3Jun/157

La dieta Atkins (o la guerra contra la glucosa)

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Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: Rosario. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

El Dr. Atkins fue un cardiólogo que, afligido por su aumento de peso, en 1963 decidió poner sus conocimientos médicos al servicio de su propio plan de investigación y diseñar una dieta. Para este fin, aplicó sus conocimientos sobre el metabolismo humano; en particular, cómo el cuerpo maneja los azúcares.

dietaLos azúcares y las harinas se agrupan dentro de los glúcidos que, junto con las proteínas y los lípidos, forman los tres principales grupos de lo que se conoce como macronutrientes. Esto significa que son necesarios en grandes cantidades para la producción de energía. Comidas ricas en glúcidos son, por ejemplo, el azúcar de mesa, las medialunas, las papas o el arroz.

Al igual que las proteínas, los glúcidos están formados por pequeñas partes llamadas monosacáridos que pueden unirse para formar moléculas más complejas denominadas polisacáridos. En nuestra dieta podemos incorporar glúcidos simples como el azúcar de mesa, o complejos como el almidón de las papas. Pero cualquiera sea su formato, éstos entrarán al cuerpo por absorción intestinal y viajarán al hígado. Allí será donde indefectiblemente convertidos a glucosa, que es el único glúcido que la célula humana puede utilizar para generar energía.

La glucosa no circula tan fácilmente. Para su ingreso a las células de algunos tejidos, como ser el adiposo o el muscular, necesitamos una “llave” que le permita entrar a las células. La hormona que hace las veces de llave es la insulina proveniente del páncreas. Cuando este órgano detecta que el nivel de glucosa en sangre es elevado, libera insulina para promover el ingreso de glucosa al tejido que la requiera. A medida que el nivel de glucosa en sangre desciende, el páncreas libera menos hormona y el sistema se estabiliza. Cuando la concentración de glucosa en sangre disminuye, por el contrario, el páncreas le da piedra libre a la enemiga de la glucosa, el glucagón. Esta hormona se va al hígado y estimula la salida del almacenamiento de glucosa al torrente sanguíneo, proveyendo el aumento de la glucosa sanguínea.

En resumen, la insulina es hipoglucemiante (desciende la glucosa en sangre después de ingerirla), el glucagón es hiperglucemiante (nos ayuda a tener glucosa cuando estamos en ayunas).

El Dr. Atkins entonces razonó que si no comemos glúcidos, el páncreas va a liberar glucagón constantemente para aumentar el nivel de glucosa en sangre. Pero si no la ingerimos, el hígado se queda sin glucosa y el cuerpo tiene que ser un poco más creativo. Tenemos varias fuentes de energía que se producen aprovechando las moléculas almacenadas en el cuerpo (por ejemplo, las grasas almacenadas en el tejido adiposo) para crear o bien glucosa que no proviene de la dieta (es decir, producción de novo de la glucosa, de origen endógeno) o productos de la degradación de los ácidos grasos (recordemos para más adelante, sobre este punto, a los cuerpos cetónicos).

Hay varios tipos celulares que tienen predilección por la glucosa exclusivamente, como las células del encéfalo o los glóbulos rojos. Otros órganos como el hígado se contentan con las sobras, como los cuerpos cetónicos. La producción de la glucosa de novo y los productos de degradación de los ácidos grasos son estimulados por el glucagón principalmente entre otras hormonas, que, recordemos, teníamos alto por la ausencia de insulina a causa de que no estamos consumiendo glúcidos.

Por tanto, la conclusión a la que llegó Atkins era que si cortaba el suministro de glúcidos, el glucagón y las demás hormonas hiperglucemiantes (adrenalina, cortisol) iban a promover un estado continuo de aprovechamiento de la energía endógena del individuo. Al utilizar las propias moléculas de almacenamiento de energía, todo esto resultaría en una necesaria pérdida de peso.

