19Feb/124

Peor el remedio que la enfermedad

4 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

Archivado en: Psicoanálisis

¿Jaque al diván?En medio del escándalo por la película Le Mur (“El muro”) que critica a la posición del psicoanálisis sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y fue silenciada por los mismos psicoanalistas lacanianos entrevistados en ella, la revista Viva publicó un artículo que no sólo toma al psicoanálisis como válido, sino que promueve una serie de agregados faltos de sustento científico como la respiración holotrópica, las "plantas sagradas" y demás.

Ésta es una respuesta, firmada por varios profesionales en psicología y organizaciones de difusión del pensamiento crítico. Se permite —¡y alienta!— la difusión, tanto compartiéndola como publicándola en sus blogs (si tienen uno) .

Peor el remedio que la enfermedad

El 29 de enero de 2012 la revista Viva (Clarín) publicó un artículo escrito por Alba Piotto (apiotto@clarin.com) titulado “¿Jaque al diván?” que fue nota de tapa con el nombre “¿Hay que jubilar a Freud?”. En él se presentan una serie de anécdotas de terapeutas que utilizan “recursos menos ortodoxos” que el psicoanálisis tradicional para tratar a sus pacientes. Más o menos ortodoxo, el psicoanálisis no ha demostrado eficacia en el tratamiento de los trastornos psiquiátricos o psicológicos porque no se ha interesado en someter a prueba sus intervenciones mediante estudios científicos controlados como se realizan en todas las ciencias aplicadas. Ello se advierte en la ausencia de este modelo en los listados actuales de intervenciones psicológicas eficaces. Que prevalezca en Argentina frente a otras orientaciones constituye un fenómeno local que está modificándose (quienes sufren buscan otras opciones, no alternativas de lo mismo).

Respiración holotrópicaEs preocupante que una nota que en principio podría haber sido una descripción de las distintas terapias psicológicas y de su grado de eficacia, haya devenido en la promoción de una mezcla de “terapias” sin basamento científico y presente al psicoanálisis con agregados como alternativas de intervenciones psicológicas. En este abanico de pseudociencias se menciona “mixturas” extremas como complementar psicoanálisis con tarot y astrología. Para agregar más leña al fuego, Piotto decidió entrevistar a defensores de la “respiración holotrópica” y afines, todas ellas basadas en el “pensamiento mágico”. La única referencia a la evidencia que realiza la nota es un comentario al margen con la alarmante certeza de que “ya nadie discute el efecto de la meditación en el tratamiento del cáncer, el SIDA y los trastornos de ansiedad”, afirmación sencillamente falsa.

Hace décadas que los científicos están abocados en la búsqueda de métodos terapéuticos efectivos, apoyada en los resultados de ensayos clínicos y que se nutre de disciplinas relacionadas como la fisiología, la biología y las neurociencias en general. De estas investigaciones surgieron las listas de Terapias con Apoyo Empírico (TAEs), donde se incluyen intervenciones con distinto grado de eficacia para diferentes trastornos. Casi todos ellos tienen un enfoque Cognitivo-Conductual. También existen estudios donde se muestra la necesidad del uso de psicofármacos en muchas patologías. Ni las TAEs ni los estudios actuales en neurociencias han resuelto completamente el problema de la enfermedad mental. El camino es sinuoso y elusivo, pero al menos existen alternativas más válidas que los “mitos urbanos” mencionados en la nota. Por lo cual como ciudadanos y científicos creemos que es una irresponsabilidad social publicar este tipo de notas que para un lector informado le resulta humorística, irrisoria, casi grotesca, pero que puede perjudicar a la población en general, si es que se la toma en serio.

Lic. Laura Galasso (Psicóloga, Directora ECCOT/ Equipo Cognitivo-Conductual)
Lic. Gerardo Primero (Lic en Psicología, docente e investigador UBACyT).
Elio Campitelli (Círculo Escéptico Argentino)
Dra. Alba E. Mustaca. Jefa del Lab. de Psicología Experimental y Aplicada (IIM-CONICET-UBA)
Ricardo Pautassi (Presidente Asociación Argentina de Ciencias del Comporamiento)
Alejandro J. Borgo (Director CFI/Argentina)
Lic. Ezequiel Benito (Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica)
Dr. Daniel Politis (Cátedra Neuropsicología, UBA, investigador CONICET).
Lic. Germán Pablo Otero (Psicólogo, Neuropsicólogo, investigador CONICET).
Dra Julia Ramírez (Psicóloga, Médica psiquiátrica)

9Feb/122

Capítulo 25 – Pienso, luego Dudo

2 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli, Jorge A. B., Malena y PabloDF.

