29Abr/134

El Top Five de los términos más irritantes en la divulgación periodística de la evolución

4 Comentarios    

Publicado por:PabloDF.

Etiquetado con: , ,

Lo que sigue es la traducción de un artículo de Oliver Knevitt, un investigador en paleontología de la Universidad de Leicester en el Reino Unido (con permiso del autor). El original se llama “The Top 5 Most Irritating Terms In Evolution Reporting” y apareció el 17 de abril de 2013 en su blog Between Death and Data, en la comunidad Science 2.0. Yo llegué a él a través de una nota de PZ Myers en Pharyngula que lo citaba con gran aprobación (“Oh god yes yes”) y añadía el término “darwinismo”.

La evolución es un tema malentendido por millones de personas. Y hay que decir que gran parte del tiempo la manera en que se informa de las cosas en la televisión o las noticias no ayuda en nada.

Éstos son los cinco términos más comunes que al escucharlos me hacen morir un poco. Aunque su efecto es sutil, todos ellos perpetúan mitos comunes sobre la manera en que funciona la evolución. Cuanto más pronto se extingan, mejor.

1. Supervivencia del más apto

Este término se suele usar como sinónimo de la selección natural. De hecho no fue acuñado por el propio Darwin; lo usó por primera vez Herbert Spencer, aunque Darwin luego llegó a utilizarlo asiduamente.

El problema con la expresión “supervivencia del más apto”, según lo veo, es que representa bastante mal la manera en que la selección funciona realmente. Esto es porque no es en realidad la supervivencia del organismo más apto lo que impulsa la evolución: es la muerte del organismo menos apto.

Puedo entender cómo la “supervivencia del más apto” iba bien con las sensibilidades victorianas. En vez de implicar una visión brutal de la naturaleza, “roja en dientes y garras”, implica una lucha en pos de la automejora. Lo cual es, hay que decirlo, atractivo, pero desafortunadamente insostenible a la luz de la teoría y de los hechos.

2. Fósil viviente

Éste es otro término muy atractivo. Aquí abajo está el mejor ejemplo que pude encontrar luego de rebuscar un poco en los cajones aquí en Leicester. Es una hoja de arce junto a una hoja más o menos moderna de algo más o menos similar a un arce (un sicómoro).

Fósil viviente

Es tan atractivo porque algunos de los que llamamos fósiles vivientes realmente se ven como tales: como si un hechizo hubiera dado vida a un fósil inanimado. O como si el animal fósil hubiera estado todo el tiempo ahí, esperando su momento.

Sin embargo esto simplemente no refleja la realidad. Ningún organismo sobrevive sin adaptarse. Sí, puede ocurrir que la forma de su cuerpo parezca muy conservada, pero aún así es probable que haya muchos cambios que se nos escapan.

Creo que es muy improbable que el mismo ambiente exista por cientos de millones de años, y aún más improbable que el mismo organismo sea capaz de permanecer en carrera durante tanto tiempo. Por el contrario, estos organismos han tenido necesariamente que ser muy flexibles, listos para adaptarse a los cambios tumultuosos de su ambiente a lo largo de las eras.

Richard Fortey propone en cambio el uso del término “sobrevivientes”, que es muy preferible. Estos animales son simplemente muy exitosos y no una especie de dinosaurios.

3. Eslabón perdido

Éste es sin duda alguna el peor de los términos en uso. Hay muchos, muchos problemas fundamentales con esta expresión, como ya he escrito antes, pero uno de los principales es que un eslabón implica una cadena: una gran cadena del ser, con los animales más tontos en el extremo más bajo y el hombre inteligente en la cima.

Pero hay una razón más profunda por la cual me gustaría ver esta expresión muerta y enterrada. Es que es totalmente peyorativa. Sólo la usan aquéllos que desean denigrar la evolución. Automáticamente implica que estamos metidos en una especie de juego de “unir los puntos”; que pasamos el tiempo desesperadamente examinando piedras tratanto de encontrar justamente ese crocopato que completará nuestro árbol y finalmente dará legitimidad a nuestros planes mal concebidos.

La realidad es que ocurre todo lo contrario. Tenemos demasiados fósiles; saber cuáles están más cercanos y cuáles más alejados de la línea ancestral es la parte difícil.

Say "missing link" one more time!

Ésta es la única expresión sobre cuyo uso yo impondría una prohibición completa, estilo Corea del Norte. La principal razón es que los informes de los medios están obsesionados con esta idea. Lo que nos interesa es develar la historia de la vida en la Tierra y entender cómo funciona la evolución. No estamos simplemente tratando de probar que ocurrió.

En resumen, no hemos perdido nada y no estamos buscándolo, muchas gracias.