Pero en la práctica esto no resultó así. Se encontraron fallas menores (aumento del colesterol LDL) y fallas mayores: habíamos hablado de los cuerpos cetónicos, cuya producción aumentaba considerablemente ya en ayunas ya en ausencia de insulina por restricción de glúcidos. Los cuerpos cetónicos son moléculas de naturaleza ácida y en el medio sanguíneo pueden llevar al descenso del pH de la sangre que, a pesar de no haberse observado casos severos en cantidad en los seguidores de la dieta Atkins, es un peligro potencial a evaluar, y tan es así que aquellos que siguen la dieta bajo supervisión médica deben orinar todos los días sobre una tirilla reactiva que les informará el pH de su orina y la cantidad de cuerpos cetónicos eliminados vía esta misma orina, de lo cual se puede extrapolar el estado del pH sanguíneo. Para ilustrar el peligro de la llamada cetoacidosis, consideremos que el coma diabético comparte las mismas bases moleculares.

¿Por qué fue tan popular, entonces, la dieta Atkins? Pura matemática. Se observó a aquellos que la seguían (a pesar de un aumento considerable en las cantidades recomendadas por Atkins de proteína pero cantidades reguladas de grasas saturadas) necesariamente reducían la cantidad total de calorías que consumían. En una dieta ordinaria los glúcidos suelen componer alrededor del 55% de la ingesta total. Y Atkins no permite comer cinco bifes y un kilo de queso; en otras palabras, las proteínas y lípidos están totalmente permitidos pero en cantidades regulares. Por tanto, si eliminamos el macronutriente que más consumimos en cantidad en nuestra dieta, el número de calorías diarias descenderá, por acción puramente matemática. Y ése es el motivo por el cual muchos pacientes que se sometieron a la dieta bajo supervisión médica pudieron lograr resultados de corto, mediano, o incluso largo plazo.

La dieta de restricción de glúcidos quedó, por tanto, en medio de un fuerte debate en la comunidad médica ya que todavía no se pudo probar su eficacia y seguridad. Existen estudios que concluyen que Atkins incrementa el riesgo cardiovascular a causa del aumento en el consumo de productos de origen animal ricos, en triglicéridos y colesterol. De esto surgen variantes bajas en glúcidos y además bajas o libres de productos de origen animal. Otros estudios afirman que los pacientes en dietas con restricción de glúcidos de hecho tienen menor riesgo cardiovascular, ya que se ve reducida la sensibilidad a la insulina. Hay investigadores furiosos porque la generación de cuerpos cetónicos es peligrosa y ¡hasta científicos que asocian la privación de glúcidos con la tristeza y la desazón!

Los más sensatos y admirados por los escépticos, como la Dra Harriet Hall apelan al simple principio de la termodinámica que indica que el total de sobrante o faltante de energía será la resultante de la diferencia entre la aportada y la consumida. El sistema biológico del cuerpo humano sin embargo tiene complejidades a tener en cuenta a la hora de aplicar este principio a dicho sistema. Aun así, se sostiene el famoso “delta de energía” para la pérdida de peso, las complejidades quizás estén más relacionadas con cuestiones inherentes a cada organismo humano en particular, como personas “ahorradores de energía” (proclives a la ganancia de peso), diferencias patológicas en las concentraciones sanguíneas de hormona tiroidea, etc...

Es seguro concluir entonces que la solución no reside en cortar ningún macro o micronutriente de la dieta sino simplemente ajustar el gasto de energía en función del aporte de ésta y está a la vista que la dieta Atkins no fue otra cosa que un experimento a escala global que nos habla de ecuaciones de matemática y física básicas y un montón de otros resultados confusos.

1Abr/1311

El negocio de la Placentofagia

Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: Ezequiel Arrieta. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

Resulta que ayer una chica me escribe por Facebook contándome que su hermana tiene un negocio en Los Angeles, y me preguntó si podía chequearlo y brindarle mi opinión al respecto, ya que sus intenciones eran las de traer ese negocio a Argentina.

