27Ago/1423

Tres mitos sobre Monsanto.

Yo no soy de esos que disfrutan defendiendo el nombre y honra de empresas multinacionales. No confío en las farmacéuticas, detesto a las empresas de agua embotellada (con saña), miro de reojo a las petroleras y además, me irrita de sobremanera la venta de suplementos vitamínicos y su gran negocio. Pero si hay algo que me irrita más que eso es cuando los críticos a una empresa hacen afirmaciones falsas ya que es doblemente perjudicial: por un lado se agrega desinformación en el mundo y por el otro, se pierde la oportunidad de una crítica honesta.

Monsanto, el gigante agroindustrial productor del tan querido glifosato (aunque la patente ya venció y es vendido por múltiples compañías) es protagonista de muchos de esos mitos y este artículo es para refutar algunos de ellos.

1. Monsanto no causó suicidios masivos en India.

La leyenda cuenta que los agricultores en India vivían idílicamente hasta que el malvado Monsanto llegó y les vendió el algodón BT, una variedad de algodón genéticamente modificado para producir pesticida naturales. Pero como las semillas de Monsanto cuestan el doble que las tradicionales y no pueden usarse para replantar (por la ley de patentes), los agricultores se van a la quiebra y se suicidan en masa por el deshonor.

Esta vil historia, sin embargo, es completamente falsa. Si bien es cierto que el BT es más caro, éste requiere menos pesticidas y, por lo tanto, a la larga cuesta menos. El rotundo éxito comercial del producto es evidencia de que los agricultores lo consideran valioso así como el importante salto en la producción de algodón por hectárea cultivada luego de su introducción en 2001.

Producción de algodón (toneladas por hectárea) en India. Se observa el importante salto luego de la introducción del algodón BT.

Es difícil pensar que si este algodón llevara a la quiebra a la mayoría de los que lo usan haya sido tan ampliamente adoptado; Monsanto debería haberse quedado sin clientes hace rato. De todas formas hay que tener en cuenta que el algodón BT no es una panacea y que no todas las granjas se beneficiaron de igual manera. Hubo problemas de información, por ejemplo, que llevaron a muchos agricultores a rociar cantidades innecesarias de insecticidas en las variedades resistentes, lo cual pudo haber negado gran parte de los posibles beneficios.

Pero más aún, el fenómeno de suicidios entre agricultores en el país asiático existe desde mucho antes de la venta de esta variedad de algodón y su tasa no se vio afectada luego de la introducción del algodón BT a pesar de que la tasa de suicidio total lamentablemente sí viene aumentando.

Suicidios de agricultores en India (línea negra oscura) y miles de hectáreas cultivadas con algodón BT (línea clara con triángulos).

Esto no significa que el algodón BT no haya estado involucrado en el suicidio de algún conjunto de suicidios de agricultores, sino que, en principio, no lo es en mayor medida que el algodón común.

Para un análisis detallado: BT Cotton and Farmer Suicides in India: An Evidence-based Assessment

2. Monsanto no hace juicios contra agricultores cuyos campos fueron contaminados con sus semillas.

Antes comenté que los agricultores indios no pueden resembrar las semillas que compran a Monsanto. Esto es porque éstas tienen genes patentados y cuando las compran tienen que firmar un contrato en el que acuerdan que no van a resembrarlas. El rol de las patentes en la biotecnología (y en los inventos en general) es más que cuestionable, pero esa cuestión va más allá de este humilde artículo.

Pero, ¿qué pasa si las semillas patentadas de un campo son transportadas por el viento y accidentalmente germinan en el terreno de un vecino que no le compró a Monsanto? Si le creemos a los activistas anti-transgénicos, esta malvada empresa va a caer con un ejército de abogados y lo va a llenar de juicios sólo por un accidente. Sin embargo, la idea de que Monsanto levante demandas contra agricultores que sufrieron contaminación accidental de sus semillas es falsa.

andrea-geller-car-lawsuit-chicago-association-of-realtors-ginger-downs-don-battaglia-battaglia-law-bob-flossEn la página del gigante agroindustrial se puede leer que “nunca fue ni nunca será política de Monsanto ejercer sus derechos de patente cuando se encuentren pequeñas cantidades de nuestras semillas patentadas como resultado de medios inadvertidos”. Obviamente, creerle a una multinacional a prima facie sería pecar de inocente, pero por suerte en 2011 una organización que nuclea a productores orgánicos (la Organic Seed Growers and Trade Association - OSGATA) inició una demanda contra Monsanto haciendo estas mismas acusaciones.

