28Sep/1620

¿De qué signo sos?

Quizás sea una de las preguntas más irritantes. En misma medida comienzo y final de la conversación, si tenés una módica de escepticismo probablemente sea la señal de salir corriendo. Y al final resulta que son todos de sagitario. Pero si querés convertir esa situación en una conversación interesante, ¿por qué no seguir la corriente y preguntar a qué tipo de astrología se refiere? Porque las sutilezas de la mecánica celeste hace que responder a la pregunta no sea del todo simple.

Parte del problema surge porque el firmamento, otrora considerado fijo e ininmutable, en realidad cambia con el tiempo. El eje de rotación de la Tierra no está completamente quieto y su orientación varía dando lugar a la precesión de los equinoccios. Esto hace que, visto desde la Tierra, la posición del Sol con respecto a las estrellas fijas que forman las constelaciones no sea completamente fija, sino que se mueva con una velocidad de un grado cada 70 años aproximadamente.

En otras palabras, hoy el Sol pasa por las constelaciones del zodíaco en fechas distintas que hace 2600 años, cuando la astrología clásica estaba en pañales. Esta diferencia está plasmada en dos tipos de zodíaco: el sideral y el tropical. Mientras el primero se mantiene al tanto de las novedades constelacionales, el segundo decide que no vale la pena y considera que los signos no son más que nombres arbitrarios para dividir el año en 12 partes iguales.

La pregunta "¿De qué signo sos?" es entonces más compleja de lo que parece. ¿Se refiere a la constelación donde estaba el Sol en el momento del nacimiento (signo sideral) o a en qué período arbitrario de 30 días naciste (signo tropical)? Es más, dado que las fechas del zodíaco sideral se corren más o menos 1 día cada 70 años, es posible que tu signo sideral no sea el mismo en tu cumpleaños que en el año de tu nacimiento. Si naciste un 9 de agosto de 1940, eras de Leo al nacer, pero hoy sos de Cáncer.

Y si esto no fuera poco, también hay que reconocer que la definición de las constelaciones cambió. La forma en la que la Unión Astronómica Internacional (IAU) divide el cielo no es necesariamente la misma que usan los astrólogos. El 18 de abril, para la IAU el Sol ya entró en el área del cielo asignada a Aries; pero se encuentra más cerca del "cuerpo" de Piscis.

Por ejemplo, digamos que alguien nació el 25 de octubre de 1990. Según los signos del zodíaco tradicionales, es claramente un Escorpio. Sin embargo, si buscamos dónde estaba el Sol en el momento de su nacimiento, nos encontramos que éste estaba en Libra, bien lejos del alacrán. Claro, la distorsión desaparece si vemos dónde estaba el Sol un 25 de octubre hace poco más de 2500 años.

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Y estas no son todas las constelaciones. Cada tanto la internet parece acordarse de que ninguna astrología considera a la constelación de Ofiuco, a pesar de que el Sol pasa más tiempo en ella que en Escorpio y salen los artículos ridículos de que la NASA nos cambia el horóscopo. Pero además del Sol, a los astrólogos les gusta decir en qué constelaciones se encuentran los planetas del sistema solar. Y dado que éstos no orbitan el Sol exactamente en el mismo plano, la lista de constelaciones se agranda... bastante. Esta es la lista de las verdaderas 25 constelaciones del zodíaco:

Aquarius, Cetus, Libra, Scorpius, Aries, Corvus, Ophiuchus, Scutum, Auriga, Crater, Orion, Serpens, Cancer, Gemini, Pegasus, Sextans, Canis Minor, Hydra, Pisces, Taurus, Capricornus, Leo, Sagittarius, Virgo, Aquila

En algún momento de la historia, algún planeta puede verse desde la perspectiva terrestre, en alguna de esas 25 constelaciones. Cálculos realizados por Luc Désamoré indican que Venus es el único planeta que pasa por todas. Aunque no mucho por Canis Minor, Auriga, Serpens y Aquila.

Como ejemplo, podemos ver que el 29 de marzo de 1999, Saturno se encontraba en Cetus, la Ballena. Curiosamente, ese mismo día, Titán, su luna más grande, estaba en una constelación diferente. ¿Tendrán en cuenta esto los astrólogos?

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Para ser una disciplina que trata de la posición de los astros, la astrología parece no darle mucha importancia a dónde están los planetas.

16Oct/1528

Ariel Bosio: exponente nacional de la mas extremista charlataneria

Hace unos años, durante unas semanas de pocas noticias, las radios y los diarios argentinos comenzaron a hacer eco a un personaje local con la curiosa idea de crear una feria donde todo era gratis, donde cualquiera podía llevar y llevarse cosas sin pago ni trueque requerido. Esta gratiferia le dio sus 15 minutos de fama a su creador, Ariel Rodriguez Bosio, quién aparecía como un gurú del amor, la paz, la naturaleza y la armonía entre los pueblos.

La respuesta barrió el espectro entre la burla y la ridiculización hasta la apoteosis ciudadana, pasando por los que simplemente pensaban que era una buena idea. Pero es posible que si no fuera por su cuidadosa estrategia de márketing y la superficialidad con las que los medios cubren las noticias, la reacción hubiera sido la de temor, rechazo… y burla y ridiculización. Es que, lejos de ser un inofensivo loco lindo que busca una forma original de mejorar la vida de las personas, Ariel Bosio es un peligroso representante de la fauna de la charlatanería local.

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Este señor es una auténtica ametralladora de mentiras, retorica new-age, falacias naturalistas, paranoia risible y exageraciones monumentales. Un vistazo a su página es, para cualquier persona mínimamente culta, o un masoquismo intelectual, o una fuente infinita de risas.

La conspiranoia de Bosio es alucinante. En esta magistral charla sobre iluminatis, reptilianos y cine para niños se pueden apreciar alusiones a mensajes subliminales en películas. Por ejemplo, afirma que Superman es un superhéroe satánico de los iluminatis y, entre otras evidencias incuestionables, resalta lo reptiliano de su traje en las nuevas películas. Construye una conspiración, muy creativa debo decir, en base a pasaportes de la película “iluminati” Matrix y de la película “satánica” Lucy (cuyo nombre, según él, proviene del maléfico Lucifer). También afirma que los tatuajes son promovidos por los Iluminati y ni los Minions se salvan de su pensamiento conspirativo, afirmando que son herramientas del nuevo orden mundial por tener un solo ojo.

Pero no todo es tan alegre en las mentiras manipuladoras de Bosio, ya que aunque algunos de sus elocuentes y creativos disparates nos puedan dar risa, otros son bastante más oscuros.

MalÉtica

Entre las cosas que no salieron en las noticias, está que Ariel Bosio fomenta el odio hacia los judíos negando del holocausto y afirmando que se trata de un “montaje judío”. Cree que el zi en nazi proviene de zionism (en realidad proviene del alemán nationalsozialismus) y niega que haya habido una limpieza étnica. Una muestra más que detrás de todo su pseudo-progresismo new-age, se esconde una propaganda ultraconservadora digna del nega-sionismo.