Este negocio es la venta de cápsulas de placenta, y la empresa se llama The Feel Good Company Placenta Encapsulation.

La página de Facebook solo cuenta una anécdota muy conmovedora sobre como una mujer que se entera que comer placenta está piola, lo cual es motivo suficiente para realizar tal acto y querer armar una empresa que se encargue de encapsular tu placenta y vendértela.

O sea… no solo te comés la placenta, sino que existen empresas que se dedican a encapsularlas y venderlas como si fuese un comprimido de paracetamol.

250px-Placenta.svgLa placenta es un órgano temporal que se desarrolla en el útero del mamífero hembra con la finalidad de abastecer de nutrientes al feto que se encuentra adentro, y producir hormonas durante el embarazo (hay algunos casos donde se desarrolla placenta sin feto, pero es tema aparte). Esta placenta es expulsada del útero durante la tercer etapa del parto (alumbramiento), luego de la expulsión del feto.

Resulta que muchos mamíferos (incluso herbívoros) se comen la placenta luego de dar a luz, hecho que se conoce como placentofagia. Es un comportamiento cuya causa no se conoce con certeza, aunque hay varias teorías al respecto.

Aparentemente los Homo sapiens nos escapamos de esto. Un estudio encontró que de 179 sociedades contemporáneas, sólo una practica la placentofagia materna. Existen algunas pocas referencias de placentofagia en la cultura chicana, aunque todo apunta a que se trata de una práctica reciente, y se desconoce su popularidad. En cuanto a placentofagia no materna se encuentran sólo tres referencias. La placentofagia está conspicuamente ausente de las costumbres humanas.

Por su lado, un artículo dentro de la web Placenta Benefits argumenta que debe haber algún propósito evolutivo para la placentofagia en los animales que la practican y que nos hemos olvidado de ella. Pero como bien nota un estudio en Ecology of Food and Nutrition, si los humanos hemos eliminado ese comportamiento biológico, quizás es porque existen buenas razones adaptativas para no comer la placenta. Por ejemplo, una hipótesis es que las humanas primitivas estaban expuestas regularmente a humo y ceniza que contenían sustancias tóxicas; como éstas son filtradas por la placenta, su consumo podría haber tenido efectos nocivos.

Pero ya hemos escuchado muchas veces sobre esta práctica, siendo el caso más conocido para mí el de Tom Cruise , aunque realmente dudo que lo haya hecho y tampoco me interesa.  Escarbando más pude encontrar que existen preparados de la oh-tan-sabia-y-antiquísima Medicina Tradicional China que contienen placenta humana; entonces entendí la conexión con el tag Medicina Tradicional China de la página The Feel Good Company Placenta Encapsulation… Ya se puede oler la pseudociencia.

placenta-pills

Está bien, pensé; démosle una oportunidad, ya que sin caer en la falacia de que es bueno comer placenta porque los animales lo hacen, podemos analizar que la placenta es un órgano que tiene gran cantidad de hierro que podría servir para palear la anemia post-parto, tiene gran cantidad de prostaglandinas que estimulan la involución del útero a su tamaño normal, posee opioides que disminuyen el dolor del parto y gran cantidad de hormonas como el estrógeno y la progesterona, que participarían de la prevención de la depresión post-parto y otras complicaciones del parto y contribuirían al aumento de la producción de leche. O al menos eso es lo que los defensores de la placentofagia nos dicen.

La cuestión es que a raíz de esto, algunos encontraron un mercado dispuesto a comprar placenta debido a los “grandes beneficios ampliamente demostrados” del consumo de la placenta y del asco que a algunos les causaba consumir 500 gramos de algo que sale por la vagina. Entonces… ¿qué mejor negocio que hacerlas pastillas y venderlas? Si, así es… Estas compañías se dedican a tomar tu placenta, someterla a un método de deshidratación, encapsularla y dártela en unas cómodas pastillas dispuestas en dosis, por una módica suma de 250 dólares.

