30Sep/111

Siameses, mongólicos y esquimales

Chang y Eng Bunker, hermanos siameses

Los hermanos siameses Chang y Eng Bunker.

Hace bastante que no escribo sobre lingüística y quería hacer un ejercicio de divulgación y de escepticismo, en el cual tengo que incluirme. Resulta que, viendo el primer episodio de la excelente serie de documentales Inside the Human Body, de la BBC, surgió de manera prominente el tema de los hermanos siameses. Estos pares de hermanos (o hermanas: las mujeres son un 75% de los casos) son gemelos monocigóticos que se han separado parcialmente en el útero. Aunque técnicamente se denominan gemelos conjugados, se mantiene la designación tradicional de siameses, que proviene de Siam, el nombre de Tailandia hasta 1932. Los siameses en cuestión eran un par de gemelos, Chang y Eng Bunker (1811–1874), unidos por el esternón y con hígados fusionados, y que se hicieron famosos como parte del circo de P. T. Barnum.

Al escuchar la expresión, a mí me pareció que se trataba de un término obsoleto y peyorativo, similar al uso de la palabra mongolismo para designar al síndrome de Down. Resultó que estaba equivocado, aunque no soy el único: aunque los diccionarios no hacen mención de ningún tono despectivo, al menos una agencia de noticias (Canadian Press) decidió hace unos años aconsejar a sus periodistas el uso de términos como “gemelos unidos” o descripciones específicas (“bebés que nacieron unidos por la cadera”). Por otra parte, los gramáticos han adoptado la expresión gemelos siameses para designar pares de palabras o expresiones que forman frases hechas y que se colocan siempre en el mismo orden, como vivito y coleando, arco y flecha, cara o cruz, aquí y ahora, etc. Parece que a casi nadie le parece ofensivo, aunque quizá sea porque se trata de un país remoto y que ni siquiera existe más con ese nombre.

Tipos de asiáticos, según The New Student's Reference Work (Chicago, 1914)

Tipos de asiáticos, según The New Student's Reference Work (Chicago, 1914).

Es distinto el caso de mongolismo y mongólico: aunque también se trata de un remoto país asiático, ni Mongolia ni los mongoles han dejado de existir, pero sobre todo, está claro que ni los mongoles ni ningún otro grupo étnico similar a ellos tienen nada que ver con el síndrome de Down (fuera de que, por supuesto, los mongoles tienen tanta probabilidad de padecer síndrome de Down como cualquier otro pueblo del mundo). Ocurre que quien describió el síndrome, el médico británico John Langdon Down, lo llamó mongolismo (o idiotismo mongoloide) porque observó que los niños con Down tenían rasgos faciales similares a los individuos de la “raza mongola”, en particular la llamada brida mongólica (epicanthus medialis), que es el repliegue del párpado típico (pero no exclusivo) de muchas etnias asiáticas.

Esta clasificación racial fue creada por Johann Friedrich Blumenbach (1752–1840), quien suponía que las diferencias entre razas dependían de la geografía, la nutrición y las costumbres. Blumenbach no era racista y criticaba a los que proponían teorías pseudocientíficas sobre la inferioridad o superioridad de una raza sobre otra, pero adhería a la “teoría de la degeneración”, según la cual Adán y Eva habían sido caucásicos (blancos) y sus descendientes habían cambiado de complexión a causa de factores ambientales. Down consideraba que el síndrome que había descubierto representaba una forma de degeneración, quizá el mismo tipo que el propuesto por Blumenbach, del tipo caucásico al tipo mongólico. Sea como fuere, hoy sabemos que la teoría de la degeneración es falsa y (desde 1959) que el síndrome de Down se origina en un trastorno cromosómico, por lo cual es ofensivo el uso del término mongolismo, que ha sido eliminado paulatinamente de las publicaciones médicas desde entonces.

Esquimal (inuit) con raquetas para nieve

Esquimal (inuit) con raquetas para nieve.