Además de estas posturas repugnantes, acepta y promueve toda pseudociencia habida y por haber. Astrología, Ley de Atracción, numerología, lecturas del aura, predicciones de Nostradamus; pareciera que Bosio se esfuerza en creer cosas falsas. Y, como no podía ser de otra manera, esta política también la aplica a cuestiones de nutrición y salud.

Bosio es un anti-vacunas que le atribuye al trigo casi todas las enfermedades existentes, desde alergias hasta trastornos del comportamiento, pasando por depresión, fobias, y, obviamente, autismo. Su página web promueve la falsa idea que de que los veganos estrictos no tienen que suplementar su dieta con vitamina B12 siempre que coman tierra, cree en las bondades de la dieta alcalina y el consumo de la propia orina, está en contra de los transgénicos y promueve lavajes intestinales innecesarios para librarse de los metales pesados que él cree que aportan los inexistentes chemtrails. Estos enemas caseros diarios, según él, serían esenciales para no enfermarnos. Sus consejos escatológicos también incluyen fertilizar huertas con heces personales; algo riesgoso que puede causar brotes de escherichia coli, como el ocurrido en Alemania en 2011 que costó 22 muertes y más de 2.200 enfermos.

Además promueve la idea de que la diabetes se puede curar con una dieta cruda promoviendo testimonios de pacientes, algo que es falso, falaz, roza el ejercicio ilegal de la medicina y está explícitamente prohibido por la Ley 17.132.

diabetes

Dados estos pésimos consejos basados en mala ciencia, no deja de ser preocupante su promoción de la dieta cruda que tiene varios riesgos para la salud si no se planifica correctamente. Una planificación que debe basada en conocimiento nutricional sólido y no en mitos pseudocientíficos, falacias naturalistas y extrapolaciones sensacionalistas como su “dieta 80³”.

Aunque a cualquier persona inteligente le parezcan ridículas sus recomendaciones sobre salud y nutrición, Bosio va más lejos y realiza cursos-talleres por toda Argentina donde difunde sus fantasías, llegando a cobrar $333 por persona. Es curioso que alguien que reniegue del sistema monetario cobre por sus servicios y que alguien tan obsesionado con la numerología cobre la mitad del número de la bestia. Y si cobrar por sus servicios no fuera suficiente, también ha pedido que le regalaran propiedades.

Todo esto me hace pensar que Bosio es un charlatán muy peligroso y digno de atención por parte del movimiento escéptico, los grupos anti-sectas y las escuelas serias de salud y nutrición.


Gracias a Mauro Lirussi, Araceli Tartarczuk y Juan Drewjn por ayudar con algunos links.

11Ago/1543

Carrasco: un estudio más tóxico que el glifosato

carrasco smallIlustración:  Matt Suarez Holze

Hay dos cosas inevitables en la vida: la muerte y que en una discusión sobre transgénicos o glifosato, alguien cite Paganelli et al 2010; también conocido como el estudio de Carrasco. Se trata de, quizás, uno de los estudios más populares dentro de los círculos anti-transgénicos.

Promocionado como “la persona que demostró la toxicidad del glifosato”, Andrés Carrasco fue un investigador del CONICET que luchó contra los transgénicos y el glifosato. Su estudio tiene un carácter casi mitológico; ampliamente citado pero poco leído y casi nunca críticamente. En contra de su reputación, Paganeli et al tiene serias fallas y, aún sin ellas, no “demuestra” nada sobre la exposición de los humanos al glifosato.

El estudio en cuestión fue publciado en 2010 y consistió en un grupo de embriones de Xenopus laevis incubados en una solución con Roundup (un herbicida basado en glifosato) y otro al que se le inyectó glifosato directamente. Como era de esperar, las ranas que se desarrollaron flotando en herbicida mostraron defectos del desarrollo en comparación al grupo control y lo mismo sucedió con las que tuvieron la mala suerte de recibir las inyecciones de glifosato (aunque en este caso no hubo grupo control).

El principal aporte del estudio es que el efecto del herbicida parece estar mediado por el incremento en el ácido retinoico; un resultado potencialmente interesante desde el punto de vista de la ciencia básica, pero que poco tiene que aportar a sus efectos en los humanos.

Primer Round (up)

Lo primero que hay que notar es que se trata de un estudio hecho en animales, no en humanos. Dado que los estudios epidemiológicos no encuentran relación entre el uso de glifosato y básicamente ninguna enfermedad específica, hay que tener muchísimo cuidado en extrapolar en humanos los efectos encontrados en animales.

Además, estudios en animales hay de sobra. En 2004 la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) emitían un documento conjunto que analizaba la evidencia disponible en el momento sobre toxicidad de distintos pesticidas. Sobre el glifosato, la conclusión basada en cientos de estudios en ratas y otros mamíferos fue que no existía evidencia de carcinogenidad, genotoxicidad ni neurotoxicidad. La ciencia, por supuesto, siguió en estos 10 años, pero Paganelli et al, lejos de ser parte de ese avance, fue sólo una piedra en el camino.

Ya las primeras secciones del paper dan razones para preocuparse. En el tercer párrafo, Paganelli et al afirma que

Existe evidencia creciente que genera preocupacion sobre los efectos del glifosato en personas viviendo en áreas con extensivo uso de herbicidas. Mujeres expuestas a herbicidas durante el embarazo tienen hijos con malformaciones congénitas, incluyendo microcefalia, anacefalia y malformaciones craniales (3).

Ese “(3)”, que supuestamente es la referencia que justifica tal afirmación, nos lleva a un estudio con pocos casos que, crucialmente, no menciona al glifosato en ningún momento. Esta cita totalmente deficiente y una “comunicación personal” son las únicas referencias para justificar la idea de efectos negativos en la salud humana. Esto es a pesar de que existen múltiples estudios epidemiológicos publicados antes que Paganelli et al. Por ejemplo, un estudio publicado en 1998 concluyó que había un posible vínculo entre las malformaciones congénitas y la exposición de los padres a algunos agroquímicos pero no para los organofosforados – la clase de herbicidas a la que pertenece el glifosato. Es notable que esta conclusión no aparezca reflejada en el estudio de Carrasco.

El segundo punto crítico es que la ruta de exposición no es realista ni aplicable a humanos. Los embriones humanos se desarrollan en el vientre materno protegidos por la placenta, y no es esperable que queden flotando en una solución de herbicidas. Aún menos probable es encontrar una mujer que decida inyectarle glifosato a su hijo.

Peor aún, las dosis involucradas son extremadamente altas. En una de las tres cartas al editor criticando el artículo original, los autores calcularon que los embriones de rana incubados en la solución de glifosato habían sido expuestos a concentraciones de entre 70 y 120 mg/L de glifosato, lo que es entre 9 y 15 veces mayor a la concentración que mata al 50% de los animales expuestos (LC50).

Una década antes ya se había publciado un estudio realizado con la misma especie de rana expuesta al glifosato que concluía que

No se obsevó ningún incremento significativo en la incidencia de malformaciones para ninguna concentración de glifosato o surfactante que no fuese letal para los embriones luego de 96 horas.

En otras palabras, lo sorprendente no es que los embriones mostraran malformaciones, sino que no hubieran muerto.