4. Más evolucionado / menos evolucionado

Tengo que decir que, en trabajos de divulgación pública que he hecho, he sucumbido a decir esto. Es demasiado conveniente. Pero en cambio prefiero el término “basal”. Una lamprea se considera un vertebrado más basal que un humano porque posee características similares a las que esperamos que tenga el ancestro común de todos los vertebrados. No evolucionamos de una lamprea; compartimos un ancestro común que dista tanto de las lampreas como de los humanos, sólo que es mucho más parecido a una lamprea.

Estrictamente hablando, no somos más evolucionados que una lamprea. Somos buenos en lo que hacemos, y las lampreas son buenas en lo que hacen.

5. Adaptación

Estoy seguro de que mucha gente me llamará pedante porque me desagrada este término. El problema de usar la palabra “adaptación” en vez de “característica” es que asume que apareció a través del adaptacionismo.

Es innegablemente cierto que la fuerza más importante de las que moldean la morfología de un organismo es la adaptación; es decir, cambiar evolutivamente de manera de que el organismo se adapte mejor a la tarea requerida. Sin embargo, ésta no es la única fuerza que da forma a las partes del cuerpo o a las conductas. Con frecuencia éstas son de una cierta manera debido a restricciones en la evolución; pueden aparecer en tándem con la evolución de otras partes del cuerpo. No me gusta el término “adaptación” porque nos induce a presunciones inadvertidas sobre el origen de las características de los animales.

En realidad quienes arruinaron este término fueron los psicólogos evolucionistas, quienes (supongo que es correcto decirlo) asumen con regularidad una visión casi totalmente adaptacionista del cuerpo humano. El peor ejemplo que puedo recordar es la hipótesis de que a las mujeres les gusta el color rosado porque es una adaptación para recoger frutos rojos. Al usar el término “adaptación” se implica automáticamente que debe haber una razón selectiva para esto. ¿Recuerdan lo que dije sobre "la supervivencia del más apto”? Éste es un ejemplo perfecto de una mala aplicación. No es simplemente que aquéllos que preferían el rosado tenían más chances de sobrevivir y reproducirse; debería significar necesariamente que aquéllos que no preferían el rosado tendrían que haber muerto. Lo cual es… improbable, para decir lo mínimo.

Conclusión

Ahí lo tienen. Ahora bien, me doy cuenta de que hay problemas más serios que éstos en los informes mediáticos. El problema es que, cuanto más nos rodean estas expresiones, a base de aparecer en un informe mediático aquí y allá, más insensibles a sus connotaciones erróneas nos volvemos. Si reemplazáramos este lenguaje por uno más correcto, no tendríamos los malentendidos generalizados sobre la evolución que hoy tenemos. O al menos no serían tan malos.

No es particularmente un problema para nosotros los paleontólogos y los biólogos evolucionistas, porque usamos terminología especializada. Por ejemplo, yo podría describir algo como un grupo troncal si es parte de una secuencia transicional: es un término que tiene una definición precisa, lo cual significa que podemos ser exactos y concisos al describirnos nuestras ideas.

Obviamente los periodistas no pueden ofrecer un glosario con cada artículo; esto contradice el objetivo del periodismo, que es digerir una historia compleja y condensarla en una pequeña y brillante pepita de información. Pero debe haber mejores maneras de reportar historias que usando términos con este bagaje de error.

Aquí termina la traducción del artículo. Quedan quizá algunas cosas que aclarar o puntualizar, pero en interés de no alargar más este post ni hacer una crítica editorial, invitamos al lector curioso o con dudas a que nos deje sus preguntas en los comentarios.

22Abr/132

Ciencia de Mass Effect: la reproducción asexual de las asari

Uno de los aspectos biológicos más interesantes en el Mass Effect es la cuestión de la reproducción de las asari. Es algo que ni los personajes del juego comprenden bien y que es incluso confuso para los propios miembros de esta especie.

En el Mass Effect se nos dice que las asari en realidad no son hembras sino que tienen un único sexo. Claro que esto no convence a nadie, dado que los desarrolladores y artistas las diseñaron con características bastante femeninas, para nada asexuadas y con prominentes “mamas no mamíferas”. Son esencialmente una variante más de los “sexy aliens verdes” (o azul, en este caso).

09C

Durante la “cópula” las asari “unen sus sistemas nerviosos” con su pareja y no hay intercambio de material genético. Estos estereotipos femeninos ofensivos pueden reproducirse con cualquier especie de la galaxia (aunque la hija es 100% asari, no un híbrido), lo cual es un gran problema para la definición de especie.

Creo que está más que claro que la única motivación para la existencia de las asari es el fanservice pero aún así las cuestiones biológicas son interesantes. ¿Cómo se puede perpetuar una especie con un solo sexo? ¿Cómo es que se reproducen con otras especies?

Cuando mamá y papá se quieren mucho...