Con los esquimales me pasó algo parecido a con los siameses: por algo que había leído me sonaba peyorativo. Resulta que mucha gente cree que esquimal proviene de un término usado por las tribus algonquinas para referirse a ciertos vecinos suyos y que significa “los que comen carne cruda”. Esta adopción de exónimos despectivos no es poco común: en Argentina todavía hay quienes llaman a los wichi con el nombre mataco, que es de origen quechua y significa “armadillo”, y en ruso los alemanes se llaman nemetskii, que significa “sordomudos”. Pero como en el caso de los siameses, me equivoqué, y no estoy solo: en Canadá y en Groenlandia, a causa de esta supuesta etimología, se conoce a los esquimales con el término que usan para referirse a sí mismos, inuit, a pesar de que en rigor hay otra etnia esquimal, los yupik, además de los inuit, y varios otros nombres regionales (como kalaallit para los groenlandeses). El Concejo Circumpolar Inuit, una ONG que los representa, utiliza tanto inuit como esquimal, ya que, por ejemplo, los yupik de Alaska y de Rusia no aceptan ser llamados inuit. Y el caso es que, a fin de cuentas, no hay mucha evidencia de que esquimal sea un peyorativo: la mayoría de los lingüistas lo dudan, y la teoría preferida es que proviene en realidad de una palabra del lenguaje algonquino montagnais o innu-aimun que se refiere… al encordado de las raquetas para nieve.

Así de curioso es el mundo de las palabras: pensar que gracias a un par de gemelos unidos por el tórax que murieron hace un siglo y medio uno termina aprendiendo un poco de historia del racismo y se libra de dos mitos lingüísticos al precio de uno…

22Sep/1153

Neutrinos más rápidos que la luz

En este blog varias veces hablamos de relatividad y de su naturaleza absoluta: nada viaja más rápido que la luz. También coqueteamos un poco con algunas maneras de violar este principio e incluso usamos el concepto de viaje superlumínico para introducir conceptos de la teoría de grafos. Pero hoy, mientras escribo, se está desarrollando una noticia interesante que tiene que ver con todo eso. Científicos quizás hayan descubierto neutrinos superando la velocidad de la luz. Dado que esto es un tema candente del momento, decidí escribir una entrada tan rápido como pude... más rápido que la luz podría decirse.

Los neutrinos son partículas subatómicas minúsculas casi sin masa que viajan casi a la velocidad de la luz. Se producen en el interior de las estrellas y, más relevante para este post, al colisionar partículas a altísimas energías. Como prácticamente no interactúan con la materia pueden pasar a través de la Tierra tranquilamente; de hecho, virtualmente no hay diferencia en la cantidad de neutrinos que pasan por nuestros ojos entre la noche y el día. Pero que interactúen poco con la materia no quiere decir que no puedan detectarse. Son tantos los neutrinos que si se tiene suficiente cantidad de materia, eventualmente algún neutrino se va a detectar.

En el macizo montañoso del Gran Sasso, en Italia, hay uno de estos detectores. El OPERA (Oscillation Project with Emulsion-tRacking Apparatus – sí, a los científicos les gusta los acrónimos) es un conjunto de 150 mil “ladrillos” de emulsión fotográfica y plomo con una masa total de 1.800 toneladas y se encuentra a sólo 730 km (medido con una exactitud de 20 cm) de una buena fuente de neutrinos: el CERN en la frontera Franco-Suiza. Hoy, luego de 3 años y unas 16.000 detecciones, el equipo de 160 personas anunció un descubrimiento tan asombroso como dudoso. Midiendo el tiempo en que tardaban los neutrinos en viajar desde el acelerador de partículas hasta el detector encontraron que llegaban unos 60 nanosegundos antes de lo que cabría esperar si éstos viajaran a la velocidad de la luz.

Ahora, para la señora que está leyendo esto mientras barre la vereda le parecerá que 60 nanosegundos es muy poca diferencia y se cuestionará si el equipamiento es suficientemente sensible para detectarlo. Según los investigadores del OPERA, el error sería de sólo 10 nanosegundos, dejando amplio margen para la detección. No sólo eso, sino que se trata de un resultado de 6 desviaciones estándar sobre la media,  un resultado que en física teórica es casi seguramente correcto.

Pero este resultado no está libre de sospechas. La máxima de que las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias vale acá más que nunca y pocas proposiciones son tan extraordinarias como la idea de tirar a la basura uno de los principios fundamentales de la física. El propio portavoz del equipo, Antonio Ereditato admite que esta medición no es suficiente para refutar la relatividad.