Archivado en: Podcast

No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada necesidad de creer

Carl Sagan

Pienso, luego dudo es el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

Para escuchar online, hacer click en PLAY:

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Tema principal: Museo OVNI

 

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Pienso, luego dudo – Capítulo 25 (link de descarga)
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7Feb/1230

Psicoanalistas lacanianos logran censurar un documental sobre autismo

El texto que sigue es traducción de un post invitado de Maarten Boudry en el blog Rationally Speaking, del filósofo Massimo Pigliucci. Trata de la supresión por vía judicial de un documental, El muro, sobre la visión del autismo en el psicoanálisis. El artículo original se titula Tear Down The Wall: Psychoanalysts Suppress Documentary on Autism. Lo publicamos sin más comentario, con permiso del Prof. Pigliucci.

Maarten Boudry es filósofo y estudioso de filosofía de la ciencia. Ha investigado la estructura de la pseudociencia, el conflicto ciencia-religión, el escepticismo, el naturalismo científico y las implicancias filosóficas de la teoría de la evolución. Es co-editor, junto con Massimo Pigliucci, del libro (próximo a aparecer) The Philosophy of Pseudoscience: Reconsidering the Demarcation Problem.

Derriben el muro: Psicoanalistas suprimen documental sobre autismo

por Maarten Boudry

 

El documental francés El muro (Le mur), que critica las posturas del psicoanálisis sobre el autismo, ha causado cierta conmoción en los últimos meses, incluso llegando a ser mencionado en The New York Times. Francia es uno de los últimos bastiones remanentes del psicoanálisis, la teoría y terapia creada por Sigmund Freud y desarrollada por sus incontables acólitos. En la mayor parte del mundo anglosajón, la influencia del psicoanálisis ha disminuido en forma continua durante las últimas décadas (salvo en las humanidades y los estudios culturales), pero la salud pública y los departamentos académicos de psicología de Francia siguen aún dominados en gran medida por el psicoanálisis, en particular por los seguidores del carismático Jacques Lacan, quien fuera uno de los blancos principales del libro Imposturas intelectuales de Alan Sokal y Jean Bricmont. En la mayor parte de los demás países, diferentes variantes de la terapia cognitivo-conductual (TCC) se consideran el tratamiento estándar para el autismo (y otras afecciones psicológicas). Los psicoanalistas franceses continúan resistiéndose a ella, porque la consideran (falsamente) como una forma terapéutica reduccionista que se enfoca exclusivamente en el cambio de conducta y pasa por alto la dimensión subjetiva de la enfermedad psicológica. En El muro vemos a varios psicoanalistas explicando el comienzo del autismo, una condición neurológica con un importante factor hereditario, en términos de dramas edípicos no resueltos y de conflictos intersubjetivos.

Tres de la docena, aproximadamente, de analistas que aparecen en El muro (Alexandre Stevens, Esthela Solano y Eric Laurent), los tres de la facción lacaniana, han demandado a la realizadora Sophie Robert por difamación, argumentando que la forma en que El muro presenta sus posturas es tendenciosa, que sus posturas han sido distorsionadas por la edición y que el film es una diatriba contra el psicoanálisis en vez de una evaluación sobria de la teoría y la terapia. Sorprendentemente, una corte en Lille dio en parte la razón a los analistas, prohibiendo El muro y sentenciando a Robert a pagar una compensación de cientos de miles de euros.

Si el lector cree que El muro es propaganda manipuladora, es que nunca ha visto propaganda manipuladora. Loose Change, por ejemplo, que es una película conspirativa sobre el 11-S, es una pieza típica de trabajo de cortado y pegado: casi toda ella consiste en recortes de pocos segundos, sacados de contexto y alevosamente concatenados para servir a los fines de los realizadores. Las distorsiones de Loose Change fueron bien documentadas en el blog Screw Loose Change y por parte de otros desmitificadores de conspiraciones. Lo que vemos en El muro, sin embargo, son psicoanalistas respondiendo a preguntas y hablando largamente sobre el autismo, a veces en tomas ininterrumpidas de casi un minuto. Los seguidores de Freud y Lacan se han mostrado notablemente parcos sobre las supuestas presentaciones engañosas de El muro, quejándose sobre todo del tono “polémico” del film y refiriéndose sólo vagamente a la edición engañosa.