A menos que alguna bacteria esté leyendo esto, es seguro asumir que todos nosotros fuimos el resultado de la reproducción sexual. Esta se caracteriza por que el material genético de los hijos es una mezcla del de los padres. Quizás tengamos la nariz de nuestro papá y los ojos de nuestra mamá. Un padre de piel oscura puede tener un hijo del mismo color aún cuando la madre sea pálida como la porcelana. También se pueden heredar problemas genéticos como la talasemia (como es mi caso) o la anemia falciforme.

Esta mezcla del código genético puede darse debido a que las gametas femeninas (óvulos) y masculinas (espermatozoides) son haploides, es decir, contienen la mitad de los cromosomas que las células ordinarias. En el momento de la fecundación, estos dos pares de cromosomas se unen formando una célula diploide que luego se desarrollará en un ser humano con todas sus funciones.

0FA

Para hacer una analogía, imaginen que tienen dos mazos de cartas españolas (uno de dorso azul y otro de dorso rojo). La reproducción sexual involucraría mezclar cada mazo por separado, y luego agarrar una mitad de cada uno y combinarlos para armar un nuevo mazo. Éste va a tener una mezcla aleatoria de las cartas de cada mazo y va a tener la mitad de las cartas de dorso rojo y la mitad azul.

La reproducción sexual es muy importante en la evolución ya que es una excelente forma de crear variabilidad genética entre los individuos de una especie. Una mayor variabilidad implica mayor adaptabilidad, mayor resistencia a las enfermedades, menor probabilidad de expresar defectos genéticos.

La analogía del mazo de cartas permite ver por qué es muy difícil la reproducción entre distintas especies. Sería como mezclar un mazo de cartas españolas con uno de poker. Tienen distintas cartas y distinta cantidad. Cuanto más distantes sean las especies, más imposible se hace su reproducción. Cuando estamos hablando de seres extraterrestres de un planeta a años luz del sistema solar, reproducirse sexualmente con ellos sería más difícil que reproducirse con una petunia como decía el gran Carl Sagan.

Entonces, ¿cómo es que parejas interespecíficas de asari con humanos pueden tener descendencia fértil? Es que la descendencia de las asari no tiene un código genético que es mezcla del de sus padres sino que se reproducen de una forma más cercana a la reproducción asexual.

Barajando genes

La reproducción asexual clásica que se ve en bacterias es esencialmente una clonación. El “hijo” de una bacteria es una copia idéntica de su “padre”. En plantas y animales, también hay un tipo de reproducción similar denominada partenogénesis, y la reproducción asari podría entrar dentro de esta categoría.

B4F

Los genes de una asari provienen en su totalidad de su madre pero por alguna razón no son copias exactas de ella. Esto es porque éste fue “mezclado” utilizando la información en el material genético de tu padre. Esto tiene un poco de fundamento científico en la epigenética. En organismos complejos no sólo importa qué genes están presentes en el ADN sino que, en cierta medida, también importa cómo están ordenados. Un gen que crea una proteína en particular, por ejemplo, puede desactivarse o reducir su función si se mueve a una parte del ADN que está más enrollada.

Para volver a la analogía de los mazos de cartas. La reproducción asari vendría a ser como tener dos mazos de cartas, agarrar el primero y, utilizando el orden de las cartas como información, crear algún tipo de algoritmo para mezclar el segundo mazo de determinada manera. El nuevo mazo, entonces, va a tener las cartas de este segundo mazo pero en un orden distinto, determinado por el primero.

Como sólo se utiliza la información del orden de las cartas del primer mazo, éste puede ser de cualquier baraja. Puede ser española, de poker, tarot, de karuta, cartas Magic, o cualquier otro tipo de mazo que pueda inventarse en el futuro. Cómo es que funciona este proceso es algo que no se dice en el juego y es un poco de bio-magia.

Análogos terrestres

Quizás la biología de la reproducción asari sea similar a la de algunas especies de lagartos de cola látigo; ciertamente deben haber sido la inspiración creativa. Algunas especies de este grupo carecen de machos y, al igual que las asari, mantienen la diversidad genética mediante la recombinación de su propio material genético. Las asari probablemente utilicen algún proceso similar en el cual la información genética del “padre” es utilizada para asistir este entrecruzamiento; hay que repetir, sin embargo, que ningún gen del “padre” se transmite a su hija.

Existen algunos animales que realizan un proceso relacionado a la partenogénesis llamado ginogénesis o pseudogamia que quizás sea más similar a lo que hacen las asari. Esto refiere a un proceso en el cual el óvulo necesita la presencia de esperma para comenzar a desarrollarse pero en el que no hay aporte de material genético. El esperma no es necesariamente de un miembro de la misma especie, sino que puede ser de especies cercanas. Algunas especies de salamandras hacen esto y es común en plantas. Dado que las asari parecen necesitar la estimulación de una pareja, quizás tenga sentido decir que su reproducción es una forma extrema de ginogénesis.