Segundo Round (up)

A las tres cartas al editor que refutaron los métodos y conclusiones del estudio, les siguió una respuesta de parte de Carrasco y su equipo. Lamentablemente ésta, lejos de responder a las críticas siguiendo el espíritu científico, decanta en ataques ad hominem y pensamiento conspirativo; una lamentable indicación de que más que ciencia, lo que fundamenta la posición de Carrasco es la ideología – una motivación muchas veces más importante que el dinero.

El hecho de que una de las respuestas haya sido firmada por científicos asociados a la industria es lamentable, ya que queda abierta a las críticas de conflicto de intereses. Sin embargo, no sólo la evidencia que presentan y sus argumentos son correctos, sino que Carrasco y su equipo no lograron siquiera acercarse a refutarlos.

Knockout

En resumen, se trata de un estudio en animales que utiliza una ruta de exposición irrealista, concentraciones altísimas y que contradice el grueso de la literatura científica. Como tal no puede extrapolarse inocentemente y sus resultados no demuestran que el glifosato cause efectos negativos en las personas; especialmente cuando la epidemiología disponible dice lo contrario. Sin embargo, los grupos ideológicos no lo consideraron así y decidieron forjar el mito de El estudio de Carrasco.


Ni el artículo original ni las cartas al editor son de acceso gratuito, pero en este link pueden descargarlas

1Ago/156

Ministerio de Educación: Anti-evolución para todos

6 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

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En 2012 el Ministerio de Educación editó la colección Piedra Libre como un recurso pedagógico para chicos de entre 7 y 15 años. Son 30 libros organizados por contenidos en vez de por "grados" y, si el fascículo en cuestión es representativo de la serie en general, con unas ilustraciones preciosas y contenido accesible para los chicos.

Más allá de lo loable en la elaboración y publicación de este tipo de contenidos, en el caso particular de "Un mundo perdido" hay algo preocupante: en medio de un libro sobre ciencia, entre páginas con dinosaurios y huevos fosilizados, el libro ilustra y describe la historia bíblica del Diluvio Universal sin ninguna referencia explícita a su carácter mitológico.

Siguiendo los pasos de Noé, en el libro nos encontramos, no con una, sino con dos enormes ilustraciones a doble página de la historia del diluvio universal. En las páginas 18 y 19 podemos ver, sin ninguna explicación, a "dos de cada especie" haciendo fila para entrar a un arca que es obviamente demasiado pequeña para tantos animales. Más adelante (páginas 30 y 31), los chicos pueden ver a las parejitas animales disfrutando de su crucero de 40 días y 40 noches. Esta vez, acompañado de una descripción del mito bíblico, sin ningún tipo de refutación científica y con una cita directa al capítulo 7 del Génesis:

En la Biblia se relata una catástrofe enviada por Dios y que afectó a toda la Tierra, eliminando casi toda la vida existente. Está allí escrito lo siguiente:

Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la Tierra […] Y las aguas subieron mucho sobre la Tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes.

Siguiendo la versión bíblica, algunos naturalistas creyentes explican la existencia de fósiles como producto de la muerte masiva de seres vivos durante el llamado “Diluvio Universal”. Los fósiles que se encuentran en las montañas serían también consecuencia de la subida de las aguas que los cubrieron.
Según esta creencia, Dios eligió a un hombre llamado Noé y le ordenó construir un enorme barco que se conoce como El Arca, antes de que las aguas invadieran toda la Tierra. En el Arca, Noé colocó una pareja animal de cada especie y a su propia familia.
Esta visión religiosa sostiene que toda la vida que actualmente existe en la Tierra es descendiente de los que se salvaron del diluvio, ingresando en el Arca.

Esta sección está desconectada del texto que la rodea y no parece atada a ninguna propuesta pedagógica. El libro no propone reflexionar sobre esta historia a la luz de los conocimientos científicos, sino que la misma parece planteada como una teoría o visión alternativa.

¿Cómo es que en un libro científicamente correcto hasta ese punto, a los autores les pareció pertinente presentar un mito religioso como si fuera una interpretación de la evidencia igual de válida que la visión científica?

creacionismo entero small

Si se me permite especular, parece como si el libro hubiese sido escrito sin el cuento del diluvio y alguien hubiese hecho presión para lograr aunque sea una mención de pasada a su mito de creación preferido. De cualquier manera, este contenido no tiene lugar en un libro de ciencia y debería ser quitado con premura.

¿Es posible que se trate de un error honesto de los autores queriendo usar el mito del diluvio para establecer un contraste entre el pensamiento religioso y el científico? Si lo es, no hay ninguna indicación de esto en el texto, a diferencia de la sección en la que invitan a los chicos a señalar los errores en Los Picapiedras.

También es notable el correcto uso de este contraste en otro libro de la colección donde se presenta la teoría de la Tierra hueca para luego aclarar que "ninguna de estas creencias ha sido confirmada jamás desde una perspectiva científica y, por ello, son consideradas un producto de la imaginación de algunas personas o culturas".

Cualquiera sea el caso, un libro de ciencia sólo debería hacer alusión a teorías pseudocientíficas con una clara y contundente refutación. Los invitamos a contactarse con el Ministerio de Educación y, por qué no, directamente con el Ministro Alberto Sileoni pidiendo explicaciones y que se revea la inclusión de estos contenidos.

1Jul/159

Influencias secretas en la investigación científica

Está ampliamente documentado que los ensayos publicados financiados por empresas con fines de lucro suelen ser más favorables que las financiadas por entes estatales o organizaciones sin fines de lucro.

Por ejemplo, en ensayos clínicos sobre enfermedades cardiovasculares, el 65% de los financiados por la industria dieron resultados que favorecían el tratamiento nuevo que querían evaluar, comparado con sólo el 50% de los ensayos financiados por organizaciones sin fines de lucro. Esta diferencia de 15% es significativa e importante. En el ámbito de la nutrición, un estudio encontró una relación similar de 65% vs. 45%.

Hay varias formas de explicar la diferencia. Siendo muy caritativos y dando mucho (¿demasiado?) beneficio a la duda, es posible que la industria financie ensayos para tratamientos para los cuales ya haya más evidencia de efectividad. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU (FDA) exige tres ensayos clínicos para aprobación de nuevas drogas y sólo las aprueba para su uso en enfermedades específicas y, a veces, en poblaciones específicas. Por esto la industria farmacéutica tiene que realizar múltiples ensayos sobre drogas que quizás ya se utilizan, por lo que es lógico pensar que es más posible que éstos den resultados positivos.

Si bien es posible que haya algo de eso, la realidad es que lo que principalmente está pasando es lo que se denomina sesgo de publicación y no es difícil de entender. Para la industria, está más que claro que un resultado nulo no brinda beneficios económicos. Gastar millones en el desarrollo de un nuevo tratamiento para que después no resulte mejor que los tratamientos ya existentes no es negocio. El incentivo para ellos es el de ocultar los resultados nulos o negativos y resaltar los positivos.