En la demanda, representando un gran conjunto de productores tanto orgánicos como no orgánicos que no tenían intención de usar semillas patentadas de Monsanto, la OSGATA exigía que la multinacional firmara una declaración cediendo el derecho a demandarlos por violación de patente. El juez desestimó la demanda y su declaración, que puede leerse libremente en internet, claramente (o con tanta claridad como lo permite un documento legal) reconoce que OSGATA no pudo mostrar ni un solo ejemplo en el cual Monsanto haya demandado a un agricultor por contaminación accidental.

Y a pesar de que los demandantes afirmaron que Monsanto realiza amenazas de litigación en ese sentido, ninguno de los agricultores había sido víctima de intimidación ni se pudo demostrar que esto haya pasado.

Todos los ejemplos de juicios iniciados por Monsanto (sólo 144 iniciados y poco más de una decena llevados a término en un período de 13 años) eran casos en los que se violó la ley de propiedad intelectual de forma intencional. Por ejemplo, en el caso de Percy Schmeiser, un agricultor canadiense demandado por Monsanto en 2001 y cuya sentencia también es de libre acceso, el demandado había sufrido contaminación accidental con canola resistente al glifosato y luego intencionalmente seleccionó las plantas resistentes (rociándolas con Roundup y usando las que sobrevivían) para resembrar usando sus semillas. Esto es una clara violación de la patente a sabiendas.

Lo que debería haber hecho Schmeiser es lo que testificaron dos agricultores en el juicio: avisar a Monsanto para que remueva las plantas sin costo alguno.

Otro caso interesante es el de Moe Parr, un estadounidense que se dedica a limpiar semillas para resembrar y que tenía la política de incentivar a los agricultores para que resiembren semillas patentadas y engañarlos diciéndoles que era legal. De hecho, como evidencia la sentencia del caso, sus facturas tenían una nota que afirmaba que reusar semillas patentadas era legal y varios agricultores declararon que Parr los convenció de que era seguro hacerlo.

Lejos de ser casos de violación accidental de la ley de patente, se trató de casos donde había clara intencionalidad y, como dije, en juicio contra Monsanto, los agricultores orgánicos no pudieron presentar ni un solo caso en el cual la multinacional haya demandado por contaminación accidental.

3. Monsanto no vende semillas “terminator”.

Considerando lo extendido que está el mito anterior, es sorprendente que los mismos anti-transgénicos que demonizan a Monsanto por el problema de la contaminación accidental estén en contra de la existencia de semillas que lo evitan.

La idea de las semillas “terminator” es que germinan en plantas estériles que no pueden usarse para reproducirse. Esto, para mí, sería una excelente forma de aplacar cualquier miedo de que haya contaminación de genes transgénicos en el ambiente. No sólo sería una forma de evitar potenciales problemas ecológicos sino que ¡justamente impediría los falsos problemas del mito anterior! Ningún agricultor tendría que temer una violación accidental de la ley de patentes porque ninguna semilla transgénica que contamine su campo podría germinar.

gmoSin embargo, los movimientos anti-transgénicos suelen acusar a Monsanto de usar esta tecnología para controlar el mercado de las semillas y que nadie pueda sembrar sin comprarles a ellos. Pero a pesar de las acusaciones, la realidad es que Monsanto no vende ni planea vender este tipo de semillas. Seguramente por una cuestión de publicidad más que otra cosa, en 1999 hizo ese compromiso. Nadie puede comprarle semillas estériles ni aunque lo desee.

Entonces, ¿salvador de la humanidad o villano de caricatura?

Los mitos en torno a Monsanto y la tecnología de los Organismos Genéticamente Modificados los hace quedar como una empresa que tiene la mano derecha del propio Satanás a su disposición. Una organización dirigida por psicópatas despiadados que se acarician su bigote a lo Dalí mientras observan cómo el mundo es destruido bajo sus comandos.

Pero esta idea es tan ridícula y sin fundamento como pensar que es una inmaculada empresa que está revolucionando la agricultura para acabar con el hambre mundial y cuyos altos mandos son almas desinteresadas que hacen todo por el bien de la humanidad.