A pesar de que muchos mantengan un sano escepticismo, la comunidad de físicos parece estar más que interesada en estos resultados. No es todos los días que un experimento bien controlado y no realizado en el sótano de la madre de algún delirante (aunque el OPERA sí se encuentra a 1.400m debajo del suelo) contradice algo tan fundamental. John Ellis, físico teórico en CERN dice en un artículo en Nature que ya han habido muchos experimentos que afirmaban algo similar y que ninguno terminó siendo cierto.

Pero claro que hay algunos detalles. Tal diferencia entre la velocidad de los neutrinos y la de la luz significaría que el OPERA debería haber detectado neutrinos procedente de supernovas lejanas años antes de que nos llegara la luz de la explosión. Sin embargo tal disparidad nunca ha sido observada. Phil Plait sostiene que este argumento no es tan sólido como parece ya que es muy probable que los neutrinos producidos en las supernovas a cientos de miles miles de años luz tengan diferentes energías que los creados por un colisionador de partículas a unos pocos kilómetros.

La mayoría de las afirmaciones extraordinarias en ciencia terminan siendo incorrectas. Es más probable que haya algún error sistemático en el experimento a que realmente se haya quebrado uno de los pilares de la física moderna. Pero sea como sea, esta noticia es más que interesante. Si resultara ser correcta significaría una revolución en la física digna de un Premio Nobel; y si resultara ser falsa, es una ilustración más del proceso autocorrectivo de la ciencia y de que, lejos de ser dogmáticos y aferrados a la “ciencia oficial”, los científicos están al acecho de nuevas teorías y nuevas ideas.

22Sep/115

Cómo salió el encuentro en Buenos Aires y la charla de Bunge

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Publicado por:Jorge A. B..

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Algunos de los presentes en el encuentro, dentro del Grand Splendid

El pasado Jueves 15, tal como habíamos avisado y venimos haciendo, nos encontramos en Buenos Aires. El lugar de encuentro fue una librería llamada Grand Splendid, que la mayor parte de nosotros no conocía. Describir su belleza e imponencia daría para un libro entero, pero nos limitaremos a decir que funciona en el edificio de un antiguo teatro, conservando su anterior arquitectura. En los palcos y plateas se encuentran los libros, y sobre el antiguo escenario teatral funciona un bar con mesas, sillas y sillones.

Allí estuvimos desde las 15hs conversando de temas diversos, desde los más serios hasta los más triviales. Alrededor de las mesitas, juntadas al modo tradicional, estábamos sentados aproximadamente diez personas. Hubo un par de caras nuevas, tres que viajaron desde Rosario, dos que  fuimos desde La Plata y el resto, de Buenos Aires. Por primera vez (y esperemos que también por última), ninguna representante del género femenino nos gratificó con su presencia.

Luego de varias horas de charla, llegando el final de la tarde, un pianista profesional desplegó sus habilidades en un piano de cola que se encontraba en la esquina del escenario, a tres metros de nosotros. Finalmente, a las 19hs partimos de la librería hacia el edificio de la Sociedad Científica Argentina. Si bien la arquitectura del Grand Splendid rebosaba de lujo, debo decir que este segundo edificio tampoco se quedó tan atrás, como bien se podrá notar en las fotos.

Allí, desde el escenario de una hermosa y pequeña sala de estilo teatral, Mario Bunge dió una breve conferencia seguida de una sesión de preguntas y respuestas, organizada por el Center for Inquiry Argentina. Acompañándolo se encontraban Alejandro Agostinelli y Alejandro Borgo, dos grandes divulgadores del escepticismo también bastante conocidos por todos nosotros.

Sala de la Sociedad Científica Argentina donde Mario Bunge dio la conferencia

Algunos ya conocíamos personalmente a Bunge, otros no. Si bien ninguno de nosotros estuvo de acuerdo completamente con todas sus opiniones, sí compartimos la base de su pensamiento, y desde ya todos coincidimos en que es un interesante personaje a quien nos encantaría volver a escuchar cuando tuviéramos la oportunidad. Pero ya dejando de lado su aspecto intelectual, seguramente sus dos cualidades que más nos llamaron la atención fueron, uno, su avanzada edad y dos, su gran sentido del humor e ironía. Se la pasaba tirando chistes o comentarios con cierto toque de gracia, al mismo tiempo que se le dificultaba mantener firme el micrófono en la mano.