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Pero como esto sería desperdiciar el tiempo y dinero que llevó hacer el ensayo en un principio, se pueden usar técnicas más sutiles. Si se miden muchas variables, siempre se puede reportar sólo las que dan resultados favorables; si los sujetos varían en sexo, edad, condición social, o cualquier otra variable, se puede analizar cada subgrupo uno por uno hasta encontrar un resultado positivo. También se puede ir “espiando” los datos mientras son recolectados y decidir sobre cuales quedarte y cuales no, o cuando dejar de tomarlos. Simonsohn denominó a estas técnicas “grados de libertad del investigador” y en su paper demostró que más de la mitad de las veces se podía sacar resultados positivos que no eran más que falsos positivos.

Pero todos estos problemas no son necesariamente fruto de la perversidad de la farmafia, sino que pueden surgir del trabajo honesto de un investigador que no se da cuenta de lo que está haciendo. Como los resultados positivos son más llamativos y "venden" más, los investigadores están siempre incentivados a escribir y mandar a publicar más que nada resultados positivos. Los editores, además, tienen el incentivo de vender subscripciones a su revista y van a tender a rechazar publicaciones negativas.

Tanto sesgo de publicación como los grados de libertad del investigador son problemas muy serios en medicina donde la información puede salvar vidas. Si la información publicada está sesgada, entonces los médicos no pueden hacer bien su trabajo. Y si bien el problema no es exclusivo de la industria, el financiamiento y el rédito económico agregan un grado más de incentivos perversos.

La mejor recomendación para atacar el problema es, en mi opinión, la idea de pre-registrar los métodos de un estudio antes de siquiera ponerse a recolectar datos y obligar a que se publiquen todos los ensayos que se registren. Ben Goldacre hace tiempo lanzó la campaña All Trials que busca precisamente esto.

Ideología mata galán.

Pero si este artículo comenzó con algo que todos debemos reconocer como obvio, va a terminar con algo que quizás no todos saben. El sesgo y los incentivos no siempre tienen su origen en el vil metal; la ideología y las creencias muy aferradas son una fuente importante de distorsión en la literatura científica. Y no hay ejemplo más dramático, en mi opinión, que lo que sucede en la medicina alternativa.

La medicina alternativa también es una industria y también mueve dinero, pero es difícil pensar que el incentivo monetario sea suficiente para explicar que todos (si, todos) los ensayos clínicos sobre acupuntura publicados en China, Japón, Hong Kong o Taiwan hasta 1998 sean favorables, como encontró un estudio. Y esto no es por la efectividad de la acupuntura (que no es efectiva), ya que en el mismo estudio, en EE.UU. sólo el 53% arrojan resultados positivos.

Siguiendo con la temática, los ensayos clínicos sobre Medicina Tradicional China (MTC) en general son de mala calidad. La literatura médica está repleta de artículos evalúandolos y concluyendo unívocamente que sus métodos son malos; incluyendo uno que concluye que:

A pesar de que se publicaron muchas revisiones sistemáticas de MTC, la calidad de las mismas es preocupante. Como una potencial fuente de información para médicos e investigadores, no sólo muchas son incompletas, sino que algunas contenían errores o eran engañosas. Es urgente concentrarse en mejorar la calidad de las mismas en vez de continuar publicándolas en grandes cantidades si se quiere incrementar el valor de estos estudios.

Una situación similar ocurre en India con los ensayos sobre yoga, donde más del 99% arrojó resultados positivos (comparado con 75% en EE.UU.).

La magnitud de este sesgo es extremo, mucho más grande que el presente en la industria farmacéutica y debería hacer temblar a los defensores de la medicina alternativa.

En cualquier área de investigación con una fuerte componente ideológica, siempre hay que tener en cuenta todos los sesgos posibles. Que un estudio esté financiado por la industria es algo que nos tiene que hacer dudar y mirarlo con ojos críticos, pero lo mismo vale (y quizás más aún) cuando los autores tienen otras motivaciones que pueden ser menos tangibles que un fajo de billetes, pero no por eso menos reales.

30Abr/157

La 440 Hz: La frecuencia Goebbels

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Publicado por:Elio Campitelli y Elio Campitelli.

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Existe una teoría conspirativa bastante perpetuada en internet, la cual afirma que el ministro de propaganda nazi Joseph Goebels impulsó la estandarización universal de la afinación musical en La=440 Hz. La afirmación es que, previo a este supuesto hecho, la afinación era La=432 Hz la cual:

Vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia. La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo.

Por lo tanto, el malvado ministro de propaganda nazi nos ha prohibido disfrutar de los beneficios inconmensurables de escuchar música afinada con patrón La=432 Hz.

goebbelsIlustración:  Matt Suarez Holze

¿Qué es el La=440Hz?

El oído humano es capaz de percibir frecuencias sonoras que vibran entre 20 y 20.000 veces por segundo (el Herz o Hz) . Este espectro audible lo dividimos en 10 secciones llamadas octavas. La octava es el intervalo entre dos sonidos de tal manera que uno tiene el doble de frecuencia que el otro y que corresponde a las doce notas de una escala musical cromática.

Esta definición de las octavas es relativa, por lo que para que distintos instrumentos sean compatibles, tienen que afinarse teniendo en cuenta una nota de referencia. Históricamente se ha utilizado la nota musical “LA” de la tercera octava. Y afinar a “La=440 Hz” significa que esa nota vibra 440 ciclos por segundo, produciendo un sonido determinado y consistente entre instrumentos.

Si bien el La=440 Hz es la afinación más usada actualmente, esto no es más que una convención. No sólo no tiene por qué ser así ahora, sino que a lo largo de la historia, la frecuencia de referencia fue increíblemente variada.

Antes del siglo XX, la afinación era increíblemente errática. Se cree que los primeros órganos en la Alemania medieval tenían afinaciones que podían llegar al La=567 Hz mientras que a principios del 1500, en ese mismo país estos instrumentos estaban afinados a un La=377 Hz. No había ningún estándar y tanto compositores como músicos tenían que adaptarse a las afinaciones de cada lugar.

Durante el siglo XVIII la afinación solía ser bastante grave para estándares actuales.  Se conserva un  diapasón de horquilla (que no se desafina con el paso del tiempo) inglés de 1720 que afinaba el LA en 380 Hz. Mientras que Bach, el padre de la música, tenía sus órganos afinados en 480 Hz, una diferencia de 4 semitonos en la misma época. Se ha encontrado también un diapasón de Händel del año 1740 afinado en 422,5 Hz, mientras que uno de 1780 estaba afinado en 409 Hz. Mozart, por su parte, favorecía la afinación en 422 Hz.

Pero esta costumbre cambió bastante y el siglo XIX experimentó una clara tendencia alcista en la afinación. Esto se debía a nuevas técnicas de fabricación de instrumentos y, principalmente, a salones de conciertos cada vez más grandes que podían sostener sonidos más agudos y brillantes. Las orquestas competían entre ellas para lograr el sonido más brillante y esta carrera armamentista se evidencia en los diapasones que se conservan de la época. Uno de 1815 del Semperoper da un La=423,2 Hz, mientras que uno de once años después producía 435 Hz. Se conserva un diapasón en el teatro La Scala de Milán que produce un La de 451 Hz.