Evidentemente la gente asocia el hecho de que si la placenta tiene hierro, estrógeno, progesteronas, opiodides y prostaglandinas podría recuperar nutrientes invertidos, evitar la escasez de leche y la depresión post-parto. Esto es obviamente alentado por las compañias que venden las cápsulas, como Placenta-Preparation Service, que dice:

La placenta tiene grandes propiedades restaurativas para asistirte con tu recuperación postparto. Contiene muchos nutrientes vitales incluyendo hierro, proteínas, vitamina B6 y las hormonas que excreta durante el embarazo. De la misma manera que sostuvo y nutrió a tu bebé, la placenta, preparada cuidadosamente, nutre a la madre postparto. Sostiene la lactancia y asiste en la involución del útero hacia su tamaño previo al embarazo. Facilita una recuperación postparto aumentando la energía materna y facilitando las transiciones.

Se cita un estudio de 1954 que aparentemente demuestra los beneficios que el consumo de placenta tiene sobre el aumento de la disponibilidad de leche… Pero no tiene un buen grupo control, los resultados no fueron cuantificados y luego de más de 50 años nunca fue replicado, así que mejor ni lo contemos.

Según un artículo en Science-Based Medicine por Harriet Hall, los artículos citados por Placenta Benefits no cumplen ningún requisito para considerarlos evidencia, ya que todo lo mencionado (nueve estudios) son modelos en ratas, especulaciones sobre el comportamiento que tendrían los nutrientes de la placenta al ingerirla (sin mención alguna de la placentofagia) e incluso una referencia que cita al estudio de 1954 para categorizarlo como un “estudio poco riguroso”. Finalmente Hall concluye que:

La ciencia no ofrece pruebas suficientes para apoyar o rechazar la placentofagia como una práctica saludable.

Más allá de las especulaciones, la conclusión es que no hay buena evidencia que avale los beneficios proclamados por los defensores de la placentofagia.

9Ago/1232

¿Por qué todos los objetos caen al mismo tiempo?

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Archivado en: Ciencia, Física

Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: Juan Gagliardo, quién escribe en Sentido Binario. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

La mayoría de las personas sabe que, si dejáramos caer un martillo y una pluma en el vacío, a la misma altura y al mismo tiempo, ambos tocarían el suelo en el mismo instante. Todos nos enteramos de esto, ya sea en la escuela, en una trivia, en un documental, en un museo, etc. Todos sabemos eso, o mejor dicho, hemos memorizado dicho dato. Sin embargo, la mayoría no sabe porqué realmente caen al mismo tiempo.

El astronauta David Scott hace una demostración de que todos los cuerpos caen a la misma velocidad sin importar su masa.

Casi todas las explicaciones al respecto se detienen en ese hecho, el de que caen al mismo tiempo. Otras, las menos, se explayan argumentando que la gravedad actúa igual para cualquier cuerpo, independientemente de su peso (sin tener en cuenta la resistencia del aire), pero aún no explican por qué ocurre esto.

Hace unos días, un chico de ocho años me preguntó "¿eso es cierto?", al ver esta misma cuestión en un episodio de Los Simpsons. Le dije que sí, que los dos (pluma y el martillo) caerían a la misma velocidad. Pero para mi sorpresa, no le alcanzó la respuesta y siguió indagando: –¿Entonces todas las cosas pesan lo mismo?– me preguntó.

Lo que sigue, es casi la misma explicación que le di a un chico de ocho años, con la que pudo entender claramente por qué todos los objetos caerían a la misma velocidad en el vacío, por lo que será muy fácil de entender para cualquiera, tenga conocimientos de física o no:

Primero, sepamos que todos los cuerpos tienen fuerza de gravedad*, y esta fuerza es proporcional a su masa (la masa es la cantidad de materia). Es decir que, mientras más masa tenga un cuerpo, mayor será su fuerza de gravedad. Por lo tanto, el planeta Tierra tiene, evidentemente, más fuerza de gravedad que, por ejemplo, un destornillador.