Como siempre, la realidad es más compleja. Como toda empresa, el interés de Monsanto está en sus propias ganancias y por eso usa (y seguramente abusa) de la ley de patentes, va a tender a no publicar estudios con resultados negativos para sus productos (igual que las farmacéuticas) y, en general, va a tratar de usar las reglas del juego en ventaja propia. Eso en muchos casos va estar lejos de ser óptimo, pero no significa que Monsanto sea peor que cualquier otra empresa.

Por ejemplo, no es peor que la maquinaria detrás de la agricultura orgánica, que hace lo posible por maximizar la exposición de los estudios que encuentran mejoras nutricionales de sus productos pero ignoran los que no encuentran diferencias significativas con la agricultura tradicional. Es toda una batalla de industrias y en este caso los movimientos anti-transgénicos quieren mostrarse como opuestos a las grandes multinacionales pero en realidad se están oponiendo a unas en favor de otras.

20Ago/147

Viva el flúor

Los alarmistas parecen dedicar su tiempo a descubrir –o inventar– cada vez más propiedades insospechadas en los productos que usamos frecuentemente, como si quisieran añadirle algo de peligro a sus presumiblemente cómodas existencias. La lista es larga, y va desde la sal de mesa y el shampoo, hasta el bicarbonato y el vinagre. Desde hace mucho tiempo, hay que añadir el flúor a sus nuevas alertas, ya sea en su variante implicada en la fluoración del agua, o en los dentífricos.

El flúor hace furor

Desde hace más de setenta años se conoce la relación entre el consumo de flúor en forma de fluoruro y la prevención de las caries. Debido a este conocimiento, en los años 1940 en EE.UU. se comenzaron a implementar programas de fluoración del agua potable. Esto significa mantener el agua con una concentración de flúor de entre 0,5 y 1,0 mg/L (lo que implica tanto agregar como quitar flúor) para reducir los problemas de caries en la población afectada.

La caries dental es un serio problema para la salud mundial. Además de los problemas físicos, la desfiguración producida por la pérdida de piezas dentales puede afectar al individuo también en su vida social. El flúor, ya sea añadido a la sal, la leche, el agua o las pastas dentales, es seguro y eficaz en la prevención de caries.  Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades:

Usado apropiadamente, el flúor es seguro y efectivo en la prevención y control de la caries dental, y contribuyó profundamente a mejorar la salud bucal de las personas de Estados Unidos y otros países. (…) La fluoración del agua debería extenderse a otras comunidades, y las pastas dentales con flúor deberían usarse ampliamente.

La fluoración del agua se considera una medida efectiva, accesible, segura e igualitaria, que permite proteger también a los sectores de menor acceso a la información o poder adquisitivo, además de significar un ahorro para los estados que la implementan.

Y la evidencia es abrumadora. Una revisión sistemática de la literatura, publicada en 2008, concluye que

La fluoración del agua potable sigue siendo la medida más efectiva y socialmente equitativa de lograr una amplia exposición al efecto preventivo del flúor respecto de la caries dental.

No sólo la prevalencia de caries disminuye en donde se implementan los programas de fluoración (el efecto se sostiene también cuando se tienen en cuenta grupos control), sino que en las ciudades donde se dejó de fluorar el agua, las caries aumentan. Esto no significa que no pueda haber una reducción de caries en una comunidad en ausencia de fluoración.

La fluoración beneficia desproporcionalmente a los sectores de más bajos recursos:

La fluoración del agua puede no sólo llevar a una menor incidencia de caries dental, sino que también reduce el efecto de las diferencias en status socioeconómico en cuanto a salud dental.

Y además de ser efectiva, segura y equitativa, la fluoración es una de las medidas de salud pública con mejor relación costo beneficio:

Los resultados muestran que la fluoración del agua implica un ahorro sustancial (1 dólar invertido en la fluoración del agua ahorra entre 71 y 82 dólares de asistencia médica, en Quebec). Los encargados de decidir en materia de Salud Pública pueden desarrollar argumentos de base económica para apoyar la fluoración, cuya eficacia y seguridad ha sido demostrada y reconocida.

De todas formas, como toda intervención, la fluoración no está libre de efectos secundarios. El exceso de flúor en los dientes puede causar fluorosis, que se presenta desde líneas blancas en el esmalte del diente en los casos más leves, hasta manchas marrones en los casos más severos. Estos efectos secundarios deben tenerse en cuenta y por eso se recomienda “el monitoreo regular de caries y fluorosis” como una parte esencial de estos programas. Se habla de efectos secundarios a la salud de los huesos, pero los estudios todavía no son concluyentes y de eso se puede inferir que si el efecto existe, es muy pequeño.