903

¿La asari original?

En definitiva, el método reproductivo de las asari no es del todo absurdo. Hay fundamentos científicos que lo hacen plausible, especialmente si somos un poco laxos y damos por sentado esta idea de utilizar la información genética de cualquier especie para inducir la recombinación genética.

Nuevamente, la ciencia informando a la ficción

Este modelo de la reproducción asari abre algunos interrogantes. Por ejemplo, ¿puede una asari reproducirse con cualquier ser vivo? Si puede tener descendencia en pareja con un humano, ¿por qué no con una petunia? Está claro que no podrán “unir sus sistemas nerviosos”, sea lo que sea que signifique eso, pero no veo que haya razón alguna para que no pueda usar el material genético de cualquier animal o vegetal para asistir en la reproducción.

Quizás podría haber algunas asaris que deciden hacer esto y tienen descendencia mediante la “cópula” con plantas. Podrían ser una especie de versión extraterrestres de nuestros hippies terrestres y tener similares connotaciones en la cultura asari. Este agregado sin duda sería muy atractivo para los jugadores que quieran, literalmente, ser uno con las flores.

20Abr/1328

El engaño de los chemtrails

Todos nos hemos preguntado alguna vez qué son esas nubes blancas que dejan tras de sí los aviones. Muchos nos lo preguntamos de chicos y a otros la curiosidad les llegó más de grandes. Sea como sea, la realidad es bastante sencilla. Estas estelas son el resultado del funcionamiento de sus motores.

Para formar nubes se necesitan básicamente dos ingredientes: agua y polvo. El agua es la materia prima pero el vapor de agua necesita la presencia de pequeñas partículas sólidas para formar gotas y cristales de hielo. El motor de un avión produce ambas en grandes cantidades por lo que, si las condiciones son favorables, es fácil que forme nubes en su trayectoria. Las estelas en realidad están hechas de cristales de hielo, por lo que el nombre de estelas de condensación, (que en inglés se traduce como condensation trails, o contrails) quizás no sea del todo apropiado. En cualquier caso son simplemente eso, nubes.

Contrail Shadow_thumb[3]

No sólo las turbinas de los aviones generan contrails. Al aumentar por unos segundos la presión del aire gracias al empuje del avión, el vapor de agua que hay en el aire se condensa, formándose entonces un par de estelas extras, una en el extremo de cada ala. Es por eso que a veces se puede ver aviones que dejan tras de sí varias estelas, una por cada turbina más otras dos que “nacen” una en cada ala.

Los curiosos también se preguntan por qué algunas de estas estelas duran mucho y son tan largas que parecen tener kilómetros, mientras que otras se desvanecen en seguida, pocos metros detrás del avión que las generó. Esto se debe a las condiciones de humedad y temperatura del aire. Si el avión pasaba por una zona de aire “seco”, sin vapor de agua, no habrá estela. Si se forma una estela, pero el aire es cálido, las moléculas de agua volverán a separarse en poco tiempo y la nube desaparecerá. La altitud también influye, ya que a mayor altura el aire está más frío. En esta página se puede jugar con las condiciones del ambiente y ver cómo se comportaría un contrail.

Ciertas personas (que adoran las teorías de conspiración) aseguran, sin la menor evidencia sólida, que en realidad se trata de productos químicos mezclados con el combustible de los aviones como parte de algún plan para envenenar a la gente o testear productos químicos rociándolos sobre las grandes poblaciones. Como para ellos son estelas químicas, o chemical trails, los llaman chemtrails.

Si bien esta teoría nunca fue demasiado popular –posiblemente por lo fácil que es demostrar su falsedad—, a veces parece resurgir. Hace pocos meses una agrupación preocupada por los efectos nocivos de estos supuestos venenos presentó en Rosario un proyecto para analizar estas estelas en el aeropuerto. La misma gente se dedica a repartir volantes cada tanto en una esquina céntrica de la ciudad, donde montan carteles para difundir su lucha contra esta “amenaza”.

También circulan cadenas de mails o en las redes sociales advirtiendo a la población, y más de uno se hace eco “por las dudas” y la reenvía a sus contactos. Una más o menos reciente muestra un supuesto desfile de pilotos comerciales con carteles con fotografías de estas estelas. El texto de la publicación seguro da a entender que se trata de una protesta contra los chemtrails, o el uso de sus aviones para tirar vaya uno a saber qué sobre la gente. A algunos quizás les llame la atención que las pancartas que llevan los pilotos parecen tener más definición que el resto de la imagen, o que los bordes de las mismas parecen un poco demasiado nítidos. Una simple búsqueda en Google nos revela el engaño: en la fotografía original, los pilotos llevan carteles con mensajes como "¿Cuál es el valor de un piloto?" o “La gerencia está destruyendo nuestra aerolínea”. La realidad es que se trataba de un desfile de pilotos comerciales que protestaban en Wall Street, Nueva York, por la fusión de dos empresas aéreas. Nada que ver con los chemtrails.

