23Nov/112

El nuevo fraude de Power Balance

Hoy los tubos escépticos de internet se llenaron de gloria cuando salió la noticia que Power Balance se declaraba en quiebra para afrontar los juicios millonarios por parte de sus víctimas clientes. Recordemos que Power Balance es la más conocida de las marcas que venden las llamadas pulseras holográficas; un producto completa y demostrablemente inútil que sólo sirve para perder peso en la billetera o cuenta bancaria.

Sin embargo, y por desgracia, Power Balance ya salió a desmentirque vaya a dejar de hacer negocios y, de hecho, está lanzando un nuevo producto al mercado. Esto ya se sabía gracias a que en otros artículos el vocero de la compañía había hecho entrever que iban a basar sus nuevos productos, no en "orígenes orientales" (porque los chinos estoy seguro que tenían muchísimos hologramas y pulseras de silicona), sino que se iban a centrar en productos avalados por la ciencia "occidental". Viniendo de esta compañía, lo único que podíamos asumir era que iba a dejar de lado el verso orientalista para pasar a embellecer sus productos con versos occidentales; menos "qi" y más "cuántico", quizás.

El nuevo producto de Power Balance

El nuevo producto de Power Balance

Resulta que el nuevo producto de Power Balance es un protector bucal. Pero ojo, no es cualquier protector bucal, es uno "científicamente calculado" para crear un espaciado y resistencia óptimo para los dientes. A diferencia de su anterior estafa producto, éste no se basa en "vibraciones" ni "resonancias" ni hace afirmaciones tan vagas como "mejora el balance". Según su página web, su producto, "disminuye la postura de la cabeza hacia adelante, permitiendo que la parte trasera del cuello se alinee con la columna" y está "calculado científicamente" para que "la mordida quede en su posición más natural y cómoda".

Aún mejor, en la sección "¿cómo funciona?" ¡presentan la literatura científica en la que se basan sus afirmaciones! Nos asegura que “antes de salir al mercado, Power Balance™ probó su nuevo producto con docenas de atletas profesionales que incluían una gran variedad de deportes incluyendo footbal [americano, supongo], hockey, basquet, artes marciales mezcladas y baseball”. ¡Docenas! ¡Impresionante! Todo esto me ahorró mucho trabajo ya que no necesito perder tiempo para buscar los papers relevantes. ¿Quién mejor que la propia compañía para presentar el caso más sólido para su producto? Bueno, si esto es lo mejor que tienen, entonces me parece que a su “Mouthguard” le espera un destino semejante a su pulserita.

La página lista un total de 5 (cinco) estudios y para darse una idea de la poca importancia que le dieron a la evidencia científica, uno de los papers tiene un error de tipeo en el título (dice “neuromusicular” en vez de “neuromuscular”) y en una de las citas se les escapó el ”Para citar este artículo:” que indica cómo citar un artículo. Nota: sólo hay que poner lo que viene después de eso. Pero es peor, cuatro de los estudios prácticamente no tienen relación con el producto y examinan la reacción de los músculos y la postura y el sostén de la mandíbula.

Nos queda sólo 1 (un) paper que efectivamente estudió la efectividad de este protector bucal en comparación con los tradicionales que, por suerte, puede encontrarse fácilmente con una búsqueda en Google (si uno se aviva del error de tipeo). El estudio fue, obviamente, financiado por Pure Power Athletics, Inc así que es difícil considerarlo independiente pero aún así es completamente inconsecuente. A pesar de lo que dice la página, el experimento consistió en 22 atletas (que no llega a la definición de “docenas”) algunos de ellos profesionales, otros universitarios y de ninguno se dice su especialidad salvo que estaban “entrenados anaeróbicamente”. Desde el vamos un estudio con 22 atletas me parece, como mucho, preliminar; pero como no estoy al tanto de los estándares de evidencia en la deportología, no podría comentar demasiado.

El estudio no tiene doble ciego (los experimentadores sabían cuando los sujetos usaban las “Mouthguards” y cuando los protectores tradicionales) y se trató de un estudio cruzado; es decir, los sujetos primero usaron uno de los productos y luego el otro. Esto aumenta los problemas con los sesgos experimentales pero es lógico considerando que se trata de sólo 22 sujetos. En teoría los dos protectores eran muy similares pero no hay forma de determinar cuánto se esforzaron en que los participantes no supieran si estaban usando el protector clásico o el “experimental” ni forma de evaluarlo ya que no les hicieron llenar un cuestionario al respecto.

Luego de que los atletas se familiarizaran con los protectores, se les evaluó en 3 tareas: salto vertical, levantamiento de pesas y el test de Wingate(WAnT).

Pero vamos a los bifes, ¿mejoraron su rendimiento? Para un nerd de los gráficos como yo, es sumamente frustrante que los resultados fueran plasmados sólo en números. O la revista no les dio espacio suficiente o son tan poco convincentes que era mejor no graficarlos. En cualquier caso, decidí crear los míos para tener una idea del efecto.

Naranja obscuro: Protector “experimental”. Naranja claro: Protector tradicional.

Las diferencias son mínimas y bien dentro de las barras de errores. Según los autores del paper, la diferencia fue estadísticamente significativa sólo en la altura máxima del salto vertical y el máximo en el WAnT. Pero estadísticamente significativo no significa realmente significativo. El tamaño del efecto es minúsculo y sólo fue significativo en 2 de los 4 criterios de evaluación. Es sospechoso que el test Wingate evalúe 5 variables -no sólo el máximo y el promedio- … ¿será que las otras variables no fueron siquiera distintas?

Ah, ¿y la frutilla del postre? Para lograr unos míseros 2 cm de más en el salto vertical, los atletas tuvieron que estar 90 minutos en una sesión de dentista para tomar la impresión de sus dientes mientras se le hacían pasar pulsos de bajo voltaje para relajar los músculos de la quijada. Es mi impresión, pero no creo que la Mouthguard tenga este nivel de personalización.

Considerando la pequeña cantidad de sujetos experimentales, las falencias en el diseño, el minúsculo tamaño del efecto y su inconsistencia, me es difícil entender por qué Power Balance pondría esto como evidencia a su favor más que para dar la apariencia de que su producto está científicamente validado y rezar por que nadie se tome el trabajo de leer lo que presentan como evidencia.

Power Balance ya se ganó un lugar en nuestros corazones como una compañía que vende humo. Si quiere revertir esta imagen, va a tener que hacer mucho mejor que abusar de la ciencia para vender un producto.

Comentarios (2) Trackbacks (0)
  1. jajajajaaaa si antes las PB servían para detectar e identificar bol*dos, ahora también podremos identificar pel*tudos que le vuelven a comprar!!! 😀
    Muy buen análisis.. tiene más ciencia éste artículo que la página de las mi*rdas esas 😀

  2. buen seguimiento Daneel

    mejor seguir controlando: si nadie cuestiona estas cosas, es para peor.

    salu2


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