Esta tendencia a notas cada vez más agudas era producto de críticas principalmente por parte de los cantantes que se debían esforzar y podrían dañar su voz. Entonces el gobierno francés dictó una ley el 16 de febrero de 1859 en el que establecía el La=435 Hz.

El camino al 440

Aparentemente el estándar de La=440 Hz parece haber surgido de un malentendido. En 1896, La Sociedad Filarmónica de Londres decidió adoptar el estándar francés pero erróneamente interpretó que el La=435 Hz se refería a la frecuencia del instrumento a una temperatura de 15°C que, a la temperatura normal de 20°C se transforma en La=439 Hz por la diferencia en la densidad del aire.

Pero el estándar que conocemos actualmente no se logró hasta los ‘40. Gracias a la radio, el público era expuesto simultáneamente a muy diversas grabaciones y la industria de la radiodifusión entonces hizo esfuerzos para conseguir una verdadera estandarización. Éstos fueron exitosos en 1939 cuando en una conferencia internacional en Londres, se estableció el La=440 Hz como el estándar internacional y la BBC comenzó a transmitir en esa afinación. Un número que probablemente sea un punto medio entre la tendencia alcista del momento y los usos de siglos pasados, pero sospechosamente cerca del dudoso 440 de la Sociedad Filarmónica.

Aún hoy en día no se tiene la garantía de escuchar un espectáculo musical y que se encuentre afinado en 440 Hz.  Muchas orquestas eligen tocar la obra con la afinación con la que la tocaba el compositor (en los casos en los que esta información se tiene) mientras que otras afinan tomando como patrón el “La” del oboísta principal solista, o de acuerdo al órgano que se encuentra en el lugar. Ya que, mientras que todos los músicos utilicen el mismo patrón, no interesa cual sea el elegido, la música sonara afinada y hermosa, debido a que ésto tiene más que ver con intervalos de sonidos, que con patrones iniciales de afinación. Por lo tanto, resulta más práctico afinar la orquesta tomando como referencia el instrumento más difícil de afinar.

Conclusión

La afinación a lo largo de la historia nunca fue 432, más bien fue casi cualquier número entre 400 y 480. Los patrones de afinación dependían de muchos factores: las voces de los cantantes, las cuerdas volátiles de los primeros violines, la difícil afinación de los órganos (que requieren que se les corte los tubos), etc.

Actualmente los pianos o los oboístas solistas son los que dictan la afinación. Por lo tanto vemos que el esfuerzo de estandarizar una afinación universal no tuvo nada que ver con Goebels, quien debería haber viajado al pasado y haber colocado con malicia todos los diapasones en 432 Hz, para luego hacer su maldad de estandarizar a 440Hz y así arruinar nuestras mentes hasta el día de hoy a través de los sonidos impuros. Sino que fue un gran avance para la música, sobre todo para la construcción de instrumentos.

Este “La a 440hz” pudo haber sido cualquier otro número, no hay nada especial en él . De hecho, muchas orquestas, sobre todo europeas, siguen afinando en otros patrones sin ningún tipo de inconveniente. Es solo un estándar, no es una obligación ni una ley, por lo tanto, si te gusta el La=432 Hz o cualquier otro número, no hay ningún problema, sólo se debe tener la decencia de avisarle al resto de los músicos que tocarán con uno.

También se hace la afirmación de que la música tocada a 430Hz es más placentera para el humano ya que “vibra como la naturaleza”. Esta afirmación es relativamente fácil de poner a prueba con doble ciego. Ya se hizo, y resulta que una afinación más aguda resulta menos agradable mientras que no hay cambio alguno para afinaciones más graves.

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Por último, podemos ver que muchas veces se adjunta a esta conspiración una imagen de la “geometría” que produce la vibración de 432 Hz que es hermosa y magnánima, comparada a la horrible y despreciable de 440 Hz. Bueno, en tal caso, los invito a ver como el La=440 Hz también produce hermosas formas geométricas en este genial video.

8Abr/1523

El Glifosato contra la OMS

Hace unas semanas la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), una agencia parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tiró una bomba al anunciar que el glifosato entra en la Categoría 2A de su sistema de clasificación. Esto significa que el glifosato sería “probablemente cancerígeno”.

Glyphosate-2D-skeletal

Este anuncio obviamente fue celebrado y malinterpretado en igual medida por grupos anti-transgénicos, quienes vinculan al herbicida con el uso de Organismos Genéticamente Modificados. Estos grupos hace tiempo que tratan de vincular al glifosato con todo tipo de enfermedades y, a pesar de que el informe de la IARC sólo menciona que hay “evidencia limitada” que lo relaciona con el linfoma no-Hodgkin, fue recibido como la confirmación de todos sus miedos.

Por ahora no tenemos el documento con los detalles de la decisión de la IARC. Lo único que hay publicado es un brevísimo artículo en The Lancet que brinda poca o nada información. En particular, las citas a la literatura primaria brillan por su ausencia.

El artículo, por ejemplo, menciona los resultados de varios estudios en animales pero no cita a ninguno. Esto es altamente problemático porque no permite que uno evalúe si la evidencia presentada es suficiente para sustentar la afirmación. Las pocas citas que sí hay, por desgracia, no son prometedoras. En el texto del artículo se lee:

Un estudio reportó una tendencia positiva de hemangiosarcoma en ratones machos

Sin embargo, la literatura científica que citan es un documento de 2004 emitido en conjunto por la FAO y la OMS que era en sí mismo una revisión de la literatura. Sobre hemangiosarcoma y otras enfermedades, dice que:

Dada la falta de relación dosis-respuesta, la falta de significancia estadística y el hecho de que las incidencias registradas en este estudio están en el rango normal, no se considera que estos cambios hayan sido causados por la administración de glifosato. En conclusión, la administración de glifosato a ratones CD-1 durante 104 semanas no produjeron signos de potencial carginogénico a ninguna dosis.

En otras palabras, la IARC cita un reporte de la OMS que contradice la afirmación que quiere sustentar. Más aún, el reporte también concluye que

El potencial genotóxico del glifosato ha sido extensamente estudiado tanto in vitro como in vivo (...). En vista de la ausencia de potencial carcinogénico en animales y la falta de genotoxicidad en tests estandarizados, esta Reunión concluye que el es poco probable que el glifosato represente un riesgo carcinogénico a los humanos.

Sobre la exposición en humanos, el informe cita un estudio que supuestamente “reportó incrementos en los marcadores de daño cromosómico en residentes en muchas comunidades luego de rociar formulaciones con glifosato”. Sin embargo, el trabajo citado concluye:

Los datos sugieren que el daño genotóxico asociado con rociar glifosato para el control de plantas ilícitas es pequeño y parece ser transitorio.

Muchas de las otras afirmaciones sobre estudios en animales son imposibles de corroborar o analizar ya que no se dan referencias. Según Sí, Quiero Transgénicos y otras fuentes, hay rumores de que la IARC tuvo en consideración favorable el infame estudio de Seralini, que fue retractado por su mala ciencia y luego republicado por razones ideológicas sin cambio alguno. Esto es difícil de chequear sin un reporte completo y bien citado pero sería, en mi opinión, un golpe de gracia al violar la Regla Seralini: “Si citas el estudio de 2012 sobre las ratas alimentadas con maíz Roundup Ready, simplemente pierdes el debate”.

