28Jun/1119

Sexo seguro (parte 2)

Sexo Seguro (www.sexoseguro.mx) dice ser “una organización… que promueve la divulgación de información científica relacionada con el inicio de la vida sexual en la adolescencia y la juventud, la anticoncepción, el aborto…”. En la primera parte de este dossier mostré con algunos ejemplos cómo esta organización, que a todas luces es un brazo de la Iglesia Católica, divulga desinformación apoyándose en estudios científicos irrelevantes o mal interpretados, cuando no simplemente mentiras.

En esta entrega le toca el turno a la información sobre anticoncepción.

Para empezar debemos aclarar los términos. Para la Iglesia Católica el estatus de persona humana existe desde la fecundación (unión del óvulo y el espermatozoide para formar el cigoto), y sus referencias al aborto se hacen dentro de esa visión. Para la medicina, no obstante, el aborto es la interrupción de un embarazo, y el embarazo se define desde la implantación del cigoto en la cavidad uterina (o, en el caso de los embarazos ectópicos, en otro lugar, siendo casi siempre inviables). Para quien comparta la visión de la Iglesia Católica, un método anticonceptivo que impida la implantación es abortivo. El DIU, por ejemplo, entra en esta definición, de ahí la cita [1] en la página de la que hablamos.

El caso de la “píldora del día después”, que en realidad no es una sola sino una colección de drogas diferentes, es más difícil de elucidar, pero parece que la duda sobre si podría evitar implantación del cigoto (cita [2]) es infundada: varios estudios recientes han demostrado que no es así en el caso de las píldoras que utilizan sólo la droga levonorgestrel, por lo cual éstas no son abortivas ni siquiera para la definición ad hoc que utiliza la Iglesia Católica.

Desde el momento en que se utiliza una definición de la palabra “aborto” que no se corresponde con el uso habitual en medicina y en salud pública, sino con la visión doctrinaria de una religión, se engaña a los lectores. Si esto se dejara explicitado, no habría objeciones que hacerle, excepto la observación de que esa falta de rigurosidad en las definiciones no se condice con la pretensión de divulgar “información científica”.

En cuanto a los efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales, que la página de Sexo Seguro enumera con detalle estremecedor, no son más que lo que viene impreso en los prospectos. Es debido a estos efectos secundarios que antes de utilizar cualquier droga, especialmente de forma prolongada, se debe consultar al médico, y controlarse periódicamente. La razón por la que se aprueban y se ponen a la venta medicamentos es que se considera que los efectos terapéuticos, positivos, balancean y sobrepasan los riesgos de los efectos adversos.

Hay mujeres que deben evitar quedar embarazadas por razones de salud; hay otras que no desean quedar embarazadas porque temen por la salud de su potencial bebé (en el caso de mujeres de edad próxima a la menopausia, por ejemplo, o mujeres que portan un desorden genético heredable). Muchas otras mujeres desean retrasar o evitar el embarazo simplemente porque no podrían sostener económicamente a un hijo. En todos los casos, si las repercusiones de quedar embarazadas son importantes, la mujer puede decidir que los riesgos asociados a los anticonceptivos valen la pena. (También puede recurrir a la abstinencia, por supuesto, pero habiendo alternativas no es ético presentárselo como la única opción.) Hay que decir también que los anticonceptivos hormonales actuales causan muchos menos trastornos que aquellos que se empleaban hace unas décadas.

De poco sirve arrojar ante el usuario potencial de un medicamento una lista de terribles riesgos, salvo que se desee asustarlo en vez de informarlo.

De la larga lista de efectos adversos podemos quizá tomar, por su relevancia, el cáncer de mama. El estudio citado en este caso [14] es un metaanálisis, es decir, su calidad depende de la calidad de los estudios fuente, que no conocemos, y además se restringe a algunas mujeres. Otros estudios han dado resultados opuestos (según el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos): los anticonceptivos orales no incrementan el riesgo de cáncer de mama, o bien lo incrementan muy levemente y dejan de producir este efecto al tiempo de ser abandonados. Los anticonceptivos orales también incrementan el riesgo de cáncer de cérvix, pero de hecho el factor de riesgo importante en este caso es la infección por virus del papiloma humano (HPV). Como para complicar más la cosa, resulta que los anticonceptivos hormonales reducen significativamente el riesgo de cáncer de ovario y de cáncer de endometrio.