A mí en lo personal, me hizo reír a carcajadas el modo en que respondió una de las preguntas del público (que habían sido escritas en papelitos y recolectadas previamente), que decía "¿Usted cree en Dios?". Si en el lugar de Bunge se hubiera encontrado cualquiera de nosotros, probablemente habría respondido con un "¡No!", pasando luego a explicar minuciosamente las razones filosóficas, una por una, como si hubiera estado preparado para ese momento toda la vida. Y esa era la manera en que todos supusimos que él también reaccionaría. Sin embargo, respondió con extrañeza y curiosidad, como si nunca se hubiera esperado esa pregunta. Dijo simplemente: "No... ¿por qué?...", y por el contraste con lo esperado, todo el público estalló en risas. Fue como si le hubieran preguntado: "¿Usted cree que en la sala de al lado hay un chanchito volador vestido con traje de ballet?". Luego de una breve pausa, simplemente agregó, encogiéndose de hombros: "...¿hay alguna prueba de que exista?", y pasó a la siguiente pregunta.

De izquierda a derecha: Alejandro Agostinelli, Mario Bunge, Alejandro Borgo

Una vez terminada la conferencia, los amigos que nos visitaban de Rosario emprendieron el viaje de regreso a su ciudad, para no llegar demasiado tarde. El resto de nosotros fuimos a cenar unas pizzas a un restaurante, donde pasamos un par de horas más conversando sobre todos los temas posibles e imaginables. En el transcurso del día surgieron varias ideas y propuestas interesantes, las que comunicaremos y desarrollaremos en poco tiempo.

Las fotos sacadas a lo largo de toda la jornada ya fueron subidas a nuestra cuenta de Facebook, para quienes las quieran ver (gracias, Fernando). ¡Y todo el que quiera sumarse a los próximos encuentros, está por demás invitado! Sólo debe seguir con atención nuestro blog, o nuestra cuenta de facebook o twitter, o bien nuestro podcast, el foro o el newsletter, o bien todos ellos, donde siempre anunciamos los detalles de los próximos encuentros. ¡Hasta la próxima!

20Sep/1118

Conducir bajo los efectos del placebo

Imaginemos que estamos haciendo un ensayo clínico para probar el efecto del alcohol en la capacidad de manejo. Nuestra hipótesis (y quizás el alcohol tenga algo que ver en ello) es que 2 pintas de cerveza van a mejorar el control al volante. Para decidir si mejora o no la capacidad de manejo hacemos que los sujetos realicen pruebas antes y después de la intervención, y además les damos a completar un cuestionario para que auto-evalúen qué tan bien manejaron.

No hace falta ser un genio para imaginar los resultados. Uno de los efectos del alcohol es una sensación de confianza; uno cree que está haciendo observaciones extremadamente profundas sobre la vida, el universo y todo lo demás, pero en realidad está balbuceando oraciones semi-coherentes. Así, las medidas subjetivas de manejo probablemente sean muy positivas, quizás culpando al otro conductor por el choque en cadena o afirmando que, en efecto, ese poste iba a toda velocidad. Las medidas objetivas obviamente van a contar otra historia, con una clara disminución de los reflejos y un aumento en el riesgo de colisiones. Conclusión: los borrachos manejan mal pero creen que lo hacen bien.

Ahora publicamos los resultados de esta experiencia en el New England Journal of Medicine (NEJM) y luego encontramos un editorial que dice algo como esto:

¿Qué aprendemos de este estudio? Los autores concluyeron que los reportes de los pacientes eran “poco confiables” ya que dijeron haber manejado mejor cuando en realidad lo hicieron peor – es decir, las experiencias subjetivas simplemente son falsas ya que ignoraron los hechos objetivos medidos por la prueba de manejo. ¿Pero es esta la interpretación correcta? Son las experiencias subjetivas lo que llevó a los sujetos a la academia de manejo en primer lugar. Vinieron porque manejaban mal y se sentían inseguros al volante, no porque tenían una disminución de los reflejos y aumento en el riesgo de colisiones. El hecho de que sintieran que manejaron mejor nos presenta una pregunta. ¿Qué es el resultado más importante, la medición objetiva o la subjetiva, la percepción del conductor o la del profesor de manejo?

