24Oct/11108

Chlorella, el superalimento

Chlorella

Chlorella bajo el microscopio.

Es sorprendente cuánto de regresión y de nostalgia hay en lo que se llama la Nueva Era. Hasta ahora lo había notado en su insistencia en volver a las “sabidurías ancestrales” o al estado de comunión con lo “natural” que supuestamente disfrutaban los pueblos antiguos. Pero también puede encontrarse un retorno a utopías científicas. De un caso de ésos quiero hablar: el de la Chlorella.

Chlorella (no los aburriré con los detalles) es un alga unicelular que contiene una variedad de nutrientes y que en ambientes apropiados crece con cierta facilidad por división asexual. Basándose en datos de laboratorio y en un optimismo exagerado, los investigadores de los años 1940–1950 la elevaron a un status de “superalimento”, proponiéndola como solución al hambre mundial. Como Chlorella era prácticamente pond scum (la porquería verde que crece los estanques), se dijo que una siembra bien organizada del océano sería baratísima y podría dar de comer al planeta, retrasando —al menos— la catástrofe malthusiana por unas cuantas décadas. Pero la ilusión se derrumbó. Chlorella tiene una membrana de celulosa dura e indigerible. El altísimo rendimiento fotosintético que se le atribuía resultó ser mucho menor fuera del laboratorio. Cosecharla tampoco era tan sencillo. Chlorella no sería jamás la panacea para el hambre de la humanidad.

Entra en escena la Nueva Era. Todos sabemos que hace falta demanda para poder llenarla con una oferta; para que la oferta nuevaeriana de salud y bienestar sea aceptada, hay que crear una necesidad por vía del miedo. Estamos mal nutridos. Hay toxinas y “químicos” en los alimentos que compramos en el supermercado. Nos faltan vitaminas porque no comemos alimentos “naturales”. En las paredes de nuestros intestinos se acumulan desechos que nos envenenan lentamente. Porque no estamos en armonía, porque estamos desbalanceados, por culpa del estrés, nos acechan enfermedades terribles. Algunas religiones plantean que somos defectuosos y necesitamos ser reparados; la Nueva Era nos dice que seremos perfectos si corregimos nuestros desequilibrios: a fin de cuentas casi lo mismo. Y Chlorella, como otros suplementos dietarios, es la corrección que nos ofrecen.

Chlorella - Fuente de salud

“Fuente de salud” (La Capital, suplemento Mujer, 09/oct/2011)

Si uno busca información sobre esta notable alga, se ve inundado por propaganda. Cientos o miles de empresas venden Chlorella como producto milagroso que nutre, aporta vitaminas, refuerza el sistema inmunológico, previene el cáncer y remueve del cuerpo metales pesados (quelación). Las legislaciones de los distintos países varían, pero hasta donde se ve, casi cualquier cosa puede venderse como suplemento dietario en tanto no se utilice la palabra “curar” o algún otro indicador de que se está ejerciendo la medicina en forma ilegal o por fuera de la regulación.

Los estudios científicos que se han hecho sobre Chlorella no aportan mucho a este entusiasmo. Chlorella no rebosa de vitaminas. Un par de estudios demuestran que podría disminuir la incidencia de un par de tipos de tumores oncológicos en cierto tipo de ratones. Es cierto que contiene nutrientes, y también es cierto que uno puede obtenerlos comiendo otras cosas, más sabrosas y muchísimo más baratas. No hay ni un indicio de que sea buena para el sistema inmunológico humano ni de que sea un agente quelante eficaz. El “factor de crecimiento de la Chlorella” no parece existir fuera de los sitios web que lo venden. (Y desde luego la clorofila no es igual a la hemoglobina cambiando hierro por magnesio —cosa que aunque fuera cierta tampoco significa nada.)

La propaganda que esta “asesora nutricional holística” hace de la Chlorella omite las pretensiones de transformarla en alimento para la humanidad, pero parte del mito original y lo embellece con pretensiones comunes a muchos otros suplementos dietarios de dudosas virtudes (como la espirulina). Exceptuando estas cuestiones específicas, parece que sus fuentes de información dataran, como muy tarde, de los años ’60. En este caso la intención es obviamente comercial y no cabe duda de que toda la página del diario es un aviso pago, pero detrás de eso hay un mercado de consumidores ignorantes que se tragan entera esta extraña mezcla de nostalgia por la armonía pasada y de exaltación de los métodos modernos de refinación de alimentos.

21Oct/115

Pienso, luego Dudo – Capítulo 19

Todo tiene una explicación natural. La luna no es un dios sino una gran roca, y el sol es una roca caliente

Anaxágoras (500–428 a.E.C.)

Pienso, luego dudo es el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

Pregúnten cosas al Formspring

Para escuchar online, hacer click en PLAY:

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Primer Segmento (descargar)

Segundo Segmento (descargar)

Tercer Segmento (descargar)

Música que se escucha:

  • Art of Noise - Paranomia
  • Art of Noise - Backbeat

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Pienso, luego dudo – Capítulo 19 (link de descarga)
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19Oct/110

Charlatanería y Ciencia

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Publicado por:Elio Campitelli.

Archivado en: CEA, Encuentros

13Oct/1111

Encuentro del CEA en Buenos Aires; conferencia de Jane Goodall

11 Comentarios    

Publicado por:Jorge A. B..