Hasta aquí hay omisión de datos y simplificación exagerada. Pero la frutilla del postre es la frase final:

Varios estudios han demostrado que el consumo de anticonceptivos orales se asocia con aumento en la infección del VIH.

El lector no advertido supondrá que tomar anticonceptivos hace más probable que uno se enferme de SIDA. Ésa, obviamente, es la intención de estos vendedores de miedo. Pero ¿qué dicen esos “varios estudios” (dos)?

El primer estudio citado [16] es un metaanálisis de estudios sobre mujeres en riesgo de contraer HIV-1 y encontró una asociación significativa entre el uso de anticonceptivos orales y el contagio (técnicamente, seroincidencia) de HIV-1. No hay indicación de vínculo causal entre una cosa y la otra. Es posible que algunas mujeres, sin información sobre el tema, estén usando anticonceptivos como si fuesen un medio universal de protección contra todas las consecuencias de tener relaciones sexuales. La recomendación de los autores no es muy sorprendente: “Para mujeres en riesgo de infección de HIV-1, el uso de anticonceptivos orales para la prevención del embarazo debe ser acompañado por el uso de condones para la prevención de la infección por HIV-1”.

La otra referencia [17]  es un estudio sobre HIV-1 y virus del herpes simplex 2 (HSV-2) que encontró un vínculo significativo (aunque no una explicación causal) entre el uso de anticonceptivos orales y la incidencia de HIV-1, sin tener en cuenta el uso de preservativos. El único pequeño detalle es que dicho estudio se realizó sobre prostitutas africanas, un grupo de altísimo riesgo que difícilmente represente al común de las mujeres. Otro estudio, de gran calidad, no encontró tal correlación. Se han propuesto mecanismos por el cual el uso de anticonceptivos hormonales, al alterar el revestimiento uterino, podrían hacer de éste un medio más favorable para la infección por HIV, pero no se ha demostrado que esto ocurra realmente.

Los terroristas discursivos de Sexo Seguro parecen considerar que las personas utilizan anticonceptivos sólo a causa de una propaganda comercial incesante y de una cultura que alienta la promiscuidad. La promoción del uso de anticonceptivos (y su provisión gratuita por parte de los gobiernos) siempre debe venir acompañada de campañas de educación sexual honestas, que incluyan el aliento del uso del preservativo y la adopción de conductas de prevención y reducción de riesgos. Si a veces estas premisas no se respetan, se trata de una falla de las campañas, no de los métodos promocionados. La Iglesia Católica, sin embargo, se opone siempre por principio a estas campañas y a la educación sexual a nivel escolar, ya que la mera difusión de la existencia de alternativas a su doctrina se considera inmoral. (Otras iglesias cristianas también hacen su parte, pero notablemente, la mayoría de las iglesias evangélicas no consideran pecaminoso el uso de mecanismos de anticoncepción, en tanto no tengan efectos abortivos.)

En la siguiente entrega hablaremos de las falacias de Sexo Seguro sobre la homosexualidad.

22Jun/1114

Millones de dólares del gobierno de Perón, invertidos en pseudociencia

Ronald Richter con su gato Épsilon, esposa e hija

Al llegar Juan Domingo Perón a la presidencia en 1946, la Segunda Guerra Mundial acababa de concluir. Como todos sabemos, el Tercer Reich fue el gran perdedor, Adolf Hitler se suicidó, las potencias vencedoras destrozaron y se repartieron los territorios de Alemania... en fin, nuevamente un rotundo fracaso para aquél imperio (luego de haber perdido también la Primera Guerra Mundial), que no llegó a construir a tiempo la bomba atómica.