Un sinsentido, ¿no? Bueno, algo casi idéntico fue lo que publicó el NEJM acompañando un paper comparando los efectos de diversos placebos con una droga de efectividad comprobada

No es secreto que uno de mis “temas” es el efecto placebo. Ya lo he discutido en un post anterior concluyendo que lo más probable es que el efecto placebo no sea de verdadera relevancia clínica. El diseño de este estudio lo comenté en el Capítulo 16 de Pienso, luego Dudo pero lo voy a repetir acá para quien no quiera tener que descargarse un archivo de audio y escucharlo… y además para rellenar un poco el post.

Se trató de un ensayo clínico en el que se evaluaban 4 intervenciones para el control del asma: Abuterol (una droga con efectividad comprobada), un inhalador placebo, acupuntura placebo (osea, acupuntura), y sin tratamiento. Las variables que se midieron fueron -y esto es importante- capacidad pulmonar medida mediante un aparato especial (FEV1) por un lado y el reporte subjetivo del paciente mediante una escala del 0 (sin mejoría) al 10 (muchísima mejoría). Una variable es una medición objetiva mientras que la otra es completamente subjetiva y, de hecho, no permite que el paciente diga que empeoró.

Sabiendo lo que sabemos sobre el efecto placebo lo esperable es que las medidas subjetivas muestren una gran mejoría aún sin tratamiento activo mientras que las objetivas apenas se inmuten. Y, alabado sea Sagan, eso fue exactamente lo que ocurrió:

En cuanto a la experiencia del paciente, en todos los casos en los que el tipo creía estar recibiendo un tratamiento efectivo, expresó la misma mejoría. El Abuterol tiene un poco más de efecto pero la diferencia no es estadísticamente significativa. Pero en lo que respecta a las mediciones objetivas -la capacidad pulmonar- la droga activa tuvo muchísima más efectividad que el resto de las intervenciones. Es de notar que aún el grupo que no recibió ninguna intervención mejoró y lo hizo a igual magnitud que los grupos placebo. Si no hacer nada es tan efectivo como un placebo… entonces podemos concluir que un placebo es tan efectivo como no hacer nada.

A mí me parece que el placebo es la borrachera de la medicina (frase robada inspirada en el excelente Mark Crislip). Te hace creer que estás mejor cuando en realidad es una ilusión. En este caso los pacientes con asma se podrían sentir mejor luego de una sesión de placebos pero su situación en realidad no había mejorado; su capacidad pulmonar seguía igual.

Un ocultamiento de los síntomas como ese no puede terminar en nada bueno. “No se preocupe por ese extraño bulto en su hernia, mientras usted se sienta bien y relajado, todo va a estar bien” o “Naaaa, sólo me tomé unas birras, puedo manejar lo más tranquilo”.

12Sep/1130

Estupidez diluida en agua.

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Publicado por:Elio Campitelli.

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La homeopatía es estúpida. Realmente estúpida. Simplemente no creerás lo vasta, inmensa y alucinantemente estúpida que es la homeopatía. Quiero decir, uno pensaría que el reiki es una estupidez pero eso es un poroto comparado con la homeopatía.

Con los perdones (¡y agradecimientos!) necesarios a Douglas Adams pero la homeopatía realmente es estúpida y se las arregla para romper récords de estupidez con cada nueva iteración. La mera idea de que una substancia se hace más “potente” cuando más se la diluye va en contra de todo lo que sabemos de biología, química y física pero a los homeópatas ese pequeño detalle parece no importarles demasiado. Qué más da que mi práctica viole analmente leyes básicas de la ciencia si tengo una pila de anécdotas que me indican que a mis pacientes le funciona, ¿no? La acupuntura al menos tiene ‘principios activos’ (si uno clava agujas en la piel no es loco pensar que el cuerpo va a responder de alguna manera) pero sólo un delirante podría pensar que una pastilla de lactosa que alguna vez tuvo una gota de agua que alguna vez formó parte de una solución que en un pasado tuvo contacto con un principio activo pueda curar. Pero si hay algo infinito en este mundo es la credulidad humana y nuestra capacidad de engañarnos a nosotros mismos y es así como la homeopatía continúa vigente en el Siglo XXI.

