs sensacionalistas e irracionalistas. No hay reglas absolutas, pero sí se pueden identificar señales que nos tienen que hacer dudar de la veracidad de un artículo.

El primer acercamiento que tenemos con un artículo es su título y en él ya pueden aparecer los primeros signos de un artículo falso o tendencioso. La Ley de los Titulares de Betterige, por ejemplo, nos dice que:

Si el titular arroja una pregunta, pruebe a contestar: "no". Un titular expresado en interrogación implica, en la inmensa mayoría de los casos, que la noticia es tendenciosa o sensacionalista. El que algunos periodistas titulen así sus reportajes se debe a que, aunque saben que la noticia es probablemente un bulo, aun así quieren publicarla.

La advertencia se extiende a todo titular que suene extremo o a exageración. Recordemos la frase de  Carl Sagan al ver un título excepcional, ‘Afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria’. Y evitemos compartir cosas sin haber revisado el artículo o noticia, porque la desinformación puede producir reacciones en cadena. Ejemplos sobran, y la lista negra incluye Pijamasurf o RT.

rtcrap

Una selección de titulares en la sección “Ciencia” de Actualidad RT mostrando ejemplos de (de arriba hacia abajo) sensacionalismo, clickbait, Ley de los titulares de Betterige y exageración.

En la actualidad, también hay que evitar cualquier titular que caiga en el clickbait; el negocio de cazar nuestros clicks así obtener ingresos por las visitas.

Una mala costumbre en la mayoría de las webs es la de no citar las fuentes. Afirmaciones extraordinarias sin una fuente que las avale deben despertar nuestro escepticismo. También hay veces que la fuente citada es de otra web o blog que tampoco cita fuentes, o cuya fuente es otro web o blog y así en una regresión infinita. Este uroboros no es de confiar.

Es importante manejarse con sitios serios como: ScientificAmerican, Nature, NewScientist, LiveScience, Chequeado. Pero recordemos que siempre pueden fallar, por lo que es muy importante chequear la información, mirar las fuentes o intentar contrastarla con datos que ya tenemos.

Todo esto aplica a la evaluación de noticias en la prensa …. Quien quiera meterse más hondo en una cuestión científica, va a tener que irse a los papers.

La herramienta más básica que es Google Scholar, un buscador que se restringe a publicaciones en la literatura científica. Ahí podemos encontrar mucha información académica y también libros que están parcialmente disponibles. Aunque sea básica,  es altamente eficaz a la hora de conseguir información seria sobre algún tema en especial. Para temas de medicina, el mejor buscador es PubMed. Para otras disciplinas existen bases de datos específicas. Por otro lado una herramienta aún más avanzada es Mendeley que es un gestor bibliográfico, una aplicación gratuita la cual uno puede descargar y sirve para organizar, compartir y encontrar papers específicos.

Pero encontrar un paper en particular no significa poder leerlo. Por desgracia, gran parte de la literatura científica se encuentra detrás de una pared de pago y no está disponible para el público en general. Sin embargo, hay formas de burlar estas restricciones. La más legal es buscar el mail del autor y pedírselo. Los científicos no suelen tener problema con compartir sus trabajos.

Si esto no funciona o tarda demasiado tiempo, se puede pedir ayuda de los extraños bienintencionados de internet. En Twitter, se puede postear con el hashtag #ICanHazPDF con el link al paper o el DOI y un email y prontamente alguien con acceso institucional lo enviará a esa casilla. Luego, por supuesto, conviene eliminar el twit original, para que no haya evidencia de esta transacción que roza lo ilegal. De forma similar funciona el grupo de Facebook Grupo BPPF y otros similares.

Otros método es el uso de ciertas webs webs ‘activistas por el conocimiento’ como Sci-Hub y LibGen. En ellas podemos llegar a conseguir de forma totalmente gratuita aproximadamente el 90% de papers que encontremos, siempre y cuando tengamos el DOI.

A modo de ejemplo así sería una búsqueda promedio.

1) Elección del tema. Por ejemplo, consecuencias del castigo físico en niños en su comportamiento en la adultez.

2) Búsqueda. Escribimos en google scholar: ‘physical punishment consequences’

3) Después de evaluar varios resultados vemos que este es el que más nos interesa: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0145213401002393

4) Ubicamos el DOI, en este caso: doi:10.1016/S0145-2134(01)00239-3

5) Utilizamos el DOI, en alguna web en caso de querer el paper completo o si no estamos conformes con el abstract. Pegamos el doi en la web http://libgen.io/scimag/ y una vez conseguido el artículo podemos leerlo y revisarlo para sacar conclusiones basadas en evidencia!