Los motivos aducidos por el juez tampoco son muy creíbles. De hecho, establecerían una prohibición de cualquier forma de edición creativa posterior a la filmación. Irónicamente, el juez acusa a Robert de dejar fuera cierto material que de hecho muestra aún más claramente las extrañas ideas de los psicoanalistas lacanianos. Por ejemplo, uno de los tres psicoanalistas aparece diciendo que a veces el autismo es causado porque la madre está deprimida durante el parto o mientras el bebé está en el útero. Ésta es una representación engañosa de la postura del analista, dice el juez, porque en un segmento no mostrado en pantalla añade que el autismo es por sobre todo una “elección” que realiza el mismo niño. Aparentemente los padres influencian este escape hacia el autismo, pero sólo el niño se hace “responsable”. Una idea tan extraña es salir de Guatemala y meterse en Guatepeor. El juez, sin embargo, cree que es “una postura muy matizada” que no recibe suficiente atención en El muro (uno se pregunta por qué un juez se pronuncia sobre estos temas). ¿Debemos culpar a Sophie Robert por no desenterrar aún más especulaciones pseudocientíficas?

A pesar del trabajo de edición de Robert, cualquiera que se tome la molestia de sentarse a ver el documental entero podrá ver un ejemplo sobresaliente de autoincriminación, con todo tipo de pronunciamientos extraños que son realmente autoexplicativos, y que derivan de una larga tradición psicoanalítica de culpar del autismo a las relaciones fallidas con los padres (Bruno Bettelheim, Jacques Lacan, Françoise Dolto). Por ejemplo, nos enteramos de que los padres deben intervenir en la relación madre–hijo para evitar su fusión sexual; que todas las madres experimentan un período de “locura maternal” luego del embarazo; que toda relación madre–hijo es intrínsecamente incestuosa; que el niño autista “se rehúsa” a entrar al mundo del lenguaje porque está “enfermo de lenguaje”; que algunos padres son impotentes y patogénicos; que una función de la placenta es mediar entre los deseos homicidas de madre y feto durante el embarazo (!); y que el daño psicológico del incesto padre–hija no es algo para preocuparse mucho.

No todas estas exóticas ideas son compartidas por todos los analistas entrevistados, por supuesto. De hecho, si uno consulta a dos psicoanalistas sobre cualquier tema dado, generalmente termina con tres opiniones diferentes. Los analistas de El muro tienen sin embargo una cosa en común: disfrutan el mismo método psicoanalítico gratuito y sin base, y muestran el mismo desprecio arrogante hacia la teorización científica cuidadosa sobre la mente humana. Particularmente dolorosa es la triste visión expresada por muchos analistas lacanianos sobre los beneficios esperados de su (o cualquier forma de) terapia (“el placer de sentirse interesado por una pompa de jabón”, dice un analista luego de un silencio embarazoso). Esto refleja otra doctrina central del psicoanálisis lacaniano: no podemos ser curados de la condición humana, y los síntomas que desarrolla un paciente constituyen su manera de lidiar con el ineludible “nudo” en el que los humanos nos enroscamos a nosotros mismos (de ahí la “elección” del autismo). En vez de alentar falsas esperanzas, o así dicen los lacanianos, deberíamos resignarnos a este estado de cosas. Tratar de librarnos de síntomas debilitantes, como intentan hacer los terapistas cognitivo-conductistas, es erradicar la dimensión de la subjetividad humana. Tal derrotismo es repelente en vista de las intervenciones terapéuticas basadas en la evidencia que existen para lidiar con afecciones como el autismo.

Para que quede claro, algunas partes de El muro están bastante editadas (como ocurre en cualquier film documental), pero los tres psicoanalistas no han presentado ni una sola muestra de una edición que implique una falsa representación grosera de sus ideas. Ejemplos donde preguntas y respuestas han sido reordenadas para mejorar el fluir del argumento no hacen una gran diferencia. En una o dos ocasiones puede considerarse que el proceso de edición pasa por alto ciertos matices o no discrimina suficientemente diferentes puntos de vista. En un lío teórico como lo es el psicoanálisis lacaniano, sin embargo, con sus oscuras y bizantinas doctrinas sobre el desarrollo subjetivo, uno siempre puede culpar al crítico de no captar tal o cual sutileza teórica. Hay que darle crédito a Robert por haberse tomado un gran trabajo para despejar la niebla que rodea al psicoanálisis (lacaniano) y para demostrar con claridad en qué se resume a fin de cuentas la visión psicoanalítica del autismo.