Pero, ¿qué ocurrió luego con todos los científicos e ingenieros alemanes que habían trabajado durante la guerra para Hitler? Su país había quedado en ruinas y ya no les ofrecía tantas posibilidades de empleo. Cada cual escapó hacia donde pudo. Algunos emigraron a Estados Unidos, por ejemplo, como el equipo de Wernher von Braun, y otros viajaron a países que habían sido neutrales durante el conflicto. Argentina fue el destino de muchos, ya que no sólo había sido neutral, sino incluso había guardado discretamente cierta simpatía con el fascismo.

Perón recibió a todos esos científicos e ingenieros con los brazos abiertos y les dió ocupación inmediatamente en sus respectivos campos, con la esperanza de desarrollar la tecnología y la industria nacional. Entre ellos se encontraba Kurt Tank, un ingeniero aeronáutico y piloto de pruebas, que en Córdoba sería uno de los protagonistas en el diseño del célebre Pulqui II. De modo que según parece, Kurt Tank fue una buena inversión. Pero fue precisamente este mismo ingeniero quien también recomendó que Argentina recibiera a un colega suyo. Y ahí es donde comienza la historia del artículo de hoy.

Este colega se llamaba Ronald Richter, y era un pseudocientífico de pies a cabeza. Embelesó al presidente desde el primer instante en que se conocieron, prometiéndole ni más ni menos que la fusión fría. Esto, para quienes no sepan de qué se trata, es un proceso físico que aún hoy en día no se ha podido lograr en ninguna parte del mundo, e incluso es muy poco probable que la humanidad lo alcance en el corto o mediano plazo, si acaso alguna vez lo logra. De poder concretarse constituiría una fuente de energía extraordinariamente potente, prácticamente ilimitada y gratuita para todo el mundo. Adiós al petróleo y al gas para siempre. Por eso no es sorprendente que Perón se haya entusiasmado tanto con esta idea; de haber tenido éxito quién sabe cómo habría cambiado la historia de Argentina en el marco mundial. Tal vez habríamos terminado desarrollando la bomba atómica, tal como se temía en el extranjero en aquella época y anunciaban con cierto amarillismo los titulares de los diarios.

19Jun/112

Pienso, luego Dudo – Capítulo 13

2 Comentarios    

Publicado por:Elio Campitelli, Jorge A. B., Malena y PabloDF.

Archivado en: Podcast

Por un tiempo se pensó que los psicoanalistas sabían algo. ¡El colmo de los colmos es que ellos se lo crean!

Jaques Lacan (1901-1981)

Pienso, luego dudo es el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

Para escuchar online, hacer click en PLAY:

Descargar este capítulo en MP3

Primer Segmento (descargar)

Segundo Segmento (descargar)

Tercer Segmento (descargar)

Música que se escucha:

Para comentarios, críticas, opiniones, sugerencias sobre este capítulo, o recomendar temas y compartir noticias para el próximo capítulo, pueden ir al foro o utilizar el formulario de contacto.

Pienso, luego dudo – Capítulo 13 (link de descarga)
Canal en iVoox
Subscribirse por RSS
Subscribirse por RSS a la versión segmentada

14Jun/1123

Sexo seguro (parte 1)

www.SexoSeguro.mxRecientemente me topé con el sitio web de una asociación bautizada Sexo Seguro (www.sexoseguro.mx), que se promociona como

una organización de la sociedad civil sin fines de lucro, conformada por médicos especialistas en sexualidad y bioética, que promueve la divulgación de información científica relacionada con el inicio de la vida sexual en la adolescencia y la juventud, la anticoncepción, el aborto y otros temas vinculados con la sexualidad.

Su visión tiene como eje “el fortalecimiento de la dignidad de la persona humana desde la concepción y hasta la muerte natural”. Esta frase es signo prácticamente inequívoco de que esta “sociedad civil” es una fachada de la Iglesia Católica; eso en sí no tiene nada de malo, excepto por lo solapado de la estrategia: en todo el sitio web de Sexo Seguro no hay ni una sola mención de las palabras “iglesia” o “católica”, y por el contrario, las afirmaciones allí vertidas están profusamente documentadas por papers científicos.

