30Ene/130

Guía para refutar mitos – Efecto Paradojal por Cosmovisión

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Publicado por:Elio Campitelli.

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El tercer y quizás más potente Efecto Paradojal ocurre en temas que afectan la cosmovisión y sentimiento de identidad cultural de las personas. Existen varios procesos cognitivos que pueden causar, inconscientemente, un procesamiento sesgado de la información. Para aquellos muy aferrados a sus creencias, encontrar contraargumentos puede reforzar sus puntos de vista.

Un proceso cognitivo que contribuye a este efecto es el Sesgo de Confirmación, por el cual se busca sólo la información que concuerda con las creencias previas. En un experimento, a los sujetos se les dio información sobre problemáticas controversiales como el control de armas o la acción afirmativa. Cada texto fue etiquetado según su fuente, indicando claramente si argumentaría a favor o en contra (por ejemplo, Asociación Nacional del Rifle vs. Ciudadanos en Contra de las Armas). Aunque se les instruyó para ser imparciales, los sujetos optaron por las fuentes que concordaban con sus creencias preexistentes. El estudio descubrió que cuando se les presenta un conjunto de hechos  equilibrados, las personas refuerzan sus creencias previas decantándose hacia la información con la cual concuerdan. La polarización fue mayor entre quienes sostenían sus creencias fervientemente.

¿Qué pasa cuando se quita la posibilidad de elección y se presentan argumentos contrarios a la propia cosmovisión?

En este caso el proceso cognitivo que entra en juego es el Sesgo de Desconfirmación, la otra cara del Sesgo de Confirmación, por el que se gasta mucho más tiempo y pensamiento argumentando contra argumentos opositores.

Esto se demostró cuando a republicanos que creían que Saddam Hussein tenía vínculos con el ataque del 9/11 se les mostró evidencia de que ambos no estaban relacionados, incluyendo una cita textual del presidente George Bush. Sólo el 2% de los participantes cambiaron de opinión (curiosamente, un 14% negó haberlo creído  en primer lugar). La gran mayoría se aferró al vínculo entre Irak y el 9/11 utilizando una gran cantidad de argumentos para hacer a un lado la evidencia.

La respuesta más común fue la de poner sobre la mesa hechos confirmatorios mientras se ignoraba la información contradictoria. El proceso de hacer hincapié en los hechos confirmatorios resultó en un refuerzo de las creencias erróneas.

Si los hechos no pueden librar a una persona de sus creencias preexistentes (y a veces pueden empeorar las cosas), ¿cómo podemos reducir el efecto de la desinformación? Existen dos razones para mantener la esperanza.

Primero, el Efecto Paradojal por Cosmovisión es más fuerte entre aquellos que ya están muy aferrados a sus creencias. Por lo tanto, tienes mejores posibilidades de corregir la desinformación entre quienes todavía no tienen una opinión sólida. Esto sugiere que la difusión debería estar dirigida hacia la mayoría indecisa antes que a la minoría anquilosada.

Segundo, se pueden presentar mensajes en formas  que minimizan la usual resistencia psicológica. Por ejemplo, cuando los mensajes que amenazaban la cosmovisión fueron acompañados por autoafirmación, los sujetos fueron más imparciales al considerar la información a favor y en contra.

La autoafirmación puede conseguirse pidiendo a la gente que escriba unas oraciones sobre algún momento en el cual se sintieron bien con ellos mismos porque actuaron según un valor importante para ellos. Así, la gente se vuelve más receptiva a mensajes que de otra forma amenazarían su cosmovisión, comparados con quienes no reciben autoafirmación. Es interesante que este “efecto de autoafirmación” es más fuerte entre aquellos cuya ideología es central para su sentido del propio valor.

Otra forma de hacer la información más aceptable es “encuadrándola” de forma tal que sea menos amenazante. Por ejemplo, es mucho más probable que un republicano acepte una tarifa si se la llama “compensación por carbono” que “impuesto al carbono”, mientras que en los demócratas o independientes no se observa tal efecto, pues sus valores no se ven amenazados por la palabra “impuesto”.

Con la autoafirmación y el encuadre no se trata de manipular a las personas. Se trata de darle una oportunidad a los hechos.


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28Ene/133

Guía para refutar mitos – Efecto Paradojal por Exceso

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Publicado por:Elio Campitelli.