La foto real y la falsa

En un sitio con el que me encontré hace poco, nos aseguran que una de esas empresas que “nos fumigan” lo admite públicamente en su página web. Nos muestran fotografías de un avión con unos agujeros en su parte inferior, de los cuales salen unos caños rojos. Fotos con más acercamiento hacen que parezca algo importante que a algún fotógrafo le costó lograr registrar, pero la verdad es que esos caños no parecen estar para nada disimulados, se ven a simple vista y de lejos. El avión resulta ser un Boeing 747 modificado, llamado Supertanker, que está adaptado para apagar incendios. Esos caños que tanto llaman la atención son en realidad las bocas de salida del agua. El sitio pone varias fotos donde se ve lo que ellos intentan hacernos creer que es el avión comercial, con pasajeros, liberando unos vapores densos a su paso. Pero lo que vemos no es más que un avión enorme, lleno de agua, soltándola sobre un incendio o sólo como parte de una demostración.

Otro asunto que preocupa a los conspiracionistas es que la empresa que usa estos aviones también “admite” que pueden ser usados para modificar el tiempo. Esto no es tan terrible como suena, todo lo contrario. La expresión weather modification se refiere básicamente a la técnica de “siembra de nubes”, que consiste en liberar partículas de hielo seco o ioduro de plata en la atmósfera para que sirvan de núcleos de condensación de humedad y así propiciar la formación de nubes y causar precipitaciones. Con esto se logra disminuir las probabilidades de caída de granizo u ocurrencia de nieblas cuando hace falta. Por ejemplo, cerca de los grandes aeropuertos. Sin emabrgo, existe considerable debate dentro de la comunidad científica sobre la efectividad de la siembra de nubes. Si les interesa, aquí hay un video del Supertanker en acción.

El Supertanker

Los creyentes de los chemtrails parecen tener un último as en la manga. Antes, según dicen, no se veían esas estelas y ahora son cada vez más frecuentes. ¿Qué hay de cierto en eso? Si se ven más estelas que antes, es porque cada vez hay más aviones y cada vez vuelan a mayor altitud. Pero resulta que las estelas sí existen desde hace varias décadas. En este álbum y en este artículo de la revista Popular Science de marzo de 1943 se pueden ver algunas pruebas.

Bombarderos B-17, 1943

Las pruebas no suelen convencer a quienes llevan mucho tiempo invertido en una teoría conspirativa, pero ahí están, al menos, para que cuando alguien te hable de los tenebrosos chemtrails sepas cómo responderle.

17Abr/135

De supernovas y bacterias

Si una de las características más impactantes de la ciencia es cómo campos totalmente alejados se encuentran y confirman mutuamente, éste debe ser un excelente ejemplo. Un equipo de investigadores cree haber encontrado en bacterias fósiles, en el fondo del mar, el rastro de la explosión de una supernova que pudo acelerar la extinción de la fauna marina de hace dos millones de años.

La historia de este descubrimiento comienza en realidad hace más de diez años. En 1999 científicos en Alemania encontraron en sedimentos marinos pequeñas cantidades de hierro-60, un isótopo radiactivo del hierro que no puede formarse en la Tierra. Se creía que podía haber llegado allí al pasar el Sistema Solar por un área del espacio abundante en dicho isótopo.

Por otro lado, hace también bastante que los paleontólogos ponen el límite entre dos períodos geológicos recientes, el Plioceno y el Pleistoceno, en el momento de una gran extinción de organismos marinos (que dejó su rastro en forma de restos fósiles característicos). Se consideraba probable que una de las causas de esta extinción fuera un aumento en la radiación ultravioleta solar, que habría matado al plancton cercano a la superficie marina.

En 2002 un equipo liderado por Narciso Benítez (John Hopkins University) propuso que una o más explosiones de supernova cercanas habían emitido rayos cósmicos intensos que, al llegar a la Tierra, habían dañado la capa de ozono, dejando pasar más rayos UV de lo habitual, que exterminaron al delicado plancton del cual depende el ecosistema. Señalaron tentativamente a la Asociación OB Escorpio-Centauro, un grupo que incluye unas cuarenta estrellas gigantes jóvenes y activas, a 450 años luz de nuestro planeta. Las asociaciones estelares OB son bastante típicas: se forman a partir de nubes de gas dando origen a múltiples estrellas muy masivas que viven rápido, mueren jóvenes y a veces dejan un hermoso cadáver.