En el informe presente también brillan por su ausencia múltiples estudios que concluyen que el glifosato es seguro. En 2012 una revisión sistemática de la literatura había concluido que no hay “un patrón de asociación positivo indicando una relación causal entre incidencia total de cáncer ni ningún cáncer específico y la exposición al glifosato”. Este año, se publicó una revisión de estudios en animales que concluyó que “no hay evidencia de un efecto carcinogénico relacionado con el glifosato”.

Múltiples agencias reguladoras también contradicen las conclusiones del IARC. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE.UU. clasifica al glifosato en el Grupo E, que significa que no es carcinogénico en humanos. El Instituto Federal de Evaluación de Riesgo (BfR) de Alemania, por su parte, recientemente terminó el borrador de la re-evaluación del glifosato que concluye que “los datos disponibles no muestran propiedades carcinogénicas o mutagénicas del glifosato”.

El BfR emitió un comunicado sobre el anuncio de la OMS en donde afirman que “para la evaluación toxicológica de una sustancia se deben tener en cuenta todos los datos y no sólo una selección más o menos arbitraria de estudios”. Además reitera que el informe del Instituto, basado en más de 30 estudios epidemiológicos y miles de estudios en animales, concluye que no hay una relación significativa entre glifosato y cáncer.

Pero aún si tomáramos el anuncio de la IARC como válido, la realidad está lejos de los titulares tremebundos y los anuncios de validación por parte de grupos anti-transgénicos.

La IARC concluye que existe evidencia limitada en humanos que coloca el uso del glifosato como un factor de riesgo para el Linfoma No-Hodgkins. “Evidencia limitada” no es una caracterización muy impactante ni algo que parezca tan definitivo.

Y es que poner al glifosato en la categoría A2 no dice que realmente sea peligroso. La lista de cosas en la A2 es larga e incluye al mate caliente, las emisiones de frituras a alta temperatura, el trabajo por turnos y ser peluquero. Que sea “probable” sea cancerígeno no dice nada sobre en qué dosis o forma utilización. La evidencia en humanos evaluada por la IARC es de trabajadores del campo, que son quienes tienen mayor contacto y, por lo tanto, mayores riesgos. En palabras de Kate Guyton, de la IARC, “es su uso en agricultura el que tiene el mayor impacto; por el momento, es sólo algo de lo que que las personas deberían estar conscientes”.

En resumen, el informe de la IARC es casi imposible de evaluar y habrá que esperar a la reacción de la comunidad científica. Por el momento, sus conclusiones se contradicen con las de otras agencias reguladoras y no indican que el herbicida sea particularmente peligroso o sea responsable de malformaciones y otras vejaciones.

Finalmente, es interesante recordar la posición de la OMS sobre el uso y consumo de alimentos transgénicos:

No es probable que los alimentos genéticamente modificados actualmente disponibles en el mercado internacional presenten un riesgo para la salud humana. No se observó ningún efecto en la salud humana como resultado del consumo de estos alimentos por la población general en países donde fueron aprobados.

Si la OMS lo dice, debe ser verdad, ¿no?

18Mar/1522

Homeópatas reconocen su dudosa evidencia

Hace pocos días, el Consejo de Salud e Investigación Médica de Australia, publicó una revisión de la evidencia científica sobre la homeopatía. Como era de esperar, concluía lo mismo que casi todas las demás revisiones: no hay evidencia de que la homeopatía funcione.

Ya deberíamos estar acostumbrados a esto. La evidencia científica no cambia según quién la lea, y revisión tras revisión se llega a la misma conclusión. La homeopatía —que consiste en tratar de curar un síntoma, tomando elementos que lo produzcan pero diluidos hasta la inexistencia—no sirve para nada ni puede servir para nada, a excepción de engordar las cuentas bancarias de quienes la venden.

No hay nada nuevo ni controversial en esto, a pesar de que el diario Clarín intente sembrar “polémica” con su bajada. Lo que es interesante es la reacción de los homeópatas que, a pesar de que tampoco es sorprendente, no deja de ser instructiva.

La respuesta local

El artículo de Clarín, por ejemplo, cita a varios médicos homeópatas intentando desesperadamente defender su profesión. Es difícil saber si es debido a la edición de la autora o por propia falta de los homeópatas, pero en ningún momento éstos hablan de evidencia o ciencia. De hecho, la nota abre de la manera más inepta posible:

Gustavo Cataldi terminó con honores la carrera de Medicina y fue, durante 17 años, jefe de Terapia intensiva del Hospital Churruca. Un día se contagió sarna de un paciente y un colega, también médico, le sugirió que tomara homeopatía. Cataldi pensó que era una burla pero se terminó curando con esos glóbulos y, poco tiempo después, decidió estudiar y ser, también, médico homeópata. Su historia es sólo una foto de una película mucho más amplia: mientras un nuevo informe internacional sostiene que la homeopatía “no sirve” para curar enfermedades, en Argentina cada vez más médicos la avalan

Es extremadamente notorio que la “conversión” del Sr. Cataldi involucre una experiencia personal. Cataldi comenzó a practicar la homeopatía, no producto de una lectura objetiva de la literatura científica, sino porque a él "le funcionó". Un médico supuestamente es una persona que se entrega a una práctica científica. Como tal, debe valorar la evidencia por sobre todas las cosas. Sin embargo, Cataldi fue engañado por uno de los sesgos más burdos: correlación no implica causa. Yo si fuera su paciente, huiría despavorido a toda velocidad.

Y si bien hay mucho hablar de “paradigmas” y la usual falsedad de que la medicina sólo trata los síntomas, lo que falta por completo en el artículo es hablar de qué es lo que dice la evidencia científica. Y ésta es clara: no hay evidencia de que la homeopatía funcione.

En el ojo de la tormenta

Pero mientras que en Argentina la repercusión de la noticia llegó bien diluida, en el epicentro el debate está más caliente. Tal es así que la Asociación Homeopática Australiana (AHA) emitió una respuesta más que interesante:

… no hay evidencia suficiente en investigación en humanos para establecer si la homeopatía es efectiva o no para tratar la mayoría de las enfermedades consideradas.

Sí. La Asociación Homeopática de Australia admite que no existe buena evidencia para determinar si la homeopatía es efectiva o no.

Su principal problema es que el reporte es “difícil de entender” y proponen cambiar algunas palabras para que, según ellos, sus conclusiones se apeguen más a la evidencia.

Si uno se pregunta cómo es que la AHA continúa promoviendo la homeopatía si no hay buena evidencia de efectividad, puede seguir leyendo su documento. La respuesta es que ellos aceptan la evidencia de baja calidad como suficiente para promover la homeopatía.

A pesar de que seguramente critiquen a las grandes farmacéuticas por sus continuos intentos de distorsionar la ciencia para vender sus productos, la AHA está perfectamente feliz de promover remedios cuya evidencia proviene de pequeñísimos estudios que no fueron replicados. Por ejemplo, toman como válido un meta-análisis (un estudio de estudios) que analiza datos de sólo 3 estudios con menos de 150 participantes cada uno y que fueron realizados por el mismo autor del meta-análisis. Osea, la opinión de un tipo sobre su propio pésimo trabajo.