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Un principio al que los divulgadores científicos muchas veces no se apegan es el de hacer que el contenido sea fácil de procesar. Esto significa que sea fácil de leer, fácil de entender y conciso. La información que es fácil de procesar es más probable que sea aceptada como cierta. Sólo incrementar el contraste del texto para que sea más legible, por ejemplo, puede aumentar la aceptación de una afirmación.

La sabiduría popular sugiere que se es más exitoso al refutar un mito cuantos más contraargumentos se provean. Pero resulta que lo contrario puede ser cierto. Cuando se trata de desmentir desinformación, menos puede ser más. Refutaciones de tres argumentos, por ejemplo, fueron mejores para reducir la influencia de la desinformación al compararlas con  refutaciones de doce argumentos, las que terminaron reforzando el mito.

El Efecto Paradojal por Exceso ocurre porque procesar muchos argumentos requiere más esfuerzo que sólo considerar unos pocos. Un mito simple es cognitivamente más atractivo que una corrección excesivamente complicada.

La solución es mantener tu contenido simple y fácil de leer. Para hacer tu contenido simple de procesar usa todas las herramientas disponibles. Usa lenguaje simple, oraciones cortas, subtítulos y párrafos. Evita lenguaje dramático y comentarios despectivos que  alejan a las personas. Atente a los hechos. Termina en un mensaje fuerte y simple que la gente pueda recordar y twittear a sus amigos, como “97 de cada 100 climatólogos sostienen que los humanos están causando el calentamiento global”; o “Estudio muestra que la vacuna triple viral es segura”. Usa gráficos para ilustrar tus puntos  cuando sea posible.

exceso

Los científicos hace tiempo que siguen los principios del Modelo Deficitario, que sugiere que la gente sostiene nociones erróneas porque no tiene toda la información. Pero demasiada información puede ser contraproducente. Mejor seguir el principio KISS: Keep It Simple, Stupid! (Hazlo Simple, Estúpido)


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26Ene/130

Guía para refutar mitos – Efecto Paradojal por Familiaridad

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Publicado por:Elio Campitelli.

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Para refutar un mito, en general hay que mencionarlo; de otra manera, ¿cómo sabrá la gente de qué estás hablando? Sin embargo, esto familiariza a la gente con el mito y, por lo tanto, facilita que lo acepten como cierto. ¿Significa esto que refutar un mito podría reforzarlo en la mente de las personas?

Para probar este efecto paradojal, se les mostró a unos sujetos un folleto que refutaba algunos mitos comunes sobre las vacunas contra la gripe.5 Luego se les pidió que separaran los mitos de los hechos. Cuando se les preguntó inmediatamente luego de leer el folleto lograron identificar los mitos satisfactoriamente. Sin embargo, cuando se les preguntó 30 minutos después de leerlo, algunos puntuaron peor que antes de la lectura. La refutación reforzó los mitos.

El efecto paradojal es real. El mecanismo involucrado es el hecho de que la familiaridad aumenta las probabilidades de aceptar la información como cierta. Inmediatamente después de leer el folleto recordaron los detalles que refutaban el mito e identificaron correctamente los mitos. Pero al pasar el tiempo la memoria de los detalles se desvaneció y todo lo que recordaron fue el mito sin la “etiqueta” que lo identificaba como falso. Este efecto es particularmente fuerte en adultos mayores debido a que son más proclives a olvidar los detalles.

MITO

¿Cómo se evita el Efecto Paradojal por Familiaridad? Idealmente, lo mejor sería no mencionar el mito al corregirlo. Cuando se busca corregir desinformación, lo mejor es centrarse en los hechos que uno quiere comunicar.

hecho

A veces no mencionar el mito no es una alternativa práctica. En ese caso, el énfasis de la refutación debe estar en los hechos. La técnica habitual de titular la refutación con una fuente grande y en negrita es lo último que quieres hacer. En vez de eso, comunica el hecho central en el título. Tu refutación debe comenzar con el énfasis en los hechos, no el mito. Tu objetivo es aumentar la familiaridad de los hechos.


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24Ene/1312

Guía para refutar mitos – Introducción

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Publicado por:Elio Campitelli.