Ahora, si a la absurdidad que es la homeopatía en su forma original la potenciamos, ¿qué nos queda? Oscillococcinum; un preparado homeopático de una bacteria que no existe. ¿Y si la potenciamos aún más? Aqua Nova, un preparado homeopático de agua… diluida en agua. Sí, leyeron bien, agua diluida en agua. Esto es o una de las más grandes sandeces de la historia o una de las mejores sátiras que he visto.

Una crítica muy común hacia la homeopatía es que si el agua realmente tuviera la “memoria” de todas las substancias con las que tuvo contacto entonces cada vez que abrimos la canilla estaríamos tomando preparados homeopáticos de caca, o de dinosaurio… o de caca de dinosaurio. La respuesta es que el agua crea la memoria sólo si se le aplican los pases mágicos “sucusiones” mientras se la diluye. Pero la solución de este grupo de homeópatas es más innovadora: usar ¡agua nueva! Lo que hacen es obtener Hidrógeno y Oxígeno por medio de electrólisis del agua para luego quemarlos juntos nuevamente y obtener… agua. Pero este agua, según ellos, no contiene la memoria de ninguna substancia ya que fue creada hace algunos minutos por lo que es verdaderamente “pura”.

Si yo estuviera en su lugar lo que haría a continuación sería utilizar ese agua como solvente para futuros remedios homeopáticos; es decir, disolver cosas en ella para obtener remedios que no contengan la memoria de cada partícula de materia fecal con la que el solvente tuvo contacto. Pero en el mundo bizarro de la homeopatía lo que decidieron hacer ellos es usar esa “agua nueva” como tinta madre y ¡disolverla en agua!

Pero aún hay más. La forma en la que se evalúa qué síntomas puede tratar un determinado preparado homemopático es mediante un “proving” que, a pesar de su nombre en inglés, no tiene nada que ver con una “prueba” de su eficacia. Consiste en darle la substancia a varios pacientes y que estos lleven un diario y anoten sus síntomas; lo que sea que anoten es lo que el remedio va a curar (recordando el principio de que lo similar cura lo similar). Yo tenía la impresión de que lo que se probaba era la tinta madre, no el remedio diluido pero en este caso le dieron un preparado 30C (1 parte “agua nueva” por 1060 partes “agua vieja”) a 13 sujetos. Ahora, considerando que no existió control de placebo ni doble ciego alguno (todos sabían que recibían el “medicamento”), ¿qué piensan que pasó?

Recomiendo vehementemente leer los registros de los sujetos (en inglés) porque no tienen desperdicio. Traduzco algunos con el número de paciente entre paréntesis:

  • Bastente confundida, los nombres y palabras me salen mal, y manejé 60 km en la dirección equivocada pensando que era el camino a casa. (P01)
  • Esta experiencia fue como una montaña rusa - grandes altos y bajos. Antes de tomar el remedio me sentía lleno de adrenalina, lo que sentís en el estómago justo antes de ser catapultado al espacio en una montaña rusa. Al final de la experiencia me quedé shokeado - algo así como 'qué carajo fue eso', como si me hubieran catapultado por las emociones de los últimos 4 años. (P05)
  • Luego de tomar la receta experimenté una gran sensación de calma y profundidad. Podía solucionar problemas rápida y eficientemente (P06)
  • Dificultad para respirar. Sentía que no tenía aliento. Sentía como si el aire no fuera lo suficientemente puro y no podía respirar lo suficientemente produndo (P13)
  • Mi respiración durante la medicación fue mucho más profunda de lo normal (P10)
  • Me levanté de la cama y me dolía el cuello, sentía que no tenía suficiente fuerza para sostener mi cabeza (P11)
  • Al despertarme sentí una energía poderosa en mis hombros, mucha fuerza, sensación de poder (P10)
  • Mucho dolor en la pierna izquierda, como si tuviera carbón caliente en la parte izquierda de la pierna izquierda. Dura unos 15 minutos (P11)
  • Mis piernas se sienten como si no estuvieran bien conectadas, como dormidas (10P)
  • Duermo profundamente por muchas horas y aún así no puedo levantarme a la mañana (P02)
  • No puedo dormir hace 3 horas, sigo despierto a las 5 am (P10)
  • Se rompieron muchos dispositivos tecnológicos: autos, conexión a internet, computadora. (P06)
  • Escroto colorado (P06… que según la página es una mujer)