Las otras acusaciones contra Sophie Robert son simplemente ridículas. El film es acusado de ser “polémico”, como si esto fuera un crimen de pensamiento en sí mismo. Un realizador fílmico tiene derecho a expresar sus ideas sobre un tema y a tomar posición si se siente moralmente obligado a hacerlo. ¿Podría cualquier persona sensata realizar un documental sobre la homeopatía, la astrología o la cienciología y permanecer cuidadosamente neutral sobre el tema tratado? El tono polémico del film está perfectamente justificado a la luz de los escandalosos dichos de los psicoanalistas lacanianos. Incluso si Robert hubiera presentado falsamente las ideas expuestas por alguno de sus entrevistados, estos últimos podrían haber escrito una respuesta formal, en vez de arrastrar a una joven cineasta a una corte de justicia y exigir una compensación exorbitante (300 mil euros en total).

La decisión del juez es una violación flagrante del derecho de libre expresión y libre información. Todos los entrevistados habían firmado un acuerdo renunciando a sus derechos sobre el material filmado y aceptando que el mismo sería editado. Aunque la libertad de expresión termina donde comienza el libelo y la injuria, los psicoanalistas no han demostrado ni de cerca que tal fue el caso. Naturalmente, Sophie Robert ha apelado la decisión judicial. Entretanto, los psicoanalistas lacanianos que (comprensiblemente) trataron de censurar estos 52 minutos de vergüenza para su disciplina tendrán que enfrentarse al Efecto Streisand: todo intento de censurar información en Internet terminan casi inevitablemente por producir lo contrario, atrayendo más atención y ayudando a su diseminación. Y el estimado lector es cómplice de este fenómeno.

 

El muro está disponible en YouTube en cinco partes, en francés con subtítulos en castellano (también hay varias copias del mismo en un solo video, subtitulado en inglés). Para más datos se puede visitar el sitio web Support the Wall.

6Feb/1210

Skyrim y los Anillos de Hadas

10 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli y Maxim.

Archivado en: Agricultura, Ciencia

The Elder Scrolls V: Skyrim es la quinta entrega de una serie que nunca he jugado. Se trata de un RPG situado en una provincia nórdica (Skyrim) con elementos medievales y de fantasía. El jugador es un “dovahkiin” lo que significa que tiene “sangre de dragón” y sólo él puede salvar al mundo de la amenaza del dragón Alduin (alerta: links a TV Tropes). ¿Por qué estoy escribiendo sobre un juego en un blog sobre ciencia y escepticismo? Porque si pude usar el juego Mass Effect para hablar de teoría de grafos, ¿por qué no explicar otro concepto científico usando el Skyrim?

Es difícil pensar que un juego donde hay dragones que escupen fuego y uno puede hacer magia tenga algo científicamente correcto pero para mi sorpresa, mientras exploraba la enorme y hermosa provincia de Skyrim me encontré con esto:

Esta curiosa formación circular con setas en los bordes es lo que se conoce como un Anillo de Hadas (Fairyring en inglés, también llamados Angelfire, fuego angelical) y es un fenómeno natural muy curioso.

Existen varios tipos de Anillos de Hadas dependiendo del tipo de suelo y de la especie de hongo que lo produce. Algunos, como el que se ve en la imagen del Skyrim, son áreas circulares en donde el pasto no crece o aparece como “quemado”; en otros, al contrario, el pasto crece más de lo normal o presenta un color distinto. En algunos casos, en vez de un círculo es un verdadero anillo, con la vegetación más crecida formando una circunferencia mientras el centro es perfectamente normal. En todos los casos pueden haber setas en los bordes o no.

El mecanismo mediante el cual se produce un Anillo de Hadas es muy elegante y es un fiel recordatorio de que procesos naturales muy simples pueden formar estructuras que parecieran “diseñadas”. La selección natural es otro ejemplo de esto.

Todo empieza con un pequeño hongo en un descampado. Éste va creciendo alimentándose de la materia orgánica muerta. Hay que tener en cuente que la seta es sólo el órgano reproductor del hongo (sí, los champiñones son genitales) o esporocarpo mientras que el verdadero “cuerpo” del hongo es el micelio; una red de fibras que se va extendiendo bajo la superficie en busca de nutrientes. Varias setas pueden ser, en realidad, partes de un mismo hongo que crece bajo el suelo.