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Caso leve de fluorosis

Sembrando el pánico

Como toda nueva técnica, la fluoración no podía no tener detractores. Ya en 1950 se propuso que la fluoración del agua era un “complot comunista” (en el famoso film de S. Kubrick, Dr. Strangelove [1964], se retomaba en tono paródico esta teoría conspirativa, según la cual los comunistas buscaban debilitar a los estadounidenses contaminando sus “preciosos fluidos corporales”). Desde entonces el flúor añadido al agua reaparece cada tanto en blogs como un “depresor del CI” (Coeficiente Intelectual), un “calcificador de la glándula pineal”, un “medio de asesinato masivo” o, como casi todas las cosas del universo, un temible “agente cancerígeno”. Las escasas bases de esto son libros de dentistas disidentes, videos que muestran los efectos del flúor puro y la interpretación libre de estudios científicos (o noticias o rumores sobre los mismos).

Un ejemplo de este tipo de “interpretación libre” es el caso de un estudio publicado en Enviromental Health Perspectives en 2012 que realiza un meta-análisis de estudios sobre la exposición al flúor en China. El estudio encontró una reducción en el Coeficiente Intelectual en poblaciones expuestas a concentraciones de flúor mucho más altas que las usadas en los programas de fluoración y relacionadas, en general, a accidentes industriales, en comparación con poblaciones expuestas a concentraciones dentro del rango recomendado.

A pesar de que los resultados nada dicen sobre los programas de fluoración, y que los propios autores emitieron un comunicado diciendo que éstos “no nos permiten sacar ninguna conclusión sobre los posibles riesgos de la fluoración del agua típica en EE.UU.”, los movimientos anti-fluoración lo utilizaron (y continúan utilizando) para justificar su incitación al miedo. Muchos argumentan que el flúor en el agua es una conspiración para tener una población más tonta y manipulable.

Para más tranquilidad, un estudio prospectivo en Nueva Zelanda no encontró relación alguna entre la ingesta de flúor en niveles recomendados y la disminución del coeficiente intelectual.

De todas formas, donde hay miedo, hay un negocio, y algunas empresas ya comienzan a comercializar pastas dentales sin flúor, cuya eficacia dista de estar comprobada. Algunas comunidades de Europa dejaron de añadir flúor al agua. En general se trata de comunidades con un alto nivel de calidad de vida o donde existen otros programas para incentivar el consumo de flúor como la suplementación en la leche o la sal. O comunidades que cosecharon las semillas del miedo y la desinformación plantadas por los grupos anti-fluoración de la misma forma que muchas comunidades caen en la prohibición de los transgénicos.

También existen objeciones de corte liberal que apelan al derecho del ciudadano a elegir si quiere comer con sus propios dientes o no. Pero ésos son argumentos de tipo ideológico y no científico. Después de todo, todos tienen el soberano derecho de ser estúpidos y poner en peligro su salud y la de los demás por falta de información.

La fluoración del agua es segura, efectiva, y beneficia a los sectores con menor acceso a la salud y la información. Es una de las medidas de salud pública más exitosas del siglo pasado En conclusión: Viva el flúor.

10Ago/141

Brian Dunning, escéptico condenado por fraude

1 Comentario    

Publicado por:Elio Campitelli.

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Brian Dunning, de Skeptoid.com

(o por qué nunca más voy a escuchar Skeptoid)

Hay muchas definiciones de lo que es el escepticismo, cada una de ellas haciendo hincapié en alguna de sus múltiples facetas, pero una de las que más me gusta dice que el escepticismo es una mezcla de divulgación científica y de defensa al consumidor. La primera parte refiere a la búsqueda de la verdad y la integridad intelectual mientras que la segunda, a la integridad moral.

Un escéptico, además de usar argumentos válidos y buena evidencia, tiene que ser honesto moralmente. Por supuesto que eso no significa ser un ángel divino, donar todo su dinero a caridad y trabajar todos los días en centros comunitarios; sólo significa ser una buena persona y, en particular, no engañar a las personas activamente. No se puede hablar de escudar a las personas de los fraudes y charlatanes que los rodean si uno es uno de ellos.

Quizás para muchos este artículo les resulte tan incomprensible como cuando a mí me hablan de lo que hizo tal actor que no conozco, pero dentro del nicho de la comunidad escéptica, es importante.