Ahora, hay que tener en cuenta las dos primeras leyes de Newton. De estas leyes entendemos que, primero, si aplicamos una fuerza a un cuerpo, este cambia su velocidad, es decir que, si estaba quieto, comienza a moverse y, si estaba en movimiento, acelera o desacelera (también puede cambiar su dirección y sentido, dependiendo del ángulo en el que se aplique la fuerza), y segundo, que ese cambio de velocidad es directamente proporcional a la fuerza, e inversamente proporcional a la masa del cuerpo. Esto último quiere decir que, mientras más grande sea la fuerza aplicada, mayor velocidad adquirirá el cuerpo y que, mientras mayor sea la masa de este, se necesitará más fuerza para moverlo.

Más fácil: si hay una bicicleta quieta y yo la empujo, voy a cambiar su velocidad (antes se movía a 0 km/h, y ahora tiene alguna velocidad), y la velocidad que alcance la bicicleta va a depender de cuán fuerte la empuje, si la empujo más fuerte, alcanzará más velocidad que si apenas la empujo. Y si después quiero empujar un auto, voy a necesitar mucha más fuerza para moverlo a la misma velocidad que a la bicicleta, porque tiene más masa.

Bueno, sabiendo esto, imaginemos tres alpinistas que están escalando una montaña: José Gravedad, Carlos Martillo y Ricardo Pluma. Carlos Martillo es un tipo alto y robusto, pesa unos 90kg, levanta pesas frecuentemente y tiene una gran masa muscular. Ricardo Pluma, en cambio, es un enclenque de 45kg, sin mucha fuerza. Ya se darán cuenta de que no nos importa cómo sea José Gravedad.

De los tres, José Gravedad fue el primero en alcanzar la cima. Vio que sus dos amigos quedaron 10m más abajo y decidió ayudarlos a subir, así que les tiró una cuerda y les dijo que se trepen, al mismo tiempo que él tire, para subir más rápido.
El primero en tomar la cuerda fue Carlos Martillo, que, como era tan fuerte, trepó rápidamente y sin mucho esfuerzo.
Luego se trepó Ricardo Pluma, pero este alfeñique lo hizo lentamente y con mucha dificultad.

El primero trepó rápidamente y el segundo lo hizo de manera muy lenta, pero ambos demoraron el mismo tiempo en subir esos 10m hasta la cima, ¿por qué? Bueno, porque al mismo tiempo que ellos trepaban, arriba estaba José Gravedad tirando de la cuerda, y la verdad es que tiró mucho más lentamente cuando subió Carlos Martillo, que cuando subió Ricardo Pluma.

¿Ven lo que pasó? Cuando el que está abajo tiene más masa muscular, trepa más rápido, pero pesa mucho, así que al que está arriba le cuesta más trabajo tirar de la cuerda, por lo que lo hace más lentamente. Y cuando el que está abajo tiene muy poca masa muscular, tiene tan poca fuerza que tarda mucho en trepar, pero es muy liviano, así que al que está arriba se le hace más fácil tirar de la cuerda, por lo que lo hace más rápidamente.

Entonces, mientras más masa tenga un objeto, mayor será su fuerza de gravedad, pero a la vez, se verá menos afectado por la fuerza de gravedad de los otros cuerpos.

Eso es lo que ocurre si sueltan un martillo y una pluma en el vacío. La gravedad del planeta tendrá menos efecto sobre el martillo que sobre la pluma, pero la gravedad del martillo y de la pluma también tienen su efecto sobre la gravedad del planeta, y sabemos que el martillo, por tener más masa, tiene más fuerza de gravedad que la pluma. En consecuencia, el resultado sería el mismo con cualquier objeto. Incluso, si dejáramos caer hacia el Sol, desde la misma altura, a cada uno de los planetas del sistema solar, todos tardarían el mismo tiempo en su caída**.

*: para hacer más simple esta explicación, me tomé la licencia de hablar de "fuerza" de la gravedad, para que se entienda fácilmente, pero lo cierto es que la gravedad no es una fuerza, sino una curvatura en el espacio-tiempo.