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Hace un tiempo, John Cook de Skeptical Science y Stephan Lewandowsky publicaron una pequeña guía en la cual, basándose en la literatura psicológica, establecen algunas pautas generales a la hora de corregir ideas erróneas y no morir en el intento. Este "Debunking Handbook" tiene consejos muy útiles para quienes estamos interesados en comunicar información adecuadamente. Me contacté con John y le propuse hacer una traducción al español. Esta es la primera de cinco partes del cuadernillo que también está disponible para descargar en PDF con ejemplos adicionales y referencias. Agradezco las correcciones y consejos de Leonardo, Suyay y Carmen, quienes se tomaron el trabajo de leer mi primer borrador y señalar todos mis errores.


Refutar un mito es problemático. A menos que se tenga mucho cuidado, el esfuerzo por refutar desinformación puede reforzar inadvertidamente el mismo mito que se quiere combatir. Para evitar estos “efectos paradojales”, una refutación efectiva necesita tres elementos principales. Primero, la refutación debe centrarse en los hechos principales antes que en el mito, para no popularizarlo. Segundo, cualquier mención del mito debe estar precedida por advertencias explícitas de que tal información es falsa. Finalmente, la refutación debe incluir una explicación alternativa que dé cuenta de los problemas contenidos en el mito original.

Refutando el primer mito sobre la refutación

Es evidente que las sociedades democráticas deben basar sus decisiones en información precisa. Sin embargo, existen muchos temas  en los que pueden encontrarse segmentos de la comunidad profundamente desinformados, especialmente cuando hay intereses particulares involucrados. Reducir la influencia de esta desinformación es un desafío difícil y complejo.

Un error común es la noción de que eliminar la influencia de un mito es tan simple como insertar más información en la mente de las personas. Este enfoque asume que la desinformación se deba a la falta de conocimiento y que la solución es más información (en divulgación científica, es conocido como el “modelo deficitario”). Pero ese modelo es falso: la gente no procesa información como un disco duro descarga datos.

Refutar desinformación involucra tratar con procesos cognitivos complejos. Para transmitir conocimiento exitosamente, hace falta entender cómo las personas procesan información, como modifican su conocimiento previo y cómo sus cosmovisiones afectan su habilidad para pensar racionalmente. No sólo importa qué piensan las personas, sino también cómo lo hacen.

Primero, aclaremos qué queremos decir con el término “desinformación”: lo usamos para referirnos a cualquier información adquirida que resulta ser incorrecta, sin importar cómo ni por qué lo fue en un principio. Nos importan los procesos cognitivos que determinan cómo se procesan correcciones a la información adquirida; si encuentras que algo que crees es falso, ¿cómo actualizas tu conocimiento y memoria?

¿Es posible eliminar por completo la influencia de la desinformación? La evidencia indica que sin importar cuán vigorosa y repetidamente la corrijamos (por ejemplo, repitiendo la corrección una y otra vez) su influencia se mantiene detectable. El viejo refrán es cierto: hierba mala nunca muere. Una vez que se recibe desinformación, es muy difícil eliminar su influencia. Esto fue demostrado en un experimento de 1994 en el que se expuso a los sujetos a desinformación sobre un incendio ficticio en un depósito y luego se les dio una corrección que aclaraba las partes incorrectas de la historia. A pesar de recordar y aceptar la corrección, los sujetos mostraron un efecto de persistencia, refiriéndose a la desinformación a la hora de responder preguntas sobre la historia.

Hay también una complicación adicional. No sólo es difícil eliminar la desinformación, sino que tratar de refutar un mito puede terminar reforzándolo. Se han observado varios “efectos paradojales” que surgen de popularizar el mito, de proveer demasiados argumentos, o de proveer evidencia que amenaza la cosmovisión personal.

Lo último que quieres hacer al refutar desinformación es meter la pata y empeorar las cosas. Por lo tanto esta guía tiene un objetivo específico: proveer consejos prácticos para refutar desinformación exitosamente y evitar los varios efectos paradojales. Para lograrlo, es necesario conocer los procesos cognitivos relevantes. Explicamos parte de la interesante investigación psicológica en el área y terminamos con un ejemplo de refutación efectiva de un mito común.


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21Ene/1310

Por qué las medicinas alternativas no se llevan bien con los estudios científicos y no deberías confiar en ellas

Es increíble la variedad y cantidad de medicinas alternativas que existen, desde las más sutilmente disfrazadas de ciencia hasta las más bizarras y ridículas, como la hidroterapia de colon. Lo único necesario para crear una nueva terapia alternativa es tomar una palabra al azar del diccionario, anexarle el sufijo "-terapia" y afirmar que a los que la probaron les funcionó.