Cuatrocientos cincuenta años luz es demasiado lejos para afectar la Tierra. Pero según han logrado determinar Benítez y sus colegas, hace dos millones de años algunas estrellas de Escorpio-Centauro podrían haber pasado a sólo 130 años luz. Y aunque no hemos visto ninguna supernova ahí, hay rastros de veinte explosiones en los últimos once millones de años.

Hace pocos días un físico, Shawn Bishop, reveló el hallazgo de hierro-60 en muestras del océano, por medio de un método que elimina las posibles fuentes inorgánicas, como por ejemplo, los minerales arrastrados por la lluvia desde los continentes. El origen de este hierro son bacterias magnetotácticas, que viven en el fondo marino y se orientan guiándose por el campo magnético terrestre, utilizando para ello cantidades microscópicas de magnetita (óxido ferroso-diférrico) que acumulan en sus células. Estos rastros fósiles tienen una antigüedad de 2,2 millones de años, exactamente lo que se esperaría si las bacterias vivieron durante la extinción del Plioceno-Pleistoceno.

Supernova como posible causante de la aparición de hierro-60 en bacterias magnetotácticas fósiles

Podemos imaginar cómo habrá sido: la explosión de la supernova, expulsando inmensas cantidades de átomos pesados; unos siglos después, una lluvia de rayos cósmicos que habrá hecho volar al espacio gran parte de nuestra capa de ozono; el plancton marino, frito por la radiación ultravioleta solar; la Tierra pasando por una nube de hierro-60 y otros isótopos radiactivos; y estas pequeñas bacterias capturando y utilizando ese hierro, ya oxidado, como brújula, para luego morir tranquilamente y dejar su huella en los sedimentos.

El objetivo de los investigadores es, ahora, encontrar más muestras del mismo tipo en otras partes del fondo marino. El sueño, encontrar a la culpable: el rastro en el cielo, ya débil, de la supernova que nos golpeó.

11Abr/1310

Pseudociencias y Supersticiones en Argentina

Hace unos días llegó un mail a la cuenta del Círculo Escéptico consultándonos por estudios sobre la prevalencia de creencias pseudocientíficas e irracionales en Argentina. Intenté encontrar algo, pero mi búsqueda fue infructuosa hasta que pedí ayuda y Alejandro Agostinelli (periodista y autor de Factor 302.4 y Ciencia Bruja) me mandó un link interesante.

Se trata de un artículo de Catholic.net en el que, luego de una extensísima sección con citas a la Biblia, pánicos morales y demás demonizaciones hacia el New Age, se detallan los resultados de una encuesta realizada por el Departamento de Documentación y Estadísticas de la Fundación SPES con más de 1.000 estudiantes de secundarios católicos de la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y ciudades del interior.

El Servicio Para el Esclarecimiento en Sectas es (o era) una entidad católica dedicada al estudio de las sectas y los nuevos movimientos religiosos. Sólo encuentro referencias a esta Fundación en medios de información y propaganda católicos; uno de sus sitios web no tiene nada de información y el otro está muerto, al igual que su fundador. Esto, sumado a que los métodos de la encuesta no los encuentro publicados seriamente en ningún lugar, hace que no pueda poner las manos en el fuego por su validez.

Pero, siempre teniendo estas aclaraciones en mente, ¿qué dicen los resultados?

Confirmando prejuicios

La encuesta preguntó el nivel de creencia de seis ideas paranormales: extraterrestres, astrología, magia y maleficios, adivinación del futuro, comunicación con los muertos y reencarnación. Hay que recordar que la muestra de esta encuesta no es bajo ningún punto de vista representativa de la población argentina en general, sino que se trata de estudiantes secundarios de colegios católicos. Me interesa ver qué porcentaje acepta cada creencia paranormal. Agrupando los que creen “mucho” y “poco” podemos ver un claro ganador:

cree

Gráfico1: Porcentaje de creyentes en varias ideas paranormales.
(las barras de error son de ±3%, estándar en las encuestas)

Al no saber cómo fue realizada la encuesta, es difícil interpretar los números absolutos. Un ente católico dedicado en parte a combatir las sectas probablemente tenga incentivo para inflar los números. Pero tomando los valores como vienen, la aceptación de estas creencias paranormales me resulta preocupante. La creencia en OVNIS es de más de un 85%, la astrología entre 60% y 75% y ninguna categoría baja de un 50% de aceptación.

Cabe notar que no hay diferencias significativas entre hombres y mujeres a excepción de la astrología y levemente la adivinación del futuro. El prejuicio parece ser cierto (al menos entre los estudiantes de colegios católicos) y el horóscopo sí es algo más de mujeres que de hombres. De todas formas la diferencia es de sólo un 15%.

Algo que me causó mucha gracia, y vale la pena notar, es que entre los alumnos secundarios de escuelas católicas, la idea irracional menos aceptada es la reencarnación. Dejo para el lector saborear la ironía de que una entidad cristiana considere la reencarnación como una creencia irracional y que aún así sea la menos aceptada.