Imaginemos que suelo donde se instaló ese hongo es perfectamente uniforme en su estructura, humedad, nutrientes y demás propiedades que afectan la expansión del hongo. Al no encontrar obstáculos en ninguna dirección el micelio crece radialmente creando un círculo con su centro en donde cayó la espora original.

Al expandirse el micelio, pueden generarse distintos tipos de Anillos. Las setas aparecerán siempre, llegado el momento de reproducirse, en la periferia del círculo. Así, liberan sus esporas al viento y las mismas se dispersan fuera del círculo, creando nuevos individuos que no se superpondrán con el que los originó. Las esporas vuelan en todas direcciones, pero las que caen adentro de la circunferencia se encuentran con que deben competir con un hongo ya establecido, por lo que difícilmente prosperen. Si el hongo va agotando los nutrientes del suelo, los únicos micelios que sobreviven son aquellos que se encuentran en los límites del círculo. Esto da por resultado los anillos de setas sin vegetación en su interior.

Otra posibilidad es que el micelio, en lugar de agotar el suelo, lo fertilice aportando nutrientes. En estos casos, las plantas crecerán mejor en esos lugares, apareciendo entonces un círculo de pastos más altos o de un color levemente distinto.

Pero si la formación de un Anillo de Hadas lleva tanto tiempo, ¿qué hay de cierto en las historias de círculos de setas apareciendo en el plazo de un día? Esto es porque el hongo es un 90% agua y cuando el tiempo es muy seco puede achicarse hasta ser casi imperceptible. Cuando viene la lluvia, éste crece rápidamente, apareciendo de la nada.

Alguien acostumbrado al pensamiento mágico, o a concluir que cualquier cosa desconocida es esotérica, bien podría pensar que una nave extraterrestre estacionó en su jardín si se encuentra con un Anillo de Hadas. Pero si uno tiene una mente científica, entiende que la naturaleza está llena de sorpresas; en vez de concluir que es un fenómeno sobrenatural, siempre es mejor mantener la mente abierta y considerar primero que, quizás, se trata de algo natural que no conocemos. ¿Por qué no aprovechar la oportunidad para aprender más?

1Feb/124

Visita al Museo Ovni: donde hacemos funcionar la navaja

Este es el artículo 5 de 5 de la serie Museo OVNI en Victoria

Museo OvniHasta acá hemos anotado en detalle lo que vimos y oímos en el Museo Ovni. A muchos lectores quizá les haya bastado; otros pueden estar preguntándose por qué no refutamos con datos sólidos lo que el Museo presenta como cierto. La respuesta es que —salvo por algunas notas al margen— nos lo estábamos guardando.

En el primer post de la serie decíamos que nuestra primera impresión del Museo Ovni había sido la de un lugar poco serio. Los objetos heterogéneos que allí se exponen no parecen unidos por ningún marco teórico explícito. Uno de nosotros comentó en su blog que el museo es una colección de impresiones

que no tienen nada que ver entre sí a priori pero que los iniciados unifican bajo el misterio. Y esto aunque los mismos iniciados se apresuran a develar el misterio con absoluta confianza luego de un par de gestos formulaicos de escéptica prudencia.

La primera crítica que puede hacerse, entonces, es que la hipótesis ovnis = naves extraterrestres no está expresada con honestidad, a pesar de que es obvio que los himbestigadores de Visión Ovni creen sin dudar en ella. Un investigador puede partir de una hipótesis sin demasiados datos, pero si los datos no encajan, o encajan en una hipótesis distinta, después de un tiempo debería renunciar a la idea original. Y la hipótesis, aunque sea amplia al principio, debería irse estructurando y detallando. La hipótesis ovni, en cambio, es totalmente abierta: cualquier luz voladora, captada a ojo desnudo o con una cámara en el límite de su alcance, le viene bien. Como magistralmente lo resumiera Karl Popper, un argumento que lo explica todo en realidad no explica nada, y esta idea de que cualquier cosa que no podamos explicar viene de otro planeta es un ejemplo clarísimo.

Los astronautas antiguos. No tuvimos ocasión de preguntarles a la Sra. Simondini, directora del Museo, si las referencias a los “astronautas antiguos” que vimos allí son parte de su visión. Es posible creer que extraterrestres vinieron a la Tierra en el pasado y construyeron las pirámides de Egipto o de Mesoamérica, pero hace falta ser totalmente ignorante de arqueología e historia para eso. Las alocadas ideas de Erich von Däniken y sus seguidores tienen en común un desprecio por la capacidad intelectual y técnica de los pueblos antiguos (y más precisamente, de los pueblos antiguos que no sean blancos y europeos).