**: mediríamos el mismo tiempo para la caída de cada planeta, siempre y cuando hagamos nuestras mediciones desde un mismo marco de observación, ajeno a los dos objetos (Sol y planeta).

12Dic/1124

La insólita “chapa ovni” de Victoria

Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: José Carreras, autor del blog Mitos y Timos. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

¿Por qué hay fotos de gente con un pedazo de chapa tapándole la cara?

En la ciudad de Victoria, provincia de Entre Ríos, además de la abadía de los monjes benedictinos, el casino, las termas, la playa y el carnaval,  funciona desde hace unos seis años el Museo Ovni. Su curradora curadora es la Sra. Silvia Pérez Simondini, investigadora del fenómeno ovni.

Silvia y un equipo de personas aficionadas a todo lo relacionado con la temática ovni investigan avistamientos, mutilaciones de ganado, círculos en las cosechas, campos quemados por naves que se posan, chupacabras y una larga lista de anomalías relacionadas con la himbestigación de los platos voladores.

En el museo, además de poder adquirir el merchandising típico, se exponen fotos y videos, investigaciones que han realizado, entrevistas a contactados y hasta… restos de naves de otros mundos.

Lo que más llama la atención de los visitantes del museo es un extraño objeto que allí se expone, de apariencia metálica y que, según afirman los responsables de la exhibición, se vuelve transparente al ser fotografiado.

1991. Comienza el timo mito

Nota de El Heraldo de Concordia donde habla del incidente Victoria

Según consta en un artículo del diario El Heraldo de Concordia del año 1991,  en la localidad de Victoria cayó un extraño objeto en un campo privado. La nota señala que la explosión hizo temblar a las edificaciones próximas y rompió los cristales de las casas.  Además, produjo un cráter de unos seis metros de profundidad y se encontraron restos de distintos tamaños esparcidos en un radio de varios metros. También dice que los vecinos vieron cuatro “platos voladores” detenidos en el lugar y que luego se alejaron. Algunos lugareños lograron llevarse restos de “un material liviano y duro, que no se rompe ni se raya”.

Un tiempo más tarde, una persona le obsequió uno de los trozos del extraño material recolectado a Silvia Simondini, en reconocimiento a sus esfuerzos en la investigación de los ovnis.  Así surgió el mito de la “Chapa OVNI”. Luego, con esa historia como aditivo, comenzaron a exponerla en el museo.

2004. El curro se fortalece

Más desconcertante aún para los ufólogos fue lo que ocurrió en el año 2004. Una visitante del museo le pidió permiso a la directora para sacarse unas fotos con la chapa. Su sorpresa llegó al revelarlas y descubrir que en sus fotos ¡se podían ver los objetos que se encontraban por detrás de la chapa!

La explicación que le dieron los responsables de Visión Ovni al supuesto fenómeno estaba relacionada con el flash de la cámara,  y no con la calidad de las fotografías. La hipótesis era que los componentes desconocidos que la constituyen, al ser expuestos a la luz del flash, cambiaban algunas de sus propiedades y se volvían transparentes —lo cual también les vino como anillo al dedo para “explicar” por qué las naves alienígenas pueden aparecer y desaparecer de la  nada—. De esta manera, según ellos, tenían una prueba más a favor del origen inteligente y extraterrestre del objeto.

De ahí en adelante, se volvió una costumbre de los visitantes del museo el tomarse fotografías con los restos interplanetarios y verificar ellos mismos lo dicho dando como resultado las fotos que encabezan este artículo.

Ni transparente, ni extraterrestre

En primer lugar, la chapa le fue regalada a Silvia Simondini por una persona que le aseguró que la recolectó del supuesto incidente del ’91 en Victoria. Nadie puede certificar que esto sea cierto, más allá de creer en la palabra del supuesto testigo presencial.