Brian Dunning es un divulgador y escéptico que tiene un blog y podcast llamado Skeptoid donde todas las semanas analiza críticamente creencias populares, afirmaciones de salud poco confiables y demás temas relacionados con la defensa de los intereses de los consumidores. Su programa es muy conocido y bastante popular y yo lo escucho hace años. Sin embargo, no lo voy a volver a hacer.

Más allá de que muchas veces sus afirmaciones no eran del todo confiables (como un infame episodio sobre el DDT) no voy a escucharlo más porque Brian Dunning es un fraude. Y no lo digo yo, sino que lo dice una corte estadounidense.

Dunning fue sentenciado a 15 meses de prisión por robar cientos de miles de dólares (cómo mínimo) al abusar del programa de afiliados de eBay. Si sos dueño de un sitio web, podés poner un banner con un link a eBay y ellos te pagan una comisión por cada compra realizada luego de esa visita. Lo que Dunning hizo fue desarrollar unas herramientas para WordPress y MySpace que cualquiera podía instalar pero que tenían código malicioso que esencialmente guardaba una cookie en el explorador de los visitantes que engañaba a eBay haciéndole creer que todas las visitas realizadas por esa máquina habían sido dirigidas por su su banner.

Esto es a todas luces un fraude y va en contra de los términos del contrato con eBay. Dunning estaba cobrando comisiones por ventas que él no había ayudado a concretar. No sólo eso, sino que al insertar su cookie maliciosa, potencialmente podía quitarle la comisión a dueños de sitios web que estuvieran en el programa de afiliados.

A pesar de que en un comunicado, Dunning afirma haber trabajado “abiertamente” con el personal de eBay para llegar a “interpretaciones” de los términos y condiciones que lo permitían, está claro que él sabía perfectamente que era un fraude ya que el código tenía algoritmos específicamente pensados para evadir la detección por parte del equipo antifraude de eBay. Además, aparentemente un empleado de la compañía que se encarga del programa de afiliado se llevó un pequeño "diezmo" (coima) por hacer la vista gorda. Un análisis más minucioso puede encontrarse en Skepchick y en Ars Technica.

En total, Dunning admite haber recibido personalmente más de un millón de dólares y su empresa familiar recibió un total de 5,3 millones de dólares brutos; aunque aparentemente la sentencia sólo es por unos 400.000 dólares. Mientras tanto, su podcasts pedía donaciones para mantenerse a flote.

Un mayor estándar moral

Ante estos hechos hay dos cosas reacciones posibles. Uno puede tomar la ruta tribal, considerar que Dunning es “uno de nosotros” y apoyarlo contra las acusaciones, tratando de defender lo indefendible; o puede tomar la ruta de la integridad moral y tirarlo debajo del tren. Espero, por el bien de la comunidad escéptica, que la reacción predominante sea esta última.

Sí, es cierto que el daño directo no es tan grande (5 millones no es nada para una empresa que gana más de 10 mil millones por año), pero eso no lo hace menos reprochable así como el bajo daño directo de la homeopatía no hace a práctica menos pseudocientífica. Sí, es cierto que nada de esto significa que sus investigaciones sean falsas, pero como dije antes, no se puede acusar a los chantas con una mano mientras se roba con la otra.

Si el movimiento escéptico quiere mostrar que es capaz de superar sus sesgos y tratar a todos los charlatanes con la misma vara, entonces no tiene que callarse y debe poner el grito en el cielo. Esto es una vergüenza y no se puede aceptar que un fraude como él sea aceptado como divulgador y defensor del pensamiento crítico. Tenemos que juzgar a las personas a las que respetamos con un estándar moral más alto que a los demás.

Siguiendo el tema de twitter, es intersante ver lo que la gente va  encontrando en episodios pasados. Irónicamente, en diciembre de 2006, por ejemplo, Dunning hizo un episodio en el que comenta el uso de cookies para programas de afiliados y trata de desestimar los temores por su uso. El mismo año, y lo que en retrospectiva es un claro indicio de su dudosa moralidad, Dunning afirma que no tendría problema en vender y promover pseudociencias.

Por su parte, si Dunning tiene un mínimo de aprecio por el movimiento escéptico, debe dar un paso al costado y retirarse por completo del ojo público. Sin embargo, en su comunicado afirma que su programa va a continuar con episodios ya grabados y locutores invitados, y que planea seguir produciéndolos luego de salir de prisión, algo que me parece muy contraproducente.