La chapa ovni. En su momento ya comentamos que el asunto de la “chapa ovni” era una historia imposible de verificar. De hecho hay más que eso. La chapa es famosa porque desde hace años la gente venía visitando el museo y sacándose fotos con ella para presenciar el efecto de translucidez. Las fotos que vimos eran tomadas en el interior del museo y con flash. En su libro Invasores, el periodista Alejandro Agostinelli cuenta que Simondini le dijo (en 2007) que a veces “no se ve nada” y que el efecto “sólo parece funcionar cuando se usa el flash”. Esto es exactamente lo contrario a lo que afirmó Pablo Puchet, de Visión Ovni, al hablar de la chapa: según él la misma sólo se ve translúcida en fotos sacadas sin flash y con luz natural. Con permiso de Simondini, algunos de nosotros intentamos ver si realmente la chapa dejaba pasar luz a través, utilizando una linterna de gran potencia y un puntero láser. La chapa, probablemente cohibida por nuestro escepticismo o creyendo que éramos científicos que venían a estudiarla, se rehusó a mostrarse como algo diferente a lo que parece.

La chapa ovni (parte 2). A Agostinelli le dijeron que la chapa era de una aleación de plomo con molibdeno. De Victoria se llevó un pedazo pequeño de metal, legado por el mecánico que conservó la otra parte de la chapa luego del supuesto impacto de la nave extraterrestre; el análisis determinó que era acero común. El análisis citado por Puchet mencionaba nueve elementos (sin contar el hierro) que son comunes en la composición de ciertos tipos de acero aleado inoxidable. A Tamara, miembro del CEA, Simondini le dijo que tenía varios informes científicos coincidentes sobre la composición de la chapa pero aseguró que no podía mostrarlos por ser “confidenciales”. Tampoco quiso darnos el nombre de alguien a quien pudiéramos entrevistar para corroborar los análisis. Nuestra impresión es que la chapa es de acero inoxidable de origen terrestre (humano, para más datos) y, si de hecho provino del impacto de una nave espacial, se trató de la Salyut 7, la misma de donde proviene el tanque de hidracina también expuesto en el museo.

La esfera. No hay mucho que agregar sobre la susodicha esfera. Se trata de una parte identificada de una nave espacial identificada, sin ningún misterio asociado, y dado que el museo se trata de ovnis, no se entiende por qué está allí expuesta con tanta reverencia. La misma directora del museo afirma aceptar que se trata de un tanque de combustible de la Salyut 7. Sin embargo, la presencia del cuadro renacentista donde aparece un orbe papal justo al lado de la esfera en exposición sugiere que los curadores del museo creen algo más. Nos quedamos sin saber exactamente qué es ese algo, aunque podemos imaginar varias posibilidades, a cual más disparatada.

Los avistamientos de ovnis. Pasando por alto el hecho de que no se le puede llamar “investigación” a la búsqueda de videos en YouTube tomados por aficionados con cámaras de teléfonos celulares de poca calidad y en condiciones de baja visibilidad, los avistamientos que se muestran en el audiovisual proyectado en el museo no resultan para nada sorprendentes. Todos salvo uno o dos resultan trivialmente identificables. Incluso los que son más difíciles de desentrañar pueden resultar de fallas o efectos ópticos de la cámara o del ojo humano (y la falsificación o distorsión deliberada tampoco pueden descartarse: hay gente que haría cualquier cosa por lograr un record de visitas en YouTube). Los entusiastas de los ovnis jamás aplican la navaja de Occam, quizá por que intuyen que su filo sin control es demasiado peligroso, quizá porque les falta imaginación y conocimientos al mismo tiempo: conocimientos para entender los formidables obstáculos al viaje interestelar (en cantidades masivas y constantes, para colmo, como ellos plantean que ocurre si todos esos puntitos voladores son naves extraterrestres), e imaginación para idear explicaciones terrenales más plausibles.

Y eso es todo lo que podemos decir, o al menos, todo lo que nos sale. Desde ya que invitamos a todos a visitar el Museo Ovni. El trato es amable, la entrada no es cara, y se llega sin dificultad. Si uno quiere entender y experimentar de primera mano el mundo bizarro en el que se mueven los ufólogos y los creyentes en extraterrestres, es un lugar sin par, hasta donde sabemos, en Argentina.