Si nos enfocamos sólo en los más fervientes creyentes, aparecen otros patrones:

creemucho

Gráfico 2: Porcentaje de encuestados que dijo "Creer mucho" en cada idea paranormal.

Las diferencias entre los sexos aparecen más marcadas. Otra vez se confirma el prejuicio y la creencia en OVNIS parece ser cosa de hombres. Las mujeres siguen dominando la creencia en la astrología y se incrementa la diferencia en la adivinación del futuro. Se ve también que la creencia en los OVNIS y la astrología es más fuerte que para el resto de los temas, especialmente en los hombres.

Superstición no es lo mismo que pseudociencia.

Otra de las preguntas que hicieron fue sobre el fundamento científico de cada creencia. Y acá es donde aparece algo muy interesante, en mi opinión.

confundamento

Gráfico 3: Porcentaje de encuestados que cree que cada tema tiene fundamento científico.

Aparecen dos claras categorías de creencias irracionales. Los OVNIS y la astrología son considerados con fundamento científico por un porcentaje mucho más alto de estudiantes; la magia, la adivinación, la comunicación con los muertos y la reencarnación quedan muy por detrás. Es decir, menos del 10% de los encuestados creen, por ejemplo, que hay base científica para creer en la reencarnación, pero el 55% aún así cree en ella.

Esta distancia entre la creencia y el fundamento científico percibido podría ser un buen fundamento para distinguir entre pseudociencias propiamente dichas por un lado y supersticiones por el otro. No me sorprende de los OVNIS entren en la primera categoría, pero yo siempre hubiera agrupado a la astrología en la segunda.

sinfundamento

Gráfico 4: Porcentaje de creyentes que no creen que su creencia tenga fundamento científico

Ocho de cada diez creyentes en OVNIS afirman tener fundamento científico, pero nueve de cada diez creyentes en los maleficios no tiene problema en sostener que no hay razón científica que sostenga su creencia.

Elegir qué discutir

Salvo que haya una montaña de estudios que no haya encontrado, en nuestro país falta mucha información al respecto de las creencias irracionales. Tanto es así que me veo obligado a usar datos de una organización con fuertes motivaciones ideológicas cuyos métodos no están publicados. Si alguien conoce fuentes más confiables, ¡por favor compártanla en los comentarios!

Usando los datos que tenemos, aparece una distinción bastante importante. La mayoría de nosotros entendemos que el método científico es la mejor herramienta para entender la realidad empírica. Los creyentes en OVNIS y astrología parecerían compartir, en parte, este valor. Se puede debatir con ellos ya que nos manejamos dentro del mismo paradigma.

Si existe la comunicación con los muertos, la magia, o la clarividencia, entonces existen métodos para demostrarlo científicamente y hasta que no haya evidencia científica –fundamento científico- entonces no estamos justificados para creerlo. Pero no se puede decir lo mismo de quienes creen en las supersticiones. Ellos no tienen problema en creer cosas sin fundamento científico.

Si la lucha contra las pseudociencias es una lucha contra el analfabetismo científico, la lucha contra las supersticiones es más bien una lucha contra el analfabetismo filosófico… al menos entre los estudiantes secundarios de colegios católicos en Argentina.

1Abr/1311

El negocio de la Placentofagia

Este artículo ha sido redactado por un autor invitado: Ezequiel Arrieta. Si deseas redactar un artículo para publicarlo en este blog, envialo por mail junto con tus datos a info@circuloesceptico.com.ar

Resulta que ayer una chica me escribe por Facebook contándome que su hermana tiene un negocio en Los Angeles, y me preguntó si podía chequearlo y brindarle mi opinión al respecto, ya que sus intenciones eran las de traer ese negocio a Argentina.

Este negocio es la venta de cápsulas de placenta, y la empresa se llama The Feel Good Company Placenta Encapsulation.

La página de Facebook solo cuenta una anécdota muy conmovedora sobre como una mujer que se entera que comer placenta está piola, lo cual es motivo suficiente para realizar tal acto y querer armar una empresa que se encargue de encapsular tu placenta y vendértela.

O sea… no solo te comés la placenta, sino que existen empresas que se dedican a encapsularlas y venderlas como si fuese un comprimido de paracetamol.

250px-Placenta.svgLa placenta es un órgano temporal que se desarrolla en el útero del mamífero hembra con la finalidad de abastecer de nutrientes al feto que se encuentra adentro, y producir hormonas durante el embarazo (hay algunos casos donde se desarrolla placenta sin feto, pero es tema aparte). Esta placenta es expulsada del útero durante la tercer etapa del parto (alumbramiento), luego de la expulsión del feto.