El problema es que, cuando uno se toma el trabajo de leer los estudios citados, encuentra que Sexo Seguro recurre a casi todas las formas de distorsión conocidas: verdades a medias, comparaciones sacadas de contexto, valores extremos tomados como habituales, confusiones intencionales de correlación y causación, y en general una mezcla tan abrumadora de fuentes de calidad y cobertura dispares que a quien desee corroborar los datos y refutar sus conclusiones lo asalta el cansancio muy pronto —lo cual es sin duda lo que se busca. (Es casi un Galope de Gish, aunque al estar por escrito no nos deja tan indefensos.)

Para no agotarme ni agotar al lector, expondré solamente algunas de las falacias que encontré en las páginas de Sexo Seguro. En la página sobre el preservativo masculino o condón, comenzamos con el siguiente y tremebundo párrafo:

El condón nunca es 100% seguro para prevenir las infecciones de transmisión sexual (ITS). Su efectividad varía según la consistencia en su uso; y únicamente protege del algunas ITS entre el 60 y 80%,[1],[2],[3] es decir que en cada 1de cada 3 relaciones te infectas.[4]

Preservativos o condones masculinosLa cita [1] es un estudio publicado en 2003 sobre infecciones de transmisión sexual (ITS) en adolescentes afroamericanas. El estudio mostró que 17,8% de las adolescentes que tuvieron relaciones sexuales durante seis meses, con uso consistente de preservativo, contrajeron al menos una ITS de las tres estudiadas. Las que no usaron preservativo se contagiaron casi el doble que las que sí lo hacían. Los investigadores hacen notar que la protección encontrada a causa del uso de preservativo puede estar subestimada por tres factores: el preservativo puede no haber sido colocado correctamente, puede haber sido usado sólo durante parte de la relación sexual, y las participantes del estudio pueden haber mentido si creían que el investigador esperaba escuchar que habían usado el preservativo siempre. La recomendación del estudio: los preservativos no son 100% seguros pero sirven y mucho.

La cita [2] corresponde a una guía de prevención y tratamiento de ITS y recomienda todos los métodos que cabe razonablemente esperar. La abstinencia sexual sólo es recomendada para personas que están siendo tratadas por una ITS y para aquellas “que deseen evitar cualquier consecuencia indeseada del sexo”. Los preservativos masculinos de látex son recomendados para una variedad de ITS, siempre con la advertencia de que deben ser usados correcta y consistentemente. (Por contraste, la posición oficial de la Iglesia Católica es que el preservativo no debe usarse jamás, ni siquiera para evitar el contagio de HIV; el recurso a la doctrina del mal menor fue desautorizado por el Vaticano en este caso, luego de que algunos interpretaran que el Papa Benedicto XVI lo había utilizado.) El valor de 80% de protección se refiere indudablemente al de transmisión de HIV, pero no es el porcentaje de fiabilidad del preservativo para evitar la infección en una relación sexual. El estudio en cuestión encontró que en las parejas serodiscordantes (uno infectado, el otro no) que tienen sexo regularmente usando preservativo, se produce contagio en un 80% menos que en las parejas que no usan regularmente preservativo.

La cita [3] es de otro estudio de transmisión de HIV y encontró que el preservativo reduce el riesgo de contagio (en parejas serodiscordantes regulares) entre un 73 y un 83%, si se usa consistentemente. Como en los otros casos, las cifras están probablemente subestimadas. No es sencillo, tampoco, estudiar estas cuestiones, ya que por razones éticas no se puede contar con un grupo control (parejas a las que se les diga que no usen nunca preservativo).