En segundo lugar, que haya caído algo del cielo —de haber ocurrido— no significa que sea fruto de una civilización alienígena desconocida. Pudo haber caído un meteorito, restos de un satélite u otro tipo de chatarra espacial. Tampoco está muy clara la veracidad del hecho. Que aparezca una noticia en un diario no significa que el hecho ocurrió en la realidad; ya sabemos del sensacionalismo con que muchas veces se tratan estos temas y cómo se “condimentan” las noticias relacionadas a ovnis, tanto por los testigos como por parte de la prensa.

En tercer lugar, si tienen la seguridad de que estamos ante restos de una nave construida por una inteligencia superior desconocida y frente un “material desconocido”, ¿no sería más provechoso para la investigación ufólogica ponerla a disposición de la ciencia para confirmar o descartar esas aseveraciones mediante un estudio independiente? Un análisis metalúrgico de la pieza podría decirnos de qué metales se compone.  Quizás prefieran continuar con el mito alienígena y cobrar una módica contribución…

En cuarto lugar, la transparencia de la chapa no es tal. En realidad, estamos ante un fenómeno psicológico conocido como pareidolia por el cual una imagen que no contiene información relevante es percibida como una forma conocida. Este fenómeno es el responsable de encontrar formas humanas en las nubes, de la aparición de algún santo en una mancha de humedad, o de ver a la Madre Teresa en una tostada. También puede darse con sonidos, como cuando se pasan al revés canciones buscando mensajes satánicos.

La pareidolia, en nuestro caso, ocurre al ver el reflejo de los dedos sobre la superficie metálica en las imágenes. Nuestros cerebros interpretan esa información del color y la forma de la piel que es reflejada como si se tratara de la continuación de las manos o las caras, que se hallan detrás de la chapa.  Esto da la impresión de estar viendo lo que hay detrás,  a pesar de que el objeto no es translúcido, sino opaco.

En esta foto se ven en el recuadro 4 dedos delante de la chapa y se “translucen” otros 3 por detrás. Si la chapa es transparente, el visitante tenía al menos siete dedos en esa mano (!).

Otro efecto interesante de remarcar es el que aparece en el siguiente video.

Cuando el visitante expone la chapa frente a los barrotes, la misma parece volverse translúcida y se logra ver con algo de detalle lo que está detrás, tal como se aprecia en la foto siguiente. En el video, el muchacho dice que ese efecto se observa sólo cuando lo ve a través de la lente de la cámara. Pero no se nota nada extraño al observar con el ojo desnudo. Además el efecto de transparencia desaparece al cambiar el ángulo y la distancia a la cual colocan la chapa de la cámara.

Efecto creado por la chapa frente a una cámara de video.

Vemos en la siguiente imagen que  la chapa presenta una serie de estrías o surcos longitudinales muy próximos entre sí.  Posiblemente, el efecto que se observa en el video se trate de una ilusión óptica provocada por un aliasing espacial, debido a una tasa de muestreo de la cámara insuficiente para tomar el detalle de los surcos y la posterior dificultad para reconstruir la imagen correctamente.

Estrías que presenta longitudinalmente la “chapa ovni”.

 

A la izquierda se ve una imagen bien muestreada de una pared de ladrillos, a la derecha, la misma pared es mal muestreada dando lugar alias y produciendo un efecto de patrón de moiré.

Conclusiones
No queda claro si la historia de la caída de un objeto proveniente del espacio (meteorito, satélite, chatarra espacial, etc.) sobre Victoria es real o no. Menos claro aún es si los restos presentados como “Chapa Ovni” pertenecen al supuesto incidente antes mencionado o se trata de un pedazo de hojalata de algún desarmadero cercano.

De lo que no tenemos dudas es que el trozo de metal no posee las propiedades de translucidez que le atribuyen. Menos aún si notamos que tales “propiedades” sólo aparecen al ser filmado o fotografiado, pero no cuando es observado directamente.

Ofrecimos explicaciones para la “transparencia” del objeto más simples y que no rayan con lo mágico o absurdo.