Resulta que muchos mamíferos (incluso herbívoros) se comen la placenta luego de dar a luz, hecho que se conoce como placentofagia. Es un comportamiento cuya causa no se conoce con certeza, aunque hay varias teorías al respecto.

Aparentemente los Homo sapiens nos escapamos de esto. Un estudio encontró que de 179 sociedades contemporáneas, sólo una practica la placentofagia materna. Existen algunas pocas referencias de placentofagia en la cultura chicana, aunque todo apunta a que se trata de una práctica reciente, y se desconoce su popularidad. En cuanto a placentofagia no materna se encuentran sólo tres referencias. La placentofagia está conspicuamente ausente de las costumbres humanas.

Por su lado, un artículo dentro de la web Placenta Benefits argumenta que debe haber algún propósito evolutivo para la placentofagia en los animales que la practican y que nos hemos olvidado de ella. Pero como bien nota un estudio en Ecology of Food and Nutrition, si los humanos hemos eliminado ese comportamiento biológico, quizás es porque existen buenas razones adaptativas para no comer la placenta. Por ejemplo, una hipótesis es que las humanas primitivas estaban expuestas regularmente a humo y ceniza que contenían sustancias tóxicas; como éstas son filtradas por la placenta, su consumo podría haber tenido efectos nocivos.

Pero ya hemos escuchado muchas veces sobre esta práctica, siendo el caso más conocido para mí el de Tom Cruise , aunque realmente dudo que lo haya hecho y tampoco me interesa.  Escarbando más pude encontrar que existen preparados de la oh-tan-sabia-y-antiquísima Medicina Tradicional China que contienen placenta humana; entonces entendí la conexión con el tag Medicina Tradicional China de la página The Feel Good Company Placenta Encapsulation… Ya se puede oler la pseudociencia.

placenta-pills

Está bien, pensé; démosle una oportunidad, ya que sin caer en la falacia de que es bueno comer placenta porque los animales lo hacen, podemos analizar que la placenta es un órgano que tiene gran cantidad de hierro que podría servir para palear la anemia post-parto, tiene gran cantidad de prostaglandinas que estimulan la involución del útero a su tamaño normal, posee opioides que disminuyen el dolor del parto y gran cantidad de hormonas como el estrógeno y la progesterona, que participarían de la prevención de la depresión post-parto y otras complicaciones del parto y contribuirían al aumento de la producción de leche. O al menos eso es lo que los defensores de la placentofagia nos dicen.

La cuestión es que a raíz de esto, algunos encontraron un mercado dispuesto a comprar placenta debido a los “grandes beneficios ampliamente demostrados” del consumo de la placenta y del asco que a algunos les causaba consumir 500 gramos de algo que sale por la vagina. Entonces… ¿qué mejor negocio que hacerlas pastillas y venderlas? Si, así es… Estas compañías se dedican a tomar tu placenta, someterla a un método de deshidratación, encapsularla y dártela en unas cómodas pastillas dispuestas en dosis, por una módica suma de 250 dólares.

Evidentemente la gente asocia el hecho de que si la placenta tiene hierro, estrógeno, progesteronas, opiodides y prostaglandinas podría recuperar nutrientes invertidos, evitar la escasez de leche y la depresión post-parto. Esto es obviamente alentado por las compañias que venden las cápsulas, como Placenta-Preparation Service, que dice:

La placenta tiene grandes propiedades restaurativas para asistirte con tu recuperación postparto. Contiene muchos nutrientes vitales incluyendo hierro, proteínas, vitamina B6 y las hormonas que excreta durante el embarazo. De la misma manera que sostuvo y nutrió a tu bebé, la placenta, preparada cuidadosamente, nutre a la madre postparto. Sostiene la lactancia y asiste en la involución del útero hacia su tamaño previo al embarazo. Facilita una recuperación postparto aumentando la energía materna y facilitando las transiciones.

Se cita un estudio de 1954 que aparentemente demuestra los beneficios que el consumo de placenta tiene sobre el aumento de la disponibilidad de leche… Pero no tiene un buen grupo control, los resultados no fueron cuantificados y luego de más de 50 años nunca fue replicado, así que mejor ni lo contemos.

Según un artículo en Science-Based Medicine por Harriet Hall, los artículos citados por Placenta Benefits no cumplen ningún requisito para considerarlos evidencia, ya que todo lo mencionado (nueve estudios) son modelos en ratas, especulaciones sobre el comportamiento que tendrían los nutrientes de la placenta al ingerirla (sin mención alguna de la placentofagia) e incluso una referencia que cita al estudio de 1954 para categorizarlo como un “estudio poco riguroso”. Finalmente Hall concluye que:

La ciencia no ofrece pruebas suficientes para apoyar o rechazar la placentofagia como una práctica saludable.

Más allá de las especulaciones, la conclusión es que no hay buena evidencia que avale los beneficios proclamados por los defensores de la placentofagia.