La revisión del Consejo de Salud desestimó automáticamente estudios de menos de 150 sujetos por ser poco confiables. Sin embargo, en su respuesta, la AHA critica esta este criterio y propone uno que parece sacado del mundo bizarro: desestimar los estudios pequeños negativos pero aceptar los estudios pequeños positivos. Según dicen:

… si se detecta un efecto clínico en un ensayo pequeño con resultados estadísticamente significativos, esto es más impresionante [que un efecto positivo en un estudio grande].

Esto está mal en múltiples niveles. Es falso ya que los estudios pequeños y preliminares en general están sesgados a favor de encontrar un efecto (ver, por ejemplo el decline effect). Además un criterio de este tipo sería advocar explícitamente a favor del sesgo de publicación, del que tanto se aprovechan las grandes farmacéuticas. Publicar los resultados positivos con todas las fanfarrias y ocultar los negativos debajo de la alfombra.

Pero demostrando que continúan con los pies bien firmes sobre un planeta cuadrado, esto es lo que afirman sobre todos estos estudios positivos de mala calidad:

Para algunas enfermedades, algunos estudios reportaron que algunos tratamientos eran más efectivos que el placebo. Éstos deben ser confirmados por otros estudios grandes y bien diseñados antes de considerarse el uso masivo de el tratamiento estudiado.

Nuevamente, la Asociación Homeopatía Australiana está diciendo que no hay evidencia suficiente para recomendar el uso de tratamientos homeopáticos. ¿Por qué entonces los sigue recomendando?

Las propuestas de la Asociación Homeopática Australiana demuestran mejor que nadie el tipo de pseudociencia que es la homeopatía. Su respuesta al informe del Consejo de Salud e Investigación Médica, demuestra más un profundo desinterés por sus pacientes y un intento de aferrarse a una lógica retorcida, más que un verdadero entendimiento de la ciencia.

Recordemos que en nuestro país la homeopatía se vende tranquilamente en farmacias bajo el disfraz de “recetas magistrales”. El organismo que no debería permitir que esto suceda, la ANMAT, voluntáriamente le da rienda suelta esta pseudomedicina. Esperemos que en algún momento se despierte de su sueño y diga las cosas como son.

16Ene/1533

No duermo… el glifosato me come

piojoIlustración:  Matt Suarez Holze

Parece imposible tener una discusión sobre los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) sin que surja el tema del glifosato. A pesar de que el uso o no de plantas transgénicas es independiente del uso o no de pesticidas, la retórica anti-transgénica suele unirlo todo. De esta forma, aún cuando queda establecido que los OGM no son dañinos y que no hay razón para tenerles más miedo que a cualquier otra variedad tradicional, se puede mover el poste y cambiar el eje de la discusión.

En particular, el hombre de la bolsa de los movimientos anti-transgénicos es el glifosato, quizás porque encaja en su narrativa que pone a Monsanto en el centro del eje del mal. Como tantas otras campañas anti-ciencia, el movimiento anti-transgénicos se aferra a un relato claro y conciso, con un villano bien pero bien malo al estilo película de Disney. Demonizar a una persona u organización es muy tentador porque nos hace creer que las cosas son más simples de lo que son en realidad; permite que nos veamos como como héroes de luz dentro de nuestra propia historia.

Pero el globo se pincha apenas uno empieza a indagar un poco. No sólo son falsos muchos mitos alrededor de Monsanto sino que tampoco las creencias populares sobre el glifosato resisten un análisis crítico. Para empezar, la patente del glifosato expiró hace unos 15 años y hace rato que no es monopolio de El Malvado. El malo de la película apenas tiene control sobre el producto.

También hay un problema histórico: el glifosato apareció en el mercado en 1974, mientras que las primeras variedades resistentes se comenzaron a vender recién luego de 1996. El glifosato fue usado durante 20 años antes de la aparición de los transgénicos con resistencia.

Los mata bien muertos

Pero estamos bailando alrededor de la cuestión principal. La objeción más importante sobre el glifosato es que es perjudicial para la salud. Y lejos de ser mentira, es completamente cierto.

El glifosato es un producto tóxico que se usa para matar plantas y no es raro que sea tóxico. Según la clasificación de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA), el glifosato está en la categoría 3 de una escala que va del 1 (más tóxico) al 4 (menos tóxico).

En ratas, la LD50 (la dosis que mata a la mitad de los individuos que la consumen) es de unos 5,6 g/kg, mientras que en cabras, conejos y ratones es mayor a 10 g/kg. En comparación, la cafeína tiene una LD50 de sólo 0,2 g/kg. Hay que tomar 30 veces más glifosato que cafeína para tener la misma probabilidad de morir. El insecticida hogareño tiene una toxicidad similar. Irónicamente, los agricultores orgánicos tienen permitido usar nicotina, cuya LD50 es de 0.001 g/kg, lo que significa que es 10.000 veces más tóxica que el glifosato.

Estudios sobre ingesta de grandes cantidades de glifosato (mayormente intentos de suicidio) muestran que la tasa de mortalidad es algo menor que un 10%. En un estudio observacional, un cuarto de los que ingirieron glifosato no presentaron síntomas y dos sextos sólo tuvieron síntomas leves. Y en otro estudio similar que comparó pesticidas muy diversos, se puede ver que el glifosato está lejos de ser el pesticida más tóxico en la actualidad.

journal.pmed.1000357.g001

En resumen, es cierto que el glifosato es tóxico y puede matar, pero esto no es raro ya que esa es su función. Es un herbicida y, como tal, debe ser tratado con los recaudos necesarios. Particular cuidado deben tener los técnicos y aplicadores, quienes mantienen un contacto cotidiano con el producto en estado puro, sin diluir.

Pero, crucialmente, el glifosato está lejos de ser el pesticida más tóxico utilizado actualmente. ¿Por qué hay tanto revuelo en contra del glifosato y poco se dice, por ejemplo, sobre el paraquat que, como se ve en la tabla mata casi a la mitad de las personas que se intoxican?

Crónica de glifosato

Esto es relevante para la ingesta aguda, pero ¿qué hay de la exposición crónica? A pesar del mito popular, la evidencia hasta ahora indica que el glifosato no produce cáncer. Una revisión de la literatura científica de 2012 concluyó que no hay “un patrón de asociación positivo indicando una relación causal entre incidencia total de cáncer ni ningún cáncer específico y la exposición al glifosato”. Por su parte, la EPA clasifica al glifosato dentro del grupo E, que significa que hay evidencia de que no produce cáncer en base a estudios con animales.

Y antes de que alguien salga a decir que la evidencia no es válida porque el estudio fue financiado por la malvada Monsanto, los datos originales provienen, en gran parte, de un estudio enorme denominado Estudio de Salud Agrícola (ESA) realizado por organizaciones estatales como la EPA o el Instituto Nacional del Cáncer. Un estudio publicado específicamente sobre cáncer y glifosato sólo encontró una débil asociación con mieloma múltiple.