Archivado en: CEA, Encuentros

Arriba: Jane Goodall hace algunos años. Abajo: fotografía más reciente.

Señoras y señores, ya tenemos la excusa perfecta para organizar el próximo encuentro abierto del CEA.

Seguramente todos conocemos desde hace tiempo a Jane Goodall, una de las científicas más populares del mundo hoy en día. Dedicó su vida al estudio de los primates en África, especialmente chimpancés. Para que se hagan una idea quienes no la conozcan tanto, hace tiempo que sabemos que los seres humanos no somos la única especie que fabrica y hace uso de herramientas, y el clásico ejemplo es que los chimpancés utilizan ramitas modificadas por ellos mismos para sacar hormigas de un hormiguero. Pues bien, fue ni más ni menos que Jane Goodall quien descubrió esto, entre un sinfín de otros aportes revolucionarios a su campo de estudio por los que ha sido merecedora de innumerables premios y reconocimientos.

Pues bien, vía Expedición Ciencia nos enteramos de que esta increíble mujer visitará Argentina y aprovechará para dar una única conferencia. Un evento imperdible, una oportunidad única. Será el martes 1 de Noviembre, a las 19:00hs en la Universidad de Maimónides, ciudad de Buenos Aires. La entrada será libre y gratuita, pero con capacidad limitada a 350 personas, por orden de llegada.

Así que, qué mejor que organizar un encuentro del CEA ese día un poco más temprano, para llegar con tiempo y de paso aprovechar para conversar entre nosotros sobre los temas que se nos ocurran, como habitualmente hacemos. Y, visto y considerando que dicha Universidad se encuentra a sólo dos cuadras del Parque Centenario, nos encontraremos a las 15:00 hs en las puertas del Museo de Cs Naturales Bernardino Rivadavia, ubicado en dicho parque. Según lo que convengamos en el momento, antes de asistir a la charla de Jane podemos recorrer el museo, o bien ir a un bar, o quedarnos en el parque, o cualquier otra alternativa que se proponga.

Museo de Cs Naturales en el Parque Centenario (arriba), a pocas cuadras de la Universidad de Maimónides (abajo a la izquierda)

Tal vez no hayas ido aún ninguno de los encuentros del CEA y te preguntes cómo son. La respuesta es que son reuniones completamente informales entre un grupo de gente mayoritariamente joven (generalmente entre los 20 y los 35 años, aunque por supuesto todos son bienvenidos). Pasamos un largo rato conversando sobre temas que vayan surgiendo espontáneamente, como en cualquier juntada normal con amigos, con la diferencia de estar entre gente con similares intereses y formas de ver el mundo. Y ya sea antes o después, en ocasiones vamos a conocer algún lugar, asistimos a algún evento, conferencia o lo que sea, y para completar el día eventualmente cenamos juntos en algún bar. Siempre nos alegramos de ver caras nuevas, y suelen aparecer un par en cada encuentro. ¡Así que los esperamos a todos!

Para más referencias puedes estar atento al evento correspondiente en nuestra cuenta de Facebook.

7Oct/1167

La cosmovisión científica

67 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

Archivado en: Ciencia

La noción de un ancestro común es increíblemente poderosa. No sólo en su poder explicativo científico sino en su significado trascendental. Uno va por la calle y ve personas, perros, gatos, árboles, flores... ¡pensar que somos todos una misma familia! Y no de una forma metafórica, o metafísica sino literalmente.

En serio. Pensar que literalmente uno y todos sus conocidos están emparentados con la remolacha que se está comiendo o las bacterias que viven en y dentro nuestro es casi impensable. Sin embargo es verdad.

Pero además estamos hechos de los mismos elementos que la Tierra sobre la cual caminamos. De hecho, la remolacha antes mencionada obtuvo gran parte de su materia del suelo, el agua y el aire. Somos parte de la Tierra. De nuevo, no de una manera metafórica sino tan literalmente como algo puede serlo.

Finalmente, esos elementos de los cuales estamos hechos  fueron creados en los núcleos de las estrellas a miles de millones de años luz donde átomos livianos se fusionaron a presiones y temperaturas inimaginables para formar... bacterias, remolachas, gatos, perros, personas. No sólo podemos trazar una línea continua que nos conecta con el resto de los seres vivos. Esa misma línea puede extenderse hasta el mismísimo Big Bang. También somos, literalmente parte del universo. Como decía Sagan, somos la forma que tiene el cosmos de conocerse a sí mismo.

Una minúscula porción del cosmos que ganó autoconsciencia y trata de averiguar cómo carajo sucedió todo esto, cómo llegó hasta ahí y si por ahí cerca hay algún otro pedacito de cosmos, también autoconsciente, que quiera hacerle compañía.

La ciencia nos une al universo de formas mucho más profundas, interesantes y trascendentales de lo que alguna vez pensó. Los astrólogos dicen que tenemos una "conexión" con el universo y tratan de parecer profundos. ¡Paparruchas! No, no tenemos una mera "conexión" con el universo, somos el universo.

La perspectiva científica te vuela la cabeza, te hace ver mucho más allá de cualquier cosmovisión limitada por el poder de la imaginación humana gracias a que se nutre de las historias más inimaginables que nos cuenta el universo. Y la mejor manera de escucharlo (porque la naturaleza no tiene secretos pero habla bajito), es prestándole atención, muy atentamente, con el método científico en una mano y una mente curiosa en la otra.