Vamos directamente al nudo de la cuestión, sin preámbulos ni vueltas filosóficas. Supongamos que alguien nos asegura, con evidencia irrefutable, que el noventa por ciento de las personas que comen manzana se curan de cierta enfermedad. Partiendo de esto, ¿podemos decir que las manzanas funcionan como tratamiento?

La mayoría afirmará que sí. Sin embargo, supongamos que se agrega nueva información al enunciado. Resulta que si paralelamente tomamos un grupo de personas con la misma enfermedad pero ahora no se les da de comer manzana, en lugar de curarse el noventa por ciento lo hace el noventa y nueve por ciento. Repetimos ahora la misma pregunta, ¿podemos decir que las manzanas funcionan como tratamiento? Claramente la respuesta es que no. De hecho todo lo contrario, es obvio que reducen un nueve por ciento la probabilidad de curarse.

Otro ejemplo. Vemos un titular en un diario: "Nuevo estudio revela que solamente el dos por ciento de las personas mejoran su salud si ingieren cierto medicamento". ¿Podemos decir que ese medicamento no funciona? No, no podemos porque no existe la información suficiente. Para responder eso habría que conocer además el porcentaje de las personas que se mejora sin vacunarse. Si este segundo número resulta ser menor que el dos por ciento entonces el medicamento evidentemente funciona, porque aumenta la probabilidad de curarse. Si resulta ser mayor, entonces el medicamento es perjudicial. Y si es igual, entonces el medicamento no hace ni bien ni mal.

¿Cuál es la conclusión? Que el porcentaje de personas que mejoran al hacer algo, en sí mismo, es un número que no dice nada. Tampoco en sí mismo dice nada el porcentaje de personas que mejoran si el tratamiento no se aplica. La información útil únicamente está en la comparación de los dos porcentajes.

Típica imagen que suele acompañar las publicidades de terapias alternativas, intentando asociar la imagen del producto con la naturaleza. Esto es caer en la falacia naturalista, es decir, la suposición de que una cosa debe ser mejor que otra simplemente porque es natural. Sin embargo el veneno de cobra, el excremento de vaca y la lava de volcán a rojo vivo también son productos naturales y no por eso son buenos. Por supuesto que también hay cosas naturales que son buenas, del mismo modo que algunas cosas artificiales son buenas y otras son malas, pero la cuestión es que las medicinas alternativas intentan engañar a la gente con la falsa idea de que, como sus productos están supuestamente más relacionados con la naturaleza, eso en sí mismo las hace automáticamente más eficientes, saludables o mejores en algún aspecto.

Lo más interesante de esto es que se trata de conocimientos de estadística general y no se aplica únicamente al caso de la medicina. Lo mismo vale si estamos tratando de averiguar la eficiencia de una pintura que evita la degradación de un chip electrónico, o algún tema relacionado con cuestiones sociales y políticas, por ejemplo si un periodista afirma: "en cierta región del país, una de cada cinco alumnas que abandona la escuela es madre soltera". Esa cifra por sí misma no implica nada. Para saber si el embarazo afecta la deserción escolar habría que tomar dos grupos de alumnas, las embarazadas y las no embarazadas, y comparar cuál de los dos grupos tiene mayor deserción.

Pero retomemos el tema de las medicinas alternativas. Típico caso, un amigo viene y nos dice: "Tenía cierto problema de salud. Probé tal medicina alternativa y me funcionó". Primero y principal: en muchos casos no hay constancia de que nuestro amigo haya estado realmente enfermo en lugar de simplemente sentirse mal. Y en caso de estar enfermo, es posible que tampoco haya constancia de que realmente se haya curado en lugar de simplemente sentirse bien de forma temporal. Hay que tener en cuenta que con frecuencia los simpatizantes de las medicinas alternativas, precisamente por ser simpatizantes de las medicinas alternativas, no consultan a médicos profesionales y se auto-diagnostican.