La cita [4] refiere a un estudio de transmisión del virus del papiloma humano (HPV) en mujeres jóvenes, y encontró una incidencia de 37,8 por 100 años-paciente en pacientes cuyas parejas usaban el preservativo en todas las relaciones sexuales, contra 89,3 entre aquellas cuyas parejas lo usaban menos del 5% de las veces. Por supuesto, el estudio recomienda el uso de preservativo, al menos para mujeres jóvenes que inician su actividad sexual. En ningún punto se encuentra sustento a la frase terrorista “en 1 de cada 3 relaciones te infectas”. De todas formas el estudio sólo incluyó 82 mujeres, todas ellas universitarias, por lo cual no es muy significativo a favor o en contra.

Dejo como tarea para el lector seguir descubriendo mentiras y distorsiones en la página de Sexo Seguro sobre los condones (¡al menos no dicen que tienen poros que dejan pasar el HIV, como otros sitios de su misma persuasión siguen repitiendo!). En la próxima entrega paso a la que trata sobre los anticonceptivos.

 

P.D.: Es bueno saber que nuestros lectores son verdaderos escépticos. Me aclara huyi23590, que no creyó todo lo escrito aquí sólo porque yo lo dijera, que en el sitio habla de los infames poros del látex que dejan pasar el HIV. Está en la página detallada sobre los condones. El estudio referenciado es antiguo (de 1992), utiliza una muestra bastante pequeña (89 preservativos) y no utiliza virus reales sino microesferas de poliestireno del tamaño aproximado del HIV, en condiciones simuladas. (Éste es uno de los casos en que Sexo Seguro no recurre a la distorsión maliciosa, sino que directamente miente.) El resultado es que 29 de los 89 preservativos dejaron pasar una cantidad pequeñísima de estas microesferas, y que la protección que brindan —en el peor de los casos— es cuatro órdenes de magnitud superior a la que se obtiene sin usar ninguna barrera. La recomendación (como siempre): usarlo, sabiendo que no es 100% infalible.

9Jun/114

Pienso, luego Dudo – Capítulo 12

No me parece que sea necesario creer que el mismo Dios que nos ha dado nuestros sentidos, nuestra razón e inteligencia, haya deseado que abandonáramos su uso, dándonos por otros medios la información que podríamos obtener a través de ellas
Galileo Galilei (1564-1642)

Pienso, luego dudo es el podcast oficial del Círculo Escéptico Argentino. Es una dosis quincenal de escepticismo y ciencia en donde conversamos sobre nuevos descubrimientos y desarrollos científicos; nuevos inventos y fraudes pseudocientíficos; y cualquier cosa que encontremos interesante.

Para escuchar online, hacer click en PLAY:

Descargar este capítulo en MP3

Primer Segmento (descargar)

Segundo Segmento (descargar)

Tercer Segmento (descargar)

Música que se escucha:

  • Clint Mansell - Pi r²

Para comentarios, críticas, opiniones, sugerencias sobre este capítulo, o recomendar temas y compartir noticias para el próximo capítulo, pueden ir al foro o utilizar el formulario de contacto.

Pienso, luego dudo – Capítulo 12 (link de descarga)
Canal en iVoox
Subscribirse por RSS
Subscribirse por RSS a la versión segmentada

5Jun/115

Les effets secondaires de l’homéopathie

5 Comentarios    

Publicado por:PabloDF.

Archivado en: 10:23, Homeopatía, Pseudomedicinas

Hace unas semanas me contactó Stéphane Brault, de la Association des sceptiques du Québec, un grupo de escépticos de la provincia canadiense de Québec, para pedirme permiso para traducir y reproducir un post que escribí originalmente como invitado en Alerta Pseudociencias, el blog de mi compañero del CEA Ezequiel Del Bianco (antes de que existiera propiamente el Círculo Escéptico Argentino). El sábado pasado recibí en mi casa un ejemplar del n° 74 de la revista de la asociación, Le Québec Sceptique, que incluye la traducción de mi artículo, Efectos secundarios de la homeopatía.

Le Québec Sceptique - Les effets secondaires de l'homéopathie

Estoy muy feliz de haber sido tenido en cuenta por los Sceptiques como autor invitado, y también por haber podido difundir la existencia  de nuestro Círculo Escéptico.