Si al lector le parece que se trata de un rejunto de síntomas poco específicos y autoexcluyentes tiene razón. Tan incoherentes son los resultados que ni el homeópata que inventó ese remedio pudo negarlo y eso que la homeopatía se trata casi exclusivamente en torturar a los hechos hasta que confiesen lo que ellos quieren que digan. Pero si en un principio Peter Frasier “leyó los provings varias veces tratando de ver alguna imagen coherente y no pudo encontrar nada” luego se dio cuenta que “mirando las cosas desde otro ángulo” le pareció claro “que los pacientes se estaban ‘probando’ a ellos mismos”. “Para usarlo en una forma verdaderamente homeopática [el remedio] podría ser recetado a una persona sin un cuadro patológico propio”.

Si esto los dejó sin palabras tanto como a mí, no se pueden perder la lista de remedios homeopáticos presentada en esa misma página. Hay diluciones de: sangre de un hombre con SIDA, heroína, preservativo(¡NO ES JODA!), fullereno (nanopelotitas de Carbono), lava y hasta “antimateria”. Todo esto es tan absurdo que me hubiera gustado haberlo inventado yo para burlarme de la homeopatía; pero no. Siempre hay que recordar algo: la homeopatía es tan, pero tan estúpida que es imposible parodiarla.

7Sep/1140

Pienso, luego Dudo – Capítulo 18b

Creo que la ciencia ha tenido un éxito extraordinario porque tiene un campo de acción tan limitado y acotado en el cual concentrar sus esfuerzos: el universo.

"Ken Jenkins" según La Internet. Pero no puedo estar seguro

Pienso, luego dudo es el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

Para escuchar online, hacer click en PLAY:

Descargar este capítulo en MP3

Primer Segmento (descargar)

Segundo Segmento (descargar)

Tercer Segmento (descargar)

Extras (cosas que no entraron en el capítulo) (descargar)

Música que se escucha:

    • George Hrab - Death from the Skies
    • Tales from the Birdbath - The Scientist

Para comentarios, críticas, opiniones, sugerencias sobre este capítulo, o recomendar temas y compartir noticias para el próximo capítulo, pueden ir al foro o utilizar el formulario de contacto.

Pienso, luego dudo – Capítulo 18b (link de descarga)
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5Sep/1115

Mario Bunge contesta – el CEA se reúne.

15 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli.

Archivado en: CEA, Encuentros

Quienes estén inscriptos en el newsletter se habrán enterado que este 15 de septiembre Mario Bunge va a estar en la Sociedad Científica Argentina (Av. Santa Fe 1145)  haciendo una "Maratón de preguntas y respuestas" desde las 19:30.


www.cfiargentina.org | aborgo {arroba} centerforinquiry {punto} net

Lo que no dijimos en el mail es que para aprovechar la ocasión decidimos realizar un encuentro ese mismo día pero a las 15:00. El punto de encuentro va a ser la librería El Ateneo Grand Splendid ubicada en Av. Santa Fe 1860. Para los que no la conocen, es una librería... espléndida con una sección de filosofía bastante interesante y también una área de libros científicos en primer piso. Si no pueden llegar a esa hora siempre pueden buscarnos adentro de la charla.

Redondeando, el vector reunión sería:

  • Lugar: Av. Santa Fe 1860 - Grand Splendid
  • Fecha: 15 de septiembre 2011 a las 15:00

3Sep/111

Reunión del CEA en Rosario

1 Comentario    

Publicado por:PabloDF.

Archivado en: CEA, Encuentros

El Círculo Escéptico Argentino vuelve a reunirse en Rosario. Esperamos poder empezar a tener una periodicidad mensual en nuestros encuentros. Nos vemos el sábado 17 de septiembre, a partir de las 15:00 hs., en el bar La Máquina (Entre Ríos y Urquiza), como la vez anterior. Trataremos de ocupar el piso de arriba, que es más tranquilo. Busquen los pins del Círculo Escéptico. Invitamos a todos a venir, conocernos y charlar. Entre otras cosas vamos a debatir posibles actividades para llevar el CEA al público en general.

Reunión del Círculo Escéptico Argentino. Bar La Máquina (Entre Ríos y Urquiza), Rosario, sábado 17 de septiembre de 2011.

Lugar de reunión: bar La Máquina (Entre Ríos y Urquiza).