Superado este paso, supongamos que efectivamente nuestro amigo estaba enfermo y que realmente se curó. Aún así, ¿qué error hay en su razonamiento? Que una cosa es que se haya curado y otra cosa es que se haya curado específicamente como consecuencia de la medicina que tomó. Que un evento A (someterese al tratamiento) haya sucedido antes de un evento B (curarse), no significa necesariamente que A sea la causa de B. Bien podría ser que además de tomar la medicina alternativa hubiera bebido jugo de naranja, por poner un ejemplo cualquiera, y esa haya sido la verdadera causa. O tal vez de todas formas se habría curado sin comer ni beber nada especial, ni recurrir a ningún tratamiento, sino simplemente esperando que actuaran los mecanismos biológicos de su propio cuerpo (sin embargo, como tomó la medicina alternativa, piensa que esa fue la causa). O también podría ser que el tratamiento funciona y que nuestro amigo tiene toda la razón.

La cuestión, en definitiva, es que no alcanza con un caso particular para determinar si el tratamiento funciona o no. Tampoco con diez, ni cien, ni mil, ni un millón, ni ningún número. Lo que debe hacerse es tomar dos grupos numerosos de personas (dos grupos, no uno sino dos) en las mismas condiciones y con el mismo problema de salud, a uno administrarle la medicina que se quiere poner a prueba y al otro simplemente un placebo (es decir, algo que parezca una medicina pero que en realidad no lo sea, como una pastilla de azúcar, por ejemplo). El grupo que recibe el placebo se llama "grupo de control" y como ya vemos es absolutamente necesario, porque si no hay grupo de control no se pueden comparar dos porcentajes distintos para extraer ninguna conclusión. Esa es la idea central.

Los defensores del reiki (o cualquier otra terapia alternativa) ponen la excusa de que la ciencia "tradicional" no se puede aplicar para confirmar que sus terapias funcionan porque éstas se basan en algún tipo de energía misteriosa y espiritual. Pero incluso si ésto fuera cierto sería muy fácil ponerlas a prueba de forma científica. Si tomamos dos grupos de personas, a uno le administramos ese tratamiento y al otro no, entonces el primer grupo debería tener una proporción mayor de resultados positivos y eso efectivamente sería una demostración científica de que funciona, incluso aunque no comprendiéramos el mecanismo de acción. Lo cual, por supuesto, no sucede.

Y en realidad el asunto de determinar una relación de causa-efecto es aún más complejo, porque una correlación no necesariamente implica causa. Por lo tanto, hay muchas más estrategias que deben aplicarse para evitar errores de este tipo, como bien explica un artículo muy didáctico y recomendable del blog "Per ardua ad astra".

Otro de los trucos se llama doble ciego y consiste en que la persona que realiza el experimento sea alguien distinto de quien recolecta los resultados y analiza si hubo mejoría en cada paciente. La idea es que esta última persona (o equipo de personas) no debe saber cuáles pacientes fueron los que recibieron el verdadero tratamiento y cuáles no, para que no sea capaz de forzar la interpretación de los resultados -consciente o inconscientemente- a favor de sus teorías preconcebidas.

El problema de los generalmente bienintencionados -pero poco racionales- defensores de las medicinas alternativas es que no tienen ni siquiera el concepto de "grupo de control" ni por qué es necesario. Ni hablemos de doble ciego, ni estadística, ni nada de eso. Se basan en el argumento de "Yo lo probé y a mí me funcionó. La experiencia personal alcanza y sobra. Si a mí me funciona, entonces funciona y listo". Claro, por supuesto que "si funciona, funciona", la cuestión es cómo determinar que efectivamente funciona y que no estamos cayendo inocentemente en la trampa psicológica de que funciona pero que en realidad no lo hace. Como ya vimos, el simple hecho de que uno se haya curado luego de un cierto tratamiento no significa automáticamente que funcione, y viceversa, el hecho de que uno no se haya curado no significa que no funcione, porque tanto dentro de los tratamientos eficaces como ineficaces siempre habrá algunos resultados positivos y otros negativos por una cuestión de azar, al haber tantos factores internos y externos. Intentar esquivar esos errores precisamente es el objetivo del método científico, que las medicinas alternativas no aplican.

Como dice Tim Minchin en uno de sus actos humorísticos, "por definición, las medicinas alternativas no han demostrado funcionar, o se ha demostrado que no funcionan. ¿Sabes cómo llaman a la medicina alternativa que se ha demostrado que funciona?... Medicina".