Una revisión de las publicaciones usando esa base de datos no encontró ninguna asociación entre la exposición al glifosato y el cáncer aunque sí encontró asociación en 12 de los 32 pesticidas analizados. Todas las publicaciones relacionadas con la misma están listadas en la página del ESA.

De forma similar, otra revisión concluyó que no había un patrón consistente de enfermedades no cancerosas asociadas con el glifosato. Irónicamente, un estudio usando los datos del ESA encontró que tanto el paraquat como el glifosato estaban relacionados con menores síntomas de asma (que los autores hipotetizan que se debe a que quienes sufren de asma reducen su exposición a esos pesticidas).

Eso quiere decir que no hay base científica para vincular el uso de glifosato a supuestos aumentos de cáncer y otras enfermedades en distintos pueblos del país. Si los aumentos son reales, entonces es debido hacer investigaciones serias y rigurosas para identificar la causa (o causas). Culpar inmediatamente al glifosato es anti-científico y potencialmente muy peligroso, ya que puede significar gastar tiempo y recursos en atacar una supuesta causa que al final no es tal.

¿Significa esto que el glifosato es completamente seguro y sin efectos a largo plazo? No, por supuesto que no. Sus efectos deben ser monitoreados constantemente. Tampoco significa que deba ser rociado indiscriminadamente en cualquier contexto y sin tener precauciones para reducir la exposición de la población. En todo esto no es distinto que cualquier pesticida (sintético u orgánico) ni ningún otro producto químico tóxico.

Habiendo tantos pesticidas más tóxicos y con más problemas, ¿por qué el glifosato es el hombre de la bolsa de nuestra sociedad?

7Ene/153

La importancia de no respetar las ideas

3 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

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La violencia es el ultimo recurso del incompetente
Salvor Hardin
Primer Alcalde de la Ciudad de Términus

Hoy a las 11:30, hora local, un brutal atentado a la revista francesa Charlie Hebdo dejó al menos 12 muertes y 10 heridos. Los atacantes se identificaron como miembros de Al Qaeda y parecen haber sido motivados por la continua caricaturización del profeta Mahoma por parte del semanario.

El Círculo Escéptico Argentino desde su fundación decidió limitar sus temas al escepticismo científico y dejar, aunque es una realidad que la mayoría de los miembros y seguidores son ateos o no-creyentes de algún tipo, la crítica religiosa en manos de otras agrupaciones. En ese sentido, lo que pasó en Francia no entra dentro de nuestra esfera de incumbencia.

Sin embargo, hay una importante intersección entre este hecho y la práctica habitual de la ciencia. Tanto en los debates sociales como en los científicos hay una máxima que debe ser respetada: el libre intercambio de ideas. La supresión forzada de las ideas es algo completamente inaceptable.

El diálogo abierto es una condición casi indispensable para la práctica científica y el pensamiento crítico. La exposición a ideas distintas a las nuestras es la única forma de reducir nuestros propios sesgos y evitar crearse una cámara de eco en donde todos están de acuerdo y no hay ímpetu para avanzar en el conocimiento.

En mi caso personal, yo considero que mi exposición a las pseudociencias fue, es y será fundamental para mi aprendizaje de la ciencia:

[G]racias a la homeopatía, acupuntura y otras pseudomedicinas aprendí lo que es un ensayo clínico doble ciego con control de placebo. También fue gracias a ellas me curtí en mis primeras lecturas de papers científicos, aprendí a buscarlos y lograr pasar las barreras de pago. También entendí la estructura del efecto placebo con mucha más profundidad de lo que hubiera pensado. Conceptos como regresión a la media, sesgos experimentales ahora son parte de mi lenguaje cotidiano.

Pero esta no es la actitud que tienen quienes valoran más sus propias creencias que el proceso que los llevó a ellas (lo importante es el camino). Ellos van a tomar cualquier medida con tal de que sus creencias no sean desafiadas por nadie que no las comparta. El caso de los asesinos franceses es extremo, claro está, pero anteriormente el mismo semanario había sido objeto de una demanda por parte de la Gran Mesquita de París y la Unión de Organizaciones Islámica de Francia.

Los defensores de pseudociencias y pseudomedicinas también tienen un largo historial de ejercitar el músculo legal para silenciar a sus críticos en vez del músculo cerebral para refutarlos. En todos esos casos, cabe recordar las palabras citadas al inicio del post.

En este mismo blog hablamos de las amenazas legales de Burzynski y de Boiron en contra de bloggers independientes. Ambos casos no llegaron a nada y, por suerte, no lograron más que hacerlos quedar mal.

A la Asociación Británica de Quiropráctica (BCA) no le bastó sólo con amenazar y efectivamente demandó a Simon Singh, quien los había criticado por “promover alegremente tratamientos falsos”. Aunque la BCA perdió el caso miserablemente y la demanda inspiró un movimiento para modificar las leyes de difamación inglesas, los costos monetarios y de tiempos fueron enormes para Singh.

Actualmente Steven Novella está en el medio de una situación similar. Tanto él como la Sociedad para la Medicina Basada en Ciencia actualmente están siendo demandados por el Dr. Edward Tobinick. Se trata de un médico que promueve un tratamiento sin evidencia comprobada y que en su demanda califica a sus críticos como “competidores comerciales” y a los artículos publicados por Novella como “publicidad”. De esta manera logra saltearse las protecciones a la libertad de expresión que existen en EE.UU.

Otro caso reciente fue el de la compañía CrossFit, que inició una demanda contra científicos que publicaron un paper científico crítico sobre su régimen de ejercicios. En vez de contraatacar en la literatura científica, la empresa inició acciones legales acusando de falsear datos.

Algunos van más allá de amenazas legales y realizan amenazas físicas. Mike Adams es el dueño de NaturalNews, un sitio que promueve nociones de pseudomedicina y conspiraciones. Recientemente publicó una nota en la cual acusó a los defensores de los transgénicos de “promover un genocidio”, los comparó con los colaboracionistas nazis y parafraseó al gobierno alemán diciendo que “planear y realizar la matanza de quienes participan en crímenes atroces contra la humanidad” es una obligación moral. En la misma nota que realizó esa apelación a la persecución y asesinato, publicó una lista de los “colaboradores de Monsanto” que él mismo había hecho.

En otras palabras, lo que hizo Mike Adams fue un llamado a la violencia junto con un listado de nombres.

Peor es la situación de Sanal Edamaruku. El escéptico indio, famoso por retar a un gurú tántrico a que lo matara usando sólo magia (obviamente sin éxito alguno), ahora está autoexiliado en Finlandia luego de recibir amenazas de muerte directas y demandas judiciales por parte de grupos católicos por haber refutado un supuesto milagro de una estatua sangrante.

Un colega de Edamaruku, Narenda Dabhollkar, por su parte, no tuvo tanta suerte. Luego de acumular una larga lista de enemigos y amenazas de muerte en su vida de activista racionalista, fue asesinado en agosto de 2013.

La lista podría seguir y abarca un gran abanico de acciones. Desde amenazas vacías hasta asesinatos y masacres, todos son casos más o menos extremos de intentos de suprimir las críticas y callar la disidencia de parte del incompetente.

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